29 mar. 2020

Manu Dibango amó la música cubana



Esta semana murió el músico camerunés Manu Dibango, mundialmente conocido por su tema "Soul Makossa", que era el lado B de un 45rpm publicado para apoyar al seleccionado de fútbol camerunés en la Copa de Africa. El DJ David Mancuso compró casualmente el sencillo en una tienda de discos de las Indias Occidentales del Caribe, lo llevó e introdujo en New York para que otro DJ, Frankie Crocker, lo convirtiera en uno de los hits musicales de 1973.

Cuando Dibango y Eliades Ochoa (Africa y Cuba) grabaron el disco Cubafrica hicieron lo que Nick Gold, Juan de Marco Gonzalez y Ry Cooder no pudieron tiempo después y que se convertiría, cosas del destino, en el suceso del Buena Vista Social Club.

Fuente: Granma, Cuba. Por: Ricardo Alonso Venereo

En 1996 el músico cubano Eliades Ochoa y su Cuarteto Patria grabaron en Francia el disco CubÁfrica, Eliades Ochoa y Manu Dibango con el Cuarteto Patria, en el cual participó el saxofonista, pianista, compositor y cantante camerunés Manu Dibango. La experiencia que vivieron ambos artistas fue reconocida por estos inmediatamente, y después, cuando el deseado disco salió al mercado en un par de años.

De Manu Dibango, considerado desde entonces como el «padre del africanismo sonoro», intérprete de jazz, funk y la música tradicional de su tierra, surgió la idea de grabar juntos luego de la impactante presentación que ambos artistas hicieron en el V Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, en la localidad de Lanuza, en Huesca, España, ese mismo año, donde también participaron Omara Portuondo y el Cuarteto Patria, que lidera Eliades Ochoa.

En el disco el extraordinario músico tiene una participación destacada. Escribió el tema Rumba makossa y ejecuta dos maravillosos solos de saxofón. Uno en El manisero, de Moisés Simón y el otro, en El paralítico, de Miguel Matamoros. Otras obras que recoge el fonograma, que se ha reeditado en años posteriores son: Carnaval (D.R), Son de la loma yPromesa (también de Matamoros), El Yerbero (Néstor Milí), Quizás, quizás, quizás (Osvaldo Farrés), El manisero (Moisés Simon) , ¡Ay! Cosita linda (Francisco Galán) y Cerezo Rosa (del italiano Louis Guglielmi que se apodaba Louiguy y letra del francés Jacques La Rue).

Sin embargo, no fue este el único contacto que tuvo Manu Dibango con la música cubana pues ya en la década del 60 interpretaba sones cubanos con las orquestas más importantes de Zaire y Camerún donde el son cubano fue la música de los salones de baile durante varias décadas, lo cual profundizó cuando creo su propia orquesta.

Si grabar con Eliades Ochoa representó, según dijo, «regresar a sus raíces», igual le sucedió en los años 80, cuando lo hizo con Johnny Pacheco y los Fania All Stars en Puerto Rico e incluso realizó con ellos una gira que lo llevó a varios países de América Latina.

Pero como más lo recordamos los cubanos fue cuando en la década del 70 puso a toda a Cuba a bailar con su éxito internacional de 1972, su canción Soul Makossa , la cual incluyó en el lado B de un sencillo para apoyar a la selección nacional de fútbol de Camerún que iba a participar en la Copa de África. El tema, incluido en el álbum O boso, tuvo un impacto millonario y se convirtió en un referente de las nuevas sonoridades.

Por eso su muerte, ocurrida este 24 de marzo en París, a los 86 años, víctima de la Covid-19, nos deja una gran tristeza. Y no porque ya no esté entre nosotros lo vamos a olvidar. Creo que como mejor podemos recordarlo sería que los medios radiales y televisivos nos trajeran hoy a nuestras casas su voz y su música en Soul Makossa y otros temas suyos, aunque no podamos bailarlo en estos momentos como lo hicimos en la década del 70.

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