MUSICA Y NOTICIAS DEL MUNDO DE LA SALSA
17 jul. 2018 0 comentarios

Rubén Blades en Historia de la Salsa (Especial 70 años)



Rubén Blades. Fuente: Historia de la Salsa. Por: Hiram Guadalupe

Rubén Blades: salsero de ideas y poesía

En la historia de la salsa, la figura de Rubén Blades se esgrime como la de un cantautor del mundo urbano cuyas melodías narran cuentos prodigiosos que dibujan las esquinas de las calles de cualquier barriada latina o caribeña, ya sea en Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela o Nueva York.

Su agudeza narrativa detonó la salsa al convertirse en relator de la memoria de su barrio y su gente, capaz de plasmar en cada nota de su pentagrama el detalle de los pasos, las andanzas y los olores del ciudadano común que lucha por sobrevivir enfrentándose a los dilemas cotidianos con la entereza que le ofrece la esperanza y la idealización de un futuro mejor.

Rubén Blades es, simplemente, un bardo que ha puesto sus versos a la disposición del ritmo salsero para convertirlo en voz y sentimiento de un pueblo. Por eso se ha ganado el apelativo de "poeta de la salsa", título que le honró como representante de una forma narrativa especial que, en el ejercicio de su oficio, dignifica las historias de la marginalidad.

La muestra se halla en sus cuentos de "Pedro Navaja", "Pablo Pueblo", "Cipriano Armenteros", "Juan Pachanga", "Sicarios", "Adán García", "Camaleón" y "Ojos de perro azul", entre otras canciones que siguen la pista al trabajo que inició el laureado compositor puertorriqueño Tite Curet Alonso, a quien siempre consideró su maestro.

De la misma manera, sus creaciones musicales se vierten en enfoques analíticos que permiten entender la problemática política de Centro y Sudamérica, superando las trampas ideológicas que se imponen desde los circuitos de poder.

Ése es el caso de "Tiburón", "Buscando América", "El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés", "Desapariciones", "Muévete", "Prohibido olvidar", "Conmemorando", "El apagón" y "Parao", entre otras melodías de su extenso catálogo que refrendan los caminos literarios, poéticos y musicales que ha explorado el cantautor panameño para explicar la profundidad de la crisis de nuestro continente.

Pero ante todo, su producción se inscribe en una mirada que, lejos de plasmar las historias y vivencias que superan la idealización del mundo latino que sugieren los portavoces del pensamiento único, orienta la canción salsera a la comprensión del carácter contradictorio de las relaciones sociales bajo los sistemas coloniales y neocoloniales de América.

En síntesis, el poeta salsero sugiere en su obra la nueva configuración de un bosquejo a través del que delimitamos el sentido y la orientación de nuestra realidad latina y caribeña, con nuevos paradigmas.


El abogado salsero

Rubén Blades Bellido, quien nació el 16 de julio de 1948, en el barrio de San Felipe de la capital de Panamá, ha transitado su vida entre el oficio de la música, la política y la actuación, aunque no todos con el mismo éxito.

De niño vivió atraído por la música, en un principio absorto por el brillo de los ídolos rockeros que dominaban el mercado norteamericano.

En cambio, su mayor influencia artística la obtuvo en su casa, a la sombra de sus padres Anoland y Rubén, quienes habían curtido su pasado como bongosero y cantante y pianista, respectivamente.

Fue precisamente su madre quien le compró su primera guitarra de plástico, la que lucía en su cuerpo la imagen de Elvis Presley y con la que inició su afición por la interpretación y la composición.

Con tan sólo seis años de edad, el pequeño Rubén comenzó a definir su futuro artístico tras ganar un concurso de escritura de cuentos en su escuela. Desde entonces su padres percibieron el talento de su vástago, aunque su madre mostró reticencia por la opción de una carrera musical y optaba por que éste se concentrara en estudiar la carrera de derecho.

Sus años de adolescencia y juventud estuvieron ligados a la experiencia artística, sin nunca abandonar su formación académica. Esa afición lo llevó a recorrer todo el perímetro de bares y centros nocturnos de Ciudad Panamá probando suerte y talento, hasta que en 1966 se unió a la agrupación El Conjunto Latino, dirigido por Papi Arozamena.

Un año después se integró al grupo Los Salvajes del Ritmo, donde permaneció dos años y con el que logró su primera producción discográfica que incluyó los temas "A las seis", "Aquella boca", "Guaguancó del solar" y "Lo que se fue", entre otros.

Esa experiencia musical se interrumpió por la presión que ejercieron sus profesores en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Panamá, para quienes se hacía incompatible el sostenimiento del oficio de cantante con sus estudios universitarios.

Empero, en 1969 viajó a la ciudad de Nueva York para contactarse con el productor Pancho Cristal, manejador del cantante puertorriqueño Cheo Feliciano, quien tras escuchar su trabajo en Panamá le propuso grabar un álbum junto a la orquesta de Pete Rodríguez.


El disco, titulado "De Panamá a Nueva York", se publicó en 1970 y aunque no logró revuelo en el ambiente musical neoyorquino de la época consignó el asomo de un joven valeroso y con talento que pronto trazó una de las carreras más ricas en la historia de la canción caribeña.

"Nacido en Panamá, de temperamento nervioso y aventurero, me presentan a este muchacho el cual me deja oír en su guitarra canciones de su propia cosecha y con acordes ultramodernos que me dejaron complacido", manifestó el veterano músico Pete Rodríguez en la introducción del álbum.

Rubén Blades regresó a su país y concluyó su carrera universitaria en 1973. Afirmando que "no voy a ser abogado de una dictadura", optó por viajar a la ciudad de Miami, donde poco antes había emigrado su familia forzada por las condiciones políticas de Panamá y las conspiraciones turbias que tramaba la entonces dictadura del general Manuel Noriega.

Sus versos tronaron el mercado salsero

EN 1974 el poeta salsero arribó a la ciudad de Nueva York portando un título de abogado de la Universidad Nacional de Panamá y acarreando una maleta de sueños revestidos de versos y melodías.

Quería, ante todo, continuar su carrera musical y sabía que el espacio para su realización artística estaba en la urbe neoyorquina, donde la comunidad caribeña se impuso con su nueva propuesta sonora salsera.

"Llegué (a Nueva York) con mi título de abogado y me empeñé en entrar en la Fania, la compañía que era entonces el centro de la música latina. Me metieron en el departamento de envíos a manejar la correspondencia, que era lo que había disponible. No tenía papeles ni cama para dormir. Cobraba $125 a la semana y se quedaban en nada después de enviar plata a mis padres", confesó el cantautor en una entrevista realizada en 2001 por el diario español El País.

Trabajó dignamente día y noche por más de un año empujando un coche lleno de cartas y pegando sellos, mas el espacio por conquistar estaba lejos de los sudores que provocaban esas faenas.

Entretanto, el músico fue trazando las imágenes de la identidad latina de Nueva York viendo cómo chocaban con la experiencia de los países tercermundistas. De ahí surgió el plano sobre el que luego se esbozó su catálogo de melodías.

Cuando nadie lo reconocía como cantante en la urbe neoyorquina, el veterano músico y director Johnny Pacheco lo convidó a interpretar el tema "Bilongo", en medio de una presentación de su orquesta en el club El Corso.

"Yo estaba tocando y me dijeron que el muchachito panameño que trabajaba en Fania cantaba y lo invité a la tarima", narró el también co-productor de Fania, en un documental biográfico sobre el músico panameño que hace dos años realizó Discovery Networks.

La experiencia de cartero de la Fania quedó atrás cuando en 1975 el experimentado percusionista Ray Barretto incluyó a Rubén Blades en su plantilla de músicos como vocalista de la orquesta. "Le canté un par de boleros y me unió a su banda", ha contado el vocalista.

Fue la oportunidad dorada para el cantante panameño de 27 años de edad en medio del auge de la salsa dentro y fuera de Nueva York. Sin embargo, tras la grabación del disco "Barretto" (1975), que incluyó, entre otros temas, "Guararé", "Vale más un guaguancó" y "Canto abacuá", Rubén Blades abandonó el grupo para iniciar el capítulo más floreciente en esa etapa de su vida.

Combinación de ensueño

Corría el año 1976 cuando Rubén Blades, habiendo resuelto su estatus de residente en Estados Unidos, aceptó la oferta de Jerry Masucci para integrarse a la orquesta del músico puertorriqueño Willie Colón, produciendo el cambio más dramático que había experimentado la salsa hasta entonces.

"Yo venía con mis canciones que tenían que ver con la realidad de los barrios latinoamericanos y Willie, que viene del sur del Bronx, las asume. Encontramos que las relaciones (en Nueva York) son intensas y semejantes a las del tercer mundo y me dio la oportunidad de enfocar mi trabajo en esa dirección", ha expresado Rubén Blades.


La primera criatura del junte fue el álbum "Metiendo mano" (1977), que pronto despuntó por las melodías "Pablo Pueblo" y "Plantación". El impacto en el mercado fue enorme, superando las expectativas de los productores de Fania, mas el gran golpe comercial lo obtuvieron con "Siembra", en 1978.

Esta producción catapultó el mercado salsero al convertirse en el álbum de salsa de mayor venta registrado hasta la fecha –el trabajo vendió más de un millón de copias, ganó Disco de Oro y Platino y se colocó primero en las listas de favoritos de los países hispanohablantes y en Estados Unidos–.

En cambio, el mayor logro de esta producción fue trastocar los patrones melódicos dominantes imponiendo un estilo de canción distinta, con temas largos repletos de narraciones con alto contenido sociopolítico, como se aprecia en "Plástico" y "Pedro Navaja".

La secuela de éxitos de la pareja continuó con "Canciones del solar de los aburridos" (1981) y "The Last Fight" (1982), álbumes que triunfaron con las melodías "Tiburón", "Te están buscando", "Madame Kalalú", "El telefonito", "Ligia Elena", "Yo puedo vivir del amor" y "What happened".

Reinventó su fórmula musical

EN MEDIO del éxito que arropó el trabajo creativo del binomio Rubén Blades y Willie Colón, el cantante panameño realizó su primer disco en solitario, "Maestra vida" (1980).

Esta obra musical, presentada por Fania como "un disco drama", "describe experiencias y etapas en la existencia de tres personajes- en la primera parte se presenta la euforia de la juventud y, en la segunda, la llegada de la vejez con su equipaje dramático".

"Maestra vida", en sus dos volúmenes, contó con la colaboración de Willie Colón, más se presentó como una producción independiente de los trabajos anteriores, asumiendo el cantautor panameño el control total sobre el concepto, las letras y la música. Ambos trabajos han trascendido el tiempo y ya son parte del catálogo de discos más relevantes en la música caribeña del siglo xx.

Decidido a profundizar en sus ideas musicales, en 1982 Rubén Blades se separó de Willie Colón para hacer carrera al frente de un sexteto, para lo que creó un nuevo concepto que, en un principio, denominó "experimental" y que se consolidó como una fórmula de éxito.

El proyecto se nombró Seis del Solar, un conjunto que se distanció de la concepción armónica de Willie Colón y el patrón tradicional de la salsa, sustituyendo los trombones por el vibráfono y el sintetizador e introduciendo varios elementos rítmicos del rock, como la guitarra eléctrica y el fender rhodes.

"Por una cuestión de respeto no usé trombones, me pareció que no era ético usar el sonido de Willie (Colón) para un nuevo grupo", confesó el intérprete, quien inició su proyecto amparado en un contrato con la discográfica multinacional Electra.

Parte de este concepto innovador estuvo inscrito en revivir la memoria de El Sexteto de Joe Cuba, un grupo que caló profundamente en la formación musical del artista, en especial por la forma interpretativa, la tesitura y las modulaciones que impartía el cantante boricua Cheo Feliciano.

La experiencia con Seis del Solar arrancó con el álbum "Buscando América" (1984), un trabajo "políticamente correcto" a través del que el cantautor exploró las claves de la historia contemporánea de América Latina, en particular los sucesos que marcaron los regímenes dictatoriales, en un intento por explicar el tiempo presente partiendo del supuesto de que el conocimiento es la condición primaria para cambiar la realidad.

"'Buscando América' fue escrito a través de las experiencias de la guerra fría, que en América Latina era una guerra caliente por las circunstancias de El Salvador, Guatemala, Chile, Argentina, Uruguay", reveló elartista.

Seis del Solar se cristaliza por su éxito comercial y su fórmula se repitió con el álbum "Escenas" (1985), con el que logró su primer premio "Grammy". Tras una pausa en su carrera musical –provocada por sus estudios en la Escuela de Derecho de la Universidad de Harvard– el autor reaparece con el disco "Agua de luna" (1987), basado en cuentos de Gabriel García Márquez, seguido de "Antecedentes" (1988), en el que se presenta una evolución de su concepto musical, incluyendo una sección de vientos, bautizado ahora como Son del Solar.
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"Hay muchos artistas que quieren venir a Cuba"


Fuente: Granma, Cuba. Por: Michel Hernández

«Ya el mito de Cuba como destino prohibido se acabó. Hay muchos artistas que quieren venir a cantar aquí. Me encantaría traer al Gran Combo de Puerto Rico, al grupo Niche, a la Sonora Ponceña, a Oscar de León, a Tito Nieves. Todos ellos tienen interés en venir a Cuba. Tienen hambre de venir», dijo el sonero dominicano José Alberto «El canario» tras su arribo a la Isla para participar en el Festival Josone, que se realizó en Varadero organizado por la Egrem y el Instituto de la Música.

El dominicano, ganador de un Premio Grammy en el 2015, ha viajado en varias oportunidades a Cuba para grabar con el Septeto Santiaguero, entre otros proyectos. «Yo trabajo en el mundo entero y no me pueden prohibir venir a Cuba porque yo vengo a dar música y alegría. Vengo cuantas veces quiera. Y voy a seguir viniendo», aseguró en un encuentro con la prensa en la sede de la Egrem.

Notablemente influido por la música de grupos y artistas como Benny Moré, Rolando la Serie, Pello el Afrokán y Tata Güines, entre muchos más, el músico dominicano ha compuesto durante más de tres décadas numerosos temas que han puesto la pista caliente a los bailadores. «Yo admiro a muchos músicos cubanos por lo grandioso que es este país y los cubanos en cuanto a música se refiere. Cuba es la mata de la música.

Nosotros lo que hacemos es la raíz de esto. Me he dedicado más a lo tradicional, a seguir la música de los 50, de los 60, de los 40, porque es mi gusto personal», indicó.

Para «El Canario», el relevo generacional está garantizado. «Hay muchos jóvenes talentos que se están uniendo para hacer salsa brava y dura en países como Colombia, Perú y República Dominicana, donde se ha desatado una gran fiebre por la salsa. Hay muchísimos jóvenes trabajando la música que se hacía hace 40 años, la de Machito, Tito Puente, Benny Moré». El respetado intérprete y compositor opina que han existido aportes en el reguetón, un género que, explica, ha ido cambiando en el tiempo. «Ya en la salsa se hizo reguetón y se sigue haciendo. Yo he grabado con reguetoneros. Ya el reguetón no es el de las letras crudas que se hacía diez años atrás. Ya tiene ternura, melodía y lírica».

El dominicano afirma que entre sus principales proyectos está seguir haciendo música cubana y colaborando con artistas de la Isla. «Los festivales y conciertos que se están celebrando en Cuba son una ventana más que se abre y tienen todo nuestro apoyo. Se van a seguir realizando más festivales y se abrirán muchas más puertas. Estamos dispuestos a trabajar y a cantar en Cuba cuando sea. Por mi parte, yo haré música cubana toda mi vida, hasta el día que me muera».
16 jul. 2018 0 comentarios

Ruben Blades, 70 años


Rubén Blades cumple 70 años de edad y por tal motivo compartiremos con Ustedes parte del material que tenemos en nuestros archivos y que publicaremos a manera de saludo hacia el genial cantautor panameño, una de las figuras más importantes de la Salsa de todos los tiempos. Empezamos con esta nota, escrita a finales del siglo pasado....



Ruben Blades... Es uno de los artistas mas grandes y mas completos de todos los tiempos. Cantante, compositor, actor, politico y abogado que siempre a puesto el nombre de su pais y de latinoamerica muy en alto en cualquier parte del mundo por su enorme calidad musical. Defensor de las causas sociales quien le dio otro giro al genero musical de la Salsa. Como bien dicen es el embajador cultural latinoamericano y denominado en sus inicios "El Poeta de la Salsa"...

Ciudad de Panamá, a principios de los años cincuenta. Rubén Blades, un niño de apenas cuatro años de edad, nacido en el seno de una familia trabajadora del barrio antiguo de la ciudad, ya sabía leer y escribir gracias al empeño de su abuela, un personaje digno de una de sus futuras canciones que, en aquélla época, practicaba el yoga y la meditación. Ella era una feminista anticipada que mandó sólo a sus hijas al colegio, ya que consideraba que ella, más que sus hijos varones, serían las que más lo necesitaran para seguir adelante en la vida. Como consecuencia de esta decisión, la madre de Rubén aprendió a tocar el piano, sentando el precedente musical en la vida de Rubén Blades.

Su padre era un hombre de cambios. Perteneciente a una familia de ascendencia inglesa que pasó de ser jockey a jugador de baloncesto y de jugador de baloncesto a detective; pero siempre manteniéndose fiel a su gran afición: la música y, más concretamente, la percusión. Para Rubén "estos cambios no deberían sorprender a nadie, sólo a los que no conocen la maravillosa realidad del Caribe, donde la gente se reinventa a sí misma". A los seis años de edad, Rubén Blades ganó un concurso de cuentos para niños de primaria. Desde entonces no ha dejado de escribir.

Su infancia transcurrió en ese ambiente. "Yo no supe que mi familia era pobre hasta que salí de mi barrio". Durante su adolescencia los problemas económicos de la familia se agravaron y, por otra parte, la situación política del país con respecto a Estados Unidos se hace cada vez más difícil. Esto produce un efecto importante en la vida del joven Rubén, que le hace plantearse problemas que, hasta entonces, no se había planteado. "Hasta 1964 yo había sido totalmente pro-yanqui. En gustos, en música, en todo.

Pero los sucesos de enero del 64, en los que Estados Unidos se negó a levantar la bandera de Panamá en la zona del canal y produjeron un saldo de 25 muertos, me hicieron abrir los ojos y, como yo, muchos de los que habían sido absolutamente pro-norteamericanos comenzaron a hacerse serias preguntas de índole social y político". Tras este "despertar político", Rubén Blades continúa sus estudios con regularidad y se matricula en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Panamá.

Entre tanto, su afición por la música le lleva a unirse a algunos grupos musicales, como El Conjunto Latino de Papi Arozamena y a Los Salvajes del Ritmo. Con ellos realiza actuaciones esporádicas en locales públicos de la ciudad; pero la presión de sus profesores de la Facultad de Derecho, que no veían bien que un futuro abogado cantara salsa, le obligaron a dejar de lado los escenarios, pero no la música.



En 1968, aprovechando las ventajas de tener un hermano trabajando en una compañía aérea, viaja a Nueva York por 20 dólares. En ésta primera visita a la ciudad contacta con Pancho Cristal, el productor de Cheo Feliciano, que ya le había escuchado cantar en Panamá, y este le propone unirse a la Orquesta de Pete Rodríguez para grabar un disco. Rubén acepta encantado y empieza así su carrera discográfica.

De vuelta a Panamá, la situación política del país se hace cada vez más tensa; pero él decide acabar sus estudios a toda costa. En 1973, estando a punto de graduarse en la universidad, su padre, que en aquél tiempo pertenecía al Cuerpo de Detectives del Estado, se ve envuelto en una situación difícil cuando el General Noriega, entonces responsable de la policía secreta, acusa a un grupo de panameños de intentar asesinar al general Omar Torrijos. Su padre no es acusado directamente, pero su relación con alguno de los acusados hace que la familia tenga que abandonar el país por temor a represalias y para evitar verse envueltos en las oscuras tramas de Noriega con la C.I.A.

A pesar de todos los problemas, Rubén Blades permaneció en el país hasta conseguir la graduación en sus estudios de derecho, algo que para él era una cuestión personal y moral. Una vez conseguido el título de abogado en su propio país; por un lado la repercusión en su carrera de los problemas políticos de su padre y, por otro, la perspectiva de ser abogado bajo una dictadura, las opciones con las que contaba eran la de unirse al grupo que mantenía la política dictatorial del país, algo absolutamente impensable para él, o la de marcharse a Miami con su familia, como así sucedió.

Una vez en Miami, su afición por la música no encuentra impedimentos para ir desarrollándose paulatinamente hasta convertirse en su aspiración inmediata. Al poco tiempo, se traslada a Nueva York buscando la oportunidad de introducirse en el ambiente musical de la ciudad. El primer trabajo que encuentra es el de organizar y llevar el correo de la compañía discográfica Fania Records, casi un santuario para todo músico de salsa. Aunque sus obligaciones laborales están completamente al margen de la música, el contacto con figuras importantes del ambiente musical neoyorquino es constante.

Su oportunidad se presenta cuanto Ray Barreto, buscando un sustituto para ocupar el puesto dejado por el vocalista de su orquesta, se entera, por medio de alguien que le había visto cantar en Panamá, de que Rubén Blades podía ser el hombre que buscaba y le hace un audición. El resultado es completamente satisfactorio y Rubén renuncia a su trabajo en la Fania, integrándose de inmediato en el grupo de Barreto e iniciando así su carrera como músico profesional.

En 1976, tras resolver los inevitables problemas de inmigración, Rubén Blades ocupa el puesto de vocalista, que había dejado vacante Héctor Lavoe, en la orquesta de Willie Colón y juntos comienzan lo que sería el cambio más importante que la música caribeña ha experimentado en su historia.



En el primer Lp con Willie Colón, "Metiendo Mano", dos canciones de Rubén Blades ("Plantación Adentro" y "Pablo Pueblo") se destacan y consiguen un impacto tremendo tanto entre los aficionados a la salsa como en los músicos que la interpretan.

El siguiente disco, "Siembra", amplía la visión, tanto musical como social, del anterior. La repercusión de la canción "Pedro Navaja" supera todos los récords que una canción de su estilo haya conseguido nunca, convirtiéndose en uno de los temas más representativos de la música latinoamericana de todos los tiempos. El Lp superó el millón de copias vendidas y fue Nº 1 en las listas de éxitos en todos los países de habla hispana y en Estados Unidos, consiguiendo el Disco de Oro y Platino en casi todos ellos. "Pedro Navaja" abrió las puertas de la salsa a un mundo que, hasta entonces, permanecía de espaldas a su propia realidad y tiró por tierra el tópico de que ésta era únicamente una música de evasión que no tenía en cuenta la propia sociedad en la que se desarrollaba. Personas que no participaban en la salsa, porque consideraban que era una música de lumpen y proyección baja y vulgar, comenzaron a darse cuenta de la enorme influencia que ésta podía ejercer en todos los sectores sociales.

La reacción del público fue inmediata. Empezó a comprender el sentido total de la música. "Esto se manifestó espontáneamente. No tuvimos ningún apoyo por parte de la industria. No fuimos una creación. Fue posible por la reacción de la gente que compró los discos e hizo posible que pudiéramos seguir grabando".

En 1982 Rubén Blades descubre el cine. Un alto ejecutivo de la Fania le ofrece un papel en una película de bajo presupuesto que se tituló "The Last Fight", dirigida por Fred Williamson, que aunque no tuvo ninguna repercusión, sirvió para que él se interesara por el medio cinematográfico y conociera la forma de trabajar en él y el ambiente que lo rodea.

Tras seis años con el grupo de Willie Colón, en 1982 Rubén Blades decide que ya es tiempo de independizarse y formar un grupo propio con el que profundizar en sus ideas musicales y explorar más directamente en la salsa a través de los textos. Problemas con Fania Records hacen que Rubén Blades firme con Elektra Records.

Forma Seis del Solar, un grupo que funcionaba como un laboratorio de experimentación y que se alejaba de la concepción típica de las formaciones "salseras", prescindiendo de la sección de vientos y utilizando ciertas claves cercanas al rock.

Con ellos graba  el LP "Buscando América" y la canción "Desapariciones" que consiguen impactar al público latino. Graba el álbum "Agua de Luna", inspirado en relatos cortos de Gabriel García Márquez y con Seis del Solar consigue su primer Grammy que viene a demostrar el reconocimiento y la aceptación de su teorías innovadoras dentro de la música popular caribeña.




El grupo sigue evolucionando y se convierte en Son del Solar. Con ellos continúa la trayectoria de investigación de la realidad social de América Latina por medio de la música y añade una sección de vientos para dar mayor velocidad y movimiento a las canciones.

El afán de universalizar su música y desbaratar estereotipos hace que Rubén Blades se interese cada vez más en el rock como medio de experimentación y aportación de nuevas facetas a su música. Al contrario, importantes figuras del rock, como Lou Reed y Elvis Costello, se interesan también por su trabajo. El resultado es un disco en inglés ("Nothing But The Truth") con el que lleva a la práctica sus teorías sobre la conjunción y el desarrollo de distintos ritmos procedentes de diferentes fuentes culturales. "Yo no creo en la idea de que uno está condenado a hacer algo porque tiene cierto aspecto o habla cierto idioma. Par mí, la música es una cuestión universal y a mí siempre me interesaron las direcciones que me ofrecía la música en inglés. Direcciones que no podía encontrar, en términos de construcción concretamente, dentro de los ritmos afro-cubanos que yo siempre había trabajado. Quería también dejar el testimonio de una reunión de la música tropical urbana con el rock´n roll".

Su segunda experiencia en el cine le permite desarrollar, de manera más consistente que en la anterior, la cualidades e intuición que posee como actor. En "Crossover Dreams" él es el protagonista principal, interpretando a un músico latino que intenta introducirse en el mercado norteamericano pero, aunque mucha gente lo pensara, no tenía nada que ver con su vida. Es un trabajo de interpretación, tan convincente, que puede dar lugar a confusiones. Esta película fue la primera realizada en Nueva York con dinero, producción, dirección, guión y actores latinos.

Como consecuencia de su interpretación, le son ofrecidos diversos papeles cortos en producciones importantes, por lo que se traslada a vivir a California donde, poco a poco, va adquiriendo prestigio como actor, interviniendo en películas junto a Richard Pryor, Whoopi Goldberg y Jack Nicholson. Su primer papel importante se lo ofrece Robert Redford en "Milagro Beanfiled War", en la que interpreta el sheriff del pueblo. Paulatinamente su carrera como actor va adquiriendo mayor importancia hasta protagonizar "Dead Man Out" donde, con su retrato de un asesino condenado a muerte, consigue el Premio al Mejor Actor en películas producidas para televisión por cable. Para este mismo medio, hay que destacar su actuación en la mini-serie "The Josephine Baker History". Entre sus más recientes apariciones en la pantalla cinematográfica cabe destacar: The Two Jakes (1990), Mo' Better Blues (1990), The Super (1991), Crazy From the Heart (1991), One Man's War (1991), Latino Session (1992), Miracle on I-880 (1993), A Million to Juan (1994), Color of Night (1994), Scorpion Spring (1996), Chinese Box (1997), Roots of Rhythm (1997), The Devil's Own (1997).

En 1990, Son del Solar graban un álbum de despedida en directo ("Live!") desde el Lonestar Roadhouse en Nueva York, cerrando una etapa que, si para ellos fue de logros y creación, para la música latina fue un fenómeno que permitió la expansión de los círculos en los que, hasta entonces, estaba reducida, influyendo no solamente en el panorama musical latino de los años setenta y ochenta, si no en las futuras generaciones de músicos y público que, como hoy podemos ver, ha hecho posible que la música afro-caribeña ocupe un lugar, impensable en aquella época, no sólo como forma de manifestación festiva y escapista, sino como expresión social y cultural. Y, por supuesto, también de gozo y diversión.

En 1994, Rubén Blades se presentó a las elecciones presidenciales de su país natal en un intento de crear y evidenciar un movimiento social y democrático existente en el país, pero ignorado hasta entonces. Su militancia política está basada en la lucha contra la injusticia social y la defensa de la minorías étnicas, culturales y sociales. "En ningún momento, -explica Rubén-, pensé en llegar a presidente o nada por el estilo y, si lo hubiera conseguido, no hubiera sido por deseos de poder. Lo que pretendíamos era poner de manifiesto que hay una parte importante de la población panameña que no está de acuerdo y no se identifica con la política que se les ha impuesto. La campaña que realizamos consiguió sus propósitos totalmente".



Rubén Blades inaugura la década de los noventa firmando contrato con Sony Music International que abre una nueva etapa en su carrera. Sus últimos álbumes, "Caminado", "Amor y Control" y "La Rosa de los Vientos", conforman una trilogía en la que su obra definitivamente se encamina hacia la universalización de los ritmos y estilos que conforman la música latina. En su álbum más reciente, "Tiempos", Rubén Blades ha dado un paso más en su afán de "culturizar" y engrandecer los ritmos latinos; para ello no ha dudado en incorporar elementos de música clásica contemporánea, como base a todo un despliegue de genio, originalidad y compromiso, tanto musical como social. El resultado es un álbum excepcional destinado hacer historia.
14 jul. 2018 0 comentarios

El Rastro de Lavoe



Fuente: El Peruano, Perú. Por: José Vadillo. Fotos: Archivo El Peruano

¿Pueden las leyendas morir? Hace 25 años, el martes 29 de junio de 1993, Héctor Lavoe se fue a sonear con San Pedro. Un repertorio de boleros y salsas lo hicieron el sonero más famoso desde el Bronx hasta los barrios más populosos de Lima y el Callao, que visitó por única vez en 1986.

“Y nadie pregunta si sufro si lloro / si tengo una pena que hiere muy hondo”. “El cantante”.

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Héctor era gloria fresca en las eternidades sabrosas y el gastado casete ya giraba ronco en los cabezales del minicomponente con “La murga”, “El día de mi suerte”, “Juanito alimaña”, “Triste y vacía”, “La fama”, “Te conozco bacalao”, “Calle Luna, calle Sol”.

Ora en el cuarto de Michael, que más parecía una baticueva húmeda y olvidada, donde entrábamos como sardinas para gozar de horas libertarias. Ora en la sala de Sergio, mientras Pichi exigía monedas para la “chancha” o que alguien se inmolara y dejara en prenda la libreta militar o la electoral por medio “jonca”. Ora intentando hacer mingas en el billar ilegal de Juvencio. Ora en el paralelepípedo sin tarrajear de La Bestia, aunque su vieja nos mirara raro porque parecíamos vagos, pero la culpa la tenía el Perú de inicios de los 90, sin oportunidades, tras el autogolpe del Chino y la captura de Guzmán. Infames, canturreábamos y afinábamos las gargantas de barítonos alrededor del vaso de cerveza que se entibiaba.

Y Lavoe, filósofo existencialista y nasal, sonero maloso y aventajado, entre timbales y metales, desde una cinta magnetofónica pirata nos recordaba a nosotros, chibolos limeños bolsiflacos, que todo tiene su final, que nada dura para siempre. Amén. Tal vez ahí, en la iglesia hectorlavoísta de mi espumante barrio, asumí que mi destino era ser escribidor. Salud.

HERENCIA SALSERA

Junto con el trombonista y arreglista Willie Colón, entre 1967 y 1973, Héctor Lavoe grabó 11 discos en Nueva York. Se convirtió en figura del sello discográfico Fania Records. Tiempo después, en solitario registró nueve álbumes más, algunos de ellos producidos por el propio Colón. En el Perú, su imitador más conocido fue Pacho Hurtado, quien hizo alrededor de 500 presentaciones con repertorio lavoísta. Y en el ámbito continental, el puertorriqueño Van Lester lleva tres décadas avivando la nostalgia por el original. En 1999 se estrenó en Nueva York el musical ¿Quien mató a Héctor Lavoe? Y Marc Anthony y Jennifer López protagonizaron en el 2007 el biopic El cantante, pero Colón fue muy crítico porque la cinta solo mostró el lado negativo del artista. El 27 de junio se presentó en la Alianza Francesa de Miraflores el libro del investigador colombiano Sergio Santana, Héctor Lavoe, la voz del barrio. El jibarito sigue respirando bajo el agua.


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A Lavoe lo adoran en la mayoría de barrios populares de América Latina, y cómo no en Lima y el Callao (en otros vecindarios más achorados de la peruanidad “correina” por siempre con papá Chacalón). No sabía bailar, pero hizo disfrutar a toda la raza latina. Por ello, en distintos vecindarios chalacos, como el Atahualpa, el sonero bendice la calle con una mano sobre el cachete derecho (copia de la portada de su segundo álbum de solista, De ti depende). Porque nació en Machuelito, barrio de Ponce, Puerto Rico, y desde mediados de los 60, luego de hacer de miloficios, en el Bronx niuyorcan, por gentileza del sello Fania Records, regaló su talento, ora con Willie Colón, ora solo.

Tanto impactó su interpretación, su repertorio, que daba en la yema del gusto de la masa –que hablaba de penurias, de corazones quebrados, de personajes que uno podía encontrar en la esquina, de vidas al borde del precipicio diario– que su única visita al país de los incas ha servido para historias que más parecen paridas por pluma del realismo-mágico, ¡pero quién no quería tener un momento junto a la gloria mayor del género más sabroso del multiverso, la salsa!

Mi entonado amigo Agustín Pérez Aldave, tribuno del periodismo y la salsa, fue testigo ocular de los seis días que ‘El cantante de los cantantes’ dejó fuego en El Gran Estelar de la recordada Feria del Hogar (hoy reemplazada por un centro comercial y un estacionamiento gigante).

Fue agosto de 1986. Pérez ha hecho acuciosa taxidermia de aquel momento histórico y ha destejido los mitos: como el supuesto recorrido de Lavoe, al final de sus cinco noches de recitales, por el Callao. Lavoe sí llegó al restaurante chalaco Francesco pero no al Jíbaro de La Perla. Visitó el estudio Iempsa, pero no Los Barrancones.

Pérez Aldave, que alista un libro exquisito, me habla del Lavoe bolerista. En su álbum de ocho tracks de 1975, La Voz, incluye uno de Mario Cavagnaro, “Emborráchame de amor”, que da sed de solo nombrarlo y que hasta ahora no se sabe cómo llegó hasta los oídos del boricua más universal. El otro tema peruano de su repertorio es “Llegó la banda”, de Walter Fuentes. Pero en el Perú, Lavoe no cantó ninguno. Nadie se lo pidió. Paradojas de los salseros.

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Héctor Juan Pérez Martínez, Héctor Lavoe, el jibarito de Ponce, el cantante que andaba con la bohemia pegada a la piel, tenía 41 años cuando llegó a Lima a las cuatro de la mañana en el vuelo 541 de LAN Chile. Eran tiempos del terrorismo, de toque de queda, y Lavoe y su orquesta recién pudieron trasladarse al Sheraton dos horas más tarde.

Lavoe tenía un nuevo éxito bajo el brazo, “El rey de la puntualidad”, que había grabado en 1985 y hablaba de su costumbre de andar sin relojes. Llegó por iniciativa del empresario Hugo Abele, que se la jugó, a pesar de que el jibarito ya había jugado mal a los empresarios en Ecuador y Panamá, pero hubo química con el Perú.


El Doctor Saravá lo presentaba cada noche y Lavoe salía para salvaguardarse del frío en polos afranelados junto con su orquesta, que encabezaba “el profesor” Joe Torres en el piano. El tenor callejero se dedicó a cantar del 2 al 6 de agosto; todo un profesional, agradecía (“Perú, qué chévere eres tú”) y por las noches se iba a dormir al hotel Sheraton de Lima. Una semana antes de su llegada se formó el Hector Lavoe Fan Club con 6,000 miembros.

Eran tiempos en que Lima y el Callao eran salserísimos. Lo dijo Saravá: había 36 orquestas, 40 salsódromos y 21 emisoras pegados al ritmo sensual.

En el Sheraton, el único hombre que respira bajo el agua contó al pelotón de periodistas, entre sonrisas, que practicaba por 25 años la santería y por ello sus collares, que consideraba a Benny Moré y Tito Rodríguez los cantantes “más sobresalientes de la música caliente” y que, de los de moda, prefería a Cheo Feliciano y El Diablo Ismael Rivera. De Óscar D’León no quiso opinar.

Con estadísticas del empresario de conciertos Jorge Fernández, Pérez Aldave ha desmentido esa cantaleta de que los conciertos de Lavoe fueron los más multitudinarios que soportó la recordada feria del “Te llama la llama”. Lo superaron otros artistas.

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Del Perú, Lavoe se fue a Colombia y luego al Madison Square Garden de su ciudad adoptiva, Nueva York. Dos años después, en 1988, empezaría a escribir “fin” con mayúsculas: se lanzó al vacío desde el noveno piso del hotel Regency, a 40 kilómetros de San Juan de Puerto Rico, mientras su esposa y su hija mayor estaban de compras.

“El único hombre que respira bajo el agua contó al pelotón de periodistas, entre sonrisas, que practicaba por 25 años la santería”.

Juró que volvería al Perú, pero nunca lo hizo. Lo pensaban traer para ese año, pero ocurrió el “accidente” y Eddy Santiago tomó su lugar en el Gran Estelar, con su espectáculo de salsa romántica o “boba”, como la llaman los duros; y el Gran Combo de Puerto Rico. Se dice que Lavoe recayó en las drogas tras la muerte de su hijo Héctor. Y moriría en 1993, víctima del sida.

Era santero, tenía una vida exagerada en la que la combinación letal eran cocaína, marihuana y ron. Entonces, un día le dijo al periodista peruano Walter Rentería: “Yo voy a morir pronto, pero lo voy a hacer como los grandes”. Y vaya que lo cumplió.
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Don Perignon conversa con El Salsero





Antes que ponga a deleitar a los salseros de Perú, Pedro Luis Morales Cortijo, Don Perignon, conversó con El Salsero acerca de su vida y obra musical.

Acompañado de algunas de Las Estrellas de La Puertorriqueña, Perignon nos regala detalles de sus más de tres décadas de experiencia. ¡Cáscara!
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Esta noche en Perú: Don Perignon y Las Estrellas de La Puertorriqueña



Desayuno musical el de esta mañana, conversando con Pedro Luis Morales Cortijo y con los músicos integrantes de La Puertorriqueña, que esta noche pondrán a gozar al salsero peruano.

Pocas veces tenemos la oportunidad de contar con una banda del calibre de la dirigida por Don Perignon. Es por eso que los invitamos a que asistan y gocen con el ritmo boricua que proponen.

Gracias a J.R. Producciones, el show se realizará esta noche en el Club Apurimac, Av.Brasil 259, Lima y tiene el siguiente horario confirmado:

8:45 pm: Veruska Verdú
10:00 pm: David Haddad y La Picante Orquesta
11:00 pm: Renzo Padilla y su Orquesta
12:30 am: Marco Y Los Duros
02:00 am: Don Perignon y Las Estrellas de La Puertorriqueña.

Vamos Salsero, esta noche "Dale Sabor a tu Vida... con La Puertorriqueña"
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Recordarán a Celia Cruz en el 15 aniversario de su muerte


Celia Cruz y Pedro Knight


Fuente: El Nuevo Herald, USA. Por: Arturo Arias-Polo

El recuerdo de Celia Cruz se mantiene vivo a 15 años de su partida. Este lunes 16 de julio, a las 8 p.m. la Ermita de Caridad rendirá tributo a la Guarachera de Cuba con una misa de recordación que será oficiada por el sacerdote Carlos Céspedes.

Ese mismo día, a las 6 p.m., se realizará una ceremonia similar en la capilla del cementerio Woodland, de Nueva York, donde reposan los restos de la estrella.

Desde horas tempranas de la mañana su mausoleo permanecerá abierto para que todos sus fanáticos puedan visitarlo.

“Celia ha sido la leyenda más grande que ha tenido la música cubana. Su herencia es tan fuerte que todavía nos parece que sigue viva. Ella es nuestro orgullo. Un ejemplo de talento, decencia y sencillez”, afirmó el productor Emilio Estefan, quien colaboró con la intérprete en múltiples ocasiones.

Celia Cruz nació en La Habana, Cuba, el 21 de octubre de 1925. Falleció en su casa de Fort Lee, Nueva Jersey, el 16 de julio del 2003, víctima de cáncer cerebral.

“Su legado se mantiene intacto. Ella traspasó fronteras y se adaptó los nuevos tiempos sin traicionar su estilo”, expresó Omer Pardillo, albacea de Celia Cruz, que unió fuerzas con el Museo Americano de la Diٕáspora Cubana en la organización de Por siempre Celia, una muestra de 700 piezas que la cantante atesoró a lo largo de medio siglo en su residencia de Nueva Jersey, donde vivió su exilio junto su esposo, el trompetista Pedro Knight.

La exposición abrirá al público el 18 de octubre. Entre otras curiosidades, incluye los famosos vestuarios que la intérprete usó en los espectáculos del cabaré Tropicana, en la década de 1950; el pasaporte cubano con el marchó al exilio, vía México, el 15 de julio de 1960; el primer contrato que firmó ese mismo año con el Hollywood Paladium, de Nueva York, por la cantidad de $2000 por noche, libros y fotos inéditas.

“Esta exposición es muy importante para nosotros por tratarse de una mujer excepcional que es símbolo de cubanía en el mundo entero. Y el hecho de tener sus piezas en el museo nos permitirá dar a su historia a los niños y jóvenes de nuestras escuelas, así como a los miles de visitantes de otros países que pasan por Miami”, dijo Ileana Fuentes, directora del museo.


Celia Cruz comenzó su carrera en La hora del té, un programa muy popular de la radio cubana donde interpretó el tango Nostalgia, en 1948. Pero no fue hasta su incorporación a la orquesta Sonora Matancera, dos años después, en que obtuvo el rango de estrella internacional.

La trayectoria de la cantante incluye 78 producciones discográficas, buena parte ellas grabadas con la Fania All Star, la agrupación que renovó la salsa a nivel mundial; ocho premios GRAMMY; doctorados Honoris Causa de la Universidad de Yale, la Universidad de Miami y Florida International University; películas y más de 6000 conciertos alredor del mundo.

El yerberito moderno, Burundanga, La vida es un carnaval y La negra tiene tumbao figuran entre su interminable lista éxitos.

Entre los eventos de recordación por el décimo quinto aniversario de la partida de Celia Cruz se destaca la presentación de Celia, su vida, su música, su leyenda, un musical protagonizado por la cantante Lucrecia que subirá a la escena del Adrienne Arsht Center for the Performing Arts el 16 de noviembre.
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Gilberto Santa Rosa debuta esta noche en Cuba




El cantante puertorriqueño Gilberto Santa Rosa llegó ayer a Cuba donde ofrecerá dos conciertos, a propósito de su gira 40 y Contando con la que celebra cuatro décadas de carrera musical.

La primera presentación del boricua está prevista para hoy en el Festival Josone Varadero Jazz & Salsa, cita que transcurre desde este jueves en ese famoso balneario cubano.

Santa Rosa encabeza el cartel del evento junto a otros prestigiosos músicos extranjeros y locales, entre ellos, el cantautor salvadoreño Álvaro Torres, el jazzista estadounidense Nicholas Payton y los cubanos Gente de Zona, el pianista Alejandro Falcón y la legendaria agrupación rumbera Los Muñequitos de Matanzas.

Dos días después El Caballero de la salsa, como también se conoce al cantante, actuará en esta ciudad, en un concierto único previsto para las 21:00 hora local en el Malecón habanero.

El intérprete de éxitos como Vivir sin ella y Que alguien me diga y ganador de varios premios Grammy Latinos cuenta con muchos seguidores en la isla, y ha trabajado junto a los artistas locales Descemer Bueno, El Micha y Candido Fabré.

A pocas horas de su llegada a Cuba, el cantante portorriqueño Gilberto Santa Rosa ofreció declaraciones a la prensa nacional y extranjera sobre sus presentaciones en los escenarios cubanos

Sobre los dos conciertos que ofrecerá y su visita a Cuba, el también conocido como “El Caballero de la Salsa”, dijo a Cubadebate:

“Mi mayor expectativa es no defraudar a la gente porque ellos son los que me han dado tanto cariño desde que bajé de ese avión; esto me hace sentir una gran responsabilidad. Espero que lo que le hemos preparado al público de Cuba sea algo que la gente disfrute y que todo ese cariño que me han dado lo sepa devolver”.

“El repertorio será un poco de todo lo que he venido haciendo durante estos 40 años de vida artística”.

- ¿Cómo llega a concretarse su visita a Cuba?

- “Mi amigo y cantante cubano Isaac Delgado viene desde hace un tiempo invitándome a diferentes cosas, pero en esta ocasión sentí en mi corazón que era el momento idóneo para venir como invitado al primer Festival “Josone Jazz y Son. Todo fluyó perfectamente, es que las cosas cuando están para darse se consiguen sin contratiempos”.

- ¿Tiene pensado hacerse acompañar de artistas cubanos en el escenario?

- “Bueno esas son cosas que me voy a guardar porque siempre hay sorpresas y es algo que surge también de forma espontánea en el mismo escenario. Me acuerdo una vez cuando “invadí” a la Orquesta Aragón en Panamá y en Puerto Rico hice lo mismo con Adalberto Álvarez y su Son;, con Isaac ya hemos cantado varias veces juntos, los Van Van…en fin, que es algo que sucederá de una forma muy natural y sin planificaciones”.

- ¿Qué referentes de la música cubana tiene Gilberto Santa Rosa a la hora de concebir sus temas?

- “Yo tengo referencias de la música cubana desde hace mucho tiempo. Debo admitir que esta es la raíz de la música que yo hago, entonces los referentes están ahí, de todas las épocas. Siempre la música cubana y portorriqueña ha tenido nexos y una gran comunicación. Me place mucho haber podido colaborar con artistas cubanos (Elito Revé, Tony Ávila, Isaac Delgado, el Micha), que primero nos hemos conocido musicalmente y luego en persona…y es tal la conexión que parecíamos haber convivido juntos de toda la vida.

- Uno de los géneros que también domina es el bolero y el público cubano es un gran amante de éste…

- “A veces cuando se hacen este tipo de conciertos en lugares muy abiertos me pongo un poco nervioso con los boleros porque como caribeños de sangre caliente que somos, hay que sentirse en otro estado para escuchar un bolero. Sin embargo, creo que la música bonita siempre es bien recibida. Mi curiosidad mayor por Cuba es la música y la cultura y estoy seguro que con esta visita podré llevarme gratas y muy positivas experiencias al respecto”
13 jul. 2018 0 comentarios

Bobby Valentin y su disco de Latin Jazz



Fuente: Vocero, Puerto Rico. Por: Yomaris Rodríguez

En la vida del maestro Roberto “Bobby” Valentín, la distancia entre la salsa y el latin jazz se acorta y lo evidencia en su nueva producción discográfica, titulada Mind of a Master.

“Fue un producto que se fue elaborando por dos a tres años en lo que se escogían los temas y se hacían. Quise hacerlo de esta forma porque es un sueño mío y algo distinto a lo que el público conoce de uno del ambiente salsero”, comentó a EL VOCERO.

Este es su disco debut de latin jazz bajo Bobby Valentín & The LJs, donde lo acompañan seis músicos de su orquesta de salsa. Pues, aunque se le reconoce por su trayectoria en las Estrellas de la Fania, desde joven practicaba jazz con grandes exponentes en Nueva York, en un pequeño estudio en la calle 48, entre la 6ta. y la 7ma. Avenida, en 1959.

“Había un jazzista, Art Farmer, famoso hoy, que en aquellos días estaba comenzando y fue mi influencia en este giro y en yo tocar el flugelhorn (fiscorno). Practicábamos juntos, él me enseñó muchas cosas y pagábamos 25 centavos cada uno la hora en el estudio. Nos reuníamos tres o cuatro músicos (Clay Risinger y Louis Mucci) y aprendí mucho de ellos porque en mis comienzos ellos eran personas bien gentiles. Fueron una influencia e inspiración para mí en este género”, reconoció el artista orocoveño.

En sus álbumes salseros incluye latin jazz, mas era tiempo de dedicarle una producción y totalmente instrumental, donde sorprende con su voz brevemente en el corte Coco seco. De los 11 temas del disco, que describe como balanceado, figuran de su autoría los títulos De nuevo a la carga, Latin Gravy, Orocoa, Smooth Ride, Mellow Funk, Endless Love y Freedom.

Por tratarse de un sueño realizado, Mind of a Master es una pieza de colección, con cuidado en el detalle, un empaque de lujo y libro de contenido, lo cual ya no se estila.

“La presentación para mí es bien importante. La mayoría de los que se dedican al ambiente americano del jazz siempre hacen una envoltura muy importante y bien atractiva”, indicó.

Valentín se siente realizado con el resultado de esta producción.

“Sí, cada vez que lo escucho oigo algo distinto y no paro de escucharlo. A veces me pregunto y me digo: ‘¿Que yo hice eso?’, porque a veces uno hace cosas y dice: ‘Caramba, yo hice eso’. Es un legado muy bonito”, reconoció.

Sin embargo, sobre si piensa en que le hubiese cambiado algo, manifestó que “siempre se van encontrar unos detallitos. Pero estoy complacido con lo que se hizo, para mí es una esquina diferente de lo que siempre acostumbro hacer”.

En el ambiente salsero lleva 52 años con su orquesta, a los cuales hay que sumar ocho años como músico, pero desde que se radicó en La Gran Manzana tenía presente el jazz.

“Acostumbraba ir a sitios donde estaban estas orquestas grandes, jazzistas y compartí con muchos de ellos. Me gustó el estilo de este género, que es donde el músico expresa sus sentimientos y es libre”, recordó.

El Rey del bajo confesó ser “bien sentimental”.

“Aquí hay una balada (Endless Love) que escribí y toqué el flugelhorn. A mí me gusta la música sutil, creo que en la música romántica sutil expresas más el sentimiento. Yo mismo no lo creo porque dejé este instrumento hace muchos años y me tomó mes y pico en lo que hacía embocadura para prepararme”, explicó quien también interpreta el bajo en el álbum.

La intención con su grupo de jazz es presentarse en festivales en Estados Unidos y Europa. Mas no se preocupen los salseros porque se mantendrá tocando ambos.

“No abandonaría ninguno porque ambos me llaman la atención. Comencé en el otro lado y donde comienzas no puedes abandonarlo porque lo sigues sintiendo”, recalcó.

En fin, prepárense porque le sobraron varios arreglos para un próximo disco.

“El segundo viene, no sé cuándo, pero va a venir. Esto ha dado el comienzo de algo bien importante para mi carrera”, afirmó Valentín.



Colombia celebra a Bobby Valentín
Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Rosalina Marrero-Rodríguez

Cerca de 50 años después aún llega a ese país salsero y es una obligación cantar los temas de aquella época y los que marcaron los inicios de su orquesta.

Huracán de pasión, Soy boricua, Nací moreno, La boda de ella y Manuel García son temas que los colombianos mantienen en sus playlists o listas de reproducción, permitiendo que las nuevas generaciones igualmente los conozcan, canten y bailen con la misma emoción que sus ascendentes.

“El pueblo de Colombia a nosotros los puertorriqueños, los músicos, no solamente a mí, sino al resto de mis compañeros, nos quieren mucho”, agradeció el músico.

“Diría que el colombiano es coleccionista. Son bien coleccionistas y lo digo porque cada vez que visito, tengo que interpretar temas que grabé hace 50 años como si fueran de ahora, y lo bueno es que del primer acorde ya se saben el tema”, destacó Valentín.

El próximo jueves, 19 de julio, Valentín junto con Andy Montañez, Gilberto Santa Rosa y Willie Rosario serán honrados, precisamente, por la gente de Cali como parte del VI Festival de Independencia de Colombia en Puerto Rico. Este evento de celebración cultural comenzará el viernes 20 y extenderá hasta el domingo 22 de julio en el Coliseo Mario Quijote Morales en Guaynabo. Las actividades comenzarán al mediodía y serán libres de costo.

“Ellos nos van a rendir el homenaje el 19, y sé que tanto yo como los compañeros vamos a estar bien contentos porque el pueblo colombiano nos rinda ese gran homenaje a nosotros”, expresó el orocoveño, criado en Coamo.

Creador del álbum Mind of Master, el músico alcanza las seis décadas de trayectoria, una gestión artística que le costó “muchos sacrificios”. 

“No tuvimos la oportunidad de la nueva generación que está en las redes (sociales), entonces, en los comienzos era duro. Había que audicionar para conseguir una actividad. Si quería tocar en el Palladium, tenía que audicionar y así sucesivamente, y se hacía difícil”, recordó de los inicios.

Lo que continúa siendo fácil para él es la exploración musical. Su reciente producción de jazz es una muestra de ello.

“El músico es curioso, y ese es un género en que el músico puede expresar lo que siente”.
12 jul. 2018 0 comentarios

Fray Salsa



Para 1982 Oscar D´León era el salsero más popular de Venezuela. Su fama le acarreó también un amargo momento cuando fue acusado de presuntamente haber seducido a una menor de edad, hecho por el cual pasó másde dos semanas en prisión y fue sometido a un juicio del cual salió abuselto.

Ese mismo año, Oscar fue protagonista de la miniserie "Fray Salsa", emitida por Radio Caracas Televisión. La serie se centraba en la vida de un sacerdote que tenía actitudes musicales y también fue criticada por algunas autoridades de la iglesia venezolana.

Recordando que "El Sonero del Mundo" acaba de cumplir 75 años de edad, recordamos un fragmento de "Fray Salsa" en el cual D'León interpreta el tema "El Derecho de Nacer", canción que incluyó en su LP El Discóbolo





10 jul. 2018 0 comentarios

Noche romántica con Veruska Verdú



El próximo jueves 12 de Julio la cantante venezolana Veruska Verdú presentará el show Palabras del Alma - Boleros & Más, con un repertorio 100% romántico.

Veruska estará acompañada de un marco musical que incluye a Willy Cano en saxo y flauta, Alonso Acosta en vibráfono y piano, Mario Cuba en el contrabajo y Gianfranco Ramos en la percusión, con quien interpretará temas como Contigo en la distancia, Díle que por mí no tema, Historia de un amor, Lágrimas Negras, No me vayas a engañar, Quizás, quizás, quizás, Sabor a mí, Todo me gusta de ti, Tu voz, Qué te pedí, Encantado de la vida, entre otros.

Invitado especial estará Carlos Mosquera.

La cita será en el Jazz Zone de Miraflores, a partir de las 10:00 pm
8 jul. 2018 0 comentarios

Sabor y Control y Chaqueta Piaggio estarán en la Feria del Libro



La edición 23 de la Feria Internacional del Libro de Lima abrirá sus puertas el próximo viernes 20 de Julio, teniendo como país invitado a España.

Dentro del marco de espectáculos musicales que traerá esta edición Ferial destacan dos intérpretes de la música que más nos gusta.

La orquesta Sabor y Control de Bruno Macher será la encargada del primer show musical, la noche inaugural del viernes 20 desde las 9:00 pm., bajo el título de "Salsa y Paz: Historias del Barrio".

Una semana después, el domingo 29 de Julio a las 9:30 pm., el turno será del querido cantante Chaqueta Piaggio, quien estará en el show "Chaqueta con Duende".

Ambas presentaciones se realizarán en el Auditorio Blanca Varela, del recinto ferial que nuevamente estará ubicado en el Parque Los Próceres de Jesús María