MUSICA Y NOTICIAS DEL MUNDO DE LA SALSA
23 feb 2021 0 comentarios

Eddie Palmieri recuerda a Johnny Pacheco

Fuente: Tidal. Por: Shaun Brady.

La salsa perdió a uno de sus padres fundadores el 15 de febrero, cuando el músico, director de orquesta y productor dominicano Johnny Pacheco falleció a la edad de 85 años. Autodidacta en instrumentos como flauta, saxofón y acordeón, Pacheco estudió percusión en Juilliard antes de fundar sus propias bandas y alcanzar la fama con la pachanga, estilo musical y fiebre de baile cubano que fusionaba el merengue, el son montuno y el cha-cha-cha.

En 1964, Pacheco unió fuerzas con el abogado Jerry Masucci para fundar Fania Records, sello que ayudaría a definir el sonido de la salsa y lanzaría las carreras de estrellas como Willie Colón, Celia Cruz, Rubén Blades, Larry Harlow, Ray Barretto y Héctor Lavoe. Uno de los primeros colaboradores de Pacheco fue el legendario pianista Eddie Palmieri, quien llevó el floreciente sonido de la salsa en una dirección más influenciada por el jazz. Palmieri, que ahora tiene 84 años, compartió sus recuerdos de su amigo de toda la vida y de la música que ambos ayudaron a crear. - Shaun Brady


Me crié con Johnny Pacheco. Lo conocí cuando tenía alrededor de los 15 años. En ese momento Johnny tocaba el saxofón. Tenía un gran sentido del humor y yo también, y le dije que era el saxofonista más malo que había escuchado en mi vida. Pero tuvo una carrera increíble. Fue muy, muy especial.

En esos tiempos había tres grandes orquestas: Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez. Fue lo más alto de nuestra música porque el mambo y el cha-cha-cha estaban saliendo de Cuba. Todo vino de Cuba, desde los años 20 hasta los 40. En los 40 tenías a Arsenio Rodríguez. En la música clásica se habla de un antes y un después de Claude Debussy; en nuestra música tenemos un antes y un después de Arsenio Rodríguez.

Cuba fue el cordón umbilical de información sobre lo que estaba pasando con los nuevos ritmos y los grandes compositores. Johnny y yo escuchábamos la música que tocaban los Tres Grandes mientras jugábamos al stickball en la calle; esa era nuestra imitación del béisbol, con un palo de escoba. Podíamos escuchar en la radio, desde las bodegas, la música de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.

Johnny comenzó con mi hermano Charlie Palmieri en un club llamado The International, en 1958. Para 1959, mi hermano había formado La Charanga Dubonéy, y él tocó la flauta en el álbum Let's Dance the Charanga! Luego formó su propia charanga, una orquesta de estilo cubano con cuerdas y flauta. Grabó una composición llamada “El Güiro de Macorina” que se convirtió en un gran éxito. Estuvo allí en el momento adecuado. La pachanga se convirtió en el baile de éxito aquí, y Pacheco lideraba el camino.

Luego formó Pacheco y su Tumbao, que se inspiró en La Sonora Matancera. Solía ​​tocar en la Feria Mundial y conoció a Jerry Masucci, un abogado que lo representó en un caso de divorcio. Ambos pusieron 2.500 dólares cada uno y comenzaron Fania. Tenían todo un sistema que funcionaba muy bien debido a la combinación de Johnny en el estudio y Jerry tratando con todos los banqueros y productores.

Pacheco me invitó a tocar el primer concierto de Fania All-Stars en el Red Garter. Estoy en su primera grabación, lanzada en 1968, pero luego fui en otra dirección, en una nueva compañía, y Johnny se quedó con ese sonido. Yo hacía giras con Fania de vez en cuando. Firmé con ellos en 1980, pero ya estaban en declive. Fania tuvo su mejor época, diría yo, de 1964 a 1986.

Celia Cruz había comenzado con La Sonora Matancera y pegó muchos éxitos con Fania. Cuando llegó a Estados Unidos, ella grabó con Tito Puente pero eso no funcionó, pero luego se fue con Fania, y como Johnny tenía el mismo sonido que La Sonora Matancera, hicieron historia juntos.

El estableció algo tan maravilloso que hizo bailar al mundo. Siempre será recordado. Al tener el sello discográfico y viajar junto con todos los diferentes artistas, se convirtieron en una unidad familiar. Y rompieron todos los récords. Metieron a 40.000 personas en el Yankee Stadium. Eso funcionó.

Johnny fue único como músico y visionario a la hora de juntar lo que quiso. Tenía un gran sentido del humor, pero era muy estricto para armar sus bandas. Siempre será recordado como un mentor para todos nosotros y por lo que hizo por la música. En lo personal, lo extrañaré muchísimo.

19 feb 2021 0 comentarios

El Maestro Johnny Pacheco


 El ultimo disco que grabó El Maestro fue Entre Amigos, publicado por Bronco, el año 2005.

El último tema que grabó (al menos de los que tengo) fue "Casanova y su Montuno", de mi pana Ray Viera para su album Sambumbia Radioactiva, publicado el 2013.

Johnny fue el flautista de la versión original de “Oye como va” que Tito Puente grabó, en 1962, en su disco El Rey Bravo.

Muchos recuerdan que él grabó congas en el primer disco solista de Cheo Feliciano, en Vaya Records. Sin embargo, pocos saben que también tocó congas en cuatro temas del album McCoy Tyner Plays Ellingto (al lado de la mítica sección de ritmo de John Coltrane: McCoy, Jimmy Garrison y Elvin Jones) y en un tema del Rei Momo de David Byrne.

Pacheco incursionó varias veces en otros ritmos con más de una artista en más de una década.

La información acerca de sus honras fúnebres, en New York, es la siguiente: (con entrada limitada debido a las restricciones del Covid)

MARTES, FEBRERO 23, 2021
Frank E. Campbell
Funeraria
Avenida Madison 1076
Nueva York, Nueva York
2:00 PM a 9:00 PM

MIÉRCOLES, FEBRERO 24, 2021
Misa Iglesia Santa Cecilia
125 E. Calle 105..
Nueva York, NY

Cementerio de Woodlawn
Avenida Webster
Bronx, Nueva York
18 feb 2021 0 comentarios

BARCAROLA: Homenaje especial para Pacheco

 


Por: Umberto Valverde

Johnny Pacheco, en compañía de Jerry Masucci, logró que la música latina se colocará en el primer lugar del mundo en la década de los setentas y ochentas. Nunca antes ni después volverá a ocurrir lo que sucedió. El sello disquero y la agrupación que crearon impactó todos los continentes, se convirtieron en estrellas, provocaron el frenesí a semejanza de Los Beatles. Consolidó la trayectoria de Cheo Feliciano y Pete Rodríguez, puso en plataforma de la fama a Ismael Miranda, a Richie Ray y Bobby Cruz, reunió a Willie Colón con Héctor Lavoe, le dio camino a Colón con Blades y convirtió a Celia Cruz, quien ya era reconocida, en la mejor cantante del Siglo XX. Muchas cosas más pasaron desde los primeros conciertos hasta cuando conmocionaron a Africa, Japón y la misma Cuba.

Pacheco, nacido en República Dominicana, llevaba la música cubana en su sangre por cuenta de su padre, conocía todos los ritmos del Caribe, por eso se convirtió en un visionario frente a sus contempóraneos, además tenía el don del mando y la seducción, tantos egos reunidos, tantas figuras, fueron acogidas para hacer una orquesta que era la máxima expresión de la música latina. 

Por esa razón, Pacheco necesita un gran reconocimiento. Desde esta columna hago un llamado internacional para que se haga una gestión frente a la Academia de los Grammy Anglos, que se realizaran en marzo, postergados por la pandemia, para que se le rinda tributo en este escenario y evento que magnifica la música del mundo. Sería ideal que se acompañara con una presentación de Fania, con cantantes invitados, teniendo en cuenta que la muerte se ha llevado a los más importantes de esa delantera de voces. 

Pero el homenaje es justo y merecido, es hacer respetar la música latina. Esto lo pueden lograr personas que tienen lugar en ese ambiente como Rubén Blades, Oscar de León, Gilberto Santa Rosa, el reconocido Sergio George, Omer Pardillo de la Fundación Celia Cruz, y sin duda Marc Anthony, que lo conoció y lo admira. 

Uniendo sus voces y prestigios esto puede ser posible y no solamente un sueño. Convoco a todos los periodistas del mundo latino, los promotores, y, sobre todo, a los músicos latinos que viven en Estados Unidos y tienen contacto con la Academia, para que la propuesta sea posible. Vamos a intentarlo, no se pierde nada. Pacheco se merece una alta distinción en la celebración de los premios Grammy.

17 feb 2021 0 comentarios

El Gran Combo "En Cuarentena"


Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Francisco Javier Díaz

Durante la primera semana de marzo de 2021, El Gran Combo de Puerto Rico lanzará su más reciente álbum, llamado “En cuarentena”, bajo el sello discográfico Rimas Music. Esta empresa se ha convertido en una de las más importantes dentro del género urbano, debido que tiene bajo su tutela a exponentes sumamente populares como Bad Bunny, Arcángel, Eladio Carrión, Jowell y Randy, Tito el Bambino y Tommy Torres, entre otros. De hecho, el manejador de Bad Bunny, Noah Assad, es uno de los fundadores de la empresa.

Este detalle ha causado que en las pasadas horas haya corrido como pólvora la noticia de que el famoso trapero iba a ser el productor ejecutivo del nuevo disco de El Gran Combo, algo que Willie Sotelo, director musical de la agrupación quiso aclarar. “Bad Bunny es un artista muy importante e imponente a nivel mundial, por lo que esta información ha llamado mucho la atención del público. Se ha dicho que Bad Bunny nos va a producir el álbum, lo que es incorrecto, primero, porque Bad Bunny lleva una vida muy ocupada en sus asuntos y, segundo, porque ya el disco estaba producido por el maestro Rafael Ithier a la hora de llegar a un acuerdo con Rimas Music”, detalló Sotelo, quien indicó que ha recibido en el día de hoy llamadas de periodistas de España, Perú y de Colombia.

Este álbum, que se llama “En cuarentena”, lo comenzaron a grabar el 2019, pero debido a los viajes y todos los compromisos que tenía la agrupación, se tardaron en la producción del álbum. “Entonces llegó la pandemia y ahí es que digo ‘Don Rafa, vamos a terminar el álbum, que no hay más nada que hacer’”, indicó el experimentado músico. “Fue así que lo terminamos más o menos en agosto de 2020, y comenzamos a buscar un sello disquero, como siempre hemos hecho por los pasados años”.

El Gran Combo llegó a tener hace varios años su propio sello disquero, llamado Combo Récords. Más adelante, se hicieron varias producciones, que se le vendieron a Sony Music, como el álbum “Arroz con Habichuelas”. Luego eso trabajaron otros álbumes por su cuenta, como el disco “Alucinando”, y solo necesitaban un sello que lo distribuyera.

“En esta ocasión, a través de unas amistades, nos encontramos con Rimas Music, que es un sello que la mayoría de sus artistas son reguetoneros, pero que quieren expandirse y crear una división latina”, expresó Sotelo, quien es pianista, compositor y arreglista. “Ellos escucharon que teníamos un álbum nuevo, se nos acercaron y nosotros accedimos a reunirnos con ellos. Le presentamos el álbum y ellos les interesó muchísimo y llegamos a un acuerdo donde ellos van a sacar el álbum y lo van a distribuir”.

Sotelo dejó claro que están muy contentos y satisfechos con el nuevo álbum, ya que mantiene la esencia de lo ha sido la música de esta orquesta tan reconocida a nivel mundial. “Tenemos un álbum que es a lo que todo el mundo está acostumbrado de El Gran Combo y por eso estamos muy contentos. Porque la mayoría de esos temas, si no decir todos, los podemos comparar con un álbum que hubo de El Gran Combo en la década de 1980, que se llamaba ‘Aquí no se sienta nadie’, donde todos los temas estaban bien bailables y con temas jocosas y alegres. Este álbum va en esa misma línea”, indicó el director musical de la orquesta que ha popularizado canciones como “El Menú”, “Brujería” y “Me liberé”, entre muchos otros.

Actualmente, están en la planificación estratégica de la promoción del álbum y de cuál será la canción que se escuchará inicialmente. Según Sotelo, están escogiendo entre dos temas y las opiniones están divididas en estos momentos, debido a que son dos temas que están muy buenos. También se habla de la producción de un vídeo para acompañar el tema. El tema “Salchicha con jamonilla”, que lanzaron en el verano de 2020 como sencillo, formará parte del nuevo álbum.

El acuerdo firmado por El Gran Combo con Rimas Music es solamente para este álbum, pero si la cosa sale bien, podrían extenderlo a otras producciones. “En nuestro futuro está la producción del álbum del 60 aniversario, que es lo que viene el año que viene”, explicó Sotelo. “Además, estamos pensando en hacer un álbum nuevo de Navidad, porque no los han pedido, para dejarlo ahí como un legado más”.


15 feb 2021 0 comentarios

Johnny Pacheco (1935-2021)

 La Salsa le debe mucho a Johnny Pacheco. Musical y comercialmente. A comienzos de los 60 fue el responsable del furor de la charanga en New York y, una década después, se convirtió en el líder de la Fania, la disquera que llevó el estandarte de la música afrocaribeña al mundo.

Flautista, percusionista, compositor, arreglista, director, productor, vocalista. Pacheco hizo de todo en la Salsa. Y lo hizo, casi siempre, bien.

Aunque estaba retirado hace varios años, su nombre ya era leyenda. Hoy murió.

El año 2009, en los primeros meses de La Radio de El Salsero, busqué entrevistarlo. Conseguí su número, preparé la grabadora (por si acaso) y marqué, sabiendo que tendría que convencer a Cuqui, su esposa, para que me diera el chance.

La primera sorpresa fue que el mismo Pacheco contestó el teléfono y la segunda fue que accedió de inmediato a la nota.

La conversación duró solo 30 minutos, pues Johnny tenía un compromiso previo. Solo hubo tiempo para hablar de sus primeros años y no tuvo segunda parte. A continuación les comparto el audio y la transcripción de aquella charla, uno de esos momentos felices que he tenido como salsero.

Sin duda, la historia le tiene reservada una silla especial. Estamos de duelo!


El Salsero: Maestro Johnny Pacheco bienvenido a la Radio de El Salsero por Internet para el Perú y el Mundo

Johnny Pacheco: Muchísimas Gracias Eduardo y estoy muy contento por la oportunidad de estar aquí con Ustedes vía Internet. Es un placer estar con Ustedes, especialmente contigo Eduardo

E.S.: Muchas Gracias Maestro. Este año 2009 es muy significativo para Usted porque nos enteramos que en Marzo fue homenajeado en su tierra natal, en Republica Dominicana. Usted fue merecedor de los importantes premios Cassandra y no solamente eso sino, tengo entendido que el Senado de su país le confirió un homenaje por su gran trayectoria musical. Hay un dicho que dice “nadie es profeta en su tierra” pero en su caso no es verdad, pues sus propios compatriotas lo han reconocido con esas distinciones

J.P: Muchas Gracias, la verdad que fue un verdadero honor recibir los premios que me dieron en la República después de tantos años fuera de ahí , hubo un reconocimiento que me hizo el Senado que fue espectacular, también el premio Casandra, hace cuatro años que me lo entregaron pero este año vino El Soberano que es el maximo, tengo la parejita (los dos premios) y siempre la veo.

E.S.: Sería un atrevimiento intentar en pocos minutos referirnos a toda su biografía musical. Sin embargo yo quería que me cuente: todos sabemos que usted nació el 25 de Marzo de 1935 y que su padre don Rafael Azarías Pacheco estaba con dos tíos suyos en la orquesta Santa Cecilia. Hábleme un poquito de esos tiempos en República Dominicana, en Santiago de los Caballeros.


J.P: Bueno, cuando formaron la orquesta yo todavía no había nacido, pero él me mandaba vibraciones, ya sabía que iba a ser algo serio. La suerte fue que me crié con mi padre, él me llevaba, como yo era el menor, creo que ya tenía esa vena musical, entonces él me llevaba a los ensayos, las retretas en el parque y siempre me dio el apoyo en la cuestión de la música.

E.S.: ¿Es cierto que don Rafael le regaló una armónica que fue su primer instrumento musical?

J.P: Ese fue mi primer instrumento y como a la semana y media toqué un disco que habían grabado, “Compadre Pedro Juan”. Cuando terminé de tocar el merengue mi padre dijo “este va a ser músico”.

E.S: Ese tema es un clásico de la República Dominicana, de Don Luis Alberti.

J.P: Luis Alberti era el pianista de la orquesta.

E.S.: Y dígame, ¿cuál es la razón por la que la familia decide emigrar de República Dominicana y llegar a New York a mediados de los cuarenta?

J.P: Como la orquesta Santa Cecilia era la mejor que había, Trujillo el presidente, que era un dictador, mandaba siempre a buscarla para que tocara en las fiestas privadas. Y a él le gustó mucho la orquesta y como quería adueñarse de todo, quería cambiarle de nombre a la orquesta, “Presidente Trujillo”. Y el viejo mío le dijo que no, Azarías tenía bien puestos los pantalones y se fajaron los dos a discutir y eso, y después de unas semanas le dijeron a mi padre: “la cosa no está muy bien, tienes que salir del país”. Y entonces yo le agradezco a Trujillo que por él vinimos aquí a New York donde he tenido una carrera muy bonita.

E.S: Y llega Usted a mediados de los cuarenta, adolescente. Pero al comienzo, si bien le gustaba la música, Usted quería ser ingeniero en electricidad.

J.P: Bueno sí, yo quería estudiar ingeniería porque siempre hay que tener otra cosa. Yo tenía la electrónica, pero lo que pasó fue que yo me gradué con honores y salí a buscar empleo y lo que me ofrecían era 35 dólares semanales. Lo encontraba muy poco para lo que yo sabía, pero un día cuando llegué a casa recibí una llamada para formar un cuarteto de Merengue para tocar acordeón que fue uno de los instrumentos que aprendí también. Y me ofrecieron 95 dólares por tres días con casa y comida.

Cuando llegué a casa guardé las herramientas y nunca las he sacado.

E.S.: Y así fue que la música ganó al gran Johnny Pacheco que empezó ahí con ese grupo; me parece que ahí estaba don Luis Quintero un personaje importante de la música dominicana.

J.P: Bueno, Usted está bien enterado porque Luis Quintero era el tamborero, él también estaba ahí. Era Luis Quintero, Willie Sosías y ahora no me acuerdo del cantante.


E.S: Si no me equivoco sobre Luis Quintero, él llegó a grabar algunos discos en la disquera Ansonia que era de Rafael Pérez Dávila.

J.P: Sí, él trabajaba con don Ralph. Trabajaba en el departamento de mercancías, también tocaba la tambora que es el instrumento clave para el merengue. El señor Pérez era una bella persona y le dio la oportunidad de tocar tambora. Él empezó también con Ángel Viloria.

E.S: Otro personaje importante de la música dominicana de todos los tiempos.

J.P: Casualmente estaba yo pensando que eso fue en los cincuentas que el merengue estaba en apogeo. Hay un merengue que lo cantaba Dioris Valladares que era “A lo Oscuro”; eso fue un hit grandísimo.

E.S: También Usted estuvo tocando también un tiempo con Dioris Valladares, usted creo que era conguero de la orquesta de Dioris

J.P: Yo tocaba tumbadora. Como yo tocaba tumbadora y como mi padre me enseñó a tocar clarinete, cuando venían los danzones y las danzas yo tocaba clarinete.

E.S: y se acuerda usted de ese grupo que se llamaba “Los Chuchulecos Boys”

J.P: Los “Cha-ka-Loo-Kis”, ese fue un grupo que empezamos Charlie Palmieri,  Kako, ya no me acuerdo quiénes eran, pero sonábamos muy bien y yo ya estaba empezando a tocar la flauta.

E.S: Ahí también estaba otro genio de la música como era Barry Rogers.


J.P: Bueno sí, Barry fue de los primeros que yo conocí porque estudiábamos juntos. Yo escogí electrónica y él escogió mecánica de carros. Y era buen mecánico.

E.S: También por esa época, aparte de ser músico, Usted también fabricaba instrumentos de percusión…

J.P: Yo fui de los primeros que empezó a hacer tumbadoras con una madera que nos mandaban de México. Yo tenía una pega que era increíble y yo nunca le puse aro y nunca se rompía por ahí. Y también hice unas campanas con un metal que usaban para los aviones que tenían un sonido espectacular. Empecé a venderlas y a lo mejor ellos pensaban que yo iba a ser campanero.

E.S.: Uno de los primeros grupos en los que estuvo fue de otro personaje de la época que era Gilberto Valdez, cuénteme un poquito sobre él.

J.P: Bueno con Gilberto Valdez fuimos la primera Charanga en New York. Fuera de Cuba yo creo que él fue el primero que montó una Charanga. Usted sabe, una Charanga está compuesta de dos violines o tres, con los cantantes unísonos, timbal, tumbadora y güira. Y bueno piano y bajo. Gilberto Valdez fue el primero que vio que yo estaba interesado en tocar la flauta y me dieron ese puesto.

E.S: Maestro, se recuerda mucho toda esa explosión de la Pachanga y la Charanga acabando los 50s y comenzando los 60s. Por esa época, antes que forme su propia Charanga, Pacheco y su Charanga, Usted tuvo una estadía que todo el mundo recuerda con la Duboney, con Charlie Palmieri, pero muchos no se acuerdan que antes de estar con la Duboney, Usted formó parte de un quinteto con Charlie y otros músicos como Juancito Torres, puede ser?

J.P: Bueno sí, teníamos un quinteto donde abrimos tocando en las “Montañas Judías”…

E.S: los Catskills…

J.P: Los Catskills. Nos juntábamos a tocar con el quinteto, pero lo bonito era que yo tocaba batería con Juancito y Luis Café tocaban la trompeta, Güito Delgado y Charlie en el piano. Y nos ponían los papeles para tocar a primera vista y nosotros acabábamos con ellos. Fue uno de los mejores grupos que tocó en los Catskills y de ahí vino la idea para hacer la Duboney. Formamos la Charanga y después nos dividimos porque yo tenía una idea propia y Charlie tenía la de él, de la forma de cómo atacar el género de Charanga y nos dividimos pero amistosamente.


E.S.: Eso es muy relevante en mi opinión porque en la historia de la música Salsa, de la música Latina, han habido muchas rupturas de grupos que estaban juntos y los músicos se separan y a veces no quedan en buena relación. Pero en este caso cuando Usted empezó su Charanga y se separó de Charlie fue un caso muy especial porque siguieron siendo muy buenos amigos, no hubo pelea en ese momento.

J.P: Bueno al contrario, cuando nos dividimos en vez de llevarme la música mía, (Charlie se iba a quedar como con tres temas), le di la mitad del repertorio. Le dije escoge tú lo que quieras de aquí y le di suficiente música para empezar.

E.S: Y ahí empieza usted su discografía propia, en lo que era la casa Alegre de Al Santiago con ese famoso disco con la silueta negra en el fondo naranja, que fue un record de ventas, donde estaba “El Güiro de Macorina”, de Louie Ramírez.

J.P: Bueno, eso tiene una historia y te la voy a decir breve. Yo salí a vender el disquito con el “El Güiro de Macorina” y “Óyeme Mulata” pero pasé por las casas disqueras hispanas y por poquito salgo llorando porque me dijeron que no servía, que era una porquería, que no iba para ningún lado. Pero yo nunca me di por vencido y da la casualidad que había un locutor Rafael Font que tocaba la música de Charanga como Orquesta Aragón y Fajardo. Entonces yo le llevé el disquito a él, un viernes en la noche y nada más puso el disco para ver la reacción del público y cuando lo puso, el sábado estaba todo el mundo tocando el disco. Y ya yo tenía un hit hecho. Y el domingo fue Al Santiago quel ya sabía quetenía un éxito y me dio un contrato y lo firmé. Así firmé con Alegre.

E.S: Y con Alegre usted fue tal vez el músico más vendedor de la disquera de Al Santiago…

J.P: Seguro que fui, no solo el que más vendió, sino el que le llevó a Charlie, a Eddie, el hermano, le llevé a Orlando Marín, Chivirico Dávila. Empecé a reclutar gente, porque yo quería comprar la mitad de la compañía pero Al Santiago era, pobrecito, buena gente, pero como que se enfermó del “Cócoro Miyare”.


E.S: Sí, era un personaje muy excéntrico, la gente que lo conoció decía que Al era un tipo muy bondadoso, muy buena gente pero a veces era un poquito excéntrico en su comportamiento, verdad?

J.P: Bueno, ¿excéntrico o estaba medio loco? Una vez fuimos a Puerto Rico y fui a coger el ascensor y cuando abrió la puerta estaba con saco, corbata y sin pantalones. Y me dice: “no, que se me quedaron los pantalones que van con la chaqueta y voy para la tienda a comprar”. Y así mismo salió del hotel, pasó ahí nomás un policía y por poquito lo arrestan.

E.S.: Y hablando de Al Santiago, Usted también estuvo en la primera grabación de las Estrellas Alegre, junto con Charlie, Barry, Kako y todos esos músicos

J.P.: Bueno, nosotros formamos el grupo de las Estrellas Alegre pero no me acuerdo si ese era el nombre que le pusimos; eso lo empezamos nosotros descargando. Durante los ensayos nosotros buscamos a Patato que nos hacía un “rabo encendido” en la cocina y empezábamos a tocar y a inventar con el grupo, con Charlie en el piano, Barry Rogers, Boulong Puchi, Kako… Usted debe saber más quiénes son los que me faltan, Bobby Rodríguez en el bajo, y entonces hacíamos los ensayos y todo eso para desarrollar el grupo y tocábamos sin música, era todo de oído e improvisado. Y fue muy interesante. Entonces Patato no quería tocar lo que quería era cocinar. Y entonces después del ensayo empezábamos a comer, pero la pasábamos de maravilla.

E.S: Y eso fue inspirado en esas sesiones de descarga de la Panart en Cuba en los cincuentas Eso fue un poco la idea original, verdad?

J.P: Puede ser. Porque allí empezaron con Peruchín y los grupos de Filin que hicieron en Cuba, pero también aquí eran muy populares los Jam Sessions en que se juntaban los músicos a improvisar. En cada esquina había un saloncito para tocar o un club de baile que ya no existen ahora.


E.S: ¿Usted grabó con Dámaso Pérez Prado?

J.P: Yo era el que le formaba la orquesta a Dámaso, porque yo estaba tocando la percusión con la NBC que era una de las empresas más grandes, entonces cuando venía Pérez Prado me decía: “búscame una orquesta”, y yo buscaba la orquesta de la NBC que tenía los mejores músicos

E.S: Háblenos de un personaje muy querido por todos los Salseros y que lamentablemente ya no está desde hace nueve años con nosotros, que fue su compay, Pete “El Conde” Rodríguez. Él empezó con Usted en la época de la Charanga y lo acompañó en la transición a Fania.

J.P: Bueno, para mí fue una de mis mejores voces. Lo considero uno de los mejores soneros del mundo, porque tenía una inventiva muy bonita y un tipo de voz pastosa pero también tenía un volumen increíble y como persona era “una dama”.

E.S.: Sí; Pete era muy querido y era muy gentil con todos. Con Usted formó lo que fueron Los Compadres en Fania y en fin…Hablando de Fania que es un hito en la historia de la música latina de todos los tiempos, quisiera que nos comente como fue que usted se asoció y donde conoció a Jerry Masucci.

J.P: Lo conocí a través de un amigo mutuo, le dije que yo tenía la Charanga y él le dijo a Jerry que la orquesta Aragón se estaba presentando en un sitio llamado El Ariete. Y era mentira, era la orquesta mía y entonces Jerry, que esperaba ver a la Aragón, dijo “qué va! esta no es la Aragón, quién es!”. “Bueno esa orquesta es de Johnny Pacheco” y se quedó oyendo la música y le encantó. Nos hicimos amigos y se transformó en un “gruppie” pues dondequiera que tocábamos, allí estaba él.

Da la casualidad que me vino el primer viaje a África y lo llevé y una de las cosas que pasó fue que se subió en la tarima y hacía “aguaje” con las maracas. Entonces le quité las maracas y le saqué las pepitas (las semillas) para que no siguiera, porque tocando no tenia ritmo y hacia “aguaje”. Pero desarrollamos una amistad muy bonita .

E.S: Maestro, cuénteme un detalle que poca gente conoce. Se dice que Art Ford le propuso, en pleno boom de la Charanga, una gira de promoción a nivel nacional para promocionar la Música Latina, pero que Usted no tuvo el apoyo de los empresarios latinos, quienes muy temerosos decían que eso no iba a funcionar. Tal vez eso fue un aguijón para que Usted decidiera crear su empresa su disquera propia.

J.P: Es verdad, Art Ford era el locutor número uno en la ciudad de New York. Él conocía a todos los artistas y fue el que nos presento, el día de su cumpleaños, a Nat King Cole, que después trabajé con él. Eso fue una cosa que me desencantó mucho porque para mí los disqueros que estaban en ese tiempo, pensaban “en pequeño” y yo quería hacer una empresa grande donde todo el mundo se iba a beneficiar. Nadie quiso invertir y se me cayó el negocio porque cuando yo iba a empezar con Art Ford vino Chubby Checker con el Twist y me mató la Pachanga.

E.S: Y ahí hubo un motivo más para que Usted diera el paso para algo propio como lo fue Fania con Jerry, puede ser?

J.P: Bueno ahí fue que empezó la idea porque ya Al Santiago no me pagaba las regalías y yo le dije no, yo voy a empezar lo mío y una vez le dije que yo iba a comprar la compañía Alegre y lo logré.

E.S: Allí empezó Fania con Jerry Masucci, con los primeros discos y ya no era Pacheco y su Charanga, sino Pacheco y su Tumbao, recogiendo el formato de conjunto cubano. ¿ Eso fue una transición motivada porque sintió que ya la moda de la Charanga estaba pasando o un tema de plantel de los músicos?

J.P: Es un factor de todo porque yo siempre me he considerado una persona muy dichosa, todo lo que empezaba me salía. Yo terminé la Charanga porque no habían violines que tocaran bien la música (que sin embargo yo siempre he dicho que es una música tan sencilla pero hay que sentirla). Entonces cambié: “vamos a ponerle nostalgia, vamos a hacerlo tipo sonora”. Cuando hice eso me llamaron para que empezara la Feria Mundial de Nueva York en el año 64 y me cayó de lo mas bien porque querían metales no violines y para eso formé el Tumbao. Así fue que empecé con el Tumbao y empezamos a grabar.


E.S: Y de esa primera etapa de Fania hay un disco que para mí está entre mis favoritos que es “Pacheco, his Flute and Latin Jam” donde usted convoca a una descarga con muchos músicos buenos entre ellos dos músicos de la época de la Sonora Matancera, como eran Lino Frías en el piano y Caíto, esa voz inigualable de la Sonora.

J.P: También cantó Celio Gonzales y había otros músicos más pero esos fueron los que lo iniciaron. Eduardo yo te quiero decir, hace como unos meses atrás Irizarry, que toca timbal (un buen timbalero de los que viven aquí ) compró ese disco y creía que estaba hecho en Cuba porque dice que sonaba completamente distinto a lo que se hacía en Nueva York.

E.S: por eso le digo, ese disco de “Pacheco, his Flute and Latin Jam” para mí es uno de mis favoritos, por esa sonoridad que tiene.

J.P: Bueno a mí me encanta y lo estoy recomendando porque es una cosa que yo hice distinta y allí está Bobby Valentín tocando trompeta (que en ese tiempo él tocaba trompeta y no el bajo) y Chombo Silva.

E.S: Claro, el gran Chombo Silva, el saxofonista y que también fue violinista suyo en la época de la Charanga.

J.P: Con la Charanga era violinista, él era el “Rey del Chalalá”

E.S: En unas grabaciones con El Conde se alternaba Monguito, que fue un personaje muy especial, un cantante muy particular en su manera de atacar lo cubano

J.P: Bueno lo que pasa es que a mí siempre me gustaron cosas distintas. Monguito tenía una voz que era tirando a Miguelito Cuní y una de las cosas que yo hice también fue que yo empecé con el sonido de la Sonora Matancera pero yo tenía la influencia de Arsenio Rodríguez. Lo que hice fue que le agregué el tres y entonces le metí el bongó, estilo Chappottín. Por eso el Tumbao cogió otro sabor más típico.

E.S.: Exacto y a partir de ahí Usted tiene una larga discografía propia y también recluta a jóvenes músicos que aparecían en la escena musical para su disquera Fania. Tal vez los más recordados y los más queridos fueron el binomio Willie Colón con Héctor Lavoe. En algún momento Héctor Lavoe quería a toda costa ser cantante suyo pero estaba El Conde y yo me imaginaba, hacía el ejercicio mental, de qué hubiese sido Héctor Lavoe, cantante de Pacheco en esa época.

J.P: Bueno, yo conocí a Héctor porque él iba donde yo tocaba y se sentaba en la tarima y me decía “Pacheco dame un ‘break’ que quiero cantar contigo”.

Hasta que un día me cogió por la buena y yo le dije sube y se volvió loca la gente cuando nos vieron. Y da la casualidad que yo tenía a Willie que no tenía cantante y aproveché y los uní a los dos, que es una de las cosas que en la película no la pusieron como debió ser.

E.S.: Exacto, Usted fue el promotor de esa asociación histórica para la Salsa como fueron Willie y Héctor. Usted es director de grabación de los primeros discos de ellos.

J.P: Bueno, yo hice la primera grabación y tal vez la segunda y después que yo les enseñaba los truquitos los dejaba solos. Me refiero a Larry Harlow, Ismael Miranda, Papo Lucca. Me acuerdo cuando grabé al Apollo Sound, que nomás habían tres canales y me salió un sonido increíble. Lo hice en Puerto Rico y todos los ingenieros fueron a ver cómo es que yo trabajaba eso.





Fuente: Historia de la Salsa. Por: Hiram Guadalupe

Pionero del sonido antillano 

Nacido el 3 de marzo de 1935 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana, Juan Pablo Pacheco Knitting (“Johnny”) es una de las glorias musicales del Caribe. 

Miembro de la generación de artistas curtidos en los años de la posguerra, asumió la representación sonora del sentimiento afroantillano proyectando con su trabajo las primeras grandes innovaciones rítmicas acontecidas desde mediados del siglo XX.

Desde niño, Johnny Pacheco sintió el abrigo de la música tradicional del Caribe en el seno de su hogar. Su padre Rafael, un virtuoso clarinetista que fue director de la orquesta La Santa Cecilia, considerada en los años 40 como la mejor agrupación de la República Dominicana, fue quien lo inspiró a emprender una carrera profesional en la música. 

En 1946, la familia Pacheco emigró hacia la ciudad de Nueva York luego que el respetado músico confrontó problemas con las autoridades políticas de su país, toda vez que el entonces presidente Rafael Leónidas Trujillo se empeñó en denominar la orquesta La Santa Cecilia con su nombre, situación que provocó una fricción entre don Rafael y los jefes del gobierno dominicano. 

A su arribo a Nueva York, y tras instalarse en el barrio del Bronx, el patriarca de los Pacheco empezó a tocar bailes en los salones nocturnos de la ciudad acompañando a varias de las más conocidas agrupaciones de la época. 

“Fue la primera forma de mantener la familia”, asegura el director de Las Estrellas de Fania, quien recuerda que poco tiempo después de situarse en Nueva York su padre se movió a trabajar en los barcos de la guerra como sastre, oficio que siempre desempeñó con probada disciplina y expertise. 

Johnny Pacheco supo desde pequeño que deseaba convertirse en músico, igual que su padre. Había crecido entre acordes y arrullado con las canciones más recordadas del pentagrama tradicional del merengue, lo que le había servido de inspiración para lanzarse a la osadía de continuar la senda rítmica trazada en su familia.

Cuenta que en una ocasión su progenitor lo reunió junto a sus cuatro hermanos y le hizo un examen musical para medir su capacidad de apreciación rítmica, confirmando de inmediato su talento.

“Después de estudiarnos nos dijo que el único que iba a ser músico en la familia era yo porque los demás eran sordos”, recuerda entre risas el salsero, quien recibió sus primeras notas musicales en el violín por instrucción de su padre. 

“La mejor de todas sus enseñanzas fue cuando me dijo que si quería estudiar música tenía que coger la cosa en serio”, apunta. 

Recién graduado de escuela superior y al momento de ingresar al centro vocacional del Bronx, donde adquirió preparación en ingeniería electrónica, Johnny Pacheco comenzó a estudiar clarinete y saxofón, al tiempo que se curtía en el ejercicio musical del acordeón.

En los años 50, a sus 17 años de edad y en medio del furor de las grandes orquestas caribeñas neoyorquinas, el joven músico comenzó a hacer sus primeras apariciones como instrumentista del cuarteto Los Quinteros, que luego se conoció como Los Carpinteros, y que se recuerda por la sonoridad que destilaban sus merengues en el viejo salón La Villa Pérez. 

Esa experiencia fue corta y pronto comenzó a desempeñarse en orquestas de norteamericanos tocando tumbadoras, bongó y haciendo coros.

Había cumplido sus 18 años cuando recibió un acercamiento de Los Reyes del Merengue, José Ernesto Chapuseaux y Francisco Simó Damirón, para que los acompañara en la flauta durante varias de sus presentaciones en las noches de El Palladium.

“Ellos se enteraron que había un muchachito dominicano que tocaba percusión y vientos y me hicieron una invitación. Ésa fue una experiencia increíble, sobre todo porque mis amigos me vieron en el escenario tocando y no lo podían creer. Como había aprendido a tocar instrumentos de viento y podía leer música –contrario a la mayoría de los músicos de la época que tocaban de oído–, participé en muchas grabaciones con muchos artistas y ahí es que la gente comienza a escuchar más de Johnny Pacheco”, afirma. 




Mago de la flauta y la pachanga 
   
La década de 1950 fue el periodo de formación más completo en la carrera de Johnny Pacheco. En 1953 comenzó a cursar estudios en la Juilliard School of Music y acompañaba a su compatriota Dioris Valladares en su grupo, mientras también trabaja con la banda del Willie Rodríguez. 

En ese periodo fue reclutado por Dámaso Pérez Prado, junto a quien participó en la grabación del tema “Patricia”, en lo que fue su primera visita a un estudio. 

En 1954 regresó a las salas de grabación para realizar dos trabajos musicales, uno con Chapuseaux y Damirón y otro con Dave River, al tiempo que realizó sus primeros discos de 78 rpm en compañía del grupo Ritmo del Jaque, comandado por su padre.

Un año después ingresó a la orquesta de Luis Quintero, donde permaneció hasta 1956 cuando el músico catalán Xavier Cugat lo reclutó para que lo acompañara cantando coros en una de las más portentosas bandas latinas de la época. 

Al lado de la agrupación del veterano músico catalán, Johnny Pacheco permaneció año y medio, justo en el momento de esplendor y desafío de las grandes bandas latinas de Nueva York. 

La oportunidad de codearse con los principales escenarios de la época le ayudó a prepararse para recorrer un nuevo camino en la senda rítmica, logrando participar, además, en las orquestas de Tito Puente, Stan Getz, Nat King Cole y George Shearing. 

Al arribo de 1959, Johnny Pacheco se unió a su colega Charlie Palmieri para fundar un quinteto con una propuesta musical más atinada a los ritmos del son cubano y el mambo. Su música comenzó a escucharse con fuerza por varios clubes nocturnos de Broadway y hasta llegaron a realizar una temporada musical en uno de los hoteles de veraneo que ubicaba en las montañas judías de Nueva York y que servían de centro vacacional para esa población. 

“Teníamos un quinteto y cuando fuimos a tocar a las montañas judías surgió la idea de formar la charanga, que es cuando comienzo a tocar flauta”, apunta el instrumentista.

La nueva agrupación del binomio se conoció como La Charanga Duboney y a pesar de la fuerza con que lograron establecerse en el ambiente rítmico de la época, la unión se quebró poco más de un año de formada, no sin antes grabar un disco para el sello United Artist.

“Él tenía una idea de cómo hacer las cosas y yo tenía otra. No nos encontrábamos a gusto en cómo hacerlo y dividimos. Me fui a hacer lo mío y le dejé los arreglos que tenía”, anota el afamado director.

De inmediato, el músico dominicano arrancó a organizar su propia charanga, con Elliot Romero y Rudy Calzado como cantantes. 

“Mi participación en la música, bien formado, empezó en 1959 pero reventó en 1960. Todo comenzó en (el salón nocturno) el Triton, en El Bronx, y como venía grabando con otras orquestas, tenía mi libretito guardado de lo que quería hacer y me lancé a buscar buenos músicos que pagaba de mi bolsillo porque sabía que cuando me estableciera iba a acabar con Nueva York”, cuenta. 

Johnny Pacheco recuerda que cuando asistía al Triton se comenzó a regar la voz del trabajo musical que venía desempeñando y en poco tiempo comenzó a arribar al local de baile “gente en limosina a verme” fascinada con la implantación del ritmo de la pachanga que el músico había popularizado por su contagiosa forma de bailar.

Su estancia en ese salón de baile fue el periodo de consolidación de su proyecto musical. Allí, frente a una audiencia sedienta de nuevas fórmulas rítmicas, se presentaban cuatro días a la semana, reservando los miércoles para realizar una sección de descargas junto a figuras como Charlie Palmieri, Bobby Rodríguez, Barry Rogers, Jumbo Silva, Kako Bastar y Rudy Calzado. 

“Eran descargas sin papeles, nos inventamos cosas increíbles y de ahí salió Alegre All Stars”, acota el denominado “Mago de la Flauta”, en referencia a la organización del primer junte musical en la historia de la música caribeña en Estados Unidos. 

A partir de entonces, Johnny Pacheco comenzó a trazar uno de los capítulos más fascinantes en la historia musical del Caribe, consignado en más de 70 producciones discográficas junto a los mejores vocalistas y músicos del género.




Músico con visión del futuro

El trabajo artístico de Johnny Pacheco comenzó a cobrar auge a partir de los años 60, mientras tocaba en el club nocturno Triton, provocando asombro entre los fanáticos del sabor antillano. 

Para entonces, el líder musical grabó un demo con los temas “El güiro de Macorina” y “Óyeme mulata”, que con la ayuda de un amigo logró colocar en la programación de una estación radial local “para medir la reacción del público”. 

La primera respuesta la obtuvo del empresario Al Santiago, dueño del sello Alegre, quien se le acercó y, sin pensarlo, le propuso grabar un disco. 

“Cuando me lo dijo por poco le rompo el brazo”, sostiene. 

La oferta de Al Santiago derivó en la producción “Pacheco y su Charanga” (1960), su primer disco como director de orquesta y el comienzo de una jornada musical interesante.

La producción, en la que se destaca la participación de Manny Oquendo, José “Chombo” Silva y Héctor Pellot, incluyó temas como “La melodía”, “Soy de batabano”, “Se fue para la luna”, “Óyeme mulata”, “El agua del clavelito”, “El chivo”, “La malanga”, “Sabrosa como el guarapo”, “El güiro de Macorina”, “¿Qué le pasa a mi mamá?” y “Tema de Pacheco”. 

En 1961 apareció el segundo volumen de “Pacheco y su Charanga”, con canciones como “Con su bataola”, “Caramelos”, “Compay André”, “Triste muñeca” y “Treinta kilos”, entre otras.

A partir de ese momento, el músico comenzó a destacarse como compositor y empezó a escribir cosas que estaban con un aire distinto a lo usual, como “Flavito”, “Carabine” y “Acuyuye”, este último incluido en el disco “Que suene la flauta” (1962), el tercer álbum de su serie pachanguera. 

La saga de producciones continuó con “Suavito” y “Spotlight on Pacheco”, ambas fechadas en 1963, y en el que debutó el cantante Pete “El Conde” Rodríguez. 

Para entonces, la compañía discográfica Alegre reunía un escogido de los mejores músicos de la época con Johnny Pacheco encabezando su catálogo, junto a Orlando Marín, Joe Quijano, Eddie Palmieri y Chivirico Dávila, convirtiéndose en una gran dinastía musical. 

Empero, las decisiones “alocadas” y la vida “desenfrenada” que vivía Al Santiago provocaron inconformidad en el artista, quien optó por desafiliarse del sello “desencantado” porque “no me pagaba las regalías por mi trabajo y todo era un relajo”. 

El junte de Pacheco y Masucci

Johnny Pacheco era una personalidad conocida en el ambiente musical neoyorquino cuando conoció al policía y abogado judío Jerry Masucci, junto a quien fundó la casa discográfica Fania. 

El encuentro se produjo por mediación de un amigo común, José Flores, que convidó al abogado, amante del trabajo de la orquesta cubana Aragón, a escuchar a Pacheco en un club de Manhattan. 

Días después, el “Mago de la Flauta” acudió donde Masucci a solicitar sus servicios como letrado en un caso de divorcio. En aquella ocasión, la conversación se tornó amigable y musical y, al notar el interés de su abogado, Pacheco le propuso la idea de fundar una compañía discográfica porque, cuenta, “ya me habían engañado mucho y dije que ya era tiempo de hacer lo mío”.

“Yo quería una familia por compañía y eso fue lo que logré. Al principio no teníamos dinero y tomé $2.500 prestados y con ese dinero hicimos el disco ‘Cañonazo’ y todo lo que recuperamos lo poníamos en un bolso y empezamos a firmar gente hasta que creció la compañía”, narra el músico. 

La empresa se denominó Fania, un nombre que, según el artista, derivaron del tema cubano “Fanía Funche”, que aparece en el álbum “Cañonazo”. 

“Vimos que la palabra Fania era una cosa que la podían decir los americanos y todo el mundo. Era bien comercial y no fallé”, anota. 

La segunda producción del músico con su nuevo sello fue “Pacheco en la Feria Mundial” (1964), un proyecto en el que comenzó su cambio armónico alterando la combinación del conjunto típico por el de una orquesta, sustituyendo los violines por trompetas. 

Ese disco fue el resultado del trabajo que realizó el artista durante sus presentaciones en el Pabellón del Caribe, en medio de la celebración de la “Feria Mundial de Nueva York”. Junto a él se encontraban Alfredo “Chocolate” Almenteros, Julio Andino e Israel López “Cachao”, entre otros.

Con esa producción su empresa comenzó a devengar más ingresos, lo que facilitó su despegue y el reclutamiento de las nuevas figuras musicales que tronaron el ambiente sonoro afroantillano de Nueva York desde finales de los años 60, bautizado como “salsa”. 



Jefe del sonido salsero 

El maestro Johnny Pacheco es una de las figuras más importantes en la historia de la salsa, con una amplia y exitosa carta de trabajo como productor, músico, arreglista y director. 

Su arte y creatividad se distinguen por su desempeño como propulsor de la pachanga en el ambiente musical neoyorquino desde temprano en la década de 1960, mas su mayor reconocimiento está atado a su labor como uno de los creadores de la salsa y a su gesta al frente del junte artístico más impactante en la música antillana de los años 70: Las Estrellas de Fania. 

“Lo primero que hice fue que revolucioné Nueva York cuando pegué la pachanga. Antes las orquestas doblaban y hacía falta algo nuevo en el ambiente y lo logré con mi charanga”, sostiene el también cofundador de la empresa discográfica Fania.

La pachanga, en tanto expresión musical –creada en Cuba por Eduardo Davison y surgida de la combinación armónica de trompetas, trombones y saxofón con la percusión– halló su mejor interpretación en las orquestas de charangas del ambiente neoyorquino sombreadas de un ritmo más rápido y sincopado que contagió a los bailadores. 

En un principio, su exposición se logró bajo el auxilio del trabajo de Ray Barretto y su orquesta La Moderna, Charlie Palmieri y La Duboney, Joe Cuba y su Sexteto, la Charanga Broadway, Orlando Marín, el Sexteto Playa, José Antonio Fajardo, Belisario López, Joe Quijano y Johnny Pacheco. En cambio, al tiempo que fue agarrando auge entre los seguidores de la música afroantillana, la pachanga fue acogida por las grandes orquestas de la época como las de Frank Pérez Grillo (“Machito”), Tito Puente y Tito Rodríguez, elevando su sonoridad. 

“La pachanga es un ritmo neoyorquino, el segundo gran ritmo después del cubop, desarrollado por los latinos en la Gran Manzana. Es a la salsa lo que la milonga al tango. Los salseros bravos son, antes que nada, pachangueros”, sostiene el músico y pedagogo Manuel Antonio Rodríguez en su escrito “El reinado de la pachanga”. 


 

Portavoz del sabor Antillano 

Aferrado al sonido del son montuno, con el sabor que imparte la armonía del conjunto tradicional, Johnny Pacheco se coronó como uno de los más fieles exponentes de la música caribeña a la altura de la década de 1970. Fue un gran visionario y un afanoso trabajador del ritmo, siempre confiado del valor del sonido latino. 

Como empresario, tuvo la intuición necesaria para identificar el mejor talento de la época junto al que armó la batería de artistas que le dieron vida a su empresa discográfica, Fania.

Primero reclutó a Larry Harlow, seguido por Bobby Valentín, Ray Barretto y Willie Colón. Un colectivo que en poco tiempo se constituyó en la realeza musical neoyorquina, Las Estrellas de Fania, que más allá de su valor artístico, asumió la representación del sentimiento antillano volcando en sus melodías las historias cotidianas y los reclamos de reivindicación social vertidos desde la diáspora.

“Una de las cosas por las que me siento orgulloso es haber formado Las Estrellas de Fania. Los latinos nos apoyaron de una manera espantosa y ahí fue cuando todos dijeron esta es nuestra cosa”, anota el músico, al tiempo que recuerda los grandes encuentros que organizó con este colectivo, como la reunión del Red Garter en 1968, la presentación del salón Cheetah en 1971 y el famoso concierto del Yankee Stadium en 1973. 

Subraya que como la mayoría de los integrantes de Fania habían sido criados o nacidos en Nueva York estaban bien influenciados por el jazz y la música comercial norteamericana, lo que incidió sobre las modificaciones rítmicas que se depositaron en la base del son montuno, con acordes más progresivos y que a la sazón se conoció como salsa.

Como líder de orquesta, Johnny Pacheco continuó su trabajo creativo al lado de Pete “El Conde” Rodríguez, quien le aportó a su propuesta musical su tono de voz áspero y experimentado, aunque la pareja se mantuvo separada en varios momentos. 

En la historia de este binomio se resalta las producciones “Sabor típico” (1966), “Volando bajito” (1968), “La perfecta combinación” (1970), “Los Compadres” (1972) y “Tres de café y dos de azúcar” (1973). 

En 1974, Pacheco aparece con un trabajo maravilloso junto a la cantante Celia Cruz, que fue, a su vez, la punta de lanza de su carrera como salsera. Un año después produjo “El Maestro”, junto al vocalista Héctor Casanova, el sonero que sustituyó la salida de El Conde Rodríguez y con quien ha grabado grandes éxitos musicales. La lista de producciones que marcó su trayectoria en el transcurso de los años 70 es inmensa, resaltando su junte con Justo Betancourt, Celia Cruz y Papo Lucca y sus reencuentros con El Conde, recogidos en una saga de excelentes álbumes que recorren un largo tramo hasta finales de la década de 1980. 

En el repaso de su fructífera carrera es importante señalar su faena como productor discográfico, renglón en el que refulgió por su visión y su talento musical. También destacan sus arreglos y composiciones, que superan las 170 piezas grabadas, entre ellas “Mi gente” y “El Rey de la puntualidad”, interpretadas por Héctor Lavoe; “Quítate tú”, de Las Estrellas de Fania; y “El guabá”, en voz de Celia Cruz. 

Ante todo, este gran maestro del arte sonoro –que concibió las Estrellas de Fania en un proyecto de Latin Jam originado en 1964– entiende que el secreto de su éxito musical está en la sencillez.

“No es necesario escribir 20 mil notas para expresar algo, el reto es con poco, hacer mucho”, dice, quien en su fórmula musical une el sonido del piano y el contrabajo con el tres, en un matrimonio rítmico que tocado con precisión hace que suene imponente, como demuestra en su más reciente álbum “Entre amigos”, lanzado al mercado hace unos meses con el sabor que siempre le ha caracterizado.


31 ene 2021 0 comentarios

LO NUEVO: Macumba de Ray Callao (2021)

 


La orquesta peruana Ray Callao acaba de presentar su tercer álbum, titulado Macumba y reconfirma que se trata de una banda atrevida y respetuosa. Atrevida por su propuesta original y respetuosa de los cánones que toda buena salsa debe tener. 

Macumba transmite un mensaje positivo en estos tiempos difíciles que el mundo atraviesa. “Pa’lante”, su primer corte, lo confirma: “siempre pa’lante y nunca atrás”. En el álbum también hay espacio para el mensaje y la crítica: “El Tiempo” contiene, a la vez, buena letra y mucho sabor, mientras que “Para Ti No Hay Na” y “¿Qué Pasa en el Barrio?” son temas de denuncia política y social.

Ray Callao presenta nuevamente “Vuelvo a Ti”, tema que contaba con una versión en vivo publicada en Youtube del año 2018 y otra en bolero (lanzada en la cuarentena del año pasado), y nos ofrece su versión en salsa de “Puerto Nuevo”, dedicada al Callao por el grupo de cumbia La Nueva Invasión.

Otra adaptación, igualmente feliz, es el del clásico vals “Rebeca”, que hace cuarenta años Ismael Miranda lo grabó con arreglos de Louis García, y que no hace mucho fue lanzada al mercado por Ray Callao con un video clip bien logrado. Búsquenlo y verán.

La banda presenta como invitada especial a Gaby Zambrano para el romántico tema “Despedida”, mientras que el corte “Macumba” es una acertada mixtura de descarga, que puede servir como carta de presentación no solo del disco, sino también en sus actuaciones. 

“Baila Mi Rumba”, es el último track de un disco que recoge todo lo bueno que la salsa tiene, o debe tener. Buena letra y música. Felicitaciones a Diego Eslava, José Colacci y a todos los músicos de Ray Callao. ¡Mucha Macumba para Ustedes!

26 ene 2021 0 comentarios

Fallece musicóloga cubana Maria Teresa Linares


Fuente: Instituto Cubano de la Música

El gremio musical cubano despidió este 26 de enero a la musicóloga María Teresa Linares Savio (1920-2021), quien dedicó su vida a la investigación del acervo popular y folclórico de la nación cubana, y cuya labor no se limitó al registro, descripción y análisis de procesos, repertorios, compositores e intérpretes, sino que trascendió, igualmente, por su incalculable aporte a la gestión institucional y la difusión de la música en Cuba. 

Cursó estudios musicales en el Conservatorio Municipal de La Habana, integró la Sociedad Coral de La Habana, dirigida por María Muñoz de Quevedo y concluyó la licenciatura en Estudios Cubanos en la Universidad de La Habana.

Entre 1948 y 1956 realizó, junto a Argeliers León, trabajos de campo en diversas zonas del país para recoger información, cantos y toques de antecedente hispano y africano. Esta experiencia inicial tuvo continuidad en la década de 1960 vinculada al Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba. A partir de 1974 integró el equipo de productores de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM) y concibió numerosos discos de larga duración dirigidos al rescate, la preservación y promoción de la música cubana. En ellos se registra una parte importante de la historia musical de la Isla, en algunos casos con material de archivo, en otros, con registros realizados in situ durante festivales o expediciones de campo en los diferentes territorios del país. 

Entre sus investigaciones sobresalen las series dedicadas a la canción cubana, la Gran Serie Benny Moré (Vol. I-IX) y como pieza central de su discografía, la Antología de la música afrocubana, donde además de productora general, fue autora de las notas para algunos de los volúmenes. 

Fue directora del Museo Nacional de la Música entre 1984 y 1997, y posteriormente vicepresidenta de la Fundación Fernando Ortiz. Como docente impartió seminarios sobre el folclor cubano, así como clases de pedagogía, apreciación e historia de la música en los Conservatorios Municipal de La Habana, Alejandro García Caturla y en la Escuela de Instructores de Arte. Transmitió sus experiencias en la investigación de campo a musicólogos y especialistas de diferentes generaciones.

Colaboró como autora de artículos y ensayos para diversas revistas como Nuestro Tiempo, Pro Arte Musical, Boletín Música de Casa de las Américas y Catauro, así como publicaciones en el extranjero. Entre sus libros de mayor incidencia destacan La música y el pueblo (1974) y La música entre Cuba y España (1998).

Por su invaluable contribución al estudio, gestión y difusión de la música cubana, María Teresa Linares recibió las más altas distinciones, entre ellas la condición de Doctor Honoris Causa en Ciencias del Arte, los Premios Nacionales de la Música y de Investigación Cultural, el Premio Internacional Fernando Ortiz y la orden Félix Varela de Primer Grado, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba. Su principal premio: el reconocimiento a su legado como referente fundamental de la musicología cubana por su quehacer comprometido y multidimensional.

Sus cenizas serán depositadas en el panteón familiar.

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Final exitoso de la campaña profondos de Sammy Marrero

 


25 ene 2021 0 comentarios

Salseros peruanos rinden homenaje a Tito Rojas

 


Un grupo de talentosos músicos y cantantes peruanos se han reunido, bajo la producción de John Espinoza, Erick González y Giancarlo Arroyo, para rendir un homenaje a Tito Rojas, el popular cantante boricua recientemente fallecido.

Se trata de un medley, grabado en Company Records, de cuatro temas: "Nadie es eterno", "Amor del bueno", "Déjala" y "Siempre seré", vocalizado por Antonio Cartagena, César Vega, Joseph Buitrón y Alberto Terrazos.

El respaldo musical está a cargo de Eugenio Rodríguez, Ricardo Primo Loli, Carlitos Quiroz, Cesar Hijar, Paulo Sanchez, Jonatan Tamayo, Toninho Boza, André Carpio y Juan Canevello.
20 ene 2021 0 comentarios

Gilberto Santa Rosa participó en celebración musical en honor a presidencia de Joe Biden

Fuente: Agencia EFE

Con música de banda, rancheras, reguetón y salsa, estrellas latinas le dieron la bienvenida ayer a Joe Biden horas antes de que hoy el demócrata asuma la presidencia de Estados Unidos y lo hicieron durante una fiesta digital en la que participaron artistas como Los Tigres del Norte, Daisy Fuentes, Lin-Manuel Miranda y Eva Longoria, entre otros.

”Quiero dar las gracias por todo lo que hicieron para hacer esto una realidad”, dijo Biden en un mensaje durante el programa especial, emitido en las ediciones digitales de los principales medios hispanos y en el que subrayó que “la historia de Estados Unidos está unida a la historia de los latinos”.

Bajo la conducción de Longoria, quien fue una de las productoras ejecutivas del evento, líderes latinos en las artes, el sector privado, organizaciones no gubernamentales y la política celebraron a Biden y a la vicepresidenta electa, Kamala Harris, en la víspera de la toma de posesión.

”A lo largo de la historia, nuestra gente ha tenido impacto en todo el continente americano esto incluye a Estados Unidos. Lo hemos hecho a pesar del racismo, desigualdad y muchos otros retos. Y no solo hemos participado, sino que hemos ayudado a enfocar la ruta de nuestro país”, dijo Longoria al inicio de la celebración.

El acto, que contó con la participación de medio centenar de grupos que apoyan a la comunidad latina en temas de equidad e inmigración, también fue un reconocimiento al trabajo que han hecho los denominados trabajadores esenciales durante la pandemia de la COVID-19, muchos de ellos latinos.

Cifras oficiales indican que por cada blanco que tuvo que ser hospitalizado por la COVID-19 en Estados Unidos hay casi cuatro latinos. Además, la tasa de mortalidad de los latinos por la pandemia es casi el triple que la de los blancos.

Los participantes destacaron el hecho histórico de que Kamala Harris vaya a ser la primera mujer electa como vicepresidenta en el país y además de un grupo racial y/o étnico minoritario.Además, se destacaron los triunfos de los latinos en las elecciones legislativas, que permitieron que en el Congreso estadounidense vaya a haber por primera vez seis senadores de origen latinoamericano.

La parte musical comenzó con la participación de la cantautora guatemalteca Gaby Moreno y el músico mexicano estadounidense David Garza, quienes interpretaron “Frontera”, la canción del uruguayo Jorge Drexler.

El puertorriqueño Farruko se sumó a los músicos jamaiquinos de The Wailers, la antigua banda de Bob Marley, quienes acompañados de Skip Marley, Shaggy y Cedella Marley, al cantar su éxito “One World, One Prayer”, compuesto y producido por el cubano estadounidense Emilio Estefan.

El salsero puertorriqueño Gilberto Santa Rosa volvió a dar su voz a la canción “Canta Mundo”, del dominicano Manuel Trancoso.

El salsero puertorriqueño la había grabado este mayo con la colombiana Orquesta Sinfónica de Caldas, con la intención de motivar optimismo durante la pandemia.

La música mexicana también dijo presente con el Mariachi Nuevo Santander, que interpretó una versión ranchera de la icónica canción estadounidense “This Land is Your Land”.

El músico, compositor y actor Lin-Manuel Miranda y su padre Luis Miranda cantaron “En mi viejo San Juan” acompañados de un piano, en un sentido homenaje a Puerto Rico.

La participación de los artistas latinos en los actos de toma de posesión de Biden continuará este miércoles, con interpretaciones musicales de Jennifer López en la misma ceremonia de toma de posesión y de Lin-Manuel Miranda, Demi Lovato y Ozuna y Luis Fonsi, entre otros, en la retransmisión de un programa especial conducido por el actor Tom Hanks.

10 ene 2021 0 comentarios

Triste inicio del 2021


Llevamos apenas diez días del año 2021 y la música afrocaribeña ya ha visto partir cinco de sus figuras:

Alfonso Joseph. Contrabajista panameño que fue parte de la orquesta de Arsenio Rodríguez. Falleció el 01 de enero.

Héctor Zarzuela. Trompetista dominicano, integrante de Fania All Stars y protagonista de centenares de grabaciones, especialmente en el sello de Pacheco y Masucci. El legendario "Bomberito" falleció el 07 de enero.

Leopoldo Blanco. Percusionista y vocalista venezolano, miembro de la popular agrupación Los Blanco. Falleció el 08 de enero.

Wilmer Navas. Percusionista venezolano, integrante de diferentes agrupaciones en su país natal, entre ellas El Escuadrón de la Salsa. Falleció el 08 de enero.

Carlos Pérez-Bidó. Timbalero nacido en República Dominicana y criado en Puerto Rico. Desarrolló gran parte de su carrera en Panamá. Integrante de la orquesta de Roberto Delgado, que acompaña a Rubén Blades.

Nuestras condolencias a sus familias. Que descansen en paz!

6 ene 2021 0 comentarios

Luis "Perico" Ortiz presenta su concierto virtual Un Nuevo Comienzo


Hoy, miércoles 6 de enero, el maestro Luis "Perico" Ortiz estrenará su primer concierto virtual, titulado Un Nuevo Comienzo.

Salsa, latin jazz, boleros y música navideña. Esa es la exquisita propuesta que nos propone Perico junto a sus invitados especiales Tito Nieves, Tony Vega, Pirou Pérez y Victoria Sanabria.

El concierto comienza a las 8:00 pm, hora de Puerto Rico, y las entradas están a la venta en PanaTickets.com a través del siguiente enlace: https://smartpeoplecorp.com/perico71/

Sin duda, esta será una excelente manera de celebrar el Día de Reyes. Acompañemos a Perico en esta nueva aventura musical.