MUSICA Y NOTICIAS DEL MUNDO DE LA SALSA
18 may. 2017 0 comentarios

17 de Junio: Una Noche de Salsa 8



Estamos a un mes del show Una Noche de Salsa 8 que, como siempre, presenta un cartel repleto de reconocidas figuras de la Salsa.

En esta edición los protagonistas serán: El Gran Combo de Puerto Rico, Tito Nieves, Grupo Niche, India, Los Van Van de Cuba, Maelo Ruiz y Los Adolescentes. También estarán de Perú Zaperoko e Internacional Mangú.

La cita está fijada para el sábado 17 de Junio, desde las 6:00 pm en el Estadio Nacional de Lima, Peru
16 may. 2017 0 comentarios

Brian Lynch, Arturo O'Farrill y Pedrito Martínez ganan premio de Jazz



Ayer se dio a conocer la lista de ganadores de la edición 21 de la JJA Jazz Awards, organizada por la Asociación de Periodistas de Jazz (Jazz Journalists Association) en los Estados Unidos.

Entre los ganadores destaca el trompetista Brian Lynch , ganador del premio a Grabación del Año por su disco Madera Latino – A Latin Jazz Perspective on the Music of Woody Shaw (Hollistic MusicWorks). Además, Lynch ganó el premio como Trompetista del Año.


Otros ganadores fueron la Afro Latin Jazz Orchestra del pianista Arturo O'Farrill, reconocidos como Mejor Large Ensembley Pedrito Martínez, Percusionista del Año.


Arturo O'Farrill y su Afro Latin Jazz Orchestra


La ceremonia de entrega de los premios será el próximo 6 de junio en el Golden Unicorn Restaurant, 18 E. Broadway, New York City, a partir de las 5:30 pm

Pedrito Martínez


Mira aquí la lista completa de ganadores


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Combo Espectáculo Creación cumple 40 años



El Combo Espectáculo Creación, orquesta chalaca reconocida como la primera potencia salsera del Perú cumple cuarenta años y esta semana empezará a celebrar.

Este viernes 19 de mayo, la querida agrupación musical realizará un evento en el auditorio municipal de La Perla, donde estrenará el video-clip de su tema "Para la que se fue", para luego dar paso a un concierto especial.

La cita es a partir de las 7:00 pm en Calle Juan José Pardo 598 Urb.Benjamín Doig, La Perla, el ingreso es libre.
15 may. 2017 0 comentarios

La Sabiduría de Eddie Palmieri



Fuente: Fundación Nacional para la Cultura Popular. Por Rafael Vega Curry

Si a alguien pudiera parecerle alguna vez que el sobrenombre con que usualmente se califica a Eddie Palmieri, “el Sol de la música latina” –título de una de sus grabaciones más famosas- es arrogante o excesivo, solo tendría que hacer un pequeño ejercicio para convencerse de lo contrario.

Ese simple ejercicio consistiría en cotejar la lista de sus éxitos, tanto musicales como en términos de los reconocimientos que ha recibido. Muchas de sus grabaciones, desde las primeras que realizó con la orquesta La Perfecta hasta sus posteriores combinaciones de salsa y jazz, han sentado pautas y deleitado a los melómanos del mundo entero. Sus premios incluyen un Grammy a los Logros de Vida, un título de Maestro del Jazz otorgado por la Fundación Nacional de las Artes (el más alto galardón que puede recibir un músico de jazz en los Estados Unidos) y la inclusión de su música tanto en el Registro Nacional del Congreso como en los archivos del prestigioso Instituto Smithsonian. Palmieri es, desde hace años, una figura central tanto en la salsa como en el jazz, tanto para el público y los músicos como para la academia.

Sin embargo, el maestro –que ya cuenta con 80 años de edad- no se duerme en sus laureles y acaba de publicar una nueva grabación, “Sabiduría”, su primera desde 2006. El título no es en absoluto gratuito. Este álbum refleja la experiencia acumulada durante toda una vida, en la que Palmieri ha sobresalido como pianista, director de orquesta y creador de conceptos musicales propios. Todas esas facetas están presentes en este nuevo disco, que además está hábilmente secuenciado.

La primera mitad del álbum está mayormente dedicada a destacar a los grandes solistas invitados, tales como Alfredo de la Fe en violín; Joe Locke en vibráfono; Donald Harrison en saxofón alto; Marcus Miller en bajo; David Spinozza en guitarra eléctrica; Ronnie Cuber en saxofón barítono y otros. Todo ello brinda un gran colorido al disco, sobre todo, como ya se dijo, en esta primera mitad.

La segunda mitad no es menos impresionante, pero es, por así decirlo, más convencional, pues se dedicó a la orquesta del maestro en sí, con los poderosos vientos y percusión que la caracterizan, así como sus combinaciones usuales de montunos y ritmos salseros con improvisaciones y armonías jazzísticas.

Desde el primer tema, “Cuerdas y tumbao”, Palmieri anuncia que vino a crear cosas nuevas. Aquí los vientos están ausentes, pues han sido sustituidos por el violín de Alfredo de la Fe –grabado a cuatro voces, algo que nunca antes se había hecho. La frescura y sabrosura de este número prefiguran la creatividad que continuará a lo largo de todo el disco.

Los tambores sagrados de la religión yoruba inauguran “Wise Batá Blues”, que luego se sitúa plenamente en el terreno del jazz con los solos de Donald Harrison y Louis Fouché. Aquí Palmieri entrega el primero de los cinco solos de piano que toca en este álbum, en su estilo inimitable que ameritaría un extenso e interesantísimo análisis.

“Sabiduría” es otra hábil fusión de estilos, por su tema zigzagueante –influencia, muy posiblemente, de la música de Thelonious Monk- y por los ecos rockeros que proveen los solos de guitarra eléctrica de David Spinozza. Una extraordinaria improvisación en bajo eléctrico en estilo funky, a cargo de Marcus Miller, le añade más potencia a esta interpretación.

El agradable sonido del vibráfono de Joe Locke sobresale en “La cancha”, sabroso tumbao en el estilo “clásico” de Palmieri. Locke volverá a hacer las delicias del oyente cerca del final del CD, en la pieza “Locked In”, con reminiscencias de Cal Tjader en su solo. A continuación, “Augustine Parrish” es el vehículo perfecto para que el saxofonista Harrison muestre todo su sentimiento, energía y creatividad melódica en su improvisación. Este número es un perfecto híbrido de salsa y jazz.



La pieza central del disco, tanto por su ubicación en la secuencia como por la profundidad de su expresión, es “Life”, tocada a piano solo por Palmieri en homenaje a su fallecida esposa. Lamentablemente, los gemidos del pianista, a lo Keith Jarrett, opacan ligeramente la belleza de la interpretación, al distraer al oyente. Al final de la misma, se escucha el llanto del maestro.

“Samba do Suenho”, con una atractiva melodía, y “Spinal Volt”, que pudiera calificarse como una salsa típica al estilo de Palmieri, inauguran la segunda mitad del álbum. En “Volt”, el maestro ejecuta un solo de piano gestual, basado en frases que no necesariamente son tan fluidas ni tan hiladas, pero que funcionan a la perfección.

Una agradable sorpresa es “The Uprising”, recreación instrumental del clásico “La libertad lógico”, a la que se le agregaron los cánticos de los indios de Nueva Orleans interpretados por Donald Harrison. La presencia de los batás, así como las improvisaciones de timbal y saxo barítono, le dan a esta pieza una potencia inolvidable.

El álbum concluye con tres excelentes interpretaciones que, si bien pudieran llamarse formulaicas –pues no se apartan de la combinación de salsa y jazz que Palmieri viene presentando hace años- son sumamente agradables. Estas son “Coast to Coast”, la ya mencionada “Locked In” y la descarga final, “Jibarita y su son”.

“Sabiduría” constituye una adición importante a la carrera discográfica de uno de los grandes maestros de la salsa y el jazz, un músico que siempre se ha labrado su propio camino a fuerza de creatividad y talento. Se trata de una grabación realmente memorable. Enhorabuena.
13 may. 2017 0 comentarios

The Art of Latin Jazz por Oscar Hernandez



Fuente: Agencia EFE

Tras más de 40 años destacándose en el género de la salsa dirigiendo las orquestas "Seis del Solar", del panameño Rubén Blades, y la "Spanish Harlem Orchestra", el pianista puertorriqueño Oscar Hernández ha lanzado su primer disco como solista, e irónicamente de jazz, "The Art of Latin Jazz".

"Es increíble que este sea mi primer disco", dijo Hernández sobre su producción, que cuenta con diez canciones -todas composiciones suyas- y que grabó junto a su quinteto “Alma Libre” en dos días en el Stagg Street Studios en Van Nuys, California.

El quinteto de Hernández lo completan el saxofonista y flautista Justo Almario, el batería Jimmy Branly, el congüero y percusionista Christian Moraga y el bajista Jorge "Sawa" Pérez.

Según contó Hernández, el quinteto -de los cuales ninguno forma parte de la Spanish Harlem Orchestra- lleva al menos tres años presentándose en diversos festivales; eventos en los que aprovechaban para tocar todas las canciones del álbum.

Sin embargo, Hernández se decidió a armar la producción, que lanzó oficialmente el pasado 17 de marzo, bajo la disquera Origin Records, debido a la cantidad de composiciones que quería documentar en un álbum.

"Este es el primero de muchos más discos de jazz. El jazz es parte del panorama de la música, y que tratamos de expandir nuestro conocimiento en general y que se presta a la improvisación", sostuvo el veterano pianista.

"Las dinámicas son diferentes, pero es otra faceta de mi musicalidad y de mi arte como músico, otra forma de expresarme, no solo como pianista, sino como compositor", resaltó.


Nacido el 22 de marzo de 1954 en Manhattan y criado en el Bronx por sus padres puertorriqueños, Hernández comenzó a enriquecerse con la música latina en dicha ciudad neoyorquina, donde nació la salsa, por influencias de otros géneros caribeños, como la rumba, el mambo, la guajira, la pachanga y el guaguancó.

A los 12 años, comenzó a aprender a tocar la trompeta, pero luego pasó al piano, influenciado por el legendario músico de origen puertorriqueño Eddie Palmieri.

Tras participar en las orquestas “La Conquistadora” y “La Revelación”, con la que grabó un álbum con Ismael Miranda, Hernández pasó a la agrupación de Pete "El Conde" Rodríguez.

Luego, en 1976, se integró a la orquesta de Ray Barretto, con quien se adentra a las aventuras en el jazz latino.

No obstante, en 1983, Blades lo recluta como director musical de su grupo, “Seis del Solar”.

Hernández también formó parte del “Conjunto Libre”, de Manny Oquendo, y fue el director musical de la obra en Brodway "The Capeman", de Paul Simon, en 1998.

Varios años después, en 2001, Hernández entonces decidió armar su “Spanish Harlem Orchestra”, la cual ya ha lanzado cinco discos, "Un gran día en El Barrio", "Across 110th Street", "United We Swing", "Viva la tradición" y "Spanish Harlem Orchestra". De estos, ha ganado dos premios Grammy anglosajones.

Y a pesar de que Hernández debutó este año con su primer disco de jazz, el veterano músico aseguró que continuará trabajando en la salsa, género que considera su "pasión" musical.

"Es lo que más me agrada y me llena", aseguró Hernández, aunque dijo que actualmente "la salsa ha perdido impulso", pues según él, "la nueva generación de salseros no tiene la misma dinámica de las décadas del cincuenta, sesenta y setenta".

"Hay grupos que han llegado con menos interés. La salsa se fue desarrollando en Nueva York por tanto latino, las oportunidades y el ambiente, y eso creó un ambiente que era súper especial que ya no existe", sostuvo el también director musical de los musicales "¿Quién mató a Héctor Lavoe" y "La Lupe".
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Ismael Rivera: 30 años sin "la melaza que canta"


Hoy el mundo salsero conmemora treinta años de la partida terrenal de "El Sonero Mayor" Ismael Rivera, sin duda una de las voces capitales en la historia de este género musical.

En Puerto Rico, "un plenazo" frente a su panteón a manera de homenaje para el cantante que marcó un estilo y se quedó para siempre en el corazón del pueblo.

¡Maelo sigue presente, Ecuajey!

Ismael Rivera (derecha) junto a su "compadre eterno" Rafael Cortijo


Recuerdan los 30 años de la muerte de Ismael Rivera. Fuente: Agencia EFE

San Juan - Rafael Ithier, actual director musical de la orquesta El Gran Combo de Puerto Rico, rememoró en entrevista con Efe la carrera del cantante Ismael Rivera, de quien se cumplen hoy 30 años de su fallecimiento y cuya fecha se recordará con un "plenazo" frente a su panteón.

"Ismael era un dotado", resaltó Ithier a Efe sobre Rivera (1931-1987), conocido en el mundo artístico como "El Sonero Mayor", por sus dotes interpretativos en el "soneo", improvisación rítmica dentro de las canciones del género de la salsa.

"Yo hablo con la gente, y me preguntan sobre lo que hacía Ismael y no me creen: que la mayoría de las canciones que él grababa, no las escuchaba de antemano para saber cómo iba la melodía del tema", destacó Ithier sobre el legendario cantante y a quien este sábado recordarán en el cementerio de Villa Palmeras, en Santurce.

Ithier contó que conoció a Rivera mediante Rafael Cortijo, uno de los precursores de la salsa, la bomba y la plena, pues durante sus vacaciones, se hospedaba en una calle detrás de la centenaria Central High, adyacente a la Calle Culto, donde residía Cortijo, en el sector sanjuanero de Santurce.

Bautizado también como "El brujo", Rivera residía junto a sus padres, Luis Rivera Esquilín y Margarita Rivera García, en la Calle Calma, un poco distante de donde vivía Cortijo.

Rivera soñó desde niño con la idea de ser cantante, aunque trabajó como limpiabotas y albañil, según relata el libro "Historia de la salsa", del historiador, sociólogo y periodista puertorriqueño Hiram Guadalupe.

En 1948 y con tal solo 17 años, Rivera fue reclutado como "bongosero" en el Conjunto Monterrey, dirigido por Monchito Muley.

No obstante, en 1952, Rivera fue reclutado por el servicio militar para servir en el Ejército de Estados Unidos, aunque fue licenciado por no hablar inglés según la versión de algunos historiadores.

Tras su licenciamiento, Rivera se unió al Combo de Rafael Cortijo.

Sobre Cortijo, a quien Ithier siempre mencionó en la entrevista a Efe por su primer nombre y no por su apellido como mayormente los aficionados más le conocen, recordó que tocaba conga desde muchachito, pero su pasatiempo era bailar, mientras que Rivera cantaba.

"Yo tocaba piano. Lo que tocábamos era guaracha y plena. ¿Salsa? Ni pensarlo", rememoró Ithier, quien al igual que Cortijo, aprendió a tocar su instrumento de manera autodidacta.

"Cuando yo llegaba, se ponían a tocar una cosa que ni yo mismo sabía lo que era", admitió Ithier, quien junto a Rivera, Martín Quiñones, Miguel Cruz y Sammy Ayala conformaron a principios de la década del cincuenta el Combo de Rafael Cortijo.

"La Guarachera de Cuba" y "El Brujo de Borinquen": Celia Cruz e Ismael Rivera


Ithier recordó que una de las primeras grabaciones del grupo fue "Bombón de elena", escrita por Rafael Cepeda, patriarca del género autóctono de la bomba, e interpretada por Rivera.

"Cuando Ismael hizo eso, aquello explotó", resaltó Ithier sobre aquel momento que entonces catapultó a la agrupación a presentarse en Nueva York.

Otras reconocidas canciones que Rivera dejó en su legado, fueron "Maquinolandera", "El Nazareno", "Las caras lindas", "La Perla", "Dime por qué" y "Perfume de rosas".

Sobre esta última, Ithier recordó que cuando Rivera terminó de grabarla en un estudio en Nueva York, el legendario pianista le cuestionó al intérprete si de antemano conocía cómo tenía que interpretarla.

"Cuando terminó de grabar esa canción, yo le pregunté si conocía el tema. Me dijo: 'ese era yo, al menos que fuera un duende que pusieron ahí'. Así era él. Se paraba ahí sin saber el número y empezaba a cantar. Uno dice esto y la gente no lo cree, porque ahora tienen que practicar veinte veces", rememoró.

Con Cortijo y su Combo, no obstante, Rivera permaneció en el grupo hasta el año 1962, cuando de regreso a Puerto Rico después de una gira de presentaciones en Panamá, el artista fue detenido por posesión de drogas e ingresado en una prisión en Lexington, Kentucky.

A su salida de prisión, Rivera se reintegró a la agrupación de Cortijo y grabó los discos "Bienvenido" (1966) y "Con todos los hierros" (1967).

Sin embargo, tras una serie de presentaciones en Nueva York, Rivera creó el grupo Los Cachimbos, con la que grabó doce discos y siguió cosechando éxitos internacionales.

"Ismael era 'presentao' y se metía a cantar donde sea y se superó. Yo pensé que el tipo no iba a llegar y voló", resaltó Ithier del también intérprete de otros éxitos como "Perico", "Besitos de coco" y "Mi negrita me espera", y quien murió de un infarto en su hogar el 13 de mayo de 1987. 

12 may. 2017 0 comentarios

En proceso la biografía de Johnny Pacheco



Fuente: Fundacion Nacional para la Cultura Popular. Por: Jaime Torres Torres

Retirado de la música por razones de salud, aunque de una claridad mental envidiable, el maestro Johnny Pacheco siempre será recordado como el arquitecto de la salsa.

Tras el documental biográfico “Yo Soy la Salsa”, rodado en República Dominicana y exhibido en San Juan en 2014, en agenda aparece la publicación de un libro que el propio músico dominicano y su esposa Cuqui le encomendaron al periodista y escritor puertorriqueño Juan Moreno Velázquez, autor de las obras “Desmitificación de una Diva: La Verdad sobre La Lupe” (2001), “La Reina es la Rumba: Por Siempre Celia” (2005) y “Maelo: Hijo de Borikén, Rey de los Soneros” (2008).

Moreno Velázquez considera dos títulos: “Pacheco: El Maestro” y “Tres de Café”, pero la decisión final le corresponderá al legendario genio musical y artístico de Fania Records.

“Con Pacheco siempre ha habido una relación y nos hemos llevado muy bien. No fui yo quién abordé a Pacheco sino Pacheco me abordó a mí para el libro. Un sábado estaba en casa escuchando música y preparando una clase y me dijo que le interesaba que escriba su biografía y desde ese momento los fines de semana nos sentamos en su casa a conversar”, dijo Moreno Velázquez.

La narración será en primera persona, como si se tratara de un monólogo en el que Johnny revela detalles desconocidos de su vida y trayectoria artística.

“Es muy jocoso en la manera en que cuenta las cosas. Esto es una transcripción, no es un trabajo investigativo como tal. Este libro permite que el lector tenga interacción con Johnny. Hay preguntas, pero en verdad dejo que él cuente su vida y su historia con Fania. Es un libro que al leerlo uno se está riendo desde que inicia hasta que termina”.

La mayor dificultad afrontada por el autor fueron las interrupciones en la conversación porque Johnny no puede permanecer sentado muchas horas.

“Él está muy claro de su mente. Su condición no le permite sentarse a hablar por horas. Por eso se ha demorado más de lo que usualmente tarda un proyecto de esta índole”.

Johnny Pacheco junto al escritor Juan Moreno Velásquez


Johnny, que cumplió 82 años el pasado 25 de marzo, padece de Parkinson, según el autor. Y necesita asistencia cuando camina.

“Él dice que lo bueno que tiene esta enfermedad es que pone la mano al lado del güiro y el güiro toca solo. Es increíble su sentido del humor”.

La historia se remonta a su niñez en Santiago de los Caballeros y abarca su llegada a Nueva York; su encuentro con músicos como los hermanos Palmieri y Barry Rogers, y su asociación con Jerry Masucci.

“Es cronológica; desde sus experiencias al lado de su papá; cómo organiza combitos con sus hermanos y anécdotas como la de un Día de Reyes en que su papá estaba tocando y Johnny había puesto la yerba debajo de la cama y aun estaba allí al despertar. Johnny lloraba y su papá se lo llevó a una tienda a comprarle una armónica y a los dos días estaba tocando “Compadre Pedro Juan”.

El capítulo más revelador, según Moreno Velázquez, será el dedicado a sus acciones en Fania Records. “Vamos a exponer cómo pierde su fortuna. Se suponía que Johnny y Masucci tuvieran 50% y 50%, pero la mamá de Masucci les prestó $2,500 para hacer el primer disco “Cañonazo” y luego cambia a 55% y 45%. Johnny estuvo envuelto en el ángulo musical de la Fania y Masucci en el comercial. Así fue que Masucci obtuvo la potestad de la compañía y se convierte en el socio mayoritario de Fania”.

Aunque es un asunto un tanto neurálgico, Moreno Velázquez también expone en voz de Pacheco las lagunas en la administración de las finanzas de la compañía.

“En la Fania ocurrieron muchas cosas. En el proceso se abusó de la fuerza de algunos sobre otros. Pacheco se abre en el sentido de que no le jugaron las cartas correctamente. En la Fania hubo un momento en que mucha gente metió la mano y sin hacer acusaciones se hacen inferencias. Una pena que un sello que alcanzó tanta prominencia, como la Fania, cayera por la falta de visión”.


Moreno Velázquez alude a la época, entre 1976 y 1979, en que en plena consagración mundial, Masucci firmó con Columbia Records para lanzar los discos experimentales “Delicate and Jumpy” [arreglado y producido por Gene Page, con el guitarrista Steve Winwood de invitado especial], “Rhythm Machine” [con invitados como el guitarrista Eric Gale y el tecladista Bob James], “Spanish Fever” [con la Fania All Stars reforzada con Maynard Ferguson, Hubert Laws y David Sanborn] y “Crossover”.

“Comenzaron a decaer cuando Masucci se fue con Columbia Records y comienzan a grabar aquellos temas que se alejaron de la tradición afrocubana, como “Ella fue”, como parte de un proceso en que se pretendió convertir a la Fania en un Earth, Wind & Fire. También cambió al concepto de grabar a los cantantes solos y eso provocó que todo sonara igual porque eran los mismos músicos con los mismos arreglistas”, sostuvo Moreno Velázquez.

Si algo, definitivamente, quedará meridianamente claro con la eventual publicación del libro es que Johnny Pacheco es el motor que impulsó mundialmente la maquinaria de la cultura latina.

“Es una figura de prominencia en el desarrollo de nuestra música y muy influyente en llevar nuestra música al mundo. A veces nos dividimos en tribus y grupos étnicos, pero Johnny se propuso hacer algo de importancia y lo logró para beneficio de todos los latinos”.
10 may. 2017 0 comentarios

Sonora Ponceña dedica tema a Perú y Colombia por las recientes tragedias naturales





Bonito gesto. Esta semana Papo Lucca y la Sonora Ponceña lanzaron al mercado un tema dedicado a todas las personas que sufrieron recientemente los embates de la naturaleza en Perú y Colombia.

La composición de Francisco "Chalina" Alvarado, arreglada por Papo Lucca, se titula "Canto a Mis Amigos" y es interpretada por Jorge Nicolai junto a Darvel García. La letra está dedicada a los habitantes de Mocoa en Colombia y a la gente de Trujillo, Chiclayo, Piura y Tumbes (en el norte de nuestro país) lo mismo que a Chosica y a "Evangelina Chamorro en Punta Hermosa" haciendo referencia a la sobreviviente de los huaycos que azotaron nuestra región.

En la canción también se puede oír: "Perú, somos una sola fuerza"

Gracias a todos los integrantes de la Sonora Ponceña por este detalle solidario que refuerza la hermandad de nuestros pueblos.
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Salvador Cuevas (1955 - 2017)

1995: entrevistando a Salvador Cuevas, uno de los bajistas más innovadores que ha tenido la Salsa


Por razones cronológicas (nací en 1971) los primeros discos de Salsa que me impactaron fueron los de Willie Colon con Rubén Blades. Tal fue "el flechazo" que me aprendí de memoria las canciones, letras, coros, soneos y hasta los solos de cada canción de Siembra, Maestra Vida o de Canciones del Solar de los Aburridos. Es por eso que el nombre de Salvador Cuevas (lo mismo que del resto de aquella banda de Colon de fines de los 70s y comienzos de los 80s) era familiar para mí y es por eso que aquella vez que pude conocerlo y entrevistarlo (1995) fue un momento muy especial.

Escuchen la introducción en el bajo de "Plástico", "Tiempo pa' Matar" o "Tumbao Africano". Oigan el bajo debajo de los coros de "Juanito Alimaña" mientras Lavoe sonea o debajo de Cheo cantando "Nina" con la Fania All Stars. Ese era el toque que identificó en la Salsa a Salvador Cuevas, el reconocido bajista que ayer falleció después de varias semanas en cuidados intensivos en un hospital en Miami.



Nacido en Manhattan el 16 de Junio de 1955, empezó muy joven a codearse con los grandes de la música latina: Mongo Santamaría, Johnny Pacheco y Tito Puente. Debido a su solvencia en el bajo empezó a ser muy solicitado por muchos grupos para sus sesiones en estudio, lo mismo que para grabar comerciales de radio y televisión.

El reconocimiento en la Salsa lo obtiene cuando forma parte de la orquesta del Maestro Willie Colon. Eran los inicios de aquella legendaria asociación con Rubén Blades que produjo Metiendo Mano, Siembra, Maestra Vida, Canciones del Solar de los Aburridos. En todos ellos destaca Salvador Cuevas, quien llegó a Lima con la orquesta en 1979 y a quien podemos escucharlo (desde el minuto 6) en un solo, muy a su estilo, en "Buscando Guayaba"



En su libro dedicado a FAS, Thomas Muriel indica que Salvador Cuevas ingresó a Fania All Stars en el décimo aniversario del grupo en 1978, en reemplazo de Bobby Valentín. En el concierto realizado en Puerto Rico, Sal hace su entrada especial con un alarde "espectacular", a lo Jimi Hendrix, destrozando su instrumento en pleno escenario. Se cuenta que fue tal la sensación de aquel debut con el All Stars, que el propio Jerry Masucci destinó a Cuevas un presupuesto adicional para que comprara varios bajos adicionales con el propósito de que repitiera la "hazaña" en los siguientes shows. La asociación con el All Stars duró hasta 1981 (incluyendo el primer viaje a Cuba) siendo reemplazado por José Gazmey.

Ya Cuevas había impuesto aquella técnica del slap, adaptando las rutinas que en el funk y el rock moderno eran acostumbradas pero que para la Salsa eran toda una innovación, hecho que le dio protagonismo a un instrumento que tenía un papel de complemento en el ritmo.



En los 80s ya era uno de los nombres más importantes del bajo en la Salsa y su fama trascendió a tal punto que grabó también con artistas de otros géneros musicales, mientras era recurrente en decenas de discos de estelares de nuestro género (como Eddie Palmieri o Ray Barretto). Cuando el Maestro Palmieri llegó en 1990, Salvador Cuevas completó la orquesta en esas noches de Feria del Hogar. Cinco años después el bajista regresó a Lima (es probable que haya sido por última vez) como parte de Las Leyendas Latinas de Larry Harlow.



Su estilo innovador fue de gran influencia en los bajistas más jóvenes. Su dominio en todas las variantes del instrumento (acústico, contrabajo, baby-bass y el bajo eléctrico) y sus dotes de showman le valieron el respeto y admiración entre sus contemporáneos.

Sin duda Salvador Cuevas ha sido, es y será uno de los más importantes músicos con que la Salsa contó para cautivar audiencias en el mundo entero.

¡Que Descanse en Paz!
8 may. 2017 0 comentarios

Balacera en pleno show en "Las Caras" de Atahualpa




Una balacera se registró en pleno concierto del salsero César Vega, justo cuando interpretaba el tema “Yo no soy un ángel”, en la zona ‘Las Caras de Atahualpa’, en el Callao. Tres personas resultaron heridas.

El popular cantante se salvó de lo que hubiera sido una muerte fija, pero solo se llevó un gran susto.

Al parecer, dos sujetos en estado de ebriedad habrían discutido y se habría armado una pelea, lo que originó que lleguen sus amigos a defenderlos y uno de ellos, que portaba un arma de fuego,  desató la balacera. También, las botellas de cerveza fueron usadas como armas de defensa.

El momento fue registrado por varios de los presentes, que grababan la presentación del músico, quien pronto se convertirá en padre. En el video se aprecia cuando el grupo se lanza al suelo para protegerse de los proyectiles.

Producto del tiroteo, tres personas resultaron heridas, las mismas que fueron trasladadas al Hospital Daniel Alcides Carrión. Tras esto, la PNP llegó al lugar para controlar la situación.

Según los vecinos, estos enfrentamientos se dan con frecuencia por la disputa de tres barrios, Chacarita, Cusco y Miroquesada.
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Miguelito Cuní, el sonero en centenario


Por: Sergio Santana

No hay que decir muchos adjetivos, valorar su obra sonera y sus pocas y magistrales ejecuciones del bolero, solo es reconocer que su vida lo llevó a la categoría de uno de los mejores cantantes salido de las entrañas de Cuba. Nos referimos a Miguelito Cuní, quien por este año está en la celebración del centenario de su natalicio junto a otros grandes como Pio Leyva, Mongo Santamaría y Dámaso Pérez Prado, por solo citar su trascendencia. Vamos a recordar y a celebrar la vida y obra de este sonero grueso que tanto hemos escuchado y bailado…

Fue bautizado con nombres de santos, Miguel Arcángel Conill, pero por aquellas cosas de la familiaridad y la humildad se le conoció como Miguelito Cuní. Nació en el barrio Ajiconal de Pinar del Río, Cuba, el 8 de mayo de 1917, hijo de Pastor, obrero agrícola, y Valeriana, ama de casa. El menor entre seis hermanos. Se crió en el Solar de Lolita Santiago en la calle Maceo No. 28 de Pinar del Río. En sus primeros años aprendió el oficio de ebanista. En una entrevista con Ezequiel Rodríguez, Cuní recordaba sus inicios: “Mi vocación musical comenzó a los ocho años de edad, cuando trepé un muro que daba al fondo de la Sociedad del Liceo de Pinar del Río para escuchar al famoso Sexteto Habanero. Recuerdo que los cantantes eran Cheo Jiménez y Gerardo Martínez. Esto hizo impacto en mí”. Más adelante en la entrevista con Rodríguez enfatiza que “Estudié algo de música con Antonio Sánchez, pero tuve que dejarlo por la lucha para ganar el pan”. Años después se dedicó al canto y se estrenó en un sexteto familiar, Hermanos Cuní Sexteto Columbino, conocido también como Sexteto Los Carameleros -de marímbula, maracas, claves y guitarra-; profesionalmente se inició con el Septeto Caridad de un tresero renovador: Niño Rivera, alternando con la orquesta de Fernando Sánchez. Cantó también en estos años en Pinar del Río con la orquesta de Jacobo Rubalcaba y la Yamilé de Rolando Ruíz. 

En 1938 cumplió su sueño de radicarse a La Habana para incorporarse a la orquesta de Ernesto Muñoz para actuaciones en las emisoras Radio Progreso y en la CMBQ Ideas Pazos -de Rufino Pazos-, donde la hora de transmisión diaria contribuyó mucho a darlo a conocer. Entre 1941 y 1942 integró simultáneamente el conjunto del renombrado Arsenio Rodríguez, convirtiéndose en la primera voz con el que grabó el conjunto del ciego de Macurijes, y las Orquestas de Arcaño y sus Maravillas y Melodías del 40, con presentaciones en la emisora CMQ. El mismo Arcaño en entrevista con Leonardo Depestre lo recordaba así: “A inicios de los años cuarenta, en la antigua emisora Casa Lavín, de Reina 314, que luego fuera Mil Diez, comenzó Cuní a trabajar conmigo... Fue un cantante que gustó mucho entre los bailadores, con una voz fuerte de sonero grande, muy inteligente, con exquisita pronunciación y una tesitura de extensión poco común en cantantes de su género”.

El Conjunto de Arsenio Rodríguez. Miguelito Cuní aparece a la derecha, tocando la clave cubana


En junio de 1946 abandonó el conjunto de Arsenio -en su reemplazo llegó René Scull- para cumplir una serie de contratos y actuaciones en Panamá; regresó dos años después para integrarse nuevamente al conjunto de Arsenio para exitosas grabaciones, hasta que este optó por viajar hacia Nueva York definitivamente y el conjunto quedó en manos del trompetista Felix Chapottín. En estos días Cuní pasó brevemente por el Conjunto Los Astros, de René Álvarez y se integró al grupo de Chapottín, conocido ahora como Chapottín y sus Estrellas. 

Sobre el encuentro con Chapottín, Cuní le comentó a Orlando Quiroga: “conocí a Félix en 1936, allá en Minas de Matahambre -en Pinar del Río- , lo vi venir, no tenía idea de quién era, y me preguntó una dirección porque su orquesta tenía palabreado un baile allí. Yo, que era muy curioso, me ofrecí para acompañarlo y supe que se trataba de un trompetista de La Habana, que tocaba en el Sexteto Bolero… unos 15 años después, aunque ya nos habíamos visto por ahí, comencé a trabajar con él cuando estábamos en el conjunto de Arsenio Rodríguez”. Con Chapottín alcanzó el mayor reconocimiento, sus sones vibrantes se destacaron en todo el escenario cubano de esos años, también en grabaciones, hasta llegar a catalogarlo como uno de los grandes soneros cubanos. 

Entre 1953 y 1954 perteneció al Conjunto Modelo fundado por Niño Rivera y Félix Alfonso con antiguos integrantes del conjunto de Arsenio. En 1956 realizó presentaciones en Cuba y en Venezuela con la orquesta de Benny Moré a petición del Bárbaro, que admiraba sus cualidades al expresarle a sus músicos en una oportunidad mientras escuchaban sus grabaciones en un traganíquel: “oigan bien, no se pierdan ni una nota. Mulato. ¡Qué bien canta Cuní!”. Ingresó como reemplazo de Fernando Álvarez que se ausentaba por enfermedad. En 1958 y como Miguelito Cuní y su Septeto grabó para Gema el LP “Sones de ayer por Miguelito Cuní” (Gema 1108). En el grupo estaban Niño Rivera, en el tres y director; Óscar Velazco Florecita, en la trompeta; Lily Martínez o Nené Pedroso, en el piano; Bienvenido Cárdenas, en el bajo; Papá Kila, en el bongó; Chico Fresneda en la guitarra y segunda voz; y Filiberto Hernández, en la tercera voz.

Regresó al conjunto de Chapottín y en 1959 en una gira por las Antillas Holandesas grabó con un conjunto llamado Estrellas del Caribe de Edgar Supriano. En ese mismo año estuvo para unas presentaciones con la orquesta Sabor de Cuba de Bebo Valdés y con esta orquesta grabó “La virgen lloraba”, incluido en el LP “Gemas de Navidad” (Gema 1120), junto con los temas “Invierno y Navidad” y “Mi nochebuena en Oriente”, grabados con su conjunto.

En marzo de 1960 actuó en el Palladium de Nueva York con el conjunto de Arsenio. Regresó a La Habana pese a proposiciones favorables para permanecer en la unión norteamericana. Continuó grabando con el conjunto de Chapottín en los años sesenta. 

Chappottín y sus Estrellas. Miguelito Cuní, el primero en extremo inferior izquierdo.


A mediados de los años setenta grabó con el conjunto de Niño Rivera el tema de Jorge Mazón “Nuevo son” y a finales de la década resurgió de entre los espesos muros del olvido y participó en una renovada orquesta de Antonio Arcaño para grabar, expresivo y afinado como en sus primeros años, el bolero “Lágrima” insertado en el danzón cantado de Orestes López “Caraguao se botó”. 

Igualmente integró una delegación cultural que visitó la Unión Soviética, respaldado por una nueva versión de la Orquesta de Música Moderna con junto a músicos de la talla de Enrique Jorrín, Richard Egues, Tata Güines, Juan Pablo Torres, Felo Bacallao, Teresa García Caturla, Carlos Embale y Chapottín. Allí su salud se vio afectada notablemente por los cambios climáticos y a su regreso sufrió una neumonía. Aún así fue seleccionado junto a Félix Chapottín para conformar las Estrellas Areíto con los músicos, cantantes y arreglistas más sobresalientes en sus respectivos instrumentos en Cuba: Niño Rivera (tres), Rubén González y Jesús Rubalcaba (pianos), Amadito Valdés (timbal), Félix Chapottín, Manuel Mirabal El Guajiro, Arturo Sandoval y Jorge Varona (trompetas), Juan Pablo Torres y Jesús Aguaje Ramos (trombones), Paquito D´Rivera (saxofón), Richard Egues y Melguiades Fundora (flautas), Tata Güines (conga), Enrique Jorrín (dirección y violín)… Y entre los vocalistas además de Cuní, participaron Tito Gómez, Carlos Embale, Pepe Olmos, Felo Bacallao, Pío Leyva, Magaly Tras y Teresa García Caturla. Las grabaciones de las Estrellas Areito se publicaron en cinco álbumes y entre los cuales Miguelito cantó “Que traigan el guaguancó”, “Guaguancó a todos los barrios” -junto a Filiberto Hernández-, “Yo si como candela”, “Trompetas en chachachá”, “Prepara los cueros” y “Azúcar con ají”.

Con las Estrellas Areito Cuní viajó a Venezuela en mayo de 1981 para presentaciones en el Poliedro de Caracas y sorprendió cantando vigoroso el bolero de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra “Convergencia” -su interpretación máxima e insuperable en el bolero- con el respaldo del Sonero Clásico del Caribe.

Miguelito Cuní con Tito Gómez



Un año antes, en 1980, Cuní y Pablo Milanés cantaron juntos en el Festival nacional del Son, celebrado en Guantánamo, el mismo bolero que ya Cuní había grabado en 1958 y era uno de sus boleros bandera. La grabación posteriormente circuló en algunos álbumes recopilatorios, una obra maestra de voces, integración y pasión, del pasado y el presente.

Entre las últimas grabaciones de Cuní figura su participación en el álbum “Descarga cubana”, publicada en 1981, junto a Ricardito Rivera, Sara González, Caridad Cuervo, José Antonio Rodríguez y otros. Ese mismo año en un álbum homenaje a la cancionera Marta Valdés cantó los boleros “Tú no hagas caso” y, a dúo con Pablo Milanés, “Deja que siga solo”, con Emiliano Salvador en el piano, Eduardo Ramos en el bajo, Frank Bejarano en la batería y Panchito Bejarano. A pesar de su precario estado de salud, la expresión y afinación de su voz estremecen. 

La última gira al exterior del dúo Chapottín-Cuní fue a México el 31 de julio de 1982. A finales de ese año actuaron en el Festival de Varadero; al culminar el festival Cuní sufrió una trombosis que lo mantuvo recluido en varios centros hospitalarios. Tan pronto se recuperó estuvo con Chapottín en Pinar del Río y en los carnavales de Santiago de Cuba. Empezó a sufrir de gangrena y problemas cardíacos que se acentuaron con la muerte de su amigo y compadre Félix Chapottín -de quien dijo en una entrevista “es un cabrón genial con la trompeta, no hay nada parecido dentro de la línea del son”- el 21 de diciembre de 1983. Un duro golpe a la sensibilidad sonera del cantante. 


Hay que destacar la faceta de compositor de Cuní, al que siempre han visto como intérprete. De esta otra faceta pueden citarse los son montunos “Congo africano”, “¡Ay mamita!”, “Batanga africana” y “A bailar con la guajira”. Además del tema santero “Lloró Changó”, los boleros “Las ansias mías” y “A ti, Benny Moré” y la guaracha “Esto no se ve”, entre otra composiciones.

A las dos de la tarde del 3 de marzo de 1984, en el Hospital Hermanos Ameijeiras de La Habana, llegó “el principio y fin de la ilusión” de Miguelito Cuní.

Cerramos este recorrido con las palabras de la vocalista Moraima Secada que resume al genial pinareño: “Aunque sonero natural, lo mismo cantaba un bolero de esos que estremecen, que un son o un guaguancó. Muy completo como intérprete, y muy afinado, con una cuadratura y un sentido del ritmo bárbaros. Y si a eso se le une la simpatía de su personalidad, es fácil comprender por qué gustaba tanto...”

Fuentes consultadas:

Depestre, Leonardo. (2000). La voz imprescindible del son: Miguelito Cuní. Recuperado de: http://www.lajiribilla.co.cu/2001/n20_septiembre/memoria.html

Marquetti, Rosa. (2016). Miguelito Cuní: sólo su nombre. Recuperado de: http://www.desmemoriados.com/miguelito-cuni-solo-su-nombre/

Santana, Sergio. Cuní y Chapottín, soneros mayores. Boletín Rumbantana, Medellín, Colombia.
7 may. 2017 0 comentarios

Arsenio Essential, homenaje de Luis Bofill al "Padre de la Salsa"



Fuente: Agencia EFE. Por: Jorge Ignacio Pérez

MIAMI, Estados Unidos.- El sonero cubano Luis Bofill ya puede “dormir tranquilo”, pues su disco Arsenio Essential, un sueño que “parecía no tener final”, ya está concluido, para mayor gloria de Arsenio Rodríguez, el compositor invidente y casi analfabeto que se ganó el título de “Padre de la salsa”.

Bofill todavía no puede creer que ese “sueño largo”, que comenzó en 2015 por iniciativa del también cubano Orlando (Landy) Mosqueda, pianista y arreglista de Oscar de León, sea ahora un CD independiente diseñado y grabado en Miami.

Para llegar a eso tuvo que “tocar muchas puertas”.

“A nadie le interesaba porque, decían los productores, no es música del mercado actual. Entiéndase por esto el reguetón”, dice Bofill en una entrevista con Efe.

“De todas maneras, vino bien que el proyecto se extendiera en el tiempo, porque fue madurando de forma natural”, expresa este vocalista de 59 años que escapó de Cuba en 1991, vía Berlín.

Aunque no se califica como sonero —”soy un cantante al que le gustan mucho los boleros y también hace son”, según sus palabras—, su voz clara y afinada, de excelente dicción, posee por naturaleza ese “color” o “timbre” típico de la música tropical bailable.

Arsenio Essential arranca con dos sones montunos que el también famoso tresero conocido como el “Cieguito maravilloso” popularizó en los años 40: Papaupa y No me llores.

Por supuesto, Bofill y Mosqueda no podían dejar afuera un bolero que escribió Arsenio cuando el oftalmólogo español Ramón Castroviejo le diagnosticó ceguera irreversible: La vida es un sueño, uno de los temas más universales de este autor nacido en 1911 en Güira de Macurijes, Cuba, y fallecido en 1970 en Los Ángeles, California.

Bofill, que iba para profesor de Geografía “hasta que la música se cruzó en mi camino”, aclara que el disco es también un homenaje a Miguelito Valdés, uno de los grandes cantantes cubanos olvidados.

Valdés, que cantaba con la jazz-band Casino de la Playa, fue el destinatario por excelencia de un tema “afro” que compuso Arsenio como manifestación de su ascendencia, Bruca Maniguá, ahora en la voz de Bofill “con todo respeto”, según apunta en las notas al disco el colombiano Jairo Grijalba Ruiz.

“Landy (Mosqueda, ganador de varios Grammys) buscó todos los elementos originales”, apunta Bofill.

El álbum ciertamente sostiene ese aire de los años 40 y no solo por los temas seleccionados, sino también por el arreglo de las trompetas y la inclusión del tres como instrumento autóctono que da un “color” específico.

El tresero, sustituyendo a Arsenio, es el cubano Alfredo Rivero.

Desde Popayán, Colombia, el también autor de una enciclopedia sobre la vida y obra del “Cieguito maravilloso”, Jairo Grijalba dice a Efe que “Luis Bofill ha grabado con los conceptos de la vanguardia latina en los Estados Unidos, pero respetando los patrones estilísticos de lo que fue la música de Arsenio Rodríguez”.

Coincidentemente, Grijalba, que ayudó a Bofill en la selección de los temas, acaba de publicar el segundo volumen de la trilogía Arsenio Rodríguez, el ciego maravilloso, a cargo de Unos&Otros Ediciones, de Miami.

En su modo de ver, Arsenio Essential se basa en “arreglos modernos de un repertorio hecho especialmente para el disfrute del bailador”.

Por su parte, Bofill cree que hacer un disco totalmente independiente tiene sus pros y sus contras.

“Tienes la ventaja de controlar todo, pero también es difícil dar conocer el producto”, argumenta este intérprete que llevó canciones de Juan Gabriel al mundo de la salsa hace algunos años “y con la aprobación del autor”.

Para él, el intérprete es el eje entre el público y el autor. “Eso lo aprendí con los años”, puntualiza en referencia a la gran responsabilidad de dar la cara en primer plano.

Mezclado y masterizado en Barquisimeto, Venezuela, porque de esa manera bajaron los costos de producción, Arsenio Essential viene a darle a Miami lo que el Bronx le dio a Nueva York: una revisión actualizada de la música popular bailable que en los primeros años 70 denominaron Salsa.

Más de 200 canciones firmadas y la creación, casuística e intuitiva, del formato de conjunto (agregó trompetas, piano y tumbadoras al legendario formato de septeto) harían de Arsenio Rodríguez “el más influyente de todos los soneros modernos”, según el venezolano César Miguel Rondón, autor del indispensable El libro de la salsa. Crónica de la música del Caribe urbano (Ediciones B, 1979).

Ahora Bofill, quien asegura que los cubanos “para suerte y desgracia, no tenemos patria”, se aprovecha de un coterráneo mitológico y duerme tranquilo, “guste o no el disco a la gente”, remata.

El 27 de este mes tocará en vivo los 10 temas de Arsenio Essential en el local de Xtrings Studios, de Miami, la ciudad que le da cobijo hace 23 años.