MUSICA Y NOTICIAS DEL MUNDO DE LA SALSA
19 sept 2022 0 comentarios

Oscar D'León celebró sus 50 años en la música en Venezuela


Fuente: El Estímulo, Venezuela. Por: Aquilino José Mata

Un concierto absolutamente fuera de serie fue el que presentó Oscar D’León los días viernes 16 y sábado 17 de septiembre en la sala Ríos del Teatro Teresa Carreño. Celebraba de esta manera sus 50 años de vida artística.

Hablamos de un espectáculo lleno de momentos brillantes, donde el bien llamado Sonero del Mundo, una de las figuras artísticas más internacionales de nuestro país, demostró que a sus 79 años sigue cantando mejor que nunca y que aún ostenta una energía a toda prueba como para permanecer durante tres horas y veinte minutos en escena. En ese lapso brindó lo mejor de su arte ante una audiencia delirante, que se le entregó sin reservas, bailando y coreando sus canciones y ofrendándole aplausos y vítores continuos. En síntesis, una celebración consistente y sin baches.

Producción impecable y de lujo

Acompañado por la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, dirigida por el joven y reconocido maestro Christian Vásquez, del Coro Sinfónico Simón Bolívar y de su propia agrupación, Oscar D’ León se paseó por los más grandes éxitos de su vasto repertorio, desde sus inicios con la Dimensión Latina hasta hoy. Los arreglos sinfónicos, a cargo de Pedro López y Abraham Maduro, le imprimieron categoría y densidad a este inapreciable legado musical.

La puesta en escena, impecable y llamativa, fue producto de largos meses de preparación, con un minucioso y concienzudo trabajo de producción, sin descuidar ningún detalle, incluyendo rigurosos y bien estructurados ensayos para que todo quedara a pedir de boca, como efectivamente ocurrió. Aquí funcionó eficazmente la alianza entre las empresas Image producciones y Oz Show con el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela y la Fundación Teresa Carreño.

Una noche inolvidable

El concierto del viernes 16 de septiembre, que fue al que asistimos, empezó a las 7:24 pm. Impresionante el primer efecto visual al apenas abrirse el telón, con más de 200 personas en escenas, distribuidas en un atrayente dispositivo de tres niveles, con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, en el centro y en primer plano, y en el fondo el coro, dividido en dos tarimas, así como la orquesta con los quince músicos de Oscar D’León. Todo ello, apoyado por una iluminación fascinante y climática, que le otorgaba al conjunto el empaque del mejor espectáculo internacional.

Tras el escenario trabajaron más de 100 personas encargadas del sonido, las pantallas panorámicas que rodeaban la escenografía y otros aspectos de la producción en general.    

Al apenas aparecer en escena, desde la parte posterior de la orquesta y ataviado con una chaqueta dorada brillante,  el recibimiento del Sonero Mayor por parte de la devota y multigeneracional audiencia, resultó clamoroso. Lo que vino durante las más de tres horas que le siguieron solo puede ser calificado de apoteósico. Ver a un gran artista hacer gala, a sus 79 años, de la energía y el buen hacer que desplegó, es admirable y digno de una especial mención.

Repertorio de medio siglo

El cantante abrió los fuegos con Mi negra está cansá y por ahí se desprendió en una actuación que abarcó 40 canciones, la mayoría éxitos suyos acumulados en sus cinco décadas de vida artística. Algunos de los temas que interpretó a lo largo del memorable concierto, que marcó su regreso a los escenarios venezolanos después de varios años, fueron, entre muchos otros, El frutero, Mata siguaraya, Llorarás, La Mazucamba, con su hija Iroska moviendo las caderas, como lo hacía cuando esta pieza estaba muy pegada; Sigue tu camino y Taboga, de sus inicios con la Dimensión Latina -orquesta con la cual anunció en rueda de prensa, dos días antes de este show, que se propone reunirse con ella para varias presentaciones-, así como también La piragua, Divina niña y Detalles.  

En una de esas paró y gritó: “¡Calipso, maestro!” y sonó la muy vibrante Guayana es, un alegre aire carnavalesco con el cual dijo que remarcaba su esencia venezolana. El coro de la Simón Bolívar, entusiasta y festivo, no dejó de bailar en este segmento, cautivado por la contagiosa interpretación del artista.

En honor a Billo y Celia

Recordó también a Billo Frómeta cantando Ariel, que grabó en vivo hace muchos años, en un concierto en el Gran Salón del desaparecido Caracas Hilton, en un homenaje al maestro dominicano.

Hora y media después, dijo. “Voy y vengo” y salió de escena por unos ocho minutos, mientras el piano y parte de la orquesta entonaba un tema melódico para ambientar, en semipenumbra, la breve espera.

Al reaparecer, vestido con un traje blanco,  estelarizó uno de los mejores y más entrañables momentos de la noche, al entonar un popurrí de boleros, compuesto por Dolor cobarde, de Miguelito Valdés, de su época con la Dimensión Latina; Somos novios, de Armando Manzanero; Cuando estemos viejos, de Billo Frómeta y Frenesí, de Alberto Domínguez Borrás, que hace varios años versionó en una muy lograda adaptación. Luego le dijo a Christian Vásquez -incansable y lleno de energía, como él, en su rol de director de la Simón Bolívar-: “Maestro el público está frío”. Y atacó El manisero, el célebre son cubano de Moisés Simons, que volvió a poner a bailar a todo el mundo.

El de Oscar D’León por sus 50 años artísticos, ha sido, a no dudarlo, uno de los mejores espectáculos en lo que va de año. Foto Daniel Hernández

Y fuera de programa, según diría, homenajeó a la gran Celia Cruz con Bemba Colorá. La inició con un toque lento y lírico, que luego remató con el ritmo de salsa original del tema popularizado por la singular cantante cubana, que finalizó al grito de “¡Azúcar!”. Le pidieron igualmente Mi tierra, que no estaba en el programa, y él complació la petición acompañado por su orquesta.

Despedida a la llanera

Al llegar a las tres horas de concierto, anunció que estaba por despedirse y cantó Caballo viejo, de Simón Díaz, seguido del Alma llanera de Pedro Elías Gutiérrez y Rafael Bolívar Coronado. Salió de escena, pero ante la aclamación de la audiencia, que no cesaba de aplaudir y pedir “¡Otra, otra!”, regresó y repitió Llorarás, para ponerle punto final a un concierto que, como este de sus 50 años artísticos, resultó especialmente memorable y que quedará para la posteridad, en un video que fue grabado para comercializarlo a fin de año por el Sistema Nacional de Orquestas.

El de Oscar D’León por sus 50 años artísticos, ha sido, a no dudarlo, uno de los mejores espectáculos en lo que va de año. Por encima inclusive de los de las estrellas foráneas que nos han visitado hasta ahora en este repunte de atracciones internacionales, que estalló en junio pasado y que parece indetenible.

Habiendo acompañado a Oscar D’León en algunas de sus giras, lo hemos visto actuar en París, Londres, Roma,Milán, Zurich, Ginebra, Amsterdan, Nueva York y, por supuesto Caracas, entre otras ciudades, y en todas esas presentaciones ha tenido un desempeño a tono con su calidad y prestigio artístico. Pero en nuestra opinión, este que acaba de protagonizar en el Teresa Carreño ha sido el más relevante de todos en cuanto a producción y aliento creativo en su puesta en escena, respaldado por una gran orquesta y coros y poniendo de manifiesto que sus condiciones vocales e interpretativas, así como sus condiciones físicas, son las de un artista al que aún le queda bastante camino por recorrer.

Ojalá que los espectáculos internacionales que vengan de ahora en adelante sean del nivel del que acabamos de ver con Oscar D’León, un auténtico profeta en su tierra.

En primera persona

Una nutrida agenda debió cumplir Oscar D’León en esta visita de reencuentro con su país. De las entrevistas que concedió, así como del material promocional de prensa, seleccionamos este compedio de opiniones, que lo retratan cabalmente:

“Celebrar 50 años de carrera artística en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, y junto a mi público venezolano, es lo más grande que yo haya podido lograr.”

“Agradezco a Venezuela el privilegio de ser profeta en mi tierra.”

“Repasar mi carrera es recordar inevitablemente a los muchachos que yo llamé para formar la Dimensión Latina.”

“Cuando arrancamos con la Dimensión Latina, Celia Cruz llegó a Caracas y tuvo la oportunidad de vernos en televisión y llegó a Nueva York hablando de un negrito que tocaba el bajo y cantaba. Eso me lo contó ella y lo recuerdo con cariño.”

“Físicamente uno de prepara para esto como si fuera un jugador de fútbol, un pelotero o un boxeador. La idea es tener una buena preparación física y mental y alimentarse muy bien para estar sano.”

18 sept 2022 0 comentarios

Fallece en Cuba el destacado musicólogo Radamés Giro



 Fuente: Prensa Latina, Cuba

Tras una prolífica trayectoria al servicio de la música cubana, exhaló su último aliento hoy, en esta capital, el musicógrafo y editor Radamés Giro Almenares, a la edad de 82 años.

En un comunicado oficial, el Instituto Cubano de la Música destaca la trayectoria de Giro Almenares en el universo de los sonidos, dónde se desempeñó también como investigador, escritor y gestor de una amplia obra editorial.

El artista proveniente de una familia de trovadores de la oriental provincia de Santiago de Cuba, sobresalió, además, como brigadista en la Campaña de Alfabetización y por su labor en las editoriales Pueblo y Educación, Arte y Literatura y Letras Cubanas.

Graduado de la especialidad de Teatro en la Escuela Nacional de Instructores de Arte, se desempeñó, desde el año 2006, como editor principal de las Ediciones Museo de la Música y legó para la cultura en la isla el Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba.

Precisamente ese volumen fue uno de los trabajos más importantes de su carrera, pues constituyó el resultado de cuatro décadas de investigación ininterrumpida y es en la actualidad fuente indispensable de información y obligada consulta, apunta la nlta de prensa.

Premio Nacional de Edición (1999), Giro Almenares, recibió también los lauros Investigación Cultural y de la Crítica Científico-Técnica, la Medalla Alejo Carpentier, la Distinción por la Cultura Nacional, la Orden Raúl Gómez García, entre otros.

Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, el creador fungió como asesor de la Smithsonian Foundation, de Estados Unidos, señala el documento, al tiempo que transmite las condolencias a familiares y amigos.


Un musicólogo ilustre: Radamés Giró. Por: Ricardo Oropesa.

Agradecimiento a Carlos Mateu (Pintura) y a Pepe Reyes (información)

"La historia de la cultura cubana no se puede escribir, sin los aportes de los Abakuá. Sus cantos y música fueron definitivamente determinante en la cristalización de la música popular bailable, aunque la clásica y sinfónica no pudieron escapar de su influencia, desde Eduardo Sánchez de Fuente, quien lo negaba, hasta Jorge Anckermann, Gilberto Valdés y tantos otros.

El Conjunto de instrumentos rituales de procedencia carabalí utilizados por la sociedad secreta abakuá se construyen de cedro y su parche es de piel de chivo. Son de caja abierta y su sistema de tensión es mediante cáñamos y cuñas parietales. Los tambores de este grupo se diferencian por sus tamaños. El bonkó-enchemillá, el mayor, «hablará»: marcará los ritmos de una parla que presenta el moní-bonkó, tamborero iniciado en esa plaza. Los demás tambores marcan ciertas fórmulas rítmicas más regulares; ellos son: el obí-apá, el kuchí-yeremá y el biankomé.

Esta música se diferencia del resto, entre otras, por los giros melódicos más largos, de mayor articulación y riqueza tonal, al que su marcada polifonía de las voces, junto al acentuamiento anticipado de sus instrumentos, dan ese carácter sincopado, todo esto disimuladamente llevado a la música popular por su carácter “secreto” de sus ceremonias y prácticas religiosas. Sin Rumba no hay Son, y sin el abakuá no existieran ninguna de las dos, al menos como la conocemos."

Estas y muchas otras reflexiones caracterizan el carácter profundamente científico del músico, editor, escritor y académico, Radamés Giro, que forma parte de sobresalientes estudiosos de nuestros tiempos, junto a Jesús Gómez Cairo, Leonardo Acosta, José Reyes Fortún y Cristóbal Díaz Ayala. 

Solo con citar su “Diccionario enciclopédico de la música en Cuba” en cuatro (4) tomos, bastaría entender la dimensión de sus aportes, esta monumental obra, la primera con la más extraordinaria e integral compilación sobre los músicos y la música en Cuba, que por su alcance universal debe ser considerada la “Salvat” Cubana de la música, coherente en su concepción teórica y metodológica, selección y decantación personológico de los músicos y agrupaciones musicales, representativa de los aportes creadores trascendentales de todos los tiempos. 

Radamés Rufino Giro Almenares, nacido en Santiago de Cuba el 30 de julio de 1940. Estudió guitarra en su ciudad natal con el profesor Esteban Castillo y con Ángel Almenares, su abuelo. Durante varios años se desempeñó como guitarrista de varias agrupaciones musicales, como el Conjunto Avance del 56, Trío Los Románticos, y como acompañante de cantantes, entre otros Orlando Contreras. De 1962 a 1964 estudió en la Escuela para Instructores de Arte en La Habana. En octubre de 1966 es nombrado subdirector de la Escuela Nacional de Música (Cubanacán), cargo que desempeña hasta 1970. En octubre de ese mismo año comenzó a trabajar en las ediciones de libros sobre música en el Instituto Cubano del Libro. En la editorial Pueblo y Educación, entre otros publicó, el Diccionario Oxford de la Música, primera obra de este tipo que veía la luz en Cuba. Fundador de la Editorial Letras Cubanas (1976), y de su redacción de arte, para la cual formó especialistas y creó colecciones. Una de las vertientes de más trascendencia de su trabajo en el campo editorial ha sido la promoción de investigaciones acerca de los más diversos aspectos de la música, las artes plásticas, el ballet y la arquitectura cubanos, promoviendo, en consecuencia, la obra de nuevos autores, así como la de los valores ya consagrados, con más de ciento cuarenta títulos publicados entre 1976 y 1998. 

En 1988 participó en la Feria del Libro de Frankfurt, ocasión en que impartió conferencias sobre la historia de la guitarra en Cuba, en la Universidad de esa ciudad. En 1991 y 1992, viajó a Nueva York invitado por la CUNY, para impartir conferencias sobre música cubana; en 1996 fue invitado a la Feria del Libro de Caracas, Venezuela, donde participó en una mesa redonda sobre la obra de Alejo Carpentier, en la que abordó el pensamiento musicológico de este escritor; en 1999 fue invitado a la feria del Libro de República Dominicana. Como especialista en música cubana ha impartido cursos y conferencias en la Universidad Pedagógica “Enrique José Varona” y  la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, sobre temas como La canción cubana, El universo musical de Alejo Carpentier y Panorama de la música cubana, para estudiantes extranjeros.

Ha tutoreado varias tesis de grado sobre música cubana. Ha asesorado a investigadores extranjeros cuyo resultado ha sido la publicación de los ensayos: Salsiology, de Vernon W. Boggs (musicólogo norteamericano †); Silvio Rodríguez, memoria trovada de una revolución, de Joseba Sanz (musicólogo vasco); Música folklórica de Cuba, de Huit Billiet (musicólogo belga); Musiques Cubaines, de Maya Roy (musicóloga francesa). Participó y asesoró el filme Yo soy del son a la salsa,  Gran Premio Coral del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en 1996. Desde 1998 al 2005 trabajó como asesor de musicólogos norteamericanos en proyectos de la Smithsonian Foundation, en coordinación con la UNEAC, por ejemplo: el proyecto Historia Oral de América.

Desde 1998 es profesor asistente del Hampshire College de Massachussets, Estados Unidos. En 1998 participó en el Taller Relaciones Universidad de Harvard, con la ponencia «Relaciones musicales Cuba-Estados Unidos 1850-1902», publicada en el libro Culturas encontradas: Cuba y los Estados Unidos. La Habana, Centro de Investigación y Desarrollo Juan Marinello y Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller, Universidad de Harvard, 2001. Ha sido miembro del Consejo Técnico Asesor del Instituto Cubano del Libro y del Consejo Editorial de la revista Salsa Cubana. Desde el año 2000 se dedica fundamentalmente a sus proyectos personales u otros de su interés. Ha integrado en el 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005, el Comité de Selección y Jurado de Cubadisco, Jurado del XII Concurso y Festival Internacional de Guitarra de La Habana. En la actualidad es Editor Jefe de Ediciones Museo de la Música.

Es miembro de la Asociación de Músicos de la UNEAC. Su producción científica abarca algo más de un centenar de artículos, libros, prólogos y compilaciones, todas referidas a la música cubana y poseedor de múltiples distinciones y premios, entre los que se destaca: Premio Nacional de Edición (1999), Premio Anual de Investigación 2002, Premio de la Crítica Científica 2007 al Diccionario Enciclopédico de la Música en Cuba.

16 sept 2022 0 comentarios

Triste Palmieri porque la salsa ya no se baila en New York

 


Fuente: Agencia EFE

El pianista y compositor Eddie Palmieri dará este sábado 17 un concierto en el Bronx, el condado de la salsa, en el que los asistentes "van a bailar hasta en los asientos", pero el también director de orquesta expresa su tristeza porque la salsa ya no se disfruta allí donde nació, en la ciudad de Nueva York.

La salsa "tiene una historia preciosa, pero la juventud no la conoce (y) eso no ayuda a nuestra música y músicos que están tocando la música afrocaribeña", como tampoco ayuda que no haya salones de baile en Nueva York, recuerda el maestro, tremendamente lúcido a sus 86 años en entrevista con Efe.

"Es una tristeza, una herida espiritual porque no hay nada como nuestra música bailable".

Palmieri no escondió su desdén por las músicas latinas más modernas, y dijo que lo que actualmente se escucha en la radio comercial es "un desastre", en una clara alusión al reguetón.

"Lo que sea que esté escuchando la juventud es dañino" y recordó que cuando él crecía la música afrocubana era lo que se escuchaba en la radio con Machito, Tito Rodríguez y la orquesta de Tito Puente, entre otros, al referirse a las décadas de 1950 y 1960 en que la música latina reinó en el Palladium, el hogar del mambo, que cerró en 1966.

Destacó que "cada día es una lucha para echar pa'lante" afirmó Palmieri, que ha compuesto temas en los que expresa su preocupación por la justicia social, lo que ha vuelto a manifestar en el tema que compuso para Arlene G, en el que menciona el alto costo de la vida y exhorta al público a no rendirse porque la salsa "es resistencia".

Palmieri, de origen puertorriqueño, estará acompañado por el cantante de su orquesta, el sonero Herman Olivera, a quien ha llamado la voz del Caribe -"porque se lo merece"- y con quien ha cosechado grandes éxitos, que el público podrá disfrutar en la apertura de la temporada de conciertos del Lehman Center for the Performing Acts.

La cantante Arlene G, cuya carrera está apoyando el pianista, interpretará con la orquesta "Para que sepan quién soy yo", compuesta por el pianista e incluida en el disco que le está produciendo, que sale al mercado a principios de 2023.

"¡Van a bailar hasta en los asientos!, promete el músico con el entusiasmo y energía que le caracteriza, que le impulsa a seguir creando, y que a sus 86 años se mantiene activo entre la música afrocubana y el jazz latino, en las que ha dejado huellas.

El legendario músico, que ha ganado 10 premios Grammy y grabado más de 36 discos, quiere que el público olvide sus problemas cotidianos "porque todo ha subido, menos los salarios" y disfruten de la jornada que contará además con Del Caribe Latin Jazz All Star que dirige el tresista Nelson González con la que cantarán los cubanos Lucrecia y Mario "Mayito" rivera, exvocalista de los Van Van.

Temas icónicos de la "salsa dura" como "Vámonos pa'l monte" y "Muñeca" no faltarán en este concierto para los fieles seguidores de este género que nació en Nueva York, asegura Palmieri, que en 1975 logró el primer Grammy latino al mejor disco con "The Sun of Latin Music" que contó con Lalo Rodríguez, entones de 16 años, con el tema "Deseo salvaje".

"Por 17 años se negaron a aceptarnos (la música latina) y ganamos el primer Grammy para todos los artistas latinos", recuerda con su excelente memoria el "maestro del jazz", título que le concedió en 2013 el National Endowment for the Arts.

Sólo tres latinos, Palmieri, y los percusionistas Ray Barretto (1929-2006) y Cándido Camero (1921-2020), han logrado el título de "Master of the Jazz".

El pianista y compositor, que se ha destacado además por experimentar con la mezcla de géneros, reitera en la entrevista telefónica con Efe que para él "lo más importante" es su música "y el respeto para mis grabaciones, con los mejores músicos del mundo, que salen de Nueva York".

0 comentarios

Salserísimo Perú organiza su primera fiesta



Salserísimo Perú, que cuenta con más de un millón de seguidores en Facebook y casi 300 mil en Youtube, alista su primera fiesta salsera y con dos orquestas creadas especialmente para la ocasión

Papo Vive

La primera orquesta es Papo Vive, banda que rendirá homenaje a Papo y su Combo Sabroso, legendaria agrupación del Callao que en los años 60′ fue la primera en introducir los trombones de vara.

El repertorio de Papo grabado en discos de 45 RPM y un álbum para el sello Virrey es ampliamente apreciado por los coleccionistas dentro de Perú y fuera del país. Números como ‘El rey’, ‘Melina’ o su versión de ‘Tirándote flores’ han quedado en la memoria de los aficionados de la salsa brava.

Hoy sobreviven algunos músicos de aquella época y Salserísimo ha logrado reunir a jóvenes talentos bajo la dirección de Giancarlo Junior González, joven saxofonista estudioso del legado de Papo Menéndez, quien falleció en 1997. Sin embargo, para muchos amantes del ritmo bravo ¡Papo Vive!

Omar Basallo y sus Meteoritos

Luego subirá a la tarima Omar Basallo y sus Meteoritos, agrupación que ofrecerá un exquisito repertorio con lo mejor de los éxitos del sello Fania y Alegre. La banda contará con invitados especiales, tanto en su plantilla de músicos como de cantantes.

Incluso, se presentará como novedad un número llamado ‘Descarga Salserísimo’, donde cada uno de los integrantes de la banda se podrá lucir en su instrumento.

Salserísimo Perú, web creada por Antonio Alvarez, Daniel Alvarez y Martín Gómez, cuenta con amplio prestigio internacional, siendo Estados Unidos, México, Colombia, Venezuela y Perú los países en los que tiene mayor impacto.

El evento abrirá sus puertas a las 4:30 p.m. y durará cerca de 12 horas. Las entradas para Así se Goza están a la venta a través del Whatsapp 912 087 477.

14 sept 2022 0 comentarios

Don Perignon celebra su 45 aniversario con nuevo álbum


Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Rosalina Marrero-Rodríguez

La historia musical de Don Perignon no se puede escribir sin incluir a Gilberto Santa Rosa. Tampoco puede quedar fuera Andy Montañez. Fue “El Niño de Trastalleres” quien lo nombró Perignon y desde entonces pocos recuerdan a Pedro Morales. Pero el juego a ser alguien en la música lo comenzó con Gilberto Santa Rosa, cuando apenas se iniciaban en la adolescencia como vecinos del bloque 500 de la cuarta extensión de Country Club.

“El primer amigo que hice al mudarme a ese bloque fue Gilbertito”, recordó.

Ambos compartían dos pasiones: el béisbol y la música. “Él traía los zafacones de la casa de la cocina, que eran plásticos, los sacaba y empezaba a hacer como si fueran congas. Entonces yo tenía un instrumento, que era bien amateur, pero empezábamos a hacer ruido y al poco tiempo le llamó la atención a los otros amigos del bloque”, rememoró el timbalero, de 63 años.

La presencia del timbalero en la música guarda estrecha relación con la amistad que mantiene con Gilberto Santa Rosa.

Con “ese ruido” tocaron por primera vez en un baile para recaudar fondos para una Reina de Corazones y así comenzaron a forjar su camino en el género de la salsa hasta que cada uno tomó un rumbo propio, sin descuidar nunca la amistad.

Don Perignon celebra ahora 45 años de trayectoria aún cuando, en el inicio, se convenció a sí mismo de no ser el mejor en su instrumento.

“Siempre había alguien tratando de competir y yo no soy persona de competir. A mí lo que me gusta es disfrutar y tuve la suerte de que todo el mundo me buscaba para que hiciera ese rol, el de reunir, que se mantuviera la cohesión”, compartió.

“Don Perignon 45 Aniversario: Agradecido y Afortunado” es un álbum que comenzó a grabar retando las limitaciones de la pandemia. Poco a poco fueron llegando los amigos, José Alberto “El Canario”, Herman Olivera, Tito Nieves, entre otros, hasta que se dio cuenta que habían dos que no podían faltar, Andy Montañez y Gilberto Santa Rosa.

” ‘No puedo terminar esto si no están ustedes dos -les dijo- porque ustedes son la punta de lanza de que yo todavía esté en el ambiente’ y los convencí e hicimos el proyecto”.

“El proyecto se hizo para que se reunieran los contemporáneos conmigo, porque antes fui protector de los jóvenes, ahora soy protector de los viejitos. Me gusta asegurar que todavía voy a tener un espacio donde divertirnos y donde expresar lo que nos gusta”


El disco está disponible desde este jueves, 15 de septiembre, en las plataformas de música digital.

“Es muy importante para mí, porque me atreví a hacer cosas que no había hecho. Hice un big band, una orquesta que no puedo presentar por ahí, porque en las tarimas de Puerto Rico no siempre hay su espacio, no hay ese presupuesto para tener todos esos músicos. Esto es un proyecto para los coleccionistas y para los que les gusta la salsa y más aún, para los que le gusta la etiqueta que significa Don Perignon, que por ahí dicen que es la orquesta del bailador”, advirtió el músico, que en este nuevo repertorio incluyó una renovada versión de “Pica Pica”, de Cortijo y su Combo, logrado conjuntamente con Víctor García.

Y usted, ¿baila?, le preguntamos

“Siempre bailé, ahora es que no bailo. Tengo tal vez 30 libras más, la falta de práctica, porque no salgo casi, pero de que sé lo que hay que hacer ahí, lo sé. A mí me dicen ‘El timbal que baila’, porque soy descendiente de Rafael Cortijo y siempre pensé que esa era la forma de proyectarle al público, que tú crees en lo que estás haciendo”, respondió.

Don Perignon promete con esta producción un nuevo sonido, combinado con la experiencia de sus contemporáneos y la frescura de una nueva generación de músicos en la que milita su hijo, Pete Perignon. “Quise darle una oportunidad a mi hijo para que figure en este producto histórico y a la misma vez a sus amigos. Ocho a nueve músicos de la generación del presente, que estaban muy contentos de estar con nosotros ahí, y nosotros estábamos muy contentos de que ellos aceptaran, así que de eso se tratan los 45″.

La música sigue siendo un juego para el timbalero y alguacil, pero un juego en serio. Su compromiso con el público, dijo, lo mantendrá hasta que la salud se lo permita.

“Todos los días le pido a Dios por la salud del brazo y de las piernas, porque tal vez podría estar en la música, pero si no me puedo mover y no puedo tocar, creo que detrás del telón no me gustaría estar”.

13 sept 2022 0 comentarios

Se estrena unipersonal "En mi salsa - Crónica de un viaje a la raíz"

 


El próximo jueves 15 de setiembre se estrenará la obra "En mi salsa - Crónica de un viaje a la raíz", unipersonal que combina la historia de la salsa con la historia personal del intérprete y la construcción de su independencia.

Se trata de una creación de Diego Zúñiga y Bea Heredia, producida por Chiara Rodríguez, que es el resultado de una exhaustiva investigación sobre la historia de la salsa, una historia de migración, de desarraigo, hibridación y reconstrucción de la identidad cultural que hace eco con nuestra cultura local.

Zúñiga, provinciano arraigado en Lima, conecta su historia con la salsa y lo que han vivido muchas familias que apostaron por construir una vida en la capital.  “Seamos o no salseros, está presente en nuestra vida. La salsa ha sido esa música que aderezó nuestras vivencias y que hoy evoca recuerdos cargados de nuestra identidad”, comenta el actor.

A través del vínculo con la música, la obra busca explorar la relación con la familia y la herencia. Nos muestra las tradiciones y el amor familiar sobre el cual basamos nuestra identidad, pero también el machismo y el riesgo de estancarse en viejos patrones.

“En mi salsa - Crónica de un viaje a la raíz” se presentará en el Teatro de Lucía por cuatro únicas funciones, los días jueves 15, lunes 19, jueves 22 y martes 27 de septiembre. Las entradas están disponibles en Joinnus.

8 sept 2022 0 comentarios

Gilberto Santa Rosa lanza nuevo álbum


Fuente: Agencia EFE. Por: Jorge J. Muñoz Ortiz

El veterano salsero puertorriqueño Gilberto Santa Rosa lanzó este jueves su nuevo disco "Debut y Segunda Tanda" en el que, según dijo a Efe, incluye temas de otros artistas y géneros pero agregándoles la "frescura" de la salsa.

Santa Rosa, conocido como "El caballero de la salsa", explicó que la palabra "debut" alude a que tres de los ocho temas son inéditos, mientras que "la segunda tanda", se refiere a las restantes cinco canciones que reinterpretó, como "For Sale" de Alejandro Sanz y Carlos Vives.

"El disco surge de la idea de hacer algo refrescante, que aunque es música que ya ha salido, pero lo hice por el carácter de las canciones y arreglos", afirmó el cantante, de 60 años, en una entrevista con Efe en su oficina ubicada en la exclusiva área de Ocean Park, en San Juan.

Con "Debut y Segunda Tanda" -de la compañía B2B Music-, Santa Rosa quiso "demostrar frescura y vigencia": "Que todavía los viejitos tenemos algo que decir, pero más que todo eso, es la vitalidad", agregó.

Siente que ahora canta mejor que antes

"Yo me siento bien, activo, vigente, creativo y, modestia aparte, siento que estoy cantando mejor que antes", abundó el intérprete, con 40 años de carrera y con experiencias en las orquestas de Mario Ortiz, Tommy Olivencia y Willie Rosario, entre otras.

Según afirmó Santa Rosa, pese a que lleva cantando cuatro décadas "y pasan los años" y normalmente los registros de las voces de los cantantes disminuyen, los de él, subieron.

"Ahora doy unos tonos y notas que ni pensar en los ochenta ni noventa. Tampoco soy Lalo Rodríguez ni Rubby Pérez, pero sí, hay un cambio. De hecho, las canciones que grabé en los ochenta las canto con el mismo registro", afirmó.

Destaca las composiciones de Juan José Hernández

Los tres temas inéditos en "Debut y Segunda Tanda" son "Quién no ha llorado solo" y "En defensa propia", ambos escritos por Santa Rosa y el cubano Juan José "Juanchi" Hernández, y "Cartas sobre la mesa", del también cubano Mucho Manolo.

Las otras regrabaciones, además de "For Sale", son "El tren del olvido" de Willy Chirino; "Enamórate bailando", del Septeto Acarey; "Me cogió la noche", del Grupo Bahía; y "Bailando a tu son", de "Juanchi" Hernández.

Sobre el tema "En defensa propia", Santa Rosa contó que a él se le ocurrió la letra y el estribillo, pero decidió contar con el apoyo de Hernández, compositor de otras de sus canciones pasadas como "Conteo regresivo".

"Juanchi es un sastre. Le doy un pedazo de tela y hace un traje espectacular", subrayó Santa Rosa sobre las obras del también compositor de otros temas como "Arroz con Habichuela" de El Gran Combo de Puerto Rico.

Contar historias de amor es su pasión

Para "Debut y Segunda Tanda", Santa Rosa también quiso volver a grabar canciones e "historias" con temáticas con las cuales ha hecho su carrera: románticas, de despecho o desamor, después de que su anterior álbum "Colegas" (2020) lo dedicara a temas bailables.

"Me he dado a conocer de esa manera y no me disgusta, sino que me encanta esa vaina. Y una canción de amor tiene el mismo 'swing' para bailar que una canción tradicional", dijo el ganador de seis Latin Grammys y un Grammy anglosajón.

"Cuando empecé reconocí que soy un cantante que le gusta cantar y contar cosas. ¿Qué pasa? Cuando me fui solo, me pregunté dónde me ubico para tener un espacio, y en la canción romántica, que tiene improvisación, y ahí puedo elaborar", explicó.

La salsa erótica no se debe comparar con el reguetón

Santa Rosa rememoró que cuando inició su carrera como solista a finales de la década de 1980 fue en el apogeo de la llamada "salsa erótica", que en ese tiempo era bien criticada por sus letras, aunque en su opinión no se deben comparar con las de los artistas urbanos actuales.

"Históricamente, los salseros lo que hicieron fue cantar las baladas que estaban pegadas y hacerlas en salsa. Tuvieron mucho éxito y la balada de entonces era erótica y hasta atrevida en esa época. Ahora (el reguetón) es mucho más gráfico", apuntó el veterano artista.

Además de "Debut y Segunda Tanda", Santa Rosa lanzará en octubre una edición "Deluxe" del álbum con las únicas dos colaboraciones del disco y cuyos artistas invitados no se han revelado.

7 sept 2022 0 comentarios

La presentación del libro FRUKO SALSA Y TESURA


Esta es la presentación del libro FRUKO SALSA Y TESURA, escrito por Sergio Santana y Juan Carlos Mazo.

El moderador del evento, realizado en el Auditorio Edificio Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín, es Diego Londoño 

0 comentarios

Los hijos de los Tres Grandes del Palladium rendirán homenaje a Willie Rosario


Los hijos de los legendarios músicos puertorriqueños Tito Puente y Tito Rodríguez homenajearán al veterano salsero boricua Willie Rosario el 2 de octubre con un espectáculo en la Sala Sinfónica del Centro de Bellas Artes de San Juan.

Estos músicos, a los que también se unirá el hijo del cubano Francisco Raúl Gutiérrez Grillo, mejor conocido como "Machito", revivirán el sonido salsero y de jazz que sus progenitores destacaron durante las décadas del 50 y 60 en "El Palladium" en Nueva York, anunciaron este martes los productores del evento.

El espectáculo contará también con la participación especial del bongocero John "Dandy" Rodríguez, quien se destacó en la orquesta de Puente, conocido como "El rey del timbal".

Sobre Rosario, de 98 años y cuyo nombre de pila es Fernando Luis Rosario Marín, se definió por el timbal, inspirado por el estilo de Puente, tras verlo tocar en el famoso salón "El Palladium".

En sus primeros años, Rosario no solo fue seguidor del estilo fomentado por Puente, sino también porque fue admirador de Ubaldo Nieto, el timbalero que sustituyó a Puente en la orquesta de "Machito" a finales de la década de 1940.

En 1958, luego de perfeccionarse como percusionista en orquestas como la de Noro Morales, Joe Quijano y Aldemaro Romero, Rosario emprendió su propia agrupación, una vez que el músico Johnnie Seguí, con quien trabajó desde 1953, dispuso disolver su grupo para retornar a Puerto Rico.

La incorporación del saxofón barítono a su propuesta fue lo que llevó a Rosario a tener éxitos como "De Barrio Obrero a la 15", "El apartamento", "Yambú", "La cuesta de la fama", "Lluvia", "El callejero", "Botaron la pelota", "Mi amigo el payaso", "Maina" y "Anuncio clasificado".

28 ago 2022 0 comentarios

El Gran Combo de Puerto Rico regresó a República Dominicana

 


Fuente: Listín Diario, República Dominicana. Por: Ramón Almánzar

Los lazos históricos entre el Gran Combo de Puerto Rico y los dominicanos quedaron renovados la madrugada de este domingo cuando celebraron sus 60 años en la salsa y regresaron a Santo Domingo tras diez años de ausencia, esta vez al hotel Jaragua.

Esta conexión especial con República Dominicana se estableció desde la primera conformación como agrupación, en la que incluyeron como voz estelar al dominicano Joseíto Mateo, quien grabó el primer tema del grupo, "Menéame los mangos".

Después vendría otro lazo musical con un dominicano: Johnny Ventura, con quien establecieron una amistad hasta la hora de su muerte, el 28 de julio de 2021, y de quien grabaron la clásica salsa "Trampolín".

De hecho, Rafael Ithier, el fundador del Gran Combo, sacó anoche un momento para recordar a su amigo: "Antes de seguir tocando, quiero que ustedes se unan a nosotros y le demos un abrazo a una figura que más que amigo fue un hermano de nosotros, el señor Juan de Dios Ventura, Johnny". 

En el hotel Jaragua, este tema tomó particular sentido nostálgico al no poder contar con la presencia física del legendario Johnny Ventura, pero sí con la de su hijo Jandy Ventura, a quien Ithier abrazó y le dio sus bendiciones.

"Trampolín" incluyó a Jandy en la interpretación de esa noche, generando algarabía total en la sala.

Otro regalo para fue la grabación de "Amame", escrita por el dominicano Palmer Hernández, la que tambièn cantaron en Santo Domingo esta vez.

El Gran Combo hizo un recorrido histórico por su carrera desde el mismo 26 de mayo de 1962 cuando se escucharon por primera vez en la radio puertorriqueña. O desde el 20 de noviembre de 1963, día en que lanzaron su segundo álbum como grupo, "De Siempre", con Pellín Rodríguez y Andy Montañez como las voces líderes. 

El repertorio incluyó muchos de los temas de la década de los años 70, que fue muy productiva para esta legendaria orquesta, pero también de inestabilidades por la salida y entrada de cantantes. 

En 1977 salió Andy Montañez y entró Jerry Rivas, quien permanece activo en el frente de voces de la agrupación.

En la actualidad, junto a Jerry cantan Anthony García, quien ingresó en 2015, y Joselito Hernández, desde 2017. La verdad que sus voces son de iguales matices de esos temas originales, además de estar soportadas en una orquesta de 10 músicos que le dan el real sonido de siempre.

A lo largo de su historia suman otros ocho cantantes, entre ellos cuatro ya fallecidos: Joseíto Mateo (de 1962 a 1963), "Chiqui" Rivera (solo estuvo en 1962);  Pellín Rodríguez (que permaneció entre 1962-1973) y Marcos Montañez (estuvo en 1973).

Los otro cuatro son: Andy Montañez (1962-1976), Mike Ramos (1970-1979). Charlie Aponte (1973-2015) y Luis "Papo" Rosario (1980–2019).

En la descarga musical en el Jaragua no faltó "Un verano en Nueva York", escrita por el cubano Justi Barreto y que simbolizó toda una época en la música latina, cuando la salsa reinaba, y en el ambiente que se vivía sobre la mitad del siglo XX.

"Un verano en Nueva York", en la voz principal de Andy Montañez, fue incluida en el disco “Número 7” de El Gran Combo de Puerto Rico, lanzado al mercado en 1975.

“Si te quieres divertir, con encanto y con primor, solo tienes que vivir un verano en Nueva York”, reza la salsa, que la noche del sábado fue cantada a todo pulmón por los presentes en el hotel Jaragua.

Ese repiqueteo del sonido de trompetas es tan contagioso que lleva al climax del concierto, dándole el soporte rítmico junto con la percusión, los timbales, el piano, el bajo, los trombones y saxofones, a uno de los grandes clásicos de la salsa que todavía hoy día hace bailar a las nuevas generaciones.

"Un verano en Nueva York" un claro reflejo de lo que se vivía en la década del 70, cuando la gente latina bailaba al compás de la salsa, un movimiento musical que había abandonado las zonas marginales del Bronx y Queens, donde se había germinado, para expandirse hacia otros lugares.

Ese ánimo festivo prevalece. Los dominicanos congregados en el salón del hotel Jaragua dieron testimonio de eso y la algarabía llegó al éxtasis.

Otro tema relacionado a Nueva York es "Se me fue, bendito se me fue, se me fue la mujer pa´ lla pa´ Nueva York".

Otro infaltable fue "No hay cama pa tanta gente", escrito por el trovador Florencio M. Morales Ramos (Ramito), que da aires de Navidad al escucharlo.

El vocalista Charlie Aponte fue quien le dio la idea a don Rafael Ithier de cambiar algunos nombres por la gente de la farándula, de la televisión y la música popular en esos años, entre ellos Johnny Ventura, Tito Puentes y Celia Cruz. El tema aparece en el álbum "Nuestra Música" (1985).

El show en el Jaragua incluyó otras de las salsas más difundidas en República Dominicana: "Me liberé", "Brujería", "Mujer celosa", "Tilín tilón", "Aguacero", "Se nos perdió el amor", "Ojos chinos", "Hojas blancas", "Timbalero", "Arroz con habichuela", "Y no hago más na". 

"Pilito" y "No hay cama pa´ tanta gente" fueron las dos últimas para cerrar a las 3:00 de la madrugada, con muy pocas peticiones sin complacer, talvez "Nido de amor" y "A la reina" faltaron, pero ya estaba más que bueno. Demasiado bueno.

Admirable lo de Rafael Ithier. Se pasó toda la noche de pie dirigiendo con sus manos la orquesta. A sus 96 años (que los cumple este lunes) conserva la energía, ya lacerada por el tiempo, que le imprimió durante décadas a esta agrupación. 

"Gracias, gracias, gracias", dijo Ithier cuando habló con voz ronca y escuchó los aplausos de los presentes, un tributo merecido por ese legado inmaterial para Puerto Rico y el Caribe.

Luego agregó: "Estoy convaleciendo de una enfermedad que me dio hace como dos años con la pandemia y estoy metido en casa, no he salido de casa a nada, pero cuando cuando me dijeron que venía para Santo Domingo yo dije: - no me puedo quedar, tengo que ir pa` Santo Domingo".

Previo a la presentación de la denominada "Universidad de la salsa", el evento contó con la salsera dominicana Ruth la Cantante y el merenguero Wilfrido Vargas.

Cerca de las 11:00 de la noche del sábado, Ruth sirvió de anfitriona, interpretando un popurrí de La India, “Caballero engaño, “Sonero”, “Ahora resulta”, “La loba” y su más reciente sencillo “Qué lástima me das”.

Luego subió al escenario el merenguero Wilfrido Vargas, quien impuso su veteranía con una banda muy acoplada y un frente de cantantes jóvenes que mantienen la energía, el buen canto y las coreografías como parte esencial del tradicional sonido de esta agrupación.

Wilfrido Vargas y su orquesta ofrecieron una hora de lo mejor de uno de los repertorios más populares del merengue.

“Les damos las gracias a todos ustedes y a la gente que ha hecho posible para que yo esté aquí junto con El Gran Combo, que cumple 60 años en las tarimas con Rafael Ithier”, expresó Wilfrido cuando retomaba el ritmo de “El africano”.

No faltaron otros de los emblemáticos merengues de Los Beduinos, como “Comején”, “Volveré”, “El jardinero” y “Sálvame”.

Ericko Zapata fue el encargado de la producción artística, que contó con la animación de Julio Clemente y Yoryi Castillo.

26 ago 2022 0 comentarios

Academia Latina anunció los Grammy Latino especiales del 2022

 


La Academia Latina de la Grabación® anunció que Rosario Flores, Myriam Hernández, Rita Lee, Amanda Miguel y Yordano recibirán el Premio a la Excelencia Musical de este año. Además, Manolo Díaz, Paquito D’Rivera y Abraham Laboriel recibirán el Premio del Consejo Directivo.

“Los logros colectivos de este extraordinario grupo de artistas y sus contribuciones a la música latina son incalculables”, dijo Manuel Abud, CEO de La Academia Latina de la Grabación. “Será un gran privilegio honrar a estas legendarias figuras durante la Semana del Latin GRAMMY® en Las Vegas”. 

El Premio a la Excelencia Musical se otorga a intérpretes que durante su carrera han hecho contribuciones creativas de sobresaliente valor artístico a la música latina y sus comunidades. El Premio del Consejo Directivo se otorga a personas que han realizado importantes contribuciones a la música latina durante su carrera, pero no necesariamente en la forma de interpretaciones. El Consejo Directivo de La Academia Latina de la Grabación vota ambas distinciones.

Se homenajeará a los galardonados durante un evento privado el miércoles, 16 de noviembre de 2022, en el Mandalay Bay Convention Center. Eduardo Osorio regresará como productor ejecutivo junto al equipo de producción de La Academia Latina de la Grabación.

Galardonados con el Premio a la Excelencia Musical 2022:

Rosario Flores (España)

Desde el comienzo de su notable carrera, este fenómeno del pop español ha aportado elegancia y sobriedad a todas sus actuaciones, ya sea una balada rockera, una auténtica rumba catalana o una cadenciosa canción de amor. Nacida en Madrid en el seno de una de las familias musicales más emblemáticas de España, comenzó a grabar música desde muy joven y contó con la tutela de su hermano mayor, el cantautor Antonio Flores, en discos como Siento, de 1994. Un año después de su trágico fallecimiento, Rosario ofreció un desgarrador homenaje a su memoria, “Qué bonito”, el cual se convirtió en uno de sus mayores éxitos. En 2002, un papel en la obra maestra de Pedro Almodóvar, Hable con ella, mostró su versatilidad como artista, que también brilla en su álbum más reciente, el exuberante Te lo digo todo y no te digo na de 2021.

Myriam Hernández (Chile)

Una de las cantautoras chilenas de mayor influencia y éxito comercial, Myriam Hernández surgió a fines de los 80 y dejó una huella profunda en la música romántica contemporánea. Tras el éxito de “El hombre que yo amo” de su álbum Dos, en 1990, “la baladista de América” —como se la conoce afectuosamente— ha ido creando éxito tras éxito gracias a la pasión de su estilo “amyrianado”, que genera un delicioso contraste con las delicadas tonalidades nocturnas de las melodías. Hernández ha colaborado con destacados artistas como Gilberto Santa Rosa, Marco Antonio Solís, Cristian Castro y Paul Anka, además de establecerse como una respetada personalidad televisiva.

Rita Lee (Brasil)

Rita Lee es una de las cantautoras más exitosas en la historia musical de Brasil, una artista visionaria cuya singular identidad fusiona sicodelia con balada pop, MPB, bossa y new wave. Comenzó su carrera con la banda Os Mutantes y grabó discos con el grupo Tutti Frutti, que incluida la obra maestra de 1975 Fruto Proibido. En 1979 lanzó el el legendario LP Rita Lee, en colaboración con su esposo, el multiinstrumentalista Roberto de Carvalho, y Su sociedad artística continuó durante los 80 con una larga lista de éxitos radiales y conciertos multitudinarios. En décadas posteriores, comenzó a salir de su zona de confort con grabaciones acústicas como Aqui, Ali, em Qualquer Lugar, una colección de canciones en directo basadas en temas de los Beatles.

Amanda Miguel (Argentina) 

Nacida en la provincia de Chubut, Argentina, Amanda Miguel estudió música en Buenos Aires, donde conoció al cantautor Diego Verdaguer, su futuro esposo y socio creativo. Con Verdaguer como productor, editó entre 1981 y 1984 una visionaria trilogía de discos conceptuales conocida como El sonido. Grabados en Los Ángeles con extraordinarios músicos de sesión, los álbumes impactaron a los aficionados de las baladas tórridas y generaron éxitos masivos, entre los que figuran “Así no te amará jamás”. En 1992, lanzó Rompecorazones, una sofisticada excursión en la música ranchera, seguido cuatro años más tarde por el éxito pop Ámame una vez más. Con una carrera que abarca más de cuatro décadas, su pasión por la música continúa en 2022 mediante la gira “Siempre te amaré”, junto a su hija Ana Victoria.

Yordano (Venezuela)

El cantautor ítalo-venezolano Yordano ha transformado la música latina con su visión poética y un delicado cancionero que se inspira en el pop cosmopolita, las cadencias tropicales y la balada romántica. Luego de estudiar arquitectura, comenzó su carrera musical en 1978 como vocalista de la banda Sietecuero. Fue su segundo álbum como solista en 1984, Yordano, y la canción “Manantial de corazón”, que lo consagraron internacionalmente. Sus siguientes discos presentaron éxitos radiales como “Locos de amor” en 1988, y la canción de comentario social “Por estas calles” cuatro años más tarde. En 2016 recordó su catálogo en El tren de los regresos, con importantes artistas invitados como Carlos Vives, Kany García y otros destacados artistas.

Galardonados con el Premio del Consejo Directivo 2022:

Manolo Díaz (España)

Después de una larga carrera en la industria de la música, Manolo Díaz volcó su experiencia como cantautor con conciencia social y ejecutivo de disqueras a su rol como vicepresidente y ahora miembro del Consejo Directivo de la Fundación Cultural Latin GRAMMY®, donde sirvió durante más de siete años. Participó activamente en la ola del rock español en los 60 en su país natal, primero como guitarrista de Los Sonor y luego como compositor y productor de éxitos para Los Bravos y Aguaviva. Durante los años 70, Díaz hizo la transición a una respetada carrera como ejecutivo de la música con CBS, Sony, IFPI y UMG, donde trabajó de cerca con destacados artistas como Julio y Enrique Iglesias, Raffaella Carrá, Juanes y Carlos Vives, entre otros.

Paquito D’Rivera (Cuba)

Ganador de nueve Latin GRAMMYs® y cinco GRAMMYs®, el saxofonista y compositor cubano Paquito D’Rivera ha enriquecido el mundo de la música latina contemporánea con su sentido del humor y exuberancia artística. Fue integrante fundador del supergrupo progresivo cubano Irakere en los años 70. Tras emigrar a Estados Unidos en 1980, creó la United Nations Orchestra con el legendario Dizzy Gillespie, un puente entre el jazz y los estilos afrocaribeños. En su faceta como solista, D’Rivera se ha presentado con orquestas sinfónicas en todo el mundo y ha promovido la inclusión de compositores latinoamericanos en el repertorio clásico.

Abraham Laboriel (México)

Nació en la Ciudad de México, Abraham Laboriel aprendió a tocar la guitarra con su padre antes de pasarse al bajo. Fue el compositor Henry Mancini quien le aconsejó a mudarse a Los Ángeles para conseguir trabajo de sesión, y tras una gira internacional con el cantante Al Jarreau, Laboriel consolidó su reputación como músico de extraordinaria técnica que podía adaptarse fácilmente a todos los estilos. Muy admirado en la comunidad del jazz, Laboriel ha trabajado con grandes como Ella Fitzgerald y Herbie Hancock, y también se volvió el bajista favorito de muchas estrellas latinas, entre ellas Julio Iglesias, Rubén Blades, Roberto Carlos y José José.

La Semana del Latin GRAMMY culminará con la 23.a Entrega Anual del Latin GRAMMY®, que se trasmitirá en vivo por Univision el jueves, 17 de noviembre de 2022, a partir de las 8 p.m. Este/Pacífico (7 p.m. Centro) desde el Michelob ULTRA Arena del Mandalay Bay Resort and Casino.


25 ago 2022 0 comentarios

"Los Mundialistas" (in memoriam Orlando de la Torre)

Orlando "Chito" de la Torre en un cromo del álbum Panini del mundial México 70
 

Ha muerto Orlando “Chito” de la Torre, destacado futbolista, referente del Sporting Cristal y seleccionado peruano que jugó el mundial México 70.

La noticia no solo abarca el espectro deportivo sino también el musical, pues de la Torre fue uno de los propietarios de Los Mundialistas, uno de los locales emblemáticos de la naciente movida salsera de inicios de los 70 del siglo pasado.

Jorge Eduardo Bancayán, el gran difusor y conductor del programa radial “Hit Parade Latino”, recuerda que el local que albergó a Los Mundialistas quedaba en la esquina de la avenida Grau con Los Incas, al frente del cuartel Barbones en el Cercado de Lima, y era el depósito de una ferretería, propiedad de Rómulos Olivos, amigo de “Chito”.

Había terminado México 70 y “Chito”, gran aficionado a la salsa y a la música criolla, convenció a Olivos y a otro amigo, Alfonso Salinas, para convertir el depósito en lo que sería uno de los epicentros salseros de Lima.

Inicialmente, en “Los Mundialistas” se tocaba música criolla (Lucía de la Cruz era una de las cantantes que se presentaban en el local) hasta que la salsa se hizo un espacio los días viernes, sábado y domingo. Bancayán fue el animador de dichas veladas salseras que tuvieron como gran protagonista a la orquesta de Beto Villena.

Un fin de semana, Bancayán le propuso a de la Torre que llevara la orquesta Rumbaney, para que se presentara en el local. “Chito” accedió y la banda chimbotana realizó dos presentaciones que quedaron para la historia.

En marzo de 1974, de la Torre traspasó “Los Mundialistas” a Willy Porras y Herculano Soto, quienes mantuvieron el local, que era uno de los preferidos del público y que tuvo a El Combo de Loza, dirigido por Carlos Nunura y luego por Oscar "Pitín" Sánchez, como otra de sus grandes atracciones.

Porras recuerda que, en el año nuevo de 1978, varios músicos de la orquesta de Willie Colón que habían animado una fiesta de fin de año, fueron invitados al local para descargar. Otro de los músicos extranjeros que lo visitaron fue el panameño Toby Muñoz.

La situación social del país empezó a complicarse y el gobierno militar de la época implantó prolongados toques de queda. Dicha situación atentó contra la continuidad del negocio y los propietarios decidieron cerrar el local.

En su libro Usted es la culpable, Eloy Jaúregui escribió una crónica acerca de “Los Mundialistas”, la cual compartimos nuevamente como homenaje a su recién fallecido creador.


LOS MUNDIALISTAS / LA NOCHE QUE SE SOLTARON LOS CABALLOS

1.

El salsódromo fue la institución para los cuerpos ardorosos. Y la salsa se posesionó del sentimiento de los peruanos. Y en un principio del Callao y luego de Lima. El cabaret que se hizo carne para congregar a los amantes del desenfreno. Se cuenta las tribulaciones de un limeño anonadado por el cielo de tambores, de un joven al descubrimiento de los vericuetos del ritmo y el laberinto del sexo. Con los ojos erectos, leamos su incontinente música.

Llegué. Llegamos. El piso de losetas, las paredes forradas con retratos de futbolistas, las luces amarillas y azules, las mesas de fórmica, la barra y el escenario. Nadie se explicaba qué demonios tenía aquel lugar que hacía a las mujeres extremadamente nalgudas, qué diablos trastornaba y las hacia nalguear como ninguna [cf. E.E. Pizarro La carne es para morder p. 167: «carne mollar que ocupa todo el espacio intermedio entre el fin del espinazo y el nacimiento de los muslos. Muelle y acogedoras, aposento para caerse jamás muerto»]. Llegué. Llegamos. Bailaban tres parejas y una bailaba mejor. Llegamos unos y salieron definitivamente otros. Armando Cruzado pidió la primera cerveza.

Y estaba igualito Lucho Delgado Aparicio. También bailaba, pero bailaba como un príncipe. Un Tarzán rumbero en la selva del sentimiento y el feeling. Un Nureyev –con traje italiano– del trópico. Nadie se acercaba a su mesa. Era un personaje. Allí, elegantísimo, romántico y correcto, siempre rodeado de bellezas, siempre en el gesto preciso. Entonces descubrí el encanto de la palabra “caché”. Entonces descubrí el otro rostro de la salsa, no esa de los seres culebrones, sino la de aquellos comunes mortales en la decisiva danza decente de la vida.


La bacteria del ritmo. Eso precisamente me atacó como la fiebre amarilla, más caribeña que asiática, como la malaria antes de ser maleado. Yo, pálido como una ocopa en medio de un mar de espinillas, ahogado por los trombones y trompetas, náufrago en la jungla de los tambores. Y encarcelado por el terciopelo de la noche, un puro púber en el blanco de la rumba. Entonces a uno le crecían los primeros pelos en la molleja, el bajo vientre y la huasamandrapa. Entonces uno era feliz, fibroso como la yuca, un torete suelto entre las mesas de la virginal arrechura y la ortografía del pecado y el pescao.


2.

Carlos Loza, un Nobel de la rumba y con zapatos amarillos, me dijo: “si no bailas, te bailan”. Tenía razón el profeta, esteta de las guarachas, oyente de Don Américo y sus caribes, de El cuarteto Jiménez y la agrupación de Eduardo Armani. En Los Mundialistas -un garaje adaptado a restaurant danzant, en la última cuadra de la avenida Grau, pasando el hospital Dos de Mayo, y a la vuelta de mi tía Peta-, de noche era el templo de las profanaciones.

Ahhh, Los Mundialistas. Y se llamaba así y no asá, porque su primer propietario era Orlando La Torre, un futbolista que jugó en el mundial de México 70, y al principio los shows eran de música criolla, y boleros, y orquesta para bailar suavecito. Pero llegaron los chalacos -el swing tiene alma marina- y la simbiosis dio por hijo un extraño vivir y respirar aputamadrado. Cholo con zambo y una pizca de chino. Eran los reyes del achoramiento, un silletazo con patada a la luna y moría el payaso. Entonces se apoderó del recinto El Combo Loza, una formación salsera ortodoxa, del rico “llauca”: dos trompetas, dos trombones, bajo, tres cubano, conga, bombo y timbales, más tres cantantes y un animador que se parecía mi papá, don Peter Mac Donald, hombre del pelo, natural de Chincha.

Tres mujeres me pegaban contra el techo, me daban de alma, me amotinaban. Soledad, cajera de piel blanca y ojos tourbillons –carne blanca, más que sea de hombre–, Soledad y sus hermanas: Piedad y Caridad. O eran Caridad y Piedad, sintetizaba en la hermana Soledad. A Soledad la conocí mientras Vitín Esquivel cantaba «Un pañuelo y una flor». La conocí de los pechos para arriba. Es que siempre estaba sentada tras la barra. De los pechos para abajo era un misterio. En todo caso, yo hablaba con la mujer decapitada de los pechos para arriba. Casi un busto, su busto y su testa. Ella no iba a perder la cabeza por mi amor. Yo iba a perder el resto del cuerpo si no apuraba la cosa.


3.

Un domingo, después del hipódromo –entonces era un jugador jugado siempre a placé por el placer [el orgasmo del que llega segundo y no último]– me inflamé en la salsa del valor: por esos años el ron de quemar era mi perdición, un pirómano a mano con el dragón que me habitaba. “Y pensar que en mi vida fuiste flama” y me dije: “Intruso corazón, déjala quererla”. Ella no contestó, apenas me mostró la factura de mi cuenta pero yo sentí que me estaba diciendo: “¿le has pedido permiso a tu mamá?”. Era verdad, los 18 años no lo hacen a uno un “rechú”. Yo me creía un “rechú” y no era un “rechú”. Entonces el bolero terminó por liquidarme. “Yo no sé para qué, para qué son esos plazos traicioneros”.

El show empezaba los viernes a las once de la noche. Llegaba la orquesta que dirigía el maestro Carlos Nunura con Oscar “Pitín” Sánchez, que recién había llegado de Nueva York. Aparecían primero los pitucos, muertos de espanto con sus muchachitas más jóvenes y más enamoradas. Después entraban los de la PIP con trajes de PIP y modales de PIP. Luego los faites y las marocas, al rato ingresaban los cafichos y sus nenas. Más tarde los maricas y los bancarios y las pamperas. Después los señores y la pulentería. Entonces se armaba el rumbón, y la jarana y el king y la vaina ¿Que qué cosa era la vaina? Eso, la coca, damas y caballeros ¡Y a gozar que el mundo se va ha acabar!

Con el tiempo me hice de conocidos, de gente mayor, conocidos todos en la jalea del vivir. “El Pato” Ordóñez, el timbalero, Nicasio Macario, el bongocero, Willy Porras notable policía plantado. Jorge Eduardo Bancayán, el presentador, Jorge Verástegui, hoy el mejor fotógrafo de Lima. Y nuestra mesa se llenaba de cervezas como todas. Y se arrancaba la orquesta y nos arrancábamos nosotros en busca de la presa, femmes famosas de la noche, jamás fatales. Y su alegría era nuestro anclaje en su piel de higo lustroso por las grasas del deseo.


4.

El show terminaba recién el lunes por la mañana. Así terminábamos en la cizalla de la resaca. Así, los cuerpos se desahogaban en la sábana de la rumba. Pero eran tiempos del caldo de gallina negra, de los seviches en las cantinas de la Av. Iquitos. Había que trabajar y escuchar los discos de ese flaco increíble, el Héctor Lavoe, escucharlo para cauterizar el alma. Había que preparar los zapatos macarios para el próximo viernes. Y otra vez Soledad. “Hola Soledad” de Rolando La Serie. Y buenas noches Soledad. Y mozo, sírvame en la copa rota y que quiero sangrar gota a gota el veneno de su amor. En Los Mundialistas uno se hizo de fierro, por lo de la chaveta y el revólver. Y la bronca nos tatuó como las congas de Ray Barretto, el indestructible.

Pero una noche la saqué a la pista, no de la calle sino del baile. Fue un descubrimiento, una revelación. Era divina del busto para abajo. Cuando danzaba, su cintura -el resorte de la lujuria- evolucionaba como yo me engolosinaba. Su talle, sus caderas, el correcto equilibrio de la belleza salvaje. Aquellas caderas al ritmo libidinoso de “Un verano en Nueva York”. Y las piernas suicidadas en sus zapatos de taco aguja y sin talón, y sus medias con raya atrás, dos bastiones bajo el pórtico de las delicias. Soledad acompañada. Soledad para el oscuro mensaje de la sangre. Entonces, susurré en su oído: “¿Sabes preparar arroz zambito?”. “Sí -dijo ella como una madre de pecho- y muchas, y muchas cosas más”, agregó Gregaría para el resto, sola para mi solita.

Que si esto es escandaloso, es más vergonzoso no saber amar, dice otro bolero, pero esa es harina de otra rockola. Lo cierto es que en Los Mundialistas, vi desfilar las humanidades más increíbles y maravillosas de esta ciudad. No está más Los Mundialistas, el toque de queda de los militares lo acabó reduciendo a un remalazo de melancolía. Era difícil seguirle el ritmo porque era auténtico. Y hablo de Los Mundialistas virginal, el macho, el del negro “Tomate” y el cholo “Caminito de Huancayo”, antes que lo invadieran los “progres”, aquellos intelectuales que una noche salieron corriendo porque Herculano Soto sacó la pistola e hizo tiro al blanco con un negro. La salsa, ladies and gentleman, puede ser ética, moral o filosófica. La salsa la puede interpretar el Grupo Niche para que la goce el propio Nietzsché. La vive este servidor para que nadie le quite lo bailao.