31 mar. 2019

Omara es Cuba



En esta gira que se inicia por los Estados Unidos y que concluirá en los últimos meses del año y quizás en los inicios del 2020 por Sudamérica, la Novia del Feeling se hará acompañar por el pianista Roberto Fonseca, el bajista Yandry Martínez, el baterista Ruly Herrera, y el percusionista Andrés Coayo

Fuente: Granma, Cuba. Por: Ricardo Alonso Venereo

¿Podría alguien poner en duda la afirmación de que Omara Portuondo sea la más universal de las cantantes cubanas, sin menospreciar por supuesto a Rita Montaner o Celina González? Creo que no. Omara, sin dudas, es Cuba y Cuba es Omara Portuondo.

«Nací en un país que se llama Cuba, que es palmeras, sol, arena fina, Martí, Maceo, caña de azúcar, «melao», guarapo, café, ¡ese café tan sabroso que hacemos!», dijo una vez la Diva del Buena Vista Social Club, que con sus 88 años de edad, y en plena actividad, iniciará en el mes de abril su última gira mundial bajo el nombre de Omara es Cuba. El último Beso Tour.

No quedará rincón del mundo a donde no llegue esta inmensa mujer, que ha sabido defender por años nuestra identidad cultural, de la cual ha dicho con orgullo, más de una vez, que es parte de su naturaleza. En esta gira que se inicia por los Estados Unidos y que concluirá en los últimos meses del año y quizás en los inicios del 2020 por Sudamérica, la Novia del Feeling se hará acompañar por el pianista Roberto Fonseca, el bajista Yandry Martínez, el baterista Ruly Herrera, y el percusionista Andrés Coayo.

Foto: ACN
Durante sus presentaciones, más de 60 conciertos, la excepcional intérprete se hará acompañar por muchos de sus amigos, entre ellos, Jorge Drexler, con quien compartirá escenario el 19 de julio en el 43 Festival de Jazz de Victoria, en la provincia de Álava, País Vasco (España) en una noche en la que se mezclarán los ritmos melódicos del músico uruguayo y la impronta del jazz de la cantante cubana. Su relación con Drexler es estrecha desde que el cantautor compusiera para ella la canción Gracias para celebrar sus 60 años de carrera y que le diera nombre a su producción discográfica homónima, que alcanzara en el 2009, el Premio Grammy Latino al Mejor Álbum Tropical Contemporáneo.

La gira, explicó a la prensa reunida este viernes en el Salón Vedado del Hotel Nacional de Cuba, su hijo Ariel, quien es a su vez su mánager, no significa que Omara se retire de los escenarios. «Todavía, dijo, aquí hay Omara Portuondo para rato».

Roberto Fonseca, presente en el encuentro, explicó emocionado que si hay dos personas en este mundo por la cual sacrificaría su obra personal para impulsar la de ellos son, el ya fallecido Ibrahím Ferrer y Omara Portuondo, la que por suerte, afirmó, tenemos todavía la bendición de contar con ella. Si hay una cantante cubana que pueda subirse a un escenario, no a competir, sino a entregarse toda a su público, esa es Omara, afirmó Fonseca. Ella, reafirmó, representa la cultura cubana.

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