14 sept. 2018

CENTENARIO: Andy García recuerda a Cachao, su amigo y héroe musical

Dos genios de la música cubana: Israel López Cachao y Olga Guillot


Fuente: Gladys Palmera. Por: Judy Cantor-Navas

El actor Andy García es conocido por su trabajo en Hollywood en películas como El Padrino, pero el cubanoamericano es un amante y defensor de la música cubana, sobretodo si se trata de Israel "Cachao" López. García puso al bajista cubano de vuelta en primer plano, cambiando el rumbo del hombre que considera “su héroe músical” produciendo un concierto de regreso en 1992 y dirigiendo un documental. Luego, produjo cuatro discos para Cachao, empezando por Master Sessions Vol. 1. 

Con motivo del centenario del nacimiento de Cachao, García recuerda su amistad con aquel “genio humilde” que conoció en Miami y se encargó de presentar a una nueva generación.

Andy recuerda con nostalgia cuando iba a escuchar música al bar del Crossway Airport Inn de Miami, siendo aún muy jovencito. Corrían los años ochenta, y el decadente cocktail lounge de ese hotel insulso era un punto de encuentro obligado para los amantes de la música latina; un secreto a voces. En esa época, Miami era más conocida por sus vicios que por la música cubana, y aquel hotel venido a menos en el 1850 de LeJeune Road era en una especie de purgatorio para grandes músicos cubanos, antes estrellas en la isla y ahora oscurecidos por la sombra del exilio. Entre ellos estaba el bajista Israel “Cachao” López.

Antes de saltar a la fama en películas como El Padrino III o Ocean’s Eleven, García, quien nació en La Habana y de pequeño se mudó con su familia a Miami, iba a ver a Cachao descargando con WalPaTaCa, el grupo ochentero de breve vida que el bajista formó con el batería Walfredo de los Reyes Jr., el pianista Paquito Hechavarría y el conguero Tany Gil.

Andy García descargando junto a Cachao y la Guillot


“Jaco Pastorius venía y se ponía delante de él para verlo tocar”, recuerda García en entrevista telefónica sobre las actuaciones de Cachao tocando con los salseros miamenses Hansel y Raúl.

Ya se ha convertido en leyenda como Cachao, un pionero del mambo y la descarga cubana, una vez exiliado en Estados Unidos pasó desapercibido, tocando durante décadas en bodas, Bar Mitzvahs y en sitios como el Crossway.

Hoy en día parece imposible la falta de interés por un músico de la altura de Cachao. Pero así fue durante la época de la música disco y la cocaína en la ciudad de Miami Vice. Sin embargo, para García, el saxofonista Paquito D’Rivera lo definió muy bien: “Toda la gente que tenía que saber quién era Cachao sí lo sabía.”

“Cachao no fue una persona interesada en promocionarse,” dice García. “No hablaba inglés y su personalidad fue más de un genio humilde. No estaba bien organizado en términos del ‘negocio’ de Cachao.”

Como ejemplo, García apunta a Chanchullo, el tema de Cachao que fue adaptado por Tito Puente para su Oye como va, llevado por el mundo por Santana.

“Una vez le pregunté como se sentía que Oye como va fuese inspirado por Chanchullo y nunca hubiera recibido nada de crédito de Tito Puente,” recuerda García. “Se encogió de hombros y me dijo, ‘Bueno, tú sabes como son los muchachos’.” (Años después, su Social Club Buena Vista sería usado como el tema titular del Buena Vista Social Club de Ry Cooder. El crédito por la canción fue para el pianista Rubén González, aunque Cachao registró la canción con Peer International en 1940. Esa vez, amigos de Cachao reclamaron sus derechos editoriales.)

Cachao con Cándido Camero


Fue García mismo quién cambió el rumbo del hombre que llama “su héroe músical” con un concierto de regreso en 1992.

“Cuando busqué a la gente para producir el concierto conmigo, no sabían quién era Cachao,” comenta García. “Y yo dije, por eso vamos a hacer el concierto, para decirle a la gente quién es Cachao. Ha estado viviendo aquí delante de sus narices.”

El exitoso concierto fue filmado para un aclamado documental, Cachao, como su ritmo no hay dos dirigido por el propio García en 1993. Después, García involucró a su amigo Emilio Estefan y produjo el primero de sus cuatro discos con el maestro (Master Sessions Vol. 1). El retorno internacional de Cachao empezó cuando tenía 74 años, y siguió grabando y tocando en los mejores escenarios del mundo hasta su muerte en 2008.

“Yo fui el mensajero,” dice García ahora. “Díos me mandó y dijo, ‘hey, cuida a ese tipo y sácalo por ahí’. Y cuando la gente le veía y entendía quién era, decían, ‘pues claro que sí’. Es uno de los innovadores más importantes del sonido cubano y uno de los padres del mambo.”

García recuerda como Cachao mismo le explicaba que: “Pérez Prado era el rey del mambo de lejos, pero mi hermano [Orestes] y yo fuimos los creadores.’”, dice. “Y esa es la verdad, es la realidad.”

García quedó prendado de la música de Cachao cuando tenía 16 años. Entró en la tienda de discos Do Re Mi de Miami y vio un disco “con una foto de unos tipos locos en la portada.” Era el álbum de descargas de Cachao del sello Panart, grabado en los años 50 en La Habana.

“Lo llevé a casa y lo escuché,” recuerda. “Volví a la tienda el próximo día y dije, ‘dame todo lo que tienes de Cachao’.”

“Su música hizo una conexión conmigo,” dice, pensativo. “Algo que Cachao me comentaba mucho después era sobretodo el preservar las tradiciones de la música. Fue su mayor deseo. Es lo que he intentado hacer, lo que todos intentamos hacer.”

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