4 ago. 2017

Hace 40 años murió Antonio Machín



Fuente: Granma, Cuba. Por: Ricardo Alonso Venereo

La figura del cantante Antonio Abad Lugo Machín (Sagua la Grande, Las Villas, 19 de enero de 1903–Madrid, España, 4 de agosto de 1977) más conocido como Antonio Machín siempre será recordada por los músicos cubanos. Muchas fueron las canciones que inmortalizó en su voz: El Manisero, Dos Gardenias y Angelitos Negros, con esta última triunfó definitivamente en España tras estrenarla en 1947 en el Salón Novedades de Barcelona.

ENTRE DOS AGUAS

Antonio Machín, hijo de padre español y madre cubana, fue víctima del racismo en una época donde ser negro era mal visto por la sociedad. Interesado desde niño por el canto quiso de joven estudiar bel canto y ópera, pero se dio cuenta que dado su color su repertorio quedaría reducido a Otelo.

En 1924 llegó a La Habana acompañado por el guitarrista Manuel Zaballa con el que formó dúo. Tal fue el éxito que logró que la burguesía habanera olvidara el color de su piel y aceptara que cantara en la radio, donde coincidió con Justo Azpiazu (Don), quien lo incorporó en 1926 como segundo cantante de su orquesta. Se convirtió entonces en profesional y en el primer negro que actuara en el Casino Nacional de La Habana. Con Azpiazu viajó en 1930 a Nueva York, donde popularizó temas como Aquellos ojos verdes. En 1932 abandonó la orquesta y formó el Cuarteto Machín.

La década del 30 le deparó viajes a Londres, París, Suecia y otros países europeos. A causa de la Segunda Guerra Mundial, se refugió en Sevilla, en la casa de uno de sus 15 hermanos. Allí se casó en 1943 con María de los Ángeles Rodríguez, luego se radicó en Madrid.

Sus canciones pasaron a ser parte de la memoria sentimental de varias generaciones a través de la radio. También lo atrapó el cine y participó en filmes como La casa de la sonrisa y Fin de semana.

El primer éxito que tuvo en España fue Noche triste, un fox melódico grabado con los Mihuras de Sobré, orquesta que acompañó a Machín en sus primeros éxitos y de la que después se desligó. Entre estos primeros éxitos estuvieron Cómo fue, Moreno, Amor sincero.

En 1947 llegaría su gran éxito en España, con Angelitos negros, convertida en bolero en la década de los sesenta. Logró una adaptación absoluta al país, por eso la frase, muy citada de «El más cubano de los españoles y el más español de los cubanos». No visitó Cuba hasta 1958.

Por su carácter serio y humilde, Machín fue muy bien acogido. Impuso su personal estilo en el bolero y hasta entró en el refranero popular con el dicho «Te mueves más que las maracas de Machín».


En 1949 fundó su propia orquesta, un año antes dijo: «Yo baso mis triunfos sobre dos buenos pilares: la letra de mis canciones y la forma en que las digo. Todo el mundo las entiende y vibra con ellas….»

 Interpretó a importantes compositores, entre ellos el cubano Oswaldo Farrés, autor de temas como Madrecita, Toda una vida, No me vayas a engañar, Quizás, quizás, quizás, Ay de mí... , y la mexicana Consuelo Velázquez, autora de Bésame mucho, Será por eso y Amar y vivir. Mención aparte merece la única versión de la cubana Isolina Carrillo, que él convirtió en un gran éxito, Dos gardenias.

En Alcalá de Guadaira (Sevilla) el 7 de junio de 1977 salió muy agotado de escena y no pudo regresar. Fue su última actuación. Falleció en Madrid el 4 de agosto de 1977, en su casa de la calle General Mola (hoy Príncipe de Vergara), a los 74 años de edad. Descansa en el Cementerio de San Fernando de Sevilla, donde sus compatriotas y familiares le recuerdan cada año rociando su tumba con ron cubano y cantando algunos de sus boleros.

De él dijo el cantante catalán Joan Manuel Serrat: «La figura de Machín está ligada a la cultura sentimental de la radio. Corrían tiempos de hambre, privaciones y miedo. Cuando yo tuve uso de razón, Machín ya estaba consolidado en la memoria sentimental de la gente. Aunque nunca dejó de trabajar, sufría un cierto declive de popularidad, ya que un nuevo tipo de música parecía arrasarlo todo. Lo llevaba con dignidad y logró remontar aquel periodo gracias a la moda camp, recuperando su aureola mítica».

Serrat admite haber «aprendido mucho de Machín y de la música que él hacía. Machín era una esponja tremenda.También podía cantar guarachas con idéntica y pasmosa tranquilidad. Se lo sabía todo. Y alrededor de aquellas canciones, que eran historias, nacieron las vidas sentimentales de las gentes. Machín resultó fundamental».

A pesar de la distancia, Machín siempre estuvo al tanto del quehacer musical de su país. Cuando surgió el chachachá fue quien lo dio a conocer en España. Y no hubo músico cubano que pasara por España al que no fuera a visitar. Así sucedió con Pacho Alonso y sus Pachucos, Los Papines, Ela Calvo, Los Compadres y Carlos Puebla y sus Tradicionales, entre otros.

De él dijo Alejo Carpentier: «Machín interpretó con igual fortuna una rumba trepidante que una canción llena de nostalgias. Pleno de curiosidad y amor por las cosas de su tierra sacó del olvido muchas décimas antiguas, canciones cuyos recuerdos comenzaban a borrarse, comunicándoles nueva vida».

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