20 jul. 2017

Exitosa gira de Rubén Blades en España



El panameño Rubén Blades se encuentra recorriendo España con su gira "Caminando, Adiós y Gracias". Son cinco las presentaciones programadas, de las cuales ya ha cumplido tres, quedándole pendientes los shows en Tenerife (mañana viernes 21) y Gran Canaria (sábado 22)

Su presencia no ha pasado desapercibida para el público y prensa española que le ha dedicado reseñas y entrevistas. A continuación presentamos algunas de las principales notas que Blades y la Orquesta de Roberto Delgado han motivado en la presente semana


RESEÑA DE LA PRESENTACION EN BARCELONA
Rubén Blades, una salsa eterna.
Fuente: El Periódico de Catalunya. Por: Ferrán Sendra

Rubén Blades nos dijo hace cuatro décadas que bailar y pensar eran actos compatibles, y dio a la música latina un calado poético, filosófico y político convirtiéndolo en algo más que un género de repertorio. Y de esa salsa que contribuyó a construir y elevar se despide ahora en una gira, Caminando, adiós y gracias, que le trajo este miércoles al Poble Espanyol, manteniendo el ritmo y el empaque y dejándose envolver esta vez con un poco, solo un poco, de melancolía.

Blades dispuso un recorrido por sus logros más reconocidos, atendiendo al enunciado de ese «adiós a la salsa», arropado por la orquesta de una docena de músicos dirigida por Roberto Delgado. Frondoso manto sobre el que dar nueva vida a clásicos como Pablo Pueblo, símbólico punto de partida de la noche. Si en el fondo de su obra hay una intención de dotar de dignidad a la cultura de las clases populares, esa canción bien puede representarla con ese retrato del tipo que «llega a su barrio de siempre / cansao de la factoría», ese Pablo Pueblo «hijo del grito y de la calle / de la miseria y del hambre».

Las letras de Blades no acuden a metáforas rebuscadas, se entienden sin necesidad de ponernos metafísicos y combinan a veces la mirada guerrera (Las calles, que «nunca toman prisioneros») con el trazo de humor: ahí estuvo Decisiones, un prodigio de su álbum Buscando América (1984), en que se las arregla para fundir tres historias, la del embarazo no deseado, el triángulo amoroso y el borracho convencido de no serlo y que termina dándose un tortazo con un camión. Mucha vida y mucha guasa, y una invitación a la afición a hacer «una excepción» en su consumo musical y comprar su último disco, Salsa big band. «A ver si así algún día podemos pagar a los técnicos». Blades quiso dejar claro que su retiro es solo de la salsa, que nadie se vaya a pensar, y lo atribuyó a que «llega un punto en que te das cuenta de que tienes más pasado que futuro y comienzas a organizar tu tiempo» porque «sabes que, por ejemplo, ya no serás nunca delantero del Barça».

Vestido de negro, con bombín, el que un día fue ministro de turismo de Panamá se ganó el apelativo de «intelectual de la salsa» que le ha acompañado durante años, agitando de vez en cuando, eso sí, unas maracas con los colores de su país. Lanzó piropos a los cómplices de su vida, sin resentimientos: a Willie Colón en Buscando guayaba (del álbum Siembra, que ambos cocinaron juntos en 1978) y a Ray Barretto en Arayué, y la fiesta fue total en los atracones de ritmo de Amor y control, La caína, Vino añejo... Latinidad con subsuelo africano. «En el Caribe todas las familias tienen al menos un negro. Donde haya demasiados blancos... sospechoso», bromeó (o no).



LA NIÑA Y EL TROMPETISTA
Blades agitador y Blades romántico, mirando muy hacia atrás y evocando al mexicano Luis Demetrio en Apóyate en mi alma, con semejante aplomo vocal,antes de ironizar con la alta sociedad en la deliciosa Ligia Elena, sobre «la cándida niña» que se fuga con el trompetista, a resultas de lo cual «Ligia Elena está contenta y su familia está asfixiá». Hubo un amago de Cumpleaños feliz entre el público (el domingo sopló 69 velas) que le llevó a recordar sus orígenes, incluida una abuela gallega, la señora Carmen Caramés.

Más clásicos: El cantante, casi nada, sobre los sentimientos íntimos del entertainer (Héctor Lavoe en la pantalla), El pasado no perdona, Paula C y cerrando, Pedro Navaja con su retrato de la fauna del barrio, hito narrativo a golpe de tumbao. Tras dos horas y media de concierto aún hubo más: emotivas Maestra vida y Patria, estirando desesperadamente ese adiós a la salsa con la misma pasión que cuando todo empezó.


RESEÑA DE LA PRESENTACION EN MADRID
NOCHES DEL BOTÁNICO Danzando hasta el último suspiro
Fuente: El País. Por: Fernando Neira

Coque Malla, Rubén Blades y Jorge Drexler este lunes en las Noches del Botánico. 

“Yo soy de allí; de San Felipe, Panamá. Y esta noche toco en Madrid”. Como cualificadísimo salsero, al ilustre Rubén Blades Bellido de Luna le encanta improvisar algunos versos en sus retahílas. Y no esperó más allá de la canción inaugural, Las calles, para ponernos en situación, por si alguno anduviera despistado. A eso se le llama arte natural. O magisterio prolongado. O, por encima de todo, empatía. Así resultó la extensa velada con el panameño: no solo propicia para la danza, que sería fácil pronóstico, sino también para la complicidad. Para la amenidad cantada y contada. La voz y el verbo. Porque sus anécdotas junto a Gabriel García Márquez, del que adaptó algunos relatos para un disco en su día incomprendido, resultaron tan encantadoras como no pocas de sus composiciones.

Siempre son tristes las despedidas, pero don Rubén se ha encargado de que la suya no lo parezca. Entre otras cosas, porque no constituye un sonoro portazo, sino un “ya veremos”, a sabiendas de que aún puede dar unas cuantas vueltas la vida. Y porque casi no contábamos con una visita postrera, este Caminando, adiós y gracias que este lunes pasó por las Noches del Botánico complutenses con energía arrolladora, tal que si nuestro personaje no hubiera soplado en la víspera la respetable cifra de 69 velitas cumpleañeras.

Un total de 3.337 pares de retinas pueden atestiguar que la veteranía no le ha menguado el porte al hombre del sombrero. Tampoco, y esto aún importa más, le ha puesto sordina a su garganta. Blades puede que aceptara a regañadientes esta gira como colofón de casi medio siglo salseando, quizás porque los tipos brillantes sean poco dados a solemnidades y protocolos. Pero la explanada, libre esta vez de sillas, se convirtió en un dulce revoltijo de cinturas en ebullición mientras el graderío miraba de soslayo. Como si el ardor le ganara esta vez la batalla a la comodidad.

Y eso que el Poeta de la Salsa nunca abonó el bailoteo evidente, sino el sustancioso: nadie en el género ha escrito sobre el efecto de los divorcios en los críos (Cuentas del alma) o sobre El cazanguero, el hombre que espantaba a las aves en el penal de la hoy paradisíaca isla de Coiba.


El antiguo ministro de Turismo y teórico presidenciable panameño de aquí a un par de años atesora una avalancha de proyectos en la recámara (jazz, Cuba, Brasil, reggae…) a los que ni él mismo sabe cuándo ni cómo dar salida. Pero en la noche del lunes no procedían las emociones futuribles, sino las realidades intensamente disfrutables. “Rubén, no te vayas”, le espetó Coque Malla antes de abordar, junto a Jorge Drexler, una emotiva lectura sobre ese “hijo de la miseria y del hambre” llamado Pablo Pueblo. Y el jardín casi al completo bramó luego con Prohibido olvidar, valiente manifiesto contra las dictaduras rematado con un “¡Arriba, Venezuela!”.

Puede que no regrese el Blades de Pedro Navaja, que llegó casi al final. Por lo que pueda suceder, el panameño y su escudería, con apabullante sexteto de metales incluido, nos procuraron esta vez un inequívoco y ecléctico festín.


RESEÑA DE PRESENTACION EN FESTIVAL DE JAZZ DE VITORIA
Hasta luego, Blades (y zorionak)
Fuente: El Diario Norte. Por: Aitor Guenaga

Cuesta creer que Rubén Blades esté de retirada. Alguien que celebra su 69 cumpleaños compartiendo con su público casi dos horas y cuarto de un concierto vibrante como el que se ha vivido esta madrugada en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz no puede estar pensando seriamente en colgar las congas, los bongos y las maracas y meter para siempre su talento musical y el de su banda en un baúl. Ya lo dice su canción: Todos Vuelven, cuando la memoria les hace revivir de nuevo, soslayando el olvido e incluso la muerte.

Más bien lo que debe de estar haciendo Ruben Blades (Ciudad de Panamá, 1948) es mutar. Ya lo ha hecho antes: de músico a abogado, luego a actor, compositor y hasta ministro de Turismo de su país entre 2004 y 2009. Aunque como él mismo se encarga de recordar al público cuando revisita su éxito Pedro Navaja (tiene muchos, pero ninguno como este, mal que le pese): "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida·". Claro que también es verdad que esa canción tiene otra estrofa que recuerda aquello de "Si naciste 'pa' martillo, del cielo te caen los clavos". Y se diría que Rubén está encadenado a la salsa y a los escenarios para siempre. Caiga quien caiga y le pese a quien le pese. Incluso a la gira  'Caminando, adiós y gracias', con la que el músico panameño se despide (dicen) de los escenarios, después de prácticamente cinco décadas de carrera. ¡Cinco décadas, mi hermano!

El mítico tema en cuestión sonó casi al final de una actuación vibrante de 'purita' salsa en la que hubo sitio también para el jazz, el son, el bolero y otros géneros musicales que siempre remueven al público, le hacen sudar, bailar, levantar la bandera de su patria y, sobre todo, disfrutar. También en Vitoria, ciudad a la que agasajó desde el escenario. Fueron nueve minutos de Pedro Navaja arropada por una banda como la que dirige Roberto Delgado, un maestro que ceremonias que ya levantó en 2015 el Premio Grammy al mejor álbum de salsa (música tropical) por su espléndido trabajo junto a Blades 'Son de Panamá'. Un trabajo "g rabado por técnicos panameños y en estudio de Panamá, es un disco totalme nte hecho en nuestra Patria", como recordó aquella noche del 19 de noviembre de hace dos años el propio Blades en su cuenta de Twitter.


Todos vuelven

Una orquesta de 13 miembros con una sección de metales de seis musicazos -probablemente lo mejor del acompañamiento, con el permiso de los dos teclistas Enrique Becerra y "nuestro ministro" Juan Berna, como le bautizó durante la actuación el propio Blades- que permite al público casi olvidar a la banda Seis del Solar, con la que el músico panameño ha recorrido medio mundo y grabado buena parte de su extensa discografía. Sonaron, entre otras, Juan Pachanga, Caín -con imágenes de soldados en plena guerra-, Paula C, El cantante (De Lavoe), la ya mencionada Todos Vuelven, convertida en homenaje a los artistas que ya nos han abandonado como Lou Reed, Prince, Tito Puente, Celia Cruz, Leonard Cohen, Paco de Lucía... cuyas fotografías se iban sucediendo unas a otras en la pantalla. Se atrevió incluso con el clásico de jazz Mack The Knive de Kurt Weill, que  Louis Armstrong convirtió en un éxito en 1956 y que posteriormente inmortalizara Frank Sinatra, donde su voz se acercó a la de los 'crooners' más golfos estadounidenses.

Cuesta creer que Blades esté de retirada. Artista y polifacético 'ministro de la salsa' en el Mundo y parte del extranjero que no solo es leyenda viva, sino una enciclopedia de la salsa -como se puede ver y escuchar en sus conciertos, donde relata con pasión esas cinco décadas en las que ha compartido escenarios, historias y estudios de grabación con los más grandes de la música como Willie Colón, Héctor Lavoe, Wynton Marsalis (con el que compartió profesor de solfeo, aunque de eso se enteró mucho más tarde). Y no solo de la música: Blades ha reescrito a Gabriel García Márquez, 'Gabo' -lo que fue un "fracaso discográfico", como ha recordado esta noche en el cierre de esta 41 edición del festival de jazz vitoriano. Un fracaso -del trabajo 'Agua de Luna' (1987), junto a Seis del Solar- que alumbró temas tan espectaculares como Ojos de Perro Azul -que ha sonado en todo su esplendor- o Claro Oscuro.

No cantó en cambio otro tema mítico como Desapariciones, aunque desde el público una hilera de personas levantara con insistencia en varias ocasiones una pancarta alargada con la leyenda "Desaparecidos". Pero Buscando América dejó al público contento y en paz, a "nuestros hermanos de Panamá, Venezuela, Colombia, ¡Adiós!" Y con ese tema se dejó engullir por la negrura del fondo del escenario, justo cuando el reloj oficial marcaba la 1:02, una hora antes de que llegara al mundo hace ahora 69 años.

Por todo esto (y por lo que seguro está por llegar), cuesta creer que Rubén Blades esté de retirada. Todos Vuelven. Al tiempo. 


ENTREVISTA
Rubén Blades: “La salsa no expira porque inspira”
Fuente: La Vanguardia, Barcelona. Por: Esteban Linés

Rubén Blades es figura de referencia de los ritmos latinos desde hace unos cuantos decenios, un nombre íntimamente ligado musicalmente a la salsa. Tanto como compositor como intérprete, el artista centroamericano (Ciudad de Panamá, 1948) ha sabido mantenerse en el olimpo del género aunque con una presencia física intermitente debido a su polifacetismo artístico y a su vertiente como personaje político.

Ahora, el autor de pequeñas joyas como Pedro Navaja ha anunciado que Caminando, adiós y gracias va a ser su última gira, su gira de despedida. En ella ofrece una antología de su fecundo repertorio junto a Roberto Delgado & Orquesta, una de las formaciones punteras de la escena salsera panameña. 

P: Su despedida de los escenarios sólo es como cantante de salsa. ¿En que otro tipo de escenarios se le podrá ver y oír?

R.B.: Digo adiós solo como músico en esta gira de salsa. Tengo otras direcciones como el jazz, el pop, el rock, la música brasileña, todo lo estaré explorando en grabaciones futuras.

P: ¿Significa que también dejará de grabar discos de salsa?

R.B.: No. Lo que estoy diciendo es “no más giras de salsa”. Tengo otro disco de salsa para el próximo año titulado Las cintas perdidas de Medoro Madera, mi alter ego de Santiago de Cuba. Son arreglos de Roberto Delgado, en forma de conjunto, de temas de la década de los años veinte.

P: ¿Esta despedida hay que entenderla como un fin de etapa, como una señal de cansancio, de estar harto o como qué?

R.B.: Es el reconocimiento de que cuando se tiene más pasado que futuro hay que empezar a dosificar el tiempo y a priorizar proyectos.

P: La reivindicación de la big band, tanto en su reciente álbum Son de Panamá como en su actual gira, ¿qué objetivo tiene?

R.B.: Brindar a la nueva generación una muestra de su poder y proporcionar a mi generación la oportunidad de revivir la alegría que produce tal sonido.


P: En un momento en que hay otros géneros musicales muy populares, como el reggaetón, en los escenarios latinoamericanos y entre las jóvenes generaciones, ¿qué salud cree que tiene la salsa ahora mismo?

R.B.: La salsa no expira porque inspira. Hay bandas de salsa a nivel mundial. Cada género tendrá un período de efervescencia, por publicidad, payola” o moda. La salsa sigue existiendo, aunque hoy no parezca tan notoria su presencia.

P: ¿Qué diferencias, buenas o malas, cree que tiene la salsa actual con la de su época más dorada, con la Fania All Stars, Willie Colón, Celia Cruz, Ray Barreto, usted mismo…?

R.B.: Cada generación crea sus coartadas. Cuando alguien me pregunta cuál es el mejor cantante les respondo, “el que a ti te guste”. No corresponde al pasado analizar al presente. Eso le corresponderá al futuro.

P: ¿Siente nostalgia de aquellos años, setenta, ochenta y noventa, cuando la salsa estaba en lo más alto del circuito mundial?

R.B.: Eso de la nostalgia es un lujo que se dan el desocupado, el amargado o el vencido. No me identifica ninguna de esas descripciones. Claro que tengo memorias que enorgullecen y alegran mi vida interior. Pero no vivo allí. Las visito y no muy frecuentemente, para no gastarlas.

P: ¿Qué tipo de conciertos está ofreciendo en esta gira?

R.B.: Es un repaso de temas que vengo interpretando desde hace cuarenta años, con alguna sorpresa, acompañado con músicos panameños con los que disfruto mucho compartir el escenario.

P: ¿Cómo es y qué tipo de sonido y de vibraciones le transmite Roberto Delgado y la orquesta que le acompaña?

R.B.: Me hace feliz escuchar los excelentes arreglos de Roberto Delgado y el profesionalismo de la banda. Ese sonido de big band, que ya se escucha muy poco, me proporciona una gran alegría, por el entusiasmo que produce en mi la memoria de ese sonido.

La Orquesta de Roberto Delgado

P: De la música salsera actual, ¿qué es lo que más le atrae?

R.B.: Escuché un excelente disco de salsa de Adonis Puentes. Me agrada que aún esté grabando Óscar Hernández al frente de la Spanish Harlem Orchestra; Eddie Montalvo tiene un excelente grupo; 8 y Más, de Bobby Allende y Marc Quiñones; Arturo Ortiz y 7 de con Calle; Willie Rosario sigue produciendo; la Sonora Ponceña; El Gran Combo siguen andando; Jimmy Bosch y su grupo. José Alberto El Canario, Gilberto Santa Rosa, Oscar D’León, son baluartes. Hay cantantes nuevos como Jeremy Bosch que me recuerdan a Tito Allen y a mí.

P: Mirando con perspectiva los años pasados, ¿tiene usted la sensación de que en algún periodo de su vida dejó a la música demasiado desatendida por otros proyectos?

R.B.: No lo siento. Siempre me han interesado muchas cosas y asigno a cada una el espacio que considero necesario, cuando lo considero necesario. Como decía mi abuela, “no se puede estar en la misa y en la procesión al mismo tiempo”.

P: ¿Le ha sorprendido la muy buena acogida de la serie Fear the Walking Dead?

R.B.: Totalmente, y me sigue sorprendiendo. No es normal el que te vean un promedio de tres a cuatro millones de personas cada semana, más otros millones más de almas, en 90 países del mundo. Tener éxito en cualquier profesión es dificilísimo. En televisión, con tanta oferta y tantos buenos programas, la competencia es feroz y no es fácil sobrevivir.

P: De los muchísimos proyectos de cine y televisión que ha hecho, y si tuviera que elegir uno, ¿con cuál se quedaría?

R.B.: Dead man out, película para HBO, con Danny Glover y Tom Atkins, un examen sobre la pena de muerte. Con guión excelentemente escrito por Ron Hutchinson y dirigido por Richard Pierce.

P: ¿Para cuándo su nuevo asalto a la presidencia de su país?

R.B.: Eso no está decidido. Es algo que estoy considerando seriamente.

P: ¿Qué recuerdo tiene de su época de ministro?

R.B.: Aprendí que sí se pueden realizar actos positivos desde el gobierno.

P: ¿Pero pudo hacer lo que tenía en mente?

R.B.: No todo porque no obtuve el apoyo oficial necesario, por la “burrocracia” y por el poco tiempo en el puesto, unos cinco años.

P: ¿En qué proyectos no musicales está ahora mismo metido?

R.B.: Regresé a la serie Fear the Walking Dead; participando en un par de libretos cinematográficos, uno con Leonardo Padura y otro con Paloma Suau; editando mi primer libro de poemas;preparando una edición de mis escritos periodísticos y crónicas; participando en un documental de Abner Benaim. Y también preparando una exhibición de mi colección de pósters y afiches de películas o examinando dos ofertas para películas… esto es lo que recuerdo al momento.

Blades en Fear The Walking Dead

P: ¿Cómo ve la actual coyuntura política en los países cercanos a Panamá? ¿El panorama es más preocupante que el de hace veinte años?

R.B.: El panorama es mejor. Hace cuarenta años había dictaduras militares por todas partes. Hoy no. Poco a poco la gente y los pueblos van madurando. Tengo optimismo por eso. Hay mucha información y las nuevas generaciones tienen oportunidades para perfeccionar el sistema que nosotros no tuvimos.

P: ¿La presencia de Trump ha desestabilizado toda la región?

R.B.: Ese es un trabajo en progreso. Pero por allí van las cosas.

P: ¿Cómo lo ve?

R.B. Un ejemplo de lo impredecible que resulta el proceso democrático.

P: Usted es muy activo en las redes sociales, crítico, pedagógico y no se calla. ¿Qué efectividad cree que tiene toda esa actividad?

R.B.: Creo que es necesario el participar en la discusión del futuro nacional y del mundial. Escribo para contribuir. Y el que no quiere leerme sólo tiene que irse a otro lado. Sobre qué efectividad tiene lo que escribo, eso habría que preguntárselo a los lectores de mi página.

P: Por ejemplo, ¿sus encontronazos con el presidente Maduro son necesarios? ¿le gusta provocar? [El cantante ha escrito en diversas ocasiones la situación de caos que vive Venezuela, y el presidente venezolano, entre otras cosas, le acusa de haber perdido sus raíces].

R.B.: Primero: nunca me dirigí a él directamente, solo escribí artículos de opinión. Segundo: fue el señor Maduro el que decidió dirigirse a mí públicamente haciendo comentarios inexactos, o falsos, desde el 2014. Tercero: respondí para aclarar esas declaraciones falsas o inexactas. No existe provocación alguna de mi parte. Lo que existe es la necesidad de responder a planteamientos falsos, inexactos o demagogos, así provengan de un presidente.

P: Acabo. ¿Para usted quien fue más negativo, o positivo, para su país, Torrijos o Noriega?

R.B. La dictadura militar


ENTREVISTA
Rubén Blades: "Los revolucionarios no se dieron cuenta del valor de la salsa"
Fuente: El Periodico de Catalunya. Por: Jordi Bianciotto

Rubén Blades, una de las voces más carismáticas de la música latina de las últimas cinco décadas, capital en el desarrollo de la salsa, regresa a Barcelona con un concierto, el próximo miércoles, en el Poble Espanyol. El autor de 'Pedro Navaja', que este domingo cumple 69 años, viene con la gira 'Caminando, adiós y gracias', que se anuncia como su "adiós a los conciertos de salsa".

P: ¿Qué significa ese adiós, que seguirá haciendo música y giras pero acercándose a otros géneros? 

R.B.: Es el fin de las giras de salsa, el inicio de probables giras fundamentadas en otros géneros musicales, con otro tipo de banda y de instrumentación, con otras letras e idiomas.

P: ¿La idea del retiro total no está en su horizonte?

R.B.: Mientras pueda producir con la calidad que me exijo, continuare produciendo, no solo en la música, también en las áreas que me apasionen. Nadie se retira de la vida. Solo hasta que se muere. Y a mí me falta.

P: ¿Se ha cansado de la salsa?

R.B.: En absoluto. Ese adiós a la salsa denota la realidad de que hoy tengo mas pasado que futuro y necesito adecuar el tiempo que tenga a lo que considere mas importante en esta fase de mi vida. He estado en la salsa por más de 40 años. Quiero intentar otras cosas mientras mantenga la energía para hacerlo, y hacerlo bien.

P: Tiene diversos proyectos discográficos sobre la mesa. ¿Podría comentárnoslos?

R.B.: Así es, acaba de salir nuestro nuevo álbum con Roberto Delgado y su Orquesta, 'Rubén Blades Salsa Big Band', y el próximo álbum, ya grabado, solo falta poner la voz, se llama 'Las cintas perdidas de Medoro Madera', mi alter ego cubano, con sones de los años 20. Tenemos con el grupo vocal brasilero Boca Livre otro álbum que ya esta grabado y listo, y otro que denomino 'Mixtura', con el nuevo grupo P. R. G., con rock, pop, reggae, y otro más con el grupo Editus, de Costa Rica. También hay un disco de jazz en proceso, con Gazú como co-productor, y estamos discutiendo el posible lanzamiento del disco en directo en  Nueva York con Wynton Marsalis y The Lincoln Center Jazz Orchestra.

P: Desde hace un tiempo, a causa de la crisis discográfica, hay una tendencia de los artistas a centrar su actividad más en las giras que en las grabaciones. ¿Va usted en dirección contraria?

R.B.: Las giras son importantes para el artista porque de eso se vive. La mayoría de la gente no compra el disco; lo baja gratis de la internet. Eso quiere decir que el artista no recupera su dinero invertido en la grabación, ni el compositor recibe regalías por su obra, ni el interprete regalías por cantar las canciones. Es interesante: les pedimos a los políticos que no nos roben nuestros impuestos y sin embargo no encontramos mal robarnos el trabajo ajeno si hay impunidad para hacerlo.

P: ¿Se ve más como creador de estudio que como artista de escenario de cara al futuro?

R.B.: Hacia el futuro me veo más como escritor y productor de música y de cine. El escenario implica giras, viajes, y eso toma mucho tiempo.

P: Estudió Derecho en Panamá. Mirando hacia atrás, ¿qué le movió a dejar atrás esa formación para dedicarse a la música?

R.B.: El recientemente fallecido Manuel Antonio Noriega, coronel a cargo del G2 bajo la dictadura de Torrijos, acusó a mi padre de estar envuelto en un complot contra el gobierno. Como resultado de sus presiones, mi familia se fue de Panamá en 1973. Yo salí en 1974, tan pronto sustenté mi tesis en Derecho y Ciencias Políticas. Me fui para estar junto a mi familia y porque no veía futuro en ser abogado bajo una dictadura militar.

Ray Barretto y Rubén Blades


P: Vivió la primera eclosión de la sala, con Ray Barretto y con Fania All Stars. ¿Qué diría que aportó aquel movimiento tanto a la evolución de la música como a la identidad de la comunidad latina?

R.B: En ese tiempo, la salsa servía como medio de unión entre las distintas manifestaciones que componen la cultura latinoamericana en New York. Una sala de baile reunía a todas las nacionalidades y allí se manifestaba esa solidaridad cultural que tanta falta nos hace y sin la cual jamás podremos presentar una agenda que promueva cambios favorables para todos. Barretto y todos los demás músicos de la era participaron en crear esa realidad, aunque no lo identificaron así quizás en el momento. No se dieron cuenta del efecto de lo que hacían.

P: ¿Ve la salsa como un fenómeno cultural revolucionario?

R.B.: Lo fue en su momento pero creo que, con pocas excepciones, los revolucionarios no se dieron cuenta de su valor y de que estaban creando una revolución. En 1967, ¿cuántas dictaduras militares existían en Latinoamérica? Y en el año 2010, ¿cuántos gobiernos de izquierdas había? ¿Cómo se dio ese cambio? Creo que la música ayudo mucho.

P: ¿Cómo explicaría a un muchacho del siglo XXI por qué la irrupción de la salsa fue importante?

R.B.: El movimiento de la salsa en español se manifestó originalmente dentro de un escenario poco consonante con su existencia. Se crea en New York pero habla, siente, piensa y hace en español. Eso claramente identifica su valor, potencia y capacidad para sobrevivir. Si no ha muerto la salsa, a pesar de lo difícil de su inserción y desarrollo, es porque posee un valor. Lo valioso jamás desaparece. La salsa subsiste por eso.

P: No hace mucho participó en la 'Antología desordenada', de Serrat, cantando 'Para la libertad'. ¿Serrat figuró entre sus influencias originarias?

R:B: Serrat fue y es uno de mis referentes por su sencillez, su militancia, su honestidad y la claridad de sus posturas. Lo admiro y admiré siempre, por todo eso y más. Es un orgullo para mí ser su amigo.

P: Uno de sus álbumes clásicos, 'Siembra' (1978), que grabó con Willie Colón, fue poco comprendido en un principio por el mundo de la salsa y los 'discjockeys'. ¿Qué percepción tiene del disco pasado el tiempo?

R.B.: Hoy la gente lo ha reconocido como un álbum importante pero inicialmente fue rechazado porque según sus críticos las canciones eran muy largas, politizadas, oscuras, izquierdistas, pretenciosas... Vaya usted a saber qué no se dijo en contra del disco. Ni siquiera fue nominado a un Grammy. Pero es el tiempo el que se encarga de mostrar la verdad, de manera implacable. El hecho de que casi 40 años más tarde la gente continúe aprendiéndose 'Pedro Navaja'  y 'Plástico' de memoria indica lo afortunado que fui al escribirla. Pero también hubo gente que la apreció en su tiempo, casi todos ellos escritores como Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis.

Willie Colon y Rubén Blades


P: Su relación con Willie Colón se enrareció con el tiempo a causa de conflictos extramusicales. ¿Se han reencontrado pasados los años?

R.B: Todos tenemos nuestros problemas con el éxito, más a veces con el éxito ajeno, el del competidor. Pero siempre supe dónde estoy ubicado y por qué, y por eso el triunfo del otro no me irrita, ni me asusta, ni me empequeñece. No ocurre así con gente insegura, de baja autoestima y complejos. Me reencontré con el señor Colón hace años, en un tribunal de justicia, donde me demandó responsabilizándome por un dinero que nos habían sustraído a los dos en un concierto. Luego retiró el caso una semana antes de empezar el juicio y llegó, según él, a un arreglo extra-judicial con la persona verdaderamente responsable por el problema por el cual me demandó. Eso representó el final para mí. Un total absurdo.

P: Su canción más popular, 'Pedro Navaja', se inspiró en 'Mack the Knife' (o 'Mackie Messer', en el alemán original), de Kurt Weill y Bertolt Brecht. ¿Qué representa esa historia y esa canción para usted?

R.B.: 'Mack the Knife' se la escuché a Bobby Darin en 1959 y me gustó la melodía. Yo tenia 11 años por entonces y estaba muy metido con el rock de Gene Vincent y el doo-wop de Frankie Lymon y The Teenagers. Darin era como un Sinatra del rock y el sonido del 'big band' me encantaba y aún me encanta, como mi reciente álbum, 'Salsa big band', indica. Lo que hice fue tomar los acordes del tema de 'Mackie Messer' y crear una nueva melodía con una letra original. Me fundamenté en realidades. Por ejemplo, en Panamá había dos pandillas, una llamada Zapatillas Negras y la otra, Dientes de Oro. A eso sumé mis observaciones de los chulos, los proxenetas, los 'pimps' de la West 42, de Broadway, con sus sombreros de ala ancha y sus gabanes. Para mí es una descripción de la cruda realidad de la calle. Profesionalmente, mi mayor éxito al ser la canción de salsa mas vendida en la historia. Todavía la siguen vendiendo, aprendiendo y cantándola, 40 años más tarde.

P: Tenía un proyecto en marcha con Paco de Lucía, un disco de boleros, cuando el guitarrista nos dejó. ¿De qué tipo de repertorio se trataba?

R.B.: Estábamos por hacer un disco de boleros con el grupo Editus. Escogíamos el material cuando se nos fue Paco.

Rubén Blades y Paco de Lucia


P: ¿Cómo fue la relación, el entendimiento musical, con él?

R.B.: Cuando lo conocí en persona ya ambos sabíamos uno y del otro. Pero desde ‘Entre dos aguas’ y su amor por las formas rítmicas afrocubanas él estaba conectado a la salsa y por eso me conoció y mis letras le hacían reír y pensar. Paco no era de hablar mucho pero miraba mucho y con eso decía lo suficiente. No le puedo decir cuánto me duele su ausencia y que no llegáramos a hacer ese trabajo.

P: En los años 90 lanzó opiniones duras sobre la evolución comercial de la salsa. Ahora su lugar lo han ocupado géneros urbanos como el reggaeton. ¿Les ve un interés artístico?

R.B.: Depende. El género se verá representado por las letras. Por ejemplo, Tego Calderón tiene un nivel que no se ve reflejado en otros. Y aclaro: no es que esté en contra de lo comercial. Qué más quisiera que mis discos vendieran miles de copias y fueran un éxito comercial. Lo que no me interesa es la manipulación de la posibilidad del arte para presentarla como algo de valor. Te venden una canción y su letra como si fuese un electrodomestico. Fabrican un supuesto talento, 'payolean', falsifican y lo artificial lo presentan como importante. Hay valores como René Pérez, Residente (Calle 13), haciendo un trabajo de calidad internacional, real, interesante, polémico, que es de cierta manera heredero del dadá por lo provocador.  

P: Considerando su currículo y sus aportaciones a la cultura latina, puede resultar llamativo que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, le acusara de “negar sus raíces”. ¿Cree que las posiciones de Maduro son representativas actualmente de un estado de opinión en Venezuela?

R.B: Venezuela se ha convertido en un país polarizado debido a las acciones del gobierno. Resulta difícil entender cómo puede crearse una respuesta nacional bajo estas condiciones. Si pensamos que Maduro efectivamente ganó las últimas elecciones, con un margen tan apretado como el que se registró, ya eso demostraba que no posee el apoyo que otrora tuvo el fallecido Hugo Chávez. Hoy la nacional y prolongada manifestación en su contra indica que ha perdido la confianza del electorado. Venezuela necesita nuevas elecciones y un plan nacional consensuado 

P: Hace un par de años anunció que se presentaría a las elecciones de Panamá en el 2019. ¿Sigue eso en pie? ¿Qué le gustaría aportar a su país desde el plano político?

R.B.: Anuncié que consideraría participar como candidato independiente a las elecciones del 2019 si se cumplían ciertas condiciones. La posibilidad continúa existiendo, pero no hay seguridad de que eso ocurra hasta que no se den las circunstancias requeridas. Entre tanto, sigo trabajando con un pequeño grupo de amigos y asesores para crear un nuevo paradigma de administración pública amparado bajo una nueva constitución.


ENTREVISTA
Rubén Blades se despide de la salsa: "A mi edad tengo que priorizar"
Fuente: Agencia EFE. Por: Javier Herrero.

Casi cuarenta años después de "terminar a hierro" por primera vez con "Pedro Navaja" en "una esquina del viejo barrio", Rubén Blades finiquita definitivamente ese "tumbao que tienen los guapos al caminar" con un "tour" que recala mañana en España (con conciertos el 21 y el 22 en Canarias) y que se presenta como su despedida de la salsa.

"No me despido de los escenarios, sino de las giras de salsa. En este momento tengo muchos otros planes y proyectos y, a mi edad, tengo que priorizarlos", aclara a Efe uno de los mayores representantes de la cultura latinoamericana, poseedor de 14 premios Grammy y autor de discos como "Siembra" (1978) o "Buscando "América" (1984).

A sus 68 años trabaja en varios álbumes como autor (uno de sones como Medoro Madera, otro que llevará por título "Mixtura" con mezcla de géneros e idiomas y uno de boleros con el grupo costarricense Editus). Además, acaba de terminar otro con los brasileños Boca Livre y ha editado "Rubén Blades Salsa Big Band, con Roberto Delgado y Orquesta" ("no se lo roben, por favor, vivimos de esto", ruega).

Por si fuera poco, sigue implicado en la producción de trabajos para terceros y en la grabación como actor de la serie de televisión "Fear the Walking Dead", "un proyecto en el cual la participación y la referencia latina es percibida y tratada de manera diferente a los clichés que nos tiene acostumbrados la industria", destaca.

Asimismo, participa en "un libro de poesías y dos libretos para cine". Para el séptimo arte precisamente baraja "un par de ofertas" y, por último, considera "la posibilidad de participar en política en 2019".

"Lo que no se es de dónde sacar el tiempo", señala Blades (Panamá, 1948) ante tamaña agenda.

Lo más inmediato son sus fechas en vivo en España dentro de la gira "Caminando, Adiós y Gracias", que visitará mañana el Festival de Jazz de Vitoria, el festival madrileño Noches del Botánico el próximo lunes, el Poble Espanyol de Barcelona el día 19, Santa Cruz de Tenerife el 21 y, un día después, Las Palmas de Gran Canaria.


Aún recuerda su primer desembarco "hace décadas" a este lado del Atlántico. Fue en 1981, como miembro de Las Estrellas de la Fania, uno de los elencos salseros más impresionantes de la época, junto a Celia Cruz, Héctor Lavoe y Adalberto Santiago, entre otros. Ya le precedía el éxito de "Pedro Navaja", canción de 1978 popularizada en España por La Orquesta Platería.

Con los años y los "aportes y fusiones" de artistas de aquí como Ray Heredia o Paco de Lucía, España sabría más de salsa. También de Blades, al que terminaría conociéndose como "padre de la salsa intelectual".

"Ese término para mí no tiene sentido. Imagino que busca distinguir la salsa dirigida al escape de la salsa enfocada hacia el comentario social, político o literario", opina este cronista de la realidad que piensa que cualquier estilo está por encima de su autor, pero no de su educación.

Así, denuncia que "hay ignorantes que utilizan un género musical para expresar su ignorancia" y defiende que "el reguetón también puede ser utilizado para denunciar la agresión contra la mujer".

"Lo que está haciendo hoy René Pérez -alias Residente, exmiembro de Calle 13- no tiene que ver con lo que hace Maluma", expone.

Reconoce que en su fuero interno "se va atenuando la urgencia de escribir canciones", no así artículos de opinión sobre actualidad internacional que pueden consultarse en su web oficial, incluidos algunos textos sobre Venezuela que "algunos, como el señor (Nicolás) Maduro, los encontraron irritantes". 

"Soy y seré crítico de la injusticia, la estupidez, la hipocresía y el abuso a la razón, cuando sea y donde sea que la encuentre", subraya Blades, hombre "prohibido en Miami y en La Habana", muy combativo también contra Donald Trump. "Ahora mismo nadie representa mejor lo peor que tiene Estados Unidos que su actual presidente", afirma.


ENTREVISTA
Rubén Blades: "Pedro Navaja sería hoy ministro de economía"
Fuente: El Mundo. Por: Darío Prieto

Rubén Blades (Ciudad de Panamá, 1948) abandona la salsa, el género que contribuyó a extender por todo el mundo, en una gira que llega el próximo lunes al festival Noches del Botánico de Madrid, un día después de su paso por el Festival de Jazz de Vitoria y antes de pasar por Barcelona (día 19), Tenerife (día 21) y Las Palmas (día 22).

P: ¿Se puede abandonar la salsa?¿No parece un poco difícil, y más en este mundo interconectado?

R.B.: No abandono el género. Simplemente, estoy terminando mis giras musicales basadas en el formato salsa. Posiblemente, continuaré sólo en Panamá, periódicamente y de manera superlimitada, tocando salsa con el grupo de Roberto Delgado. Es imposible abandonarla, o negar su existencia y aporte. La música de salsa se internacionalizó. Ya no es solo una expresión del Caribe. Ahora es mundial. Está en todos lados y se aparece en todos los géneros como invitada.

P: ¿Cómo está siendo la despedida? ¿Qué respuesta está recibiendo de la afición salsera?

R.B.: La gente se aparece a los conciertos y eso es algo que agradezco mucho. En realidad, nadie cree que me retiro de la música de salsa...

P: ¿Qué diría que es más complicado, esta despedida o cuando le quitó los vientos a la salsa en Buscando América?

R.B.: Lo último. Cuando decidí usar un sintetizador en vez de vientos, se formó una verdadera batahola. Me dijeron de traidor para abajo.

P: Dice que, a partir de ahora, no actuará con el nombre de Rubén Blades. ¿Cómo se presentará en público y que hará?

R.B. Adoptaré un seudónimo. Es necesario, porque, de lo contrario, me seguirían pidiendo Pedro Navaja. Va a ser otro formato, otra intención, otro sonido, otros músicos. Seré simplemente uno mas en la banda.

P: Cuando le entrevisté, siendo ministro de Turismo de Panamá, me dio la impresión de que la experiencia no había sido todo lo satisfactoria que usted esperaba y que, por eso, volvía a la música.

R.B.: Al contrario, aunque sí me cabreé muchas veces, sobre todo por la burrocracia, la experiencia fue algo que me hizo ser mejor persona. Salí del gobierno menos egoísta, más solidario, más informado, más educado, con más esperanza. Salí creyendo que desde el gobierno es posible producir cambios favorables para el país y el pueblo. Regresé a la música, al cine y a la televisión porque de eso vivo. A mí no me alimenta Odebrecht o la corrupción política. Hice cinco años de servicio público y me dediqué sólo a eso. No hice giras, ni discos, ni películas en esos cinco años.


P: ¿Qué aprendió de esa experiencia?

R.B.: Que la política no corrompe: sólo desenmascara. Que es posible participar en la política y producir consecuencias positivas para el país. Que hay mucha gente correcta dentro de un gobierno, funcionarios que trabajan por su país. No todos son pillos. Que se requieren cambios constitucionales para impedir que haya oportunidades para la corrupción y para evitar la impunidad de los que traicionan a la confianza y a la posibilidad del bien común de la nación.

P: Eso de "el dinero [o el poder] no corrompe, sino que desenmascara" se ha convertido ya en una cita famosa. ¿Qué le llevó a esa reflexión?

R.B.: Eso creo que se lo oí a mi abuela, o a mi papá y no se me olvidó jamás. Por eso, cuando estuve en el gobierno jamás se me ocurrió enriquecerme y sustentar mi felicidad en la infelicidad de los demás.

P: ¿Por qué se quiere presentar a la presidencia de Panamá para 2019?

R.B.: No he dicho que voy a ser presidente, sino que consideraría participar como candidato independiente y sólo si se cumplen ciertas condiciones primero. Todavía falta mucho para el 2019. Pero estamos preparando posiciones, por si...

P: En otra entrevista con EL MUNDO, dijo que "preferiría" no tener que presentarse a las elecciones pero que no veía a nadie capaz de tomar las riendas del país.

R.B.: No tengo ni una pizca de mesías. Ni vocación para el martirio. Tengo muchas cosas que me apasionan, desde la arqueología hasta la colección de cómics, (guardo aún mis ejemplares de El Víbora). Pero llega el momento en que uno comprende que tiene más pasado que futuro. Eso necesariamente indica que no podremos intentar todo lo que aún deseamos tratar. Entonces escogemos lo posible, dentro de la implacable condición que plantean el tiempo y la realidad. Si veo en Panamá surgir una figura que considero honesta e inteligente, con el programa de Administración Pública que considero adecuado para la realidad nacional, independiente, con voluntad de hacer, la apoyaría sin tener que correr yo. Pero el problema es que se requieren candidaturas que tengan un poder de convocatoria nacional, que apelen a ricos, a pobres, a lúmpenes, a descontentos, decepcionados, esperanzados, de las áreas urbanas y rurales, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Pocas figuras en Panamá poseen esa capacidad.

P: ¿Cómo definiría la situación de su tierra?

R.B.: Somos un país que ha demostrado su capacidad para administrar con éxito y eficiencia un bien considerado como de primer mundo: el Canal de Panamá. Lo de la mala publicidad, producida por los mal llamados Panamá papers, simplemente nos obligará a aceptar las consecuencias de la honestidad en nuestros manejos financieros. A ver si ahora la copian las oficinas que aún continúan gestando compañías off-shore desde Wyoming, Nevada y otros estados norteamericanos. En eso de la trampa y el lavado de dinero no hay bancos, ni países inocentes. Sólo quienes han sido denunciados, descubiertos e investigados y los que aún no. A los pueblos, por lo general, no les interesa la procedencia del dinero que beneficia sus intereses a corto y medio plazo. Ésa es la triste realidad.

P: ¿Qué papel desempeña la música en la sociedad?

R.B. La música permite que nos pongamos en contacto con los mejores ángeles de nuestro carácter. Afecta áreas del cerebro que aún no hemos empezado siquiera a mapear. No es perjudicial para nuestra salud el escapar momentáneamente de la presión. El problema es no quedarnos permanentemente fuera de la realidad, o de utilizar métodos de escape que afecten negativamente la necesidad de encarar y solucionar problemas. Para mí, la música es un complemento necesario para mantener la salud mental y espiritual, y como tal debe ser incluido en el curriculum de las escuelas, desde infantes. La música también sirve para enfrentar problemas, para documentarlos, para proponer respuestas, para solidarizarse. No toda música o manifestación artística es de escape.

P: ¿Qué le parece que Maduro haya usado su Pablo Pueblo?

R.B.: Que si el Señor Maduro hubiese practicado el fútbol, estaría jugando en la liga menor de la liga menor.

P: ¿Quién sería Pedro Navaja en el mundo actual?

R.B. En ciertos gobiernos, sería el encargado del Ministerio de Economía.

P: Le tengo que preguntar, lo siento, por Donald Trump.

R.B.: Hablar de ese señor es como pegarle a un borracho.

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