26 nov. 2016

La muerte de Fidel Castro (I)




El cubano Fidel Castro ha muerto. Ocurrió a las 10:27 pm de ayer viernes 25.

Se lo puede amar u odiar, venerar o denostar pero es imposible ignorarlo. La noticia cortó esta madrugada el sueño de muchos y generó, como era previsible, diferentes reacciones.

Esta mañana el escritor colombiano Umberto Valverde escribía en su cuenta de Facebook: "Siempre soñé con poder ir a La Habana cuando anunciaran la muerte de Fidel. Para un periodista, un crónista, estos días son únicos"

El no puede hacerlo pero eso sí será posible para otro escritor, mi amigo Eloy Jaúregui, quien radica desde hace varios meses en La Habana.

Comparto las siguientes líneas que Eloy acaba de publicar (también en su cuenta de Facebook) en esta mañana que resulta histórica:

Fidel: Patria o Muerte, Eternidad
Por Eloy Jaúregui

Es la madrugada en La Habana de este sábado 26 de noviembre del 2016 y tengo la impresión que no quiere amanecer en esta ciudad. Hace unas horas, antes de la medianoche, la capital de Cuba vivía su manera especial de ser una urbe festiva y bullanguera. De pronto, la televisión nacional cortó la transmisión. Y luego de un breve silencio apareció en las pantallas la figura del presidente Raúl Castro. Raro, a esas horas, el gabinete del hermano del líder histórico, con la figura de José Martí detrás de su poltrona carecía del brillo habitual de sus anuncios. Esta vez le faltaba la luz y su voz entrecortada anunció que el Fidel Castro había fallecido a las 10 y 29 de la noche. Entonces nunca fue más noche que esa noche. Y todo se calló. Un llanto sordo como nunca se oyó invadió toda la isla y la tristeza se hizo estruendo silente. El líder máximo de la Revolución Cubana se había marchado a la eternidad.

Llegué a La Habana desde Europa hace un par de semanas a culminar un libro que vengo trabajando desde el año pasado. Curioso, mi estadía en Cuba coincidió en el 2015 con la visita del Papa Francisco, luego con la llegada oficial del presidente de los Estado Unidos Obama y no me perdí el concierto de Los Stones. Pero otros hechos habían amotinado mi visita y mis eternas sorpresas. Que luego, más de medio siglo del bloqueo criminal que padece Cuba, sus gentes mantienen un espíritu indoblegable y heroico. Así, este país no se parece a ninguno. Y hoy, observo como la muerte de Fidel Castro, va a recargar ese vigor y ese ánimo invencible de todos los cubanos.

En la madrugada de este sábado se anunció que se ha decretado un duelo de nueve días y que se han suspendido casi todos los actos oficiales. Que Fidel Castro luego de las exequias en La Habana será traslado a Santiago de Cuba donde descansará para siempre volviendo a recorrer a la inversa, a lo largo de la isla, lo que se llamó ‘La Caravana de la libertad’ en 1959 con el triunfo de la Revolución.

En Agosto, cuando Fidel Castro cumplió 90 años, en el Teatro Karl Marx se le organizó un homenaje donde el líder máximo cubano fue visto públicamente por última vez. Castro lucía con una tenida deportiva y con un ánimo envidiable. En el espectáculo solo participaron niños de una escuela habanera. Hoy veo esas imágenes y sé que la Revolución Cubana tendrá continuidad, unión y prolongación.

He comenzado a escribir este breve texto de noche y pedía que amanezca. Ya es la 6 de la mañana y jamás he observado desde mi ventana un sol tan esplendoroso y refulgente. Sé que es Fidel Castro, a unos metros de mi casa, quien ha construido este brillo eterno.


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