27 abr. 2014

Rubén Blades regresa a Argentina - Entrevista


Fuente: Miradas al Sur

La entidad de Rubén Blades excede una única categorización. Músico, cantante, letrista, actor, abogado graduado en Harvard, candidato a presidente de Panamá en 2004, ministro de Turismo de su país entre 2004 y 2009... La lista podría continuar. Y sí resulta exacto presentarlo como uno de los personajes más relevantes e influyentes de la vida cultural y política de América latina en las últimas cuatro décadas. Este miércoles 30 se presentará en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires, y luego seguirá con otros recitales en Neuquén, Córdoba y Rosario durante la primera quincena de mayo. Antes de viajar a la Argentina, desde Nueva York –donde vive hace más de 30 años–, respondió por correo electrónico las preguntas de Miradas al Sur. A continuación, sus detalladas y contundentes respuestas.
 
–Acaba de anunciar su postulación a la presidencia de Panamá para 2019… 
 
–No he anunciado una postulación a la presidencia. Indiqué mi intención de participar en el proceso político del 2019 siempre y cuando hubiese terminado un argumento nuevo de administración pública. Nunca dije “voy a ser candidato presidencial”. Existen muchas condiciones que deben cumplirse primero. Estamos a cinco años del siguiente período. Mi salud debe ser buena y el apoyo popular al argumento que presente debe existir, amén del argumento en sí, antes de formalizar una posible candidatura.
 
–Además de lo ya explicado, ¿podría extenderse en las razones que lo llevaron a tomar esta decisión? 
 
–El problema no es solo la calidad de los candidatos. El problema es que se tiene que revisar absolutamente todo lo que permite la repetición constante de errores que afectan la calidad de vida de una población e impiden un desarrollo que les llegue a todos. En mi opinión, se tiene que llegar a una definición del tipo de país que se desea y a partir de eso revisar la normativa nacional, de la Constitución hacia abajo, para adecuarla a las metas definidas a través de una consulta nacional libre. Toda la información técnica y humana existe para lograr una mejor sociedad. Lo que impide que se produzca es la existencia de los intereses creados y la expectativa de los que se sirven del Estado sin servirle al país. Estos no solo están en el gobierno: están en el sector económico privado y también son apoyados por la parte de la población que no contribuye y que espera ser atendida a pesar de su nula solidaridad con el país. Creo además que en países como Panamá, con una población que no llega aún a los 4 millones de habitantes, se presenta un mejor escenario desde el cual plantear un nuevo paradigma económico, cívico y espiritual. Existe una mejor oportunidad para comunicar y para medir el efecto en términos de reacción y de movilizar ciudadanos.
 
–¿Planea un armado político horizontal? ¿O contempla la posibilidad de alianzas con alguno de los partidos “establecidos”? (el PRD por ejemplo).
 
–No voy a armar un partido. La experiencia no fue grata y resultó viciada por los que se infiltraron desde otros colectivos para desbaratarnos desde adentro. Tampoco ayudó mi ignorancia e irresponsabilidad al no comprender que se requería mi presencia continua para sostener el proyecto. Como no deseaba ser un caudillo, el liderazgo terminó siendo ejercido por gente que no estaba calificada para dirigir el argumento con la honestidad y la claridad requeridas. Prefiero expresar el argumento en público y que el pueblo mismo defina con su opinión, comentarios y sugerencias, como mejorarlo, o simplemente ignorarlo. Pero sin entrar a lo de formación de partido. No quiero terminar en otra versión del CD, partido hoy en el poder. Tampoco considero necesario aliarme con ningún partido. Correría el peligro de ser cooptado por los intereses de ese partido y los de sus patrocinadores.
 
–¿Cree que cuenta con posibilidades concretas? 
 
–En papel, de ganar ninguna. Creo que no existe un ejemplo semejante, lo más cercano quizás es lo que acaba de ocurrir en Costa Rica, pero hasta ese ejemplo es sui generis. El presente escenario electoral está generalmente definido por la oferta, regalos a cambio de votos, por las promesas imposibles de cumplir y por un populismo oportunista. Lo único que no se roban en nuestros países son las buenas ideas y los libros. Pero es irresponsable el considerar que esa realidad es imposible de alterar. Es una traición al ideal de la patria el dejarla sola, a merced de los mercaderes del templo y abandonar la posibilidad nacional. Lo importante es plantear el argumento que oponga al desgobierno. Por eso, mi propósito es el de presentar un argumento electoral que supere al discurso de los partidos tradicionales y que permita ampliar las bases de información y de discusión sobre el futuro nacional. Otros podrán asumir y mejorar tal argumento, otra generación quizás pueda reproducir esa razón de manera más exitosa.
 
Al presidente Chávez lo vi un par de veces, cuando yo era ministro, en reuniones oficiales a las que atendí como parte de la delegación panameña.
–¿Qué puede decir, a la distancia en el tiempo, de su anterior experiencia como candidato presidencial?
 
–Sirvió para convencer al país de la posibilidad de presentar una tercera opción a los dos partidos tradicionales que hasta entonces dominaban la realidad política. Como resultado del experimento del Papa Egoro, años después un presidente de un partido nuevo resultó electo, el del CD.
 
–Hizo pública su opinión sobre la situación política en Venezuela. De este hecho surgen varias preguntas. ¿Por qué lo hizo? 
 
–Cuando murieron los tres primeros venezolanos consideré que la situación había llegado a un punto de extremo peligro y que quizás era necesario opinar.
 
–¿Cómo le cayeron las palabras del presidente Maduro sobre su persona? 
 
–No entendí por qué decidió responder personalmente a una opinión mía sobre la situación en Venezuela.
 
–¿Sabía que él era admirador suyo? 
 
–No
 
–Él mencionó algunos encuentros que tuvieron. ¿Qué recuerda de ellos?
 
–No tengo memoria de tales encuentros aunque puede que se hayan producido informalmente. Al presidente Chávez lo vi un par de veces, cuando yo era ministro, en reuniones oficiales a las que atendí como parte de la delegación panameña. Prefiero no comentar sobre el intercambio epistolar con el presidente Maduro. Lo que tenía que decir ya lo escribí y la reacción ha sido mixta. No considero necesario agregar nada más a lo expresado. Continúo deseando que Venezuela pueda encontrar un argumento unificado que la encamine a la paz y resuelva la existente polarización.
 
–¿Cabe trazar algún tipo de paralelo entre las figuras de Omar Torrijos y Hugo Chávez?
 
–Nadie es igual a nadie pero no se pueden comparar, aunque fueran ambos figuras de antecedentes militares, populistas, carismáticos y de tendencia a la izquierda. Ambos cometieron múltiples errores producto de su condición educativa: los militares están entrenados para la acción, los civiles para la reflexión. Chávez fue electo democráticamente. Torrijos llegó al poder como parte de un golpe de Estado. Sus argumentos administrativos se manejaron con todos los desaciertos que provoca el tener control absoluto sobre una responsabilidad administrativa civil para la cual nunca estuvieron debidamente preparados.
 
–¿Podría contar cómo resultó su experiencia como funcionario gubernamental en su país? 
 
–Se puede ayudar a construir un mejor país desde el gobierno. Eso lo sé. No todo el que participa en el gobierno va a robar, o en busca de un protagonismo que lo eleve socialmente. En Panamá se molestan ciertos políticos cuando expreso que en los cinco años de servicio a mi país dejé de ganar importantes sumas de dinero. Dicen que me quejo y eso no es cierto. El gobierno actual afirmó que los politicos “entran limpios y salen millonarios”. Todos menos ellos, asumo. Pues eso no ocurrió conmigo. Salí espiritualmente más rico pero con deudas. Que eso sea de conocimiento público les molesta porque lo que siempre procuran es descalificar a los que verdaderamente sentimos al país. En el gobierno uno encuentra gente correcta que en muchas ocasiones no logra desarrollar adecuadamente su trabajo pese a poseer aptitud e ideas por las trabas, como producto de la actitud de otros funcionarios, la mediocridad del argumento oficial, o por el proceso burrocrático. No escribo mal: es burrocracia, no burocracia. El sentido común es lo primero que desaparece cuando uno va del sector privado al sector publico.
 
–¿Con qué se encontró que no se imaginaba siquiera? 
 
–Que duré los cinco años en el trabajo. No fue fácil porque puedo ser muy impaciente. La experiencia fue muy buena para mi alma, salí menos egoísta, más paciente y compenetrado con mi país y con nuestro pueblo, física y emocionalmente.
 
–¿Volvería a aceptar un cargo en un futuro gobierno?
 
–No soy candidato aún a nada. He repetido hasta la saciedad que siempre se deben considerar puestos en donde pueda resultar más efectivo nuestro esfuerzo a favor del país. No salí desencantado del gobierno, por lo tanto sería posible considerar un regreso a él en un futuro.
 
–¿Qué opina de las idas y vueltas en la construcción de la ampliación del canal? Más allá de los intereses económicos, ¿le parece una obra necesaria y beneficiosa para su país?
 
–Sí, lo es. El ingreso y aporte al PNB aumentarán y con eso la capacidad del Estado para el gasto público. Pero además prueba la capacidad que posee un país del denominado “tercer mundo” para manejar y administrar de forma prudente, efectiva y exitosa, un recurso propio. El canal de Panamá es de todo el país. Su administración exitosa nos da un argumento más para combatir cualquier sentimiento de inferioridad que pueda aún existir debajo de la costra del colonialismo pasado.
 
–Vayamos a la música. ¿En qué estado se encuentra su proyecto “tanguero” con Carlos Franzetti? 
 
–El álbum sale en junio. Lo distribuirá Aqua Records en Argentina y Uruguay. Gracias a don Leopoldo Federico por su invaluable participación, a su orquesta y a mi amigo Carlos Franzetti, agradecimiento que extiendo además al grupo que nos acompaño en Nueva York y a la Sinfónica de la ciudad de Praga, República Checa.
 
–¿Qué hay de su intención de volver a grabar sus grandes éxitos de la época de Fania Records? ¿Es verdad? 
 
–Estoy tratando y en el proceso de regrabar todo lo hecho con disqueras para poder ser el dueño de mis masters, esto es, tener la capacidad de imprimir mi propia producción. Las compañías se quedaban con nuestro producto incluso después de haber descontado de nuestras regalías los costos de su inversión. Es como si el banco nos prestase dinero para una hipoteca y después de pagarle de vuelta el dinero, el banco sigue siendo el dueño de la casa. Completamente injusto. Estoy utilizando a la orquesta de Roberto Delgado y a la orquesta Son de Tikizia, de Walter Flores. Además incluí una sección de vientos, algunos arreglos diferentes y otros nuevos, a veces con la intervención del vibráfono.
 
–¿Hay alguna posibilidad, por pequeña que sea, de que Willy Colón participe? 
 
–Ninguna.
 
–¿Desea hacer algún comentario sobre vuestra relación y estado actual de la misma?
 
–Ninguno.
 
–A la par de su actividad política y musical, ¿continuará con su carrera como actor en Hollywood?
 
–En la medida en que los roles lleguen. Este año me han ofrecido tres roles principales en series de televisión en Estados Unidos y los he declinado. Acabo de terminar la película Hands of stone, con Edgar Ramirez y Robert de Niro. Me están ofreciendo un papel en una película a ser filmada este próximo mes de junio. En realidad, para mí el cine ha sido una diversión adicional que también ha presentado la oportunidad de adquirir un seguro médico que cubre a mi esposa. A mi edad hay que ser práctico, ahora más que nunca.
 
–¿Cómo resultó esa experiencia a lo largo de los años y las filmaciones?
 
–Ha sido interesante, divertida y productiva. Porque he podido trabajar con actores y actrices que admiro y con los que por no ser músicos, no hubiese podido profesionalmente compartir. Aparte, no somos muchos los hispanos que somos considerados para roles, menos si se trata de trabajos lejos del estereotipo. Espero que mis aportes animen a mejores y más talentosos talentos en Latinoamérica
 
–¿Qué puede contar de un rodaje que la mayoría del público no conozca?
 
–La mayoría de la gente no ha visto mis trabajos. Por allí un tipo se quejaba desde el anonimato de la Internet diciendo que yo era un invento, ya que siempre trabajé en roles inferiores. Seguro ignora que gané el premio al Mejor actor de la industria de la televisión en cable en 1989 (Vanessa Redgrave fue la mejor actriz), o que he sido nominado a tres Emmys. La mayoría de la gente no sabe que he filmado. En la música es casi igual. Conocen Pedro Navaja y casi nada mas de mis composiciones. Por eso Gabo me dijo una vez que yo era el desconocido más popular del mundo.
 
–Grabó con Lou Reed. ¿Lo trató de forma más o menos íntima?
 
–En la medida en que Lou permitía estar dispuesto a ser vulnerable, así fue.
 
–¿Había estado en contacto con él en los últimos tiempos? 
 
–Siempre estuvimos en contacto, de una forma u otra, sin ser compinches.
 
–¿Qué puede contar de él como persona para el público latino que tal vez no conoce ni descifra cierta forma de ser de este tipo de artistas anglosajones?
 
–Que poseía un gran sentido del humor, aunque seco. Que era honesto y se podía contar con una opinión sincera. Que el hecho de que escribiera conmigo temas y me acompañase en la guitarra con su grupo, tocando en mi primera y única grabación en ingles, demuestra su amplitud de criterio y su curiosidad y su respeto hacia el músico latino. No lo puedo asegurar pero no creo que Lou tuvo muchos ejemplos de colaboración con otros escritores de música urbana.
 
–Lou Reed primero y luego otros amigos suyos murieron en estos últimos meses. ¿Cómo le cayeron estas noticias? 
 
–Lou Reed, Paco de Lucía, José Cheo Feliciano y Gabriel García Márquez, todas han sido difíciles partidas para mí. Éstos no eran conocidos: éramos amigos, hablábamos, discutíamos, planeamos cosas juntos, trabajamos incluso, fuimos a las casas, comimos, bebimos, nos reímos. Las memorias seguirán intactas por el tiempo que me sea posible mantenerlas, pero la certeza de su desaparición física y la imposibilidad de volver a compartir con ellos es algo que aún me resisto a aceptar. Y su partida subraya mi propia mortalidad y afirma lo que escribí en el ’80: el tiempo no espera a nadie. Llegas a un momento donde sabes que tienes más pasado que futuro y que resulta prudente empezar a organizar tus expectativas y a considerar tus planes con el mayor cuidado posible.
 
–¿Diría usted que la salsa goza de buena salud? 
 
–En todos lados menos en Nueva York.
 
–¿Qué sucede hoy en la escena, según su opinión?
 
–Aunque se ha internacionalizado a un nivel tremendo, las compañías disqueras locales no se interesan por ella para distribución. Por eso, los nuevos exponentes son pocos y tampoco encuentran posible la difusión de su producto por la radio comercial. No hay clubes en donde ir a tocar en Manhattan. Me resulta increíble que en 1974 había más de 25 clubes de salsa en la ciudad de Nueva York, y hoy acaso habrá 4.
 
–¿Se mantiene al tanto y en contacto con nuevos artistas? 
 
–En realidad, sólo con Calle 13, y unos pocos, Alex Syntex por ejemplo.
 
–¿Los hay, cree, buenos y sinceros? 
 
–Creo que la intención del que graba su material siempre es buena y sincera. Que tenga calidad, o que esté bien planteada, eso es otra cosa.
 
–Grabó con Calle 13 una gran canción y video, La Perla. Ellos parecen representar con su mensaje aquello que usted patentó como estilo de creador en los ’70 y ’80. ¿Qué piensa de ellos?
 
–Creo que Calle 13 es el grupo más importante que ha surgido en la música popular en los últimos 10 años. No solo la letra de Residente; las ideas musicales y arreglos de Visitante. Creo que son excepcionales, más cuando se coteja con lo que hay por ahí. Crean música urbana que integra, provoca y entusiasma, y que genera una discusión publica que es necesaria. Están estimulando a muchos a pensar, incluso aunque no compartan su opinión. Espero poder hacer algo más completo con ellos en un futuro no muy lejano.
 
–¿Cómo sigue su carrera musical luego de estos recitales en la Argentina?
 
–En diciembre 31 del 2016 cerraré el ciclo de mi intervención musical en el marco de la salsa, en cuanto a giras. Como siempre quise ir a Rosario, Córdoba, Neuquén y otros lugares del interior argentino, lugares que antes nunca visité. Aprovecho para hacerlo ahora y compartir con ellos este capítulo de la salsa que está para mí por cerrarse (mi primer álbum de salsa fue editado en 1969). Pienso dedicar mi tiempo a otras cosas, armar otro grupo, hacer temporadas únicas solo en Nueva York y en Panamá, después del 2016 y dependiendo del tiempo que me tome plantear el argumento político-administrativo que antes mencioné y de lo que ocurra después. Gracias a todos por su interés.

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