7 may. 2010

Falleció "El tamborero de Cuba" Francisco Aguabella

Lima, Agosto de 1990: Primera visita de Eddie Palmieri al Perú. Estábamos con mi hermana Norma y con mi amigo Roy Rivasplata en el lobby del Hotel Sheraton, esperando para saludar a “El Sol de la Música Latina”. Estaban por ahí los jóvenes Nelson Jaime (gran trompeta de la Salsa de New York) y David Sánchez (uno de los saxofonistas más brillantes de su generación), cuando de pronto aparece, con una boina en la cabeza, el maestro Francisco Aguabella.

Con la cámara de fotos y algunas tapas de LPs, llevábamos también un póster de un Conversatorio que, días atrás, La Raza Latina había organizado con motivo de la llegada de Palmieri.

Me acuerdo que conversamos con don Francisco y, al final de la charla, nos autografió aquel póster de hace veinte años.

Terminando el siglo XX Francisco Aguabella grabó Agua de Cuba, el primero de una serie de discos de latin jazz bajo la licencia Cubop de Ubiquity Records, que continuaría con H2O, Cuabacán, Canto a los Orishas y Ochimini.

Incluso por esos años se re-editó en CD su disco Hitting Hard de 1977 y una grabación de 1962, titulada originalmente Dancing The Latin Way (junto a temas de la orquesta de Benny Velarde), que daban seña de apenas una parte de la historia musical de este percusionista cubano, quien también compuso temas como "Agua Limpia Todo"

Esta historia empezó el 10 de Octubre de 1925 en la ciudad de Matanzas, fecha de nacimiento de Francisco, quien aprendió a tocar los tambores folklóricos de Cuba gracias a Esteban “Chachá” Vega (de Los Muñequitos de Matanzas)

Empezó su carrera con el Conjunto Bolero de Matanzas y en 1952 llega a La Habana para tocar con Trinidad Torres y Rafael Ortega.

Viaja por primera vez a los Estados Unidos en 1954 para proseguir la huella de sus compatriotas Chano Pozo, Mongo Santamaría, Cándido Camero, Armando Peraza y Carlos Patato Valdés. Antes de eso, se cuenta que llamó la atención de Marlon Brando, quien lo vio tocar en un club de La Habana. Se dice también que fue el primero en llevar el tambor batá a New York y en tocar cinco tumbadoras juntas.




Había salido de Cuba con Katherine Dirham (junto con Julito Collazo) para grabar en Italia la música de la película Mambo, y regresa a New York. En “La Gran Manzana” se reencuentra con Mongo Santamaría, quien le presenta a Tito Puente para grabar el clásico álbum Top Percussion y luego con Mongo los discos Yambú y Afro Roots.

En 1959 viaja a Los Angeles para grabar con René Touzet y alterna por un tiempo en la orquesta de Dámaso Pérez Prado. En los 60s trabaja con músicos americanos como Rosemary Clooney, Ray Charles, Peggy Lee, Benny Carter, Mary Kay Trio, Francis Faye, Nancy Wilson, The Jazz Cruzaders, Al Hirt, Dinah Shore, Don Ellis y el gran “Dizzy” Gillespie, quien lo bautiza como “el John Coltrane de las congas”

Graba con Lalo Schiffrin el soundtrack de la película “Ché” y con Tito Puente el disco “On the Bridge”, donde también participa Frank Grillo “Machito”. Tocó también con el otro “grande del Palladium” Tito Rodríguez y con Modesto Durán y Vladimir

En los 70s Francisco Aguabella integra, entre 1972 y 1975, el grupo de latin rock “Malo” de Jorge Santana de enorme popularidad para la época, para luego trabajar, durante dos años, con la banda de César Ascarrunz. Graba con Hugh Masakela, The Doors y el grupo Weather Report. En 1974 Cal Tjader, otro gigante del latin jazz, lo invita a tocar en el Festival de Jazz de Santa Bárbara y luego toca con Joe Henderson y los legendarios Frank Sinatra y Carlos Santana.

En 1977 graba con Louie Bellson y Walfredo De Los Reyes el disco Ecue Ritmos Cubanos y con el maestro Eddie Palmieri el disco Lucumi Macumba Voo Doo, destacando en el tema Mi Congo Te Llama, vocalizado por Luisito Ayala.

Es invitado por Gillespie y Machito para el Festival de Jazz de Monterey de 1978 y en los 80s participa en el disco El Rey de Tito Puente, para Concord Records. En 1989 es invitado por Paul Simon en el tema “Spirit Voices” de su disco Rhythm of the Saints.

En 1992 recibe el premio National Heritage Fellowship de la National Endowment for the Arts y tres años después Les Blank graba el documental Sworn to the Drum: A tribute to Francisco Aguabella. Por entonces el maestro trabajaba como profesor del Departamento de Etnomusicología y Percusión Afrocubana en la Universidad de California.




Otros reconocimientos recibidos por el cubano fueron el Durfee Foundation's Master Musicians' Fellowship y el homenaje de la Comisión de Artes de Los Angeles.

A pesar de los embates de la enfermedad, don Francisco seguía en actividad. Incluso mañana tenía programada una presentación en el Steamers Jazz Club, la cual se realizará de todas maneras en homenaje a su figura. El director Orestes Matacena venía preparando otro documental, titulado “Aguabella”, aún sin terminar.

Ayer nos habían llegado las noticias de su delicado estado de salud, debido a un cáncer que lo aquejaba hacía tiempo. El triste desenlace ocurrió a las 6:15 am de hoy, viernes 7. El tambor de Francisco Aguabella dejó de sonar.

En un rato, saliendo de la misa a mi mamá, probablemente vaya a casa de mi padre y busque ese viejo póster de hace veinte años. ¡Que en Paz Descanse, Maestro Francisco Aguabella!

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