14 mar. 2010

Van Van y Eso Que Anda

Fuente: www.cubacine.cult.cu Por: Mayle González Mirabal

Dicen ser portadores del virus de la alegría, dicen ser eso que anda. No hay razón para explicar, pero contagian. La prueba la tiene Ian Padrón en imágenes. 270 000 personas rompieron récord de asistencia en Santiago de Cuba durante la gira nacional que diera Los Van Van en 2006 por toda la Isla y que Ian Padrón filmara para luego montar su documental.

Al estilo de un típico filme de carretera, Eso que anda cuenta la historia de la orquesta en 75 minutos, sin tiempos para extraviarse. El contagioso ritmo de una de las agrupaciones más populares en la historia de la música cubana, se mezcla con entrevistas a nostálgicos fanáticos, apasionados integrantes de la banda, bailadores irreverentes en conciertos multitudinarios, inesperadas peripecias para poder tocar y musicólogos que se debaten para desentrañar el alma del grupo.

Eso que anda de Ian Padrón, se presenta en el Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam. Juan Formell, quien participa este año en el encuentro, aprovechó para hablar de la película, de Los Van Van y de él.

«Es una idea que Ian me propuso a propósito de los 40 años que cumplía la orquesta. Organizamos la gira nacional y trabajamos en ambos sentidos. Mientras nos preparábamos para los conciertos en las distintas ciudades, el equipo de realización nos filmaba, entrevistaba y guardaba los secretos que ocurren antes de salir a escena. Hay cosas muy lindas en él, muy emocionantes».

¿Por qué se atreve Formell a entregarle su historia a Ian, qué admira de él?

Ya habíamos trabajado en un video clip para el disco Chapeando, además de que me fascinó su película con los Industriales. Entregarle nuestra historia no era algo que nos preocupara. Ian tenía el talento.

Después de tantos años dirigiendo, ¿cómo se sintió del otro lado?

Él me enseñaba a diario las cosas que iba haciendo, fue agotador para todos. Muchas veces teníamos que dedicar una hora de entrevista antes o después del trabajo, pero nos atraía mucho la idea. No se bien si formaron parte nuestra o nosotros parte de ellos, lo que sí sé es que éramos un gran equipo. Hubo cosas con las que no estaba totalmente de acuerdo, pero confié y el resultado final me maravilla.

El documental intenta explicar, o la menos insinúa, la posible despedida suya de la dirección de la orquesta. ¿Nos puede aclarar?

Uno debe saber cuándo llega el momento de dejarle a los más jóvenes la posibilidad de crear. He tenido problemas de salud que me han impedido estar a tiempo completo con la orquesta. Ahora me dedico más a estas cosas, entrevistas, fotos, contratos. Eso no quiere decir que no sea parte de Los Van Van, trabajo todo lo que puedo y revisamos juntos cada tema que sale».

La crítica ha dicho que eso podría suponer el fin de Los Van Van o el comienzo de una nueva orquesta con ese nombre, ¿qué piensa usted?

No estoy de acuerdo porque seguimos siendo los mismos, hemos cambiado lo que ha sido necesario. Cada época tiene sus propias características. Hay quines dicen que ahora le cantamos más al amor, puede ser, pero no hemos abandonado la crítica social. La sonoridad, el ritmo, el alma de Los Van Van siguen presente.

Tampoco soy imprescindible, mi hijo Samuel nació con la orquesta y creció en medio de ella. Lleva 14 años en la banda y la conoce lo suficiente como para no dejarla caer. Es un excelente músico y tiene mucho talento para dirigir.

Usted hablaba de la crítica social en los textos de las canciones y eso creo que los distingue. Los Van Van han logrado muy bien el doble sentido en sus canciones para ser lo que muchos han llamado, cronistas de su época.

Yo comencé a hacer música con una guitarra, por lo que la trova fue un género que marcó de alguna manera mi formación. Y si hay algo que disfruto es escuchar cómo el cubano utiliza el doble sentido para resumir en una frase, ideas con las que puedes escribir una historia.

No hace falta ser vulgar y creo que ahí es donde se demuestra la inteligencia artista. Si logras decir lo que quieres con el lenguaje de la calle, si los personajes de tus canciones son la misma gente que baila con ellas, si puedes provocar que los demás piensen con lo que cantas, entonces el éxito está asegurado.

Eso no lo inventamos nosotros, El Benny, Los Matamoros, Ñico Saquito, eran cronistas de su tiempo. «Quimbombó que resbala por la yuca seca», «si yo subo la loma voy detrás de ese mulo», son frases que los compositores que nos antecedieron utilizaron muy bien, Hace unos días, mientras me fregaban el carro, escuché a un hombre decirle a otro: «recuerda que somos fósforos de una misma caja». Con eso puede hacerse un número buenísimo.

¿Además de músico?

Me encantaría escribir una comedia musical. Supongo que es una herencia de mi padre. A él, además de la música, le encantaba escribir obras de teatro. Si me alcanza el tiempo, si la vida me lo permite, haré la comedia utilizando esa misma idea de explicar al cubano y a la sociedad a partir de lo que dice la gente en la calle, aprovechando todo lo que pueda el doble sentido, por supuesto.

Terminemos por lo que nos trajo hasta aquí, El Festival. ¿Es la primera vez que participas, qué planes tienes en estos días en Santiago de Cuba, algún concierto?

He venido solo a presentar el documental y sí es la primera vez que participo, por lo que estoy muy emocionado de poder hacerlo con un material como este. Los Van Van no vino conmigo porque por esto días estamos trabajando en la gira que anunciamos por Estados Unidos. Serán alrededor de 70 conciertos entre este año y el próximo, pero Santiago de Cuba es una de esas ciudades a la que nos encanta regresar.

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