12 abr 2022 0 comentarios

Eddie Palmieri y su histórico concierto en Sing Sing cumple medio siglo


 HISTORIA: Un día como hoy, hace 50 años, Eddie Palmieri llevó su música a la cárcel de Sing Sing y se convirtió en el primer artista afrocaribeño en publicar un disco desde una prisión.

A continuación presentamos un extracto del libro EDDIE PALMIERI LA HISTORIA DEL SOL MAYOR en el cual recordamos este histórico momento.


SING SING CANTÓ

Durante la producción del álbum Harlem River Drive de 1971, Morris Levy, el mandamás de Tico, ya pensaba retirarse del negocio de la música latina, lo que incluía poner a la venta su disquera. Tal situación impactó a varios de sus artistas, incluido Eddie Palmieri quien, después de Vámonos pa’l monte no grabaría otro álbum en estudio con el sello.

Ismael Quintana, cantante de la banda, recibió la propuesta de grabar como solista para la United Artists y, con permiso de Eddie, hizo para ellos Punto y aparte (1971, con arreglos de Charlie Palmieri y Javier Vásquez), y Dos imágenes (1972), producido por Bobby Marín y con arreglos de Louie Ramírez, Javier Vásquez y Héctor Garrido.

A pesar de esta situación, la actividad de la orquesta de Eddie Palmieri se mantuvo constante. Imbuido siempre de aquella inquietud social, apoyaba causas como las del líder campesino mexicoamericano César Chávez (tocando en un evento de apoyo a su lucha sindical) y llevaba su música a las prisiones, sin cobrar un centavo. De aquellas presentaciones salieron dos volúmenes grabados en la cárcel de Sing Sing que Tico sacó al mercado en 1972 y 1974. Participaron varios músicos del Harlem River Drive, los locutores Paquito Navarro y Joe Gaines y el activista social Felipe Luciano.

Palmieri no solo tocaba su música a los internos de las cárceles. Les llevaba poesía y un mensaje de esperanza. En su opinión, ellos debían tener la oportunidad de crecer y aprender durante su encierro y llevarles música era su manera de ayudarlos. Eso le causaba una gran satisfacción personal. Asimismo, era invitado a las Universidades para dar charlas a los alumnos y presentar su música. Uno de sus conciertos sería en la Universidad de Puerto Rico, que también dio motivo, más adelante, a un álbum doble.

En una ocasión, tocando con su orquesta en la prisión de Rikers Island con el trompetista de jazz Dizzy Gillespie, éste bromeó al presentarlo: “antes de que traiga a mi hermano del alma Eddie Palmieri ... Eddie, ¿alguna vez has visto una audiencia tan cautiva?" El auditorio no lo tomó bien y casi los botan de la tarima.

The Sing Sing Correctional Facility fue construida en 1825 por cien presos de la prisión de Auburn, que fueron confinados ahí cuando la obra acabó. Fue la tercera cárcel de New York y fue famosa por sus cientos de ejecuciones en la silla eléctrica.

Para los latinos, dicha prisión era también célebre por el tema La cárcel de Sing Sing, en la que el compositor dominicano Bienvenido Brens narraba la historia de un recluso condenado a muerte por haber matado a su mujer infiel y al amante. La canción llevó a la fama al invidente vocalista puertorriqueño José Feliciano.

Por aquellos años, las leyes contra las personas que vendían drogas habían sido endurecidas y se empezó a castigar con cárcel. Ese fue el motivo por el cual, muchos amigos y conocidos de Palmieri (y de otros músicos) que fungían de dealers en los salones de baile, fueron llevados a las prisiones federales, Sing Sing incluida. Gente cercana al pianista, como Tony “Gorilla” o Calvin Clash “Snookie” (autor de varios temas del disco Harlem River Drive) habían sido internados ahí y Eddie, con la inquietud de visitarlos, propuso a las autoridades realizar un concierto para todos los internos.

En 1971 Sing Sing había iniciado un ciclo de actividades culturales como esparcimiento para los convictos. Palmieri llevó a dicha prisión el siguiente plantel musical:

Piano y líder: Eddie Palmieri. Trompeta: Ray Maldonado. Trombón: José Rodrigues. Saxo: Ronnie Cuber. Guitarra: Harry Viggiano. Bajo: Andy González. Conga: Ray Romero. Percusión: Jerry González. Timbales: Charlie Santiago. Bongó: Nick Marrero. Batería: Reggie Barnes. Fender bass: Hank Anderson. Guitarra: Cornell Dupre. Voces y coros: Ismael Quintana, Arturo Campa y Arturo Franquiz.

El concierto, que Eddie quiso dedicar los internos y especialmente a “Snookie”, fue programado para el miércoles 12 de abril de 1972 con un hecho anecdótico: Cuando llegó la fecha, el amigo había sido trasladado a otra cárcel.


Como estrellas invitadas figuraron Charlie Palmieri (órgano) y Jimmy Norman con los cantantes del Harlem River Drive, Lorene Hanchard y Alvin Taylor. Además de Felipe Luciano y su poesía, estuvieron los comediantes Chavetita y Pirigón, que eran internos del penal. El ingeniero de sonido fue Vicente Cartagena de Mastertone Studios (donde se grabaron los primeros LPs de Alegre Records), y el productor fue Joe Cain.

Algunos escépticos le advirtieron que el concierto no tendría éxito ya que el ochenta por ciento de los reclusos eran afroamericanos que no gustaban de la salsa. “Solo abran la cortina, no se preocupen” les respondió el pianista.

El disco representó fielmente la energía y rebeldía que Eddie emitía con su música. Su comienzo no pudo ser más vibrante: Joe Gaines presentaba a “Mister Swing Eddie Palmieri en Pa’ la ocha tambó”, composición inspirada por la lectura de El Santo (La Ocha) Secretos de la Religión Lucumi, libro escrito por Julio García Cortez en 1971 y que Eddie compró en una botánica. La canción era una agresiva declaración de principios de más de diez minutos de duración (“Hace tiempo que vengo tocando y sonando el tambor”) con la voz “perfecta” de Quintana y el piano eléctrico (en todo el sentido de la palabra) de Palmieri. Al escucharlo, no dudo que los internos de Sing Sing, aunque estaban entre rejas, debieron sentirse libres, gritando a todo pulmón. ¡Y eso que el tema se escribió apenas en la víspera del concierto!

Sin tregua, V.P. blues mantuvo la tensión en el auditorio. Instrumental compuesto por Eddie junto al bajista Víctor Venegas (el título hacía referencia a los apellidos de los autores) y en el cual los hermanos Palmieri ofrecieron un contrapunto de infarto.


El lado B del volumen uno, publicado por Tico el mismo 1972, incluyó el clásico Muñeca y una versión bilingüe de Azúcar (con la actuación de Jimmy Norman y los vocalistas del Harlem River Drive) que empezó con el arreglo normal y, luego, cambió a funk para terminar nuevamente del modo latino. También se incluyó el poema Jíbaro/My pretty nigger por parte de Luciano, cabeza visible de The Young Lords en New York y quien escribió las notas del LP que tuvo un diseño de Izzy Sanabria.

José Massó, una de las personalidades boricuas más reconocidas en Boston (donde radica desde 1973) y productor del show radial “Con Salsa”, recuerda el gran impacto de ese disco y, en especial, del poema de Luciano que la mayoría de los universitarios boricuas en Estados Unidos recitaban de memoria, orgullosos de sus raíces.

Otros momentos del concierto en Sing Sing fueron publicados dos años más tarde en el segundo volumen Eddie Palmieri recorded live at Sing Sing Vol. II que, en realidad, fue publicado por Tico y Joe Cain para competir con el propio pianista que ya pertenecía a otra disquera. Este segundo volumen incluyó una versión de Vámonos pa’l monte y el tema Somebody’s son escrito por Palmieri con Jimmy Norman, además de dos poemas: Calle de la Vera Cruz, recitado por Paquito Navarro y Un rifle oración, a cargo de Felipe Luciano, quien también lo había declamado en el documental ¡Right on! de The Last Poets, dirigido por Herbert Danska en 1970.


Como no quedaba más material del concierto para publicar, Cain rellenó el Sing Sing 2 con Mi mujer espiritual que, en realidad, era el tema My spiritual indian, del LP Justicia y con Diecisiete punto uno (17.1), la descarga de Superimposition.

Estos serían los últimos dos LPs que Eddie Palmieri publicaría en Tico Records, disquera que estaba a punto de caer en “los tentáculos” de Fania, cuyo mandamás -Jerry Masucci- iría luego en pos del contrato del “hombre de la barba”. 

Los discos de Sing Sing fueron otra prueba del carácter innovador de Palmieri. Fue el primer artista de música afrocaribeña en publicar un disco grabado en una prisión. Dos años después, el 16 de enero de 1974, Larry Harlow grabaría (también en Sing Sing) el disco Live in quad con el cantante Junior González y en 1975, inspirado por Palmieri y desde la cárcel Oso Blanco de Puerto Rico, Bobby Valentín grabaría los dos LPs Bobby Valentín va a la cárcel, con los que inauguraba su propia disquera, Bronco Records. En aquel concierto, los cantantes fueron Frankie Hernández y Marvin Santiago.

Años más tarde, Marvin sería internado en la cárcel regional de Bayamón, Puerto Rico, donde grabó (en 1981) el LP Adentro. Valentín “regresaría” a la prisión de Oso Blanco en el 2002 con un gran concierto titulado Bobby Valentín vuelve a la cárcel.

En los discos de Sing Sing se puede escuchar el desborde sonoro que solo Eddie Palmieri podía generar, frenesí que puede verse en YouTube, en videos de la época, filmados en el Central Park de New York, de Muñeca y Vámonos pa’l monte.


Desbordado, jadeando, moviendo la cabeza, golpeando el teclado, parándose y sentándose continuamente. Palmieri era una “fuerza de la naturaleza”, representante fiel de la psicodelia musical de los 70. Su orquesta explotaba, mejor que ninguna, toda la energía de los tambores para el goce del cuerpo que respondía bailando. Si a eso sumamos las letras contestatarias para la época, reclamando justicia o libertad (lógico), estamos ante un fenómeno especial: Nadie mejor que Eddie Palmieri para representar el “latin music power”. Rebeldía con causa y con salsa.

5 abr 2022 0 comentarios

Anuncian festival de salsa en Venezuela

 

Maelo Ruiz saluda a Nicolás Maduro. El presidente venezolano anunció la realización de un festival salsero a realizarse en junio en Venezuela

Fuente: Ultimas Noticias, Venezuela. Por: Robert Araujo

El Poliedro de Caracas será el escenario donde se llevará a cabo el próximo 11 de junio el Festival Mundial de la Salsa Caracas 2022, en el marco del Día Internacional de la Salsa.

La noticia la dio a conocer este lunes el presidente de la República, Nicolás Maduro, desde el Palacio de Miraflores, donde recibió al salsero puertorriqueño Maelo Ruiz y a los artistas nacionales Omar Enrique y Omar Acedo.

«Hay que llenar El Poliedro. Vamos a hacer un gran festival de la salsa. Salva brava, salsa romántica, salsa moderna», dijo el jefe de Estado.

Al respecto, Omar Enrique explicó que se tiene pensado hacerlo el 11 de junio, una fecha que fue bien vista por el mandatario. «El 11, 12, 13, 14 y 15 de junio Festival Mundial de la Salsa Caracas 2022. Más nada», celebró el Presidente.

En medio de la conversación, en la que también participó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, Maduro destacó la influencia que tiene el género de la salsa en Venezuela, sobre todo en los sectores populares, y valoró el trabajo que hace Corazón Salsero para promover este género musical.

Además, destacó que Puerto Rico ha dado grandes músicos como es el caso de Maelo Ruiz, quien recordó que Venezuela siempre ha sido un país que lo ha recibido en varias oportunidades desde 1995.

«Que sigas llenando de amor, de sueños y alegría a los pueblos de América Latina y el Caribe y el mundo», dijo Maduro al cantante estadounidense de ascendencia puertorriqueña.

«Mientras Dios me dé vida y salud estaré haciendo música para el mundo entero, en especial para Venezuela», expresó el artista por su parte.

Ruiz es considerado como uno de los embajadores mundiales de la salsa, por su trayectoria en el género. En el año 2007 obtuvo una nominación al Grammy Latino con el disco “Puro corazón”.

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Una noche de salsa 11: La crónica


 Fuente: El Comercio, Peru. Por: Kattia Roca

La noche del dos abril tiñó de salsa y sabor el Estadio Nacional. Más 20 mil personas vibraron al ritmo de la Sonora Ponceña, el Gran Combo de Puerto Rico, David Pabón, Tony Vega y más agrupaciones que dejaron en claro que el Perú es un país salsero.

Casi todo a un solo llamado: Dejar de lado por un momento los malos recuerdos de la pandemia de COVID-19 y añorando más espacios donde divertirse al ritmo de la música.

Es que temas como “Lo mío es amor”, “Aquel viejo motel”, “Vete con él”, “Fuego en el 23”, ”La Fiesta de Pilito”, “Una aventura” y más demostraron que los peruanos siguen siendo uno de los mejores públicos para las estrellas de la salsa.

La salsa romántica de Tony Vega

La hora de los artistas internacionales emocionó al público. La llegada de Tony Vega con “Lo mío es amor”, hizo vibrar a los amantes de la salsa romántica.

La gente llegaba con más prisa, en búsqueda de un mejor lugar para poder disfrutar a los grandes del género.

Minutos después, Vega invitó al escenario a la peruana Amy Gutiérrez para que canten su dueto “Tú y yo”. Además, contó con la participación del boricua Gerardo Rivas, quien tuvo su propia presentación un poco más temprano.

Tras varios temas de Vega, el artista peruano Alvaro Rod llegó al escenario con un buen elenco de baile y un breve homenaje a Jerry Rivera, sin dejar de lado sus propios temas. “Vamos a Escapar”, “Somos dos” al lado de Farik Grippa, y “Escúchame mi amor”, demostró el talento de Rod, voz que iba a sorprender horas después.

El generoso David Pabón

Al final de Alvaro Rod, llegó unas de las voces más esperadas, la de David Pabón quien estremeció en Nacional con sus icónicos y sensuales temas.

Canción tras canción dejó en claro que Pabón es un clásico del género. “Caradura” abrió su presentación y con ello un corillo de aplausos. “Vete con él”, “Y nos amamos” y “Aquel viejo motel” fueron los temas que los peruanos entonaron al ritmo del puertorriqueño.

Un hecho que llamó la atención del salsero fue su predisposición a acabar sin joyas y hasta sin vestimenta. Todo con tal de engreír a su público. Es que durante su presentación, Pabón regalo su cadena, su casaca, su brazalete, unos aretes y varios discos.

Cuba dijo “Presente”

Alexander Abreu y Havana D’Primera llegó al escenario para encender a los presentes con su timba de primera. Un show que demostró todo el talento del cubano.

“Qué sorpresa” fue el tema que llamó la atención de todos. Esta servidora, no tan actualizada en la timba, se sorprendió al ver cuántas personas entonaban “Voy a publicar tu foto en la prensa” al unísono.

Sin embargo, al final entonó un clásico “Carita de pasaporte”, tema que estremeció al público. El cubano aprovechó para mostrar su bandera y, también, la peruana.

La salsa elegante de la Sonora Ponceña

Pappo Lucca llegó junto a su Sonora Ponceña y con ello todos sus clásicos temas.

El público se levantó ante un compilado de “Boranda”, “Fuego en el 23″ y “Yare”. El usó de recursos como fuego y humo prendió el escenario.

Si bien muchas personas llevaban varias horas en el show, que inició oficialmente a las 3 de la tarde, el dolor de pies no parecía ser una molestia para los asistentes, quienes bailaban y cantaban a todo dar.

“Lo bueno se queda, lo malo se va”, repitieron al final como una frase de despedida a las cuarentenas que se vivió por la pandemia de coronavirus en todo el mundo.

Gran Combo de tradición

La pandemia no dejó de lado la alegría en los miembros del Gran Combo de Puerto Rico, quienes se arrancaron su presentación con “La Fiesta de Pilito”, poniendo a bailar a su público de manera inmediata.

El hecho que llamó la atención fue la invitación al peruano Alvaro Rod para que los acompañe al escenario a cantar “El Aguacero”, tema que llenó de orgullo a todos. Al finalizar Rod mantuvo un fuerte abrazo con Rafael Ithier, miembro icónico del Gran Combo.

Ithier es una fuente de energía, mantiene la dirección de la agrupación musical a sus 95 años. En un momento se dirigió a los peruanos para agradecer que le permiten seguir con su música.

Un compilado de clásicos

Una de las agrupaciones más esperadas por el público fue el Grupo Niche. “Sin sentimiento”, hizo cantar al público, pero también sus clásicos “Hagamos lo que diga el corazón”, “Una mirada bastó” “Una Aventura”, “Me sabe a Perú”, “Nuestro Sueño”, “Nunca te podré olvidar”, “Gotas de lluvia”, “Entrega”, “Cali Pachangero”, “Pajaritos en el aire” y más.

Pese a que salieron a las dos de la mañana, el público estaba más que encendido para poder recibir a la agrupación colombiana.

El homenaje a Frankie Ruiz

Con un alegre homenaje a su padre Frankie Ruiz, Frankie Ruiz Jr. (38) encantó al público con los temas que llevaron al estrellato al estadounidense de ascendencia puertorriqueña.

Pero no quedó ahí, sino que también cantó una canción de Jerry Rivera. “La Cura”, “La Rueda”, “Imposible amor” y más, invocó al salsero que falleció en 1998, pero cuya música sigue presente.

7 ene 2022 0 comentarios

Jerry Rivas y El Gran Combo, un legado salsero

Fuente: El Espectador, Colombia

La famosa agrupación se presentará en la Feria de Manizales, que empezó el pasado 2 de enero y se realizará hasta el 10 de este mes. Rivas, quien ha sido miembro del grupo por 44 años, habla sobre su trayectoria y el importante legado de la orquesta.

En su larga trayectoria con El Gran Combo, Jerry Rivas se convirtió en un reconocido sonero y uno de los integrantes más antiguos de la agrupación salsera. / Getty Images

En su larga trayectoria con El Gran Combo, Jerry Rivas se convirtió en un reconocido sonero y uno de los integrantes más antiguos de la agrupación salsera. / Getty Images

¿Tiene alguna expectativa sobre la presentación que realizará El Gran Combo en la Feria de Manizales?

Estamos ansiosos y muy agradecidos con Dios por todas las bendiciones. También estamos contentos, porque, a pesar de todas las dificultades que el mundo ha atravesado por cuenta del covid-19, hemos podido ir retomando poco a poco.

¿Cómo hizo una agrupación tan grande para sobrevivir en estos tiempos de pandemia?

Cuidándonos mucho, siguiendo todos los protocolos, y aunque no pudimos vernos por un tiempo, cada uno aprovechó para estar con la familia. Extrañábamos mucho hacer música, pero las circunstancias no lo permitían en ese momento… queríamos montarnos en un avión y visitar distintos países, pero poco a poco pudimos ir saliendo de la isla y presentarnos en un escenario con público presencial.

¿Cuál fue el contexto salsero en el que usted llegó al grupo, hace más de cuarenta años?

Eso fue en la época de la Fania y las casas disqueras. Recuerdo mucho que uno de los grandes de la salsa en ese momento era Cheo Feliciano, también Tito Puente, Héctor Lavoe, Ismael Miranda… y luego como cantante fue otra historia. En ese momento el vocalista era el director, y nosotros hicimos un grupo conocido como el Conjunto Chaney, fue ahí cuando me tocó empezar a cantar, siempre rodeado de estos grandes maestros de la salsa.

¿Fue discriminado de alguna manera por ser el único hombre blanco rodeado de talento afro?

Sí, los primeros meses con el grupo fueron difíciles, a veces recibía comentarios de que era muy blanco o que no iba con la esencia de la agrupación, porque la mayoría eran de raza negra, aunque en El Gran Combo no fui el primer cantante blanco: estuvo Andy Montañez, que no es tan blanco como yo, pero igual lo es. No fue fácil al principio, esa es la verdad.

¿Cuál cree que ha sido el aporte y el legado de El Gran Combo a la salsa?

Debo decir que entiendo que probablemente El Gran Combo no es el mejor grupo del mundo, pero aun así es una de las orquestas más admiradas de la historia; es un gran ejemplo. Llevo 44 años siendo parte de ella y solo puedo decir que estoy agradecido con la vida por ser una pieza clave. Nuestras canciones nunca han tenido letras hirientes, y son fáciles de entender… la identidad musical del grupo es muy importante también, al igual que la disciplina.

¿Cómo identifica la salsa en cada etapa que ha tenido el género?

Debemos aceptar que la salsa, originalmente son cubano, porque nació en Cuba, es un género que ha tenido cambios y que los soporta. Nosotros como El Gran Combo hemos tratado de entrar en esos cambios sin perder la identidad del grupo; por ejemplo, en la salsa romántica grabamos nuestro sencillo “Ámame” y “Acero”, que fueron temas que la gente aceptó. Los cambios que ha tenido el género, a mi parecer, lo han favorecido, porque lo sacan de lo monótono y todo el tiempo está innovando. Yo siempre digo que El Gran Combo debe morir de la manera en la que nació, con su identidad intacta.

¿Le ve un punto final al grupo? ¿Cree que en algún momento caducará?

Creo que El Gran Combo podría seguir si nos ponemos de acuerdo en el grupo, pero de lo contrario sería muy difícil, porque así como está conformado es exitoso, es la esencia, y si no seguimos el mandato de su fundador, Rafael Ithier, no creo que haya futuro.

¿Cómo define la sensación de estar en el estudio haciendo música y la de estar en el escenario frente al público?

Soy honesto, en el estudio la gente de afuera pensará que es muy fácil, pero no es así. Aunque uno va preparado, siempre se encuentra con algo que no cuadra. Siempre digo que el estudio de grabación es como el polígrafo, y lo comparo con eso porque ese espacio es la hora de la verdad, aunque hoy en día es mucho más fácil hacer música, pero sigue siendo tedioso y no es lo mismo que estar en un escenario. El escenario es mágico, tú tienes un público al frente y sabes que tienes que hacerlo bien, el escenario es más relajante y el estudio es más frío.

¿Cómo escogen los temas que interpretan en un concierto?

Nosotros tenemos bastantes canciones, es un consenso en el que todos escogemos cuáles son las que queremos incluir en el repertorio. Rafael es quien elige quién de nosotros puede cantar determinada canción por el registro, por el tono de voz; es un proceso.