3 abr 2021 0 comentarios

Mis recuerdos de Vitín Paz


Mis primeras vacaciones con Ana María fueron en mayo de 2012. Fueron unos días en San Andrés, con una escala de dos días en Ciudad de Panamá.

Mi amigo panameño Kadid Aguilar sabía de nuestra corta estadía en el "puente del mundo" y me hizo una propuesta que no podría resistir: ir a la Universidad de Panamá y entrevistar a Vitín Paz. 

Tres años antes, también gracias a Kadid, lo había entrevistado por teléfono para La Radio de El Salsero. Ahora tendría en persona a la "mejor primera trompeta del mundo", según la voz autorizada de Eddie Palmieri, una de las leyendas no solo de la salsa sino de los escenarios teatrales de Broadway.

La cita sería antes de las cuatro de la tarde, en la facultad de Bellas Artes. Esa tarde el maestro tenía clases y me daría un espacio para entrevistarlo.

Llegué puntual. Vitín aún no estaba. Pregunté por él y me aseguraron que no tardaría mucho en aparecer por los patios universitarios. Así fue.

Caminaba lento y era saludado por los jóvenes que cruzaban por su camino. Yo estaba en la puerta de la facultad y fui a su encuentro para una charla inolvidable, delante y detrás de las cámaras.

Creo que pocos aficionados peruanos a la salsa peruana conocieron y conversaron con él. Me siento afortunado de haber podido entrevistarlo dos veces.

Esta mañana Víctor Paz falleció. Deja para la historia sus grabaciones con los dos Titos, con Palmieri, Bauzá y las Estrellas de Fania. Sus solos en clásicos como "Pa'Bravo Yo" de Justo Betancourt, "Soy Salsero" de Machito, "Camino al Barrio" de Willie Colon y su actuación estelar en la banda sonora del film The Mambo Kings.

Mi recuerdo y homenaje al maestro Vitín, uno de mis héroes musicales que tuve la fortuna de conocer. Descanse en Paz, maestro.

28 mar 2021 0 comentarios

Papo Lucca, el pianista



ENTREVISTA 2021

19 mar 2021 0 comentarios

Autobiografía de Rubén Blades se publicará en dos partes



Fuente: Noticel.com Por: Omar Marrero 

La autobiografía que publicará el ídolo salsero Rubén Blades no contará su experiencia política en Panamá, pero sí lo hará en un segundo libro, reveló esta semana el veterano cantautor.

Blades, uno de los músicos más influyentes en la historia del género salsero, admitió que sus memorias sobre su incursión como candidato presidencial ocuparían demasiadas páginas si las une con su historia musical.

“Este tiempo lo estoy dedicando a la edición y examen de los capítulos de mi libro. El primer borrador corregido debo entregarlo a fin de marzo. El releer y editar lo escrito en partes, es una labor tediosa pero necesaria”, contó el músico en su columna “Diario de la peste”, que publica en sus redes sociales.

“Estoy obligado a dejar muchas cosas sin mencionar, por razones de la extensión del libro. ¡Imaginen, los comentarios sobre mi experiencia con el Movimiento Papa Egoró superaban las doscientas páginas! En el futuro me extenderé sobre el período de cuando fui candidato presidencial (en) un libro aparte en el cual incluiré muchísimos memorándums y correspondencia interna que he guardado durante décadas”, reveló el artista.

Hace unas semanas, Blades había anunciado que su autobiografía estaba planificada para ser publicada en septiembre de este año.

Mientras, lamentó que en lo que va del 2021 ha perdido a cuatro amigos y colegas de la música: Carlos Pérez-Bidó, Chick Corea, Johnny Pacheco y Jimmie Morales.

“Cada vez que recibo la noticia sobre el deceso de alguien cercano, reflexiono sobre el tiempo que me queda en este mundo y en la necesidad de emplearlo de manera efectiva y provechosa. Ustedes que me leen, en especial los que aún tienen más futuro que pasado, utilicen hoy su oportunidad y no dejen para mañana lo que pueden intentar en este día”, escribió.

Confesó que aún no se ha vacunado contra el COVID-19, pero planifica hacerlo este mes.

18 mar 2021 0 comentarios

Jimmie Morales, un conguero para la historia

 



Fuente: Fundación Nacional para la Cultura Popular, Puerto Rico. Por: Vicente Toledo Rohena

La elegancia y sabor del tambor de Jimmie Morales quedó perpetuado para la historia de la salsa. El ritmo cadencioso que estableció, definió su estilo; y escribió una página dorada dentro del género que lo apasionó.

Nacido en Bridgeport, Connecticut -de padres puertorriqueños- Morales escuchaba de niño a Los Beatles y Los Beach Boys, entre otros. Pero fue la salsa, el ritmo que lo cautivó. A los nueve años se mudó junto a sus padres a Puerto Rico y fue cuando tuvo un encuentro y conexión con la música de Willie Colón y Héctor Lavoe; Ray Barretto; y Larry Harlow e Ismael Miranda.

Poco a poco y de manera autodidacta continúo estudiando la forma de tocar de Barretto, quien se convirtió en su conguero favorito. Amplió su capacidad musical al escuchar a otros percusionistas de moda como Mongo Santamaría, Milton Cardona, Frankie Rodríguez, Frankie Malave y Eddie Montalvo.

Tras seguir las interacciones con el instrumento, sus primeras ejecuciones en la conga, fue en las parrandas Navideñas. Debutó tocando de una manera seria al participar en un grupo formado por gente de la vecindad, llamado ‘La Justicia’. Posteriormente se unió a la Orquesta La Predilecta, donde tocó en una fiesta de marquesina y ganó sus primeros $15 como músico.

Su carrera tomó un pronto ascenso al unirse a la orquesta del cantante Tito Allen, donde comenzó a pulir sus habilidades y darse a conocer como uno de los nuevos chicos del bloque. La exposición junto a Allen, le abrió la puerta para entrar a tocar con Mr. Afinque, el timbalero Willie Rosario, donde estuvo estacionado musicalmente un buen tiempo. Aportó sin duda, al afinque de la orquesta y grabó en 14 de las producciones del timbalero.

Morales participó en proyectos como el de Andy Montañez y Pellín Rodríguez; Roberto Roena, los nueve discos como solistas de Frankie Ruiz; Ismael Miranda, Oscar de León, José Alberto ‘el Canario’; y casi todos los discos de solista de Gilberto Santa Rosa, con quien mantuvo una relación de hermandad.

Grabó en más de 300 producciones; en las producciones de los artistas de la compañía discográfica venezolana, TH Rodven; Edwin Colón Zayas, el grupo de música urbana 3-2 Get Funky; y recientemente en ‘Colegas’ de Gilberto Santa Rosa y ‘Opus’ de Marc Anthony.

La reconocida compañía de instrumentos de percusión REMO por un tiempo sacó dos modelos de congas de colores diferentes con su nombre y junto a la empresa se abrió camino por el mundo, ofreciendo clínicas en Estados Unidos, Suramérica y China. Representó a REMO en el evento ‘China Drum Summit’ (2016), donde los protagonistas eran los bateristas más famosos del mundo. Fue el único percusionista, conguero en ser invitado al prestigioso evento.

A finales de 2020 se publicó el libro ‘Un conguero para la historia: Memorias de Jimmie Morales’, de la escritora Bella Martínez. El mismo narra la virtuosidad del percusionista, su participación en las principales orquestas de salsa del País, la cantidad asombrosa de grabaciones discográficas donde apareció; y sus viajes por diversos rincones del planeta.

Hoy, los tambores y salseros del mundo lloran la partida de un percusionista que impuso su clase con elegancia y sobretodo, conocido por su humildad y don de gente. Su nombre y legado será recordado por ser uno de los protagonistas de la salsa.


Documentan el legado de Jimmie Morales

Por Vicente Toledo Rohena para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Es un virtuoso de la conga que por 45 años ha repicado los cueros con elegancia y sabor por diversos rincones del planeta. La participación en las principales orquestas de salsa del País y en una cantidad asombrosa de grabaciones discográficas, lo convierte merecedor de contar su historia. Así queda narrada en el libro ‘Un conguero para la historia: Memorias de Jimmie Morales’, escrito por Bella Martínez.

“El libro se logró gracias a una persona que le gusta la salsa y le encanta bailar, Bella Martínez. Nosotros nos conocimos de vernos en los bailes de vez en cuando. Empezando la pandemia vi unos videos que ella subió en la Internet, hablamos y me pidió mi dirección. Era para enviarme una copia de su libro ‘Insurrecta’ y fue cuando me enteré que era escritora”, explicó el conguero, Jimmie Morales.

Morales indicó que tras una conversación con Martínez, que también es la autora de ‘Esquizofrénica’ surgió la pregunta, si alguien había escrito sus memorias a lo que el percusionista contestó que no. Entonces, la escritora mostró interés de realizar el proyecto.

“Entonces empezamos a trabajar en el libro. Inició con entrevistas que me hacía todos los días a las 4:00 de la tarde sin fallar a través de facetime. Comenzamos en el mes de junio y culminamos el 10 de septiembre de 2020”, recordó Morales.

La publicación además de narrar y contar sobre la trayectoria del músico a través de los años, incluye una discografía que abarca su participación en grabaciones desde 1978 hasta 2020’; y una galería de fotos. La portada fue diseñada por Nilsa Pérez.

El libro se puede conseguir en la Fundación para la Cultura Popular en Viejo San Juan, Librería El Candil en Ponce, R Zayas Music, bellamartinezescribe.com y Amazon, por mencionar algunos lugares.

Nacido en Bridgeport, Connecticut -de padres puertorriqueños- Morales escuchaba de niño a Los Beatles y Los Beach Boys, entre otros.

“Recuerdo que en casa había un solo disco de lo que podríamos llamar salsa. Era de Rafael Cortijo y su Combo. Un día, mi papá me regaló una guitarra porque sabía que me gustaban mucho Los Beatles, pero nunca aprendí a tocarla”, recordó.

A los nueve años se mudó junto a sus padres a Puerto Rico debido a un padecimiento asmático que se complicaba con la llegada del invierno. El nuevo hábitat fue Lomas Verdes, Bayamón, donde a través de la radio comenzó a escuchar música de Willie Colón y Héctor Lavoe; Ray Barretto; y Larry Harlow e Ismael Miranda, entre otros. La salsa lo cautivó y apasionó. Lavoe y Barretto se convirtieron en sus músicos favoritos.

“En esos días, hice un intercambio con un amigo. Le presté mi bicicleta y él me prestó su batería. El contacto fue breve con el instrumento porque mi papá me regañó por prestar la bicicleta. Al tiempo, nos mudamos para Santa Juanita, Bayamón y me encontré con un vecino que tenía una conga. Podría tener como 11 o 12 años. Fue cuando comencé a identificar la conga en las canciones que escuchaba en la radio”.

El vecino le prestaba la conga y empezó a practicar al ritmo de un toca disco. La meta trazada fue aprenderse las canciones de memoria.

“En la escuela, la única clase que ofrecían era de canto y para eso yo no servía. Seguí estudiando a Barretto que se convirtió en mi conguero favorito y Lavoe en mi cantante favorito. Amplié la capacidad de escuchar a otros congueros de moda como Eddie Montalvo, Frankie Rodríguez, Milton Cardona, Mongo Santamaría y Frankie Malave”…

Luego de esas interacciones con el instrumento su debut tocando conga fue en una parranda Navideña. La ejecutaba con un patrón de ritmo, pero admite no sabía tocarla. La primera aventura musical llegó al participar en un grupo formado por personas del vecindario, el grupo La Justicia. Posteriormente se unió a la Orquesta La Predilecta, donde tocó en una fiesta de marquesina y ganó sus primeros $15 como músico. El sueño del conguero era tocar con La Mulenze. Le fascinaba la orquesta y conocía su repertorio al dedillo.

Con la ayuda de Aníbal Vázquez y un individuo apodado Cuco que tenían oficina en la zona disquera de la Parada 15 en Santurce, llegó la oportunidad de convertirse en conguero del cantante Tito Allen. Eran los tiempos en que Allen tenía pegado en la radio el tema ‘Por eso’. Participó de múltiples presentaciones junto al cantante hasta que comenzaron a surgir nuevas oportunidades.

“Lo que pasaba con Tito Allen era que venía a Puerto Rico, tocábamos y él, luego regresaba a Nueva York. Entonces, nos quedábamos nosotros por acá un tiempo sin tocar. Es cuando Raphy Leavitt me invita a una audición. Fue en el momento que entró a cantar Tony Vega y grabarían el disco donde se encuentran los temas ‘Sheila Taína’ y ‘La Cosquillita’. Se suponía que yo grabaría en ese disco, pero cuando estaba ensayando con ellos y parecía me iba a quedar en la orquesta apareció otra invitación”.

La invitación se convirtió en un dulce dilema. Por un lado tenía la oportunidad de tocar con La Selecta de Leavitt presta a entrar al estudio de grabación; por otro lado, a través de Edwin ‘Mulenze’ Morales -con quien soñó tocar siempre- recibió la buena nueva de que Willie Rosario lo buscaba para ofrecerle trabajo. La decisión final fue unirse a la orquesta de Mr. Afinque (Willie Rosario) y llenar la vacante dejada por la partida del conguero Papo Pepín. Durante ocho años fue integrante de la banda de Rosario y ha grabado en 14 de las producciones del timbalero.

Morales ha participado en producciones discográficas como ‘Encuentro Cercano de dos grandes’ de Andy Montañez y Pellín Rodríguez; en proyectos de Roberto Roena, los nueve discos como solistas de Frankie Ruiz; con Ismael Miranda, Oscar de León, José Alberto ‘El Canario’; casi todos los discos de Gilberto Santa Rosa y en una cantidad envidiable de otros exponentes del género.

“Son más de 300 grabaciones. A eso hay que añadirle los discos de los artistas de la compañía discográfica venezolana, TH Rodven; Edwin Colón Zayas, el grupo de música urbana 3-2 Get Funky; y recientemente ‘Colegas’ de Gilberto Santa Rosa y ‘Opus’ de Marc Anthony”.

La reconocida compañía de instrumentos de percusión REMO por un tiempo sacó dos modelos de congas de colores diferentes con su nombre y junto a la empresa se abrió camino por el mundo, ofreciendo clínicas en Estados Unidos, Suramérica y China. Representó a REMO en el evento ‘China Drum Summit’ (2016), donde los protagonistas eran los bateristas más famosos del mundo. Fue el único percusionista, conguero en ser invitado al prestigioso evento.

“Tuve la dicha de brindar clínicas en Taiwán. Una experiencia enriquecedora. Compartir con maestros y estudiantes de escuela elemental, donde la compañía REMO les donó instrumentos. Ver la alegría de esos niños al recibir los instrumentos y compartir con ellos fue una de las mejores experiencias en la vida”, narró el músico que impartió también talleres en la Universidad de Taipei y además, cuenta con la línea exclusiva de ‘Toca Percussion Jimmie Morales Signature Series Congas’.

14 mar 2021 0 comentarios

Grupo Niche y Arturo O'Farrill ganan Grammy 2020



Esta tarde se anunciaron los primeros premios de la 63 edición del Grammy.

En la categoría Best Tropical Latin Album el Grupo Niche de Colombia hizo historia al ganar el premio con su álbum 40. Es la primera vez que un intérprete u orquesta de Sudamérica recibe el Grammy anglo en esta categoría. Además 40 se convierte en uno de los pocos álbums que, en un mismo año, ganan el Grammy Latino y el americano a la vez.


Esta era la segunda nominación que Niche recibía. El año 2015, su disco 35 Aniversario fue nominado (el ganador fue José Lugo y Guasábara Combo con su álbum Donde Están?)

En la categoría Best Latin Jazz Album el ganador fue Arturo O'Farrill The Afro Latin Jazz Orchestra con su personalísimo álbum Four Questions.

Es la quinta vez que O'Farrill recibe un Grammy americano. En la edición 2008 su álbum Song for Chico ganó el premio como Mejor Album de Jazz Latino, premio que repitió en la edición 2014 por su álbum The Offense of the Drum. Al año siguiente, 2015, Arturo recibió el Grammy por Best Instrumental Composition por "The Afro Latin Jazz Suite" y el 2017 recibió el mismo premio por "Three Revolutions".

Además O'Farril tiene dos Grammys Latinos: Mejor Album Instrumental 2014 por Final Night At Birdland y Mejor Album de Jazz Latino 2016 por Cuba: The Conversation Continues
7 mar 2021 0 comentarios

El Combo del Mundo

 

Fuente: Agencia EFE

La legendaria orquesta de salsa El Gran Combo de Puerto Rico lanzó este viernes 5 “El combo del mundo”, el primer sencillo de lo que será su próxima producción discográfica, “En cuarentena”, que trabajaron en medio de la pandemia de la covid-19.

El álbum, de igual manera, será lanzado por el sello discográfico Rimas, el mismo que representa a reconocidos artistas puertorriqueños como los urbanos Bad Bunny, Arcángel y Eladio Carrión, y el cantautor Tommy Torres.

“El combo del mundo”, escrito por el cuatrista puertorriqueño Prodigio Claudio y el pianista de la orquesta, Willie Sotelo, “es una mezcla salsera que recopila el legado del grupo con rimas y acordes distintivos de El Gran Combo de Puerto Rico”, según detalló Rimas en un comunicado de prensa.

El sencillo, igualmente, cuenta “con una letra que describe una trayectoria que lleva a consagrar toda la música vigente y a enmarcar el respeto a la clave musical que engalana su colección artística dirigida al fanático y al bailador” que por más de cinco décadas El Gran Combo de Puerto Rico ha conquistado el mundo.

“El público quiere salsa de la buena y vamos a obedecer. El ritmo y la esencia de El Gran Combo siguen, es la marca con que el mundo nos conoce”, sostuvo el maestro Rafael Ithier, líder del grupo ganador de innumerables reconocimientos a nivel internacional, en el comunicado.

Ithier, de igual manera, resaltó que es “un orgullo que desde Puerto Rico podamos ofrecerle al público alegría en medio de tantas situaciones como la pandemia que vivimos hoy”.

Según se indicó, “Los Mulatos del Sabor”, uno de los varios motes con que se conocen a El Gran Combo de Puerto Rico, no dejaron de trabajar pese a la pandemia de la covid-19.

Así, desde el año pasado comenzaron a preparar su nuevo disco titulado “En cuarentena”, que ya se puede encontrar en todas las plataformas digitales, al igual que el disco en físico en Amazon.

El sello Rimas también representa a los reguetoneros Arcángel, Jowell y Randy, y Tito “El Bambino”. 

0 comentarios

Dos canciones enfrentadas como reflejo de la división política en Cuba

 


Fuente: France24.com Por: María Clara Calle Aguirre

'Patria y vida'. 'Patria o Muerte'. Estas dos frases son las que representan los choques artísticos más recientes en Cuba que, más que ser dos canciones, se convirtieron en las banderas de quienes critican y quienes apoyan al Gobierno cubano.

La disputa comenzó el 16 de febrero, cuando el cantante cubano Yotuel, del grupo Orishas, publicó un video titulado 'Patria y vida'. Junto a él, cantan el dúo Gente de Zona, el músico Descemer Bueno y los raperos Maykel ‘Osorbo’ Castillo y El Funky -quienes hacen parte del movimiento cubano disidente de San Isidro-.

Los seis afrocubanos cantaron contra el Gobierno de la isla, al que culpan de la crisis económica, la falta de comida y la presión contra quienes piensan diferente. Aunque no canta, también aparece el artista visual Luis Manuel Otero, coordinador del Movimiento San Isidro, conformado en 2018 para promover la libertad de expresión en la isla.

Desde el mismo nombre de la canción, los artistas se oponen de manera directa a la conocida frase que acuñó Fidel Castro en marzo de 1960, luego de que el vapor francés La Coubre explotara en la bahía de La Habana intentando llevar armas y municiones contra la revolución cubana.

“No tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería ¡patria o muerte!”, dijo Castro. Su frase se convirtió en un símbolo de los gobiernos de izquierda de América Latina.

Ahora los artistas cubanos hacen un llamado en su canción para cambiar esas palabras. “No más mentiras. Mi pueblo pide libertad, no más doctrinas. Ya no gritemos patria o muerte sino patria y vida”, dice la letra.


Yotuel le explicó a EFE que esto se debe a que la composición reivindica el derecho a vivir. “Y si al Gobierno de nuestro país no le parece bien es porque se están violando todos esos derechos fundamentales (…) Intentan humillar nuestra imagen, difamando noticias y dichos falsos para que el pueblo les crea y que nos culpe a nosotros de criminales”, denunció.

Otra parte de la canción asegura: “Ya ustedes están sobrando, ya no les queda nada, ya se van bajando. El pueblo se cansó de estar aguantando. Un nuevo amanecer estamos esperando”; y dice que “ya se acabó” el periodo de “62 haciendo daño”, aludiendo a los años que han transcurrido desde la revolución liderada por Fidel Castro.


El Gobierno de Cuba respondió a la canción con tweets, himnos y mensajes en los medios públicos

Todas estas consignas despertaron fuertes críticas desde funcionarios del Gobierno cubano hasta medios estatales. Horas después de que se publicó la canción, el presidente Miguel Díaz-Canel publicó tres mensajes en su cuenta de Twitter. El primero fue para reivindicar a Silvio Rodríguez, el cantautor de música protesta.

Otro mensaje fue para compartir un artículo del diario oficial 'Granma' en el que se tildaba a la canción de “contrarrevolución desgastada” y “burda injerencia política”. Y el último tweet fue para aplaudir el himno que algunos cubanos cantaron rememorando las palabras de Fidel Castro.

Pero eso fue tan solo el comienzo de las acciones y las reacciones que giraron en torno a la canción de Yotuel. Diez días después de que ‘Patria y Vida’ fuera publicada, este cantante ya se había reunido con partidos del Congreso de España y con miembros del Parlamento Europeo para defender su canción. “Hay una represión dura contra el arte cubano y su pueblo, nos quieren sumisos y callados”, dijo el artista a la agencia EFE.

Su voz fue respaldada por Dita Charanzová, la vicepresidenta del Parlamento Europeo a cargo de América Latina; y por Leopoldo López Gil, diputado del parlamento europeo y padre del homónimo opositor venezolano. Fueron ellos dos quienes sirvieron como anfitriones de Yotuel en la instancia internacional.

Mientras tanto, en Cuba, otros cinco artistas preparaban una respuesta al furor que estaba despertando la canción de Yotuel. Fue así como los cantantes Raúl Torres, Annie Garcés, Dayana Divo, Karla Monier y Yisi Calibre publicaron el 2 de marzo su video ‘Patria o muerte por la vida’. Medios estatales replicaron la canción.

En el video, critican sin mencionar a los artistas de la primera canción diciendo que “rentabiliza lamer la arrogancia del imperio”, en alusión a Estados Unidos y al hecho de que cuatro de los seis afrocubanos viven en Miami. “Rentabiliza cantar que estás contra la pobreza si en terciopelo y satín se revuelca tu vileza”, dice la letra.

Además, a la frase de 62 años de daño, le responde que “a la revolución le quedan 62.000 milenios”. El estribillo de ‘Patria o muerte por la vida’ es precisamente la frase de Castro repetida una y otra vez, combinada con otras palabras, incluyendo las de “viviremos y venceremos” que pronunció el expresidente venezolano Hugo Chávez en 2011 en vez de su tradicional “patria, socialismo o muerte”.


Pero, la canción ‘Patria o muerte viviremos’ no ha alcanzado todavía la popularidad de ‘Patria y vida’. En los dos días que aquella lleva al aire, suma más de 600.000 vistas en YouTube; mientras que la del cantante de Orishas superó el millón de reproducciones en tres días y ahora se acerca a los tres millones. Además, la segunda canción tiene más rechazo en la plataforma, con más de 62.000 votos por el ‘no me gusta’.

Más allá de la rivalidad que hay entre las dos canciones, sus letras son tan solo la punta del iceberg de la división que existe en Cuba frente a las expresiones artísticas, una diferencia que estalló en 2018.


El Movimiento San Isidro en medio de la expansión del Wi-Fi en Cuba

La participación del Movimiento San Isidro en la canción ‘Patria y Vida’ no es gratuita, pues de hecho es el punto de origen más reciente de las voces disidentes del Gobierno cubano dentro de la misma isla.

Hace dos años, diferentes artistas formaron ese colectivo para protestar por las restricciones a la libertad de expresión en la isla, específicamente las que creaba el Decreto 349, promulgado en diciembre de 2018.

La normativa obliga a que todos los artistas se inscriban ante el Estado y le da potestad a las instituciones culturales gubernamentales para evaluar su trabajo. El arte que no quede registrado oficialmente pasa a ser ilegal. Esto le da “al Gobierno el poder de poner artistas en una 'lista negra' y destruir unilateralmente su capacidad de producir arte legalmente”, denuncia la investigación de Artists at Risk Connection (ARC) y Cubalex.

La inconformidad de artistas visuales, cantantes, universitarios y periodistas cubanos fue aumentando hasta forjar el Movimiento San Isidro, coordinado por Luis Manuel Otero. Varios de los integrantes del equipo han sido encarcelados en múltiples ocasiones -incluyendo el mismo Otero- y han sido acusados por cargos como usar de forma denigrante la bandera de Cuba o atentar contra la autoridad.

Los raperos Maykel ‘Osorbo’ y El Funky que participan en la canción hicieron parte de la protesta que lideró el colectivo frente al Ministerio de Cultura en noviembre pasado, denunciando la represión contra los artistas. Y las imágenes de esa manifestación, que duró dos días, también están incluidas en el video de Yotuel.

Decenas de artistas e intelectuales cubanos se manifiestan frente a la sede del Ministerio de Cultura, para exigir el fin de la represión y la censura. En La Habana, Cuba, el 27 de noviembre de 2020.

Decenas de artistas e intelectuales cubanos se manifiestan frente a la sede del Ministerio de Cultura, para exigir el fin de la represión y la censura. En La Habana, Cuba, el 27 de noviembre de 2020. © ©A FP/Yamil Lage

Es por esto que la canción de Yotuel se inscribe en la ola de artistas que rechazan al Gobierno cubano. Pero también está inmersa en la expansión del Wi-Fi en Cuba desde hace un par de años. Que cada vez más habitantes de la isla accedan al Internet móvil ha revitalizado la escena artística alternativa, según ARC y Cubalex.

Y eso se evidencia con ambas canciones. Pues más que ser una confrontación de estribillos, sus letras se convirtieron en un símbolo político que los cubanos comparten desde sus redes sociales. Ahora en la isla, se puede distinguir la posición de los habitantes por los hashtags y los marcos que usan en Facebook y que rezan: ‘Patria y vida’; o ‘Patria o muerte’.

0 comentarios

Muere Alberto Maraví, reconocido empresario discográfico peruano

 


Ha fallecido, a los 90 años de edad, don Alberto Maraví, el creador de Infopesa, una de las disqueras  que más impulsó la música tropical en Peru.

Juaneco y su Combo, Los Mirlos, Agua Marina y El Grupo 5 son algunos de los grupos que tuvieron la oportunidad de surgir con el sello Infopesa. Sin embargo, fue el Cuarteto Continental la banda que más éxito tuvo de la mano de Maraví, las más vendedora con sus "cumbias pegaditas", a comienzos de los 80.

Los Pasteles Verdes fue otra de las populares agrupaciones que contó con el soporte promocional y la sabiduría empresarial de Maraví.

La salsa no le fue ajena a don Alberto. En los 70, Infopesa publicó varios LPs de Fania e impulsó la carrera de artistas peruanos como Oscar "Pitín" Sánchez.

En los últimos años Infopesa tuvo un relanzamiento de la mano de Maraví y de su hijo Juan Ricardo.

Que en Paz Descanse, Alberto Maraví!

4 mar 2021 0 comentarios

Bobby Valentin revive "El Twist" al son de salsa


 

Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Damaris Hernández Mercado

Los primeros meses de la pandemia el músico y director Bobby Valentín optó por permanecer tranquilo en su casa a la espera de conocer cómo el mundo enfrentaba la crisis de salud global provocada por el coronavirus. Al descubrir que tomaría tiempo un regreso a los escenarios en formato presencial, comenzó a inquietarse pensando cómo satisfacer la vena musical que lo ha llevado por 55 años al frente de su orquesta.

Con el deseo de hacer lo mejor que sabe hacer: darle vida y protagonismo al bajo, Valentín lanzó una versión en salsa de “El Twist”, éxito internacional compuesto por Hank Ballard grabado originalmente por Chubby Checker.

El “Rey del bajo” creó su versión del éxito que revolucionó las pistas de bailes de los años 60 cuando el género se apoderó de los clubs en Nueva York.

El compositor, arreglista y productor vivió esa época en la Gran Manzana que era la ciudad considerada punta de lanza de los artistas, ya que las principales casas disqueras estaban localizadas en New York

“Cuando yo estuve radicado en Nueva York, ‘El Twist’ fue un ‘boom’. En aquella momento lo grabó Chubby Checker. Para esa época, lo que salía era rock & roll y todo era baile. Estaba el chachachá, la pachanga, el bugalú, mambo y todo era baile y música. Siempre todo era muy visual. Pensando en esa época fue que grabé la canción en salsa hace más de un año, pero la había paralizado por la pandemia y dije ‘ya es tiempo de lanzarla para que la gente la disfrute y vuelvan a bailar’”, explicó el músico que viajó recientemente a New York para para participar de los actos fúnebres de uno de los padres de la salsa, el maestro Johnny Pacheco, quien falleció el pasado 15 de febrero.

“Es bueno revivir de alguna manera esa época para las personas que no conocen esa música. Entiendo que en salsa otra persona no la ha grabado. Solo he escuchado la original de Chubby Checker y Wilkins que lo hizo en rock. Combiné los pasos de salsa con los del Twist. La versión en salsa ha tenido una buena aceptación y las críticas han sido muy positivas”, añadió el músico que aclaró que él no baila, porque prefiere tocar para que otros bailen.

Valentín filmó el video en fomato en blanco y negro para transportarse a la década de 1960. Integró a los bailarines de Essence Dance Academy en busca de cautivar a los jóvenes que quizás no han tenido un acercamiento con los pasos de baile de el Twist.

La grabación y edición del videoclip estuvo a cargo de Javier Hernández, mientras el diseño gráfico y dirección de arte por Orialis Valentín y la esposa de Valentín, Oria Rivera.

En el video participan además los músicos y cantantes Leró Martínez (vocalista), Julito Alvarado y Angie Machado (trompeta), Eliut Cintrón y Raphy Torres (trombón), Ángel Torres (alto saxofón, tenor), Víctor Maldonado (barítono), Kevin Vega (timbal), Víctor Roque (conga), Javier Oquendo (bongó), Reinaldo Burgos & Pedro Bermúdez (piano) y como invitado Javier Pérez (guitarra eléctrica).

Por lo pronto, Valentín espera poder conceptualizar la celebración de los 55 años de su orquesta en formato virtual. La agrupación cumplió en noviembre pasado, pero ante la crisis de salud no lo ha podido celebrarlo.

“Quiero hacer algo bien chévere, de calidad y eso requiere trabajerse con tiempo y bien pensado. La verdad es que el formato virtual es nuevo para mí, pero estoy confiado en que podamos celebrar tan importante aniversario este año”, concluyó el artista.

23 feb 2021 0 comentarios

Eddie Palmieri recuerda a Johnny Pacheco

Fuente: Tidal. Por: Shaun Brady.

La salsa perdió a uno de sus padres fundadores el 15 de febrero, cuando el músico, director de orquesta y productor dominicano Johnny Pacheco falleció a la edad de 85 años. Autodidacta en instrumentos como flauta, saxofón y acordeón, Pacheco estudió percusión en Juilliard antes de fundar sus propias bandas y alcanzar la fama con la pachanga, estilo musical y fiebre de baile cubano que fusionaba el merengue, el son montuno y el cha-cha-cha.

En 1964, Pacheco unió fuerzas con el abogado Jerry Masucci para fundar Fania Records, sello que ayudaría a definir el sonido de la salsa y lanzaría las carreras de estrellas como Willie Colón, Celia Cruz, Rubén Blades, Larry Harlow, Ray Barretto y Héctor Lavoe. Uno de los primeros colaboradores de Pacheco fue el legendario pianista Eddie Palmieri, quien llevó el floreciente sonido de la salsa en una dirección más influenciada por el jazz. Palmieri, que ahora tiene 84 años, compartió sus recuerdos de su amigo de toda la vida y de la música que ambos ayudaron a crear. - Shaun Brady


Me crié con Johnny Pacheco. Lo conocí cuando tenía alrededor de los 15 años. En ese momento Johnny tocaba el saxofón. Tenía un gran sentido del humor y yo también, y le dije que era el saxofonista más malo que había escuchado en mi vida. Pero tuvo una carrera increíble. Fue muy, muy especial.

En esos tiempos había tres grandes orquestas: Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez. Fue lo más alto de nuestra música porque el mambo y el cha-cha-cha estaban saliendo de Cuba. Todo vino de Cuba, desde los años 20 hasta los 40. En los 40 tenías a Arsenio Rodríguez. En la música clásica se habla de un antes y un después de Claude Debussy; en nuestra música tenemos un antes y un después de Arsenio Rodríguez.

Cuba fue el cordón umbilical de información sobre lo que estaba pasando con los nuevos ritmos y los grandes compositores. Johnny y yo escuchábamos la música que tocaban los Tres Grandes mientras jugábamos al stickball en la calle; esa era nuestra imitación del béisbol, con un palo de escoba. Podíamos escuchar en la radio, desde las bodegas, la música de Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez.

Johnny comenzó con mi hermano Charlie Palmieri en un club llamado The International, en 1958. Para 1959, mi hermano había formado La Charanga Dubonéy, y él tocó la flauta en el álbum Let's Dance the Charanga! Luego formó su propia charanga, una orquesta de estilo cubano con cuerdas y flauta. Grabó una composición llamada “El Güiro de Macorina” que se convirtió en un gran éxito. Estuvo allí en el momento adecuado. La pachanga se convirtió en el baile de éxito aquí, y Pacheco lideraba el camino.

Luego formó Pacheco y su Tumbao, que se inspiró en La Sonora Matancera. Solía ​​tocar en la Feria Mundial y conoció a Jerry Masucci, un abogado que lo representó en un caso de divorcio. Ambos pusieron 2.500 dólares cada uno y comenzaron Fania. Tenían todo un sistema que funcionaba muy bien debido a la combinación de Johnny en el estudio y Jerry tratando con todos los banqueros y productores.

Pacheco me invitó a tocar el primer concierto de Fania All-Stars en el Red Garter. Estoy en su primera grabación, lanzada en 1968, pero luego fui en otra dirección, en una nueva compañía, y Johnny se quedó con ese sonido. Yo hacía giras con Fania de vez en cuando. Firmé con ellos en 1980, pero ya estaban en declive. Fania tuvo su mejor época, diría yo, de 1964 a 1986.

Celia Cruz había comenzado con La Sonora Matancera y pegó muchos éxitos con Fania. Cuando llegó a Estados Unidos, ella grabó con Tito Puente pero eso no funcionó, pero luego se fue con Fania, y como Johnny tenía el mismo sonido que La Sonora Matancera, hicieron historia juntos.

El estableció algo tan maravilloso que hizo bailar al mundo. Siempre será recordado. Al tener el sello discográfico y viajar junto con todos los diferentes artistas, se convirtieron en una unidad familiar. Y rompieron todos los récords. Metieron a 40.000 personas en el Yankee Stadium. Eso funcionó.

Johnny fue único como músico y visionario a la hora de juntar lo que quiso. Tenía un gran sentido del humor, pero era muy estricto para armar sus bandas. Siempre será recordado como un mentor para todos nosotros y por lo que hizo por la música. En lo personal, lo extrañaré muchísimo.

19 feb 2021 0 comentarios

El Maestro Johnny Pacheco


 El ultimo disco que grabó El Maestro fue Entre Amigos, publicado por Bronco, el año 2005.

El último tema que grabó (al menos de los que tengo) fue "Casanova y su Montuno", de mi pana Ray Viera para su album Sambumbia Radioactiva, publicado el 2013.

Johnny fue el flautista de la versión original de “Oye como va” que Tito Puente grabó, en 1962, en su disco El Rey Bravo.

Muchos recuerdan que él grabó congas en el primer disco solista de Cheo Feliciano, en Vaya Records. Sin embargo, pocos saben que también tocó congas en cuatro temas del album McCoy Tyner Plays Ellingto (al lado de la mítica sección de ritmo de John Coltrane: McCoy, Jimmy Garrison y Elvin Jones) y en un tema del Rei Momo de David Byrne.

Pacheco incursionó varias veces en otros ritmos con más de una artista en más de una década.

La información acerca de sus honras fúnebres, en New York, es la siguiente: (con entrada limitada debido a las restricciones del Covid)

MARTES, FEBRERO 23, 2021
Frank E. Campbell
Funeraria
Avenida Madison 1076
Nueva York, Nueva York
2:00 PM a 9:00 PM

MIÉRCOLES, FEBRERO 24, 2021
Misa Iglesia Santa Cecilia
125 E. Calle 105..
Nueva York, NY

Cementerio de Woodlawn
Avenida Webster
Bronx, Nueva York
18 feb 2021 0 comentarios

BARCAROLA: Homenaje especial para Pacheco

 


Por: Umberto Valverde

Johnny Pacheco, en compañía de Jerry Masucci, logró que la música latina se colocará en el primer lugar del mundo en la década de los setentas y ochentas. Nunca antes ni después volverá a ocurrir lo que sucedió. El sello disquero y la agrupación que crearon impactó todos los continentes, se convirtieron en estrellas, provocaron el frenesí a semejanza de Los Beatles. Consolidó la trayectoria de Cheo Feliciano y Pete Rodríguez, puso en plataforma de la fama a Ismael Miranda, a Richie Ray y Bobby Cruz, reunió a Willie Colón con Héctor Lavoe, le dio camino a Colón con Blades y convirtió a Celia Cruz, quien ya era reconocida, en la mejor cantante del Siglo XX. Muchas cosas más pasaron desde los primeros conciertos hasta cuando conmocionaron a Africa, Japón y la misma Cuba.

Pacheco, nacido en República Dominicana, llevaba la música cubana en su sangre por cuenta de su padre, conocía todos los ritmos del Caribe, por eso se convirtió en un visionario frente a sus contempóraneos, además tenía el don del mando y la seducción, tantos egos reunidos, tantas figuras, fueron acogidas para hacer una orquesta que era la máxima expresión de la música latina. 

Por esa razón, Pacheco necesita un gran reconocimiento. Desde esta columna hago un llamado internacional para que se haga una gestión frente a la Academia de los Grammy Anglos, que se realizaran en marzo, postergados por la pandemia, para que se le rinda tributo en este escenario y evento que magnifica la música del mundo. Sería ideal que se acompañara con una presentación de Fania, con cantantes invitados, teniendo en cuenta que la muerte se ha llevado a los más importantes de esa delantera de voces. 

Pero el homenaje es justo y merecido, es hacer respetar la música latina. Esto lo pueden lograr personas que tienen lugar en ese ambiente como Rubén Blades, Oscar de León, Gilberto Santa Rosa, el reconocido Sergio George, Omer Pardillo de la Fundación Celia Cruz, y sin duda Marc Anthony, que lo conoció y lo admira. 

Uniendo sus voces y prestigios esto puede ser posible y no solamente un sueño. Convoco a todos los periodistas del mundo latino, los promotores, y, sobre todo, a los músicos latinos que viven en Estados Unidos y tienen contacto con la Academia, para que la propuesta sea posible. Vamos a intentarlo, no se pierde nada. Pacheco se merece una alta distinción en la celebración de los premios Grammy.

17 feb 2021 0 comentarios

El Gran Combo "En Cuarentena"


Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Francisco Javier Díaz

Durante la primera semana de marzo de 2021, El Gran Combo de Puerto Rico lanzará su más reciente álbum, llamado “En cuarentena”, bajo el sello discográfico Rimas Music. Esta empresa se ha convertido en una de las más importantes dentro del género urbano, debido que tiene bajo su tutela a exponentes sumamente populares como Bad Bunny, Arcángel, Eladio Carrión, Jowell y Randy, Tito el Bambino y Tommy Torres, entre otros. De hecho, el manejador de Bad Bunny, Noah Assad, es uno de los fundadores de la empresa.

Este detalle ha causado que en las pasadas horas haya corrido como pólvora la noticia de que el famoso trapero iba a ser el productor ejecutivo del nuevo disco de El Gran Combo, algo que Willie Sotelo, director musical de la agrupación quiso aclarar. “Bad Bunny es un artista muy importante e imponente a nivel mundial, por lo que esta información ha llamado mucho la atención del público. Se ha dicho que Bad Bunny nos va a producir el álbum, lo que es incorrecto, primero, porque Bad Bunny lleva una vida muy ocupada en sus asuntos y, segundo, porque ya el disco estaba producido por el maestro Rafael Ithier a la hora de llegar a un acuerdo con Rimas Music”, detalló Sotelo, quien indicó que ha recibido en el día de hoy llamadas de periodistas de España, Perú y de Colombia.

Este álbum, que se llama “En cuarentena”, lo comenzaron a grabar el 2019, pero debido a los viajes y todos los compromisos que tenía la agrupación, se tardaron en la producción del álbum. “Entonces llegó la pandemia y ahí es que digo ‘Don Rafa, vamos a terminar el álbum, que no hay más nada que hacer’”, indicó el experimentado músico. “Fue así que lo terminamos más o menos en agosto de 2020, y comenzamos a buscar un sello disquero, como siempre hemos hecho por los pasados años”.

El Gran Combo llegó a tener hace varios años su propio sello disquero, llamado Combo Récords. Más adelante, se hicieron varias producciones, que se le vendieron a Sony Music, como el álbum “Arroz con Habichuelas”. Luego eso trabajaron otros álbumes por su cuenta, como el disco “Alucinando”, y solo necesitaban un sello que lo distribuyera.

“En esta ocasión, a través de unas amistades, nos encontramos con Rimas Music, que es un sello que la mayoría de sus artistas son reguetoneros, pero que quieren expandirse y crear una división latina”, expresó Sotelo, quien es pianista, compositor y arreglista. “Ellos escucharon que teníamos un álbum nuevo, se nos acercaron y nosotros accedimos a reunirnos con ellos. Le presentamos el álbum y ellos les interesó muchísimo y llegamos a un acuerdo donde ellos van a sacar el álbum y lo van a distribuir”.

Sotelo dejó claro que están muy contentos y satisfechos con el nuevo álbum, ya que mantiene la esencia de lo ha sido la música de esta orquesta tan reconocida a nivel mundial. “Tenemos un álbum que es a lo que todo el mundo está acostumbrado de El Gran Combo y por eso estamos muy contentos. Porque la mayoría de esos temas, si no decir todos, los podemos comparar con un álbum que hubo de El Gran Combo en la década de 1980, que se llamaba ‘Aquí no se sienta nadie’, donde todos los temas estaban bien bailables y con temas jocosas y alegres. Este álbum va en esa misma línea”, indicó el director musical de la orquesta que ha popularizado canciones como “El Menú”, “Brujería” y “Me liberé”, entre muchos otros.

Actualmente, están en la planificación estratégica de la promoción del álbum y de cuál será la canción que se escuchará inicialmente. Según Sotelo, están escogiendo entre dos temas y las opiniones están divididas en estos momentos, debido a que son dos temas que están muy buenos. También se habla de la producción de un vídeo para acompañar el tema. El tema “Salchicha con jamonilla”, que lanzaron en el verano de 2020 como sencillo, formará parte del nuevo álbum.

El acuerdo firmado por El Gran Combo con Rimas Music es solamente para este álbum, pero si la cosa sale bien, podrían extenderlo a otras producciones. “En nuestro futuro está la producción del álbum del 60 aniversario, que es lo que viene el año que viene”, explicó Sotelo. “Además, estamos pensando en hacer un álbum nuevo de Navidad, porque no los han pedido, para dejarlo ahí como un legado más”.


15 feb 2021 0 comentarios

Johnny Pacheco (1935-2021)

 La Salsa le debe mucho a Johnny Pacheco. Musical y comercialmente. A comienzos de los 60 fue el responsable del furor de la charanga en New York y, una década después, se convirtió en el líder de la Fania, la disquera que llevó el estandarte de la música afrocaribeña al mundo.

Flautista, percusionista, compositor, arreglista, director, productor, vocalista. Pacheco hizo de todo en la Salsa. Y lo hizo, casi siempre, bien.

Aunque estaba retirado hace varios años, su nombre ya era leyenda. Hoy murió.

El año 2009, en los primeros meses de La Radio de El Salsero, busqué entrevistarlo. Conseguí su número, preparé la grabadora (por si acaso) y marqué, sabiendo que tendría que convencer a Cuqui, su esposa, para que me diera el chance.

La primera sorpresa fue que el mismo Pacheco contestó el teléfono y la segunda fue que accedió de inmediato a la nota.

La conversación duró solo 30 minutos, pues Johnny tenía un compromiso previo. Solo hubo tiempo para hablar de sus primeros años y no tuvo segunda parte. A continuación les comparto el audio y la transcripción de aquella charla, uno de esos momentos felices que he tenido como salsero.

Sin duda, la historia le tiene reservada una silla especial. Estamos de duelo!


El Salsero: Maestro Johnny Pacheco bienvenido a la Radio de El Salsero por Internet para el Perú y el Mundo

Johnny Pacheco: Muchísimas Gracias Eduardo y estoy muy contento por la oportunidad de estar aquí con Ustedes vía Internet. Es un placer estar con Ustedes, especialmente contigo Eduardo

E.S.: Muchas Gracias Maestro. Este año 2009 es muy significativo para Usted porque nos enteramos que en Marzo fue homenajeado en su tierra natal, en Republica Dominicana. Usted fue merecedor de los importantes premios Cassandra y no solamente eso sino, tengo entendido que el Senado de su país le confirió un homenaje por su gran trayectoria musical. Hay un dicho que dice “nadie es profeta en su tierra” pero en su caso no es verdad, pues sus propios compatriotas lo han reconocido con esas distinciones

J.P: Muchas Gracias, la verdad que fue un verdadero honor recibir los premios que me dieron en la República después de tantos años fuera de ahí , hubo un reconocimiento que me hizo el Senado que fue espectacular, también el premio Casandra, hace cuatro años que me lo entregaron pero este año vino El Soberano que es el maximo, tengo la parejita (los dos premios) y siempre la veo.

E.S.: Sería un atrevimiento intentar en pocos minutos referirnos a toda su biografía musical. Sin embargo yo quería que me cuente: todos sabemos que usted nació el 25 de Marzo de 1935 y que su padre don Rafael Azarías Pacheco estaba con dos tíos suyos en la orquesta Santa Cecilia. Hábleme un poquito de esos tiempos en República Dominicana, en Santiago de los Caballeros.


J.P: Bueno, cuando formaron la orquesta yo todavía no había nacido, pero él me mandaba vibraciones, ya sabía que iba a ser algo serio. La suerte fue que me crié con mi padre, él me llevaba, como yo era el menor, creo que ya tenía esa vena musical, entonces él me llevaba a los ensayos, las retretas en el parque y siempre me dio el apoyo en la cuestión de la música.

E.S.: ¿Es cierto que don Rafael le regaló una armónica que fue su primer instrumento musical?

J.P: Ese fue mi primer instrumento y como a la semana y media toqué un disco que habían grabado, “Compadre Pedro Juan”. Cuando terminé de tocar el merengue mi padre dijo “este va a ser músico”.

E.S: Ese tema es un clásico de la República Dominicana, de Don Luis Alberti.

J.P: Luis Alberti era el pianista de la orquesta.

E.S.: Y dígame, ¿cuál es la razón por la que la familia decide emigrar de República Dominicana y llegar a New York a mediados de los cuarenta?

J.P: Como la orquesta Santa Cecilia era la mejor que había, Trujillo el presidente, que era un dictador, mandaba siempre a buscarla para que tocara en las fiestas privadas. Y a él le gustó mucho la orquesta y como quería adueñarse de todo, quería cambiarle de nombre a la orquesta, “Presidente Trujillo”. Y el viejo mío le dijo que no, Azarías tenía bien puestos los pantalones y se fajaron los dos a discutir y eso, y después de unas semanas le dijeron a mi padre: “la cosa no está muy bien, tienes que salir del país”. Y entonces yo le agradezco a Trujillo que por él vinimos aquí a New York donde he tenido una carrera muy bonita.

E.S: Y llega Usted a mediados de los cuarenta, adolescente. Pero al comienzo, si bien le gustaba la música, Usted quería ser ingeniero en electricidad.

J.P: Bueno sí, yo quería estudiar ingeniería porque siempre hay que tener otra cosa. Yo tenía la electrónica, pero lo que pasó fue que yo me gradué con honores y salí a buscar empleo y lo que me ofrecían era 35 dólares semanales. Lo encontraba muy poco para lo que yo sabía, pero un día cuando llegué a casa recibí una llamada para formar un cuarteto de Merengue para tocar acordeón que fue uno de los instrumentos que aprendí también. Y me ofrecieron 95 dólares por tres días con casa y comida.

Cuando llegué a casa guardé las herramientas y nunca las he sacado.

E.S.: Y así fue que la música ganó al gran Johnny Pacheco que empezó ahí con ese grupo; me parece que ahí estaba don Luis Quintero un personaje importante de la música dominicana.

J.P: Bueno, Usted está bien enterado porque Luis Quintero era el tamborero, él también estaba ahí. Era Luis Quintero, Willie Sosías y ahora no me acuerdo del cantante.


E.S: Si no me equivoco sobre Luis Quintero, él llegó a grabar algunos discos en la disquera Ansonia que era de Rafael Pérez Dávila.

J.P: Sí, él trabajaba con don Ralph. Trabajaba en el departamento de mercancías, también tocaba la tambora que es el instrumento clave para el merengue. El señor Pérez era una bella persona y le dio la oportunidad de tocar tambora. Él empezó también con Ángel Viloria.

E.S: Otro personaje importante de la música dominicana de todos los tiempos.

J.P: Casualmente estaba yo pensando que eso fue en los cincuentas que el merengue estaba en apogeo. Hay un merengue que lo cantaba Dioris Valladares que era “A lo Oscuro”; eso fue un hit grandísimo.

E.S: También Usted estuvo tocando también un tiempo con Dioris Valladares, usted creo que era conguero de la orquesta de Dioris

J.P: Yo tocaba tumbadora. Como yo tocaba tumbadora y como mi padre me enseñó a tocar clarinete, cuando venían los danzones y las danzas yo tocaba clarinete.

E.S: y se acuerda usted de ese grupo que se llamaba “Los Chuchulecos Boys”

J.P: Los “Cha-ka-Loo-Kis”, ese fue un grupo que empezamos Charlie Palmieri,  Kako, ya no me acuerdo quiénes eran, pero sonábamos muy bien y yo ya estaba empezando a tocar la flauta.

E.S: Ahí también estaba otro genio de la música como era Barry Rogers.


J.P: Bueno sí, Barry fue de los primeros que yo conocí porque estudiábamos juntos. Yo escogí electrónica y él escogió mecánica de carros. Y era buen mecánico.

E.S: También por esa época, aparte de ser músico, Usted también fabricaba instrumentos de percusión…

J.P: Yo fui de los primeros que empezó a hacer tumbadoras con una madera que nos mandaban de México. Yo tenía una pega que era increíble y yo nunca le puse aro y nunca se rompía por ahí. Y también hice unas campanas con un metal que usaban para los aviones que tenían un sonido espectacular. Empecé a venderlas y a lo mejor ellos pensaban que yo iba a ser campanero.

E.S.: Uno de los primeros grupos en los que estuvo fue de otro personaje de la época que era Gilberto Valdez, cuénteme un poquito sobre él.

J.P: Bueno con Gilberto Valdez fuimos la primera Charanga en New York. Fuera de Cuba yo creo que él fue el primero que montó una Charanga. Usted sabe, una Charanga está compuesta de dos violines o tres, con los cantantes unísonos, timbal, tumbadora y güira. Y bueno piano y bajo. Gilberto Valdez fue el primero que vio que yo estaba interesado en tocar la flauta y me dieron ese puesto.

E.S: Maestro, se recuerda mucho toda esa explosión de la Pachanga y la Charanga acabando los 50s y comenzando los 60s. Por esa época, antes que forme su propia Charanga, Pacheco y su Charanga, Usted tuvo una estadía que todo el mundo recuerda con la Duboney, con Charlie Palmieri, pero muchos no se acuerdan que antes de estar con la Duboney, Usted formó parte de un quinteto con Charlie y otros músicos como Juancito Torres, puede ser?

J.P: Bueno sí, teníamos un quinteto donde abrimos tocando en las “Montañas Judías”…

E.S: los Catskills…

J.P: Los Catskills. Nos juntábamos a tocar con el quinteto, pero lo bonito era que yo tocaba batería con Juancito y Luis Café tocaban la trompeta, Güito Delgado y Charlie en el piano. Y nos ponían los papeles para tocar a primera vista y nosotros acabábamos con ellos. Fue uno de los mejores grupos que tocó en los Catskills y de ahí vino la idea para hacer la Duboney. Formamos la Charanga y después nos dividimos porque yo tenía una idea propia y Charlie tenía la de él, de la forma de cómo atacar el género de Charanga y nos dividimos pero amistosamente.


E.S.: Eso es muy relevante en mi opinión porque en la historia de la música Salsa, de la música Latina, han habido muchas rupturas de grupos que estaban juntos y los músicos se separan y a veces no quedan en buena relación. Pero en este caso cuando Usted empezó su Charanga y se separó de Charlie fue un caso muy especial porque siguieron siendo muy buenos amigos, no hubo pelea en ese momento.

J.P: Bueno al contrario, cuando nos dividimos en vez de llevarme la música mía, (Charlie se iba a quedar como con tres temas), le di la mitad del repertorio. Le dije escoge tú lo que quieras de aquí y le di suficiente música para empezar.

E.S: Y ahí empieza usted su discografía propia, en lo que era la casa Alegre de Al Santiago con ese famoso disco con la silueta negra en el fondo naranja, que fue un record de ventas, donde estaba “El Güiro de Macorina”, de Louie Ramírez.

J.P: Bueno, eso tiene una historia y te la voy a decir breve. Yo salí a vender el disquito con el “El Güiro de Macorina” y “Óyeme Mulata” pero pasé por las casas disqueras hispanas y por poquito salgo llorando porque me dijeron que no servía, que era una porquería, que no iba para ningún lado. Pero yo nunca me di por vencido y da la casualidad que había un locutor Rafael Font que tocaba la música de Charanga como Orquesta Aragón y Fajardo. Entonces yo le llevé el disquito a él, un viernes en la noche y nada más puso el disco para ver la reacción del público y cuando lo puso, el sábado estaba todo el mundo tocando el disco. Y ya yo tenía un hit hecho. Y el domingo fue Al Santiago quel ya sabía quetenía un éxito y me dio un contrato y lo firmé. Así firmé con Alegre.

E.S: Y con Alegre usted fue tal vez el músico más vendedor de la disquera de Al Santiago…

J.P: Seguro que fui, no solo el que más vendió, sino el que le llevó a Charlie, a Eddie, el hermano, le llevé a Orlando Marín, Chivirico Dávila. Empecé a reclutar gente, porque yo quería comprar la mitad de la compañía pero Al Santiago era, pobrecito, buena gente, pero como que se enfermó del “Cócoro Miyare”.


E.S: Sí, era un personaje muy excéntrico, la gente que lo conoció decía que Al era un tipo muy bondadoso, muy buena gente pero a veces era un poquito excéntrico en su comportamiento, verdad?

J.P: Bueno, ¿excéntrico o estaba medio loco? Una vez fuimos a Puerto Rico y fui a coger el ascensor y cuando abrió la puerta estaba con saco, corbata y sin pantalones. Y me dice: “no, que se me quedaron los pantalones que van con la chaqueta y voy para la tienda a comprar”. Y así mismo salió del hotel, pasó ahí nomás un policía y por poquito lo arrestan.

E.S.: Y hablando de Al Santiago, Usted también estuvo en la primera grabación de las Estrellas Alegre, junto con Charlie, Barry, Kako y todos esos músicos

J.P.: Bueno, nosotros formamos el grupo de las Estrellas Alegre pero no me acuerdo si ese era el nombre que le pusimos; eso lo empezamos nosotros descargando. Durante los ensayos nosotros buscamos a Patato que nos hacía un “rabo encendido” en la cocina y empezábamos a tocar y a inventar con el grupo, con Charlie en el piano, Barry Rogers, Boulong Puchi, Kako… Usted debe saber más quiénes son los que me faltan, Bobby Rodríguez en el bajo, y entonces hacíamos los ensayos y todo eso para desarrollar el grupo y tocábamos sin música, era todo de oído e improvisado. Y fue muy interesante. Entonces Patato no quería tocar lo que quería era cocinar. Y entonces después del ensayo empezábamos a comer, pero la pasábamos de maravilla.

E.S: Y eso fue inspirado en esas sesiones de descarga de la Panart en Cuba en los cincuentas Eso fue un poco la idea original, verdad?

J.P: Puede ser. Porque allí empezaron con Peruchín y los grupos de Filin que hicieron en Cuba, pero también aquí eran muy populares los Jam Sessions en que se juntaban los músicos a improvisar. En cada esquina había un saloncito para tocar o un club de baile que ya no existen ahora.


E.S: ¿Usted grabó con Dámaso Pérez Prado?

J.P: Yo era el que le formaba la orquesta a Dámaso, porque yo estaba tocando la percusión con la NBC que era una de las empresas más grandes, entonces cuando venía Pérez Prado me decía: “búscame una orquesta”, y yo buscaba la orquesta de la NBC que tenía los mejores músicos

E.S: Háblenos de un personaje muy querido por todos los Salseros y que lamentablemente ya no está desde hace nueve años con nosotros, que fue su compay, Pete “El Conde” Rodríguez. Él empezó con Usted en la época de la Charanga y lo acompañó en la transición a Fania.

J.P: Bueno, para mí fue una de mis mejores voces. Lo considero uno de los mejores soneros del mundo, porque tenía una inventiva muy bonita y un tipo de voz pastosa pero también tenía un volumen increíble y como persona era “una dama”.

E.S.: Sí; Pete era muy querido y era muy gentil con todos. Con Usted formó lo que fueron Los Compadres en Fania y en fin…Hablando de Fania que es un hito en la historia de la música latina de todos los tiempos, quisiera que nos comente como fue que usted se asoció y donde conoció a Jerry Masucci.

J.P: Lo conocí a través de un amigo mutuo, le dije que yo tenía la Charanga y él le dijo a Jerry que la orquesta Aragón se estaba presentando en un sitio llamado El Ariete. Y era mentira, era la orquesta mía y entonces Jerry, que esperaba ver a la Aragón, dijo “qué va! esta no es la Aragón, quién es!”. “Bueno esa orquesta es de Johnny Pacheco” y se quedó oyendo la música y le encantó. Nos hicimos amigos y se transformó en un “gruppie” pues dondequiera que tocábamos, allí estaba él.

Da la casualidad que me vino el primer viaje a África y lo llevé y una de las cosas que pasó fue que se subió en la tarima y hacía “aguaje” con las maracas. Entonces le quité las maracas y le saqué las pepitas (las semillas) para que no siguiera, porque tocando no tenia ritmo y hacia “aguaje”. Pero desarrollamos una amistad muy bonita .

E.S: Maestro, cuénteme un detalle que poca gente conoce. Se dice que Art Ford le propuso, en pleno boom de la Charanga, una gira de promoción a nivel nacional para promocionar la Música Latina, pero que Usted no tuvo el apoyo de los empresarios latinos, quienes muy temerosos decían que eso no iba a funcionar. Tal vez eso fue un aguijón para que Usted decidiera crear su empresa su disquera propia.

J.P: Es verdad, Art Ford era el locutor número uno en la ciudad de New York. Él conocía a todos los artistas y fue el que nos presento, el día de su cumpleaños, a Nat King Cole, que después trabajé con él. Eso fue una cosa que me desencantó mucho porque para mí los disqueros que estaban en ese tiempo, pensaban “en pequeño” y yo quería hacer una empresa grande donde todo el mundo se iba a beneficiar. Nadie quiso invertir y se me cayó el negocio porque cuando yo iba a empezar con Art Ford vino Chubby Checker con el Twist y me mató la Pachanga.

E.S: Y ahí hubo un motivo más para que Usted diera el paso para algo propio como lo fue Fania con Jerry, puede ser?

J.P: Bueno ahí fue que empezó la idea porque ya Al Santiago no me pagaba las regalías y yo le dije no, yo voy a empezar lo mío y una vez le dije que yo iba a comprar la compañía Alegre y lo logré.

E.S: Allí empezó Fania con Jerry Masucci, con los primeros discos y ya no era Pacheco y su Charanga, sino Pacheco y su Tumbao, recogiendo el formato de conjunto cubano. ¿ Eso fue una transición motivada porque sintió que ya la moda de la Charanga estaba pasando o un tema de plantel de los músicos?

J.P: Es un factor de todo porque yo siempre me he considerado una persona muy dichosa, todo lo que empezaba me salía. Yo terminé la Charanga porque no habían violines que tocaran bien la música (que sin embargo yo siempre he dicho que es una música tan sencilla pero hay que sentirla). Entonces cambié: “vamos a ponerle nostalgia, vamos a hacerlo tipo sonora”. Cuando hice eso me llamaron para que empezara la Feria Mundial de Nueva York en el año 64 y me cayó de lo mas bien porque querían metales no violines y para eso formé el Tumbao. Así fue que empecé con el Tumbao y empezamos a grabar.


E.S: Y de esa primera etapa de Fania hay un disco que para mí está entre mis favoritos que es “Pacheco, his Flute and Latin Jam” donde usted convoca a una descarga con muchos músicos buenos entre ellos dos músicos de la época de la Sonora Matancera, como eran Lino Frías en el piano y Caíto, esa voz inigualable de la Sonora.

J.P: También cantó Celio Gonzales y había otros músicos más pero esos fueron los que lo iniciaron. Eduardo yo te quiero decir, hace como unos meses atrás Irizarry, que toca timbal (un buen timbalero de los que viven aquí ) compró ese disco y creía que estaba hecho en Cuba porque dice que sonaba completamente distinto a lo que se hacía en Nueva York.

E.S: por eso le digo, ese disco de “Pacheco, his Flute and Latin Jam” para mí es uno de mis favoritos, por esa sonoridad que tiene.

J.P: Bueno a mí me encanta y lo estoy recomendando porque es una cosa que yo hice distinta y allí está Bobby Valentín tocando trompeta (que en ese tiempo él tocaba trompeta y no el bajo) y Chombo Silva.

E.S: Claro, el gran Chombo Silva, el saxofonista y que también fue violinista suyo en la época de la Charanga.

J.P: Con la Charanga era violinista, él era el “Rey del Chalalá”

E.S: En unas grabaciones con El Conde se alternaba Monguito, que fue un personaje muy especial, un cantante muy particular en su manera de atacar lo cubano

J.P: Bueno lo que pasa es que a mí siempre me gustaron cosas distintas. Monguito tenía una voz que era tirando a Miguelito Cuní y una de las cosas que yo hice también fue que yo empecé con el sonido de la Sonora Matancera pero yo tenía la influencia de Arsenio Rodríguez. Lo que hice fue que le agregué el tres y entonces le metí el bongó, estilo Chappottín. Por eso el Tumbao cogió otro sabor más típico.

E.S.: Exacto y a partir de ahí Usted tiene una larga discografía propia y también recluta a jóvenes músicos que aparecían en la escena musical para su disquera Fania. Tal vez los más recordados y los más queridos fueron el binomio Willie Colón con Héctor Lavoe. En algún momento Héctor Lavoe quería a toda costa ser cantante suyo pero estaba El Conde y yo me imaginaba, hacía el ejercicio mental, de qué hubiese sido Héctor Lavoe, cantante de Pacheco en esa época.

J.P: Bueno, yo conocí a Héctor porque él iba donde yo tocaba y se sentaba en la tarima y me decía “Pacheco dame un ‘break’ que quiero cantar contigo”.

Hasta que un día me cogió por la buena y yo le dije sube y se volvió loca la gente cuando nos vieron. Y da la casualidad que yo tenía a Willie que no tenía cantante y aproveché y los uní a los dos, que es una de las cosas que en la película no la pusieron como debió ser.

E.S.: Exacto, Usted fue el promotor de esa asociación histórica para la Salsa como fueron Willie y Héctor. Usted es director de grabación de los primeros discos de ellos.

J.P: Bueno, yo hice la primera grabación y tal vez la segunda y después que yo les enseñaba los truquitos los dejaba solos. Me refiero a Larry Harlow, Ismael Miranda, Papo Lucca. Me acuerdo cuando grabé al Apollo Sound, que nomás habían tres canales y me salió un sonido increíble. Lo hice en Puerto Rico y todos los ingenieros fueron a ver cómo es que yo trabajaba eso.





Fuente: Historia de la Salsa. Por: Hiram Guadalupe

Pionero del sonido antillano 

Nacido el 3 de marzo de 1935 en la ciudad de Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana, Juan Pablo Pacheco Knitting (“Johnny”) es una de las glorias musicales del Caribe. 

Miembro de la generación de artistas curtidos en los años de la posguerra, asumió la representación sonora del sentimiento afroantillano proyectando con su trabajo las primeras grandes innovaciones rítmicas acontecidas desde mediados del siglo XX.

Desde niño, Johnny Pacheco sintió el abrigo de la música tradicional del Caribe en el seno de su hogar. Su padre Rafael, un virtuoso clarinetista que fue director de la orquesta La Santa Cecilia, considerada en los años 40 como la mejor agrupación de la República Dominicana, fue quien lo inspiró a emprender una carrera profesional en la música. 

En 1946, la familia Pacheco emigró hacia la ciudad de Nueva York luego que el respetado músico confrontó problemas con las autoridades políticas de su país, toda vez que el entonces presidente Rafael Leónidas Trujillo se empeñó en denominar la orquesta La Santa Cecilia con su nombre, situación que provocó una fricción entre don Rafael y los jefes del gobierno dominicano. 

A su arribo a Nueva York, y tras instalarse en el barrio del Bronx, el patriarca de los Pacheco empezó a tocar bailes en los salones nocturnos de la ciudad acompañando a varias de las más conocidas agrupaciones de la época. 

“Fue la primera forma de mantener la familia”, asegura el director de Las Estrellas de Fania, quien recuerda que poco tiempo después de situarse en Nueva York su padre se movió a trabajar en los barcos de la guerra como sastre, oficio que siempre desempeñó con probada disciplina y expertise. 

Johnny Pacheco supo desde pequeño que deseaba convertirse en músico, igual que su padre. Había crecido entre acordes y arrullado con las canciones más recordadas del pentagrama tradicional del merengue, lo que le había servido de inspiración para lanzarse a la osadía de continuar la senda rítmica trazada en su familia.

Cuenta que en una ocasión su progenitor lo reunió junto a sus cuatro hermanos y le hizo un examen musical para medir su capacidad de apreciación rítmica, confirmando de inmediato su talento.

“Después de estudiarnos nos dijo que el único que iba a ser músico en la familia era yo porque los demás eran sordos”, recuerda entre risas el salsero, quien recibió sus primeras notas musicales en el violín por instrucción de su padre. 

“La mejor de todas sus enseñanzas fue cuando me dijo que si quería estudiar música tenía que coger la cosa en serio”, apunta. 

Recién graduado de escuela superior y al momento de ingresar al centro vocacional del Bronx, donde adquirió preparación en ingeniería electrónica, Johnny Pacheco comenzó a estudiar clarinete y saxofón, al tiempo que se curtía en el ejercicio musical del acordeón.

En los años 50, a sus 17 años de edad y en medio del furor de las grandes orquestas caribeñas neoyorquinas, el joven músico comenzó a hacer sus primeras apariciones como instrumentista del cuarteto Los Quinteros, que luego se conoció como Los Carpinteros, y que se recuerda por la sonoridad que destilaban sus merengues en el viejo salón La Villa Pérez. 

Esa experiencia fue corta y pronto comenzó a desempeñarse en orquestas de norteamericanos tocando tumbadoras, bongó y haciendo coros.

Había cumplido sus 18 años cuando recibió un acercamiento de Los Reyes del Merengue, José Ernesto Chapuseaux y Francisco Simó Damirón, para que los acompañara en la flauta durante varias de sus presentaciones en las noches de El Palladium.

“Ellos se enteraron que había un muchachito dominicano que tocaba percusión y vientos y me hicieron una invitación. Ésa fue una experiencia increíble, sobre todo porque mis amigos me vieron en el escenario tocando y no lo podían creer. Como había aprendido a tocar instrumentos de viento y podía leer música –contrario a la mayoría de los músicos de la época que tocaban de oído–, participé en muchas grabaciones con muchos artistas y ahí es que la gente comienza a escuchar más de Johnny Pacheco”, afirma. 




Mago de la flauta y la pachanga 
   
La década de 1950 fue el periodo de formación más completo en la carrera de Johnny Pacheco. En 1953 comenzó a cursar estudios en la Juilliard School of Music y acompañaba a su compatriota Dioris Valladares en su grupo, mientras también trabaja con la banda del Willie Rodríguez. 

En ese periodo fue reclutado por Dámaso Pérez Prado, junto a quien participó en la grabación del tema “Patricia”, en lo que fue su primera visita a un estudio. 

En 1954 regresó a las salas de grabación para realizar dos trabajos musicales, uno con Chapuseaux y Damirón y otro con Dave River, al tiempo que realizó sus primeros discos de 78 rpm en compañía del grupo Ritmo del Jaque, comandado por su padre.

Un año después ingresó a la orquesta de Luis Quintero, donde permaneció hasta 1956 cuando el músico catalán Xavier Cugat lo reclutó para que lo acompañara cantando coros en una de las más portentosas bandas latinas de la época. 

Al lado de la agrupación del veterano músico catalán, Johnny Pacheco permaneció año y medio, justo en el momento de esplendor y desafío de las grandes bandas latinas de Nueva York. 

La oportunidad de codearse con los principales escenarios de la época le ayudó a prepararse para recorrer un nuevo camino en la senda rítmica, logrando participar, además, en las orquestas de Tito Puente, Stan Getz, Nat King Cole y George Shearing. 

Al arribo de 1959, Johnny Pacheco se unió a su colega Charlie Palmieri para fundar un quinteto con una propuesta musical más atinada a los ritmos del son cubano y el mambo. Su música comenzó a escucharse con fuerza por varios clubes nocturnos de Broadway y hasta llegaron a realizar una temporada musical en uno de los hoteles de veraneo que ubicaba en las montañas judías de Nueva York y que servían de centro vacacional para esa población. 

“Teníamos un quinteto y cuando fuimos a tocar a las montañas judías surgió la idea de formar la charanga, que es cuando comienzo a tocar flauta”, apunta el instrumentista.

La nueva agrupación del binomio se conoció como La Charanga Duboney y a pesar de la fuerza con que lograron establecerse en el ambiente rítmico de la época, la unión se quebró poco más de un año de formada, no sin antes grabar un disco para el sello United Artist.

“Él tenía una idea de cómo hacer las cosas y yo tenía otra. No nos encontrábamos a gusto en cómo hacerlo y dividimos. Me fui a hacer lo mío y le dejé los arreglos que tenía”, anota el afamado director.

De inmediato, el músico dominicano arrancó a organizar su propia charanga, con Elliot Romero y Rudy Calzado como cantantes. 

“Mi participación en la música, bien formado, empezó en 1959 pero reventó en 1960. Todo comenzó en (el salón nocturno) el Triton, en El Bronx, y como venía grabando con otras orquestas, tenía mi libretito guardado de lo que quería hacer y me lancé a buscar buenos músicos que pagaba de mi bolsillo porque sabía que cuando me estableciera iba a acabar con Nueva York”, cuenta. 

Johnny Pacheco recuerda que cuando asistía al Triton se comenzó a regar la voz del trabajo musical que venía desempeñando y en poco tiempo comenzó a arribar al local de baile “gente en limosina a verme” fascinada con la implantación del ritmo de la pachanga que el músico había popularizado por su contagiosa forma de bailar.

Su estancia en ese salón de baile fue el periodo de consolidación de su proyecto musical. Allí, frente a una audiencia sedienta de nuevas fórmulas rítmicas, se presentaban cuatro días a la semana, reservando los miércoles para realizar una sección de descargas junto a figuras como Charlie Palmieri, Bobby Rodríguez, Barry Rogers, Jumbo Silva, Kako Bastar y Rudy Calzado. 

“Eran descargas sin papeles, nos inventamos cosas increíbles y de ahí salió Alegre All Stars”, acota el denominado “Mago de la Flauta”, en referencia a la organización del primer junte musical en la historia de la música caribeña en Estados Unidos. 

A partir de entonces, Johnny Pacheco comenzó a trazar uno de los capítulos más fascinantes en la historia musical del Caribe, consignado en más de 70 producciones discográficas junto a los mejores vocalistas y músicos del género.




Músico con visión del futuro

El trabajo artístico de Johnny Pacheco comenzó a cobrar auge a partir de los años 60, mientras tocaba en el club nocturno Triton, provocando asombro entre los fanáticos del sabor antillano. 

Para entonces, el líder musical grabó un demo con los temas “El güiro de Macorina” y “Óyeme mulata”, que con la ayuda de un amigo logró colocar en la programación de una estación radial local “para medir la reacción del público”. 

La primera respuesta la obtuvo del empresario Al Santiago, dueño del sello Alegre, quien se le acercó y, sin pensarlo, le propuso grabar un disco. 

“Cuando me lo dijo por poco le rompo el brazo”, sostiene. 

La oferta de Al Santiago derivó en la producción “Pacheco y su Charanga” (1960), su primer disco como director de orquesta y el comienzo de una jornada musical interesante.

La producción, en la que se destaca la participación de Manny Oquendo, José “Chombo” Silva y Héctor Pellot, incluyó temas como “La melodía”, “Soy de batabano”, “Se fue para la luna”, “Óyeme mulata”, “El agua del clavelito”, “El chivo”, “La malanga”, “Sabrosa como el guarapo”, “El güiro de Macorina”, “¿Qué le pasa a mi mamá?” y “Tema de Pacheco”. 

En 1961 apareció el segundo volumen de “Pacheco y su Charanga”, con canciones como “Con su bataola”, “Caramelos”, “Compay André”, “Triste muñeca” y “Treinta kilos”, entre otras.

A partir de ese momento, el músico comenzó a destacarse como compositor y empezó a escribir cosas que estaban con un aire distinto a lo usual, como “Flavito”, “Carabine” y “Acuyuye”, este último incluido en el disco “Que suene la flauta” (1962), el tercer álbum de su serie pachanguera. 

La saga de producciones continuó con “Suavito” y “Spotlight on Pacheco”, ambas fechadas en 1963, y en el que debutó el cantante Pete “El Conde” Rodríguez. 

Para entonces, la compañía discográfica Alegre reunía un escogido de los mejores músicos de la época con Johnny Pacheco encabezando su catálogo, junto a Orlando Marín, Joe Quijano, Eddie Palmieri y Chivirico Dávila, convirtiéndose en una gran dinastía musical. 

Empero, las decisiones “alocadas” y la vida “desenfrenada” que vivía Al Santiago provocaron inconformidad en el artista, quien optó por desafiliarse del sello “desencantado” porque “no me pagaba las regalías por mi trabajo y todo era un relajo”. 

El junte de Pacheco y Masucci

Johnny Pacheco era una personalidad conocida en el ambiente musical neoyorquino cuando conoció al policía y abogado judío Jerry Masucci, junto a quien fundó la casa discográfica Fania. 

El encuentro se produjo por mediación de un amigo común, José Flores, que convidó al abogado, amante del trabajo de la orquesta cubana Aragón, a escuchar a Pacheco en un club de Manhattan. 

Días después, el “Mago de la Flauta” acudió donde Masucci a solicitar sus servicios como letrado en un caso de divorcio. En aquella ocasión, la conversación se tornó amigable y musical y, al notar el interés de su abogado, Pacheco le propuso la idea de fundar una compañía discográfica porque, cuenta, “ya me habían engañado mucho y dije que ya era tiempo de hacer lo mío”.

“Yo quería una familia por compañía y eso fue lo que logré. Al principio no teníamos dinero y tomé $2.500 prestados y con ese dinero hicimos el disco ‘Cañonazo’ y todo lo que recuperamos lo poníamos en un bolso y empezamos a firmar gente hasta que creció la compañía”, narra el músico. 

La empresa se denominó Fania, un nombre que, según el artista, derivaron del tema cubano “Fanía Funche”, que aparece en el álbum “Cañonazo”. 

“Vimos que la palabra Fania era una cosa que la podían decir los americanos y todo el mundo. Era bien comercial y no fallé”, anota. 

La segunda producción del músico con su nuevo sello fue “Pacheco en la Feria Mundial” (1964), un proyecto en el que comenzó su cambio armónico alterando la combinación del conjunto típico por el de una orquesta, sustituyendo los violines por trompetas. 

Ese disco fue el resultado del trabajo que realizó el artista durante sus presentaciones en el Pabellón del Caribe, en medio de la celebración de la “Feria Mundial de Nueva York”. Junto a él se encontraban Alfredo “Chocolate” Almenteros, Julio Andino e Israel López “Cachao”, entre otros.

Con esa producción su empresa comenzó a devengar más ingresos, lo que facilitó su despegue y el reclutamiento de las nuevas figuras musicales que tronaron el ambiente sonoro afroantillano de Nueva York desde finales de los años 60, bautizado como “salsa”. 



Jefe del sonido salsero 

El maestro Johnny Pacheco es una de las figuras más importantes en la historia de la salsa, con una amplia y exitosa carta de trabajo como productor, músico, arreglista y director. 

Su arte y creatividad se distinguen por su desempeño como propulsor de la pachanga en el ambiente musical neoyorquino desde temprano en la década de 1960, mas su mayor reconocimiento está atado a su labor como uno de los creadores de la salsa y a su gesta al frente del junte artístico más impactante en la música antillana de los años 70: Las Estrellas de Fania. 

“Lo primero que hice fue que revolucioné Nueva York cuando pegué la pachanga. Antes las orquestas doblaban y hacía falta algo nuevo en el ambiente y lo logré con mi charanga”, sostiene el también cofundador de la empresa discográfica Fania.

La pachanga, en tanto expresión musical –creada en Cuba por Eduardo Davison y surgida de la combinación armónica de trompetas, trombones y saxofón con la percusión– halló su mejor interpretación en las orquestas de charangas del ambiente neoyorquino sombreadas de un ritmo más rápido y sincopado que contagió a los bailadores. 

En un principio, su exposición se logró bajo el auxilio del trabajo de Ray Barretto y su orquesta La Moderna, Charlie Palmieri y La Duboney, Joe Cuba y su Sexteto, la Charanga Broadway, Orlando Marín, el Sexteto Playa, José Antonio Fajardo, Belisario López, Joe Quijano y Johnny Pacheco. En cambio, al tiempo que fue agarrando auge entre los seguidores de la música afroantillana, la pachanga fue acogida por las grandes orquestas de la época como las de Frank Pérez Grillo (“Machito”), Tito Puente y Tito Rodríguez, elevando su sonoridad. 

“La pachanga es un ritmo neoyorquino, el segundo gran ritmo después del cubop, desarrollado por los latinos en la Gran Manzana. Es a la salsa lo que la milonga al tango. Los salseros bravos son, antes que nada, pachangueros”, sostiene el músico y pedagogo Manuel Antonio Rodríguez en su escrito “El reinado de la pachanga”. 


 

Portavoz del sabor Antillano 

Aferrado al sonido del son montuno, con el sabor que imparte la armonía del conjunto tradicional, Johnny Pacheco se coronó como uno de los más fieles exponentes de la música caribeña a la altura de la década de 1970. Fue un gran visionario y un afanoso trabajador del ritmo, siempre confiado del valor del sonido latino. 

Como empresario, tuvo la intuición necesaria para identificar el mejor talento de la época junto al que armó la batería de artistas que le dieron vida a su empresa discográfica, Fania.

Primero reclutó a Larry Harlow, seguido por Bobby Valentín, Ray Barretto y Willie Colón. Un colectivo que en poco tiempo se constituyó en la realeza musical neoyorquina, Las Estrellas de Fania, que más allá de su valor artístico, asumió la representación del sentimiento antillano volcando en sus melodías las historias cotidianas y los reclamos de reivindicación social vertidos desde la diáspora.

“Una de las cosas por las que me siento orgulloso es haber formado Las Estrellas de Fania. Los latinos nos apoyaron de una manera espantosa y ahí fue cuando todos dijeron esta es nuestra cosa”, anota el músico, al tiempo que recuerda los grandes encuentros que organizó con este colectivo, como la reunión del Red Garter en 1968, la presentación del salón Cheetah en 1971 y el famoso concierto del Yankee Stadium en 1973. 

Subraya que como la mayoría de los integrantes de Fania habían sido criados o nacidos en Nueva York estaban bien influenciados por el jazz y la música comercial norteamericana, lo que incidió sobre las modificaciones rítmicas que se depositaron en la base del son montuno, con acordes más progresivos y que a la sazón se conoció como salsa.

Como líder de orquesta, Johnny Pacheco continuó su trabajo creativo al lado de Pete “El Conde” Rodríguez, quien le aportó a su propuesta musical su tono de voz áspero y experimentado, aunque la pareja se mantuvo separada en varios momentos. 

En la historia de este binomio se resalta las producciones “Sabor típico” (1966), “Volando bajito” (1968), “La perfecta combinación” (1970), “Los Compadres” (1972) y “Tres de café y dos de azúcar” (1973). 

En 1974, Pacheco aparece con un trabajo maravilloso junto a la cantante Celia Cruz, que fue, a su vez, la punta de lanza de su carrera como salsera. Un año después produjo “El Maestro”, junto al vocalista Héctor Casanova, el sonero que sustituyó la salida de El Conde Rodríguez y con quien ha grabado grandes éxitos musicales. La lista de producciones que marcó su trayectoria en el transcurso de los años 70 es inmensa, resaltando su junte con Justo Betancourt, Celia Cruz y Papo Lucca y sus reencuentros con El Conde, recogidos en una saga de excelentes álbumes que recorren un largo tramo hasta finales de la década de 1980. 

En el repaso de su fructífera carrera es importante señalar su faena como productor discográfico, renglón en el que refulgió por su visión y su talento musical. También destacan sus arreglos y composiciones, que superan las 170 piezas grabadas, entre ellas “Mi gente” y “El Rey de la puntualidad”, interpretadas por Héctor Lavoe; “Quítate tú”, de Las Estrellas de Fania; y “El guabá”, en voz de Celia Cruz. 

Ante todo, este gran maestro del arte sonoro –que concibió las Estrellas de Fania en un proyecto de Latin Jam originado en 1964– entiende que el secreto de su éxito musical está en la sencillez.

“No es necesario escribir 20 mil notas para expresar algo, el reto es con poco, hacer mucho”, dice, quien en su fórmula musical une el sonido del piano y el contrabajo con el tres, en un matrimonio rítmico que tocado con precisión hace que suene imponente, como demuestra en su más reciente álbum “Entre amigos”, lanzado al mercado hace unos meses con el sabor que siempre le ha caracterizado.