29 abr. 2020 0 comentarios

El Trío Matamoros, para creer en el hermoso mañana



Fuente: Granma, Cuba. Por: Guille Vilar

Pocas veces he quedado tan dramáticamente impresionado como la primera vez que escuché Lágrimas negras por la personalísima versión del cantante Diego el Cigala junto al maestro Bebo Valdés en el piano. Es tan espectacular la interpretación del conocido tema de Miguel Matamoros a cargo del músico flamenco, que me hace recordar a Alejo Carpentier, cuando alude a que nuestras cosas, vistas desde el extranjero, nos pueden hacer comprender más que nunca el valor del tesoro popular.

Es que hablar de Matamoros, en cualquier parte del mundo, representa uno de los paradigmas del arte clásico universal, pero, además, para los cubanos figura entre los componentes fundacionales de nuestra identidad. Por lo tanto, al celebrar este año el aniversario 95 de la creación del Trío Matamoros, por Miguel junto a Siro Rodríguez y Rafael Cueto, no solo resulta imprescindible honrar el legado de la agrupación más famosa de ese tipo en Cuba durante la primera mitad del siglo pasado, sino también por la necesidad de desmontar su organicidad en un intento de explicarnos las razones que conservan la vigencia del mito al cabo de tanto tiempo.

No queda de otra, pues cualquiera de nosotros, sin saber cómo ni cuándo, nos aprendimos estos estribillos para, con la mayor naturalidad, sumarnos al coro de «Aunque tú me has dejado en el abandono, aunque tú has muerto todas mis ilusiones…» o el de «Aunque quieras olvidarme, ha de ser imposible porque eterno recuerdo tendrás siempre de mí…» y, por supuesto, que incluimos esa especie de himno cuya letra dice: «¿De dónde serán?, ¿Serán de La Habana?, ¿Serán de Santiago? Tierra soberana…». Es que, tanto en estas canciones, como sucede con La mujer de Antonio, El paralítico o El que siembra su maíz, si las comparamos como enormes bloques que soportan la estructura piramidal de nuestro patrimonio, nada más que de quitarles el pesado fardo del abandono, descubrimos el inmenso caudal de interconexiones temporales que fluyen por las cubanas venas de hoy día, debido a la gracia inigualable del sabor matamorino.

De ahí nos viene la preferencia por el entorno picaresco del doble sentido, a partir de un contagioso estilo musical, marcado por la sencillez del ingenio que brota desde las mismas entrañas del pueblo. Desde la movida dinámica social que en su momento motivaron las piezas interpretadas por el Trío Matamoros, nos percatamos de la absoluta espontaneidad de este fenómeno cultural, que años después se reiterara de nuevo en el gran Benny Moré. El hecho de que Matamoros haya compuesto más de 200 obras, principalmente entre sones, boleros y bolero-son, además de ser un excelente guitarrista prima, y que su voz empaste acopladamente con la segunda de Siro, arrobado todo esto a su vez por el criollo tumbao de Cueto como guitarrista acompañante, es lo que provoca sentirnos justamente maravillados al disfrutar de esta fábula musical, como si fuera de hace tan solo días. Precisamente, en estos momentos que necesitamos de tanta fe en nosotros mismos, tenemos la certeza de que la leyenda del Trío Matamoros es una de las fuerzas espirituales con que contamos para creer en el hermoso mañana que nos espera.
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Un día para el jazz cubano


Fuente: Granma, Cuba. Por: Pedro de la Hoz

La celebración entre nosotros del Día Internacional del Jazz no debe pasar inadvertida. Cinco razones, por lo pronto, se me ocurren para que se tenga en cuenta.

Una: la presencia consustancial de ese complejo musical en la identidad cultural cubana.
Dos: los aportes históricos de nuestros maestros al enriquecimiento de los códigos jazzísticos en todas partes.
Tres: la formación y práctica académica que involucra a sucesivas generaciones.
Cuatro: la creciente cultura jazzística de un significativo sector del público.
Cinco: el encauzamiento de un gesto solidario hacia otros colegas del mundo, particularmente con los sudafricanos, impedidos de ser, como lo fue Cuba en 2018, sede principal de los actos convocados por la Unesco y el Instituto Herbie Hancock, cancelados debido a la pandemia.

Chucho Valdés estuvo entre los primeros en pronunciarse artísticamente desde el forzado y necesario confinamiento.

En una primera entrega –no la única-, a piano solo, versionó el segundo movimiento del Concierto para guitarra y orquesta, de Joaquín Rodrigo, como para recordarnos cuando en el lejano otoño de 1978, en el teatro Karl Marx, en alianza con Leo Brouwer, materializó uno de los memorables registros de Irakere: tras Aranjuez, una inmensa cuota de cubanía, Con poco coco, de Bebo.

A propósito de Chucho, lancé la idea de que un hermoso homenaje por el Día Internacional del Jazz podría consistir en estimular versiones de un clásico de nuestro compositor y pianista, Mambo influenciado, y de otra de las piezas que se halla en el origen mismo de la movida jazzística cubana, Blen blen, de Chano Pozo. No tiene por qué ser de ahora para ahorita la iniciativa; es solo una pauta para desarrollar a propósito de la jornada.

En los primeros momentos, al menos recibí dos reportes: el periodista y guionista José Dos Santos, cuyo compromiso con la promoción del género  resulta admirable, reprodujo el mensaje en su página D’Cubajazz; y desde Italia, la notable compositora cubana Ailem Carvajal rescató el testimonio audiovisual de una versión de la obra interpretada por el propio Chucho al frente de un septeto en el que figuraban, entre otros, el percusionista puertorriqueño Giovani Hidalgo y el trompetista brasileño Claudio Roditi.

Si llamé la atención sobre Blen blen es porque antes de que Chano Pozo indujera a Dizzy Gillespie a montar Manteca, en 1947, había intuido la senda del jazz con acento cubano en obras como la mencionada.

Una grabación de 1941, a cargo de la orquesta del Hotel Nacional, bajo la dirección de Orlando Estivil y en la voz de un juvenil Tito Gómez, da la medida de que Chano se hallaba a las puertas del jazz, por no hablar de la mucho más elaborada que tuvo a Miguelito Valdés como protagonista.

Ese filón fue advertido por Edesio Alejandro, con plena comprensión de la fusión del jazz, el rock y la música popular cubana, en una ofrenda que califica entre las mejores de su larga y pródiga cosecha.

En las transmisiones que el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de la Música promueven por las redes sociales y el canal Clave a las 4:30 p.m. entre semana, el jazz ha asomado.

Entre los recitales que pude ver y escuchar, destacaría el del pianista Alejandro Falcón y el quenista argentino aplatanado Rodrigo Sosa.

¿Será mucho pedir que, en torno al Día Internacional del Jazz, propuestas como estas se hagan sentir con mayor intensidad?
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Pancho Amat, un joven de 70 años



Fuente: Granma, Cuba. Por: Pedro de la Hoz

Grandes treseros ha habido en Cuba, cada cual con su estilo. Pero donde ha llegado Pancho Amat no lo ha hecho casi nadie. Con él la ejecución del tres no solo ha alcanzado un grado insospechado de virtuosismo, sino también una plena libertad y apertura hacia universos sonoros nunca antes explorados por los intérpretes del instrumento. Todo ello sin perder ni un ápice de cubanía, ni de dejar de responder, en la mayoría de los casos, a los rasgos identitarios del complejo del son. Debido a esa cualidad es que a Pancho, con absoluta legitimidad, se le compara con los más creativos exponentes del jazz latino.

Con Pancho muchos de sus admiradores, aquí o allá, celebramos el pasado 22 de abril sus siete décadas de vida, comprometida con la música, puesto que desde que abrió los ojos –y los oídos- en Güira de Melena, por mucho que le regalaban juguetes que tenían que ver con la música, terminó colocando sus manos en un tres.

La carrera profesional despegó en 1971, cuando un grupo de jóvenes, entre los que se encontraba, viajó al Chile de la Unidad Popular. Del tres al charango, del son y el punto guajiro a cuecas, huaynos y zambas. De la Nueva Trova cubana, en estado de despegue, a la Nueva Canción Latinoamericana. Pancho fue puntal del grupo Manguaré, que asimiló y compartió faenas con Quilapayún y Víctor Jara.

Como tenía que ser, Manguaré nutrió cada vez más su repertorio de música cubana por el costado de una rejuvenecida tradición. Y Pancho con su tres contribuyó a que ese territorio recuperado emergiera con mayor distinción. Y que el tres acrecentara su jerarquía

Al explicar este proceso, afirma: «Cuando el son nació, el tres era protagonista, el único instrumento que daba sonido era el tres, todo lo demás era percusión. Pero cuando comenzó a trabajar con otros instrumentos con mayores posibilidades como el contrabajo, la guitarra, las trompetas y el piano, se fue acorralando el tres. Además, fue quedando en manos de treseros que eran iletrados. Entonces para qué tener un hombre que no me puede leer una partitura en un instrumento paupérrimo, si tengo un instrumento completo como el piano, con un hombre que además es arreglista y lee partituras. Se dio el caso que la gente no contrataba a los treseros y ellos se dieron cuenta de que no había espacio para ellos. Claro, existieron grandes treseros, como Isaac Oviedo, El Niño Rivera, Arsenio Rodríguez, Luis Lija en Puerto Rico, Neneíto de Marianao y Chito Latamblé. En mi tiempo al tres le venía bien un nuevo impulso».

Por  modestia no lo dice, pero para Pancho, el tres es mucho más que un instrumento. Él es de los que diferencia al músico que solo hace música, del que sabe qué hacer con la música. Pancho se cuenta entre estos últimos.

Al salir de Manguaré, colaboró con la orquesta de Adalberto Álvarez durante unos cuantos años, hasta que con el nuevo siglo encabezó su propio proyecto, El Cabildo del Son, sin que por ello dejara de acudir al llamado de destacados músicos cubanos y de otros países que deseaban ficharlo para sesiones de estudio, espectáculos y giras internacionales. De ahí que su nombre figure junto a Joaquín Sabina y María del Mar Bonet, Silvio Rodríguez y Frank Fernández, Oscar D’ León y Papo Lucca, Cesaria Évora y Dave Valentin, John Parsons y Andy Montañez; lo mismo un piquete que una sinfónica. Lo que se dice, un músico todoterreno y absolutamente convincente. Un músico imprescindible. 
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Día Internacional del Jazz #EnCasa


Bobby Carcasses, uno de los grandes del jazz cubano


Fuente: Granma, Cuba. Por: Ricardo Alonso Venereo

Este 30 de abril el mundo está conmemorando el Día Internacional del Jazz. Con pesar la fecha no se podrá celebrar como en años anteriores a causa de la COVID- 19, lo que no significa que este día no podamos disfrutar de la escucha en nuestras casas, por ejemplo, de increíbles grabaciones como la de Manteca, a cargo de su autor, el cubano Chano Pozo y el estadounidense Dizzy Guillespie o de las más recientes creaciones de toda una pléyade de jóvenes de la Isla, graduados de nuestro sistema de enseñanza, muchos de ellos ganadores de las distintas ediciones del Concurso de Jóvenes Jazzistas, Jojazz, cuyos discos vieron la luz en el último Festival Internacional de Jazz de La Habana, que tuvo lugar en enero de este mismo año.

Precisamente, el llamado «padre» de los Festivales de Jazz de La Habana, el showman de Cuba, Bobby Carcassés, ofreció a Granma, algunas consideraciones acerca del género y su experiencia personal de la celebración del Día Internacional del Jazz que tuvo por sede a nuestra capital en abril de 2017.

«El jazz, realmente nació en África, dijo, producto del sentimiento de destierro forzado de aquellos negros convertidos en esclavos, desarraigados de todo: su cultura (artes, credos, familias), que lograron, por el mismo hecho de haber perdido sus instrumentos ancestrales y música litúrgica, crear, transformando los cantos religiosos que se le imponían, deviniendo estos en los Góspels, Ragtimes, Espirituals, Los Blues, hasta el Jazz, que ha demostrado ser no solo un género o una música con un ritmo, sino toda una filosofía. La filosofía de la libertad, el amor y la verdad.

 «Hace tres años se celebró en Cuba el sexto Día Mundial del Jazz. Entre las grandes figuras foráneas que nos visitaron, venía nada menos que uno de los genios históricos del jazz. Herbie Hancock. En el concierto antológico del teatro Alicia Alonso, celebrado el 30 de abril de 2017, se expresó de esta manera: «Cada año el Día Internacional del Jazz destaca el poder de este arte como fuerza de libertad y creatividad, promueve el diálogo intercultural a través del respeto y la comprensión, y une a personas de todos los rincones del mundo. A los ciudadanos de La Habana y de toda Cuba les expreso mi profundo agradecimiento y aprecio por su cálida hospitalidad y por darnos la bienvenida a su hermoso país. Gracias por su colaboración y su enorme apoyo al Día Internacional del Jazz».

«Ese día, nos contó Bobby, fue un grandísimo honor y privilegio para mí compartir aquella noche gloriosa con músicos y actores de la talla de Quincy Jones, Regina Carter, Kurt Elling, Esperanza Spalding, John Beasly, Will Smith, Chucho Valdés, Gonzalo Rubalcaba, César López, Maraca, Yasek Manzano, Julio Padrón y otros de la misma talla.

«Hoy, debido a esta rara y complicada situación en que vivimos, nos vemos imposibilitados de unirnos físicamente, pero como hablamos antes de la importancia del espíritu, estaremos unidos todos los jazzistas del planeta, este 30 de abril, de forma mágica y divina, por medio de esa enorme fuerza de amor y luz que se llama Jazz, a la vez que lamento que este año África no pueda acoger la celebración como lo hicimos entonces nosotros».

 Entre los discos de jazz que este jueves 30 de abril podemos escuchar en nuestras casas, por solo citar algunos de ellos, sobre todo porque algunos están a cargo de la nueva generación de jóvenes jazzistas cubanos, se encuentran títulos como Mi otro Yo, de Jorge Luis Pacheco (Pachequito), de la Egrem y Grecolandia, de El Greco, de Bis Music. También este día se puede disfrutar de los dvds Juntos otra vez, de Janio Abreu con el saxofonista estadounidense Víctor Goines, de Bis Music y Benny Moré un siglo después, de Héctor Quintana; Te estoy llamando, de Rodrigo García y Ceda el Paso; y Los 80. Homenaje a la Aragón, de Orlando Valle (Maraca), todos de Unicornio de Producciones Abdala.

Igualmente, este 30 de abril, como parte de los conciertos que está trasmitiendo la televisión cubana en alianza con el Instituto Cubano de la Música y el Ministerio de Cultura, a través del Canal Clave, Radio Progreso, canal Youtube del Ministerio de Cultura y el enlace de cien páginas Facebook, en una trasmisión conjunta de conciertos on line, a las 4:30 p.m., se podrá ver al joven percusionista Degnis Bofill, ganador del Primer Premio en la categoría de Mayores en el Festival Jojazz 2016, y su grupo Golpes Libres.

Y por supuesto, nos queda la posibilidad también de recurrir a los archivos personales de cada cual y con solo un repaso de vista escoger la obra de un Chucho o Bebo Valdés, de Herbie Hancock o Wynton Marsalis o del propio Bobby Carcassés.
26 abr. 2020 0 comentarios

Pachanga entrevistará a Gilberto Santa Rosa



Sin duda que la música resulta muy importante para acompañarnos en estos tiempos de cuarentena en los que debemos permanecer en casa.

Una de las alternativas más atractivas para los aficionados salseros resultan ser las transmisiones en vivo, a través de las redes sociales como Facebook e Instagram, en las que distintos músicos comparten con nosotros sus experiencias profesionales.

Desde hace algunas semanas Andres Díaz "Pachanga" está a cargo de una de las secuencias más interesantes en la red, via Facebook, en la cual realiza entrevistas a varios de nuestros héroes musicales.

Andrés ha conversado con figuras de la talla de Bobby Valentin, Ray de La Paz, Domingo Quiñones, Tony Vega o Jeremy Bosch y para esta noche ha preparado una entrevista con Gilberto Santa Rosa.

Los invitamos a que sintonicen su pagina de Facebook, desde las 8pm (hora de Perú y Colombia) y disfruten de la charla de Gilberto con "Pachanga".

13 abr. 2020 0 comentarios

Música en tiempo del coronavirus


Tiempos difíciles que nos obligan a sacrificios temporales. El modo más importante para combatir la actual pandemia del coronovirus es la "cuarentena" o distanciamiento social.

Viene ocurriendo en muchos lugares del mundo y viene afectando a millones de personas, incluidos los músicos, muchos de los cuales (motivados por la situación) han venido utilizando las redes sociales y el internet para realizar transmisiones en vivo, donde comparten sus recuerdos y comentarios, tocan o cantan en "conciertos virtuales", realizan entrevistas e incluso continúan grabando música nueva.

Sobre este último punto, presentamos a continuación solo algunos de los temas nuevos que se han grabado y lanzado al mundo en las últimas cuatro semanas.

Es apenas una selección que demuestra la especial importancia que tiene la música en situaciones como las actuales. Disfrutemos...


Rubén Blades & Carlos Vives - No Estás Solo: Canción Para Los Enfermos




Orquesta Zaperoko La Resistencia Salsera del Callao: Yo Me Quedo en Casa




Gerardo Rivas feat. Carlos García: La Canto




Havana D'Primera: Quiero Verte Otra Vez




Gilberto Santa Rosa - Charlie Guzman - Maelo Ruiz - Marcial Isturiz: Quedate en Casa




Marcial Isturiz: Quédate en Casa







10 abr. 2020 0 comentarios

Andy Gonzalez (1951 - 2020)



La noticia duele: anoche murió Andy González, uno de los bajistas más importantes e influyentes de la música afrocubana.

Nacido en Manhattan, el 01 Enero 1951, su familia se mudó a "los proyectos" en el Bronx cuando el pequeño Andrew tenía dos años. Su padre era Gerardo González, contratista de profesión y cantante aficionado, y su madre era Julia Toyos.

Su hermano Jerry (nacido en 1949) empezó a tocar trompeta y él aprendió violín. Ambos tocaban en la orquesta de la escuela. Un día el bajista faltó y le pidieron a Andy que lo reemplazara. Fue el comienzo de la historia.

En casa habían discos de Puente, Rodríguez, Machito y Cortijo, que servían tanto para las fiestas familiares como para el aprendizaje de los hermanos González.

Uno de sus primeros mentores fue Lew Matthews, que llegó a ser director musical de Nancy Wilson, quien les enseñó a escuchar música de la buena.


Andy tenía trece años cuando tocó por vez primera en un baile en el Embassy Ballroom del Bronx, como parte de un quinteto donde también estaban su hermano Jerry en las congas, Lew Matthews al piano, Andy Langston al vibráfono y Arnold Saunders en los timbales.

Tocó luego en los Catskills con el combo de Augie Meléndez, grupo en el que su padre era el cantante, y entonces ingresó a la orquesta de Monguito Santamaría, el hijo de Mongo, con quien hizo sus primeras grabaciones: On Top, Hey Sister y En Una Nota.

Una vez Monguito coincidió en un baile con Tito Puente y Bobby Rodriguez le pidió que lo reemplazara para poder ir al bar!. Con apenas dieciséis años llegó a tocar con "El Rey del Timbal".

En 1968, la banda de Monguito fue seleccionada para abrir el concierto en el Red Garter que fue el debut de Fania All Stars. Esa noche Ray Barretto lo vio tocar y lo invitó a ser parte de su banda.

Andy y su hermano Jerry

A comienzos de los 70 su familia se mudó al 1963 de Gildersleeve Avenue, en el South East Bronx, en cuyo sótano los hermanos se juntaban a escuchar música y jammear con muchos otros músicos. Ese lugar se volvería legendario por aquellas reuniones informales de las cuales surgieron las ideas del Grupo Folklórico y Experimental Newyorkino y el Conjunto Libre.

También por esos años, Andy y Jerry conocieron a René López, gran estudioso y coleccionista con quien aprendieron y conocieron a profundidad la música cubana. Andy y René, junto a Felipe Luciano, empezaron un espacio radial (los fines de semana) en la estación WRVR.

Antes del Folklórico, Andy tocó con Dizzy Gillespie y Eddie Palmieri. Con Manny Oquendo hicieron historia con el Conjunto Libre. A fines de los 70 formó el Fort Apache Band, icónico grupo de jazz latino.

Andy se convirtió en un referente de su instrumento, mentor de bajistas jóvenes, musicólogo y maestro. Grabó cerca de 800 discos para los nombres más importantes de la salsa. Participó en el film Crossover Dreams (donde el protagonista fue Rubén Blades) y Calle 54.

Es curioso que recién el 2016, Entre Colegas haya sido su primer disco como bandleader, gracias a los hermanos Zaccai y Luques Curtis, dos de sus discípulos.


Recuerdo con mucho cariño este disco, pues Luques tuvo la gentileza de enviármelo apenas salió al mercado. Es una de las joyas que más aprecio en mi colección. Entre Colegas es un disco hecho Entre Maestros. Intimo, extrovertido. Cubano, boricua, newyorrican. Es la música que amo.

Andy fue un gigante humilde. En las últimas dos décadas tuvo varios padecimientos de salud. Cuando, hace dos años, falleció Jerry conversé telefónicamente con él. Fue la única vez que pude hacerlo.

Deja un enorme legado y la tarea de seguir protegiendo y transmitiendo nuestra herencia musical. Me hubiese gustado mucho poder conocerlo en persona, pero la pandemia actual cambió los planes. Nos queda seguir leyéndolo y escuchando su música y, por supuesto, agradecerle por tanto.

Gracias Maestro, Descanse en Paz!


7 abr. 2020 0 comentarios

Coronavirus: fallece pianista boricua Joe Acosta


Joe Acosta, pianista que figura vestido de traje oscuro, a la izquierda en la foto


Ayer lunes 6 falleció en New York el pianista Joe Acosta, víctima del COVID-19. Acosta nació el 31 de octubre de 1950 en Santurce, Puerto Rico. Su familia emigró a los Estados Unidos cuando Joe tenía apenas tres años.

Su pirmera grabación la realizó con su grupo Los Empresarios y luego pegó el hit "I Need Her", cuando grabó en Ghetto Records su LP The Power of Love. El sonido de su banda, que tenía tres trombones, representaba el sonido callejero de New York

Que Descanse en Paz, Joe!