22 sept. 2019

Ralph Cartagena: "la piratería destruyó el negocio de la salsa"



Ya muchos sociólogos, musicólogos y artistas han establecido que la salsa como género musical nunca ha muerto y se mantiene vigente. Eso es cierto, aseguró el reconocido empresario disquero Ralph Cartagena, pero los días de utilizar esa música como negocio pasaron a mejor vida hace mucho tiempo.

Cartagena, un veterano hombre de negocios que logró montar uno de los imperios salseros más recordados -COMBO Records- dijo que los días de ganar dinero con la salsa desparecieron tan pronto apareció la internet y los desarrollos tecnológicos que han permitido lo que se conoce como “piratería”.

“Ya no se está grabando salsa como antes por la piratería. Eso sacó a todo el mundo del negocio. Lo que yo estoy vendiendo hoy son productos que ya existían y que tengo en almacén. Pero nadie está comprando discos porque los bajan del internet o los bajan de algún sitio gratis. A las ejecutoras (o licenciadoras de música) nos está produciendo buen dinero, pero el disco físico ya no es negocio”, dijo Cartagena en entrevista con NotiCel.

“¿Sabes lo que están comprando ahora? Los coleccionistas están comprando vinil de nuevo. Pero el costo de fabricar discos de vinil es prohibitivo. Yo tengo clientes que me dicen que me compran los vinilos, pero a mí me cuestan 5 dólares y no vale la pena porque hay que pagar por la carátula, hay que pagar derechos autorales y si los derechos están en otra editora que no es la mía hay que pagar el 100% o quizás un 75% si me dan un precio especial. Si están en mi editora pago la mitad”, explicó el empresario.

Cartagena contó que cuando comenzó en el negocio tuvo la visión de establecer una editora o licenciadora de música junto con la empresa de grabación. Eso le permitió tener unos ingresos estables aunque pasara lo que ciertamente pasó después: que la industria disquera cayó en coma.

“En mi editora, yo tengo un 75% de la música que he grabado”, reveló. Eso le ha permitido pagar la mitad de los derechos autorales cada vez que graba un disco nuevo o reedita un álbum.

“Pero el CD ya desapareció. ¿Dónde venden CDs ahora? Ya no fabrican CDs. Lo que yo hago es que preparo compilaciones, se las paso a iTunes y que las bajen. No es negocio ya (el CD)”, lamentó.

Cartagena es natural de Orocovis, pero desde joven se trasladó a Nueva York donde comenzó sus negocios como dueño de una tienda de discos. “De una tienda, me extendí a cuatro tiendas y luego empecé a ser mayorista”, recordó. Con sus contactos, comenzó a moverse a mayores niveles de ese negocio hasta que finalmente organizó su primera disquera que nombró RICO Records.

De ahí en adelante, sus negocios continuaron expandiéndose y poco a poco fue convirtiéndose en uno de los empresarios disqueros más exitosos de la salsa.

Sus negocios eran tan prósperos que quiso seguir ampliando sus oportunidades y también se convirtió en manejador de orquestas. Entonces, llegó El Gran Combo y de buenas a primeras, Cartagena tenía en su elenco a dos de las principales orquestas de música tropical de ese momento: El Gran Combo en la salsa y Johnny Ventura en el merengue.

Entonces se le ocurrió crear un sello dirigido a la música tropical y como sus grupos principales eran El Gran Combo y Johnny Ventura y su Combo, decidió nombrar al sello COMBO Records. “Eso lo creé yo. El primer disco de El Gran Combo que grabé bajo ese sello fue ‘Aquí no se sienta nadie’ en 1979”, recordó Cartagena.


Fuente: Noticel.com  Por: Omar Marrero

“Yo te digo a ti que, en un año, la corporación mía en Nueva York declaró más de tres millones y medio de dólares (de ganancias) a finales de los 70”, reveló al contar también que en algún momento compró el catálogo de las grabaciones que hizo el Gran Combo con los sellos GEMA y EGC.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas porque Cartagena asegura que siempre ha sido un empresario “pro músico” por lo que tuvo muchos problemas con Ventura y con Rafael Ithier, director de El Gran Combo.

“Tuve peleas con Johnny Ventura, con Ithier, y con todos los directores que no le querían pagar bien a sus músicos. Yo llegué a pagarle a El Gran Combo $250 mil por una grabación en Puerto Rico. Yo empecé pagándole a los cantantes de aquel tiempo, Andy, Charlie y Jerry, $10 mil a cada uno por cantar los temas de ellos. ¿Cómo era posible? Es que eso era lo razonable”, manifestó el empresario.

La internacionalización de El Gran Combo, que ya había despegado, y el éxito de COMBO Records no pasó desapercibido para otras empresas disqueras que quizás veían en ella una competencia fuerte, como fue el caso de CBS en Estados Unidos.

“El programador Paco Navarro me pegó un tema en Nueva York que Rafael no lo quería grabar: “Teléfono”. Paco estaba programando la emisora americana número 1, que se llamaba KTU. El cogió el tema y lo puso número 1, inclusive entre todos los temas en inglés. Entonces me llamaron de CBS porque querían hablar con el 'manager' [manejador] de El Gran Combo. Me dijeron que querían tener en su compañía a El Gran Combo. Yo le dije que la orquesta tenía un contrato de grabación con la compañía RICO Records, pero le dije que todo tenía un precio. Y el que me llamó me dijo que me compraba la compañía completa y me preguntó cuánto yo quería por la compañía. Le dije que solo por el sello RICO, que tenía como subsidiaria a COMBO, SOLO y otros dos o tres sellos, me conformaba con 20 millones. Me gritaron si yo estaba loco. Yo le dije: ‘ustedes preguntaron cuánto valía la compañía’”, recordó sonriendo Cartagena.

En su época de mayor esplendor, COMBO Records tuvo en su catálogo a grupos como la orquesta de Mario Ortiz, la Puerto Rico All Stars, la Cubana All Stars, Gilberto Santa Rosa, Willie Rosario, Cano Estremera, Andy Montañez, entre otros, y merengueros como Bonny Cepeda, Los Hijos del Rey y el Grupo Tambó, entre otros.

“Todos los grupos que yo grabé, ellos me buscaron a mí. Me dijeron que querían que yo los manejara y los administrara a nivel de presentaciones, con mano libre. Y nadie se atrevía a preguntarme cuánto ganaba la otra orquesta. Nunca firmé un contrato con ninguna de mis agrupaciones con respecto al manejo. Con nadie. Todo era mi palabra y la palabra de ellos”.

Hoy, cuando la salsa y el merengue ya no son géneros atractivos para la nueva generación que se ha volcado en el reguetón, ya no es negocio grabar como antes. “Lo recomendable ahora es grabar cada año dos temas buenos o uno con un buen video y cuando llegues a cinco o seis, si acaso los sacas en CD”, recomendó al recordar que la promoción en redes sociales es, en la actualidad, la forma más efectiva de dar a conocer la música nueva.

Aún así, COMBO Records sigue atrayendo interés porque el mercado de coleccionistas es uno fuerte en América Latina.

“Ahora mismo yo tengo una oferta de Europa por el sello. Mi compañía tiene el sello, tiene el editor de la música y es dueña total de las grabaciones de gente como El Gran Combo, Johnny Ventura, los primeros cuatro discos de Gilberto Santa Rosa, entre muchísimos otros. El dueño soy yo. La esposa mía no quiere vender, pero le dije que si me dan los $40 millones que pedí, vendo el edificio de Nueva York y la finca de Trujillo, y me retiro totalmente porque ya mis hijos están protegidos”, concluyó.

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