15 sept. 2019

Eddie Palmieri, Tensión y Resistencia en Perú


Eddie Palmieri con Hermán Olivera y la camiseta de Perú (Foto de Pablo Francia)


Por: Eduardo Livia Daza

El historiador Robert Farris Thompson escribió en las notas del CD Ritmo Caliente (Concord, 2003): “quizá no podamos seguir todas las complejidades de su música, pero sabemos que algo tiene que estar causando la exaltación que sentimos”. Anoche eso nos pasó nuevamente, cuando el Maestro Eddie Palmieri y su banda, “la banda que manda”, tomaron por asalto la tarima del Jockey Club para escribir una nueva página de la historia de la Salsa en Perú.

El Maestro ya había causado alboroto desde la noche del jueves, primero en el aeropuerto y luego en el hotel cuando atendió a un grupo de sus fanáticos que le dieron una recepción efusiva pero respetuosa, cariñosa y merecida. Su expectativa era descargar toda su potencia concentrada dentro del cartel variado y amplio del Festival Viva la Salsa que traía a figuras como Sonora Ponceña, Los Van Van, Charlie Aponte, Tito Nieves, Víctor Manuelle, Jerry Rivera y Alberto Barros. Palmieri estaba listo para el “quien es quien” y ya lo advertía en nuestras charlas previas e incluso en el sound check del mediodía.

Era una nueva cita con “El Mesías” y ahí estábamos en primera fila los seguidores de su obra que abarcamos ya tres generaciones; los mayores y los más jóvenes, los que coleccionan y los que no, los más fieles y hasta los "fariseos". Todos a la expectativa del hombre que aunque ha ganado diez Grammys y otros reconocimientos sigue estudiando y grabando, enseñando y llevando su música desde Perú hasta Japón.

“Pa’la Ocha Tambó” abrió la noche. Hermán Olivera “La Voz del Caribe” saludaba al “Chimpun Callao” escoltado por los coros de Quique y Adriel González y Luques Curtis hacía lo suyo en el bajo mientras que el Maestro nos pedía la clave para “echarse un pie”, como en el 2016. Debo confesar que mi tocayo hizo que el pulso me tiemble cuando nos vio y dedicó unos segundos para saludarnos y vacilarnos con sus señas: “Norma, ustedes no duermen”. El Molestoso.

Eddie suele utilizar las palabras “tensión y resistencia” para explicar la atmósfera creada por su música. Algo de eso ocurrió anoche, no solo por el repertorio sino también por algunos detalles de sonido que Palmieri debió afrontar con su piano. Tal vez eso motivó que no volviésemos a escuchar otro solo suyo en el resto del show que siguió con “Muñeca” y “Oye lo que te Conviene”, donde el “Pequeño Johnny” y Erik Piza sonaban el tambor, lo mismo que el contundente Camilo Molina.




Los picos de la noche fueron “Adoración” y “Azúcar”. No eran necesarios esos tachos de pirotecnia que se utilizaron previamente durante el Festival, la banda echaba fuego por sí sola. Louis Fouché (saxo), Jonathan Powell y Nelson Jaime Gazú (trompetas) y Joe Fiedler (trombón) estremecieron la tarima: “así se toca”.

Mención aparte, otra vez, para Jimmy Bosch y su trombón, sus solos y sus moñas demostraron, por si aún hiciera falta, que es uno de los más grandes de todos los tiempos en su instrumento.




Pero Palmieri es el líder y el capitán. Es por eso que mi pana Pablo le tenía la camiseta de Perú lista. Hermán se la llevó y el "10 del equipo" agradeció... La Salsa es de Todos!

En el final de su show de hora y diez minutos el Maestro marcó “Vámonos Pa’l Monte”. Ya que el piano y su sonido no tuvieron su mejor noche, Eddie se fue al timbal, el instrumento de su adolescencia (cuando quería ser “Tito Puente”) para tirar unos palos y luego cerrar la noche con “Comparsa” con un despliegue contundente de todos los vientos al frente. Sabiduría.

Anoche este grupo de grandes artistas echó mano a todos sus recursos para ofrecer al público una noche para la historia. Tensión y resistencia. Solidaridad.

Para nosotros, fue un fin de semana que quedará en el recuerdo por todos los detalles de la Familia Palmieri
- “Ustedes no duermen”, nos seguía diciendo Eddie
- “Maestro, con su música lo último en lo que se piensa es en dormir”

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