15 jun. 2019

Adalberto Santiago visita Colombia



Fuente: El País, Colombia

Para el maestro Adalberto Santiago, interprete de clásicos de la salsa como ‘Alma de seductor’ y ‘La noche más linda del mundo’, mientras exista un caleño en el mundo la salsa no morirá.

“El público colombiano siempre ha escuchado mi música y la de los otros artistas de la salsa. Recuerdo que cuando hacía conciertos con la Fania All-Stars en el Madison Square Garden, en Nueva York, mínimo las dos terceras partes del público era colombiano”, cuenta Adalberto Santiago, quien por estos días se encuentra en Colombia.

Para mantener la voz intacta a los 82 años, el ‘Elvis Presley Latino’, como también es conocido Adalberto, afirma que trata de descansar el mayor tiempo posible y hacer diversos ejercicios de técnica vocal, eso sí, aclara que “un aguardiente no cae mal de vez en cuando para ‘calentar’ la garganta”.

Este puertorriqueño, nacido en el barrio Las Pozas, confiesa que solo una que otra salsa que se hace hoy en día le gusta porque “ninguna se parece a lo que se hacía antes. Hoy cuando se graba una canción se hacen muchas cosas por separado. Antes se grababa y se dejaba un solo canal para los coros y la voz”. 

Inclusive, el intérprete de ‘Pruebame’ recuerda que anteriormente las orquestas de salsa tocaban ante el público algunas canciones antes de grabarlas en el estudio de manera definitiva. “Lo hacíamos para ver de qué manera el tema era aceptado por nuestros seguidores. Cuando el público no tenía la reacción que esperábamos trabajábamos de nuevo la canción y le cambiábamos detalles para que a la gente le gustara”.

En medio de la entrevista que Adalberto Santiago le concedió a El País, recordó una historia que lo hizo erizar: “Mi papá tocaba música folclórica y desde que yo tenía 2 o 3 años me quedaba sentando mirando la manera en que él tocaba la guitarra mientras mis amigos se iban a jugar. Años después, cuando él se marchaba al trabajo, yo le pedía a mi mamá que me bajara la guitarra del lugar donde mi padre la dejaba colgada, la tocaba por un tiempo y antes de que él regresara la volvía a dejar en su lugar”. 

Fue solo hasta los 12 años que Adalberto le pidió permiso a su papá para llevar un trío musical a la casa para que tocaran en el balcón. “Cuando él me escuchó me abrazó y me dijo que siguiera adelante en el mundo de la música”, recuerda. 

La historia artística de Adalberto Santiago es tan amplia como el número de canciones. Sus conciertos son un recorrido musical en los cuales se evocan anécdotas, experiencias y gratos recuerdos de sus presentaciones, viajes, ensayos y shows en los cuales ha compartido con maestros de la talla de Ismael Rivera, Cortijo, Ray Barretto, Ismael Quintana, Cheo Feliciano y muchos más.

Fueron muchas las ciudades que este puertorriqueño recorrió hasta llegar a lugares tan lejanos como el continente africano, lugar que visitó en 1968 junto a Ray Barreto. 

“Recuerdo que en uno de esos conciertos observé a un hombre que cantaba similar a Bobby Cruz y el grupo que lo acompañaba sonaba como Richie Ray, lo que me dejó muy sorprendido. Cuando terminó la presentación fui a saludar al cantante para decirle que lo había hecho muy bien, a lo que él me respondió en un idioma muy raro porque no sabía hablar español, solo se sabía las canciones en nuestra lengua, nada más”, cuenta Adalberto en medio de risas, y agrega que África siempre ha sido una plaza muy buena para la salsa pero que lastimosamente está muy lejos. “Ellos bailan un son montuno y un Chachachá mejor que nosotros”.

Así como no olvida esta presentación en África, tampoco olvida la primera vez que visitó Cali, fue al lado de Pedro Conga en 1979. “Me llevaron a una viejoteca y había personas de 90 años bailando mambo y eso me sorprendió bastante”.

Ya han pasado 40 años desde aquella visita a Cali y Adalberto Santiago espera seguir deleitando a los caleños con su música por muchos años más, pues por ahora no piensa retirarse de los escenarios. “Papá Dios es el que me va a retirar, pues mientras yo pueda hacer mis presentaciones y las personas me quieran, seguiré en las tarimas. Mi esposa me dice que va a construirme una tarima en la casa porque cuando me subo a un escenario me transformo. La tarima es una terapia”. 

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