15 sept. 2019 0 comentarios

Eddie Palmieri, Tensión y Resistencia en Perú


Eddie Palmieri con Hermán Olivera y la camiseta de Perú (Foto de Pablo Francia)


El historiador Robert Farris Thompson escribió en las notas del CD Ritmo Caliente (Concord, 2003): “quizá no podamos seguir todas las complejidades de su música, pero sabemos que algo tiene que estar causando la exaltación que sentimos”. Anoche nos pasó nuevamente, cuando el Maestro Eddie Palmieri y su banda, “la banda que manda”, tomaron por asalto la tarima del Jockey Club para escribir una nueva página de la historia de la Salsa en Perú.

El Maestro ya había causado alboroto desde la noche del jueves, primero en el aeropuerto y luego en el hotel cuando atendió a un grupo de sus fanáticos que le dieron una recepción efusiva pero respetuosa, cariñosa y merecida. Su expectativa era descargar toda su potencia concentrada dentro del cartel variado y amplio del Festival Viva la Salsa que traía a figuras como Sonora Ponceña, Los Van Van, Charlie Aponte, Tito Nieves, Víctor Manuelle, Jerry Rivera y Alberto Barros. Palmieri estaba listo para el “quien es quien” y ya lo advertía en nuestras charlas previas e incluso en el sound check del mediodía.

Era una nueva cita con “El Mesías” y ahí estábamos en primera fila los seguidores de su obra que abarcamos ya tres generaciones; los mayores y los más jóvenes, los que coleccionan y los que no, los más fieles y hasta los "fariseos". Todos a la expectativa del hombre que aunque ha ganado diez Grammys y otros reconocimientos sigue estudiando y grabando, enseñando y llevando su música desde Perú hasta Japón.

“Pa’la Ocha Tambó” abrió la noche. Hermán Olivera “La Voz del Caribe” saludaba al “Chimpun Callao” escoltado por los coros de Quique y Adriel González y Luques Curtis hacía lo suyo en el bajo mientras que el Maestro nos pedía la clave para “echarse un pie”, como en el 2016. Debo confesar que mi tocayo hizo que el pulso me tiemble cuando nos vio y dedicó unos segundos para saludarnos y vacilarnos con sus señas: “Norma, ustedes no duermen”. El Molestoso.

Eddie suele utilizar las palabras “tensión y resistencia” para explicar la atmósfera creada por su música. Algo de eso ocurrió anoche, no solo por el repertorio de anoche sino también por algunos detalles de sonido que Palmieri debió afrontar con su piano. Tal vez eso motivó que no volviésemos a escuchar otro solo suyo en el resto del show que siguió con “Muñeca” y “Oye lo que te Conviene”, donde el “Pequeño Johnny” y Erik Piza sonaban el tambor, lo mismo que el contundente Camilo Molina.




Los picos de la noche fueron “Adoración” y “Azúcar”. No eran necesarios esos tachos de pirotecnia que se utilizaron previamente durante el Festival, la banda echaba fuego por sí sola. Louis Fouché (saxo), Jonathan Powell y Nelson Jaime Gazú (trompetas) y Joe Fiedler (trombón) estremecieron la tarima: “así se toca”.

Mención aparte, otra vez, para Jimmy Bosch y su trombón, sus solos y sus moñas demostraron, por si aún hiciera falta, que es uno de los más grandes de todos los tiempos en su instrumento.

Pero Palmieri es el líder y el capitán. Es por eso que mi pana Pablo le tenía la camiseta de Perú lista. Hermán se la llevó y el "10 del equipo" agradeció... La Salsa es de Todos!

En el final de su show de hora y diez minutos el Maestro marcó “Vámonos Pa’l Monte”. Ya que el piano y su sonido no tuvieron su mejor noche, Eddie se fue al timbal, el instrumento de su adolescencia (cuando quería ser “Tito Puente”) para tirar unos palos y luego cerrar la noche con “Comparsa” con un despliegue contundente de todos los vientos al frente. Sabiduría.

Anoche este grupo de grandes artistas echó mano a todos sus recursos para ofrecer al público una noche para la historia. Tensión y resistencia. Solidaridad.

Para nosotros, fue un fin de semana que quedará en el recuerdo por todos los detalles de la Familia Palmieri
- “Ustedes no duermen”, no seguía diciendo Eddie
- “Maestro, con su música lo último en lo que se piensa es en dormir”
13 sept. 2019 0 comentarios

ENTREVISTA: Carlos García estrenó "Yo la Quería Para Mí"





A continuación la entrevista al músico boricua Carlos García, quien se encuentra en Lima como parte del grupo que acompañará a Charlie Aponte en el Festival Viva la Salsa de mañana Sábado 14.

Carlos estrenó hoy su nuevo sencillo "Yo la Quería Para Mí"



Fuente: El Vocero, Puerto Rico

El salsero puertorriqueño Carlos García está de estreno con su nuevo sencillo Yo la quería para mí, de la autoría de Jerry Demara, como parte de su propuesta como solista.

El también pianista tuvo a su cargo el arreglo del tema, que fue grabado en Rolo's Studio.

Yo la quería para mí, que tiene como coristas a Windy Díaz y a Joselito Hernández, estrenará a partir de mañana, viernes, 13 de septiembre.

Además, el tema contó con la participación de Kachiro Thompson (conga), Pablo Padín (timbal), Savier Díaz (bongó), Jorge Rivera (bajo), Manolito Rodríguez (percusión menor), Yturvides Vílchez (trompeta), Ángel Torres (saxofón) y Lester Perez (trombón).

Mientras, el vídeo musical fue filmado en el hospeda Blue Paradisee, Río Grande, bajo la dirección de Marcos Plaja, de Sky Films, y contó con la participación de Yuanilie Alvarado, Miss Arecibo Universe Puerto Rico 2018.

En mayo pasado, el cantante, quien ha colaborado con Charlie Aponte, Luisito Carrión y Maelo Ruiz, entre otros, lanzó su primer sencillo Si Supieras, del compositor puertorriqueño José Nogueras.


9 sept. 2019 0 comentarios

Roberto Roena se encuentra estable y de buen ánimo



Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Eliezer Ríos Camacho

El director musical, percusionista y bailarín salsero Roberto Roena se encuentra estable y de buen ánimo, luego de haber sido intervenido quirúrgicamente este lunes en un hospital de San Juan.

Según explicó Roberto Roena hijo a El Nuevo Día, su progenitor sufrió un pequeño accidente que afectó la nefroctomía a la que se había sometido a principios de año para enfrentar un padecimiento renal.

“Él tuvo un accidente y se le rompió un drenaje que tiene en un riñón. Lo trajimos a emergencia. La intervención es ambulatoria y todo salió bien. Está consciente. Se siente tan bien que piensa ir a trabajar a Colombia este fin de semana si sus médicos lo autorizan. Quiere regresar a su casa, está estable y muy bien,  gracias a Dios” manifestó el hijo del legendario salsero boricua
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David Morales "El Capitán de la Salsa"



David Morales es “El Capitán de la Salsa” que el presente año nos trae El Original, placa de trece temas bajo la producción y dirección del gran Pedro Bermúdez y con una tripulación de tremendos músicos, incluido José Alberto "El Canario" que es invitado especial en uno de los cortes.

En tiempos de “turbulencias” sonoras, Morales nos conduce en un viaje lleno de sabor reconfirmándonos que la Salsa sigue viva. Toca a nosotros, público y seguidores, apoyar las propuestas actuales que (no solo) Puerto Rico y sus músicos siguen presentando.

David no solo es cantante sino también es piloto de aviación para una aerolínea comercial y hace pocas semanas estuvo en Lima trayendo su nuevo disco, ocasión que aprovechamos para entrevistarlo



El Salsero: David, cuéntanos un poco sobre tus inicios en la música

David Morales: Yo empecé a los ocho años a escuchar la música de Raphy Leavitt y La Selecta, Willie Colón con Héctor Lavoe, Ismael Miranda… todos estos maestros despertaron mi interés por la Salsa y empecé a imitarlos. Cuando estaba en octavo grado empecé a tocar percusión en una orquestita que teníamos en la escuela y más tarde comencé a cantar. Mis inicios profesionales fueron con la Orquesta Revolución 70 de Jimmy Urbina, con quienes grabé mi primer LP que constaba de ocho temas, en cinco de los cuales participé.

E.S.: Cómo fue esa experiencia de grabar con Jimmy Urbina y luego con Costa Brava?

D.M.: Fue una experiencia hermosa pero retadora porque estaba rodeado de músicos con más experiencia, entre ellos Angelo Pacheco que era cantante de Revolución 70 desde sus inicios y del Maestro Dino Guy, excelente cantante que grabó con Raphy Leavitt, Roena y otros más. Ellos fueron muy buenos conmigo, pues me dieron la confianza para que el trabajo fuera muy placentero.
Años después vino lo de Costa Brava, aventura distinta pues ya yo tenía más experiencia. El Maestro Elvin Torres, director de la orquesta, me invitó a cantar cuatro temas, el último de los cuales iba a ser “Amor y Cariño”, canción que al final no pude grabar pues el día en que iba a hacerlo a mi papá le dio un derrame cerebral que me impidió asistir a la sesión. Al final grabé “No Hay Mañana Sin Ti”, “Regalo de Dios” y “Pa’la Calle”



E.S.: En estos tiempos en que la industria del disco ha cambiado, cómo surgió la inquietud de grabar un disco propio?

D.M.: No fue una idea nueva. Yo tengo casi tres décadas en la música alternando con grandes figuras de la Salsa y el paso lógico era hacer un disco solista. Para mí la música no es un pasatiempo, es una carrera que tomo con mucha seriedad y por eso esta grabación se hizo con mucho esmero. Como las casas disqueras ya no existen, uno tiene que trabajar más y tener fe en lo que uno hace.

E.S.: Creo que en El Original el soporte de Pedro Bermudez es muy importante.

D.M.: Pedro es el responsable de esta producción. Fue mi compañero en la Orquesta de Willie Rosario y fue quien siempre me decía: “David, tú tienes que grabar algo propio”. Cuando salimos de la orquesta, ambos tomamos diferentes rumbos, yo me fui con Roberto Roena pero Pedro me seguía insistiendo con esa idea. El año 2015 decidí seguir su consejo e hicimos un sencillo. Al terminarlo, los compañeros del estudio de grabación empezaron a decirme: “debes terminar de grabar el disco completo” por lo cual empezamos juntos a escoger los temas. Incluso él compuso un tema para el disco e hizo varios arreglos además de convocar a todos los músicos que serían parte de la grabación.
Para mí ha sido una gran bendición contar con su talento. Es uno de los mejores pianistas y arreglistas que hoy día tiene la Salsa. Es un genio, un caballero con un talento increíble no solo para la música. Es un virtuoso. Y sé que contaré con él para el próximo disco, si Dios lo permite.




E.S.: Cómo ha sido recibido El Original por el público?

D.M.: Excelente. Diariamente recibo mensajes y llamadas de distintos países preguntando por el disco. En Puerto Rico suena mucho en la principal emisora salsera. Desde el principio supe que se trataba de un gran trabajo pues, repito, el responsable principal del mismo fue el Maestro Pedro Bermudez quien garantizaba la calidad del resultado y a quien nuevamente agradezco. Estoy muy contento por toda esta aceptación El Original.

E.S.: Cómo llevas el balance entre tu actividad profesional en la aerolínea y la música? Qué dicen tus compañeros de trabajo sobre tu vocación musical?

D.M.: Llevo muchos años en ambas profesiones y siempre he podido hacer mi itinerario de trabajo sin que complique mi faceta de cantante. Casi ninguno de mis compañeros de trabajo en la aerolínea que son norteamericanos sabe que llevo tres décadas en el mundo de la Salsa pues trato de mantener ambas profesiones separadas. Mas bien, mis compañeros que son latinos (especialmente los puertorriqueños) sí conocen de mi trayectoria y no porque se los haya dicho sino porque me han visto en tarima. Ellos lo aceptan y lo disfrutan tanto o más que yo mismo.
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Daymé Arocena, los fuertes latidos del jazz cubano



Fuente: Associated Press. Por: Andrea Rodríguez

A Daymé Arocena se le escuchan fuerte los latidos del corazón. Con su nuevo disco, Sonocardiogram, la cantante cubana abre al mundo un resquicio para mostrar lo que está haciendo en la isla una nueva generación del jazz llena de talentos pero poco visibilizada.

La producción de 12 cortes –una intro, un interludio y 10 canciones– fue lanzada el viernes 30 de agosto reciente por el sello británico Brownswood Recordings, creada por el presentador y DJ nacido en Francia Gilles Peterson. Es su cuarto disco después de Nueva Era (2015), One Takes (2016) y Cubafonía (2017), y como toda su obra tiene influencias de la música afrocubana.

“Es el disco más sincero que he hecho hasta el momento”, dijo Arocena, de 27 años, en una entrevista con The Associated Press el pasado jueves en La Habana.

“Está basado en las vivencias personales, del amor y del desamor de la vida en sí, de la espiritualidad de las actitudes que uno toma”, añadió la también compositora, quien se prepara para una gira que comenzará en Colombia y la llevará hasta fin de año a Nueva York, Londres y París, entre otras ciudades.

Rodeada de imágenes de santos afrocubanos en la casa de sus padres Dagoberto y Angela Mercedes –cuya unión de nombres conforma el suyo–, con su cara redonda y una amplia sonrisa de dientes blanquísimos, la simpleza de un jean y una blusa de encaje y el pelo trenzado en “drelos” (dreadlocks), se parece más a cualquier joven en Cuba que a la gran diva de la que hablan críticos en Estados Unidos, donde ha sido incluso comparada con Celia Cruz y Aretha Franklin por el feeling de su voz profunda y madura.

“El cubano tiene mucho que expresar, lo que no tiene es la plataforma para hacerlo, la industria para producirlo; está lleno de ideas musicalmente ricas. Somos una mezcla de muchas cosas y nuestra música responde a eso”, comentó.

“Cada vez que voy a conciertos de colegas (en Cuba) me doy cuenta de lo mucho que hay que ponerse aquí y que estudiar, porque hay gente talentosa que puede hacer lo mismo o mejor de lo que haces tú”, explicó Arocena, quien hoy vive entre La Habana, su ciudad natal, y Toronto, Canadá. “Estoy muy orgullosa de mi generación musical, pero estoy dolida porque no hay suficiente visualización para ellos”.


La falta de acceso completo a Internet en el país, vital para los creadores en la actualidad; la inexistencia de una industria discográfica que los canalice y las dificultades que encuentran los artistas para conseguir visas cuando van a viajar desde la Cuba sancionada por Estados Unidos y consularmente limitada por muchas naciones, son algunas de las trabas que Arocena mencionó y que sobrellevan sus compañeros del arte.

Nacida en 1992 en medio de una profunda crisis en la isla, Arocena estudió en una escuela de arte y se graduó como directora de coro antes de lanzarse a proyectos jazzísticos propios, inicialmente con una agrupación de mujeres y eventualmente como solista, en una carrera ascendente que le ha llevado por el mundo.

Precisamente esta formación musical institucional gratuita que capta a niños desde las escuelas primarias públicas –si se les encuentra cualidades se los canaliza a la formación especializada sin importar su origen social– es uno de los factores que la artista atribuye al enorme caudal de músicos en la isla y su calidad.

“Los músicos cubanos tienen mucha creatividad, un imaginario infinito, del danzón, del changüí, del bolero, de la rumba, pero cuando pensamos en los antecesores había mucho talento, pero no había estudio”, reflexionó la mujer que suele presentarse en los escenarios tocada de hermosos turbantes. “En mi generación los músicos son egresados de la enseñanza artística, entonces más allá de la creatividad, tienen técnica. Todo lo que pase por su mente lo pueden realizar: si quiero que mis dedos se muevan así o hacer esta escala… ¡yo puedo!”.

A Arocena, además, el amor por la música le corre por las venas. Aunque en su familia no hubo músicos profesionales, sus recuerdos de niña la ubican en la casa de su abuela.


“La puerta siempre estaba abierta, se cantaba y se bailaba. Los muebles gastados de tanta rumba arriba de ellos y se formaba con una cuchara, un cubo o lo que fuera”, rememoró riendo. “Todos los dolores familiares se sanaban con música”.

Para afrontar estos tiempos en que los discos perdieron su forma de comercialización tradicional y en que la gente suele comprar por Internet uno u otro tema, Arocena buscó para “Sonocardiogram” una estructura diferente, más conceptual, donde incluso unas canciones se “pegan” a otras.

Entre ellas está una trilogía a las deidades del panteón yoruba Oyá, Oshún y Yemaya, que se puede escuchar desde hace algunas semanas como avance en YouTube, y otro dedicado a los “difuntos presentes”.

“Debes trabajar en un concepto. La gente tiene que sentir que si no escuchó el disco entero no entendió nada”, señaló.

Además, el álbum fue grabado en La Habana en un espacio no convencional: un antiguo taller de pintura devenido en lugar de ensayo y conciertos de la familia López-Nussa (cuyos miembros incluyen a músicos consagrados como el pianista de jazz Harold López-Nussa) a fin de incorporar los ruidos ambientes de la ciudad que se colaban.

“Queríamos hacer un disco que tuviera la energía del concierto en vivo, cuando hay gente frente a ti, que se gira para el lado, conversa, te dice algo”, dijo Arocena.
8 sept. 2019 0 comentarios

Festival Viva La Salsa: orden y horario del show



En calidad de exclusiva compartimos con Ustedes los horarios y el orden de presentación de los artistas internacionales que actuarán en el Festival Viva La Salsa, que se realizará el próximo sábado 14 de Setiembre en el Jockey Club de Lima, Perú:

7:30 pm - Charlie Aponte
8:30 pm - Tito Nieves
9:30 pm - Jerry Rivera
10:30 pm - Alberto Barros
11:30 pm - Víctor Manuelle
12:30 am - Eddie Palmieri
02:00 am - Sonora Ponceña
03:00 am - Los Van Van

Las puertas, para el acceso del público, se abrirán a partir de las 4:00 pm

Las entradas para el Festival siguen a la venta a través de Teleticket de Wong y Metro
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Camilo Sesto (1946-2019)



Ayer falleció Camilo Sesto, uno de los grandes de la música en español. Es por eso que queremos compartir diez de sus temas que fueron versionados en ritmo de Salsa:

1) "Amor No Me Ignores" - Noche Caliente




2) "Quieres Ser Mi Amante" - José Alberto El Canario




3) "Si Me Dejas Ahora" - Zaperoko




4) "Si Tú Te Vas" - Rey Ruiz




5) "Has Nacido Libre" - Noche Caliente




6) "Jamás" - Eddie Santiago




7) "Medley Camilo Sesto" - Nino Segarra




8) "Perdóname" - Tito Nieves




9) "Algo de Mí" - Domingo Quiñones




10) "Déjame Participar en tu Juego" - Johnny Rivera




Fuente: El Pais, España. Por: Amelia Castilla

El cantante Camilo Sesto ha fallecido este domingo a los 72 años, según ha comunicado su cuenta oficial en la red social Twitter y ha confirmado a EL PAÍS su representante Eduardo Guervos. "Lamentamos mucho comunicaros que nuestro gran y querido artista Camilo Sesto nos acaba de dejar. Descanse en paz". Camilo Sesto, nacido como Camilo Blanes en Alcoy, Alicante, en 1946, había publicado su último disco, Camilo Sinfónico, en noviembre de 2018 en el que recogía muchos de los éxitos cosechados en sus más de 40 años de carrera musical.

La delicada salud de Camilo no hacía prever un desenlace fatal. El músico fue ingresado en la Clínica Quirón, de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, el sábado por los problemas renales que padecía y su muerte se anunciaba a primeras horas de la madrugada del domingo. La SGAE  tenía previsto instalar a lo largo del día la capilla ardiente en su sede, que mañana lunes abrirá al público.

El anuncio del fallecimiento del autor de Vivir así es morir de amor provocó una oleada de pésames en las redes sociales, empezando por políticos como Pedro Sánchez o Albert Rivera. Un reconocimiento que al cantante le hubiera gustado tener en vida. Vivía solo (solía decir que por decisión propia) y prácticamente olvidado en su chalé de Torrelodones (Madrid), arropado únicamente por sus recuerdos que desbordan paredes y estanterías. En España no consiguió ni el Premio Nacional de Música pese a que algunas de sus composiciones pueden ser tarareadas por tres generaciones de españoles.

Sin embargo, al otro lado del Atlántico siguió siendo hasta este sábado mismo un ídolo de masas, su música sonaba a diario en las radios y, entre sus seguidores, se encontraba un público muy joven.

Tras 50 años de carrera musical, más de 40 producciones discográficas, varios discos de platino, cientos de composiciones y más de cien millones de discos vendidos en todo el mundo, el músico decidió reinventarse por enésima vez en noviembre del año pasado. Publicó, a modo de despedida, un nuevo álbum, Camilo Sinfónico, donde repasaba sus grandes y numerosos éxitos (las voces se tomaron de las copias originales) arropado por una orquesta sinfónica pero no hizo más promoción que una presentación tan simbólica como fugaz, en el madrileño Florida Park. Había perdido prácticamente su voz y se movía con dificultad.

Cantante, compositor y productor musical, sus obras han cubierto géneros como la balada, el pop y el rock. Su primer éxito llegó en 1970 cuando publicó el álbum Algo de mí, que se convirtió inmediatamente en número 1 y desde entonces, no paró. Su gran capacidad creativa se reflejó durante las décadas de los setenta y los ochenta, en las que llegó a publicar un disco al año. Esa intensidad creativa estuvo acompañada por sus innumerables giras de conciertos centradas en la totalidad de los países iberoamericanos, pero también en Estados Unidos (Nueva York, California y Florida) y Japón.

Camilo fue un adelantado a su tiempo. Fue precursor en España de los musicales cuando en 1975 montó y produjo, a su costa, la ópera rock Jesucristo Superstar, donde interpretaba al propio Jesucristo y contaba en el elenco con Ángela Carrasco como María Magdalena y con Teddy Bautista como Judas. El musical originó muchos problemas y fue muy contestado por católicos exaltados pero El rey del amor demostró que su voz podía con cualquier registro y que contaba con la simpatía del público. El pasado diciembre en su casa, donde guardaba en una vitrina la túnica y las sandalias de cuero que usaba en la obra, en el curso de una entrevista para EL PAÍS Semanal, contaba que gracias a Jesucristo Superstar pudo romper el mito del “Camilito guapo” con el que lo tildaban sus detractores. También ha compuesto canciones para otros artistas como Miguel Bosé —en 1976 dos canciones, y produjo y compuso su primer disco—, o David Bustamante.

Su relación con las mujeres fue, cuando menos, extraña. Apenas se le conocieron idilios. “Han aparecido muchos personajes pero ninguno me hizo cambiar de idea”, decía sobre el matrimonio. No hubiera soportado la vida de casado. “Así es como quiero que sea: el escenario y una puerta atrás con el coche en marcha, y cuando el público todavía está pidiendo otra, yo ya estoy en el hotel. Si quiero que haya alguien allí, ya he avisado yo”. Siempre fue un tipo solitario que parecía tener alergia a las fans enloquecidas. En 1983 nació su hijo Camilo Míchel, fruto de una relación con la mexicana Lourdes Ornellas y, tres años más tarde, escribió su autobiografía al mismo tiempo que decidió retirarse voluntariamente de los escenarios: "Me voy porque quiero hacerme mayor viendo hacerse mayor a mi hijo" declaró. Volvió a la música a principios de los noventa pero no consiguió repetir su éxito.

Dotado de voz aguda, perfecta dicción y amplia tesitura, sus canciones tratan temas de amor y de desamor, pero también de felicidad y alegría. Maestro de la interpretación, vivía sus composiciones intensamente con tonos desolados, pero también esperanzados, alegres y festivos. Durante su carrera se fue adaptando a los nuevos tiempos y fue pasando de las grandes orquestaciones y la utilización de coros femeninos, a unos ritmos más vivos con nuevas instrumentaciones más tecnológicas.

Poseedor de un repertorio propio abrumador, muy pocas veces ha versionado canciones ajenas. Se ha prodigado en duetos acompañado de artistas femeninas como Ángela Carrasco, Lani Hall, Alaska, Isabel Patton, Rocío Dúrcal o Marta Sánchez. En su repertorio figuran temas inolvidables pero su canción Vivir así es morir de amor ha trascendido a tres generaciones y es una de las más solicitadas en los karaokes.

Su público es mayoritariamente femenino y se ha mantenido fiel a lo largo de tres generaciones, a pesar de la variedad de géneros musicales con los que ha tenido que competir a lo largo de su extensa carrera: rock intenso, pop anglosajón, música disco, glam, punk, movida, soul, new age, grunge, o las músicas del mundo.
6 sept. 2019 0 comentarios

Eddie Palmieri con Jaime Bayly





Falta una semana para que Maestro Eddie Palmieri regrese a Perú para presentarse en el Festival Viva La Salsa, que trae un gran cartel de artistas que también incluye a Sonora Ponceña, Víctor Manuelle, Charlie Aponte, Los Van Van, Tito Nieves, Alberto Barros y Jerry Rivera.

Con tal motivo, compartimos con Ustedes una nota del recuerdo. Esto ocurrió en Lima en 1990 con motivo de la visita de Palmieri a la Feria del Hogar. Se trata de una entrevista que le realizó el escritor y periodista Jaime Bayly para el programa “1990 en América” que se transmitía de lunes a viernes a las 11:00 pm a través de América Televisión.

La digitalización de la entrevista fue realizada por Norma Livia para el Blog de El Salsero

El Festival Viva la Salsa se realizará el sábado 14 de Setiembre en el Jockey Club a partir de las 7:00 pm Entradas a la venta en Teleticket de Wong y Metro

3 sept. 2019 0 comentarios

Humberto Ramírez presenta su nuevo disco: 8 Doors



Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico

El trompetista puertorriqueño ganador del Grammy Humberto Ramírez estrenó su más reciente producción discográfica “8 Doors”, en la que incluye una pieza dedicada a la estrella del baloncesto Raymond Dalmau, titulada “Viva Dalmau”.

“8 Doors” es la trigésima grabación de jazz de Ramírez y contiene ocho temas: “Skyler”, “Bayamón Conmigo”, “On My Own Terms”, “Jump Shot”, “Celebrando”, “8 Doors” y “Te pienso”, un bolero que estrenó el 3 de agosto pasado durante el concierto “Best Friends – 20 años”, que realizó junto al percusionista Giovanni Hidalgo para conmemorar el vigésimo aniversario del lanzamiento de la producción discográfica con ese nombre.

El disco ya está disponible físicamente en las tiendas de disco y, en formato digital, en todas las plataformas. Todas las composiciones y arreglos, así como la producción y dirección del disco son de Ramírez. En la producción, le acompañan Frankie Pérez (saxofón), Edgardo Rivera (piano), Odanis Velázquez (bajo), William “Kachiro” Thompson (congas) y Raúl Rosario (timbales).

“8 Doors” es la nueva apuesta del músico puertorriqueño, quien lanzó “Mr. Trumpet Man” (su album número 28) en julio de 2018. Poco después, salió a la venta una recopilación de las presentaciones de su Big Band en el restaurante Yerbabuena y posteriormente en el Metropol de Isla Verde, titulada “Big Band Mondays 10 Years”.

El 3 de agosto pasado, compartió tarima junto a Hidalgo durante una velada que representó el regreso triunfal a los escenarios del maestro de las congas, tras un paréntesis forzoso de tres años a causa de complicaciones de salud. Les acompañaron Edsel Gómez (piano), Oskar Cartaya (bajo eléctrico) y Albert Julián (batería).
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LO NUEVO: Gregor Huebner y El Violin Latino Vol.3 - Los Soñadores (2019)



Semanas atrás el violinista y compositor alemán Gregor Huebner nos hizo llegar el volumen tres de su saga El Violin Latino titulado Los Soñadores.

Huebner se hizo conocido con su grupo Tango Five y se enamoró de la música latina cuando el percusionista Johnny Almendra lo reclutó en los 90 para su banda Los Jóvenes del Barrio.

Radicado en New York, Huebner lleva varios grupos musicales en paralelo, fusionando distintos estilos pero con un punto en común: su mensaje por una humanidad mejor.

En El Violín Latino tres, el medio es el jazz latino. Hacen falta más soñadores como Huebner... y no sólo en la música!


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Papo Lucca: "Héctor Lavoe ha sido el cantante más inteligente de la Salsa"



Fuente: La República, Perú. Por: Luis Miranda

Papo Lucca nos recibe en la casa de su padre, el legendario y ya difunto Enrique Quique Lucca, fundador de la orquesta La sonora Ponceña. El actual director de la gran banda boricua se muestra emocionado al recibir a un periodista del lejano Perú en su propia tierra. Recuerda cuando una vez tocó en un penal de Lima y los propios internos eran sus guardaespaldas. “Eran grandes conocedores de la música”, afirma.

Papo ha transformado el segundo piso de la casa paterna en un museo abierto a todos los fanáticos que quieran pasar un momento en esta especie de templo de la música latina. Es parte de la Ruta de la Salsa en Puerto Rico, país que junto con Cuba figura en la génesis de un género que cobró forma en Nueva York.

Hemos venido con las tonaditas de ‘Fuego en el 23’ y ‘Boranda’ en la cabeza. “Boranda es el dios de la lluvia”, señala Papo, y se le invoca cuando hay sequía. Nacido hace ya 73 años, el maestro estará el 14 de setiembre en el Festival Viva la Salsa que se realizará en el Jockey Club de Lima, junto con Eddie Palmieri, Tito Nieves, Jerry Rivera y otros grandes exponentes de un ritmo que terminó por llamarse salsa, aunque al principio a pocos les cuadraba esa palabra gastronómica que trataba de agrupar varios ritmos afrocaribeños.

Entre discos de oro, afiches históricos y muchas fotos nostálgicas de antes de la época de la Fania y posteriores, Papo recuerda cuando era apenas un niño y quería ser un timbalero. Los timbales que le compraron eran aparatosos y difíciles de trasladar, que pronto los dejaría para centrarse en el instrumento que le daría fama y que lo consagraría como un maestro de la salsa y el jazz latino: el piano.

“A Lima vamos a llevar toda la música que los peruanos han hecho sus favoritas. Y también nuevas canciones que estarán en el disco por el 65 aniversario de La Sonora Ponceña”, afirma quien fue amigo de infancia de Héctor Lavoe, que descansa en el cementerio civil de Ponce, tal como fue su voluntad, a pesar de que murió en Nueva York.

“Héctor antes de cantar salsa, cantaba música jíbara”, señala. “Es el cantante más inteligente que ha tenido la salsa. Era muy hábil. Y por razones que, no vienen al caso, se apartó de esa ruta, pero fue muy querido”.

Cuando le preguntamos por qué pegó tanto la salsa en el Perú, Papo Lucca señala que en parte se debió a la campaña que hicieron los creadores del sello la Fania, que llevaron el nuevo ritmo a muchas partes del mundo.

“¿Cómo quisiera que lo recuerden en el futuro?”

Como un exponente de la salsa que luchó muchos años, desde el primer tema que internacionalizó la orquesta “Hacheros pa’ un palo”. Él le dio a ‘La Sonora Ponceña’ un estilo vibrante al incorporar más instrumentos de viento.

Papo se despide con un sonoro chim pum, Callao, y la promesa de volver a rumbear con el público peruano el 14 de setiembre.
27 ago. 2019 0 comentarios

Chamaco Rivera en encuentro de coleccionistas de Noviembre en Perú



El próximo sábado 16 de noviembre se realizará en Perú el primer Encuentro Internacional de Melómanos y Coleccionistas de Salsa, evento que congregará a coleccionistas de distintas partes del mundo.

Como parte del encuentro se presentará por primera vez en el Perú el cantante puertoriqueño Chamaco Rivera,  quien saltara a la fama a comienzos de los 70 con la orquesta de Willie Rosario con temas que se hicieran muy conocidos como “De Barrio Obrero a la Quince”, “La vida”, “Devuelve mi alegría” entro otros.

La cita será en el Dragón de Barranco, Nicolás de Piérola 168 – Barranco, a partir de las 3 pm.

Entrada general S/. 50 soles          
Venta virtual en Joinnus
Informes y venta entradas físicas 959748938
Entradas en la puerta S/. 60 soles
26 ago. 2019 0 comentarios

LO NUEVO: Charly Hernández - "A Distancia" (2019)



Acaba de salir al mercado A Distancia, el disco debut del cantautor, nacido en Veracruz (Mexico) y establecido en Seattle, Wahington.

Bajo la producción de Steve Guasch y la dirección del colombiano Oscar Iván Lozano, A Distancia se compone de nueves temas (ocho compuestos por el propio Charly y ocho arreglados por Lozano), la mayoría de ellos con temática romántica.

El tema que abre la producción (titulado "A Distancia"), fue lanzado el año pasado como un avance del disco completo y tiene un mensaje especial para el público.





En otro de los temas ("Me Despido"), Charly presenta a Oswaldo Román como invitado especial.

Atentos con la carrera de Hernández, uno de los nuevos talentos de la Salsa actual
25 ago. 2019 0 comentarios

Hoy como ayer, Benny



Fuente: La República, Perú. Por: Renzo Gómez Vega

Ha cumplido cien años el Benny, aunque los muertos no cumplan años. Nada más vivo que una voz que sigue inquietando al mundo. En esta época de timbres artificiales, fabricados en estudios y departamentos de marketing, su voz cristalina, macerada en ron, se mantiene en el olimpo de la música popular bailable del Caribe.

Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez llegó al siglo ayer sábado 24 de agosto de 2019. Los homenajes no faltaron. En Cuba y en los demás países que lo acogieron alguna vez, allá por los años cincuenta.

¿Pero qué sentido tiene conmemorar el nacimiento de un hombre que murió hace casi sesenta años (19 de febrero de 1963)? Un aniversario de esta envergadura se recuerda cuando se trata del origen de un movimiento o una corriente, la creación de una obra mágica, un descubrimiento que marca un hito en la historia o el inicio de una revolución.

La aparición de Benny Moré es todo eso, en gran medida. El palo más duro (y virtuoso) del monte. Que lo digan los que saben.

«Un prodigio de la naturaleza. El tronco de la música cubana». Agustín Pérez Aldave, periodista peruano desafinado, pero con mucho ritmo.

«Una voz que tomaba cada vocal y la volvía tersa, alargada, con carácter, pero con romanticismo al mismo tiempo. Si Benny Moré solo fuera una palabra, esta sería dicción». Daniela Boissieu, investigadora musical colombiana, curiosa de profesión.

«¿Tú has visto un sinsonte cantando en un palo de mango? Eso es Benny Moré». Sergio Santana Archbold, cubano nacido en San Andrés, pero criado en Medellín.

«Lo que más me sorprende de él es lo mucho que sabía hacer con la música sin saber técnicamente nada de ella». Marcela Joya, periodista colombiana.

Han sido los colombianos, precisamente, como buenos historiadores de la salsa y de todos los géneros musicales afrolatinos que caben en el pote, quienes, en el 2013, se lanzaron a contar la historia de Benny Moré fuera de Cuba y de México en un proyecto colectivo que incluyó su única visita al Perú en junio de 1958.

«Quise darle un carácter universal», dice el compilador de Benny Moré sin fronteras (Ediciones Santo Bassilón.2013), Sergio Santana Archbold, un ingeniero civil que escribe libros.



La responsabilidad de aquel capítulo recayó en Agustín Pérez Aldave, un melómano que estudió literatura y terminó en el periodismo.

Nos gobernaba por segunda vez Manuel Prado Ugarteche; el aeropuerto de la capital no quedaba en el Callao sino en San Borja, donde después se levantaron las famosas Torres de Limatambo; la televisión estaba por implantarse en el país; las discotecas se habían afrancesado y se llamaban boîtes; y se estaba disputando el Mundial de Suecia 1958 donde brillaría un nene brasileño apodado Pelé.

Según Pérez Aldave, apoyado en los diarios de la época, Benny Moré arribó al Perú el martes 10 de junio luego de una breve temporada en Nueva York junto al pianista Rolando Columbié.

Algo que llamó la atención, pues por aquel entonces “El Bárbaro del ritmo” ya llevaba cinco años de haber fundado su banda gigante, un formato ambicioso con 18 músicos inspirado en los conjuntos de jazz. Su tribu lo acompañaba a todas sus giras. Pero en aquella ocasión sería Armando Boza, un saxofonista panameño afincado en el Perú, quien se encargó de su marco musical, armándole una big band con músicos nacionales.

El bendito culpable de su visita era Juan Silva Villacorta, un locutor y empresario que dirigía Radio La Crónica, el medio de comunicación más poderoso de esos años. Las radios eran el Netflix de la época. La gente las sintonizaba en busca de radionovelas lacrimógenas y conciertos en vivo.

Tres son las curiosidades que Pérez Aldave recoge en su texto: el encuentro de Benny Moré con los futbolistas Máximo ‘Vides’ Mosquera, Severiano Ramos, Mario ‘La Foca’ Gonzales y Luis Navarrete en el Olímpico, un bar en los bajos del Estadio Nacional, y su promesa inconfirmable de ver un partido de Alianza Lima; una minigira de Benny por Ica, Pisco y Chincha; y que un Arturo ‘Zambo’ Cavero, de apenas 18 años y sesenta kilos, lo acompañó en la percusión por ser músico de planta de Radio La Crónica.

La Crónica de hoy

El presente puede ser cruel con quienes lo enfrentan. Juan Silva Vidaurre —saco, chalina y mostacho— está parado en la cuadra 6 de la avenida Tacna, en el Centro de Lima, frente a lo que fue el imperio de su padre. El edificio que durante dos décadas albergó a radio La Crónica y al periódico del mismo nombre (de tres ediciones) hoy es un supermercado.

Silva da unos pasos atrás, cruza la pista, y se detiene en un sardinel para tener un mejor panorama. Con el índice empieza a señalarme la oficina de su padre, donde cerraba los contratos, la redacción fantasma, y el teatro para cien personas donde Benny cantó durante tres semanas. Así es, Benny Moré tuvo un ritmo de presentaciones frenético que incluyó las boites Las Brujas, el Embassy, así como la revista musical Bim Bam Bum que se movía por todo Lima.

Según cuenta Guido Monteverde, un temible periodista de espectáculos de aquel entonces, el cubano descendiente de esclavos congos cobró siete mil dólares semanales, por los que Juan Silva Villacorta lo exprimió.

«A mi padre los músicos lo fastidiaban duro. Le decían: no nos vayas a hacer lo mismo que le hiciste a Benny Moré. Pero estoy seguro que lo ‘arregló’».

Son tres las copias en cassette que Silva Vidaurre rescató de los shows de Benny Moré en el teatro de La Crónica. Una se la regaló a Luis Delgado Aparicio ‘Saravá’, uno de los difusores más importantes de la salsa en el país, y otra a Héctor Lavoe, en Lima, cuando nos visitó en 1986, también por única vez. A raíz de este viaje en el tiempo se ha jurado buscar la restante en donde opera La Crónica actualmente: una habitación en el techo de Radio Nacional.

Cortez, el original

«Yo no sé, no sé decirte cómo fue. No sé explicarte qué pasó, pero de ti me enamoré». Un anciano de talle largo y bigote coqueto entona el mítico bolero del Benny, en esta noche húmeda, en Barranco.

Es Alberto Cortez, un cantante peruano de sones y guarachas que alguna vez integró La Lecuona Cuban Boys junto al eximio pianista ‘Bebo’ Valdés, y que conoció a Benny Moré en Maracaibo, Venezuela, unos años antes de su llegada al Perú.

Cortez no se cansa de contar la anécdota a sus casi 90 años: Moré se olvidó las partituras en aquella gira, y lo buscó en su hotel para le prestara las suyas pues le habían dicho que había un peruano que le hacía tributos y dominaba su repertorio. Sellaron su amistad con el préstamo y unos tragos.



La estadía de Moré, el ‘Bárbaro del ritmo’, fue tan intensa que aún hay mucho por desentrañar. «Cuando su hija mayor me recibió en su casa a las afueras de La Habana me contó que Benny paraba cantando Ódiame, nuestro famoso valse peruano», dice Martín Gómez, periodista del portal Salserísimo Perú, quienes el año pasado lanzaron un especial por los 60 años de la visita de Moré.

Todo esfuerzo será bienvenido. Hoy como ayer.
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Muere Oswaldo Ponte, ex-manager de Oscar D'Leon



" - Mira Oscar, yo no puedo ser tu mánager porque tú estás acostumbrado a dirigir a los representantes que has tenido y yo no voy a aceptar eso
 - No vale. Si tú aceptas yo me acojo a tus directrices.
- Bueno, dame una semana para presentarte un plan de trabajo"

Ese fue el diálogo entre el promotor Oswaldo Ponte y Oscar D'Leon, que dio inicio de una relación que transformó la carrera del sonero venezolano. Era 1983 y, desde entonces, por poco más de tres décadas, ambos trabajarían juntos recorriendo el mundo.

No es exagerado decir que mucho del suceso de Oscar se le debe al manejo artístico realizado por Oswaldo, quien incluso fue el verdadero cerebro del libro sobre el sonero escrito por William Briceño, y publicado el año 2014, donde no solo se recogen datos biográficos del cantante, sino también de Ponte.

Cosas de la vida, la asociación entre ambos culminó hace poco más de un año y, cosas de la vida, esta mañana nos acabamos de enterar que Oswaldo Ponte ha fallecido.

Cuando, el año 2013, Oscar tuvo el accidente que le dañó el ojo izquierdo, Ponte nos concedió muy gentilmente una entrevista para Oye lo Que Te Conviene (en La Mula TV). Al año siguiente (gracias también al promotor y con motivo de su visita a Perú para Una Noche de Salsa) entrevistamos al sonero para un proyecto acerca de Cheo Feliciano y mantuvimos más de una charla con ambos.



No solo eso, nos queda una anécdota con respecto a un requerimiento sobre un producto que Oscar no podía conseguir en Venezuela, para el cual pude ayudarlo junto a algunos compañeros de trabajo y que en un futuro compartiré con Ustedes.

A su regreso de esa gira, Ponte tuvo la gentileza de enviarnos la primera edición del libro y nos propuso que escribiéramos un capítulo peruano sobre D'Leon que sería incluido en una edición aumentada del libro, proyecto que nunca vio la luz (aunque el escrito sí lo realicé y permanece inédito).


Al romperse la relación D'Leon-Ponte, no supe mucho más de él. La noticia de esta mañana nos sorprende tristemente al recordar su esforzado y exitoso trabajo detrás de uno de los cantantes más importantes que tiene la Salsa.

Descansa en Paz Oswaldo Ponte!






23 ago. 2019 0 comentarios

Cien Años del "Bárbaro del Ritmo"



Fuente: El Tiempo, Colombia. Por: Juan Martín Fierro

El centenario del nacimiento de Bartolomé Maximiliano Moré (Santa Isabel de las Lajas, Cuba, agosto 24 de 1919) no es solo un acontecimiento relevante para la música de Cuba, sino para la música del mundo entero.

Que el Benny (su nombre artístico) no hubiera alcanzado una mayor resonancia no le quita haber sido uno de los cantantes más grandes del siglo XX. Si no llegó más lejos fue porque prefirió siempre, y por encima de todos los públicos y de las jugosas ofertas que recibió para irse de Cuba, cantarles a su tierra y a su gente. 

También hubo otras razones, mezcla de azar y fatalidad: Benny murió en el momento cumbre de su carrera. Su vida fue muy corta –apenas 43 años– por cuenta de una salud frágil que nunca cuidó. Benny no dormía. Y, siendo un gran cocinero, apenas comía. Su rutina de ensayos, conciertos y grabaciones iba siempre de la mano con la noche y la bohemia, agravando los problemas hepáticos que sufrió desde niño.

Por extraño que parezca, mientras su cuerpo estaba destinado a sucumbir, su portentosa voz se iba engrandeciendo con los años, parecía tener vida propia, deseaba seguir cantando más allá de la muerte. Porque hasta el último día, el Benny cantó como nadie, incluso aquel 6 de enero de 1963, cuando, presintiendo el fin, dio un concierto apoteósico ante miles de personas en el Festival Papel y Tinta de La Habana. Y uno más, el último, en Palmira, cerca de Cienfuegos, a donde llegó a presentarse el 16 de febrero de ese mismo año. Según su médico, el hígado del Benny se había hinchado a consecuencia de la cirrosis hepática y durante el viaje previo a ese compromiso tuvo un vómito de sangre. 

Contrariando la lógica, el cantante lajero salió al escenario y dejó el alma interpretando Dolor y perdón, Maracaibo y Qué bueno baila usted. Hasta ahí llegaron sus fuerzas. Tres días después vino la muerte, el martes 19, en un hospital habanero. “Mi hermano, me cogió la rueda”, alcanzó a decirle a su amigo Domingo Veloz.

Gundo, su tatarabuelo, era hijo del rey de una tribu del Congo. Fue capturado y enviado a Cuba por traficantes de esclavos. Virginia Moré, su madre, se ganaba la vida haciendo oficios domésticos en las casas de Santa Isabel, mientras que de su padre, el herrero Silvestre Gutiérrez, se sabe poco. Benny fue a la vez primogénito y unigénito de los 18 hijos de Virginia, pues sus 17 hermanos descendían de otro padre. Al nacer, su madre se instaló en un barrio de libertos de origen bantú conocido como La Guinea o el Casino de los Congos. Allí creció cantando la música de sus ancestros, bailando reguindinga y aprendiendo el arte de los tambores que invocaban a las deidades orishas. 

En casa del Benny no había luz, la plancha era de carbón. Todo se alumbraba con quinqué. Cuando a Virginia se le iba la madrugada planchando, el Benny le cantaba para que no se durmiera. Y para que no se le quemara la ropa. Aunque fue buen estudiante, tuvo que dejar la escuela en cuarto de primaria para dedicarse a trabajar en el campo. 

Cortando caña, empezó a involucrarse con la música campesina y aprendió a tocar el tres y la guitarra. A los 10 años daba serenatas y asistía a los bailes para rebuscarse algún dinero. Su debut fue en el dueto Bartolo-Bolívar, junto a José Luis Bolívar, a los 16. Después hizo parte del grupo Avance, del sexteto Vertientino y de Los Lajeritos. En 1936 decide probar suerte en La Habana y tuvo que sobrevivir vendiendo frutos, viandas sobrantes y hierbas medicinales con ayuda de un tío. 

En lo musical, su aventura fue un fracaso. A los seis meses estaba otra vez en su pueblo cortando caña. Cuatro años más tarde, a los 21, volvió a intentarlo. Su sueño seguía intacto. “La pasaba muy mal. Es la verdad. Había noches que me acostaba con más hambre que sueño. Pero estaba en La Habana. Canté primero en el dueto Cordero.

Luego me fui con el Conjunto Cauto. Pero no resolvía nada en lo material”, recordaría en una entrevista con la prensa mexicana tiempo después. Fueron cuatro años deambulando por las calles, el pantalón remendado y la camisa raída, cantándoles a los turistas, fleteando el sombrero por los bares de la ciudad. El lajero admiraba a Panchito Riset, a Antonio Machín y a Miguelito Valdés. El gran sonero Abelardo Barroso sería otra de sus influencias.

La suerte del Benny cambiaría cuando Mozo Borgellá, director de una agrupación, lo invita a una prueba de voz en la emisora Mil Diez. Desde ese momento, nada detendría su carrera. Borgellá lo conectó después con Miguel Matamoros, quien lo incorpora a su legendario conjunto. En el libro Benny Moré, el símbolo de la música cubana, de Rafael Lam, quizá su biografía más completa, hay más detalles: “La presentación de Bartolo ante Miguel fue algo decepcionante, vestía muy mal, alpargatas, camisa zurcida, le faltaban tres dientes”. Pero su voz, su prodigiosa voz, lo llevaría por primera vez a un estudio de grabación en 1944. De esas sesiones junto a Matamoros, quedarían temas como Buenos hermanos, La cazuelita y Ofrenda criolla, entre otros.

En 1945, el Conjunto Matamoros fue contratado para presentarse en México. Benny decide quedarse cinco años en el país azteca. Luego de superar dificultades para trabajar profesionalmente, al no tener permiso del sindicato de músicos, su carrera despega al lado de Lalo Montané (el famoso dueto Fantasma o dueto Antillano) y de las orquestas de Arturo Núñez, Mariano Mercerón, Rafael de Paz y Dámaso Pérez Prado, el padre del mambo cubano a cuya agrupación nunca se vinculó como cantante titular. 

Lo del Benny con Pérez Prado fue una exitosa seguidilla de colaboraciones que dejó temas memorables como Babarabatiri, Locas por el mambo, A romper el coco, La múcura y Pachito Eché, las dos últimas, composiciones de los colombianos Crescencio Salcedo y Alex Tovar. En México también grabó San Fernando, de Lucho Bermúdez, pero con la Orquesta de Rafael de Paz. Allí mismo haría su debut en el cine.

Por esos años, el cantante lajero adoptó el nombre artístico de Benny (dicen que en homenaje a Benny Goodman) y se casó con la mexicana Margarita Bocanegra. Se sabe que tuvo seis compañeras y que dejó ocho hijos. La influencia de Pérez Prado y el contacto con la gran industria del entretenimiento en México serían decisivos para que afinara la imponente presencia escénica que desató su gloria al regresar a Cuba. 

Junto al bailarín Silvestre Méndez, por ejemplo, aprendió los pasos de la rumba y del mambo. 


Según el investigador Raúl Martínez, “(…) pronto asimiló un criterio moderno de la armonía y las orquestaciones precedidas de las mejores agrupaciones estadounidenses de jazz. Pero, por supuesto, todo ello filtrado y recreado con un lenguaje, en lo melódico y en lo rítmico, a lo cubano (…)”.

Rafael Lam añade otro dato importante: la caracterización del vestuario que haría famoso al Benny, cuyo estilo desaliñado y casi chaplinesco, bastón incluido, nunca abandonó: “Vestía de traje con pantalón muy holgado, pero ceñido a la cintura y en los tobillos, un saco largo con amplias solapas y hombros amplios y acolchados, llamado zoom suit. Utilizaba un sombrero tipo italiano a veces con una pluma. El pantalón se llevaba con tirantes (…) y se complementaba con zapatos estilo francés, bicolor, generalmente blanco y negro”. El uso de los tirantes tenía, además, otra justificación: la hepatomegalia le hacía insoportable el cinturón.

La Banda Gigante
Al volver a Cuba, en 1951, el Benny consiguió lo único que le faltaba: ser una estrella en su país. Ya le decían el ‘Bárbaro del mambo’, pero cuando se unió a la orquesta de Bebo Valdés para estrenar el nuevo ritmo de batanga, un locutor de la CMKW lo bautizó como el ‘Bárbaro del ritmo’. Y sí que lo fue. La facilidad del Benny para cantar con maestría todos los géneros afrocubanos era algo sobrenatural: guaracha, mambo, son, chachachá, rumba. Todo lo hacía bien, especialmente el bolero, el género en el que dejó más grabaciones (68) de las 203 que realizó, según el investigador Sergio Santana Archbold. Dolor y perdón, Mi corazón y yo, Te quedarás, Mi amor fugaz, Preferí perderte, Corazón rebelde, Cómo fue, Conocí la paz, ¡Oh vida! y Dulce desengaño, entre muchos otros, son herencia de esa época dorada.


Conquistar al exigente público cubano, del que se había separado estando en México, no le tomaría mucho tiempo. Primero trabajó con la orquesta de Mariano Mercerón. De ahí se fue, entre otras razones, porque no le pagaban lo que debían.En 1952 se une a la orquesta del compositor Ernesto Duarte, de quien se dice llegó a discriminarlo por su color de piel y no lo presentó a cantar en ciertos escenarios de la alta sociedad habanera.

En sus comienzos, ya el Benny había padecido el racismo en algunos establecimientos y clubes que luego, cuando lo vieron triunfar, lo buscaron sin éxito para que cantara. De nada valió. Su esencia y su arte eran genuinamente populares y por eso, a pesar de ser uno de los artistas mejor pagados de su tiempo, eligió una vida modesta en su casa de La Cumbre, en la zona habanera de San Miguel de Padrón. 

Cerca de allí estaba el legendario Alí Bar, su “cuartel general”, donde ofreció conciertos memorables, envuelto en un manto de misterio sobre si aparecería o no al filo de la madrugada. “¿Vendrá hoy el Benny Moré? ¡Nadie lo sabe!”. “¿El Benny actúa hoy? ¡Ya está adentro!”, decían los carteles en la puerta, anunciando lo impredecible. Entre tanto, el genio lajero se quejaba: “Ya estoy cansado de que me exploten tanto, de ahora en adelante voy a grabar y a presentarme con mi propia banda (…)”. 

En 1953, con todo lo aprendido, se lanzó a dirigir La Banda Gigante, su “tribu”, como la llamaba, conformada por glorias de la música cubana, como Alfredo ‘Chocolate’ Armenteros, Generoso Jiménez y Rolando Laserie, quien tocaba la batería. En 1955, cuando ya era un ídolo continental, el Benny se presentó con su banda en Medellín y Cartagena.

La leyenda del ‘Bárbaro’ sigue creciendo con los años. Al Benny hay que recordarlo por esa voz tronante y guapachosa a la vez, capaz de diluirse en un hilo, allá en las alturas.


Por la hondura insuperable de sus boleros. Por su histrionismo y su capacidad de improvisación, que en pleno goce hacía que la gente se olvidara de bailar y se quedara quieta escuchándolo. Por canciones que nunca pasan, como Rumberos de ayer, Bonito y sabroso, Mulata con cola, Soy campesino, Francisco Guayabal, Encantado de la vida, Como arrullo de palma y Bahía de Manzanillo, estas últimas, preciosas estampas del alma caribe. Ante todo, hay que celebrarlo por encarnar como nadie la herencia africana fundida en la sabrosura de los ritmos cubanos. Bien lo dijo el cineasta y músico mexicano Alfonso Arau, “lo que el Benny hacía es eterno”. Y eterno será.