22 mar. 2019 0 comentarios

El Gran Combo realizará una gran despedida a Papo Rosario



Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Patricia Vargas Casiano

Rafael Ithier, director de la orquesta El Gran Combo de Puerto Rico, anunció esta noche que realizarán una despedida “por todo lo alto” al cantante Papo Rosario, luego de que este anunciara que se retira de la agrupación tras 38 años sobre el escenario.

“Papo tiene una condición en la espalda y yo estaba preocupado porque se podía lastimar. Papo siempre va a tener su lugar en el Combo, no importa a donde vaya y él lo sabe”, expresó Ithier a El Nuevo Día.

El también pianista, adelantó que se le realizará una buena despedida para honrar su carrera. “Será una despedida por todo lo alto, pero todavía no tenemos la fecha”.

Las declaraciones las realizó en un aparte con este medio durante el concierto de reapertura del teatro del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. “Estoy bien contento porque este concierto es para arreglar el órgano y estamos aquí para cantar lo que la gente quiera”, expresó.

Rosario anunció su salida definitiva de la agrupación el lunes pasado luego de más de un año fuera de los escenarios por varias cirugías de espalda. Hasta el momento, Rosario ha sido sustituido por Joselito Hernández.


El Gran Combo en la repaertura del Teatro de la Universidad de Puerto Rico

Los temas clásicos de la “institución de la salsa”, El Gran Combo de Puerto Rico, fueron el complemento perfecto para la reapertura del Teatro del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Se trató de noche histórica en el remozado espacio que abrazó a la música popular y permitió que un público diverso recibiera a la orquesta con una ovación de pie.

Antes de iniciar el gran festejo, el rector del recinto, el doctor Luis A. Ferrao se dirigió brevemente al público.




“Quería aprovechar la oportunidad de la apertura de nuestro teatro después de año y medio. Nuestro más profundo agradecimiento a Lin-Manuel Miranda y a su padre Luis Miranda, sin ellos y todas las personas que colaboraron con este proyecto no estaríamos aquí”, expresó Ferrao.

La reapertura del teatro estaba pautada para el pasado mes de enero con la presentación del musical “Hamilton”, protagonizado por Miranda, pero ante posibles protestas y la preocupación que representaba para la seguridad de los asistentes, la producción optó por trasladarse al Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, en Santurce.

Otros miembros de la administración presentes fueron el presidente de la Universidad de Puerto Rico, Jorge Haddock Acevedo, y algunos miembros de la familia del famoso dramaturgo Lin-Manuel Miranda, quienes hicieron una invaluable aportación económica que permitió la renovación del legendario teatro. También participó Walter Alomar, presidente de la Junta de Gobierno de la UPR.

Luego de los mensajes, la salsa no dejó de sonar al mando de su director, Rafael Ithier, quien hizo un elegido de los temas más populares de la mundialmente conocida orquesta mostrando que hay Gran Combo para rato. Durante más de dos horas, el público se mantuvo moviendo el cuerpo y entregándose al disfrute. 

“Estamos bien contentos porque este concierto es para ayudar a recaudar dinero para el órgano y estamos aquí para cantar lo que ustedes quieran”, mencionó Ithier provocando la algarabía del público.

Y es que el concierto se celebró para recaudar fondos que irán directo al fondo para la rehabilitación del órgano de tubos del teatro, el cual se dañó tras el paso del huracán María por la isla. 

Según información suministrada por la administración universitaria, el órgano es un modelo Casavant Opus 3873 y fue diseñado específicamente para el Teatro UPR por la compañía Casavant, la más antigua en construcción de órganos en el hemisferio norte y localizada en Quebec, Canadá. El instrumento tiene tres teclados, 2,391 tubos, 32 pedales y una consola impresionante. Es el único instrumento de esa clase en Puerto Rico.

Los daños que sufrió el órgano fueron mayormente causados por la humedad y las grandes cantidades de agua que entraron al Teatro. Se estima que el arreglo del instrumento y su mantenimiento ascienden a una cifra cercana a los $200 mil. Los estudiantes de órgano del programa de música del recinto tenían acceso al instrumento, y en ocasiones compartían escenario en los recitales con el organista residente y profesor Andrés Mojica.

Poco después de la primera intervención subió al escenario el salsero Gilberto Santa Rosa para interpretar varios temas incluyendo “Timbalero”, luego se quedó entre la audiencia disfrutando del espectáculo.

Por su parte, Rafael Chávez, director del teatro compartió la agenda de presentaciones para esa sala en los próximos meses.  

“La Carreta” de René Marqués del 26 al 29 de marzo; el colectivo creativo Las Arquetipas (6 de abril). El 7 de mayo celebrarán una gala para recaudar fondos para las educaciones musicales del recinto en la que participarán las propias agrupaciones estudiantiles, el 18 de mayo se presentará Ednita Nazario con un concierto benéfico, y el 30 de mayo la orquesta tropical cubana Los Van-Van.
20 mar. 2019 0 comentarios

Estreno de documental sobre Los Van Van





Este es el documental Maestros: Samuel Formell Los Van Van - Legado, dirigido y producido por Nathanaël Mergui y Patricia La Peruana (Patricia Ayala), que cuenta la historia de Los Van Van a través de Samuel, su vida hasta convertirse en el director de la orquesta y el legado que le transmitió su padre Juan Formell

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"Buscando Balas", lo nuevo de Guasábara - Entrevista a JoseMa Lugo




Durante nuestra estadía en Puerto Rico entrevistamos a JoseMa Lugo, el líder de Guasábara, quien acaba de estrenar "Buscando Balas" el nuevo sencillo de la banda creada por el recordado José Lugo y que ganara el Grammy hace dos años con su CD Donde Están

Guasábara sigue en la línea de la Salsa buena, con un toque fresco pero respetando siempre la tradición. El legado sigue intacto, Guasábara solo estaba "buscando balas"....


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Larry Harlow cumple 80 años



Hoy es un día especial para la Salsa pues el célebre pianista Larry Harlow está cumpliendo 80 años. Harlow fue, hace pocas semanas, motivo de preocupación para sus fanáticos debido a su estado de salud y hoy es motivo de alegría poder celebrar sus ocho décadas de vida.

A continuación, recordamos el capítulo referido a "El Judío Maravilloso", tomado del libro Historia de la Salsa de Hiram Guadalupe.  ¡Larga vida para Larry Harlow!

Larry Harlow: maravillosa leyenda de la música latina 


Larry Harlow es la figura más excéntrica de la salsa. Su estilo singular le ganó distinción en los años 60, en medio de un ambiente musical formal y clásico cuyos protagonistas se destacaban por ser prudentes y circunspectos, aunque se conocía de sus demencias.

De ascendencia judía, este hijo de las calles de Brooklyn fue un digno representante de la imagen vivaz que dominó los escenarios juveniles en la década de 1960. Es recordado por su extravagante indumentaria, con colores siempre llamativos y su rostro maquillado, como si se tratara de burlar de la decadencia de la vida urbana neoyorquina de su época.

Tras esa imagen, muchas veces alocada e impetuosa, se encontraba una de las personalidades más instruidas de la música popular latina.

Graduado de la High School of Music and Art de Nueva York, este virtuoso del piano ostenta una maestría en filosofía de la New School For Social Research y una del Institute of Audio Research, donde se especializó en jazz, piano clásico, dirección, composición, orquestación e ingeniería de sonido. También posee un bachillerato en música de Brooklyn College.

Pero más allá de todo su bagaje académico, el denominado "Judío Maravilloso" ostenta el mérito de ser uno de los principales precursores del sonido de la salsa y el más fiel a los patrones tradicionales de la música cubana.

Su herencia musical

Nacido un 20 de marzo de 1939, en Nueva York, Lawrence Ira Kahn-Sherman ("Larry Harlow") se crió en el seno de una familia muy musical, en el 446 Park Place en Brooklyn, un barrio que colindaba con los sectores residenciales de negros y latinos.

Su padre, Nathan Kahn ("Buddy"), de ascendencia austríaca, fue un prestigioso bajista que trabajó en hoteles y convenciones a lo largo de la frontera de Nueva York interpretando música popular de todos los países, en sus respectivos idiomas. Mientras, su madre, Rose Sherman de descendencia rusa y hebrea, fue cantante de ópera.

Una de sus tías también se destacó como pianista y su abuelo se desempeñó como teatrero.

En ese contexto, no era para menos imaginar la afición del pequeño Larry por las artes, como sucedió, además, con su hermano Andy, quien luego resaltó como músico, arreglista y líder de orquesta.

"Mi papá era director musical en un club que se llama Latin Corner y yo crecí escuchando a Jerry Lewis, Frank Sinatra y Dean Martin. En mi casa habían muchas expresiones de arte, así que empecé a tocar piano de niño, en especial el jazz porque me gustaba el proceso creativo y las construcciones que permitían hacer esa música", sostiene.

Aun cuando gozó de vasta formación musical en su casa –suele recordar con placer las horas de práctica junto a su padre y hermano en el basement de su residencia–, no fue hasta que cumplió 13 años que inició estudios formales en música en la escuela High School of Music and Art, ubicada en la calle 137 del barrio de Manhattan.

Esa oportunidad lo acercó a la multiplicidad de prácticas sonoras que dominaban los escenarios artísticos neoyorquinos de principio de los años 50.

Larry Harlow recuerda con placer cómo de camino a la escuela atravesaba por el barrio del Harlem hispano deleitándose con la música latina que se escuchaba desde los negocios de la zona, al punto de convertirse en fanático de los temas "Abaniquito" de José Curbelo y "Ay castellano" de Tito Puente.

"Antes me gustaba tocar la música de negros, pero cuando escuché la música latina por primera vez, me fasciné", cuenta el artista, quien visitó el prestigioso salón El Palladium por primera vez cuando tenía 15 años de edad.

"Yo quería aprender jazz y ser músico de jazz pero en esa época si no eras negro y no usabas droga no eras aceptado. Entonces vi que la música más cerca del jazz es la latina", añade.

Su debut orquestal

En 1955, Larry Harlow fue convidado a participar de un grupo musical con jóvenes de su escuela y cuyo repertorio estaba más centrado en la ejecución de mambos.

El junte se conoció como Hugo Dickens y su orquesta y entre sus integrantes se destacó el percusionista Willie Bobo.

"Fui al primer ensayo y tocaba malo. Los muchachos me dijeron: 'Tú tocas horrible chico, fuera de la orquesta'. Me puse muy triste, pero fui a las tiendas y compré los discos de Noro Morales y Xavier Cugat y me aprendí los solos de piano de memoria, nota por nota, y los hacía bien rápido. Entonces regresé al grupo y, claro, en ese momento no era Larry Harlow, era yo tocando como ellos lo hacían", acota.

Esa experiencia no tuvo mayor repercusión, aunque le sirvió de escuela para familiarizarse más con las expresiones rítmicas latinas que eran dominantes en el mundo latino y caribeño de Nueva York.

Un suceso, en cambio, fortaleció su visión musical. En 1956 Larry Harlow visitó la ciudad de La Habana por primera vez, en medio de las festividades navideñas. Su encuentro con las expresiones rítmicas cadenciosas de la isla caribeña lo condujeron a dibujar la propuesta del proyecto artístico que años después construyó.

"Yo fui a Cuba con unos amigos judíos y quedé sorprendido con la avalancha de música que encontré en las calles: el Conjunto Aragón, Benny Moré, el Septeto Nacional de Ignacio Piñero. Me encantó tanto que cuando terminé la high school (en mayo de 1957) me fui a la Universidad de La Habana a estudiar y allí estuve hasta el triunfo de la Revolución (1 de enero de 1959)", narra el pianista.

La experiencia musical que obtuvo en uno de los entornos socioculturales más ricos del Caribe, y bajo la tutela académica del maestro Fernando Ortiz, quedó plasmada en el proyecto que creó, con su propia orquesta, en 1964.

Un judío con sabor cubano 

En medio de la vorágine de tendencias y experimentos sonoros en el ambiente musical latino de Nueva York al arribo de la década de 1960, Larry Harlow optó por ser fiel a las formas más clásicas de las armonías del conjunto cubano, el que innovó con trombones y sintetizador, además de alterar las formas interpretativas.

Este joven norteamericano de Brooklyn vivía enfrascado del trabajo artístico que desempeñó el tresista cubano Arsenio Rodríguez ("El Ciego Maravilloso"), a quien escuchó tocar por primera vez en 1957, en la Provincia de Matanzas, en Cuba.

Entonces, el joven pianista de 18 años de edad había decidido radicarse en la más grande de las Antillas para estudiar música, luego de haber enloquecido con las propuestas musicales de ese país cuando lo visitó por primera vez en la Navidad de 1956.

El proyecto creativo que construyó a principio de los años 60 perpetuó los valores de la música cubana, muy próximo al trabajo de Arsenio Rodríguez, de quien confiesa aprendió el tumbao del son montuno. Las innovaciones, en cambio, se perciben en la armonización de las trompetas y la combinación con el trombón, provocando un sonido más grueso y punzante que el de las grandes orquestas de la época.

"En ese tiempo nadie usaba trompetas con trombones y yo tenía un sueño genial de grabar esa combinación. Y desde ahí todo el mundo lo empezó a hacer", sostiene Larry Harlow.

En efecto, su proyecto partió del sonido del son típico que había logrado Arsenio Rodríguez y que en Nueva York se mantenía vigente en la propuesta de Johnny Pacheco y su tumbao añejo, aunque para este caso alteró el tradicional formato de un conjunto, resultando en una sonoridad novel, lo que algunos estudiosos han catalogado como "el sincretismo instrumental característico de la salsa".



Puso a bailar a sus paisanos

El virtuoso del piano encontró en las montañas de Catskill, al norte de la ciudad de Nueva York, el espacio de experimentación y formación musical más crucial en su desarrollo artístico.

Esa zona, donde ubicaban cerca de un centenar de hoteles y que estaba dominada por la población judía, se destacaba por sus paisajes turísticos y porque hasta mediados de la década de 1960 fue un centro de trabajo importante para los músicos latinos y caribeños en los meses de verano.

"Los judíos iban a veranear a los hoteles de Catskill y lo que querían era bailar cha cha chá, mambo, son y toda la música latina. Era una cosa fantástica. Allí también trabajaba Tito Puente, Tito Rodríguez, Machito (Frank Grillo), Ray Barretto y Joe Cuba y yo hice mi orquesta y conseguí trabajo en el Schenck's Hotel", narra.

Para la grey de intérpretes de música caribeña fue sorprendente el entusiasmo y esmero que empleaba un hombre judío por unas sonoridades que le eran "ajenas" a su idiosincrasia. 

Larry Harlow fue haciendo un nombre entre el ambiente de latinos interpretando los temas más cadenciosos del repertorio de las bandas más famosas, aunque con una sonoridad más cubana. Junto al "judío latino" había un equipo de seis músicos, cuatro judíos y dos italianos.

Un día el Schenck's Hotel se convirtió en el escenario preferido para los músicos puertorriqueños, cubanos y dominicanos de Nueva York, quienes al concluir sus trabajos en sus respectivos hoteles aterrizaban en la planta de labores de Larry Harlow.

"Era tradición llegar todas las noches a ese hotel (Schenck's Hotel) a hacer nuestros primeros jam sessions. Allí estábamos horas, sin público, tocando y cantando. En ese momento nos compenetramos más los músicos y eso fue el preámbulo de lo que vino después", contó el veterano vocalista José "Cheo" Feliciano, en entrevista con PRIMERA HORA.

"Después de Catskill, poco a poco fui subiendo más y tocando con orquestas mejores. En 1962 toco con Tito Rodríguez por seis meses y después, en 1964, estuve con (Johnny) Pacheco en la inauguración de la Feria Mundial de Nueva York, pero tenía una idea para hacer un sonido diferente", asegura el músico.

Su sueño "genial", apunta, era lograr fusionar las expresiones melódicas que cargaba consigo de su experiencia en Cuba y fusionarlas con combinaciones modernas, perpetuando el sonido tradicional del son.

Ese proyecto quedó consolidado en la creación de su nueva orquesta, en 1964, el mismo año que Johnny Pacheco le ofreció firmar un contrato con la recién fundada empresa de discos Fania, convirtiéndose en la primera agrupación, después de Pacheco, en formar parte y grabar para el nuevo sello discográfico.

Incansable obrero de las artes 

La lista de contribuciones del pianista, arreglista, productor, ingeniero y compositor Larry Harlow a la salsa es interminable.

Como primer artista en grabar para el sello Fania –después del cofundador de la empresa Johnny Pacheco– fue responsable de impulsar el género, en momentos en que aún no se definía con claridad su identidad sonora y cuando el imperio musical caribeño de Nueva York estaba dominado por las grandes orquestas de Tito Puente, Tito Rodríguez y Frank "Machito" Grillo.

El éxito de su primer álbum, Heavy Smokin', fue el sello de garantía para Fania, que despuntó comercialmente con el trabajo de Larry Harlow como referencia.


El "Judío Maravilloso" fue, a su vez, quien impulsó el 26 de agosto de 1971 la celebración del evento artístico del salón Cheetah, ubicado en la calle 52 y Octava avenida, y donde formalmente se constituyeron Las Estrellas de Fania. Además, fue quien sedujo a Jerry Massucci, jeque de la empresa disquera, con la idea de filmar la película "Our Latin Thing".

"Él me planteó la idea y me convenció. Me llevó donde Leon Gast (director de la cinta) y ahí comenzamos a hacer la película", manifestó Massucci durante una intervención fílmica en 1998. 

Ese filme, del que Harlow fue coproductor, le abrió las puertas a la internacionalización de la salsa. El músico también ideó la producción de la película "Salsa" en 1973.

Ese mismo año se convirtió en el primer salsero en realizar un espectáculo en el prestigioso Carnegie Hall, el jueves 29 de marzo de 1973, con la ópera "Hommy". Esta pieza, además, sirvió para promover a la cantante cubana Celia Cruz como exponente de la salsa, lejos de lo que había sido su experiencia como representante de los ritmos tradicionales cubanos. 

Sobre los hombros de Larry Harlow también recae el reconocimiento que hoy gozan los artistas latinos en la ceremonia de premiación "Grammy".



"La música latina no era reconocida y nuestros trabajos se incluían como música étnica. Yo me comuniqué con Felipe Luciano y juntos levantamos dos mil firmas en una campaña para que la ceremonia de los 'Grammy' reconociera nuestro trabajo. Lo logramos y en 1975 Eddie Palmieri ganó un 'Grammy' por su disco Sun of Latin Music", narra el músico, que también se destaca como ejecutante del oboe, el cuerno inglés, la flauta, el bajo, el vibráfono y la percusión.

Como embajador del sonido caribeño, Larry Harlow ha viajado por Europa, Centro y Sudamérica, Finlandia, África, Japón y Estados Unidos. Asimismo, ha dejado consignada su huella e ingenio creativo en cerca de 200 producciones que ha realizado para otros artistas, además de a sus 30 álbumes y los 15 trabajados para Fania.

En 1994, el músico judío fundó, junto a su colega Ray Barretto, la orquesta de Las Leyendas Latinas que incluye la participación de Ismael Miranda, Adalberto Santiago, Junior González, Alfredo de la Fe, Jimmy Bosh, Giovanni Hidalgo, Sony Bravo, Johnny Pacheco, Yomo Toro, Bobby Valentín, Ismael Quintana y Andy Harlow, entre otras estrellas del sonido del Caribe. A su vez, también realizó el espectáculo pedagógico para niños "Sofrito", un concepto musical bilingüe que educa a los infantes, con cuentos y canciones, de la cultura de los países latinoamericanos.

Revolcó el sonido caribeño 

LARRY HARLOW logró su primera producción discográfica en 1965 para el sello Fania, Heavy Smokin', el segundo álbum del catálogo de la empresa y del que derivó un fuerte impacto en ventas.

En este trabajo participó como vocalista Felo Brito, un antiguo bailador de la orquesta de José Fajardo que el pianista reclutó para la interpretación de "La juventud", "María la O", "Mi guaguancó" y "El lorito y el carbón", entre otros.

La parte armónica estuvo dominada por dos trompetas, a cargo de Alfredo "Chocolate" Armenteros y Ralph Castrello, y dos trombones, al mando de Marc Weinstein y Julian Preister. Esta formación sonora revolcó la musicalidad caribeña de la época, moviéndose hacia la conformación de una nueva propuesta rítmica, nunca antes escuchada, y que ha logrado mantenerse hasta nuestros días como el patrón básico de las orquestas salseras.

Heavy Smokin' tuvo un gran respaldo del público y su éxito abrió la puerta para la eventual consolidación de la Fania y el reclutamiento de figuras que también impactaron el ambiente musical caribeño de Nueva York como Bobby Valentín, Ray Barretto y Willie Colón.

El segundo disco del pianista salsero fue Gettin' Off, en el que aparece como vocalista Monguito Quián ("El Único"), cuyo timbre de voz se asemejaba al fraseo nasal de Miguelito Cuní.

Empero, el gran éxito de la Orquesta Harlow le advino en 1967 tras el ingreso de un joven cantante natural de Aguada, que antes había trabajado con la agrupación de su hermano, Andy Harlow, y que gozaba de la recomendación de Ismael Rivera ("El Sonero Mayor"). Su nombre, Ismael Miranda, quien en un principio acompañó en la banda a Monguito Quián hasta que se quedó solo con la responsabilidad vocal.

Larry Harlow e Ismael Miranda hicieron una combinación musical perfecta, que para muchos seguidores del género presagió el éxito obtenido por los binomios de Frank Machito Grillo y Mario Bauzá y Tito Puente y Vicentico Valdés.

Su primer álbum fue El exigente (1967), seguido de Larry Harlow presenta a Ismael Miranda (1968), Me and My Monkey (1969), Electric Harlow (1970), Abran paso (1970), Tribute to Arsenio Rodríguez (1971) y Harlow's Harem (1972).

Tras cinco años de éxitos, Ismael Miranda se marchó de la orquesta decidido a emprender futuro como solista. En cambio, antes de partir reclutó a Junior González, quien se inauguró como vocalista junto al famoso pianista con la obra Hommy: A Latin Opera, en 1973.

Su trayectoria discográfica continuó con Salsa (1974), un trabajo que se consideró como el más sólido del catálogo salsero del músico y productor judío, quien siempre lo ha definido como "mi revolución".


La secuela de triunfos de Harlow y González continuó con las producciones El judío maravilloso (1974), Live in Quad (1974) y El jardinero del amor (1977), momento en que el vocalista se marchó para ser sustituido por una de las voces melódicas más encantadoras de la salsa, Néstor Sánchez ("El Albino Divino"), quien se introdujo en la banda con el álbum La raza latina (1977).

Constante innovador salsero

EL PIANISTA Larry Harlow es un músico inquieto y mañoso. Sus hazañas le han ganado el sitial como uno de los más impactantes revolucionarios de la salsa, siempre a la sombra del sonido tradicional de la música cubana.

Aun cuando posee un catálogo extenso de éxitos, uno de sus más grandes logros lo obtuvo al crear la primera ópera salsera Hommy, una producción de 1973 que incluyó, por primera vez en el género, la participación de una orquesta sinfónica.

Este trabajo, una adaptación de la ópera de rock Tommy que hizo el grupo The Who y que fue creada para la salsa por Larry Harlow y Genaro "Heny" Álvarez, representó la elevación de la nueva propuesta del sonido caribeño a las dimensiones de música de arte.

Hommy: A Latin Opera, arreglada magistralmente por Marty Sheller, se montó sobre la narración de una historia que va hilvanando cuentos y experiencias en torno al nacimiento y crianza de "Hommy". Algunos de los 20 temas del álbum son "El mantecadito", "Soy sensacional", "Caridad", "No queremos sermón" y "Gracia divina", bien logrados en las voces de Cheo Feliciano, Adalberto Santiago, Justo Betancourt, Pete El Conde Rodríguez, Heny Álvarez, Junior González y Celia Cruz.

La tendencia innovadora que mostró Larry Harlow con este trabajo se consolidó en el álbum Salsa (1974), en el que aprovecha para revivir la sonoridad de las charangas, incorporando a su formación orquestal dos violines en la interpretación de "La cartera" y "El paso de encarnación", en una explosión rítmica.

Ese mismo año logró otro trabajo característico de su ingenio creativo: la realización del primer disco de salsa cuadrafónico, Live in Quad (1974).

Antes, el "Judío Maravilloso" había enternecido al público salsero con el primer tributo post-mortem que se le ofreció al "Padre del Son", Arsenio Rodríguez, quien falleció el 31 de diciembre de 1970.

Tribute to Arsenio Rodríguez, publicado en 1971 y en el que participa Yomo Toro tocando el tres, era un compromiso moral para el artista, quien ha insistido en sus trabajos el valor de resaltar la esencia musical cubana, como base fundamental de la salsa neoyorquina.

Un año antes, en 1970, había lanzado al mercado la producción Abran paso, un álbum en el que se asomaba el enfoque salsero de los nuevos tiempos que representaba el virtuoso pianista.

Otra seña de su constante innovación fue el disco La raza latina (1977), una excelsa producción que intentó testimoniar la forma en que el músico concibe los orígenes de la salsa ofreciendo su perspectiva historiográfica. Este trabajo contó con la participación del cantautor panameño Rubén Blades y gozó de una nominación a los premio "Grammy".
19 mar. 2019 0 comentarios

Papo Rosario se retira de El Gran Combo de Puerto Rico



Fuente: Primera Hora, Puerto Rico

El cantante Luis Antonio "Papo" Rosario confirmó ayer por la tarde en la sección El Guitarreño, de Pégate al mediodía, de Wapa TV, que se retira de El Gran Combo de Puerto Rico.

Rosario fue sometido a tres cirugías por problemas en su espalda, y aunque en un momento pensó se integraría a la agrupación, esta tarde lo descartó.

El intérprete se había ausentado de las presentaciones del Combo desde el 2017, para atender sus problemas de salud.

Acompañado de su hijo Aniel, Rosario indicó que todo está bien con sus compañeros y reafirmó que siempre serán una gran familia.
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Día Nacional de la Zalsa: Fiesta Salsera en Puerto Rico



Han pasado más de veinticuatro horas pero aún sigue fresca la emoción. Y es que el Día Nacional de la Zalsa se ha convertido en motivo de peregrinación de salseros de distintas partes del Mundo, que llegan a Puerto Rico dispuestos a compartir y a gozar.

La edición 2019 tuvo como tema principal los re-encuentros. Es así que fuimos testigos de la reunión de Don Perignon y La Puertorriqueña con dos de sus primeros cantantes: Luisito Carrión (recordando su hit "La Fuga") y Víctor Manuelle, quien recibió la tarde del domingo el Premio Estrella (máximo galardón de la fiesta, que anteriormente han recibido Gilberto Santa Rosa, Eddie Palmieri y Willie Rosario).

El llamado "Sonero de la Juventud", quien lucía un polo con el logo de Fania, hizo honor al apelativo y realmente se lució en tarima con sus temas "Con Mi Salsa Yo la Mantengo" (incluido en el reciente CD de La Puertorriqueña, Cultura y Sabor), el inédito "Víctor Manuelle y Don Perignon" y "La Familia", donde tuvo como invitado a Pedro Brull.



Brull había participado en un segmento previo con La Orquesta Mulenze interpretando algunos de sus éxitos con dicha banda como "Yo Prometo", set que también contó con la actuación de Kenny Cruz, quien recordó el hit "Con Pocas Palabras Basta".

Más temprano el joven timbalero y vocalista Manolito Rodríguez había "roto los fuegos" del espectáculo, seguido luego por el pianista Pedro Bermúdez y su Big Band que acompañó a Kayvan Vega y a cuatro de los cantantes homenajeados: Pedro Arroyo (quien cantó "Todo me Huele a Ti"), Frankie Vásquez, que energizó al público con "Repartiendo Fuete" y "Alabanciosa", Héctor Pichie Pérez, que se dio espacio no solo para cantar sino también para repicar el timbal, y Yolanda Rivera, la única dama del elenco, quien fue reconocida por sus 46 años de carrera.


Héctor Pichie Pérez en el timbal

Otro artista que recibió homenaje fue Nicolás Vivas y su Conjunto Chaney, que presentaron a la gran cantidad de asistentes al Hiram Bithorn algunos de sus clásicos como "Acaríciame", "Ella Dice" y "Que Ganas Tengo".

Si hablamos de los momentos estelares del Día Nacional de la Zalsa, Charlie Aponte merece un párrafo especial. Aunque el sonero de Cagüas no necesita demostrarle nada a nadie, su actuación del domingo transmitió sabor y un envidiable despliegue de energía, que se sintió desde el inicio de su set, con "Pa' Mi Gente", "La Salsa se Hizo Pa' Bailar" y "Arroz con Habichuelas", interpretados a manera de medley, sin tregua ni para su banda ni para el bailador. Aponte también cantó "Agúzate", "Teléfono" y "Esos Ojitos Negros", cerrando una excepcional performance.



Una de las grandes duplas en la Salsa de los 80 se presentó también en el evento organizado por la Z93: el Maestro Luis Perico Ortiz y el cantante Roberto Lugo. Ambos recibieron placas de reconocimiento a su trayectoria y ofrecieron tres sabrosos temas, destacando "Llegó la Hora" y "Bohemio".



El sol daba tregua cuando aparecieron en el escenario Ramón Rodríguez y Raymond Castro al frente del Conjunto Clásico. David Navedo ("Vámonos de Rumba") y Héctor Luis Pagán ("Olga y Márgara") destacaron en los dos temas previos al ingreso a tarima de Tito Nieves, quien recordó su época con el conjunto con temas como "Piragüero", "Señora Ley" (dedicada a la masiva presencia peruana en el estadio) y "Faisán".



El día salsero terminó con la participación de Pirulo y su Tribu, con su propuesta musical que incluyó "Loco Pero Feliz", título que encaja perfectamente para resumir las sensaciones vividas por quien esto escribe en su primera experiencia boricua.



En tiempos difíciles para la música que amamos, eventos como el Día Nacional de la Zalsa son vitrinas necesarias para los artistas y motivos precisos para que los salseros sin distinción de nacionalidad nos abracemos en clave de hermandad en la "Isla del Encanto". Que no pare la Fiesta....

15 mar. 2019 0 comentarios

El Salsero en Puerto Rico - Día 1




Pete Perignon y su Orquesta interpretan "Los Pasos de Mi Padre"

Jueves 14 Marzo: primer día completo y de mucha música en Puerto Rico. Por la mañana transmitimos la Conferencia de Prensa del Día Nacional de la Zalsa, luego fuimos a visitar y almorzar en la Calle Cerra y a recorrer La Parada 15 para luego llegar a Cagüas y compartir en Los José Pizzería de Ramonita Parra, la viuda del recordado Junior Gonzalez.

La noche terminó, luego de un recorrido por la Placita de Santurce, en el Hotel Marriot para ver la presentación de Pete Perignon y su Orquesta

Hoy seguiremos recorriendo y compartiendo con Ustedes el Sabor de La Isla del Encanto...



Orlando Watusi interpreta un fragmento de su tema "Felice Navidad" que grabara con Patato Valdes
14 mar. 2019 0 comentarios

Día Nacional de la Zalsa 2019 - La Conferencia de Prensa



Esta mañana se realizó la Conferencia de Prensa de la 36 Edición del Día Nacional de la Zalsa, la que convocó a muchos de los artistas que estarán en tarima el próximo domingo 17 de marzo

Pedro Arroyo, Don Perignon, Frankie Vásquez, Yolanda Rivera, Edwin Morales (Orquesta Mulenze), Nicolás Vivas (Conjunto Chaney), Pedro Bermúdez (aparecen junto a Néstor Galán "Buho Loco" en la parte superior de la foto) fueron parte de la misma, al igual que David Navedo, Ramón Rodríguez y Héctor Luis Pagán (Conjunto Clásico), Luis Perico Ortiz, Tito Nieves, Manolito Rodríguez y Kayvan Vega (quienes están en la fila inferior de la toma).

Todos ellos, junto también a Charlie Aponte, manifestaron su sentir a sólo tres días del concierto que se realizará en el Estadio Hiram Bithorn, organizado por la emisora Z93.

El Salsero estuvo transmitiendo la conferencia y estaremos cubriendo el evento que año a año organiza la Z93 cada tercer domingo de Marzo... Seguiremos con la cobertura...

Conferencia de Prensa, Día Nacional de la Zalsa 2019



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El Salsero en el Día Nacional de la Zalsa



En los diez años del blog, siempre hemos compartido noticias del Día Nacional de la Zalsa, evento que cada año se realiza en el tercer domingo del mes de Marzo en Puerto Rico.

Este año no será la excepción, con una pequeña diferencia: esta vez lo haremos directamente desde la misma ciudad de San Juan

Empezaremos hoy día con la Conferencia de Prensa y cerraremos con el evento del domingo 17 desde el Estadio Hiram Bithorn.

Por eso los invitamos a leernos en el blog y vernos en la página de Facebook de Eduardo Livia, esta vez desde San Juan Puerto Rico.
12 mar. 2019 0 comentarios

Pacheco, Oscar, Willie y Rubén nominados al Salón de la Fama de Compositores Latinos




Fuente: Agencia EFE

Veinticuatro cantautores y compositores, entre ellos Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, Rubén Blades, Daddy Yankee y Oscar D’León, están en la lista de los nominados a ingresar al Salón de la Fama de los Compositores Latinos (LSHOF) en 2019.

Los seis elegidos serán anunciados durante la séptima entrega anual de los Premios La Musa, que se llevará a cabo el próximo 17 de octubre en el James L. Knight Center de Miami, señaló LSHOF en un comunicado publicado este lunes.

La nueva presidenta de LSHOF, Delia Orjuela, dijo que ingresar al Salón de la Fama de los Compositores Latinos “es uno de los honores más grandes” que un profesional de la música puede recibir.

“Toda la industria se reúne para reconocer el trabajo y legado de los cantautores y compositores latinos que con sus invaluables joyas musicales han enriquecido e inspirado a generaciones”, agregó.

Entre los nominados están los compositores Chico Navarro (Argentina), Michael Sullivan (Brasil), Fabio Alonso Salgado “Estéfano” (Colombia), Armando Larrinaga (Cuba) y Carlos Lara (México).

En esta categoría figuran además José Antonio Rodríguez (República Dominicana), Yoel Henríquez (Puerto Rico), Luis Gómez Escolar (España), A.B. Quintanilla (Estados Unidos) y José Enrique Sarabia “Chelique” (Venezuela).

Los cantautores son Alejandro Lerner (Argentina), Erasmo Carlos (Brasil), Pablo Milanés (Cuba), Ivy Queen (Puerto Rico), Mario Quintero Lara (México), Rubén Blades (Panamá), Willie Colón (Puerto Rico) y Daddy Yankee (Puerto Rico).

La lista la completan Johnny Pacheco (República Dominicana), José María Cano (España), Joan Manuel Serrat (España) y Oscar D’ León (Venezuela).

De todos estos nombres saldrán los creadores que finalmente entrarán en el LSHOF, que serán elegidos por votación popular desde este lunes hasta la medianoche del próximo 15 de abril, y los ganadores se conocerán el 6 de mayo.

La lista “muestra la gran diversidad de estilos que forman parte del magnífico espectro cultural que actualmente une a la comunidad de la música latina. Todos los nominados han contribuido al legado colectivo y permanente de una industria que orgullosamente honra nuestras diferencias y destaca lo que hace a cada uno de estos artistas único”, dijo la junta directiva de LSHOF.

El presidente y director ejecutivo de LSHOF, Rudy Pérez, se pronunció en ese mismo sentido.

“Estoy muy orgulloso de formar parte de una organización que honra a los cantautores y compositores más grandes y prolíferos de la música latina”, subrayó.

En 2018 ingresaron al Salón de la Fama la mexicana pionera del pop Gloria Trevi, el pianista y compositor cubano Chucho Valdés, el cantautor ecuatoriano Carlos Rubira Infante y el músico colombiano-venezolano Fernando Osorio.
11 mar. 2019 0 comentarios

Juntas por vez primera Acarey, Cosa Nuestra y La Picante



Tres de las orquestas más representativas de Perú estarán juntas en tarima por primera vez. La Discoteca Kali será el escenario para el show del próximo viernes 5 de Abril en el cual se presentarán el Septeto Acarey, Cosa Nuestra de Tito Manrique y La Picante de David Haddad

El evento está programado para las 9:00 pm en Av. Venezuela 895 - Breña. Invitados....
10 mar. 2019 0 comentarios

Diez años sin Ralph Mercado


El 10 Marzo 2009, hace exactamente diez años, falleció Ralph Mercado, el último gran productor que tuvo la Salsa.

A manera de homenaje presentamos dos notas del recuerdo que pretenden recoger la obra y aporte del promotor dominicano a la industria musical

Ralph Mercado, Marlon Brando, Celia Cruz y Tito Puente


Ralph Mercado y su huella en la música latina
Por Miguel López Ortiz - Fundación Nacional para la Cultura Popular (19 Marzo 2009)

El cacareado “sueño americano” es una lotería que puede sacarse en cualquier parte… aunque la cultura estadounidense lo haya reclamado como exclusividad de su territorio. Cierto es que muy pocos son bendecidos con ese milagro, pero cuando se da algún caso los medios de Comunicación norteamericanos le dispensan la suficiente algarabía para que, ante el mundo, se siga engordando la imagen de que su Nación es “la tierra prometida”.

Rafael Mercado Prieto – o, sencillamente, Ralph Mercado ante la industria de la música –, fallecido en el Centro Médico de la Universidad Hackensack, el martes 10 de marzo, a causa de complicaciones relacionadas con la operación en el cerebro que se le practicara el pasado año, aunque también se le había diagnosticado cáncer en 2007 –, fue uno de los escogidos para disfrutar la dicha de alcanzar ese “sueño americano”.

Pero, aunque lo logró en Nueva York, donde nació y radicó toda su vida – convirtiéndose en uno de los ejemplos señalados por aquellos recalcitrantes promotores de las bondades de “La Gran Nación”, seguramente él hubiera alcanzado su objetivo si hubiera nacido en Santiago de los Caballeros, República Dominicana (de donde era originario su progenitor, también llamado Rafael y apodado “Ralph”); en Ponce, Puerto Rico, cuna de su madre, Manuela Prieto, o en cualquier otro confín del planeta.

Esto es así por cinco razones determinantes: 1) sentía pasión por el ambiente en que se desenvolvía 2) su espíritu era inquieto e incansable 3) su intensa afición por los números lo convirtieron en un extraordinario administrador… sin haber cursado estudios formales en esta materia 4) poseía el carisma imprescindible para granjearse la amistad y la confianza de gente clave en este negocio (en no pocos casos, como los de Celia Cruz y Tito Puente, cuyas carreras administró durante décadas, el único contrato que medio entre ellos fue su palabra) y 5) era tan visionario que, de no haber surgido en un lugar propicio para encaminar sus proyectos, habría creado las condiciones para alcanzar cualquier meta.

Por ello, sin pasarle por encima a nadie y respetando el territorio de los demás, llegó a ser el empresario de espectáculos hispano más prestigioso y, tal vez, querido y admirado en el mundo, responsable de haber llevado la salsa a muchos de los rincones más apartados de la Tierra y, por ende, consagrando a las figuras que se forjaron bajo su amparo.

Este reportero tuvo oportunidad de entrevistar a Ralph Mercado en, por lo menos, diez oportunidades. De él siempre recordaré el hecho de que, cada vez nos encontrábamos, volvía a reiterarme su agradecimiento por haber resaltado su figura en uno de mis libros, “Marc Anthony, el cantante salsero más rico y famoso del mundo”, que la Agencia de Publicaciones de Puerto Rico me editó en 1999, en el cual lo identifico como pilar en la proyección internacional de este exitosísimo intérprete.

Siempre prefirió que lo identificaran como puertorriqueño –

Durante una de las entrevistas que me concediera, aparecida en la edición 1521 (octubre 4-10, 1998) de la revista “Vea” – para la que entonces este servidor ejercía el cargo de director –, Ralph atribuyó su monumental éxito al hecho de que “soy el único boricua dominicano nacido en Nueva York que parece norteamericano, habla como cubano y piensa como judío”, subrayando seguidamente que “prefiero que me identifiquen como puertorriqueño. La verdad es que me siento muy boricua”.

Increíblemente, aunque consagró su vida a la promoción de la música afrocaribeña – se describía como un “enfermo crónico y sin remedio por los ritmos cubanos” – este personaje irrepetible, quien viera la primera luz en el condado de Brooklyn, el 29 de septiembre de 1941, jamás soñó ser músico.

“Siempre me gustaron los números. Así que, cuando me gradué de High School en 1959, quise ingresar al Brooklyn College para estudiar Contabilidad. Pero, el día que fui a matricularme había una fila larguísima y, cuando me tocó el turno, ya era tan tarde que me dijeron que volviera al otro día. Y no volví”, me reveló durante aquella plática para “Vea”.

Eso sí: le encantaba bailar y era muy buen bailarín. Al respecto, relató que “aprendí a bailar merengue a la edad de cuatro años y después le entré al mambo, la rumba, la salsa…” También, que comenzó a familiarizarse con los cantantes gracias a que al hogar de su abuela materna, doña Lala, acudían figuras como Daniel Santos para escuchar sus rosarios cantados.

Ralph Mercado, Willie Colon, Jerry Masucci, Héctor Lavoe, Ernesto Aue


─ ¿Cómo te envolviste en el negocio del espectáculo?, le pregunté.

“En 1960 empecé a organizar bailes y eventos sociales en mi barrio. Un año después me asocié con tres amigos (Pete, Bobby y Toby) y alquilamos el sótano de un edificio en Brooklyn para convertirlo en el 3 & 1 Club. Allí creamos lo que llamamos ‘bailes de cintura’, que era algo ‘funny’. O sea, a los hombres les cobrábamos un dólar, mientras que a las mujeres les medíamos la cintura y, por cada pulgada que midieran, les cobrábamos dos centavos”.

─ ¿Qué pasó luego?

“Entre el ‘67 y el ’71 me dediqué a presentar espectáculos con artistas negros de soul y R&B, aunque los combinaba con orquestas de salsa. Trabajé con Aretha Franklin, The Temptations, Gladys Knight & The Pips, The Chi-Lites, The Stylistics, The Trammps, Al Wilson y Barry White, entre muchos más. A Puerto Rico llevé a James Brown, que entonces estaba pegado con el tema ‘Hot Pants’, en 1970”.

Con Jerry Masucci, mandamás del consorcio Fania, formó una sociedad irrepetible: el primero como productor y él como promotor, llevando la salsa a mercados entonces inimaginables –

Para aquella época, en sociedad con Joe Cavallaro, adquirió el Club Cheetah, en Manhattan, en cuyo escenario se juntaron por primera vez las que serían legendarias Estrellas de Fania (o Fania All Stars), el 26 de agosto de 1971.

Más adelante, el Red Garter, donde el antes mencionado colectivo realizaría dos históricos volúmenes discográficos, luego de convencer para ello a Jerry Masucci, mandamás del entonces naciente imperio Fania. De acuerdo con sus palabras, respaldadas por la historia, “fue entondes cuando la salsa estalló en el mundo”.

Si, por un lado, a Masucci se le atribuye la gestión de introducir hasta en mercados antes inimaginables sus producciones de esta fusión que tiene como bases esenciales la rumba y el son cubanos – que orquestadores tan ingeniosos como Johnny Pacheco (co-fundador y principal productor de la etiqueta), Louie Ramírez, Marty Sheller, Luis “Perico” Ortiz y Larry Harlow, principalmente, salpicarían con elementos del jazz, el soul, el folklore afroboricua y otros elementos rítmicos, a Ralph Mercado le corresponde la no menos difícil tarea de llevar a los músicos afiliados a todos aquellos confines… siempre en escenarios de alto nivel y ante auditorios no tradicionales.

Entiéndase por ello que, por ejemplo, el público que los aclamaba en Francia era compuesto, mayoritariamente, por franceses, no latinoamericanos establecidos en París. Si se presentaban en Alemania, las salas o los estadios registraban concurrencias colmadas, en mayor porcentaje, por alemanes, no por militares boricuas o hispanos asentados en bases norteamericanas.

Ralph Mercado y Jerry Masucci formaron una mancuerna irrepetible en la gestión de proyectar a nivel mundial a exponentes de la salsa y el jazz latino. Pero, el personaje que ahora nos ocupa no sólo circunscribió su carrera a lo concerniente al elenco de estrellas de Fania. Bregó con figuras de otras compañías y forjó su propio catálogo estelar.

En 1974 fundó RMM Management, siendo Eddie Palmieri, Ray Barretto y Joe Cuba y su Sexteto sus primeros representados. Posteriormente (1976-1981) tuvo como socio de su empresa al puertorriqueño Ray Avilés y su elenco ya incluía a todas las figuras del consorcio Fania.

─ ¿Cuánto invertiste para fundar esa empresa?, le pregunté.

“Nada, porque Harvey Averne, presidente de Coco Records, me cedió una de sus oficinas en el 1650 de Broadway… aunque le compré el local luego de que él cerrara su compañía”.

En 1975 instituyó el que sería tradicional Festival de la Salsa de Nueva York, evento que – al igual que el Día Nacional de la Salsa, instituido por WZNT 93.7 FM, lo es en Puerto Rico – es reconocido como el más importante de los que, en el ámbito de la música latinoamericana, se realizan en la Capital del Mundo. Su sede es el Madison Square Garden y acontece un sábado entre fines de agosto y el mes de septiembre. Muchas ediciones han tenido dos o tres días de funciones.

A principios de la década de 1990 fundaría otro similar, en el mismo recinto, que denominó Festival de Salsa del Amor, que se celebraría durante el mes de febrero, el sábado más próximo al Día de los Enamorados. En las carteleras de todos estos espectáculos figurarían no sólo artistas representados por su empresa, sino también los de Sony Music, EMI Latin, Combo Records, Musical Productions y de otras menos poderosas.

─ ¿A cuánto ascendió la inversión para crear RMM Records?

“A $10,000. Eso fue en abril de 1987. Para ese tiempo yo representaba a Fernando Villalona y, un día, el hermano de éste, Angelito, vino a verme para decirme que había empezado a grabar un disco, pero no podïa terminarlo por falta de dinero. La cosa fue que se lo di para que terminara la producción”.

Sin embargo, tanto Angelito Villalona, como Chamy Solano y Wichy Camacho con la Orquesta La Romance, que fueron los siguientes intérpretes firmados, no funcionaron. En realidad, RMM Records comenzó a generar ingresos a partir de las incorporaciones de José Alberto “El Canario”, Tony Vega y Tito Nieves, los siguientes tres cantantes reclutados.

Vale la pena resaltar el dato de que Tito fue el primero de ellos que firmó contrato con Ralph, pues el compromiso de éste con los anteriores era, como apunamos al principio, “de palabra”. Algunos sí llegarían a firmar sus respectivos contratos, pero después de haber grabado y de que por establecido de que formaban parte de la compañía.

Por otro lado, al momento de disponerse a encaminar al otrora “Pavarotti de la Salsa” en su nueva etapa como solista tras salir del Conjunto Clásico, éste padecía de una crónica adición a los narcóticos. O sea, Ralph le tendió la mano en el momento más difícil de su vida y, gracias a sus consejos e insistencia, Tito Nieves logró salir de su infierno o convertirse en la estrella que hoy es.
Encaminó hacia el estrellato a Tito Nieves, Marc Anthony, India, José Alberto “El Canario”, Tony Vega, Domingo Quiñones, Manny Manuel y Michael Stuart, entre muchos otros artistas –

“El arreglista y productor Sergio George entró a RMM para terminar la grabación del primer álbum de Tito. Hizo el arreglo de ‘Sonámbulo’, un tema de mi amigo Leo Casino, que fue el primer hit de uno de mis artistas. Sergio fue un elemento muy importante en la compañía”, declaraba complacido y agradecido.

Tito Nieves fue el primer artista de RMM Records que se acreditó un Disco de Oro, mientras que Tony Vega fue el primero que mereció el Disco de Platino, que fue con su segunda producción “Uno mismo”.

Cerca de 150 artistas fueron acogidos por su disquera, que durante los albores de la década de 1990 tuvo dos filiales: Tropijazz – establecida en sociedad con Jack Hooke para impulsar a nuevos valores del jazz latino (1993) – y Merengazo, para dar cabida a nuevos valores surgidos durante la época en que el merengue causaba furor en el ambiente musical.

La primera tuvo como primeras estrellas al trompetista Humberto Ramírez frente a su Jazz Project, al virtuoso conguero Giovanni Hidalgo y a Tito Puente con su Golden Jazz All Stars Ensemble, pero también editó producciones a astros como Hilton Ruiz, Charlie Sepúlveda y Dave Valentín. A través de la segunda lanzó estelarmente a Manny Manuel, convirtió en solista a Celinés y produjo exitosas grabaciones a la New York Band, Limi-T 21 y otros artistas.

Aunque pudo haberlo hecho, pues su empresa llegó a generar ganancias superiores a $25 millones anuales, Ralph Mercado nunca pretendió aprovechar su poderío económico para pasarle por encima a otros productores.

Prueba de ello es el hecho de que, cuando se dispuso a invadir el mercado merenguero, quien había sido el máximo productor de bailes y eventos dirigidos al público seguidor de ese ritmo, el dominicano José Altagracia Tejada, ya había retornado a su patria, dejando casi libre la plaza neoyorquina. Por su parte, Bienvenido Rodríguez Durán, presidente de Karen Records – empresa que, durante casi dos décadas, acaparó a las más fulgurantes estrellas del merengue – había abandonado a su suerte a casi todo su elenco para concentrarse en la figura de Juan Luis Guerra y su Grupo 4:40.

─ ¿Cuánto dinero puede ganar un artista de RMM en un año?, fue otra de mis preguntas en aquella entrevista para “Vea”.

“Muchísimo. Algunos son millonarios”.

─ ¿Cuál de ellos es el más caro en este momento?

“Marc Anthony es el que más dinero gana, pues es capaz de llenar un estadio solo”.


─ Si ellos son tan ricos, tú debes ser multimillonario…, le comenté, recordándole que, además de sus etiquetas discográficas, su imperio ya contaba con RMM Filmworks (dedicada a la producción de videos y documentales); dos editoriales y par de salones de baile, entre ellos el concurridísimo Latin Quarter.

“Bueno… vivo bien, pero gasto más de lo que gano”, fue su respuesta.

La demanda que le entablara el cantautor pop Glenn Monroig desembocó en la desaparición de RMM Records –

Como todos los triunfadores, Ralph Mercado no se libró de la controversia. A principios de la presente década el cantautor Glenn Monroig le entabló y le ganó una demanda millonaria por la alteración de su canción “Yo soy” sin que se le hubiera solicitado la correspondiente autorización para ello – ¿se acordará Glenn cómo dice la susodicha? –, que Cheo Feliciano vocalizó en el documental “Yo soy del son a la salsa” (1998), dirigido por el cubano Rigoberto López. El consenso general en el ambiente musical siempre coincidiría en la apreciación de que la condena fue demasiado desproporcionada ante el delito.

Aunque no trascendieron públicamente pormenores sobre las consecuencias finales de aquel litigio, la realidad fue que marcó el fin de RMM Records. Los contratos de varias de sus principales estrellas, como Tito Nieves, Domingo Quiñones, Manny Manuel, Michael Stuart y Tony Vega, fueron adquiridos por Universal Music Latino.

Artistas como Celia Cruz, Marc Anthony e India fueron incorporados al elenco de Sony Music, mientras que los derechos de reedición del catálogo Tropijazz fueron comprados por Verve Records. Muchos otros artistas a quienes planificaba encaminar como ya lo había hecho con otros, hoy consagrados, se vieron forzados a reenfocar sus carreras con resultados poco fructíferos o, sencillamente, desaparecieron del panorama.

Aun así, Ralph Mercado permaneció activo como productor de bailes y espectáculos musicales. Hasta hace apenas par de años lucía bien de salud. Incluso, el 21 de octubre de 2007 legalizó su unión consensual de más de 15 años con Cynthia Vargas en la Iglesia Episcopal Atonement, en Tenafy, Nueva Jersey. Pero, no transcurriría mucho tiempo para que su salud comenzara a deteriorarse por causa del traicionero cáncer.

De hecho, durante su comparescencia a la develación de su Estrella en el Paseo de la Fama de Union City, Nueva Jersey, donde fue llevado en silla de ruedas, lucía muy enfermo y casi sin habla… aunque siempre sonriente. En el homenaje que se le rindiera en el marco del Primer Festival de Salsa celebrado en Aguadilla hace un año, su aspecto distaba bastante del que la masa salsómana estaba acostumbrada a ver en él. Por tanto, había delegado la administración de su oficina a sus hijas Deborah y Damaris. Cabe señalar que tenía otros tres herederos: Melissa, Ralph III y Chanel.

Huelga repetir que la desaparición física de Ralph Mercado representa una pérdida significativa para la música latinoamericana, sobre todo la afrocaribeña, pues con él se va uno de sus más visionarios e incansables promotores. Pero, es el hecho de que el panorama se vea huérfano de personajes capaces de tomar el relevo para darle seguimiento a su legado en momentos en que la industria discográfica atraviesa la peor crisis de su historia y cuando el futuro de la inmensa mayoría de los músicos es arreglárselas como puedan para mantenerse más o menos activos, es lo que hace más dolorosa su partida.



Ralph Mercado, el rey Midas de la música latina
DAVID ALANDETE - El País, España (19 Marzo 2009)

Si la música latina le debe algo a alguien, ése es Ralph Rafi Mercado, promotor y representante estadounidense fallecido el pasado 10 de marzo en su casa del Estado de Nueva Jersey, a los 67 años. En su cartera de clientes han estado titanes de la música caribeña como Celia Cruz, Tito Puente, La Lupe o Marc Anthony. Llevó el ritmo cubano a templos culturales como el Radio City Music Hall de Nueva York y a estadios masivos como el Madison Square Garden.

Su padre emigró de la República Dominicana a Nueva York y se puso a trabajar de mozo de carga en el puerto. Conoció a una joven puertorriqueña que trabajaba en una fábrica y se casó con ella. En septiembre de 1941, en Brooklyn, nació Ralph Mercado, quien, según sus propios recuerdos, aprendió los movimientos del merengue a la vez que daba sus primeros pasos.

Los números eran lo suyo
Con 14 años fue a su primer concierto: un recital de Machito y su Orquesta en el Palladium de Manhattan. Entre ritmos afrocubanos e improvisación jazzística, Mercado supo lo que quería ser. No sabía de música. No cantaba bien. Pero sabía contar. Los números eran lo suyo.

Así que se puso a contar dinero: el que le llegaba de las fiestas latinas que organizaba en los sótanos de diversos edificios. Se llamaban "fiestas de la cintura", porque las mujeres pagaban de acuerdo con la medida de su cintura. A más delgadas, precio más bajo. Luego llegó su primera discoteca, el 3&1 de Brooklyn. Y poco a poco, el camino hasta el trono de los promotores de la música latina.

Creó su empresa, Ralph Mercado Management, en 1972. El fallecido Rey de los Timbales, Tito Puente, recordaba los primeros años de Mercado como promotor como una era dorada de la música. "Todos abusaban de los músicos latinos entonces", dijo en una entrevista al diario The Boston Globe en 1998. "Como representante, Rafi era distinto. Nos respetaba. Era muy eficiente, un hombre de negocios, un hombre con principios. Era difícil encontrar algo semejante en un representante en aquella época. Todos los que eran alguien acabaron yéndose con Rafi".

De él decía este mismo periódico: "Ahora posee un lujoso apartamento de cinco habitaciones en la planta 56 del Lincoln Center, pero Mercado no olvida sus raíces modestas. Su lengua es pura jerga de calle neoyorquina. Aún encuentra a sus artistas yendo a los pubs. Trata a los dueños de los pequeños comercios que frecuenta del mismo modo que trata a Tower Records. Lleva un anillo en el meñique. Y, aunque su oficina está rodeada de algunos de los mejores restaurantes del mundo, su madre, Manuela, de 81 años, acude varias veces a la semana a cocinarle arroz con habichuelas".

La muerte de Mercado, que ha perdido una larga lucha con el cáncer, ha devastado a la comunidad musical de Estados Unidos. "El mundo de la música latina pierde hoy a uno de sus grandes visionarios", dijo el cantante Marc Anthony en un comunicado. "Que Dios tenga en su gloria a Rafi", dijo el músico Paquito D'Rivera: "Ya debe de estar planificando un baile con Tito, Cachao y toda la gente que está allá arriba"
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Don Perignon y Víctor Manuelle juntos como hace treinta años



La escena fue y sigue siendo emblemática: bailable en el antiguo salón el San Juan Chateau el 21 de noviembre de 1989.

Los salseros de la mata recuerdan todo lo que allí sucedió. Un joven de Isabela sin ninguna experiencia musical despuntaba, junto a un versado músico intrépido que dejó el camino de éxito del cantante Andy Montañez para abrirse paso con su concepto de orquesta para el bailador.

Allí, en uno de los escenarios memorables para quienes al ritmo de la clave daban vida a la época de oro de la salsa, el vocalista Víctor Manuelle hizo sus pininos ante un público salsero que fue a disfrutar de la energía y sonoridad de la orquesta de Don Perignon, agrupación que en medio de los altibajos del género ha logrado mantenerse como una de las predilectas del bailador.

De ese encuentro en el que Pedro Luis Morales, conocido como Don Perignon, le brindó esa primera oportunidad al “Sonero de la Juventud” han transcurrido alrededor de tres décadas.

A partir de aquella noche de pura salsa en la que se sumaron las reconocidas voces de Tony Vega y Luisito Carrión, la historia de Víctor Manuelle, -altamente conocida y de grandes éxitos como solista- comenzó a escribirse, pero desde la cadencia musical de la orquesta Don Perignon que en la década del 2000 adopta el nombre de La Puertorriqueña.

La voz de “Dile a ella” estuvo desde el 1989 hasta principios de 1992 como uno de los vocalistas de la agrupación musical.




Ahora y luego de tantos años se repite este dinámico junte musical en la nueva producción discográfica de Don Perignon, titulada “Cultura y Sabor”, que sale hoy, viernes, al mercado.

Víctor Manuelle desempolvó el tema de su autoría “Con mi salsa yo la mantengo” escrito en aquel entonces y ahora pudo grabarlo en el nuevo proyecto musical de su amigo Don Perignon.

“Fue Víctor el que me dijo tengo unos temas para ti y uno de ellos lo quiero grabar si me lo permites, porque lo escribí cuando estaba en la orquesta. La aportación de Víctor es incalculable porque la exposición internacional que tiene Víctor, jamás y nunca yo la voy a tener sin su ayuda. Siento que es una reciprocidad de parte de él. Es un honor que un artista de su talla y con una agenda llena quiera aportar con su talento”, mencionó el timbalero en entrevista en La Factoría en el Viejo San Juan.

El músico, que desde que nació su hijo Pete se desempeña como alguacil del tribunal, siempre ha tenido palabras de elogios hacia Víctor Manuelle.

Recordar la noche del bailable, víspera de Acción de Gracias le hace afirmar que dentro del género siempre ha habido un respeto y una unión entre los colegas. No obstante, recordó que aunque el público “gozó en cantidad esa noche”, la agrupación musical no tuvo el empuje para sumar “guisos” y presentaciones.

“Es a partir de ese bailable que seguimos sumando músicos. Esa noche esperábamos tener mayor empuje, pero no fue así. Estaba claro que cuando me fui de Andy me fui solo porque siempre dije que si fracasaba, fracasaría solo. Pero hemos seguido contra viento y marea viajando con frecuencia a ciudades de los Estados Unidos, Perú, Colombia... Por eso est0y confiado de con la aportación de Víctor podamos llegar a más personas. Quiero mucho a Víctor y voy a estar siempre agradecido”, detalló el timbalero en referencia a sus expectativas con su undécimo álbum musical.


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Para el “Sonero de la Juventud” no se trata específicamente de recompensar esa primera oportunidad artística, sino de que el talento de Don Perignon es incuestionable y para él es un lujo poder volver a cantar a su lado.

“Entre las virtudes de Perignon está la humildad. Él es un músico reconocido que con su talento es suficiente. Para mí ha sido un placer grabar y contar con eso en mi historial. Fue una gran escuela, muy corta, pero muy provechosa. Creo que es un junte de nostalgia y admiración mutua”, mencionó el cantante que se encontraba en el estudio de grabación dando vida a nuevos proyectos musicales.

La voz de “Si tú me besas” aprovechó la oportunidad para recordar sus inicios al narrar que la famosa historia que cuenta de que Gilberto Santa Rosa fue quien lo descubrió en un “senior prom”, está atada a esa primera presentación profesional.

“En el 1988, Don Perignon estaba dejando a Andy Montañez y Don Perignon estaba formando su orquesta y fue Gilberto que le dijo que tenía un muchacho de Isabela que le podía hacer los coros y llegué esa noche. Ese tema (el nuevo) está escrito hace 30 años y nunca lo grabé porque fue cuando me fui de solista”, contó.

De su paso en la orquesta de Don Perignon, el intérprete añadió que se trató de la escuela “de las grandes ligas” de la música.

El “Sonero de la Juventud” no solo era vocalista en la orquesta de Don Perignon, sino que al estar en la agrupación pudo hacer coros con figuras como el fenecido Cheo Feliciano, Paquito Guzmán, Adalberto Santiago, por mencionar algunos.

“Fue un proceso de desarrollo y aprendizaje increíble y de codearme con figuras grandes, reiteró el cantante isabelino.

Víctor Manuelle no es el único artista destacado que se integra al proyecto musical. Sus amigos Luisito Carrión y Gilberto Santa Rosa, este último también debutante en su niñez con Perignon, le hacen los coros de la nueva grabación.

Perignon, además, reconoció que su frente musical está compuesto por tres de los mejores cantantes de orquesta en la actualidad, Rico Walker, José González y José Rosado.

En el cónclave salsero

El debut musical de “Con mi salsa yo la mantengo” será el domingo, 17 de marzo en el Día Nacional de la Zalsa de la emisora radial Z-93. Víctor Manuelle acompañará a la orquesta La Puertorriqueña de Don Perignon con el número nuevo y con temas popularizados en el pasado.

Cada artista se mantiene activo en y fuera de la isla con presentaciones en agenda.