21 may. 2019 0 comentarios

Beny Moré: como pasa el tiempo y queda su voz


El disco Siempre Tu Voz, de Omara Portuondo con la Orquesta Failde, revitaliza el legado musical del Bárbaro del Ritmo en el centenario de su nacimiento


Fuente: Cubadebate. Por: Gaspar Marrero

– I –

Recuerdo la muerte del ídolo como una de esas vivencias que lo marcan a uno. El profundo dolor de todo un pueblo me hizo preguntarme, desde mi visión infantil —han pasado casi sesenta años—, quién fue aquel hombre cuya partida hizo llorar a una isla entera…

Semanas después, salió a la venta el primer Disco Homenaje al Bárbaro del Ritmo. Obsesionados como estábamos por el deseo apasionado de reencontrarnos con el Benny, siquiera así, muy pocos cubanos de entonces hicimos conciencia de cuanto se expresaba en el reverso de portada de la producción. Entre queridas imágenes del cantor, un fragmento de las notas al disco, inconcebiblemente anónimas (muchos años después supe que fueron escritas por el inolvidable periodista Omar Vázquez), dice, como premonición: “Estas son canciones del gran trovador, del gran juglar de un tiempo que termina. Otra Cuba empieza.

“Otros artistas nacerán del pueblo y cantarán distinto.”

… Desde aquella trágica noche de 1963, muchos han sido los tributos musicales a aquel ídolo que es, y por mucho tiempo más, Benny Moré. Primero, se trataba de compilaciones de sus grabaciones. No se sabe por qué la mismísima RCA Victor se hizo de la vista gorda y nunca, que sepamos, le objetó a los cubanos la reproducción de sus grabaciones: por el contrario, la firma, en sus cien años, obsequió a los familiares del gran artista con una suerte de trofeo donde se inscribe una breve, pero emotiva frase: “Benny Moré, ¡gracias!”

Después, tímidamente, valores musicales desafiaron el reto gigantesco de cantar algunas de sus creaciones. Queriendo conservar con celo extremo su recuerdo, no perdonábamos al intérprete que quería ponerle lo suyo, o al arreglista que se salía del marco instrumental original. Pero, paradójicamente, agradecimos sinceramente al sonero venezolano Oscar D’ León que nos devolviera, a su estilo, a un Benny que, veinte años después de su partida, parecía nuevamente
inhumado. Y vino la tormenta anunciada cuando X Alfonso, en su visión del siglo actual, incluyera su voz en un singular marco roquero que provocó insultos y hasta desafíos a los productores radiales que programaban el compacto “X Moré”. Tengo ejemplos propios y ajenos…

Desconozco dónde se han escondido los detractores, que no han aparecido desde que las trasmisiones beisboleras de nuestra televisión matizan el resumen visual del juego que termina con la voz del Benny junto a Pérez Prado envuelta en el ropaje sonoro de la electrónica actual: sigue aquí…

Mira como pasa el tiempo y queda tu voz…

– II –

Era de esperar el homenaje discográfico a Benny Moré en su centenario. ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo regresarlo a la vida sin recorrer, nuevamente, los mismos caminos trillados que conducen al museo de los objetos irremisiblemente relegados por el tiempo?

La respuesta es, sin lugar a dudas, este disco. Es el homenaje sentido a un Moré verdaderamente redivivo, despojado de la etiqueta que dice, trágicamente, “patrimonio intangible”.

Iniciativa del cada vez más sorprendente Pedro Pablo Cruz, ejemplar incuestionable del hombre-orquesta, la idea reunió a una agrupación que llegó para quedarse, surgida bajo el amparo musical del danzón impulsado, siglos atrás, por los antecesores del joven, talentoso y carismático Ethiel Faílde —apellido glorioso para la música cubana—; a nombres cuya aparición en este álbum asombrará a muchos; a los músicos jóvenes y valiosísimos que conforma la Orquesta Faílde y a una cada vez más idolatrada Omara Portuondo, despojada del cartel comercial de “Diva del Buenavista…”

Atrapada por las experiencias vividas —más que añoranzas— ella recrea en cada pista aquella época en que, con las míticas muchachitas de Aida Diestro, compartió con Benny Moré y con otros grandes, grabó el soberbio Lp Magia negra y se cansó de hacerle coro a sus compañeros, de modo anónimo: Pío Leiva, Rolo Martínez, Roberto Faz y el Casino, Aurelio Reinoso… Quizás, Omara
sea la última sobreviviente de los tiempos que recrea este disco. Siempre actual, tan versátil como muchas voces de su tiempo de esplendor, enseña, más que demuestra, el nivel de maestría al que se puede llegar cuando se dedica la vida al empeño.

En su voz, rodeada de muchachos que le demuestran su admiración en cada compás, vuelve la estampa del Bárbaro en demostración clara de lo que es, verdaderamente, la inmortalidad:

Mira como pasa el tiempo y queda su voz…

– III –

Siempre tu voz es el título ideal para esta celebración musical de cien años (¡los primeros cien del lajero mayor!). Se reúnen nueve obras del repertorio del Benny, tras difícil y acertada selección: desde los conocidos Oh, vida, Te quedarás y Bonito y sabroso, Y hoy como ayer, Mata siguaraya y Cómo fue, hasta otros menos repetidos: La múcura, Las mulatas del chachachá y el tristemente olvidado bolero Rezo en la noche, cuyo estreno por el Benny, en el cabaret Ali Bar de 1959, arrancó lágrimas que borraron aplausos.

Una orquesta sui géneris, que combina convincentemente la charanga danzonera y la agrupación bailable de hoy, impregna a la producción de un cubanísimo ambiente donde, pese a la multiplicidad de géneros, el chachachá, el bolero, la canción y el bolero cha avalan la amplísima variedad rítmica que caracteriza a esta Isla de la Música. El beguine se transforma en bolero, el bolero en canción y el mambo en chachachá. Todo mezclado, al decir de Guillén.

Con arreglos más que actuales, que respetan el espíritu de aquellas partituras que respaldaron a Moré —con citas frecuentes y la reproducción increíble de las ideas de Generoso Jiménez cuando orquestó Oh, vida— se rompe el mito de que los clásicos hay que tocarlos al calco. Prueba de ello fue él mismo, el Benny, cuando interpretó el arrullo del palmar de Lecuona con el chachachá de moda, aunque muchos conservadores protestaran: hoy, quienes lo cantan piden ese mismo arreglo, sí, ese, que le arrancó en pedazos a las palmas cubanas el ropaje musical europeo. Asimismo, Cómo fue, la melodía que abrió las puertas del bolero al Bárbaro parece un bolero compuesto ayer de tarde.

Para conseguir ese entorno singular, el propio Faílde obliga a su flauta a atacar los registros medio y grave, aunque ella quisiera, como danzonera al fin, destacarse con la estridencia de la charanga, a la usanza de Richard o Fajardo. Por su parte, los violines demuestran que sí pueden hacer guajeos. Y, como regalo, el nostálgico solo de piano que obligaba a los bailadores de antaño a
desamarrar su gracia y sus virtudes coreográficas. Las mismas de las que hiciera gala Benny ¡hasta para dirigir a su querida tribu!

Mira como pasa el tiempo y quedas…

– IV –

No podían negarse al homenaje.

Telmary demuestra que pueden defenderse los cantos de hoy con la esencia de la música cubana: Otros artistas nacerán del pueblo y cantarán distinto. No impone su estilo: sabe acoplarlo al mensaje musical. Como afirma el rápido Pancho Amat: “yo hago como los guajiros: camino siempre pa’lante, pero, a cada rato, volteo y miro hacia atrás, ¡para no perderme!” ¿William Vivanco? Sí, ¡claro! En Mata siguaraya, mientras los músicos de Faílde, cubanos al fin, ponen el sabor africano que los músicos mexicanos no podían trasmitirle a Benny, el popular Cimarrón exhibe sus condiciones como verdadero intérprete: no todos nuestros cantantes lo son. Una cosa es cantar y otra interpretar. Y como guiño a aquella guaracha mambeada titulada Deja que suba la marea, que grabó Moré con Tony Camargo, las Gaona y Prado, el dominicano Johnny Ventura (cuando nos visitó por primera vez pidió que lo llevaran a la tumba de Benny) se une a Omara en La múcura —lamentable olvido en los créditos al verdadero autor, el colombiano Crescencio Salcedo— para desplegar toda la picaresca de la guaracha cubana.

De la orquesta, Yurisán Hernández es un ejemplo de que, contrario a lo que suele pensarse, los cantantes de las orquestas actuales pueden -y deben- acercarse al bolero para imprimirle variedad a un repertorio bailable que, incluso en las agrupaciones llamadas “de primer nivel”, pecan de una inconcebible “monotonía genérica”. E incluyo en esta lista a muchos grandes. Sus pasajes a dúo con Omara, a la usanza de entonces, no se limitan a la trasposición esquemática de escalas. La prometedora Yerlanis Junco -anoten ese nombre- convoca, desde la frescura de su voz: “Canta, Bartolo, sobre el olvido…” ¿Qué pasará con ella en cinco años más y, sobre todo, después de esta experiencia que, no tengo dudas, marcará su vida?

Después de recordar a aquellas mulatas del cha que Evelio Landa hizo nacer para el genio musical, la escala irrepetible que uno no imagina que Benny, desde el empirismo y la intuición, pudiera concebir para las mexicanas que bailan el mambo y para la mata que no se pué tumbá, eh…Luego de una oda a la cancionística cubana en que estos artistas convierten Rezo en la noche, —bolero escrito por Francisco Escorcia durante la Segunda Guerra Mundial y con increíble vigencia en la Cuba de 1959— llega el clímax del tributo: Siempre tu voz, original del asombroso Pedro Pablo Cruz. Resumen de estos casi sesenta años sin su presencia, son los versos que canta Omara: “Benny, en el alma de los sonidos, / en las leyendas y en el joven cantor, / por los altares de todo un
siglo, / nunca el silencio calló tu voz.”

Un diseño sobrio, sin chirridos visuales hace parecer a este disco como uno más. Es la intención. Lo más importante es la música que de lo digital emana. Y, más que la música, la soberbia ofrenda al artista que hizo reír, cantar y bailar a todo un pueblo y que entrega a Cuba en su voz a quienes lo siguen -miles y miles- en todo el mundo. Un gran homenaje: otro ditirambo sobra:

Mira como pasa el tiempo y queda tu voz, / siempre tu voz…

Sancti Spíritus, a los cien años del Benny
19 may. 2019 0 comentarios

Willie Colon y Oscar D'León regresan a Perú para Una Noche de Salsa 10



Una gran oferta musical es la que acaba de anunciar Tropimusic para el décimo aniversario del espectáculo Una Noche de Salsa 10.

Willie Colón, El Gran Combo de Puerto Rico, José Alberto "El Canario", India, Maykel Blanco y su Salsa Mayor, Oscar D´León, Grupo Niche, Luisito Carrión, Josimar y Su Yambú, You Salsa, Clase A serán los protagonistas del espectáculo que se realizará el sábado 23 Noviembre 2019 en el Estadio Nacional de Lima.

Las entradas salen a la venta este martes 21 Mayo. Más Salsa en Perú!!!
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LO NUEVO: Otra Ruta de Ocho y Más




Bobby Allende y Marc Quiñones son una mancuerna que ha escrito páginas muy importantes en las últimas décadas de la Salsa. Con su grupo Ocho y Más, uno de sus más celebrados aportes, están presentando su nuevo CD Otra Ruta donde ofrecen un repertorio libre de prejuicios y lleno de sabor en el cual se puede oír Salsa dura o romántica.

Hay invitados especiales: José Alberto El Canario, Haila, Alaín Pérez, Amaury Gutiérrez, Eddie Rosado, Tito Nieves, Pablo Alarcón, George Lammond y el "tótem" Rubén Blades

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Se entregaron los Premios Cubadisco 2019


Fuente: Cubadebate. Por: Thalia Fuentes y Ariel Lemus

No podía ser otro lugar que el teatro de los grandes acontecimientos, el Karl Marx, donde se entregara este sábado, en la Gala Cubadisco 2019, el Gran Premio al DVD Dos leyendas: De Revé a Van Van, álbum compilatorio del megaconcierto que ofrecieron estas orquestas insignias de la música cubana en la Ciudad Deportiva de la capital.

Este concierto fue impulsado por la necesidad de rendir tributo a dos grandes de la historia musical cubana, Elito Revé Matos y Juan Formell, creadores de dos importantes agrupaciones que han marcado hitos en la cultura cubana, a nivel nacional e internacional. Desde abril pasado fue lanzado el disco de mano de la casa productora Bis Music y hoy es una realidad palpable este Gran Premio.

El comité de Cubadisco decidió otorgar un segundo Gran Premio al Cuban Sax Quintet, ensamble de cinco saxofonistas cubanos: el joven Yamil Schery, laureado en los concursos Jojazz; Evaristo Denis Baró, profesor del instrumento, y el trío integrado por Cesar López, Germán Velazco y Alfred Thompson, instrumentistas virtuosos tanto en lo popular, como en la música de concierto. El disco premiado fue Saxofones Live Session, laureado también en las categorías de Música Instrumental, Making of y Diseño de Sonido.

Cuban Sax Quintet


Recientemente se dieron a conocer los discos nominados en este certamen, en 29 categorías y especialidades; entre ellas Compilación y archivo, Tradición sonera y campesina, Tradición afrocubana, Música de concierto, coral, instrumental, vocal, bailable, para niños, urbana, solista concertante, jazz, cancionística, canción contemporánea, nueva trova, fusión, tropical variado, pop, hip hop, ópera prima y electrónica.

En la gala se otorgaron premios de honor a la emisora Habana Radio; a Huberal Herrera, repertorista y pianista cubano; a Ulises Hernández, compositor y promotor cultural; al músico Moisés Valle (Yumurí); al dúo Buena Fe y al programa 23 y M.

A decir de Jorge Gómez, presidente del Premio Cubadisco, con esta ceremonia concluyó un proceso que comenzó hace varios meses con el lanzamiento de la convocatoria. «Los invito a que nos sigamos sintiendo orgullosos de todas las obras presentadas. Hay mucho talento en juego; los premios son solo la punta del iceberg«, dijo.

La gala de premiaciones dio inicio a la gran fiesta del disco cubano, que contó con la presencia de la Compañía Lizt Alfonso, la compañía Paso a Paso, la orquesta Failde, Vocal Renacer, el Quintento de Saxofones, la Aragón, Michel Herrera, Patricio Amaro, el grupo D´Corasón, la canaria Olga Cerpa y El Niño y la Verdad.

Concluyó la noche con una presentación conjunta de Elito Revé y su Charangón y los Van Van. El público de pie, no pudo dejar de bailar.


Premios Cubadisco 2019

PREMIOS ESPECIALES

55 D’ Lujo / Autores Varios / Productora Élsida González/ Sello EGREM

Vamos caminando/ NG La Banda / Productora Ana Lourdes Martínez/  Producciones Colibrí

Cuba cantada Vol. 3 y 4 / Autores Varios / Productores Efraín Ríos y Rolando Montes de Oca/ Producciones Colibrí

En vivo/ Orquesta Aragón y Michel Herrera/ Productor Eduardo Rodríguez/ Egrem

4 décadas/ Síntesis/ Productor Joseph Ros/ Producciones Abdala

PREMIO ALMA DE LA MÚSICA

Con todo respeto. Haila canta a Armando Manzanero/ Haila María Mompié/ Productora Aned Mota/ Egrem

PREMIO A LA EXCELENCIA ARTISTICA

Órficas Juan Piñera / Dúo Promúsica/ Productor Juan Piñera/ Producciones Colibrí

PREMIO CENTENARIO BENNY MORÉ

Lo más Bárbaro del Ritmo 1945 – 1952 / Benny Moré/ Productor Jorge Rodríguez/ Egrem

Siempre tu voz. Homenaje a Benny Moré / Omara Portuondo y Orquesta Failde/ Productor Ethiel Failde y Orlando Vistel/ Egrem

PREMIO A LA INVESTIGACIÓN MUSICOLÓGICA

Contar el rap. Antología de rap y hip hop cubano/ Autores Varios/  Productores Malcoms Junco y Grizel Hernández/  CIDMUC. Agencia Cubana de Rap

PREMIO AL PRODUCTOR MUSICAL

Élsida González Portal

CATEGORÍAS

Música de archivo

La razón no valía / Moraima Secada/ Dir. Felipe Morfa y Mayra García/ Bismusic

Tradición sonera y campesina

Entre cuerdas / María Victoria Rodríguez/ Productor Israel Álvarez Castillo / Sello Bismusic

Tradición afrocubana

La bandera de mi tierra / Los Muñequitos de Matanzas/ Productor Cary Diez y Luis Cancino/ Sello Bismusic

Música de concierto

Obras sinfónicas. Vol. I-II / Guido López Gavilán/ Prod. Guido López Gavilán Producciones Colibrí

Música coral

Cuba canta en Navidad / Schola Cantorum Coralina/ Prod. Alina Orraca, Elba Mailán Ávila y Anabel Gutiérrez Orraca/ Producciones Colibrí

Música vocal

Razón de ser/ Vocal Renacer/ Prod. David Blanco/ Bismusic

Solista Concertante

Cecilia Arizti. Obras para piano/ Liza María Blanco/ Prod. Ulises Hernández Producciones Colibrí

Música instrumental

Saxofones Live Session /Cuban Sax Quintet/ Prod. Germán Velazco y Cesar López/ EGREM

Música instrumental / vocal

Todos los caminos/ Emilio Morales/ Prod. Emilio Vega/ Bismusic

Jazz

Italuba Big Band/ Horacio “El Negro” Hernández/ Prod. Horacio “El Negro” Hernández y Enrique Carballea/ Bismusic

Cancionística

Lo que dice mi cantar /Trío Palabras/ Prod. Jim Laurel/ Sello Muxia Music

Canción contemporánea

Regresar/ Athanai/ Prod. Athanai/ Bismusic

Nueva trova

Atrapasueños/ Tony Ávila/ Prod. Irving Frontela y Lino Lores/ EGREM

Música para niños

Canta, disfruta y crece/ Coro Diminuto/ Prod. Carmen Rosa/ Bismusic

Fusión

Voy/ Eme Alfonso/ Prod. Ale Siqueira/ EGREM

Tropical Variado

Soy lo que soy / Virginia Guantanamera/ Prod. Juan Manuel Ceruto/ Producciones Abdala

Pop

De pie frente al camino/ Patricio Amaro/ Prod. Carlos A. Cartaya, Jorge Luis Pacheco, José Víctor Gavilondo y Patricio Amaro/ Producciones Colibrí

Música bailable

De vuelta al barrio/ El Niño y la Verdad/ Prod. Juan Manuel Ceruto, Pachy Naranjo Jr. y Dayron Ortega/ EGREM

Urbano variado

Binary/ Negrons/ Prod. Reynaldo Amaya y Rolando García/ Asere Producciones

Hip hop

¡Ño!/ Malcoms Justicia y Keren Kmanwey/ Prod. Malcoms Justicia y Keren Kmanwey/ Asere Producciones

Música electrónica

Bajando loma/ Jamnael Casanova/ Prod. Jamnael Casanova/ LNME

Documental Musical

Más allá de una plegaria Jojazz/ Varios/ Dir. René Arencibia y Gloria Ochoa/ Producciones Colibrí

Concierto Audiovisual

Dos leyendas/ Elito Revé & Los Van Van/ Dir. José Manuel García/ Bismusic

Making of

Saxofones Live Sessions/ Cuban Sax Quintet/ Dir. Alexis Oliva/ EGREM

Opera Prima

Tiempos de paz/ Mayquel González/ Prod. Harold López-Nussa/ Producciones Colibrí

Diseño de Sonido

Saxofones Live Session/ Cuban Sax Quintet/ Grab. Yosdán Coimbra y Giraldo García/ EGREM

Diseño gráfico

La bandera de mi tierra/ Los Muñequitos de Matanzas/ Dis. Ricardo Monnar y Alejandro Azcuy/ Bismusic

Notas Musicológicas

Nueva música. Premios UNEAC de Composición. Vol. I y II/ Varios/ Nota: Ailer Pérez/ EGREM

Notas Discográficas

Entre cuerdas/ María Victoria Rodríguez/ Nota: Sonia Pérez Casola/ Bismusic

La Feria culminará el 26 de mayo con un gran concierto en el malecón habanero, en el cual participarán destacados exponentes de la música cubana como Los Muñequitos de Matanzas, Vocal Renacer, Buena Fe, Adalberto Álvarez y su Son, Manolito Simonet y su Trabuco, Elito Revé y su Charangón y Maykel Blanco y su Salsa Mayor.
18 may. 2019 0 comentarios

EGREM, patrimonio y gestión



Fuente: Granma, Cuba: Por: Pedro de la Hoz

A las puertas de Cubadisco 2019, que empezó hoy y durará hasta el 26 de mayo, la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba (Egrem) toca fuerte con la formidable carga de cuidar una parte considerable del invaluable tesoro de la producción sonora insular y continuar atenta a los nuevos exponentes de la creación.

Cincuenta y cinco años lleva en esos menesteres. Se dirá que tuvo la suerte de heredar archivos, de concentrar en esta los registros de la Panart, aquella legendaria empresa fundada en 1944 por el ingeniero Ramón Sabat, y de otros sellos habaneros como Kubaney, Gema,  Discuba, Seeco, Velvet y Puchito, y de que luego del proceso de nacionalización y tras el mandato transitorio de la Imprenta Nacional de Cuba, el Estado revolucionario decidiera adjudicar a una nueva entidad, nacida el 31 de marzo de 1964, la gestión de la industria fonográfica.

Pero la suerte vino asistida por el talento y la devoción de sus fundadores, de la confianza de los músicos cubanos y de la consagración y profesionalismo de quienes a lo largo del  tiempo han hecho de ella una plaza de la cultura nacional. Cómo no recordar a Pedro Vega y Medardo Montero, por citar dos nombres que en los años 60 llevaron sobre sí el peso de la Egrem, en medio de ingentes dificultades debidas a la hostilidad imperial, la misma de hoy, contra Cuba.

En la conciencia de aquellos y de los que vinieron después estuvo clara la idea de que había que conservar la riqueza acumulada y a la vez proseguir dejando testimonio de lo que se estaba haciendo a cada momento. Es decir, entender que la creación musical es un  proceso vivo, de continuidad y desarrollo, de apropiaciones y decantaciones, más allá de la inmediatez, las modas y los vaivenes del mercado, aunque sin obviar, desde luego, los componentes industriales y mecanismos comerciales prevalecientes en  el negocio de la música, imprescindibles incluso para garantizar la vitalidad de la propia empresa.

Un paso importante en la gestión patrimonial se dio en 2008 al habilitarse en el seno de la Egrem el Centro de Información y Conservación de Archivos Musicales (Cicam), encargado de la recepción, conservación, custodia y procesamiento de todas las matrices producidas por la empresa con especial atención a las recuperadas de los sellos discográficos precedentes.

En el orden del reconocimiento social y legal, con motivo del aniversario 55 de la Egrem, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural decidió declarar como Patrimonio Cultural de la Nación Cubana las colecciones musicales del archivo de la Egrem. Sus más de 80 000 piezas, entre matrices y pistas, constituyen el más completo repositorio  de música cubana existente en  el país. De ahí que su conservación y debida promoción sea una misión cultural de primera magnitud, la cual implica prioridades en recursos tecnológicos, materiales y financieros no siempre disponibles, pero que no se pueden dejar de procurar si queremos preservar uno de los más valiosos legados de nuestra cultura y por el cual muchos nos distinguen en el mundo.

Si los archivos son un patrimonio tangible, también lo son los estudios de la Egrem. Los de San Miguel 410, conocidos como estudios Areíto, sobre todo el 101, se reconocen dentro y fuera de la Isla por su historia. Mientras el de la calle 18, de Miramar, poco a  poco ha ido marcando hitos en la vida musical, no caben dudas acerca de la significación de haber abierto el 5 de julio de 1980 en Santiago de Cuba los estudios Siboney, por iniciativa del inolvidable compositor Juan Almeida Bosque.

Del interés y la vocación de la Egrem orientados hacia la preservación y gestión patrimonial quisiera compartir dos momentos. Uno relacionado con la extraordinaria contribución discográfica de María Teresa Linares, una de las más notables musicólogas cubanas, quien puso a disposición de la casa los fonogramas editados  por ella en la Academia de Ciencias, Viejos cantos afrocubanos y Cancionero hispano-cubano, y el proyecto sugerido por Leo Brouwer para que  María Teresa Vera y Lorenzo Hierrezuelo plasmaran La canción cubana tradicional, basado en canciones muy antiguas del siglo XIX y principios del XX con que la Egrem saludó  las Bodas de Oro con la canción de María Teresa.

Otro es la colección Memorias, que ya va por más de 50 entregas. Bajo la  diligente y rigurosa rectoría de Jorge Rodríguez, investigador y productor discográfico, esta serie rescata de los archivos para las actuales generaciones testimonios sonoros sin los cuales estaría incompleto el perfil sonoro de la nación.
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LO NUEVO: Omara Portuondo Con Orquesta Failde - Rubén Blades



Este año se celebra el centenario del nacimiento de Beny Moré. Con tal motivo, la EGREM ha lanzado al mercado el CD Siempre Tu Voz en el cual la diva Omara Portuondo rinde homenaje al "Bárbaro del Ritmo".

Acompañada de la Orquesta Failde y con invitados especiales como Johnny Ventura, Telmary Díaz y William Vivanco, Omara logra un sentido y evocador tributo que vale la pena disfrutar...



Rubén Blades publicó ayer su nuevo disco Paraiso Road Gang. Advertencia: No es un disco de Salsa.
El panameño explora diversos ritmos y abre las puertas al talento panameño (PASH y Horacio Valdés aparecen como invitados) en una nueva aventura que va desde el rock al jazz. Todo disco de Blades es un acontecimiento; este no será la excepción

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LO NUEVO: Pete Perignon - En Blanco y Negro



Hace dos meses, en mi primera experiencia boricua, gocé en vivo de la banda de Pete Perignon. Ahora me toca felicitarlo, pues ayer salió al mercado su más reciente producción titulada En Blanco y Negro.

El disco está compuesto de nueve temas que reafirman el sitial protagónico que Pete ocupa ya en la actualidad salsera.

En la parte vocal sobresalen Jorge Yadiel Santos Burgos y Ricardo Andrés Rodriguez. Grata sorpresa: el propio Pete interpreta (y de gran manera) el bolero "Se Te Nota"

En Blanco y Negro, Pete Perignon sigue "afincaíto".... Felicitaciones y pa'lante!



EN BLANCO Y NEGRO
Créditos:

Productor Ejecutivo: Pete Perignon, Jorge D. Rivera 
Productor Musical: Pete Perignon
Asistente de Producción Musical: Jorge D. Rivera, Luis “Wiso” Rivera
Dirección Musical: Pete Perignon, Jorge D. Rivera, Carlos García

Cantantes: Jorge Santos Burgos, Ricardo Andrés, Pete Perignon

Compositores: Pete Perignon, Ángel Santos, Jorge Luis Chacin, Luis Márquez 

Arreglistas: Ramón Sánchez Audinot, Carlos Garcia, Frank A. Suarez Sr., Jorge D. Rivera, Juan Manuel Rivera, Francis Rodriguez

Timbales: Pete Perignon
Congas: Jean Carlos Camuñas
Bongó: Carlos Pagán, Pete Perignon
Trompetas & Flugelhorn: Angel Segarra , Jahaziel Garcia
Trombones: Quintero Diaz, Lester Prz'
Sax Barítono: Sammy Velez, Josue Urbina
Sax Tenor: Frankie Perez
Piano: Carlos García, Franky Suárez
Bajo: Jorge D. Rivera
Teclados: Franky Suárez, Luis “Wiso” Rivera
Guitarra: Franky Suárez
Percusión Menor: Jorge Yadiel Santos
Violín: David Alejandro Ramos 
Viola: Lourdes Negron Santos
Violoncello: Loraine Rodriguez Vera
Coros: Pete Perignon, Jorge Yadiel Santos, Carlos García, Omi Ramírez

Soneos en Tema: En Blanco Y Negro - Gilberto Santa Rosa
Soneos en Tema: Como Será - Víctor Manuelle

Créditos - Orquesta “Pete Perignon Big Band”
Tema: Cuéntame Tu Historia (Versión Bolero)
Arreglo y Dirección Musical: Franky Suárez

Timbales, Bongo & Percusión Menor: Pete Perignon
Conga: Jean Carlos Camuñas
Piano: Franky Suárez
Bajo Acústico: Pedro Pérez
Trompetas & Flugelhorn:  Jahaziel García, Jake Miranda, Gabriel Duprey, Ángel Segarra
Trombones: Victor Vazquez, Jerry Louis (Bebo) Rivas, Cesar Javier Ayala, Randy A. Román
Sax Alto, Tenor y Flautas: Frankie Perez, Saviel Cartagena “Saxviel Onel”
Sax Barítono: Sammy Velez

Estudios de Grabación: 
Rolo's Studio / WR Studio

Ingenieros de Grabación: Rolando Alejandro / Luis “Wiso” Rivera
Mezcla & Master: Luis Wiso Rivera / Rolando Alejandro

Creativo Fotos: Pete Perignon, Nomar Rivera, Jorge D. Rivera
Fotógrafo: Nomar Rivera Resto
Arte: Evi Marchany
17 may. 2019 0 comentarios

Marco Bermúdez: "La música es mi idioma"



Compartimos el muy detallado artículo del blog Cultura B, dedicado a nuestro amigo Marco Bermúdez, una de las voces más importantes en la actualidad salsera.

Fuente: Cultura B. Por Juan Fernando Andrade

Marco Bermúdez y su hermano Eduardo estaban cenando en un pequeño restaurante mexicano. Llevaban ya varios meses en Chicago, la ciudad de los vientos, pero nunca habían visto lo que estaban a punto de ver. Al mirar por la ventana, entre bocado y bocado, se dieron cuenta que del cielo caían pequeños y cristalinos copos de nieve. Dejaron los cubiertos sobre la mesa, tragaron lo que estaban masticando, se levantaron de las sillas y salieron a la calle. Allí, afuera, abrieron los brazos y las palmas de las manos para sentir la nieve, que les caía también sobre la cara y se les derretía en las mejillas. Marco sólo la había visto en los libros con los que estudiaba inglés en el colegio, cuando su profesor, señalando las manchas blancas en la página, decía This is winter time.

Lo que les estaba pasando no estaba en sus planes, pero se había convertido en su vida. Llegaron a Norteamérica a comienzos de 1984 como parte del grupo musical Los Profetas de Manabí, contratados por un empresario cuencano, para tocar en eventos organizados por la Asociación de Ecuatorianos Residentes en Estados Unidos. Harían, en principio, seis presentaciones en tres ciudades, Miami, Chicago y Nueva York, pero los contratos se cancelaron a mitad de camino y fue entonces, en Chicago, que Marco le dijo a su hermano, Quedémonos, quedémonos y de aquí vamos a Nueva York, allá es que queremos llegar, allá está el sueño. El empresario cuencano les pidió la mitad de lo que había gastado en los pasajes, les devolvió sus pasaportes y se despidió dejándolos a su suerte. Tenían visa por seis meses, así que cuando los sorprendió la nieve ya eran ilegales. Entre semana trabajaban como obreros en una empresa que fabricaba parlantes para la marca Bose, y los fines de semana, viernes, sábados y domingos, trabajaban como músicos en el Night Club que recogía toda la escena latina de Chicago, The Latin Village.  

Marco todavía no cumplía los 23 años de edad, pero ya estaba casado, tenía una hija, otro hijo en camino y cursaba la carrera de arquitectura en la Universidad Estatal de Guayaquil. Es decir que tenía una vida que decidió cambiar por otra que, mirando para atrás, ya parecía un destino inevitable. Nació en Portoviejo en 1961 y lo primero que escuchó fue música. Su madre y sus tías cantaban a dúo, su padre, que se marcharía del hogar cuando Marco tenía diez años, tocaba el acordeón y la guitarra; y dos de sus tíos eran ya artistas reconocidos:  Eduardo Brito Mieles, compositor de la música del Pasillo a Manabí, y Filemón Macías, autor de la música del Romance a una Tejedora Manabita. De hecho, la primera vez que Marco entró a una cabina para que registraran su voz, a los catorce años, cuando ya conocía el temblor de los escenarios pero todavía no el rigor del estudio, fue también la primera vez que se musicalizó La Tejedora, en los estudios Ifesa, en Guayaquil, en 1975.  

En Chicago, los hermanos Bermúdez llevaban lo que Marco llama la vida americana. Eran independientes, alquilaban un apartamento, cocinaban su propia comida, planchaban su propia ropa y rodaban por la ciudad en un Fiat Zastava, color amarillo, modelo ’74, que hoy parecería un juguete. Tenían la vida del migrante que trabaja, extraña y ahorra, y se preocupaban por relacionarse con los músicos que llegaban a tocar desde Nueva York para ir tendiendo poco a poco un puente hacia la isla de Manhattan. En Chicago crecían los espacios y las audiencias para la música Tex-Mex y las baladas, pero lo que ellos querían era tocar salsa, salsa dura, lo que se conoce como Hardcore Salsa y Marco define de la siguiente manera: Es el sonido agresivo de la ciudad de Nueva York que impuso La Fania en los 70’s. Ahora lo que tú ves es una orquesta convencional en la que sólo destaca un cantante bonitillo, pero en la salsa dura destaca toda la orquesta, hay descargas de piano, de congas, de trompeta, de timbales, es como un jazz agresivo pero con ritmo latino, sobre el que dos o tres cantantes van armonizando.  

Tomaron la decisión de irse de Chicago en noviembre, durante el primer día de acción de gracias que les tocó pasar, cuando Marco ya había tenido ese momento, clásico y doloroso, en el que con lágrimas en los ojos le había confesado a sus amigos que se quería regresar al Ecuador. Pero no fue más que eso, el momento en que pensamos que lo más seguro, lo sensato, es volver por donde vinimos pisando nuestras propias huellas. Pero Marco no se dejó tentar por sí mismo, y ahora dice, me armé de valor y dije para adelante es que vamos, todo tiene un precio en la vida.

Lo que Marco buscaba en Nueva York era lo que había escuchado en los discos de La Fania que llegaban a Portoviejo, en los conciertos que había visto en casetes VHS, eso que uno sabe que existe aunque esté en otra parte y nunca lo haya tocado con las manos; eso que uno quiere que por lo menos lo salpique. Y Marco tenía kilometraje, empezó a subirse a las tarimas a los nueve años, a cantar y a tocar la batería. En la secundaria, tocaba en Misas A Go Go (digamos que una fiesta consentida por la iglesia) en las que los compañeros del colegio jesuita en el que estudiaba, el Cristo Rey, se encontraban con las alumnas del Mariana de Jesús. Y eso, que lo vieran, que lo escucharan, estar parado en el centro del universo, le parecía la mejor forma de vivir (¿hay otra?). Luego formó parte de un grupo llamado Los Galeones y dice que con ellos ya se sentía exitoso, que sentía el privilegio de los pocos elegidos que se dedican a ejercer lo que asumen como vocación, eso que los reclama y les va mostrando el camino que deben abrir como sea. Tocaban en todas partes y por cualquier motivo, desde fiestas privadas a elecciones de reina; desde aniversarios de bancos hasta fiestas patronales; desde bautizos hasta quinceañeras. Marco, que aún estudiaba arquitectura, ya intuía un giro definitivo, pero todavía tenía que girar.

*

Cuando llegaron a Nueva York se instalaron en Queens, un barrio donde la comunidad latina es tan grande que, en los supermercados, los pasillos no señalan los productos que ofrecen sino los países de donde provienen esos productos (para que así, según su nacionalidad, los clientes puedan abastecerse de un poquito de patria). A los dos días, junto a otros cinco músicos, formaron el Combo New York, y empezaron a trabajar en el circuito de Night Clubs de la vena más caliente de Queens, la Avenida Roosevelt. Tocaban en tres lugares icónicos de la época, el ChibCha, el Aguacatala y el Añoranzas, administrados todos por una empresa colombiana llamada Joral Producciones (recuerden este detalle). Tocaban sets bailables de 45 minutos y, acompañando a los artistas que venían de otros países, conciertos que pasaban de la hora y media. Y tocaban de lunes a lunes, de diez de la noche a tres de la madrugada. Para mí, dice Marco, eso fue como un cuartel musical, la Casa de la Cultura que nunca pude tener en Ecuador, el conservatorio al que nunca pude asistir en mi país: la verdadera escuela de la calle. Tocaba tanto las congas, dice, que cada semana tenía que limarse los callos que le salían en las manos.

Por esos días, dedicado exclusivamente a la música, Marco ganaba más que cualquier empleado en una factoría: su sueldo podía llegar a los $650 semanales cuando la renta mensual de un apartamento eran $500 y las letras para comprar un auto $120 cada una; el sueldo en una factoría, en cambio, eran alrededor de $200 semanales. Con esos ingresos pudo tomar clases de solfeo, aprender a leer partituras (yo tenía el oído musical, la pasión, el deseo, pero no sabía leer, y para ser competitivo tienes que estar al mismo nivel que todo el mundo, dice) y llevar a su familia a vivir con él en Queens: cuando no estaba trabajando, era el niñero de sus hijos, con los que practicaba un inglés que para ellos era orgánico y para él indescifrable. No era fácil, dice, pero yo era joven y lo aguantaba todo. Quería ser el mejor conguero del mundo, el mejor baterista del mundo. Y esa, supongo, es la diferencia entre él y los otros, entre una clase de seres humanos y otros: los que lo quieren todo, lo dan todo. 

Aquí, lo que un periodista –morboso por naturaleza– quisiera escuchar y escribir es que Marco Bermúdez se hizo rico, famoso, que abusó de las mujeres y de las drogas, que lo tuvo todo, que lo perdió todo, que terminó en la calle y comiendo de los botes de la basura; pero nada de eso va a pasar porque nada de eso pasó. Cuando le pregunto si en su vida hubo una estación de excesos, me responde como aclarando algo de lo que tendría que haberme dado cuenta desde el principio. Hermano, me dice, tengo 57 años, empecé a los 9, hay artistas que yo conozco que por no llevar una vida disciplinada no alcanzan a llegar a los 35 y están acabados. No han faltado, te lo digo de corazón, las tentaciones: en esos clubs, en Queens, estaba en la mata, donde se manejaba el traqueteo de la droga, pero esto [la música] es lo único que sé hacer en la vida, es mi pasión, y siempre he tratado de cuidarme. Nunca tuve intención de consumir ni de meterme en el micro-tráfico [como ciertos colegas a los que conoció]. Quizás por cómo me criaron, vengo de una familia muy humilde pero muy recta, nunca he mirado hacia otro lado que no sea el progreso.

La carrera del Combo New York, a la que Marco se refiere también como la lucha, el camino o el entrenamiento, se sostuvo en pie durante ocho años, y le permitió conocer y acompañar a artistas como Celia Cruz, Lola Flores, Marco Antonio Muñiz, Sandro, Leonardo Favio y Armando Manzanero. Cuando los veía, me dice, cómo viajaban por todo el mundo, yo pensaba: yo también quiero eso para mí. Y entre ellos Marco hace una pausa especial para recordar las palabras que le dijo alguna vez La Reina de la Salsa, con quien viajó en varias ocasiones como conguero y cantante, Usted tiene mucho talento, pero rodéese de músicos buenos y usted va a ver el fruto.

La escena de Queens entró en decadencia, de manera no tan extraña, a principios de los 90’s, mientras el imperio de Pablo Escobar en Colombia se desmoronaba (¿recordaron el detalle?). Marco ya pasaba de los treinta y era, gracias a una amnistía migratoria, residente legal en Estados Unidos; tenía cuatro hijos, había conseguido ser el director de su propia orquesta y se preguntaba, ¿qué más quiero? Volver al Ecuador era una opción, pero la desechó enseguida: no vivía en Nueva York sólo por su carrera, quería que sus hijos vivieran allá, que fueran bilingües, que se convirtieran en profesionales, que fueran parte de esa sociedad. El Combo New York se disolvió y su hermano Eduardo se retiró del negocio, pero él siguió poniendo un pie delante del otro sobre el mismo camino.

*

Un día, mientras se encontraba desempleado, apareció en la pantallita de su beeper un número desconocido, Marco lo vio y marcó los dígitos en un teléfono. Del otro lado de la línea estaba Isidro Infante, uno de los salseros más famosos de su generación. Tengo referencias tuyas, le dijo, quiero que vengas a hacer una audición. (Hace otra pausa para decirme que allá, en Estados Unidos, tienes que audicionar, seas quien seas) Al día siguiente, Marco se puso una levita chévere, fue al estudio donde estaba trabajando Infante y se presentó. ¿Usted es el ecua?, ¿el cantante? Marco asintió con la cabeza. Pase, pase, licenciado, dijo Infante, y después lo condujo a una sala donde había solamente un piano de cola: el maestro se sentó frente a las teclas y le pidió que cantara La Negra Tomasa (en clave de salsa) y el bolero Inolvidable. Me gusta el tono de tu voz, le dijo Infante, es la voz que ando buscando para mi grupo. ¿Tienes papeles?, le preguntó, porque esta orquesta es para las grandes ligas, para grabar y viajar, ¿estás dispuesto a olvidarte de todo lo demás? Marco no le dio tiempo ni a la duda ni al misterio y dijo, sí. Entonces Isidro Infante le dio a Marco Bermúdez el disco que acababa de grabar, un casete VHS con un concierto de la que había sido su banda anterior, y le dijo, El trabajo es suyo, apréndase estas canciones, que son las que va a cantar, y de las demás apréndase los coros. Marco escuchó el material, copió las letras en hojas de papel y pasó cuatro días aislado en la terraza del edificio en el que vivía, entrenando como un boxeador al que le acaban de decir que tiene que pelear mañana, lanzando golpes más allá del desmayo. Pensé que era mi única oportunidad, me dice (y esto hay que saberlo: todas las oportunidades son la única oportunidad), y después de esos cuatro días lo llamé y le dije, ¿cuándo ensayamos, maestro? Al final de ese ensayo, el primero de lo que se llamaría Isidro Infante & La Élite, el maestro le dijo a Marco que empacara esa misma noche porque salían para Zúrich, en Suiza.        

En su cuarto, Marco tiene un mapa en el que ha marcado todos los países a los que ha ido de gira, y está casi lleno de marcas: han pasado más de veinte años desde la época de La Élite, a la que siguieron una temporada en el Conjunto Clásico (donde empezó Tito Nieves) y los dieciséis años que lleva en la Spanish Harlem Orchestra. También tiene, distribuida en distintas gavetas, una colección que él llama “tonta” (así, entre comillas), conformada por los pases de abordaje de cada vuelo que ha tomado, las tarjetas magnéticas de los hoteles en los que se ha quedado y las acreditaciones de los festivales en los que se ha presentado: deben haber más de mil, me dice. Si te digo que sólo puedo ir a una ciudad en todo el mundo, ¿a cuál me mandarías?, le pregunto. Lo piensa un poco y me dice, Me encantó Viena, cantamos en un escenario en el que poca gente se presenta, la Casa de la Ópera. Me lo dice así, como si un escenario fuera toda una ciudad, y luego se refiere con la misma emoción al Teatro del Palacio en Inglaterra, a la Casa de la Ópera en Sídney, a las calles de San Petersburgo, a las luces de Tokyo y a la Gran Muralla China. Esa es la herencia que le voy a dejar a mis nietos, me dice, y se ríe, pero yo pienso que si un niño ve todas esas “tonterías” juntas puede hacerse una idea del tamaño del mundo y salir a buscarlo.

Marco ha tocado dos veces en el Palacio de Rabat, la capital de Marruecos, en África, y dice que si algo lo ha impresionado es eso. Rabat, en sus palabras, es una ciudad pobre, polvorienta, atrasada, como fuera del tiempo, pero todo eso se acaba cuando entras a una especie de ciudad interior en la que una gran avenida, que podría estar en Miami o Mónaco, con mansiones de lado y lado, desemboca en el Palacio. Te revisan hasta la última aguja, me dice, no permiten ninguna cámara, ningún celular, porque no quieren que nada quede documentado. Y continúa con este monólogo: ¿Por qué crees que nos llevan a nosotros? El príncipe es un muchacho que estudió en Nueva York y frecuentaba el Copacabana con sus amigos, habla español, así que cada vez que hace una fiesta tiene que llevar una orquesta de salsa. Hacemos un set de una hora y de ahí en adelante, por órdenes suyas, pasamos a ser invitados de honor. Eso es como otra dimensión, sin pobreza. Si la fiesta es para 300 personas, entonces hay comida para 3000, trailers de comida francesa, italiana, japonesa, y filas de meseros sirviéndote. ¿Tu sabes lo que ha sido para mí estar en esa fiesta dos veces, donde te puedes quitar los zapatos y bailar con esas chicas que son princesas, hijas de los grandes petroleros de Arabia Saudita, gente famosa? Y hay una costumbre: nadie puede irse hasta que el príncipe no se asome en su balcón y se despida primero. Entonces llega una orquesta de tambores africanos y le dan una serenata, eso significa que ya se va a dormir, pero te pueden dar las cinco o seis de la mañana en eso. Una vez, a lo que la gente se iba yendo poquito a poco, me quedé hablando con uno de los empleados, algunos de ellos hablan español porque están al lado de España, y le pregunto, ¿qué van a hacer con tanta comida?, y él me hace así con el dedo [se lo lleva a la boca de labios cerrados], y me dice “es la misma pregunta que todos los músicos me han hecho a través de los años: eso se va a la basura porque nadie puede saber que aquí hubo una fiesta.” Después, a lo que nos regresaban al hotel, en una luz [un semáforo], una viejita se nos acercó a golpear los vidrios de la van y pedirnos dinero. Eso, concluye Marco, lo tengo en mi mente y en mis pupilas, porque de ahí nadie se puede llevar nada.

*

Marco me habla desde su casa, en Teaneck, Nueva Jersey, a diez minutos de Manhattan si se cruza el puente George Washington. Su acento es una mezcla entre manabita y caribeño: hispano, migrante, un castellano que sólo se habla en Estados Unidos. Está rodeado de teclados, pantallas, instrumentos, todo muy ordenado (incluyendo las fotos enmarcadas y colgadas en la pared, en las que se adivinan celebridades), como en una galería o un almacén, y todo necesario para grabar las pistas en las que está trabajando, las de su primer álbum como solista.

Hemos conversado por más de dos horas y recién a estas alturas, como por descuido, me dice, Ahí están los Grammys, ¿si los ves? Y sí, los veo, dos pequeños y brillantes gramófonos: falta uno, el que le entregaron en febrero pasado. Los tres los ha ganado como parte –uno de los vocalistas– de la Spanish Harlem Orchestra, creada y dirigida por Óscar Hernández, uno de los compositores y arreglistas más importantes de la música latina contemporánea: entre otras credenciales, Hernández ha trabajado con Rubén Blades y los Seis del Solar, con Paul Simon, y con la familia/marca/sello Estefan en Broadway.

Marco me pide una pausa y va a buscar un poco de agua, después de todo, tiene que cuidar su voz porque, como él mismo dice, es la que me da el guiso. Me quedo quieto frente a mi computadora, pensando que estoy en problemas, que esta historia no tiene conflicto, es una  línea ascendente, y resuelvo que lo verdaderamente sorprendente es cuánto me asombra la historia de un hombre que simplemente ha hecho las cosas bien, como si eso fuera simple. Este es el cuento de un tipo jugado y resuelto que ha trabajado duro y ha recibido las recompensas que merece. Falta, acaso, la coronación, el tercer acto, que vendría a ser su triunfo como solista: seguiremos atentos.

Le pregunté cuál había sido su peor noche como músico y me dijo que una en la que le cancelaron un show y no le pegaron pero igual se pegó una buena farra en el hotel. Le pregunté si en la Spanish Harlem Orchestra tienen horarios de ensayo marciales, inhumanos, y me dijo que no, que el director comparte las partituras por Internet, que cada uno se aprende lo que debe, que ensayan sólo una vez antes de cada concierto, que son adultos y profesionales. Le pregunté cuáles eran sus momentos de fragilidad y me dijo que a veces, después de una gira exitosísima y con el dinero suficiente para vivir los siguientes seis meses, cae en un vacío, se pone down dos o tres días, pero que no se deja y enseguida empieza a trabajar en alguna cosa, que sólo existe el presente. Le pregunté qué es la música y me dijo la música es mi idioma. Le pregunté cuál era, realmente, el mayor reconocimiento que había recibido, y me dijo que una fiesta que le organizó su mamá la última vez que estuvo en Portoviejo (donde, de paso, vio a la Orquesta Sinfónica Juvenil de la ciudad y recordó que él ni siquiera podía soñar con clases de música), más precisamente, ver el orgullo asentado en el rostro de su madre. Y al final me dijo que, con la mente limpia y el corazón sano, todo se puede, todo, que la pasión tiene que aplicarse con disciplina, que él llegó a los Estados Unidos con nada más que una mochila al hombro y ahora está donde está, que Dios va poniendo las cosas en su lugar.   

Mente limpia, corazón sano, pasión, disciplina, la mano de Dios… todas estas cosas me parecen improbables, inciertas, mucho menos si las pensamos reunidas en un conjunto y puestas sobre la tierra, pero aún así hoy he decidido creer que existen y que las estoy viendo con mis propios ojos. Y bueno, me dice, háblame de ti, por ahí vi unas fotos en las que estás como en un espectáculo, ¿también tocas?, cuando necesites un coro, hermano, me avisas y yo te lo grabo de una. 
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LO NUEVO: Septeto Acarey ft. Luis Enrique - Maluma con Sergio George



Esta mañana se estrenó el video de la más reciente grabación del Septeto Acarey. La banda nacional, dirigida por Reynier Pérez ha lanzado el tema "El Afortunado", que cuenta con la participación especial del cantante nicaragüense Luis Enrique.



Por otro lado, el músico y productor Sergio George publicó en sus redes sociales el video del tema "Te Quiero", interpretado por el vocalista colombiano Juan Luis Londoño "Maluma". El tema es arreglado por George y cuenta con el siguiente respaldo musical:

Piano: Sergio George
Coro: Tito Nieves
Bajo: Ruben Rodriguez
Congas: Kchiro Thompson
Bongó y Timbal: Manolito Rodriguez
Trompetas: Javier Aponza
Trombones: Alex Santana y Johan Escalante



Dos lanzamientos, dos estilos diferentes de abordar la Salsa
16 may. 2019 0 comentarios

LO NUEVO: A Romper el Coco de Alexander Abreu, Alain Pérez y Mayito Rivera





Gracias a la gentileza de Alden Gonzalez Díaz les presentamos el junte de Alexander Abreu, Alaín Pérez y Mayito Rivera en el disco A Romper el Coco, que se trata de un tributo a la música cubana tradicional por parte de estos tres grandes de la isla mayor del Caribe.

Uno de los tracks es "El Jamaiquino", vocalizado por Alexander Abreu. El disco completo es muy recomendable.... Sabor garantizado!
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Marlow Rosado: "Ganar el Grammy cambió mi vida"







Marlow Rosado está en Lima. El pianista, arreglista, productor y compositor natural de Cataño, Puerto Rico, ganador del Grammy 2012 al Best Tropical Latin Album con su álbum Retro, se encuentra en nuestro país de visita promocional, en la cual realizará una serie de actividades, incluyendo una presentación privada, en la cual será acompañado de la Orquesta Mangú.

Aprovechando su estadía en Perú, hoy pudimos conversar con el reconocido músico, repasando brevemente su carrera y discografía. Rosado nos contó que fue el último artista que firmó en la historia de la disquera Fania y nos habló de sus cuatro discos al frente de La Riqueña, incluido Salsanimal y Harlow & Marlow Vol.1, grabado junto al legendario pianista Larry Harlow.

El pianista boricua tuvo palabras muy especiales para “El Judío Maravilloso” y comentó que, aunque la idea de su colaboración con él fue hacer un segundo volumen, decidió no hacerlo debido al delicado estado de salud por el que atraviesa Larry.

Marlow también habló de su nuevo disco, Feminomanía, que saldrá a la venta el próximo viernes 24 de Mayo y que contará con la presencia de doce vocalistas femeninas, buscando darle un protagonismo a la mujer en el entorno salsero, el mismo que ha estado dominado históricamente por los varones.

Aunque es su primera vez en suelo limeño, lo peruano no le es ajeno puesto que ha podido alternar con más de un músico peruano (entre ellos el bajista Máximo Pecho), incluyendo a Javier Merino Jr., uno de los cantantes de su banda.

Sin duda, Marlow Rosado es un artista inquieto, un músico y productor que aún tiene mucho por aportar a la Salsa de verdad.
15 may. 2019 0 comentarios

Recordando a Julio Barreto


Raúl Popeye Villarán, Alfredito Lazo, Julio Barreto y Pedro Loyo. Hoy recordamos a Barreto, el sonero peruano que murió con apenas 43 años de edad


Hoy recordamos a uno de los soneros "más bravos" que ha dado el Perú: Julio Barreto

Julio Alberto Barreto Bringas nació el 15 de Mayo de 1966 en Lima, empezando su carrera de cantante muy joven con Oscar “Pitin” Sánchez. Luego sería vocalista de otras conocidas orquestas salseras del ambiente peruano como la Fragua de Carlos Orozco, Ñiko Estrada, Beto Villena y La Candela de Carlos Sánchez, base de lo que sería la Saravá All Stars, con quien grabó el disco La Ultima la Traigo Yo (1985), al lado de Raúl Popeye Villarán, Walthino Andrade y Lourdes Carhuas.

En ese disco, Julio fue responsable de los temas "Doctor Salsa" y "La Historia de Mi Vida".

Su performance vocal permitió que el reconocido pianista Alfredo Linares lo incluyera en el disco Las Estrellas de la Máquina (1987), donde aparece su primer éxito “El o Yo” e ingresa a La Sociedad de Barranco. Barreto y La Sociedad cerraron los 80s con el super-hit “Quiéreme”, en pleno boom de la “salsa romántica”.

Julio decide probar suerte y viaja a New York, y gracias al apoyo de Carlos Nieves llega al Club Broadway donde conoce a Ramón Rodríguez y Raymond Castro, grabando al poco tiempo con el primero de ellos el disco El Bautizo (1990) con la dirección musical de Gilberto “Pulpo” Colón.

Después ingresaría al afamado Conjunto Clásico donde permanecería por más de una década, representando al salsero peruano en “las grandes ligas de la Salsa”. Fue el vocalista principal del disco Ray Castro’s Clasico de 1997.

Julio siempre recordaba con orgullo el haber participado en los coros del disco Regalo del Alma, el último que grabara la Reina Celia Cruz. También había hecho coros en discos de otras figuras salseras como Víctor Manuelle, Julio Salgado y Mel Martínez.

Decide regresar a su país y continúa en actividad. Había formado su Conjunto Típico y fue una de las estrellas de Festival Chimpún Callao del 2008, cuando “se botó” en la tarima como invitado del Conjunto Clásico.

El 4 de Julio 2009, Julio Barreto recibió un balazo por parte de individuos que lo interceptaron desde un vehículo (alrededor de las 10 de la noche) en el distrito de La Victoria. Ocurrido el incidente, el cantante fue trasladado al hospital de emergencias Casimiro Ulloa, pero lamentablemente falleció en el camino. Tenía apenas 43 años.
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Tommy Olivencia Jr: "Mi Querido Viejo"





Hoy 15 de Mayo, el gran Tommy Olivencia cumpliría años. A manera de homenaje, su hijo Tommy Jr. grabó hace poco el tema "Mi Querido Viejo", arreglo de Ernesto Tito Rivera y que trae en la parte vocal a Melvin Martínez y a varios invitados especiales como Sammy Gonzalez, Gilberto Santa Rosa, Luis Perico Ortiz, Lalo Rodríguez,  Viti Ruiz, Pichie Pérez, Carlos Alexis, Paquito Jr.Acosta, entre otros.

Acá está el homenaje de Olivencia Jr. a su padre
14 may. 2019 0 comentarios

Domingo Quiñones: "Me siento sumamente bien"


Fuente: Primera Hora, Puerto Rico

El éxito arrollador de algunos intérpretes de la música urbana y de ese género musical a nivel mundial es producto de una unidad que, a juicio del cantante Domingo Quiñones, debió darse en la salsa hace largo tiempo.

Para el sonero, la popularidad de estos talentos jóvenes adultos dentro del reguetón, el trap, el hip hop o el dancehall es merecido, y debería ser emulado, aunque advierte que no estar a ese nivel no minimiza a los exponentes de la música afrocaribeña.

“Los reguetoneros a veces ni cobran por cantar con los otros y las disqueras les dan una libertad increíble. Hoy día la unidad los ha llevado a donde están. Aunque yo no apruebe muchas de sus temáticas, tengo que decir que ese trabajo que están haciendo es el que se debe hacer”, resaltó.

“Hay muchas personas que quieren cerrar su mente a una única posibilidad, pero creo que como hace Víctor (Manuelle), como hace Gilberto (Santa Rosa, de grabar con intérpretes de otros estilos musicales), es una buena manera de mantenerse vigentes, pero así como me gusta Ismael Rivera, Chamaco Ramírez, Justo Betancourt, tengo que decir que a mí la voz de Ozuna me causa algo bien brutal, esa juventud de la voz, ese tono tan peculiar, me encanta”.

No por ello deja de admirar a su rapero “de toda la vida”, Vico C, a quien considera “el papá de los pollitos”.

El salsero grabó en el 2002 el tema Se necesita un milagro a dúo con la intérprete de música urbana Ivy Queen, “así que eso me hace a mí parte del género directa o indirectamente”.

Quiñones, de 56 años, pasa una temporada en la Isla en espera de su primer nieto varón (será el tercero en total) y como parte de la antesala a su presentación en el Aniversario de la Salsa el domingo, 2 de junio, en el Estadio Paquito Montaner en Ponce. En el evento se unirá a la celebración de los 25 años de la producción La combinación perfecta, que produjo el desaparecido sello discográfico RMM.

“Esto es un trip brutal”, reaccionó a lo que será el encuentro que reunirá a Tito Nieves, India, José Alberto “El Canario” y otros. “Ver a mis compañeros con menos pelo o el pelo blanco, y remontarnos a esos tiempos de chamacos de 30 años... Esto es remontarme a una era tan mágica”.

Como parte de su presentación cantará a dúo con quien fue su modelo mientras iba creciendo en la música, Ismael Miranda. Juntos interpretarán una canción que cantó el recordado Cheo Feliciano con Peter Conde (Soneros de bailadores). “Estar en los zapatos de Cheo no está fácil, entonces es con Ismael, que yo quería ser Ismael cuando era chamaquito”. Este evento incluirá además las presentaciones de Jerry Rivera, El Gran Combo de Puerto Rico, Bobby Valentín y Son Divas.

El intérprete de "Tú cómo estás", "No voy a dejarte ir" y "Enséñame" dijo que se mantiene activo mayormente en escenarios fuera de la Isla, entre Europa, Estados Unidos y otros países de Latinoamérica, como México y Panamá. En cada tarima busca llevar su mensaje de solidaridad con el cantante Sammy Marrero, quien está limitado de interpretar los temas que fueron populares en su voz mientras formó parte de la orquesta La Selecta. Esto producto de una demanda de la familia Raphy Leavitt en reclamo de derechos de autor.

En lo personal, Quiñones se ocupa de ayudar en el cuidado de su madre, Carmen Arroyo, quien hace cerca de 14 años fue diagnosticada con Alzheimer. El salsero apoya a su hermana menor, Milagros Robles, a cuidarla en Massachusetts, donde es su segundo lugar de residencia. “Soy el que la pone a dormir todos los días en que estoy allá”, comentó.

Musicalmente, anticipó, presentará pronto un sencillo a dúo con una figura con la que siempre quiso grabar, y posteriormente presentará un proyecto de alabanza y adoración. “Me siento, además de agradecido, sumamente bien”.

Aniversario de la salsa 

La emisora Salsoul celebrará nuevamente su cumbre salsera, esta vez el domingo, 2 de junio en el Estadio Paquito Montaner en Ponce. Celebrarán los 25 años de la producción La combinación perfecta, del desaparecido sello RMM. Boletos en ticketerapr.com.