30 nov. 2018 0 comentarios

Denuncian por homofobia a integrante de orquesta peruana Zaperoko


Fuente: Peru21

La Orquesta Zaperoko, La Resistencia Salsera está en el ojo de la tormenta luego de la difusión de una denuncia pública en redes sociales.

Antonio Gálvez, a través de su cuenta de Facebook, denunció haber sido víctima de la homofobia de algunos de los integrantes de la agrupación nacional de salsa.

El usuario grabó la incidencia y en su video compartido se puede apreciar cómo uno de los integrantes de Zaperoko, Juan Carlos Flores, se burla del joven, mientras sus otros compañeros lo acompañan con las risas.

"Nunca respondo, tampoco los enfrento, pero eso está mal. Nadie tiene por qué incomodarte, denigrarte o hacerte sentir vulnerable por cómo te ves, como eres, etc. ESTO ES HOMOFOBIA, normalizada pero homofobia al fin", señala Gálvez en su publicación.




Esta mañana Johnny Peña y los integrantes de la orquesta (a través de su cuenta de Facebook) pidieron disculpas por los hechos ocurridos

29 nov. 2018 0 comentarios

ADELANTO: Escucha a Palmieri y Santana en Mi Luz Mayor





Gilberto Santa Rosa no es el único invitado especial del Maestro Eddie Palmieri en su nuevo disco Mi Luz Mayor.

En un junte para la historia, Palmieri presenta al icónico guitarrista de rock Carlos Santana y al reconocido percusionista Karl Perazzo, quienes participan en una nueva versión de “Mi Congo”, cuya primera grabación se incluyó, cuarenta años atrás, en el disco Lucumí, Macumba, Voodoo. Palmieri, el revolucionario de la Salsa fue a Las Vegas a buscar a Santana, el revolucionario del rock latino, en un encuentro tan especial y espiritual que el guitarrista rehusó el pago inicialmente pactado. Cosas de grandes, honor mutuo. A falta de sonero, es Santana quien toma el protagonismo con su guitarra eléctrica, dando luego paso a los tambores batá a cargo de Camilo Molina (Itotele), Anthony Carrillo (Iya) y Gabriel Lugo (Okonkolo). Si la Salsa y el Rock latino tuvieran que escoger dos apellidos, Palmieri y Santana podrían ser los elegidos.

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Miki González: "Willie Colon no compone, no canta ni toca bien, pero ha calado en el público"



Fuente: La República. Por: Sandy Carrión

Miki González tiene el corazón dividido entre el rock y la electrónica. El artista de 66 años invierte su tiempo en los dos géneros por igual porque –según dice– necesita trabajar. Pese a esa necesidad, no quiere saber nada que no sea de música.

LR: A propósito de tu próximo show ochentero en la discoteca Cocos, ¿crees que el público peruano se deja llevar mucho por la nostalgia y paga por ver a bandas que ya no tocan en otros países?

MG: Sí y no. En la época de los 80 era muy difícil traer una banda a Perú. Era carísimo y, además, no había la infraestructura adecuada para el rock. Recuerdo que La Feria del Hogar quiso contratar a El último de la fila, de España, pero no había todo lo que pidieron. Ahora pueden traer a Pink Floyd y a otros grandes. ¿Hay nostalgia? Claro, hay mucho público para ellos. ¿Por qué sucede eso? No sé, soy artista, no empresario.

LR: ¿O será que ahora los peruanos tenemos más dinero para ir a conciertos?

MG: Los empresarios saben de todo eso, te he contestado lo mejor que pude, pero no tengo idea. Yo solo hago música, de la parte de la plata no sé.

LR: Pero ahora los músicos están muy involucrados en el tema de producción y organización.

MG: Yo solo me enfoco en la música, que es donde me siento cómodo. Organizar y producir es un desgaste que a mí no me resulta. Tú no tienes que ser artista para saber la industria de la música, tienes que saber de plata.

LR: Algunos toman esas funciones para aminorar costos.

MG: Primero, no me gusta producir. Segundo, las cosas tienen un costo. Si tú produces un evento y la estás haciendo de productor, igual tienes que sacar esa plata porque no vas a trabajar gratis. ¿Vas a producir un evento para pagarle solo a los artistas? No tiene lógica.

LR: ¿Pero sí estás de acuerdo con que un artista se involucre en temas políticos?

MG: No, la función del artista es hacer arte y arte es una obra que transmite alguna emoción. Puede ser una estética agradable o puede ser una cosa chocante, pero hay un mensaje que quieres dejar. Deberíamos centrarnos en eso. Ahora, no todo lo que es arte entretiene. Cuando empezaron los punk, ellos no querían entretener, querían transmitir su disconformidad.

LR: ¿El trap y el reggaetón, géneros que están de moda, también son arte?

MG: Todo es arte, por supuesto, pero hay diferencias. Hay arte que está muy bien hecho y hay arte que no está muy bien hecho. Pasa lo mismo en la pintura y en la escultura. Para mí, hay cosas técnicamente impecables, pero no me dicen nada. En cambio, si veo a un tipo tocando su huayno con un peine, puedo quedarme una hora escuchándolo si realmente transmite.

LR: Pero no todos los que transmiten arte tienen éxito. En ese sentido, ¿es más importante el talento o la disciplina?

MG: Son como dos alas de un ave. Tienes que tener un montón de disciplina y cierto talento. También hay gente que no tiene condiciones. Fíjate en Willie Colón, no compone bien, no canta bien, no toca bien ni el trombón; pero se inventó esta cosa de los cuatro trombones y es Willie Colón. Tiene éxito y no se puede negar que ha hecho algo importante en la música.

LR: ¿Es válido ese camino?

MG: Esa es una circunstancia de una persona que no tiene tan buenas condiciones, pero ha sabido encontrar una expresión artística que ha calado en el público. No puedo decir si está bien o está mal. Si yo fuera a un concurso de canto, yo perdería (ja, ja, ja); pero no pueden decir que no he sido una influencia a lo largo de estos años en la música peruana. En fin, el talento es relativo.
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Sammy Marrero: "Lo Mío Es Cantar"





Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Mariela Fullana Acosta

Sentado en un mueble del vestíbulo del Centro de Bellas Artes, de Santurce, el cantante puertorriqueño Sammy Marrero saluda con una sonrisa y con una anécdota. No ha pasado ni un minuto cuando bromea con relación a su estatura y suelta que fue jinete a finales de la década del 50.

“Estuve tres años. Pero no conseguí la licencia por mi problema con el ojo”, comenta y luego guarda silencio, como repasando aquel instante de su vida.

Han sido muchas las vivencias en estos 76 años. Algunas repletas de alegrías, otras duras y tristes y una que otra agridulce, como la que vive actualmente tras ser demandado en el 2016 por la viuda e hijos de quien fuera su amigo y colega, el compositor y músico Raphy Leavitt, quien falleció en el 2015.

La demanda por derechos de autor que incluye a los integrantes de la orquesta de Sammy Marrero y sus esposas, fue presentada ante el Tribunal Federal de Puerto Rico, y busca que el cantante y su grupo no interprete las composiciones del Leavitt hasta que “cumpla” con el pago de regalías que, según el administrador de la orquesta, Edgar Nevárez, “nunca” se han opuesto a pagar.

Cuando murió el compositor, el 5 de agosto de 2015, su familia decidió disolver su orquesta La Selecta, en la que Marrero fue el cantante principal por 43 años. Ante ese escenario, el vocalista conformó su grupo Sammy Marrero y su orquesta, con la que continuó interpretando los éxitos de La Selecta, tales como “La cuna blanca”, “Payaso” y “El buen pastor”, entre otros favoritos del público.

La demanda presentada por la familia de Leavitt, buscaba prohibir a Marrero que interpretara las composiciones del también pianista. Pero el cantante y su orquesta han continuado sonando el repertorio, luego de pagar la licencia de uso a la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores (Ascap).

Sin embargo, la familia de Leavitt retiró las composiciones de Ascap, cuya licencia de uso vence el 31 de diciembre de 2018.


“Esa parte se la dejo a las personas que están metidas en esa materia legal. Lo mío es cantar y seguiré cantando hasta que Dios diga”, reacciona Marrero cuando se le pregunta por el caso, que continúa el 22 de diciembre.

Ese día el cantante tiene que informar quiénes serán sus nuevos representantes legales, luego que los licenciados Roberto Sueiro y Víctor Gratacós renunciaran al caso porque no había cómo financiar sus servicios.

A pesar de toda esta situación, Marrero continúa con ánimo, sonriente y listo para cantar como nunca en lo que será su primer concierto en la Sala Sinfónica Pablo Casals, ubicada en Santurce. La cita será el próximo 30 de diciembre, cuando presentará el espectáculo “El final y un comienzo: Tributo al maestro”, en el que recorrerá musicalmente los temas que lo han acompañado a lo largo de su trayectoria musical. Esta podría ser la última vez -en un tiempo- que el público podrá escucharlo cantando los éxitos de La Selecta en lo que se resuelve el caso en la corte federal.

“Estaré presentando parte de mi vida porque mi vida siempre ha sido cantar”, dice. “La parte que me corresponde a mí es muy importante porque va a transcurrir sobre lo que yo he hecho en mi vida. De cómo a un jibarito de Coamo, un hombre pequeño, el mundo le ha enseñado que no es la estatura (lo que importa), sino el perfil de la educación que he tenido y la educación me la ha dado el mismo pueblo”, abunda.

Una nueva era

Marrero afirma entusiasmado y orgulloso que este concierto representa el final de una era, pero el comienzo de otra en la que mostrará algunas de sus composiciones porque asegura que además de cantante es poeta. “Nunca he querido ser algo diferente a lo que soy. Siempre he tratado de ser sincero, buena persona, compartir con mi música y es la primera vez que me presento en esta inmensa sala. Pero con el favor de Dios, daré lo mejor de mí”, reitera.
A pesar de la sonrisa, Marrero admite que la demanda entablada por la familia de Raphy Leavitt le ha afectado, pero está confiado en que el caso se resolverá. “Soy un ser humano y a nadie le gusta que le amarren las manos o que no pueda moverse. Pero yo tengo algo a mi favor y es que Dios no permite la injusticia”, expresa.

Opina que si Raphy Leavitt estuviera vivo no estaría de acuerdo con la disputa legal, pero admite que no sabe sobre las interioridades que él conversó con su familia.

“Conociéndolo, yo creo que no (estaría de acuerdo). Claro, no sé si en la intimidad él con su señora haya hablado algo. Pero yo vivo a la buena de Dios y cantaré hasta el fin de mi vida porque si no es la canción de uno, es la canción de otro o la componemos nosotros”, puntualiza. Concluye reiterando que en el concierto del 30 de diciembre -en el que estarán de invitados Domingo Quiñones y Eduardo Villanueva- dará lo mejor de sí porque “es la primera vez que se me da esta oportunidad y jamás la voy a desaprovechar”.
26 nov. 2018 0 comentarios

Roberto Delgado recibe las llaves de la Ciudad de Panamá



Felicitaciones a nuestro amigo Roberto Delgado por haber recibido, esta tarde, las llaves de la Ciudad de Panamá de parte del alcalde José Blandón.

Desde hace varios años, Delgado es el director musical de la orquesta que acompaña alrededor del Mundo al gran Ruben Blades. Felicitaciones nuevamente!

25 nov. 2018 0 comentarios

Maite Hontele y su Cuba Linda



Fuente: El Colombiano. Por: Valeria Murcia Valdés

Una Maite sonriente se paseaba por las calles de La Habana en su bicicleta mientras llevaba en su espalda a su compañera musical, la trompeta, la responsable de estar en esa isla.

Desde muy pequeña, gracias a la melomanía de su padre, había escuchado esos sonidos cubanos que la transportaban a un lugar lleno de colores, automóviles antiguos, calor y músicos llenos de vida, esos que le dieron forma a las bases de algunos de los ritmos tropicales más importantes para el legado cultural latinoamericano.

“Cuba es la cuna, ahí empezó todo, porque a partir del son cubano se desarrolló la salsa. La música de Cuba tiene un estilo que me gusta mucho, está muy basada en la melodía y la trompeta cumple un rol muy importante tanto para tocar melodías como para improvisar sobre los ritmos cubanos”, destaca Maite Hontelé.

La isla se volvió una inspiración para la joven trompetista holandesa. Recuerda con afecto a grandes intérpretes cubanos como Alfredo “Chocolate” Armenteros y Félix Chappottín.

“Ellos tuvieron un sonido muy propio y tenían un enfoque definido hacia el ritmo y la melodía. Eso siempre ha sido lo más importante en mi manera de interpretar la trompeta y empecé desde jovencita a copiar esos estilos”, cuenta ella.




Desarrolló su forma de tocar y desde entonces la dupla que ha establecido con el compositor y productor Juancho Valencia ha dado en el clavo en cada una de sus producciones musicales.

Maite se fue a vivir a ese país durante unos meses para empezar a empaparse, de manera vivencial, con esa cultura que tanto amaba. Conoció lugares, mostró sus habilidades en el instrumento y aprendió de otros artistas.

Poco a poco fue construyendo su nueva aventura, la quinta de su discografía, Cuba Linda, nombrada como una de las canciones que la marcó desde pequeña cuando compartía con su padre.

Una dedicatoria sentida

El álbum, que está disponible al público desde el pasado viernes, invita a bailar, bien sea solo o muy cerca en pareja.

Es un trabajo que demuestra la habilidad interpretativa de Hontelé, tiene impreso el sello de las composiciones de Juancho Valencia y también la capacidad creativa del multinstrumentalista Alain Pérez.

Para Bailar, el corte que abre el disco, dibuja una imagen instantánea en la mente: ir caminando por una calle antigua de la capital cubana con un vaso de ron en la mano, mientras el viento mueve sutilmente las palmeras y se va instalando la noche.

Le sigue Soy de Lo Peor, una colaboración con Gilberto Santa Rosa y posteriormente otra con el dominicano Vicente García, titulada Ayúdame Inspiración.

“Lo bonito es que realmente todas las colaboraciones son a través de amistades. No con plata sino por amor por la música”, dice. A ese elenco se le une también Goyo, vocalista de Chocquibtown, Robertón y la Orquesta Aragón.




Hontelé se estrenó como compositora con el corte instrumental Lo Que Tienes Tú y celebra el único cover del álbum: Cuba Linda.

“Es el tema que me ha perseguido durante toda mi vida. Es bellísimo, tiene mucha energía y la trompeta tiene un rol importante”, cuenta. “Yo quería cerrar un ciclo musical con ese tema porque representa mucho para mí: esa Cuba linda que me ha dado tanto, que nos ha inspirado tanto. Quería hacerle un homenaje”.
23 nov. 2018 0 comentarios

El Imperio de la Salsa de César Pagano



Fuente: El Tiempo, Colombia. Por: Francisco Celis

El libro empieza con un prólogo de Jeannete Riveros, en el que advierte: este no es un libro de entrevistas de farándula sino un libro de entrevistas culturales. César ‘Pagano’ Villegas, uno de los fundadores del Goce Pagano, está lanzando 'El imperio de la salsa', que contiene 34 entrevistas y una semblanza con los grandes del género, principalmente de la salsa neoyorquina y de Puerto Rico, y algunos cubanos, dado que a los artistas de la isla les dedicará un volumen aparte en el futuro.

¿Cómo se inició como escritor sobre música, qué lo llevó a escribir?

Esto está muy vinculado a las fiestas que hacíamos en mi apartamento cuando vivíamos en el barrio Acevedo Tejada, que era contiguo a la capilla donde oficiaba Camilo Torres, cuando en los años 70 empezó a llegar la salsa a Bogotá y yo descubrí esa música, una música novedosa que aportaba y era mejor hecha que el chucuchucu que oíamos acá.

¿Con qué música se crió y qué bailaba antes de la salsa?

Con Lucho Bermúdez y algo de la Billo’s; no me gustaba el son paisa de Los Hispanos y Los Graduados. Y para oír tenía predilección por el jazz, y algo de cantantes líricos. Pero cuando llega la salsa encuentro una música alegre, rica, novedosa…

Eso, ¿en qué años?

A mediados de los 70. Yo nací en el 41 y tenía como 34 años. Venía de la decepción del robo de las elecciones a la Anapo, cuando me encontré con esto, que plantea una música sabrosa y con un mensaje social y abracé la cultura además, que es mucho más amplia que afiliarse a un grupito, de esos de izquierda, que se mantenían peleando unos con otros.

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Pagano con Omara Portuondo, en una de sus 2.200 entrevistas.

Foto: Claudia Rubio / Archivo El Tiempo
¿En ese momento qué hacía?

Estaba en el Ministerio de Educación como docente, investigador, visitador de concentraciones de desarrollo rural que había creado Luis Carlos Galán. Pero me aficioné a la rumba y hacía fiestas en mi apartamento, y eso se fue creciendo, se volvieron famosas por mi colección de 200 discos de salsa que compraba en la calle 19.

Yo buscaba música buena que no fuera de consumo popular y de la radio, sino diferente. Por eso me voy aficionando a leer sobre eso y vi que no había mucho escrito. Entonces tuve que empezar a hacerlo, porque con la poca información de cuando no había internet nos tocaba era hacer análisis y pensar la música. Antes del Goce Pagano creo que saqué algo en El Espectador que se llama ‘La salsa ritmo y libertad’ y, en Alternativa, ‘La salsa, ese goce pagano’. Ese nombre nació cuando discutíamos con el periodista Hernando Corral los nombres para ese artículo, en la cocina de aquel apartamento. Él señaló: “Ese es el nombre”. Y todos estuvimos de acuerdo con que era muy buen nombre.

¿Hacía cuánto estaba en Bogotá?

Desde el 70. Venía de Armenia, porque me sacaron de la universidad. Yo nací en Medellín, pero viví en Palmira de los 3 a los 12 años, porque mi padre era agrónomo y trabajaba en la granja experimental allá, lo cual me permitió conocer la música negra del Pacífico, con los trabajadores de la caña. Porque lo que uno oía en Antioquia eran bambucos, rancheras y tangos.

En el 75 ya había pasado el auge de las primeras discotecas de salsa en Bogotá...
Sí, había las comerciales y muy caras, de estilo Estados Unidos, con la bola esa que da vueltas, y otros lugares más humildes, donde ponían muy buena música, aunque incómodos y baratos, que era a donde íbamos. La Montaña del Oso era una de esas tipo discoteca americana. Y Palladium, de Camilo Torres. Y las otras eran Mozambique, del futbolista Senén Mosquera, fallecido recientemente, y El Tunjo de Oro, de Sigifredo Farfán, que me enseñó mucho. Quedaba en la carrera 13A con 23, detrás de Telecom, a cuadra y media del Goce.

Pero nosotros nos alejamos de lo comercial. Lo comercial se volvió ‘sospechoso’
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¿Y La Jirafa Roja?

Era más de clase media, encorbatada, señoras emperifolladas... Un poquito más elegante. Y más caro y restrictivo. Pero nosotros nos alejamos de lo comercial. Lo comercial se volvió ‘sospechoso’. La radio ponía era Nelson y Felipe González, de Venezuela, una música poco elaborada, o Gran Combo ventiao, que no nos decía mucho. O Sonora Ponceña, que había tomado muchísimo de Pablo Milanés o de Adalberto Álvarez.

Alguna vez me habló de un sitio llamado El Bembé. ¿Qué era eso?

Una novia que tuve encontró un sitio que se llamaba El Bembé de la amistad y el sabor, y lo cerraron. Entonces nos llegó la oportunidad de oro y compramos, en 100.000 pesos del año 78, el local del Goce Pagano tres socios con Juan Guillermo Gaviria, filósofo, y Gustavo Bustamante, economista.

¿Lo impactó la reciente muerte de Gustavo?

Por supuesto. Estábamos alejados hacía años. Habíamos conversado últimamente, ya viendo su merma física, a ver si de pronto podíamos hacer algo en torno al local del Goce Pagano. Fuimos socios del 78 al 81. Él me compró y se quedó solo. Yo abrí otro Goce en la carrera 5.ª, luego en la avenida Caracas con calle 74. Por ahí desfilaron Celina González, Daniel Santos, Eddie Palmieri y, en una fiesta que organizó Enrique Santos para Felipe Santos, Dámaso Pérez Prado y Gabriel García Márquez. Casi se cae esa casa por el tumulto.

Ya sabemos cómo empezó a escribir. ¿En qué momento nace esa faceta de entrevistador? 

Por mi inclinación a la música, estudié algo de canto, me encantaba hablar con los artistas. Después veo que eso hay que grabarlo, que tiene que quedar. Cuando empiezo a escribir veo que necesito fuentes grabadas en las cuáles basarme. Y comencé a coleccionarlas. Conservo más de 2.200. Quizás uno de los primeros que entrevisté fue a Manuel Licea, Puntillita, que vino con el grupo Rumbavana. Cuco Valoy también fue de los primeros. Tata Guiness, que vino con el Tropicana.

¿Cómo fue entrevistar a Héctor Lavoe?

Era difícil encontrarlo sobrio y dispuesto. Era un hombre introvertido. Poco comunicativo. Relativamente callado. Pero cuando salía a la tarima se transformaba.

¿Y a Celia Cruz?

Muy bien. Una persona supremamente amable. Una persona de inteligencia natural muy desarrollada, con su alegría desbordada. Me advirtió desde el comienzo que no habláramos de política y hablamos. Hasta del feminismo hablamos.

¿A quién le gustó más entrevistar?

Con Charlie Palmieri aprendíamos mucho. Fue una entrevista colectiva, en la que estaban Berta Quintero, Alfonso Nieto y bastante gente rodeándonos. También Rubén Blades, que después nos desencantó porque ahora busca más su desarrollo personal que los ideales de América Latina.

¿Le gustó Johnny Pacheco?

Yo estaba muy prevenido con él. Sabía que le había ayudado a Jerry Masucci a explotar a los músicos y a hacer negocios turbios. Un hombre simpático, muy inteligente. Traté de confrontarlo, pero él es un hombre muy hábil.

¿Cómo consiguió a Tite Curet Alonso?

Por fortuna, gracias a una invitación de Cristóbal Díaz Ayala, que sugirió mi nombre para un encuentro de salsa en Curazao, donde nos enfrentamos los defensores de la salsa de contenido con la salsa romanticona y pornográfica que había en ese momento. Me aclaró muchas cosas que él conocía de primera mano, que están en el libro.
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Hermán Olivera, la voz cantante de Eddie Palmieri



Fuente: El Tiempo, Colombia. Por: John Ceron

Herman Olivera, antes de tomar el micrófono para empezar su show salsero en el escenario, se abraza simulando hacerlo al público. Su traje, siempre impecable en cada presentación; su voz, inconfundible, limpia, y su versatilidad a la hora de improvisar (sonear) lo hacen único. Quizá esta fue una de las características que tuvo en cuenta Eddie Palmieri para llevarlo a su orquesta como voz líder. De eso ya han pasado más de 20 años, y el sonero del siglo XXI, como lo bautizó el propio Palmieri, sigue deleitando a los amantes de la salsa.

Sus inicios en la música empezaron cuando tenía 15 años, y desde entonces no ha dejado de sonar, ha compartido tarima con todos los grandes de la salsa y ya es hoy uno de esos grandes. Olivera, en su reciente visita a Bogotá, habló con el TIEMPO acerca de su carrera profesional, su paso por el Conjunto Libre, de Manny Oquendo, y su relación con los demás salseros.

Vamos a sus primeros años. Encontré que su nombre verdadero nombre es Hermenegildo Olivera, ¿cómo nació entonces Herman Olivera?

Cuando estaba en la escuela, una de mis profesoras no podía pronunciar Hermenegildo. Aunque ella lo intentó varias veces, fue imposible. Entonces me dijo: “Desde hoy te llamaré Herman, Herman Olivera”. Llegué a mi casa y les conté a mis padres; no hubo disgusto alguno, y decidí desde ese momento llamarme así.

Vamos a lo musical: comienza su carrera en 1974, ¿con qué agrupación?

Empecé con la orquesta La Justicia II en Nueva Jersey (Estados Unidos), tenía 15 años. Mis padres son puertorriqueños y llegaron a Estados Unidos con el éxodo de los años 50 del siglo pasado y se establecieron en Nueva Jersey, donde nací y me crié. Recuerdo que en las vacaciones íbamos a Puerto Rico; allá escuchaba la música de Tito Puente, Mon Rivera, el Gran Combo de Puerto Rico, entre otros artistas.

¿Cuánto duró en ese grupo?

Fue casi un año con ellos. Luego salto a la orquesta La Sónica; allá conozco a Edwin Bonilla y a Jimmy Bosch, mi amigo de toda la vida. Después de La Sónica me voy al conjunto Caramelo. Este era un grupo que se formó con temas inéditos. Animábamos bodas, bautizos, divorcios, íbamos a donde nos invitaban. Muchas veces fuimos teloneros de las grandes orquestas de la década de los 70, también de la dinastía Fania. Esto pasaba en Nueva York y Nueva Jersey.

¿Su llegada al Conjunto Libre cómo se da?

Estando en una actividad a la que asistieron Ismael Rivera, Bobby Rodríguez y la Compañía y el Conjunto Libre, del cual yo ya era fanático, vieron y escucharon nuestra presentación con el conjunto Caramelo. Después del toque, bajé y conocí a Manny Oquendo, quien era timbalero y bongosero del Conjunto Libre; también estaba Andy González, el director musical, y Pupi Cantor, el vocalista. Le di el teléfono a Pupi, y días después me llama Andy González para cantar con el Conjunto Libre. Ahí empiezo una etapa más grande, más profesional, en Nueva York; estaba ya en las grandes ligas de la música.

¿Qué graba con ellos?

Mi primera producción discográfica es Libre increíble, bajo el sello Salsoul. En este trabajo están las canciones Decídete, No me eches la culpa, Traicionera y Goza la vida. Luego vino Ritmo, estilo y sonido, que es este long play (lo muestra); ahí está el tema Qué humanidad, corría el año 1983.

Maestro Olivera, vamos a dar un salto en su carrera artística, y para los amantes de la salsa es muy importante su paso por la orquesta de Eddie Palmieri...

Siempre he sido fanático de la música de Eddie Palmieri con Ismael Quintana (que en paz descanse), fue parte de mi crecimiento y de la ola salsera que arrasó en el mundo y en Nueva York en los años 70.

¿Cuándo empieza a tocar con Eddie, en dónde estaba usted?

Trabajaba con el maestro Johnny Pacheco y recibí una llamada de la oficina de Eddie. Me dijo que quería que trabajáramos un tiempo corto, pues con él estaban Ismael Quintana y la India. Luego de ese corto paso regreso al Conjunto Libre, era el año 1993. En 1995 me llaman de nuevo de la oficina de Eddie Palmieri, y me hicieron una oferta que no podía rechazar. Era una gira por Europa; hicimos 26 conciertos en 11 países, durante 31 días. En ese tour es en el que el maestro Eddie se percata de mi talento y me ofrece grabar una producción que se denomina El rumbero del piano. Esa es mi primera grabación con él.

¿Qué canciones hay en ese álbum?

Están Oigan mi guaguancó, Dónde está mi negro. Grabo una versión de la canción Malagueña salerosa que fue un éxito instantáneo. Ahí empiezo a viajar por el mundo con quien es mi padrino musical y con quien es el sol de la música. Hoy ya tengo cerca de ocho o nueve producciones discográficas con la orquesta de Palmieri.

Háblenos de esas producciones con Palmieri.

Volvimos a regrabar los temas que ya se habían hecho con Ismael Quintana. Grabamos dos producciones, una titulada La Perfecta II y la otra, Ritmo caliente; en esa están las canciones El Tutu Tata, Tirándote flores, Ritmo caliente y el Molestoso, entre otras.

Usted grabó con Tito Puente un álbum que salió al mercado luego de que él murió.

Se titula Obra maestra y es una idea de Eddie Palmieri con Tito Puente. Unimos las dos orquestas para esa grabación. Se hicieron los arreglos y participaron otros vocalistas, era el año 2000. Con esa producción ganamos dos Grammy.

Un coleccionista de Bogotá, Diego Rodríguez, me pidió preguntarle por ‘Privilegio y honor’.

Ese tema lo compuso Yova Rodríguez, a quien, además, le he grabado un montón de canciones, como Boricua hasta la muerte, Cuando el amor se acaba, El son de Herman, entre otras. Recuerdo de Privilegio y honor que faltaba un tema para terminar una producción, y Yova Rodríguez me dijo que tenía uno que le había escrito a su hijo Kervi, que lo tomara y le pusiera el nombre de mi hijo Giovanny Herman en uno de los soneos. La llevé a la compañía, la aceptaron, le hicimos los arreglos y quedó lo más chévere. Es una canción con una letra muy profunda y gusta mucho.

Usted le hace un tributo a Justo Betancourt cantando ‘Pa’ bravo yo’, ¿cómo es esa historia?

Esa letra es de Ismael Miranda, y ese tema le pertenece al matancero mayor, al único, al número uno: Justo Betancourt; además, esa es su canción bandera, su emblema. En una gira por Puerto Rico con Frank Ferrer y la Descarga Boricua, yo llevaba listos mis dos temas originales para tocar; uno de ellos era Qué humanidad y otro. En el ensayo, Ferrer me dice: “Vas a cantar Qué humanidad, y quiero que cantes Pa’ bravo yo”. Me sorprendió, y le respondo: “¿Por qué tú quieres que yo cante esa canción si es de Justo Betancourt? Yo tengo mis temas y no creo que funcione”. Ferrer me dijo: “Sí va a funcionar, y tú vas a hacer algo lindo con ese tema”. Yo seguía sin entender, y lo contradecía. Al fin tuve que ceder, pues él era el productor. Al final le contesté: “Está bien, la voy a grabar, pero no estoy de acuerdo, respeto esos temas grandes”.

¿Y al final qué pasó?

Me fui para el hotel y estaba tan estresado por eso que me enfermé, me dio catarro. Ferrer me dice: “Vamos a hacer una cosa, lo grabas y si no sale bien, no lo incluyo en el video, pero si funciona va completo”. Al fin lo grabamos, y a él le gustó, mientras que yo le buscaba las imperfecciones y lo negativo; al final me dijo que lo dejáramos. Salió el disco. Y el video. Y la gente empezó a pedirlo. Me decían: ‘Haz el tributo a Justo con Pa’ bravo yo’; decidí meterle soneos, y finalmente le rindo un tributo al matancero mayor.

¿Hizo parte del sello Fania?

Nunca tuve una historia con Fania. Trabajé con Johnny Pacheco año y medio en su grupo, al que denominamos el Tumbao Añejo. Acompañaba a Celia Cruz, Pete el ‘Conde’ Rodríguez y Héctor Casanova. Yo cantaba mi par de temas. Viajé con él y aprendí mucho.

Cuando está en su casa, ¿qué música escucha?

Escucho jazz de Charlie Parker, Miles Davis, también se oye Frank Sinatra, al igual que música brasileña. Rosario Flores, Marco Antonio Muñiz y, por supuesto, Herman Olivera.

¿Cómo se define?

Como un narrador bien guarachero.

Cuéntemos de sus visitas a Bogotá...

La primera fue en un Salsa al Parque, y las otras dos, para presentarme en una discoteca salsera, pero pienso seguir viniendo mientras el público me pida.
21 nov. 2018 0 comentarios

Pronta recuperación para Larry Harlow


Justo cuando estábamos por recordar los seis años de la segunda y última visita que Fania All Stars hiciera a Perú (el show fue el 23 Noviembre 2012) nos llega la noticia sobre el delicado estado de salud de Larry Harlow, uno de los músicos estelares no solo del famoso conglomerado de estrellas sino también de toda la Salsa.

Harlow había llegado por primera vez a Perú en Febrero 1995 cuando lideraba el grupo Latin Legends, que hasta ese momento había sido lo más cercano a la Fania que los peruanos habíamos visto, con Ray Barretto, Yomo Toro y Adalberto Santiago. En las dos giras del All Stars en Lima, Larry se mostró como uno de los más entusiastas no solo en las tarimas (San Marcos y el Nacional) sino también en el Sheraton, departiendo con sus colegas y con los “faniáticos” que los visitamos.

Me acuerdo que el primer concierto coincidió con su cumpleaños, el cual le celebraron en el escenario (“torta en la cara” incluida) y recuerdo como, durante la conferencia de prensa del segundo concierto, se bromeaba con Roberto Roena quien se había sentado a su costado.

Esperamos que el “Judío Maravilloso” supere su actual crisis de salud. Desde Perú van una oración y nuestros mejores deseos para él.
18 nov. 2018 0 comentarios

Son de Santiago y cantan al Mundo



Fuente: Granma, Cuba. Por: Pedro de la Hoz

Cuando en horas de la tarde del jueves, durante la velada que concede la mayoría de los gramófonos dorados, José Alberto El Canario y el Septeto Santiaguero subieron a escena en la ciudad norteamericana de Las Vegas para recibir el Grammy Latino por el Mejor Álbum de Música Tradicional: el intérprete de 59 años, natural de Villa Consuelo en la vecina isla, proclamó: «Gracias a Cuba por permitir que un dominicano siga haciendo buena música como lo es el son; gracias al Septeto Santiaguero».

El disco A mí qué, coproducido por los sellos Egrem, de Cuba, y Los Canarios Music, de República Dominicana, fue grabado básicamente este año en los Estudios Siboney, de Santiago de Cuba. Es la segunda vez que la alianza entre el reconocido salsero quisqueyano y la agrupación oriental culmina con la obtención de un Grammy Latino, puesto que el fonograma registrado en el 2014 también en los estudios santiagueros de la Egrem, bajo el título No quiero llanto – Tributo a Los Compadres, conquistó un año después idéntico galardón.

Tras la premiación, Fernando Dewar, tresero y director musical del colectivo, declaró: «Estamos muy contentos, porque además pudimos  tocar en la ceremonia; convencidos de que seguiremos haciendo esta música, de muchos años, pero que no debe morir, porque es nuestra raíz y debemos defenderla».

La grabación incluye piezas imprescindibles del repertorio sonero tradicional en sus más variadas especies, incluso aquellas que se conectan con la trova y el bolero. De modo que se escuchan joyas como La guarapachanga,de Juan Rivera Prevot; El guararey de Pastora, changüí de Roberto Baute Sagarra; Demuéstrame tú, de Joseíto Fernández; Santa Bárbara, de Celina y Reutilio; Qué te hace pensar, de Ricardito Pérez; Convergencia, de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra (Rapindey); Me tenían amarrado compé, de Ñico Saquito y Guillermo Rodríguez;  No me voy a disgustar, de Joseíto Beltrán; y A mí qué, de José Bautista Guerra.

El Canario y el Santiaguero sumaron las colaboraciones de los vocalistas Gilberto Santa Rosa, Pancho Céspedes e Iván Antonio, el trompetista Alexander Abreu, el acordeonista El Prodigio, el flautista Orlando Valle (Maraca), el cuatrista puertorriqueño Edwin Colón Zayas, y los rumberos Rubén Bulnes y Ángel Valerino (el Puro).

En las categorías más publicitadas de la 19na. edición de los Grammy Latinos, correspondientes a la sesión nocturna, hubo al fin merecidos reconocimientos para la más genuina producción latinoamericana, representada por el trovador uruguayo Jorge Drexler, ganador a la Mejor Canción y la Grabación del Año, por Telefonía, del disco Salvavidas de hielo; mientras el Álbum del Año recayó en México por siempre, rancheras interpretadas por Luis Miguel, cuya ausencia fue recibida con un abucheo.

En el Grammy Latino al Mejor Álbum de Música Folclórica, Musas volumen 2, de la mexicana Natalia Lafourcade y el dúo Los Macorinos, uno de los temas resultó compartido por Omara Portuondo. Otra cantante de origen cubano, Aymé Nuviola, se alzó con el lauro en Fusión Tropical con Como anillo al dedo.
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Compay Segundo: Un brillante sale de la Tierra


El domingo 18 de noviembre Compay Segundo habría cumplido 101 años. A manera de homenaje, presentamos dos artículos publicados el año 1997, cuando el músico cubano iba a cumplir 90 años, en la Revista Salsa Cubana....



Fuente: Revista Salsa Cubana, 1997 Por: Alfredo Hidalgo-Gato

Resulta poco menos que imposible para quien conoce personalmente desde hace años a Compay Segundo, hablar de su larga trayectoria artística sin mencionar aspectos de la dimensión humana de este “patriarca del son" -utilizando ténninos con que se refirió a él, recientemente, la prensa española.

Me atrevo a asegurar que a Máximo Francisco Repilado Muñoz en casi ningún momento de sus (cercanos) noventa años de existencia -nació en Santiago de Cuba el 18 de noviembre de 1907- lo ha dejado de acompañar la sonrisa. A este atributo exclusivo del ser humano lo complementa una afabilidad y aún ternura que lo hace sentir a uno como si fuera de su familia, aunque lo hayamos acabado de conocer.

Desde los 14 años ya se le veía con un tres en las manos y, un poco más tarde, con una guitarra. A ejecutar dichos instrumentos lo enseñaron nada menos que Sindo Garay y Rafael Cueto, entre otros. Muy aplaudido en el famoso barrio santiaguero El Tivoli, integró el sexteto Los Seis Ases que integró cuando ya poseía cierta maestría.

Desempeñó un papel fundamental en su formación como músico integral y compositor el estudio del clarinete, instrumento que aprendió con Enrique Bueno, quien además de ser su profesor, era el director de la Banda Municipal de Santiago de Cuba, de la cual formaba parte como clarinetista y con la cual vino a La Habana en 1929- Posteriormente, Francisco contribuyó a llenar de música actividades de diversos tipos tales como serenatas, peñas y fiestas familiares, participando en grupos de diversos formatos, desde dúos y tríos hasta unas agrupaciones formadas por un número impreciso de integrantes, que como en su mayoría eran estudiantes que se reunían para ganar algún dinero y divertirse fueron denominadas estudiantinas.

Pero como todo músico de su generación, sabía que no era posible vivir sólo de la música y adquirió destreza también con otros instrumentos: la tijera de afiladas puntas y la chaveta, por lo que barberos y tabaqueros tuvieron la suerte de contarlo entre sus colegas.

En la década del treinta grabó varios discos con la RCA Víctor, integrando grupos formados para estos fines. Con el cuarteto Hatuey fue a México, y allí cada presentación fue un éxito. Precisamente con ese cuarteto participó en dos filmes: México Lindo y Tierra Brava. En 1935 integró el cuarteto Cubanacán, que dirigía Aníbal Carrillo.

Volvió a La Habana con Ñico Saquito, en un quinteto dirigido por éste que había sido bautizado como Los Cuban Stars. A partir de ahí fue que Francisco comenzó a utilizar un instrumento inventado por él, al que denominó armónico, que es una especie de guitarra de siete cuerdas con un timbre muy peculiar.

Otra vez como clarinetista, y en esa ocasión durante más de una década, se le escuchó en el Conjunto Matamoros. Esta agrupación dirigida por Miguel -con quien lo enlazaba una relación de compadrazgo- también contaba entre sus integrantes con Siro y Cueto, las otras dos individualidades del famoso trío, y en su última fase con Benny Moré.

A finales de la década del cuarenta se unió a Lorenzo Hierrezuelo y creó el dúo Los Compadres, con el que se ganó la preferencia del público rápidamente, por lo que las ventas de miles de discos en Cuba y el extranjero no se hicieron esperar. Ese dúo duró seis años -se desintegró en 1953- pero de él le quedó el nombre artístico por el que es conocido, ya que en la zona oriental del país se utiliza el término compay, como una de las formas de apocopar el vocablo compadre, amén de su afinada, agradable y bien timbrada voz de segundo.

Un poco después, para actuar en República Dominicana cuyo público reclamaba su presencia, formó el grupo Compay Segundo y sus Muchachos, y con ellos fue aclamado durante .todo el tiempo que estuvo trabajando en ese país. Ese encuentro con el pueblo dominicano fue propiciado por los fabricantes del Ron Brugal, y aún hay miembros de esa familia que recuerdan la feliz idea que tuvieron al patrocinar todo lo concerniente a ese viaje del que quedó constancia discográfica.

Durante algunos años estuvo alejado de la música profesional, tiempo en el que tijera y chaveta volvieron a desempeñar un papel fundamental en su vida, al que hay que añadir los tres años que estuvo en la República Popular China -a principios de la década del sesenta-, en una misión que le asignó el Estado Cubano.

Pero como nunca olvidó a su novia eterna, volvió a ella con la nueva constitución de Compay Segundo y sus Muchachos. A principios del decenio 1980-1990 se le vio trabajando con ellos en diversos lugares de la capital, y a finales de ese decenio viajó a Guadalupe y a Trinidad y Tobago.
Después fue invitado especial del Festival de Culturas Tradicionales Americanas auspiciado por el Instituto Smithsoniano de Washington, DC., para participar en él. Este viaje a Estados Unidos le proporcionó la posibilidad de reencontrarse con un viejo amigo, que también había sido invitado a ese evento, Marcelino Guerra, Rapindey (coautor de “Convergencia” y “A mi manera”, y autor, entre otras de “Pare cochero”). Es comprensible la agradabilísima sorpresa para ambos, después de cuarenta años sin verse. En esa ocasión actuó además en Miami.

Desde hace unos años, Francia y España se han convertido en sus plazas fuertes, ya que cada una de sus presentaciones con sus muchachos tiene el éxito asegurado. En uno de los recesos, de vuelta a la Patria, coincidió con Pablo Milanés, quien lo había invitado, desde un tiempo antes, a grabar el volumen III de su disco Años. Allí se le escucha desplegar su musicalísimo torrente en dúos con Pablo que son verdaderamente para recordar.

Un momento singular en la vida artística del Compay fue su encuentro con el guitarrista estadounidense Ry Cooder -compositor de la música del filme Cross Roads-. Este músico, inmerso fundamentalmente en la cultura musical del blues y harto ya de la tímbrica electrónica, se hallaba en la búsqueda de música autóctona en diferentes regiones del mundo; en 1996, encontrándose en Japón, escuchó casualmente algo de Compay Segundo que lo hechizó hasta el punto que vino inmediatamente a buscarlo para proponerle grabar juntos, a lo que nuestro caballero accedió.

Un último dato de Compay Segundo: como compositor acumula más de 100 temas entre los que se destacan el conocido son “Macusa” -resultado de un romance de adolescencia- y especialmente la bella y casi desconocida canción, “Amor gigante”, dedicado en sus años de juventud a Ana Labrada, compañera de su vida por más de cuarenta años y madre de tres de sus hijos.


Un Brillante Sale de la Tierra. Por: Manuel González Bello

En París, una niña le exige a sus padres que le compren un sombrero y un tabaco como el de Compay Segundo. En España paseó en el automóvil de los reyes y durmió en el Palacio de la Magdalena, construido por Alfonso XIII. Una tarde viajaba por Madrid en un taxi y una patrulla de la policía le corrió detrás hasta alcanzarlo; el chofer preguntó qué violación había cometido y los agentes respondieron: ninguna, pero con usted va Compay Segundo y queremos su autógrafo.

Ha cantado en los últimos tres años para miles de personas en Inglaterra, Suiza, España, Francia e Italia. En cambio, meses atrás invité a Eunice al club Olokú, en Calzada y E, con la promesa de que vería a un gran músico, y cuando entramos al club y lo vio me dijo con una sorpresa que me asombró: Ah, ¡ese es Compay Segundo! Fue una noche patética: mi amiga británica y yo éramos el único público. Pero actuó con su cuarteto con el mismo entusiasmo y la misma entrega que si estuviera ante 80 000 personas en Gran Canaria.

En los aeroplanos -tal es la denominación del sonero- los pasajeros lo reconocen al verlo. Fui a una biblioteca en La Habana a pedir información sobre él y la persona que me atendió me dijo: ¿Y quién es él? El mismísimo Tomás Inés Barceló, fotógrafo bien enterado de la vida cultural cubana, me interrogó asombrado: ¿Y ese hombre vive todavía?

Decir que nadie es profeta en su tierra, en el caso de Francisco Repilado, Compay Segundo, sería una comodidad insultante. Y explicar las causas de que durante años uno de los músicos más importantes de Cuba haya permanecido en el olvido significaría un análisis ya estéril. Lo importante es que su caso sirva de ejemplo para quienes se ocupan de comercializar la música y reconocer los muchos valores individuales de esta Isla.

“Mis saludos y respetos”, dice como bienvenida en su casa de la calle Salud, sin quitarse su sombrero, tan fiel compañero como la guitarra, el tres o el armónico, instrumento que él mismo creó. Ahora es sentarse ahí junto a él como un amigo de toda la vida mientras alguien de visita lo acompaña con su guitarra y canto.

Entre sones y guarachas leo un periódico. Actuó en el Festival Mundial de Música y Danza, patrocinado por Peter Gabriel. Un especialista reseña en la versión española del espectáculo:
“Inmediatamente después comenzó la actuación de Compay Segundo, a quien se había visto interpretar “Guantanamera” como invitado de Mistisay. Con él empezaron a contonearse las caderas de los asistentes a la playa Las Canteras, que ya andaban por 50 000, según fuentes policiales, aunque a lo largo de la noche llegaron a pasar de 80 000.”

Compay Segundo no deja de cantar, interrumpe canciones a la mitad, hace un comentario. Lo conocen más en el extranjero que en Cuba, le digo. “Hay un brillante siete varas debajo de la tierra, quien lo saca lo descubre. Eso me ha pasado a mí”. Pero el viejo sabio hace su reflexión general:
“Quien está al frente de una empresa debe andar con mucho cuidado y ver qué pasa en su país, analizar las cosas y la gente. Si tienes una disquera y te guías por una pasión, estás abandonando el comercio y viene otro y descubre a los músicos y tú... te quedas con la pasión, que tal vez no sea la mejor orquesta.”

En el diálogo con Compay Segundo no puede existir una lógica establecida. Hay que convertirse, con él, en sonero: improvisar todo el tiempo, hacer variantes de temas. Bonachón, lleno de experiencias, picaro, inteligente, amante de los refranes y de los cuentos, conocedor de los más importantes músicos populares de este siglo con quienes compartió en escenarios y grupos. Su vida plena de 90 años le ha permitido también conocer malos gestos, traiciones e indecencias humanas.

¿Y por qué se separó de... ? ¿Por qué desapareció tal conjunto? De eso mejor no tomes nota, me dice sin rencores pero sin olvidar.

¿Tiene muchos sombreros? “No, porque los regalo; uno de ellos se lo regalé a Ry Cooder, el guitarrista norteamericano que tocó con los Rolling Stones."

El año pasado Ry Cooder vino a La Habana. Quiso grabar con los mejores y llamó a Francisco Repilado. De ahí salió el disco y proyecto Buenavista Social Club, título tomado de un danzón compuesto en el año 40 por Orestes López.

Salvador, el bajista del cuarteto e hijo de Francisco, advierte que no he tomado café. Me lo trae. Abajo no dejan de llamar a la puerta. Hay ajetreo en la calle. Vendedores de maní. Un negro joven que hoy se hizo Elegguá. Unos niños que inventan sus juegos. Obreros que demuelen una vivienda. Comenta Ry: “Compay Segundo es un hombre único por todo lo que sabe, por su increíble carisma, por su encanto.... Cuando canta y toca su armónico se produce un efecto nada frecuente.”

¿Armónico? Le preguntas, y en lugar de responderte con palabras lo hace sonar, y entonces parecen desaparecer todos los ruidos y voces de la calle. ¿Qué magia tienen este hombre y ese instrumento? Si lo miras crees que es una guitarra, pero si lo escuchas es otra cosa.

Un hermano se apareció con un tres y todos los varones de la casa aprendieron a tocarlo. Luego trajo una guitarra y “todos le caímos arriba al instrumento”. Así aprendió. Al lado de su casa allá en Santiago vivía una muchacha que tocaba violín. Repilado la acompañaba, para el asombro de ella. La muchacha le dijo que le enseñaría solfeo. Después compró un clarinete y se fue a ver al maestro Enrique Bueno, director de la Banda Municipal, quien le enseñó a ejecutarlo y lo incorporó a la agrupación de 50 profesores. El muchacho tenía 14 años cuando aprendió música.

“Acompañaba a los grandes treseros, como Yayo Corales, que era lo bárbaro. 'Toqué en estudiantinas, en la de Narciso, en la de Ventura El Sordo, y con mi hermano tenía la estudiantina Los Seis Ases, en el Tivolí.” Y se iba a los montes, a las bachatas, a comer “macho”, a escuchar y tocar son en su forma más primitiva. ¿Y el armónico?

“El son, como decía Miguel (Matamoros), es cortico y sabrosón. Ha recibido transformaciones. Yo me acuerdo que antes se hacía (hacer sonar el armónico para demostrar la simpleza) y así se pasaba la gente la noche. Después el son se amplió, se fundió con el bolero y surge el bolero-son, como “Lágrimas Negras”. Eso que se toca ahora y le dicen salsa es el son tradicional con trombones, trompetas., otro ropaje” (Y hace sonar el armónico como si fuera salsa).

De un sobre extrae cartas que le ha escrito una niña en España. Con alegría habla y dice quién me lo iba a decir a mí, cuando cuenta de la Scala de Milán, de los Pirineos, de los grandes escenarios en que ha tocado, de los estudios de la BBC de Londres. Lo comparan con Edith Piaff, con Louis Amstrong. Orgulloso de la mucha gente que lo quiere. ¿Y el armónico?

“Lo creé por el año 24 (deja de hablar y sigue tocando). Tocaba tres y guitarra, pero me decía que entre esos dos instrumentos se requería otro similar que armonizara mejor. Porque el tres es un poco seco e invierte mucho el sonido, lo que tenía que ser natural lo daba agudo y lo que tenía que ser agudo lo daba natural; y con el aparatico mío no se invierte nada. Es una guitarra porque la afinación es similar; pero está en octava. Tiene seis cuerdas igual, pero la del centro va repetida, porque con esa es con la que se trabaja (hace una demostración). El armónico abre otras posibilidades de armonización y sonoridad.”

Llevaba seis años en la Banda Municipal, Una mañana se le acercó Ñico Saquito y le dijo: “Oye, me voy para La Habana, trae al armónico para que nos acompañes”. Transcurría el año 34. “El quinteto los Cuban Stars lo integrábamos Ñico, Enrique Puyita, Ramón Dilú, yo y un quinto que era el representante. Tocábamos “Compay Gallo ” y otras guarachas.

”Aquí estuvimos dos meses, no más, y las familias en Santiago empezaron a hacer reclamos. Ñico me dijo que me quedara, que esa guitarrita mía gustaba mucho.”

Y sin que se le pregunte, dice: “Cada músico compone de acuerdo con su modo de ser. ¿Por qué Ñico hacía guarachas? Porque era guarachero, chistoso, con un caminado muy suyo. Por cierto, sobre su nombre hay historias falsas: realmente le decían Saquito porque siempre andaba con un saquito debajo del brazo”.

En ese momento lo llamó Evelio Machín (hermano de Antonio) para formar el cuarteto Hatuey, que lo integraban además Lorenzo Hierrezuelo y Marcelino Guerra. (Esos tipos juntos, ¿cómo sonarían? De maravilla, pienso). Se fueron a México y allá participaron en dos películas: Tierra Brava y México Lindo.

Al regreso, Compay Segundo se incorpora al conjunto de Miguel Matamoros, clarinete en mano. “Le hacía el segundo al trompetista Pepé, guantanamero. Allí conocí a Benny Moré. Miguel lo escuchó y lo trajo. Miguel grababa discos y se reservaba, siempre buscaba a alguien que cantara en vivo para cuidarse la voz.

Benny enseguida nos impactó por su alegría. Era muy entusiasta como músico, por eso fue grande. Benny venía de ’fletear' con su música por los bares de La Habana, con mal aspecto físico. Cueto le dijo a Miguel que daba pena cantar con ese muchacho, y Miguel le compró ropa, le arregló la dentadura.

’’Con Miguel aprendí mucho en doce años. De música y de moral. Si terminaba de tocar y le iban a pagar decía que no, sin desespero por el dinero, para que no fueran a pensar que estaba ‘fleteando’.”
Sin abandonar el conjunto, en 1949 creó el dúo Los Compadres. La historia verdadera, hasta donde quiere contarla, es así:
“En La Habana Vieja estaba la estación de Rumbao. Un día estaba pelando a Lorenzo y le digo: está bueno para coger una hora ahí con Rumbao. Se lo propusimos y aceptó, pero sin pagarnos. Como a los cuatro meses nos dijo que ese día había recibido 60 cartas de oyentes, que iba a tener que pagamos o nos íbamos a ir con otro. En eso nos llama Sergio Berrera, un hombre de Manzanillo que tenía aquí la fábrica Valenciaga, de perfumes, desodorantes, jabones. Se me ocurrió tocarle un son manzanillero y cantarle: Y si tu novio te deja/ porque tu amor no le halaga/ conquístalo nuevamente/ con perfumes Valenciaga. Allí mismo nos empezó a pagar y nos compró guitarras nuevas.”

El dúo Los Compadres fue una etapa importante en la vida de Repilado. Pero hay historias que tienen sus silencios.

¿De quiénes aprendió usted?
“De muchos, la lista es larga. Te encuentras ahora a uno y le vas a enseñar algo y te dice que no, que no le hace falta. Equivocados, como si eso quitara mérito. Aprendí de los treseros en los montes, de Pepe Bandera, un gran guitarrista y compositor; de Rafael Cueto antes de que ingresara al trío Matamoros, cuando era serenatero como todos nosotros; de Ramón Dilú, que hacía muy bien la segunda; de Juan de Dios que también era tremendo segundo; de Sindo Garay, de Ñico. La lista es grande, siempre estoy aprendiendo.”

Cuatro discos ha grabado en los últimos tres años Compay Segundo, 'todos en Europa. Ahora está terminando uno de flamenco y son con el sello Dro-East-West, filial española de la Warner.

“Es un disco de homenaje a los grandes. A Abelardo Barroso, por ejemplo. Quise que cada instrumento se tocara con autenticidad, que todo fuera como el original, que si había un rallado en la guitarra, se hiciera como lo hacían los originales. Y si iba a hacer algo de los septetos de la playa de Marianao, que fuera tocado y cantado igual, como lo hacían ya casi al amanecer, borrachos y con sueño. Si iba un laúd, busqué a un laudista de verdad. Un número lo grabé con Pancho Amat en el tres, yo le digo: arriba, Pancho, y ahí entra él. En el disco está Raimundo Amador, que es uno de los más grandes guitarristas del flamenco, y canta Martirio, una mujer bárbara.”

A los ojos de Francisco Repilado viene un brillo de muchacho travieso. Y cuenta: “Yo no sabía que había hecho flamenco. Un día estoy tocando en España y dice la gente: Eso es flamenco”. Toma el armónico, lo deja y da palmadas, sigue tocando y canta: Mamita es un molino de liento/y su hermana mucho más/ y a todo el mundo le da/palabra de casamiento. “Eeeecha, eso es flamenco, compay. En el disco lo canta Martirio y yo le hago la segunda”.

No hay asomo de petulancia en este santiaguero, pero tampoco falsa modestia: “To monto bien los números, pero bien bien”. Advierte que el artista debe respetar en el escenario y fuera del escenario, comportarse como es debido donde quiera que esté. Si le presentan a un matrimonio, habla con el hombre y no con la mujer. Filosofía de hombre que ha vivido.

Vuelvo al principio de la conversación, del brillante sacado de la tierra, y por obligación tengo que mencionarle a Pablo Milanés.

“Esos muchachos de la Trova, Pablito, Silvio Rodríguez y Noel Nicola, dieron una tónica a la música cubana con sus canciones, sentados en una explanada y el público ahí sentado. Vale mucho que Pablo en un disco suyo haya incluido tres canciones mías: ‘Chan Chan, Huellas del pasado' y 'Macusa'."

Y llegó la hora de Macusa. ¿Quién fue esa mujer? Compay Segundo no tiene que hacer esfuerzos para contar, es conversación de amigos. “Eeeecha, Macusa. Ahora debe tener 87 u 88 años. Fue mi primera novia. Desde chiquita la conocía, y vivía frente a mi casa en la calle Santa Rosa. A los veintipico de años le dije: vamos a darle seriedad a esto, voy a pedir tu mano. Para escondérmela la mandaron para Cueto con su abuela. Nos escribíamos. Fui hasta allá y hablé con la abuela, le expliqué; pero me dijo que no. Le dije a Macusa: nos vamos para La Habana. Me respondió que no, que su abuela... Le dije: me traicionaste, y me fui. Después la conocí otra vez, pero de otra manera, ¡eeeecha!. Se casó y tuvo hijos. Todavía voy a Santiago y le llevo dinero y regalos. La canción la hice mucho después, en el 56.” Hace sonar el armónico y su amigo lo acompaña con guitarra. Como yo te quise a ti, nadie te querrá/ me traicionaste. Macusa. qué triste me quedé.

Datos que no deben quedar fuera en esta entrevista: “El artista puede ser bohemio, Sindo era bohemio; pero respetuoso, tengo cinco hijos y voy a tener otro más... eeecha”. Jorge Pettinaud lleva 17 años cerca de Repilado. Le dije que el texto se titularía “Compay Segundo de nadie”, una idea de evidente ingenio del director de la Revista, y me dijo: “Mejor es: Compay Segundo de todos, porque le hace la segunda a cualquiera y eso es muy difícil en música”. Es un hombre agradecido. En 1994 fue a Sevilla a un festival de flamenco y son, ahí fue donde desenterraron el brillante. El 18 de noviembre es día grande: el sonero llega a 90 años y sigue cantando: “Yo nunca pienso que me tengo que morir.”
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Víctor Manuelle ganó Latin Grammy al Mejor Album de Salsa



Víctor Manuelle ganó por partida doble, en la categoría Mejor canción tropical por “Quiero tiempo” que interpreta con Juan Luis Guerra y que compuso junto a Juan Carlos Luces y Juan Luis Guerra; y en Mejor álbum de salsa por “25/7”, premio que dedicó a Dios, a su familia y su equipo de trabajo, pero sobre todo a su padre, fallecido a principios de año. “Este ha sido un año muy fuerte para mí, un año contradictorio. Perdí a mi papá y estoy seguro que él le pidió a Dios ‘complácelo’. Nunca lo vio y ahora me lo dio, mi primero, esto es para ti”, expresó el Sonero de la Juventud con voz entrecortada al recibir el gramófono.   

15 nov. 2018 0 comentarios

A Mi Que del Septeto Santiaguero y José Alberto El Canario ganan Grammy Latino



José Alberto El Canario y el Septeto Santiaguero han ganado el Grammy Latino 2018 a Mejor Album Tropical Tradicional
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Hermeto Pascoal gana Latin Grammy en Latin Jazz


Hermeto Pascoal y Big Band acaban de ganar el Latin Grammy en la categoría de Mejor Album de Jazz Latino por su disco Natureza Universal
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Senado de Puerto Rico rindió homenaje a Fania All Stars



Esta tarde el Senado de Puerto Rico rindió homenaje a la Fania All Stars, la emblemática agrupación salsera que se formó hace medio siglo.

La ceremonia, realizada en el Capitolio de la isla, fue presidida por Thomas Rivera Schatz y entre los asistentes estuvieron Bobby Valentín, Papo Lucca, Roberto Roena, Luis Perico Ortiz, Reinaldo Jorge, Eddie Montalvo, Isidro Infante, Louis García, Wichy Camacho, entre otros.


Sammy Marrero, Richie Viera y Domingo Quiñones también fueron parte de los invitados a la ceremonia donde también fueron homenajeados Radio Gladys Palmera y el investigador Thomas Muriel.


VIDEO DE LA CEREMONIA:


14 nov. 2018 0 comentarios

Marcial Istúriz y su clase




Como músico y cantante han sido muchas las ocasiones en las que Marcial Istúriz nos ha regalado su clase. Su versatilidad ha sido puesta a prueba con una gran cantidad de agrupaciones con las que ha recorrido los cinco continentes, dando siempre la talla como lo demuestra su discografía oficial (y la no oficial). Esta vez, el sonero venezolano llegó a Perú para literalmente "dictar cátedra", pues estuvo al frente del primer "Masterclass" o "clase maestra" de soneo que se haya realizado en nuestro país.

En la entrevista que nos había concedido el pasado sábado 10, ya nos había comentado detalles de lo que sería el evento y nos había explicado la motivación de su proyecto. La expectativa de Marcial por la reunión estaba al tope y se auguraba un martes 13 no de terror, sino de sabor.

Ahí estaban jóvenes músicos y cantantes, deseosos de escuchar al "negro de Capaya"quien dividió su clase en dos. Una primera parte teórica, la misma que terminó con preguntas del público, y una segunda parte práctica, en la que permitió que los asistentes suban a "sonear" con el acompañamiento de Istúriz al piano y con un invitado muy especial: el sonero peruano Renzo Padilla quien, con una humildad que lo engrandece, fungió de corista para los jóvenes vocalistas.

Ahí en tarima, Marcial oía a los cantantes y, con una didáctica sorprendente, les recomendaba y corregía. Respirar con el diafragma, leer, conocer la historia de las canciones e internalizarlas, tips para sonear con propiedad. Como cierre, nos regaló dos ejemplos de soneo, en base a "Nací Moreno" y "Conocí Tu Falsedad"



Fueron más de tres horas que, espero, hayan generado en los asistentes la inquietud por cultivarse, por aprender de los clásicos y por buscar la excelencia en el canto. Si queremos que la Salsa en el Perú gane nivel, son ellos los primeros responsables en emprender el camino. Está en sus manos, mejor dicho en su voz.

Sin exagerar, me atrevo a afirmar que a sus 42 años de edad, Marcial ya es un grande de la Salsa. Grandeza que quedó confirmada y demostrada, esta vez, en su faceta de educador. Gracias Maestro!
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Este viernes 16 el Picantono llega con todo



La Picante Orquesta, de nuestro amigo David Haddad, presentará el "Picantono", show musical que trae un cartel especial que incluye al Septeto Acarey y al grupo Ray Callao.

Por si fuera poco, se anuncia como invitado especial al sonero venezolano Marcial Isturiz.

A continuación la programación del evento:
9:30 pm: DJ Edison
11:00 pm: Speteto Acarey
12:30 am: Ray Callao
02:00 am: La Picante Orquesta

La cita es en el Club Apurimac, Av.Brasil 259 - Jesús María
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Papo Rosario debe decidir si se retira o permanece en El Gran Combo




Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Raymond Pérez

Con mucha deferencia, respeto y cuidado, el creador y manejador de El Gran Combo dePuerto Rico, Rafael Ithier, se expresó ayer en torno a la situación de salud y la ausencia al taller de trabajo de uno de los pilares y componentes de la afamada agrupación, Luis “Papo” Rosario.

El intérprete de “El Carbonerito” lleva alrededor de 14 meses sin poder presentarse con el grupo ya que se recupera de una seria lesión en la espalda tras sufrir tres intervenciones quirúrgicas en dicha área, y al parecer una de esas operaciones le afectó un vértebra, lesión que lo tiene al momento convaleciendo y en recuperación.

“Yo he hablado con él y le he dejado saber que quiero que sea él quien me diga por el momento cuando esté   ’ready’, ver si puede volver y qué puede hacer”, dijo Ithier, sobre Rosario, quien además de ser corista es el líder de la coreografía de la agrupación.

Legalmente, explicó el veterano manejador, ya luego de un año fuera la corporación de El Gran Combo de Puerto Rico, se podría determinar dar de baja por problemas de salud a Rosario.

Por el momento, Ithier ha buscado un sustituto que reemplace temporeramente a Rosario.

“Papo sabe que tiene todo nuestro apoyo. A él lo estamos manteniendo como parte del grupo. Pero, próximamente tenemos un compromiso en México y el grupo tiene para el 2019 como un 85 por ciento de compromisos fuera de Puerto Rico. Tenemos que comprar ropa para el grupo, hacer promociones, sacar visado, ver quiénes son los que van a viajar, etc… por eso es importante que él tome la decisión antes que termine este año y me diga en realidad si puede o no puede”, explicó.

“Legalmente, desde el punto de vista corporativo y yo como jefe, todo está en orden. Responsablemente si él va a viajar tengo que exigirle un permiso médico y un relevo de responsabilidad. Eso está claro. Pero, yo he hablado con él. Cuando me diga estoy ready, pues pa’ lante, de no estarlo que me lo deje saber. No tengo problemas. Pero ya para el año que viene él tiene que tomar la decisión. Siempre lo vamos a ayudar, pero no quiero que la gente hable de más cuando de estas cosas se tratan. Voy a esperar que regresemos de México para hablar nuevamente con él. Quiero que sea él quien me diga y no yo tener que tomar esa decisión”, indicó Ithier sobre el caso de Rosario.