19 ago. 2018

Siembra: 40 años despúes...



Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Jaime Torres Torres

En otras circunstancias Rubén Blades y Willie Colón estarían hoy de gira mundial despertando conciencias con el discurso social de “Siembra”, el disco más vendido en la historia de la salsa, cuyo 40 aniversario se conmemora en 2018.

Pero, tras un pleito judicial, parece que en definitiva el binomio jamás coincidirá en un escenario, aunque Willie ha dicho que estaría dispuesto a pasar la página y colaborar.

Desde 2008 Colón no lanza un disco. Su más reciente entrega es “El Malo Vol. II: Prisioneros del Mambo”, cierre de un ciclo discográfico de aparente telón en descenso para una de las carreras más apasionantes de la música latina.

Rubén, en cambio, ha continuado su derrotero como productor independiente, sin considerar que actualmente finaliza, según su representante Daniel Aisemberg, un proyecto con la Orquesta de Jazz del Lincoln Center.

La fórmula le ha funcionado: sus discos se venden por internet como pan caliente y los mercadea muy bien desde su plataforma digital rubenblades.com.

En otras palabras, a los 70 años, cumplidos el pasado 16 de julio, Blades no necesita de Willie, aunque se debe reconocer, con mucho respeto, que ninguno de sus trabajos iguala el impacto sociocultural de “Siembra” con el maestro Colón.

En 2018, la trascendencia de “Siembra”, 40 años después, es indiscutible. Lo grabó a los 30 años en La Tierra Sound Studios en Nueva York, con el respaldo de la orquesta de Colón, a la que entró en sustitución de Héctor Lavoe, a quien Fania lanzó como solista y cuyos éxitos, como es el caso de “Juana Peña”, necesitó cantar a petición popular.

El antecedente de “Siembra”, álbum mezclado por el experimentado ingeniero Jon Fausty y que consiste de arreglos de Willie, Louie Cruz, Carlos Franzetti y Luis ‘Perico’ Ortiz, es el elepé “Metiendo mano” de 1977.

La pobre esperanza de “Pablo Pueblo”; la metáfora de la explotación cimarrona en “Plantación adentro”; las pesadillas de los emigrantes latinos en “La maleta”; los efectos del cambio climático en “Lluvia de tu cielo”; el relativismo humano y filosófico de “Según el color” y el llamado a la unidad civil en “Pueblo” propiciaron que en 1977 la quiniela Blades-Colón rompiera esquemas y articulara un nuevo discurso como paradigma en la salsa, al que no pocos respondieron con receptividad.

Así, con “Siembra”, Blades-Colón revolucionaron la salsa, en parte debido a la repercusión de una canción incomprendida por los sabios de la industria: el relato, cuasi cinematográfico de “Pedro Navaja”. 

Willie y Rubén, en parte gracias al arreglo de Perico, establecían un precedente al escalar las listas de éxitos con la canción más larga en la historia radial de la salsa que, por la coherencia de su relato, era imposible y muy difícil editar, incluso para un 45rpm.

Con “Siembra” ampliaron el discurso de “Metiendo mano”, denunciando la frivolidad, la asimilación y la transculturación de los pueblos con “Plástico”, que evocó el sonido disco de la época a la cabeza de los Bee Gees y el éxito de “Saturday Night Fever” con el entonces incipiente John Travolta.

Con “Siembra”, 40 años después y con otras canciones, hoy Blades-Colón estremecerían los escenarios del mundo.

Sin embargo, parece imposible. Quizá por lo costoso y prohibitivo que sería para un productor embarcarse en un proyecto de tanta envergadura en asuntos de logística. Tal vez por la recesión y contracción de la economía mundial. Mas sin duda alguna por las diferencias profesionales, legales y personales surgidas entre estas leyendas de la salsa tras el concierto “Siembra” de 2003, que presentaron Ariel Rivas y César Sainz, que enfoca uno de los promotores demandados, Robert J. Morgalo en su libro “Decisiones”, según expone “una mirada al interior de la batalla legal” entre el icónico dúo.

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