17 abr. 2018

Rita Montaner, a 60 años de su fallecimiento


Fuente: Prensa Latina, Cuba

Artistas cubanos conmemoran este martes 60 años del fallecimiento de Rita Montaner, a quien el pueblo de su país natal denominó "la Única" y cuya impronta trascendió las fronteras nacionales.

Alumnos de la Academia de Canto Mariana de Gonitch, junto a su director, Hugo Oslé, realizarán una peregrinación hasta la tumba de la diva, situada en el Cementerio de Colón, de La Habana, la ciudad donde nació en 1900 y donde se le recuerda como una de las mejores intérpretes de Cecilia Valdés, zarzuela distintiva de Cuba.

Más tarde, la entidad brindará un concierto en la Casa de la Cultura de Plaza para evocar algunos de los éxitos de artista en temas como Siboney, Facundo, Angelitos Negros, Júrame, y la propia Cecilia Valdés.


Protagonista de varias leyendas de la cultura cubana y quizás uno de sus personajes más pintorescos, Montaner incursionó en el teatro, la radio, el cine y la televisión, dentro y fuera de Cuba, con triunfos irrefutables.


Baste solo decir que actuó en el Teatro Olimpia, de París, y fue contratada para sustituir a la actriz española Raquel Meller, en el Palace.


Fascinada por ella, la mismísima vedette Josephine Baker la invitó a participar en uno de sus espectáculos, y después recorrió escenarios de Estados Unidos, España, Argentina, Venezuela y México.


Aunque tuvo una esmerada educación en piano y hasta ganó una medalla de oro por su desempeño en ese instrumento, a los 13 años de edad, esta mujer de gran carácter no apostó por la música sino por las artes en general.



Montaner fue la primera voz femenina de la radio cubana y compartió escenario con prestigiosas figuras de la cultura de Cuba y otros países.

Algunos de los mejores compositores de su época escribieron partituras especialmente para ella, como Moisés Simons con El manisero, Eliseo Grenet con Ay Mamá Inés, Ernesto Lecuona con El cafetal y Gonzalo Roig con Cecilia Valdés, aunque le cediera el estreno a una cantante de inferior tesitura.


También, se destacó como actriz en la gran pantalla, así que la historia del cine cubano tampoco puede ignorarla pues incluso encabezó el reparto de una de sus películas más taquilleras durante décadas, El romance del palmar (1938).


La vida le jugó una mala pasada, Montaner perdió uno de sus instrumentos más poderosos: su preciada voz, a consecuencia de un cáncer, enfermedad que le ocasionó la muerte, el 17 de abril de 1958.




Fuente: Granma, Cuba. Por: Delfín Xiqués Cutiño

Se llamaba Rita Aurelia Fulceda Montaner Facenda. Su nombre artístico, Rita Montaner, pero sus admiradores y el pueblo le decían cariñosamente Rita, la única, para reconocerle sus extraordinarias cualidades artísticas.

Con diez años de edad Rita inició sus estudios de música en el Conservatorio de Música y Declamación de La Habana Eduardo Peyrellade, solfeo, teoría de la música, armonía, piano, y canto, graduándose con Medalla de Oro.

Años después, en Nueva York recibió lecciones de canto del profesor italiano Alberto Biomboni.

Mucho se ha escrito y se escribirá sobre la popular soprano cubana, pero lo cierto es que ella poseía un talento extraordinario basado en la versatilidad para moverse por los distintos géneros de la música cubana

Fue en el teatro Regina (hoy cine Jigue), la noche del 27 de septiembre de 1927, cuando estrenó el sainete Niña Rita o La Habana en 1830, de Ernesto Lecuona y Eliseo Grenet, donde representa el personaje de José Rosario, calesero, e interpreta el, después famoso , tango congo ¡Ay!, Mama Inés.

Rita se presentó en teatros de América Latina, Estados Unidos y Europa, y en cada una de sus actuaciones cautivó a un público que le hacía repetir sus inigualables canciones.

Actuó en el filme Sucedió en La Habana, en 1938; en María La O, basada en la zarzuela de igual título de Ernesto Lecuona, que se rodó en México en 1947. También trabajó junto al actor azteca Pedro Infante, en el filme Angelitos Negros, en 1948, donde interpretó a la negra Mercé.


Luego seguiría su presentación en los filmes Anacleto se divorcia, Al son del mambo, y Ritmos del Caribe, todos rodados en 1950. Y al siguiente año, Víctima del pecado y Negro es mi color, junto a la actriz mexicana Marga López, entre otras cintas.

Se dice que el periodista cubano Augusto Ferrer de Couto, fue el que le puso La única, y Rita a su vez, fue la que popularizó el Bola de nieve, de Ignacio Villa, quien fuera su pianista acompañante.

Rita actuó el 1 de marzo de 1956, en la opera del compositor italo-norteamericano Gian Carlo Menotti, La Medium, presentada en la sala-teatro Hubert de Blanck.

Su última actuación fue en la comedia británica Fiebre de primavera, de Noel Coward, bajo la dirección de Rubén Vigón, puesta en julio de 1957 en la habanera sala Arlequín.

Rita Montaner: la única, falleció en La Habana, el 17 de abril de 1958. A su sepelio acudieron cientos de personas conmovidas por la sensible pérdida de la genial artista cubana.

Esta fue la última foto de estudio de La Unica, Rita Montaner

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