27 sept. 2017

Arturo O'Farrill y Chucho Valdés: Canciones para nuestros padres



Acaba de salir al mercado el disco doble Familia, Tributo a Bebo-Chico; una colaboración a dúo de Arturo O'Farrill y Chucho Valdés en homenaje a sus padres los legendarios Chico O'Farrill y Bebo Valdés.

Hemos escuchado el doble álbum y se trata de un gran trabajo en el cual participan también las terceras generaciones de ambas familias. La revista Down Beat, en su edición de Octubre próxima a salir, le dedica un interesante artículo, escrito por Ted Panken, del cual traducimos algunos fragmentos.



En esencia, la nueva colaboración de Arturo O'Farrill y Chucho Valdés, Familia: Tribute to Bebo and Chico (Motéma), es una meditación multigeneracional acerca del eterno significado de "patriarcado" y las relaciones complejas de padres, hijos e hijas.

El título del disco doble de doce temas hace referencia a Bebo Valdés (1918-2013) y Chico O'Farrill (1921-2001), ambas figuras seminales en la evolución y difusión global de la música cubana, cuyos respectivos legados musicales respectivos son interpretados por sus reconocidos hijos. Sus talentosos nietos, los neoyorquinos Adam (23) y Zack O'Farrill (26) en trompeta y batería respectivamente, y Jessie (31) y Leyanis Valdés (36) en batería y piano refractan espíritus ancestrales a través de un prisma decididamente del siglo XXI.

O'Farrill, desde su estudio de Brooklyn, recuerda el año 2002 cuando Chucho Valdés lo invitó a actuar en Festival de Jazz Plaza de La Habana. "Yo dudaba asistir pues estaba traumatizado con la idea de traicionar a mi padre, quien estuvo contra la revolución durante muchos años, aunque se ablandó al respecto en los últimos años de su vida. Chico rechazó una oportunidad para regresar a Cuba cuando la comunidad cubano-americana declaró que lo boicotearía. Eso lo destrozó. Me preguntaba qué tiene de especial tu lugar de nacimiento que pudiese causarte tanta agonía"

Después de recibir la invitación de Valdés, O'Farrill no recibió ninguna confirmación sobre el lugar de alojamiento por lo que escribió a los organizadores del festival que no haría el viaje. Ellos respondieron: "Por favor, venga, tenemos una sorpresa para Usted"

O'Farrill continuó: "Llegué a Cuba, y unos hombres de traje e insignias me recibieron en el aeropuerto. Pensé que serían de la CIA o de la policía secreta cubana y que podría morir". Por el contrario, ellos lo llevaron a un hermoso edificio de piedra y madera llamado Palacio O'Farrill, en cuyo exterior, una fila de gente esperaba su llegada. "El director de dicho hotel abrió la puerta del carro y me dijo, 'Bienvenido a casa, señor O'Farrill'. Yo me eché a llorar. Con el paso del tiempo, estoy dándome cuenta de los sonidos y paisajes con los que mi padre creció y he desarrollado una poderosa obsesión en tocar su música en su tierra natal".

Actualmente con 57 años de edad, Arturo llegó a Nueva York en 1965, cuando sus padres se trasladaron desde Ciudad de México, donde Chico residió desde 1957 cuando dejó La Habana.
En 1997 comenzó una estadía de catorce años tocando todas las noches de domingo en el Birdland al frente primero de la Afro Cuban Jazz Orchestra de Chico O'Farrill y luego de su propia Afro Latin Jazz Orchestra (ALJO) que se destaca en el disco Uno de Familia.

En Setiembre del 2014, Valdés llegó a New York para participar en Jazz at Lincoln Center con el percusionista Pedrito Martínez y el trompetista Wynton Marsalis en la suite Ochas, dedicada a los Orishas Yorubas. O'Farrill cayó durante un ensayo y fueron a almorzar. 

"Hablamos de lo encantador que sería trabajar juntos, hacer algo que extendiera la idea de familia y legado de nuestros padres hacia nuestros hijos. Más tarde, seguiría viendo a Chucho y siempre estábamos con la idea en mente hasta que llegó el momento de hablar en firme sobre el proyecto. Ambos escribiríamos una pieza juntos, haríamos un tema de Chucho, volveríamos a grabar un tema de Bebo, otro de Chico y luego entregaríamos el batón a los jóvenes"

Con ese objetivo, ambos pasaron varios días en la casa de Chucho en Miami donde escribieron juntos el tema que abre el disco"BeboChicoChuchoTuro", un merengue haitiano donde ambos tocan el piano.

Miembro de la Unión de Músicos desde los catorce años, O'Farrill era aún adolescente cuando su padre lo contrató para grabar jingles. Viendo el trabajo de Chico, Arturo aprendió acerca de composiciones y arreglos. El apoyo de sus compañeros, en especial de Andy González ayudaron en perfeccionar su conocicmiento de la clave y códigos afro-caribeños. Mientras tanto, en paralelo, Arturo cultivaba una personalidad tonal diferente que abarcaba otros entornos musicales. En este aspecto, él reconoce la influencia de la pianista Carla Bley, con quien tocó en los 80s, y del gran Charles Mingus, cuyo disco Mingus Ah Um "me cambió para siempre".

"Mingus tomaría los ingredientes existentes de la composición en el jazz y los desconstruiría para 'voltearlos' y jugar con ellos ", dijo O'Farrill. "De ahí es de donde yo vengo mas que de cualquier otro sitio. Me encanta escribir, pero amo más el arte. Mi padre era un brillante e innato compositor - escribir era todo para él- pero para mí se trata siempre del oficio de servir al arte"

Esa declaración impregna el disco Cuba: The Conversation Continues del año 2015. En Familia, O'Farrill la aplica de manera efectiva en "Three Revolutions". La pieza comenzó como una respuesta a la muerte de Fidel Castro mientras O'Farrill estaba en La Habana para enterrar las cenizas de su padre, poco después de la elección del 45º Presidente de los Estados Unidos. "Fue un día triste en
La Habana", dijo O'Farrill. "La revolución cubana no se había ido aunque parecía que sí. Y luego de las elecciones estadounidenses, sentí que la revolución americana había muerto. La tercera revolución es la que todos esperamos que llegue, aquella en la que a todo ser humano se le concederá el mismo valor por igual".

ALJO capta la esencia elegante de "Ecuación", una composición de 1982 que Bebo Valdés escribió a petición de Dizzy Gillespie, yuxtaponiendo el bebop con el mambo de banda gigante. O'Farrill la tocó por primera vez en 2005 cuando Bebo hizo la "Suite Cubana" con la Afro-Cuban Jazz Orchestra del Lincoln Center.

Ambos pianistas improvisan en "Tema de Bebo", arreglado por Hilario Duran (esta canción es tocada muy a menudo por Valdés con sus Afrocuban Jazz Messengers) y en "Pianitis", canción que Machito encargó a Chico alrededor de 1979. La gracia idiomática y lucidez del solo de O'Farrill en dicho tema
denota su intimidad con el píano cubano clásico, al igual que ocurre en su piano solo de "Pure Emotion", escrito por su padre.

"Yo adoré a Bebo", dijo O'Farrill, quien tocó el piano en Chico y Rita, película del año 2010 en la que el personaje masculino está basado en la figura de Bebo Valdés durante la Cuba de Batista. "Lo que hizo fue tan exhuberante y hermoso que ha quedado para siempre"

"Bebo fue un músico de gran personalidad" escribe Chucho Valdés vía e-mail. "Era igual de competente escribiendo y arreglando para big band como para formatos de cuerdas u orquestas pequeñas". Valdés agrega que su padre influyó en su formación musical. "Me dijo que tuviera una formación académica, que estudiase clásico puro, para luego aprender cada género de manera correcta. Nosotros empezamos con Jelly Roll Morton, y aprendí luego ragtime, boogie, swing, bebop y modal. Me enseñó a ser un músico individual y eso mismo les he enseñado a mis hijos. Esta grabación demuestra claramente que ellos han encontrado su propio camino".

Ya convertidos en músicos maduros, los hijos de Chucho justifican tales elogios en el tema de Jesse Valdés titulado "Recuerdo", pieza dedicada a Bebo. "Nosotros veíamos a mi padre estudiando todo el día, y me ordenó que hiciera lo mismo", le dijo recientemente Jessie a la periodista cubana Maya Quiroga en una entrevista para el medio web OnCuba. "Él escuchaba la música de Oscar Peterson y la de mi abuelo. Una vez regresó de un viaje con un conjunto muy pequeño de batería, y me dijo que pondría mis tambores por los de Enrique Plá (baterista de Irakere). Leyanis y yo estamos orgullosos de ser sus hijos. Nuestro objetivo es respetar sus patrones musicales, seguir la tradición que él y Bebo
han trazado en términos de buena música y composición"

Similar predisposición de respeto a los mayores a través de la expresión individual tienen las contribuciones de los hermanos O'Farrill. "Nosotros probablemente podríamos tocar suites enteras de nuestro abuelo" dice Zack O'Farrill. "Pero nuestro padre siempre nos apoyó para tocar nuestra propia música, que tiene muy poco que ver con lo que hizo nuestro abuelo"

La contribución de Zack, el tema "Gonki, Gonki" - latin jazz con permutaciones complejas de clave y enriquecido con los solos de los jóvenes trompetistas cubanos Kali Rodríguez Peña y Jesús Ricardo Anduz-  se refiere irónicamente a la descripción que su madre hacía de los conciertos de Salsa de Arturo cuando Zack era niño.

Adam O'Farrill compuso "Run and Jump" como referencia a los videojuegos que él y su hermano
jugaban con su padre cuando eran niños. "El tema trata de la paternidad y la diversión y del tipo de relación que usted puede formar con sus padres"

En cierto sentido, las composiciones de los hermanos O'Farrill incluidas en Familia reflejan el sentido que su padre le ha dado a la Afro Latin Jazz Orchestra, el hecho de no replicar un repertorio que convierta a la banda en una pieza de museo.

Arturo O'Farrill añade: "la orquesta honra la tradición de la música afrocubana pero le añadimos ritmos nuevos para mantenerla viva. Cuando vas a Cuba, entiendes que aún no se ha resuelto el enigma que Chano Pozo, Dizzy Gillespie y Mario Bauzá estaban empezando a desentrañar, eso que nos une.No se trata de algo únicamente artístico, es algo espiritual. Cuba y América son una parte de la otra, unidas de una manera poderosa. Así que cuando veo mi futuro, tengo que mirar a la tierra natal de mi padre.  Hay algo ahí que lo formó como músico. Y hay algo en ese suelo que me habla, que explica mi trayectoria y lo que viene"

Comments (0)