4 ago. 2017

Y hace 35 años partió Ñico Saquito



Fuente: Prensa Latina, Cuba

Santiago de Cuba. Al cumplirse hoy siete lustros de su desaparición física, recibió el homenaje de esta ciudad Benito Antonio Fernández Ortiz, popularmente conocido como Ñico Saquito, uno de los reyes de la picaresca en la música cubana.

En el cementerio patrimonial de Santa Ifigenia, donde un sendero de los trovadores acoge las tumbas de célebres artistas, se dieron cita juglares santiagueros que evocaron el legado del autor e intérprete de piezas emblemáticas del panorama sonoro del país.

Entre ellos estuvieron los integrantes del septeto Ecos del Tivolí, ganadores del más reciente premio Cubadisco por su álbum De mi viejo Santiago, en la categoría de música de archivo y con obras inéditas de ese ícono del arte popular.

Junto a otros reconocidos creadores entre los que sobresale el holguinero Faustino Oramas, más conocido como El Guayabero y también fallecido, Ñico Saquito cultivó principalmente la guaracha, con tintes de doble sentido y una ingeniosa jocosidad que calaba en el gusto del público.

El mecánico fundidor, devenido pelotero y sobre todo músico autodidacta, se ganaba parte del sustento acompañado por la guitarra en bares y cantinas de la urbe y logró inscribirse entre los más populares músicos cubanos.

El origen del sobrenombre, asociado a su eficacia para atrapar la pelota como center field, así como la historia detrás de la guaracha María Cristina me quiere gobernar, una de las más famosas de sus creaciones, junto a la antológica Compay Gallo, son parte de la leyenda a su alrededor.

En la trayectoria de sus 81 años resaltan su estancia durante nueve años en Venezuela y la formación del cuarteto Compay Gallo, tras la popularidad que alcanzó la pieza en voz del trío Matamoros.

Nacido el 17 de enero de 1901, al dejar de existir en La Habana el 4 de agosto de 1982 le siguió la simpatía de quienes disfrutaron de sus originales propuestas.

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