20 ago. 2017

Diego El Cigala, un gitano en su salsa


Fuente: La República, Perú. Por: Renzo Gómez

Le conversó a la tumba de Lavoe, juntó a la Fania, enviudó, se enamoró, fue padre por cuarta vez. Diego El Cigala se volvió indestructible, hit de Ray Barretto que bautiza su último disco, un homenaje a la salsa. El 16 de setiembre pisará Lima con la fuerza de mil camiones.

Si domina la clave o el soneo no importa tanto. Si canta sentado por temor a romperse un tobillo en los montunos, tampoco.

Diego El Cigala, cantaor de bulerías, con Indestructible cometió una nueva osadía.

Libertino musical, metió sus narices y collares en la salsa. A su consideración, rítmicamente media hermana de la rumba flamenca.

Seguro, firme y decidido, en busca de una mejor sonoridad, cual Hacha y machete, El Cigala –madrileño de raíces andaluces– visitó seis ciudades icónicas de ese conjunto de melodías afrolatinas y antillanas que la astucia marketera etiquetó como salsa.

Cali, San Juan, La Habana, Nueva York, Miami y Punta Cana con una misión: agrupar el sabor con el ritmo, respetando a quien no sepa respetar.

Así anda El Cigala, pa' lante alta la frente, en aras de demostrar que lo suyo con el bolero-son (Lágrimas negras) y el tango (Romance de la luna tucumana) no fue un golpe de suerte.

Sus coqueteos gitanos rinden exuberantes frutos no aptos para puristas.

"No haría nada que atente contra la música", advierte El Cigala, como si flameara una bandera blanca en un campo minado.

Visto en la necesidad de pedir permiso en casa ajena se sentó en la tumba de Héctor Lavoe en Ponce, Puerto Rico.

Hizo a un lado a sus acompañantes, y se quedó a solas con su espíritu, dice él.

-Le pedí permiso para cantar Juanito Alimaña, Periódico de ayer y Hacha y machete. Joder, madre mía, si hubiera conocido a Héctor Lavoe, hubiésemos sido los mejores amigos. Imagínate juntos. Arrasábamos el planeta, ¿no?

Responde desde República Dominicana El Cigala, paraíso insular del Caribe que le ha prodigado sosiego y patriotismo desde hace cuatro años.

No se percibe en su voz, sin embargo, el jolgorio gitano. Es la noche del jueves, y hace unas horas una furgoneta arrolló a un centenar de personas en La Rambla, la arteria más turística de Barcelona.

Hace tres días, nada más, estuvo paseando por allí, luego de embrujar el Festival Castell Peralada –pueblo pequeño a 150 kilómetros de Barcelona– el último fin de semana.

-El mundo está hecho mierda. Pero la música lo hace menos ruin y malévolo. Sin ella estaríamos perdidos.

Y entonces, aunque el lamento lo rebasa, consciente de que el telón se abrirá nuevamente, choca sus palmas por el teléfono, marcando la clave.

Uno lo imagina enseñando todos los dientes, en medio de su barba negra y espesa, y el dorado de sus joyas que repican como castañuelas.

Indestructible, como su disco.




Nueva sangre

"¡Famiiilia!", decía Cheo Feliciano, la voz más cálida y melódica de la salsa.

Aunque un retraso de avión le impidió conocerlo (iban a coincidir en un homenaje a Johnny Pacheco en  República Dominicana en marzo de 2014. Tres semanas después, Cheo se mató contra un poste), El Cigala consideró la palabra como un oráculo.

El 19 de agosto de 2015, cuando cantó en el Super Bowl en Los Ángeles, frente a miles de espectadores, plantao pero maltrecho, una hora después de enterarse que Amparo Fernández, su esposa por 25 años, había muerto víctima de cáncer, se volvió indestructible.

Todavía más, en octubre de 2016, durante un concierto en México, cuando le informaron que su madre había fallecido.

Los crespones de la muerte forjaron sus entrañas pero sin endurecerlo. Cogió el destino en sus manos, y echó pa' lante con la ayuda de nueva sangre.

El 27 de diciembre del año pasado, el mismo día que cumplía 48 años, vino al mundo, a las 8 de la mañana, Manuel, su cuarto hijo.

Su nueva pareja, cantaora de flamenco de Jerez de la Frontera –municipio de la provincia de Cádiz–, se llama, ironías de la vida, Dolores.

"Cómo fue, no sé decirte, cómo fue. No sé explicarte qué pasó, pero de ti me enamoré. Fue una luz que iluminó todo mi ser...".

Canta El Cigala ahora, bien afincao, el bolero inmortal de Benny Moré que incluyó en el disco. Hace poco en el festival Tempo Latino, en Vic-Fezensac –a hora y media de Toulouse–, en Francia, le otorgaron el bastón del Benny, distinción que solo habían recibido caribeños como Israel 'Cachao' López y Tito Puente.

-No creo merecer tanto honor. Estamos hablando del mejor de todos los tiempos.

A pesar de la tragedia hay buenas noticias: el 26 de noviembre se estrenará El alma de la salsa, El Cigala, documental que recoge su viaje por cinco países para cazar la esencia del guaguancó.

-A Roberto Roena, padrino de mi hijo Manuel, le hemos puesto subtítulos (risas). Intentamos entenderle pero no hubo manera (risas).

-¿Pensó en algún momento incluir a Lima en su tour salsero?

-Eh, la verdad, no. No conozco realmente la música peruana, pero sí me interesa hacer cosas, ¿vale?

Diplomáticamente sincero El Cigala. Aunque un par de radios, ancladas en los ochenta, y un festival venido a menos nos repiten que somos un país salsero, toca reconocer, con hidalguía, nuestro entusiasmo.

En Miami unió voces con Oscar D'León para entonar El paso de encarnación; en San Juan reunió a los sobrevivientes de la Fania All Stars, con Jorge Santana incluido, para interpretar El ratón; en Cuba creó junto a Los Muñequitos de Matanzas Fiesta para Bebo, el desaparecido pianista que lo encumbró; y en Cali se puso a las órdenes de José Aguirre, actual director del Grupo Niche, y productor de Indestructible.

-Los flamencólicos le piden que se enfoque en el flamenco a secas, y los salseros duros le piden inéditos en lugar de covers, ¿se siente en un fuego cruzado?

-Para nada. Allá ellos con sus críticas al disco. He cantado lo que he querido, y me ha hecho llorar muchísimo.

-¿Se siente un rescatista de géneros en decadencia?

-No sé si rescatista. Pero sí más a gusto que un municipal poniendo multas. El flamenco y la salsa no morirán, porque son música de alma y corazón.

El 16 de setiembre, en el Pentagonito, vía DEA Promotora, nos espera una cita con Cigala, el indestructible.

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