10 may. 2017

Salvador Cuevas (1955 - 2017)

1995: entrevistando a Salvador Cuevas, uno de los bajistas más innovadores que ha tenido la Salsa


Por razones cronológicas (nací en 1971) los primeros discos de Salsa que me impactaron fueron los de Willie Colon con Rubén Blades. Tal fue "el flechazo" que me aprendí de memoria las canciones, letras, coros, soneos y hasta los solos de cada canción de Siembra, Maestra Vida o de Canciones del Solar de los Aburridos. Es por eso que el nombre de Salvador Cuevas (lo mismo que del resto de aquella banda de Colon de fines de los 70s y comienzos de los 80s) era familiar para mí y es por eso que aquella vez que pude conocerlo y entrevistarlo (1995) fue un momento muy especial.

Escuchen la introducción en el bajo de "Plástico", "Tiempo pa' Matar" o "Tumbao Africano". Oigan el bajo debajo de los coros de "Juanito Alimaña" mientras Lavoe sonea o debajo de Cheo cantando "Nina" con la Fania All Stars. Ese era el toque que identificó en la Salsa a Salvador Cuevas, el reconocido bajista que ayer falleció después de varias semanas en cuidados intensivos en un hospital en Miami.



Nacido en Manhattan el 16 de Junio de 1955, empezó muy joven a codearse con los grandes de la música latina: Mongo Santamaría, Johnny Pacheco y Tito Puente. Debido a su solvencia en el bajo empezó a ser muy solicitado por muchos grupos para sus sesiones en estudio, lo mismo que para grabar comerciales de radio y televisión.

El reconocimiento en la Salsa lo obtiene cuando forma parte de la orquesta del Maestro Willie Colon. Eran los inicios de aquella legendaria asociación con Rubén Blades que produjo Metiendo Mano, Siembra, Maestra Vida, Canciones del Solar de los Aburridos. En todos ellos destaca Salvador Cuevas, quien llegó a Lima con la orquesta en 1979 y a quien podemos escucharlo (desde el minuto 6) en un solo, muy a su estilo, en "Buscando Guayaba"



En su libro dedicado a FAS, Thomas Muriel indica que Salvador Cuevas ingresó a Fania All Stars en el décimo aniversario del grupo en 1978, en reemplazo de Bobby Valentín. En el concierto realizado en Puerto Rico, Sal hace su entrada especial con un alarde "espectacular", a lo Jimi Hendrix, destrozando su instrumento en pleno escenario. Se cuenta que fue tal la sensación de aquel debut con el All Stars, que el propio Jerry Masucci destinó a Cuevas un presupuesto adicional para que comprara varios bajos adicionales con el propósito de que repitiera la "hazaña" en los siguientes shows. La asociación con el All Stars duró hasta 1981 (incluyendo el primer viaje a Cuba) siendo reemplazado por José Gazmey.

Ya Cuevas había impuesto aquella técnica del slap, adaptando las rutinas que en el funk y el rock moderno eran acostumbradas pero que para la Salsa eran toda una innovación, hecho que le dio protagonismo a un instrumento que tenía un papel de complemento en el ritmo.



En los 80s ya era uno de los nombres más importantes del bajo en la Salsa y su fama trascendió a tal punto que grabó también con artistas de otros géneros musicales, mientras era recurrente en decenas de discos de estelares de nuestro género (como Eddie Palmieri o Ray Barretto). Cuando el Maestro Palmieri llegó en 1990, Salvador Cuevas completó la orquesta en esas noches de Feria del Hogar. Cinco años después el bajista regresó a Lima (es probable que haya sido por última vez) como parte de Las Leyendas Latinas de Larry Harlow.



Su estilo innovador fue de gran influencia en los bajistas más jóvenes. Su dominio en todas las variantes del instrumento (acústico, contrabajo, baby-bass y el bajo eléctrico) y sus dotes de showman le valieron el respeto y admiración entre sus contemporáneos.

Sin duda Salvador Cuevas ha sido, es y será uno de los más importantes músicos con que la Salsa contó para cautivar audiencias en el mundo entero.

¡Que Descanse en Paz!

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