28 may. 2017

El Gran Combo celebra sus 55 años por todo lo alto



Fuente: Fundación Nacional para la Cultura Popular. Por: Jaime Torres Torres

Nunca se bailó en el Choliseo como anoche, durante la celebración del concierto “This is it!” (“Eso es todo”) de El Gran Combo de Puerto Rico.

El título de la producción de José Rafael Dueño y Rafo Muñiz quizás entraña el entrelínea de una despedida… Y aunque don Rafael Ithier tendría 95 años cuando corresponda celebrar el 60 aniversario de El Gran Combo, lo relevante es el impacto del espectáculo que movilizó a la entusiasta grey que abarrotó el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.

Fanaticada que, dejando a un lado la lucha de clases y las discrepancias ideológicas que polarizan a sectores de la sociedad, durante poco más de tres horas tarareó y bailó los éxitos de la legendaria orquesta conocida como la Universidad de la Salsa.

Anoche, a pesar del alto volumen y las dificultades en la mezcla de algunos de instrumentos, El Gran Combo dictó cátedra de lo que es tocar sabroso para el bailador.

La producción, simple y llanamente, fue espectacular. Los adelantos digitales en la tecnología de iluminación fueron capitalizados al máximo.

Los recursos audiovisuales también. Los testimonios de los músicos; la analogía de la popularidad y longevidad de El Gran Combo con la conquista del Universo; los dibujos animados inspirados con humor en su experiencia en una gira internacional; las coreografías de Tito Ortos y el desfile de animadores invitados, como la ex estrella de las Grandes Ligas, Carlos Delgado; el veterano locutor Alfred D. Herger; el ex campeón mundial de boxeo Félix ‘Tito” Trinidad, la ex Miss Universo, Denisse Quiñones; el productor Luisito Vigoreaux y el ex Menudo, Johnny Lozada, impartieron dinamismo e ingenio a una producción que descansó en un libreto articulado e hilvanado con coherencia, cuyo objetivo fue resaltar la brillante trayectoria de Los Mulatos del Sabor.

La participación de Gilbertito con Los Mulatos del Sabor marcó uno de los puntos culminantes del concierto


Musicalmente, el repertorio fue bastante parecido al del concierto del 40 aniversario, celebrado el 27 y 28 de abril en el Coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón. Entonces, la producción de Tony Mojena fue documentada en un compacto doble que, 15 años después, es considerado uno de los clásicos discográficos de la salsa en vivo.

En “This is it!” fue evidente que El Gran Combo es Pueblo. Ithier y Los Mulatos del Sabor lograron lo que no ha sido posible para los políticos: unir a un país polarizado en una de sus peores encrucijadas sociopolíticas de su historia reciente.

El Gran Combo, fenómeno producto de la exposición de su talento en la radio y la televisión de la década de 1960 y 1970, es la representación perfecta de la personalidad afrocaribeña. Es alegría, fatiga, lucha y optimismo. Pero también es eco de contradicciones y convencionalismos culturales, como el aspecto del machismo latente en canciones que promueven la intolerancia y violencia de género [“Se me fue” (“deja ese diablo por allá/que nunca regrese”) y “Así son” (“así son/así son las mujeres/así son/así son cuando se quieren”)].

Aunque se grabaron y en su momento se convirtieron en éxitos, necesariamente no se tienen que interpretar en tiempos en que se promueve el respeto a la mujer como ser, a quien se le deben garantizar los mismos derechos del hombre en una sociedad que aun es machista y patriarcal.

De hecho, el popurrí titulado “Medley a la mujer” es recordado como uno de los grandes aciertos del concierto del 40 aniversario de 2002 porque exalta al sexo femenino mediante las canciones “Nido de amor”, “Ámame”, “Mujer boricua”, “Compañera mía” y “La reina” [incluida anoche al final], interpretadas entonces por Jerry Rivas y Charlie Aponte, cuya ausencia de seguro no pocos sintieron anoche y no es de extrañar pues durante 42 años fue parte fundamental de la historia de cinco décadas y media celebradas anoche.

Mas, la verdad es que Jerry, Papo Rosario y el joven Anthony García se entregaron en cada interpretación. Jerry, aunque un poco afónico [y no es para menos porque el País lleva dos semanas cubierto por una nube de polvo del Sahara] improvisó a sus anchas en “Aniversario”, “Ojos chinos”, “Sube, nene, sube”; “La muerte” y “Ponme el alcoholado, Juana” que transportaron a muchos a la década de 1970, que incluso fue evocada con la participación de Roberto Roena en rutinas de baile.

Don Rafael Ithier toco los clásicos “Acángana”, “Julia” y “La loma del tamarindo”


Anthony, por su parte, es un gran improvisador y un cantante de un registro poderoso, pero en sus soneos aun le resta superar las repeticiones de la misma entonación y melodía. El soberano, sin embargo, validó su llegada a El Gran Combo con sus aplausos en “Acángana”, “Julia” y “La loma del tamarindo”, donde don Rafa tocó el piano, articulando la sonoridad distintiva de la orquesta que, desde que Willie Sotelo lo sustituye en las blancas y las negras y en la dirección en las presentaciones en vivo, se ha visto un tanto alterada.

Anoche Papo Rosario, el sustituto de Mike Ramos en las coreografías y coros de El Gran Combo, interpretó “Acángana” y “Carbonerito”.

India, uno de los artistas invitados, apareció junto a Jerry en “Guaguancó de El Gran Combo” y continuó con “Un verano en Nueva York”, en la que desplegó su inalcanzable registro durante la proyección de pietaje del Desfile Puertorriqueño que se dedicó a Los Mulatos, aunque en los soneos no fue muy coherente ni musical, salvando su intervención el novel Anthony García.

En el Choliseo nunca se bailó, repetimos, como anoche. Jerry, a pesar de los quebrantos en su voz, rindió al público a sus pies con “El menú”, “Y no hago más na” y “La fiesta de Pilito” del disco navideño “Nuestra música” de 1985.
Del nuevo cedé “Alunizando”, que justifica el concepto de la apertura, Jerry cantó “Mi Isla”, que en medio de la presente ola migratoria promueve permanecer en el País y trabajar por su reconstrucción, pero la respuesta del auditorio fue conservadora.

El concierto “This Is It!” alcanzó su punto culminante casi a la medianoche, cuando Gilbertito Santa Rosa entró a cantar “Goyito Sabater”, el clásico “Hojas blancas” de Roberto Angleró y “La clave”, deleitando a la concurrencia con su virtuosismo como improvisador.

El cierre con “Timbalero” y la descarga de Cuqui Santos con los juveniles David Antonio Rosado y Francisco ‘Wito’ Morales fue de ensueño.

Ojo: no se debe pasar la página de “This Is It!” Es un concierto que merece reposición en este u otro escenario, incluso digno de otros mercados.

En la historia de El Gran Combo; en el binomio de Pellín & Andy; en el de Charlie & Jerry; en la simpática humildad de Martín Quiñones; en la lealtad de La Bala y en el compromiso del trompetista Víctor “Cano” Rodríguez, fallecido recientemente, palpita el sentimiento de Puerto Rico.


Y en su repertorio, la crónica popular de cinco décadas y media de sabor que han trascendido a los cinco continentes y a prácticamente todas las latitudes del mundo. ¡Eso es todo!

Roberto Roena, invitado especial en la celebración


Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Rafael Vega Curry

Una explosión de salsa en su expresión más pura, feliz y desbordante, a cargo de una orquesta que indudablemente se encuentra en uno de sus mejores momentos de su larga trayectoria, fue lo que ocurrió anoche en el concierto “This Is It”, con el que El Gran Combo de Puerto Rico celebró su 55 aniversario.

Si la expresión “This Is It” se traduce como “ahora es que es”, o algo así como “el momento de la verdad”, entonces hay que decir que El Gran Combo le hizo honor a ese título.

A lo largo de poco más de tres horas, enardeció al público reunido en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot con un tema memorable tras otro, enfocándose más bien en su repertorio clásico y no tanto en sus éxitos más recientes.

No faltó prácticamente nada de ese repertorio que, en muchas ocasiones, ha estado vinculado a momentos de la historia de Puerto Rico y que se ha vuelto histórico por sus propios méritos: “Acángana”, “Ojos chinos”, “El caballo pelotero”, “Julia”, “Vagabundo”, “Un verano en Nueva York”, “Don Goyo”, “El menú”, “Y no hago más na’”, “No hay cama pa’ tanta gente”, “Goyito Sabater”, “Las hojas blancas”, “La clave”, “La reina”… hablar de lo mejor que ha dado El Gran Combo es lo mismo que hablar de lo mejor que ha dado la salsa en toda su historia.


El Gran Combo celebra sus 55 años



Las sorpresas de la noche, curiosamente, no vinieron gracias a cantantes o músicos estrellas citados para la ocasión, sino por el agradable gesto de invitar a varios querendones del público puertorriqueño a presentar algunas de las canciones.

Los “presentadores sorpresa” fueron Alfred D. Herger, Carlos Delgado y Tito Trinidad –quienes arrancaron fuertes aplausos- el ex Menudo Johnny Lozada, Luisito Vigoreaux y Denisse Quiñones, ataviada en un deslumbrante vestido negro transparente.

Los dos cantantes invitados, La India y Gilberto Santa Rosa, deleitaron a los presentes en “Un verano en Nueva York” y “Guaguancó de El Gran Combo” (La India) y “Goyito Sabater”, “Las hojas blancas” y “La clave” (Santa Rosa, quien una vez más dio cátedra de buen soneo).

Por su parte, los cantantes del Combo demostraron que son piezas claves dentro de esta mítica formación. El relativamente recién llegado Anthony García se mostró perfectamente integrado a la orquesta.

Papo Rosario dio lo mejor de sí en “Carbonerito”. Y Jerry Rivas, el más veterano de los tres, tuvo una gran noche, con una combinación de soneos y dominio escénico que lo califican como uno de los grandes soneros de la salsa por derecho propio.

Uno de los rasgos que distinguen a las mejores orquestas, como El Gran Combo, es que suenan en vivo exactamente igual que en sus grabaciones –y en ocasiones hasta mejor.

Así sucedió en este concierto, por dos razones. La primera es que contó, en términos generales, con un buen sonido que permitía apreciar con bastante claridad el bajo y los instrumentos de percusión.

En segundo lugar, porque, para las presentaciones en vivo las orquestas de salsa suelen agregar una segunda “moña” o “mambo” (parte instrumental) que eleva aún más los niveles de excitación y alegría del oyente; puede decirse que en esos momentos es que las orquestas de salsa alcanzan su mayor esplendor. Esto se dio varias veces en el concierto, especialmente en “El caballo pelotero”, “El menú” y “La clave”.

La noche concluyó con una espectacular “Timbalero”, en la que no solo se lució Domingo “Cuqui” Santos, el timbalero del Combo, sino también otros dos jóvenes intérpretes del instrumento, quienes no fueron identificados pero que entregaron poderosas descargas, inicialmente en una tarima colocada en medio de la sección de Arena y luego en el escenario junto a Santos.

Fue una noche de memorable gozo salsero, que demostró una vez más que El Gran Combo es una propuesta única e irrepetible en el vasto panorama de la salsa.

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