28 mar. 2017

Bobby Valentín cerró el Heineken JazzFest



Fuente: Fundación Nacional para la Cultura Popular. Por: Jaime Torres Torres

Desde la tarima de Bahía Urbana se divisaba con facilidad la cúpula de la Casa de las Leyes.

En el escenario se encontraba el homenajeado del Puerto Rico Heineken Jazzfest 2017, en respaldo a los jóvenes estudiantes de Berklee.

“Apuesto a que si los políticos aprendieran a tocar jazz, tendríamos un mejor país”, articuló Danilo Pérez de manera contundente, pero –según la fría reacción del auditorio- pasando inadvertida su aseveración, indiscutiblemente, utópica.

Aunque los políticos no aprenderán a tocar jazz, aún hay una entusiasta grey de melómanos que, más allá del figureo corporativo y del “glamour” socioeconómico, patrocina la producción de Luis Álvarez convencida de su excelencia.

Y el cierre del Festival discurrió por todo lo alto, con un programa de agradables sorpresas que confirmaron que para interpretar el jazz se necesita talento, técnica, dedicación y mucho corazón.

Eso demostraron los muchachos del “ensemble” Berklee en Puerto Rico, dirigidos por el profesor Eguie Castrillo. Desde que sustituye a Larry Monroe en estos menesteres el taller de los alumnos de Berklee ha orientado al jazz latino sus presentaciones en el Festival.

Los familiares de Orlando Latorre (trompeta), William Candelario (batería), Kistralis Sotomayor (flauta), Joseph Rivera (piano), Jesús Algarín (bajo), Michael González (guitarra) y David Suleimán apreciaron lo bien encaminados que sus hijos están en el jazz y su dedicación en sus estudios de música, evidente en la lograda interpretación colectiva del estándar “Nica’s Dream” de Horace Silver y en composiciones como “Origene”, marcada en el ritmo africano 6/8, y la guajira jazz “Calzada del Cerro” del repertorio de Irakere.

La balada “Main Gate” resultó otra delicia mientras, como despedida, “Friday Morning” propició la incorporación a la banda de los estudiantes del Global Jazz Institute, que dirige Danilo en Boston, Jonathan Suazo, Edmar Colón y Matthew Stubbs. La selección, orientada al mambo jazz o el ‘cubop’ tradicional y que integra unos compases de bomba puertorriqueña, fue oportuna para un buen solo de Danilo y una descarga de Castrillo en el timbal.

La magia del atardecer dominical coincidió con el debut del quinteto del pianista Lannie Battistini, otro ejemplo de perseverancia, estudio y talento indiscutibles.

Hands In Motion, su agrupación, es un concepto de base en el jazz latino, cuyo elemento de improvisación, indispensable en este género, descansa en el saxofonista Nasalisio Taveras y en la estructura armónica provista por el bajista Elías Tona y el propio Battistini. Aquí tenemos el ejemplo de otra banda bien ensayada y compenetrada que libra su encargo con honores por su integración. “Chachasón”, “Sambaleo” y “Latino Blues” son unas divertidas y bien articuladas fusiones. Si bien “Mambo Inn” de Mario Bauzá resultó otro acierto, la realidad es que la obra cumbre de la intervención de Battistini & Hands In Motion fue el bolero jazz “Nomenclatura”, de un sutil, sensible y romántico solo de Lannie, complementado con el acompañamiento de Tony Cintrón en la batería y su manejo de la escobilla y otro solo de Nasalisio en el sax.

Definitivamente fue un domingo de agradables sorpresas. Y la máxima, cerrando el Festival con broche de oro, se registró con el debut de Bobby Valentín & The LJ’s en la tarima del festival de jazz más trascendental del Caribe.

Se debe aclarar que ya Bobby se había acercado al jazz, incluso tocando el fiscorno y el contrabajo en el desaparecido festival de Coquí Jazz Productions celebrado en la década de 1990 en el Teatro de la Universidad.

Bobby, que en su carrera se ha acercado al jazz a través de “Codazos”, “Shiny Stockings”, del libro de Count Basie, y otras selecciones estampadas en discos de salsa como “Rey del Bajo” e “In Motion”, estuvo inmenso en la clausura del festival.

El magistral arreglista se rodeó de parte de los músicos de su orquesta de salsa, como el trombonista Eliud Cintrón, el saxofonista Ángel Torres y el trompetista Angie Machado, que demostraron sus quilates como improvisadores y su conocimiento del lenguaje jazzístico en solos de una fluidez de notas bien articuladas y aderezadas con swing. Bobby no se quedó atrás. Si bien demostró su virtuosismo con sus arreglos, el Rey del Bajo trascendió el tumbao que caracteriza la salsa para, con su bajo eléctrico, acentuar el swing y el blues en su versión de “God Bless The Child”, inmortalizada por Billie Holiday, pero que descubrió en la grabación de Blood, Sweat & Tears, y de “Cuidado”, que grabó en su segunda incursión en el Oso Blanco con Giovanni Hidalgo en las congas y a quien anoche se la dedicó, honrando Javier Oquendo a su mentor con un solo demoledor.

El virtuoso saxofonista tenor Iván Renta se integró a la banda LJ’s en “God Bless The Child” y “Crazy World”, esta del repertorio de Tito Rodríguez, ampliando la cobertura jazzística de un concepto digno de la atención de los melómanos del jazz a nivel mundial por la creatividad e inigualable musicalidad de Bobby al reinventar arreglos para las melodías originales de “El cumbanchero” de Rafael Hernández, “Maiden Voyage” de Herbie Hancock [grabada en 1975 en el Oso Blanco] y “El mundo de las locas” del repertorio de Tito Rodríguez.

Si bien LJ’s es un concepto de jazz latino, Bobby lo amplía y enriquece con elementos del blues, el funk y los ritmo 6/8 y 7/4. La confirmación de que Valentín estaba destinado al jazz la encontramos en su composición “Latin Gravy” que en 1968 grabó en el elepé “Latin Jam” de Johnny Pacheco. Casi medio siglo después, sobresale por sus armonías de avanzada.

La totalidad de la presentación de Bobby Valentin & The LJ’s es merecedora de un lanzamiento discográfico. Los conocedores la disfrutaron de principio a fin. Y también los colegas de Bobby pues a la histórica e inolvidable velada asistieron Willie Rosario, Roberto Roena, Humberto Ramírez (padre e hijo), Luis González, Pablo Rosario, Charlie Sepúlveda y Danilo Pérez, quien de seguro lo invitará a su festival de jazz en Panamá.