11 feb. 2017

Richie Ray: "Quería tocar como El Gran Combo pero se me salía Chopin"



Fuente: El Heraldo, Colombia. Por: Leonardo Carvajalino

Richie Ray se sienta en un sillón junto a una mesa que le llega a la altura de las rodillas en una sala del Hotel del Prado. ‘El rey de la salsa’, como algunos lo llaman, mueve ambas manos constantemente para hablar, tal y como si tocara el piano que lo ha llevado desde Brooklyn, Nueva York hasta a escenarios a todas partes del mundo con su “Sonido Bestial”

Más de medio siglo de carrera lo ha traído nuevamente a Barranquilla y al Carnaval de las Artes que se celebra hasta este domingo. En la entrevista que le concedió el reconocido tecladista a EL HERALDO, recuerda ante una taza de café y con una sonrisa constante, sus comienzos en la música y el origen de algunas de sus canciones más populares.

P. Richie, ya van 54 años de carrera. ¿Qué recuerda de esos inicios?

R.
Éramos jovencitos y sonaban los Beatles y los Rolling Stones. Yo nací en Nueva York, de familia Puertoriqueña. Pachanga, mambo, chachacha, guaracha y música clásica que fue lo que yo estudié. Empezamos a bregar y de ahí salió, primero el boogaloo y luego la salsa. Recuerdo que éramos los nenes en el ambiente de unos gigantes: Eddie Palmieri, Tito Puente, Tito Rodríguez, Joe Cuba. No nos hacían mucho caso, pero nosotros estábamos ahí con nuestra cuestión. Hicimos un poquito de ruido con el boogaloo. Después todo el mundo empezó a meterse en el boogaloo y dijimos tenemos que hacer otra cosa y ahí le cogimos un ritmo prestado al Gran Combo que se llama el Jala jala. Y ese si pegó bien grande y ahí arrancamos.

P. ¿Cuál fue la influencia de la música clásica, que estudió en Julliard, a la hora de hacer salsa?

R.
No fue a propósito. Yo lo que quería era tocar como El Gran Combo pero no me salía. Quería hacerlo pero se me metía algo de Chopin, de Beethoven. También salían cosas del rock & roll. Por ejemplo, los acordes de la canción Jala Jala son de rock & roll. Esa parte del estribillo, también.  Así se fueron colando esas cositas. Después me di cuenta que eso era lo nuestro y fuimos haciendo un estilo propio.

P. ¿Cómo era la dinámica en aquel entonces para que el público escuchara su trabajo?

R.
Para aquel tiempo no había internet. Algo nos iluminó para bregar con el mercadeo. Teníamos un fanclub de 500 personas y hacíamos reuniones como Hitler con los nazis (risas). “Aquí están los teléfonos van a llamar y a fustigar a estas emisoras para que suenen nuestra canción”, les decíamos.
Además éramos muy amigos de todos los disk-jockeys y les traíamos regalos, whiskey, ron y hasta mujeres. Teníamos también la táctica de mencionar en todas las canciones a Richie y a Bobby, y después a todos los músicos.
Nos decían los de la disquera “están vendiendo aquí un montón de nombres famosos”. Tratábamos de estar en lo último de la moda, utilizábamos esos pantalones bota de campana y las camisas. Hicimos todo lo que nos viniera a la mano, pero la principal era la música, nos matábamos ensayando.

P. Su carrera ha tenido una transición de cantarle a la “bestia”, ahora le cantan a la luz. ¿Cómo fue ese proceso de cambio?

R.
Eso de la bestia nos causó un problema cuando nos convertimos. Decían, “adoran a la bestia”, pero nada que ver. Lo del Sonido Bestial salió de un chiste, de otras cosas, tú sabes (risas). Íbamos en un vehículo, con una hielera llena de ron y cerveza en un viaje de una ciudad a otra en Puerto Rico.

Nos burlábamos de uno de los músicos porque comía como bestia y entonces otro dijo, “y nosotros tocamos como bestias” y todos estábamos arrebatados y comenzamos a hacer la canción. Si notas la letra dice, tu que decías que ya no salía, era que nos estábamos mudando de Nueva York a Puerto Rico.

Y alguna gente de los medios decía, van de lo grande a lo más chiquito, cómo es posible. Oye sonar las trompetas, oye los cueros sonar, estamos diciendo dónde quiera que estemos la música va a hablar, va a decir el mensaje. Richie habla de Stravinski, de estrabancao, y una loquera. Yo le metí un pedazo de una pieza de Chopin que le voló la cabeza a todo el mundo y Chopin se vomitó en su tumba.

P. ¿Cómo está Bobby Cruz?

R.
El 15 de febrero cumplo 72 años, y Bobby el 2 de febrero cumplió 79 pero sigue igual. Cuando empezamos él no sabía la técnica de cantar, y sobre el camino fuimos aprendiendo juntos cosas. Hoy hace unas vocalizaciones y unos menjurjes con miel y jugo de limón y cuando vamos a cantar llegamos una hora antes.
Él se mete en un baño y comienza a hacer sus ejercicios y grita como un loco, después sale como una bala a hacer su show, Dios lo bendiga. El siempre hizo artes marciales, entonces él hombre está bien. Tiene un poquito de diabetes y cositas, tu sabes que 79 años pero está bien y para adelante. Esta vez no pudo venir pero en este viaje, el trabajo de Bobby Cruz lo van a hacer cinco cantantes, imagínate tú.



P. Siempre han tenido mucha fama en Colombia. En Cali les arrancaban las chaquetas, en Bogotá rompieron record de taquilla. ¿Cómo recuerda esa acogida en Barranquilla?

R.
Barranquilla fue el primer lugar donde nosotros entramos en Colombia en 1966. Tuvimos un recibimiento que nunca esperábamos, y cambió nuestras vidas porque empezamos a conocer al pueblo colombiano. Gente que le gusta la comida y la música y bailar. Siempre que vengo acá tengo un sentimiento y la gente no falla, viene a los conciertos cada vez más. Volvemos ahora a final de mes, así que nos volveremos a ver pronto.

P. Están de moda las colaboraciones entre los artistas. ¿Con quién le gustaría hacer una canción?

R.
Me gustaría hacer algo con Marc Anthony que es posiblemente la persona con más éxito en la música latina. Hemos estado cerca de hacer algo con Jennifer López. Imagínense un dúo de Jennifer con Bobby. Si ella está bailando, no sé si podríamos concentrarnos (risas).


La primera vez que Richie Ray & Bobby Cruz llegaron con su jala-jala a Barranquilla
Fuente: Revista Latitud de EL HERALDO

Crónica del carnaval de 1968, el año en que Barranquilla apreció por primera vez en vivo la Orquesta de Richie Ray & Bobby Cruz y su inigualable sonido.

El próximo miércoles 22 febrero de 2017 se cumplen 49 años de la primera presentación de la Orquesta de Ricardo Ray & Bobby Cruz en tierra colombiana, iniciando así el viaje musical con destino al corazón de todos los colombianos.

Richie Ray arribó a la ciudad de Barranquilla para el carnaval de 1968, exactamente un jueves, antes del sábado de Batalla de Flores, a inspeccionar y acordar con un empresario cómo serían sus actuaciones en esta fiesta carnestoléndica, a realizarse de sábado a martes en la tercera semana de febrero.

Su presencia en la ciudad fue el fruto de una conversación que el señor Fuad Saade, propietario de un salón de bingo y restaurante llamado El Manara, tuvo con Richie Ray en las Islas Canarias, luego de una de sus impresionantes actuaciones. Veía allí maestría e innovación musical. Le propuso hacerse presente en el Carnaval de Barranquilla. Y logró con él un acuerdo mínimo y de palabra, sin ningún contrato obligante de por medio, de que vendría al Carnaval. Estando ya en Colombia procedió a realizar las diligencias correspondientes para su presentación, con el empresario Arturo López Viñas, quien fue el contratista responsable de su actuación. La Orquesta de Richie Ray sería la orquesta internacional invitada a las fiestas de carnaval en el salón de baile Veracruz.

Richie Ray y su orquesta llegaron a Barranquilla con dos días de anticipación, y en ese lapso se acordó con el empresario Arturo López Viñas, además de sus actuaciones en el Salón Veracruz, cuatro presentaciones adicionales y gratuitas en diferentes espacios públicos de la ciudad, mostrando Richie gran interés en promocionar su orquesta.

Pepsi Cola fue el patrocinador de estas presentaciones que contaron con una asistencia multitudinaria y que según investigación documental y de prensa de la época, realizada por el investigador barranquillero Néstor Emiro Gómez Ramos, ocurrieron así: “El día sábado actuó en el llamado Parque de los Locutores ubicado en la calle 45 (Murillo) con la carrera 41 (Progreso). El día domingo en el Boulevard del barrio Recreo (conocido en su momento como El Monumento a las Madres). El lunes se presentó en una plazoleta anexa a la Piscina Olímpica, en el barrio Montecristo (un playón donde luego se construiría el Teatro Amira de la Rosa).

Y el día martes estuvieron en las instalaciones del Salón Manara, en la calle 72”. La orquesta también desfiló el sábado 24 de febrero en la Batalla de Flores.

 La Orquesta de Richie Ray vino entonces a Barranquilla con todas sus grandes estrellas, entre las que se cuentan: Bobby Cruz, en la voz principal; Ricardo Ray, piano y coros; Russell Skee Farnsworth, en el bajo; Pedro Rafael Chaparro, primera trompeta solista; El Indio Cherokee, Doc Cheatham, segunda trompeta solista; Jackie Dillomis, El Conde, en la tumbadora y conga; José Cándido Rodríguez, en los timbales, y el bongó de Harry Rodríguez.

 Las presentaciones gratuitas fueron muy exitosas y contaron con una concurrencia especialmente juvenil, no ocurrió así con las realizadas en el Salón Veracruz, donde se exigía un pago y hubo poca asistencia. Se atribuye esta ausencia de público a que el grupo social que solía asistir a estas fiestas, que tenía la capacidad para pagar, gustaba de una música más tradicional, como la de La Billo’s y Los Melódicos.

Richie Ray & Bobby Cruz en una de sus primeras visitas a Colombia. En la foto aparece al centro el periodista colombiano Heriberto Fiorillo


Queda en la memoria de las ocho actuaciones que tuvo la Orquesta de Richie Ray en Barranquilla, su sonido compacto y magistral, y muy especialmente los fantásticos solos de trompeta de Doc Cheatham, un virtuoso y reconocido jazzista en la sombra de los ambientes neoyorquinos. En su carrera jazzística, antes de hacerse presente en las fiestas de carnaval, había pasado por prestigiosas bandas como: Chick Webb, Sam Wooding, Cab Calloway, Teddy Wilson, Benny Carter, Machito y Benny Goodman.

Tardíamente, a los 70 años, se le reconoció como uno de los grandes improvisadores solistas de trompeta en el mundo del jazz. También llamó mucho la atención en estas presentaciones, la posición inmóvil, pero cargada de swing en sus pregones, del cantante Bobby Cruz. Estuvieron también presentes en sus actuaciones dos agraciadas bailarinas que se esmeraban por enseñarle a bailar el boogaloo al público asistente.

Como una anunciación del encuentro especial que los barranquilleros habrían de tener con la orquesta de Ricardo Ray & Bobby Cruz en fiestas de carnaval, otros hijos de la ciudad, los hermanos Char y uno de sus primos, se encontraron casualmente con la banda en 1966, en una fiesta celebrada en el Hotel Taft de la ciudad de Nueva York. Allí los descubrieron y los escucharon con atención , alternando con las orquestas de Pacheco y Charlie Palmieri. Esa noche, seducidos por su perfección y el espíritu juvenil de su música, invitaron a Richie y a Bobby a compartir su mesa y les hablaron de su gente pidiendoles al final que compusieran una canción dedicada a Colombia, por supuesto mencionando en ella a la ciudad de Barranquilla.

La solicitud sorprendentemente fue acogida y una canción dedicada a Colombia aparece en el siguiente LP de Richie, Jala jala y Boogaloo, grabado con el sello Alegre en 1967, producción musical que tuvo una mejor grabación en estudio que las anteriores, y que le catapulta a la fama. La canción dedicada se titula: Colombia’s Boogaloo, un cover de una composición cubana de Ramón Cabrera de nombre Palma Soriano, donde la pareja salsera manifiesta y asegura su presencia en nuestro país: “Voy pa’ Colombia, me voy pa Colombia, mi hermano. Voy pa’ Colombia con alegría, llevo intenciones de cumbanchar, ahí siempre hay fiestas de noche y día, en Barranquilla y en Bogotá. Cuando yo llegue a Colombia, hermano, voy a cantarles con emoción, un guaguancó, un mambo un bolero, porque me sale del corazón… Y ahora, Colombia, yo le traigo, hermano, el nuevo ritmo del boogaloo, pregúntale a todos si se enteraron, Colombia tiene su boogaloo… Boogaloo, boogaloo ye ye... Mira que en Barranquilla bailan boogaloo, hasta Bolívar baila boogaloo. Pregúntale a todos si se enteraron, Colombia tiene su boogaloo”.

Seguramente este encuentro casual de los Char con Richie contribuyó a despertar la ilusión y afianzar el compromiso de visitar a Barranquilla, según lo acordado de palabra, con el dueño de El Manara, el señor Fuad Saade. Esta canción no era la primera donde Richie menciona el nombre de nuestro país, lo había hecho ya en el tema El montuno de hoy (“Para ti Colombia, Colombia! … Para los colombianos les traigo yo… Y que si toco en Colombia o en Nueva York”), que aparece en el LP A gozar with Ricardo Ray en tercera dimensión, sello Fonseca 1965, que es la tercera producción que saca a la luz Richie, en el mismo año en que aparece su primera producción discográfica, Ricardo Ray Arrives, 1965, también con Fonseca Records.

 Los temas musicales que más se escucharon de Richie en Barranquilla, antes de su presencia en las fiestas de carnaval, fueron la Pachanga Medley y Comején, del primer LP, y los temas Bomba Camará, Colombia´s Boogaloo, del LP Jala Jala, su última producción antes de llegar a la Arenosa.

Estos temas no se escuchaban en ninguna de las estaciones radiales de mayor sintonía de Barranquilla, con excepción de un programa dirigido por el señor Pedro Juan Meléndez, identificado como La Tómbola Musical, que estrenaba muchas novedades salseras, pero sí tronaba con furor en los nacientes picós que sonaban en las verbenas de colegio, como también en el célebre Jardín Águila, que en su buen momento fue un elegante establecimiento al estilo de otros que habían estado de moda en La Habana, Cuba, con tres pistas de baile, construido por el reconocido arquitecto cubano Manuel Carrerá.

También esta música se escuchaba en pequeños reductos de la rumba como La Cien, que en aquellos tiempos solo era una modesta tienda. En las presentaciones realizadas por Richie en Barranquilla, nunca faltaron los temas que se venían gozando, junto a otros como Viva Richie, Pa’ chismoso tú, Yenyeré, Las caraqueñas y El mulato.

Cuando Richie debuta en Barranquilla, tres años después de lanzar su primera producción, había grabado 8 LP y tenía dos temas publicados en un LP grabado en vivo en una de sus actuaciones en el nightclub Village Gate, uno de los mejores sitios de descarga de salsa y de jazz de Nueva York, situado en la esquina de Thompson and Bleecker Streets, creado en 1958 y cerrado en 1994:

 1965
1. ‘Ricardo Ray Arrives’. 1965. Fonseca Records
2. ‘On the Scene/Ricardo Ray Orchestra’. 1965. Fonseca Records
3. ‘A gozar with Ricardo Ray. 3 Dimensions’. 1965. Fonseca Records

1966
1. ‘Richie Ray Introducing Bobby Cruz A-Go-Go-Go’. 1966. Fonseca Records
2. ‘Sings for Lovers & Swingers’. 1967. Mirabel Records
3. ‘Se soltó / On the Loose’. 1966. Tico / Alegre Records

1967
1. ‘Bobby Cruz Fiesta Navideña’. 1967. Fonseca Records
2. ‘Richie Ray Jala Jala y Boogaloo Vol. 1’. 1967 Alegre Records
3. ‘Descarga at the Village Gate Live! Vol. 3’. 1967. Tico/Alegre (LP de artistas varios)

 Antes de estas grabaciones y de venir a Barranquilla, Richie Ray & Bobby Cruz ya habían participado como estrellas invitadas en el primer concierto de Las Estrellas de la Fania realizado en el Red Garter Club, situado en el otrora barrio bohemio de Greenwich Village de Nueva York. Las producciones discográficas de este concierto de 1967 aparecen luego: Live at the Red Garter, Vol.1 (1968) y Live at the Red Garter, Vol.2 (1969).

Cuando la Orquesta de Richie Ray llega a Barranquilla, Ricardo Maldonado Morales, Richie, quien había nacido el 15 de febrero de 1945 en Brooklyn, New York-USA, acababa de cumplir 23 años. Roberto Bobby Cruz Feliciano, quien nació un 26 de febrero de 1937 en Hormigueros, Puerto Rico, y cumpliría sus 31 años en pleno Martes de Joselito Carnaval. La pareja de músicos se conoció a mediados de los años cincuenta cuando la familia de Bobby se traslada a vivir a los Estados Unidos. En el Carnaval de Barranquilla de 2017, 49 años después de haber llegado a Colombia por primera vez, Bobby Cruz cumplirá 80 años.



Richie Ray, Barranquilla y Cali, un amor de juventud

El encuentro de barranquilleros y caleños con la música de Ricardo Ray/Bobby Cruz fue un acercamiento alucinado y de asombro, un amor fanático, un amor a primera vista.

Cuando las juventudes de los años sesenta de estas dos ciudades colombianas escucharon a Richie por primera vez fueron sintonizadas de inmediato por el eco rebelde de otras músicas que desde allí les llegaban a sus vidas adolescentes.

Tanto en Cali como en Barranquilla, su singular sonido, donde se mezclaban y contrastaban diferentes ritmos latinos con los anglosajones, capturó la atención juvenil y les despertó de su quietud, hasta lanzar frenética a las pistas de baile a la población joven de entonces. Esta propuesta musical, una vez hizo su aparición en verbenas, grilles y estaciones radiales, tocó una sensibilidad de época en los jóvenes, capaz de desbordarles en su delirio y adueñarse de su espíritu rebelde.

Su música estaba impregnada de una diversidad de ritmos modernos que iban desde la música latina, hasta el go-go, el jazz y el rock´n roll. Eran los tiempos de muchas propuestas procedentes de la naciente salsa, como también de otras músicas habladas en inglés, que tentaban las preferencias juveniles.

Pero si esa sintonía producida desde la audición en los equipos de sonido les invitaba al baile desbordado, cuando tuvieron la ocasión de tener la experiencia de escuchar la orquesta en vivo lo que sintieron fue el asombro.

Su perfección, su belleza interpretativa, su armonía y su revolución sonora invitaron a sus oyentes a dedicarse a su audición. Así lo han referido como hecho en común las audiencias juveniles de Barranquilla y Cali que tuvieron la vivencia de asistir a sus primeros conciertos en Colombia en 1968.

Pasados 49 años, cuando tendremos presente de nuevo a Ricardo Ray el 10 de febrero en el XI Carnaval Internacional de las Artes, en un conversatorio musicalizado con el Embajador del Piano, esa juventud fanática de tiempos pasados que les recibió y les abrió su corazón, aún sigue manteniendo su culto e idolatría por una música y su orquesta, que hoy es de todos los colombianos.

Muchos se han preguntado por qué esta banda llegó al corazón de los salseros de nuestro país, y muchas conjeturas se han tejido. Se ha dicho que ese sonido brillante de las trompetas, que distingue al músico colombiano, fue lo que a todos nos conectó, y hasta el bajista de Richie Ray, el norteamericano Russell Skee Farnsworth, se aventuró a responder alguna vez: «Porque su música tiene la cumbia».

 Hoy ya Richie y Bobby son ciudadanos con nacionalidad colombiana, y forman parte de la historia musical y salsera de este país. En el próximo Carnaval de Barranquilla, cuando estará de visita Richie, se cumplirán 49 años de haber empezado junto a Bobby Cruz la conquista musical de todos los colombianos.

Ya izaron su bandera, y esa bandera colombiana es nuestra también.

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