24 mar. 2016 1 comentarios

¡Avísale a Papy Fuentes!




Fuente: Aguzate.org  Por Omar Torres-Kortright
Cocinando Suave: Ensayos de Salsa en Puerto Rico, editor César Colón-Montijo

En 1974, cuando Chamaco Ramírez sale de la cárcel después cuatro años tras las rejas, Tommy Olivencia lo recibe con un pasaje a Nueva York, listo para grabar el disco “Juntos de nuevo”. De esta producción se destaca el tema Pa’lante otra vez. Escrita por Catalino ‘Tite’ Curet Alonso, la canción recoge el sentimiento del que ha sido privado de su libertad y vuelve ver la luz del día. Es la expresión del deseo feroz de comerse el mundo después del tiempo perdido en prisión.

Como la mar cuando vuelve por lo suyo
y barre todo lo que se quedó en la arena,
Yo por lo mío sin vanidad y sin orgullo,
ya regresé porque bien vale la pena.[1]

En los soneos, Chamaco nombra a la gente a quien hay que avisar de su salida de prisión:

Y avisa, que avísale a Myrta Silva
y avísale a Tite Curet.
Y avisa, que avísale a Papy Fuentes
y avísale a Luis Café.
Cuidao, cuidao que vengo pa’ lante,
vengo pal cachumbambé.





Los soneos de Chamaco están poblados de personajes que marcaron su vida. Myrta Silva y Don Tite Curet, son figuras altamente identificables en la cultura musical de la isla y tuvieron gran influencia en su carrera artística. ¿Quiénes son Luis Café y Papy Fuentes? Entendimos después de investigar más a fondo que se trataba de dos de los amigos más entrañables de Chamaco. Luis ‘Café’ Nieves fue trompetista y arreglista de Tommy Olivencia durante la mayor parte de la década de los 70, mientras José ‘Papy” Fuentes Iglesias se distinguió por ser el bongosero más veterano de la orquesta. Este último nos llamó la atención, ya que Chamaco repite su nombre en múltiples canciones, incluidas “Mi Puerto Rico”, “Evelio y la rumba” y “San Agustín”. No existe un personaje más aludido en el repertorio de Chamaco que el bongosero sanjuanero.

Cuando iniciamos la investigación para el documental Alive and Kicking: La Historia de Chamaco Ramírez, nos topamos con la ausencia de documentos biográficos sobre el sonero. Junto a mi codirector Eduardo Cintrón, nos sentamos a escuchar sus canciones y analizarlas con la esperanza de que hubiera un factor común o una pista que nos llevara a algún descubrimiento. Lo primero que hicimos fue construir una tabla de los nombres propios presentes en las canciones de Chamaco. Destacaban personajes de su familia y vida personal, como cuando gritaba ¡vaya Miami!, guiño de complicidad con Wanda, su hija mayor, o cuando llamaba a ‘Carmela’ o ‘Carmelita’ en clara referencia a su esposa Carmen. De sus compañeros musicales destacan su compadre Tommy Olivencia y Kako Bastar, ya sea por ser objeto de inspiración para una canción completa de su autoría, como es el caso de “El Papaso de Kako”, o por las menciones frecuentes en sus soneos.

La estrecha relación entre Chamaco y Papy Fuentes que confirmaba el propio cantante en sus canciones y cada vez más personas en nuestra investigación, hizo que cuando se asignaron las tareas de búsqueda de entrevistas, el nombre del percusionista se colocara rápidamente en lo más alto de la lista. Supimos desde el principio que si alguien tenía los recursos para dar con Papy Fuentes era el hijo de Chamaco Ramírez, Chamaco Jr., quien se convirtió en el enlace natural con todo lo que rodeó a su padre y pasó a ser parte esencial del equipo de producción del documental. Cuando preguntó en su entorno inmediato, Chamaco Jr. recibió la pésima noticia de que Papy Fuentes había muerto “hacía mucho tiempo”. Nos resignamos y lo vimos como el curso natural de una investigación que se ponía más cuesta arriba cada vez que confirmábamos el fallecimiento de otro pilar de la Primerísima Orquesta de Tommy Olivencia.

Una tarde de sábado en el Naza Pub, especie de bar-museo de la salsa ubicado en la calle San Agustín de Puerta de Tierra, Chamaco, Jr. se reunió con Paquito Guzmán, una de las voces más autorizadas en materia de Chamaco Ramírez, ya que compartió tarima con él durante prácticamente todo su recorrido por La Primerísima de Tommy Olivencia. Después de las muertes del propio Olivencia, Papy Fuentes, Luis Café, Cortijito y Frankie Revilla, la participación del destacado bolerista en el documental se hacía esencial y de máxima urgencia. La conversación tomó un giro inesperado cuando después de varias cervezas y el convencimiento de que Paquito participaría en el proyecto se le ocurre a Chamaco Jr. un último comentario antes de despedirse: “Oye Paquito, qué pena que no pudimos hablar con Papy Fuentes antes de su muerte. Él era la persona que más mencionaba el viejo en los soneos”. Según me cuenta Chamaco Jr. Paquito primero hizo silencio y luego lo miró con cara de incrédulo: “Pero si Papy está vivo muchacho. Te apuesto que si vas al Falansterio ahora mismo lo encuentras allí. El siempre está allí.” Ubicado en la Parada 7 de la Avenida Fernández Juncos, entre las calles Matías Ledesma y San Juan Bautista, el Falansterio es el primer proyecto de vivienda pública construido en Puerto Rico y se ha convertido en un ícono arquitectónico de Puerta de Tierra desde su construcción en 1935.

Salsa pa’ Puerta e Tierra!
Un buen saludo pa’ Ernesto Juani
A Papy Fuentes y a Periquín;
Para Alfonsito y Julio Ramírez,
a Carmelote y para Efraín

Coro
San Agustín, Puerta de Tierra Calle para vacilar [2]





En la canción “San Agustín” Chamaco Ramírez le canta al barrio proletario que marcó la historia de la música popular boricua con agrupaciones tan emblemáticas como las orquestas de Noro y Esy Morales, el Conjunto Cachana de Joe Quijano, la Selecta de Raphy Levitt, la Corporación Latina de Charly Collazo, y Carpe Diem de Isidro Infante, entre tantas otras. La estampa de San Agustín, “calle para vacilar” escrita también por Catalino “Tite” Curet Alonso para el único disco de la cortísima carrera solista de Chamaco, Alive and Kicking, está llena de alusiones a personajes de la época que se distinguían por proceder del sector entre las paradas 5 y 7 de San Juan. La cercanía única a la cultura popular del barrio hacen que este son montuno se destaque como una de las mejores representaciones del cancionero salsero boricua, con todos los elementos musicales, pero sobre todo múltiples puntos de conexión y complicidad con los residentes del sector de Puerta de Tierra. En la larga lista de nombres que presentan Tite Curet y Chamaco, vuelve a aparecer Papy Fuentes a quien el sonero le dirige una pregunta que ha quedado sin contestar hasta hoy: “Oye Papy Fuentes, ¿Qué es lo que te pasa a tí, que tu bongó ya no está sonando, sonando…?”

La interrogante de Chamaco nos inspiró a preguntarnos, ¿quién fue Papy Fuentes? ¿Por qué se retiró de la industria musical en 1975? ¿Por qué la insistencia de Chamaco de mencionarlo en sus soneos?

“No hubo mejor bongosero que Papy Fuentes”, nos dice Endel Dueño, timbalero de Tommy Olivencia durante la mayor parte de los años 60 y 70, y socio rítmico de Fuentes por más de diez años. “Por lo menos te garantizo que yo no toqué con ninguno que fuera mejor… y yo toqué con un montón de bongós bien buenos”. Según Dueño, “lo más impresionante de Papy era lo perfeccionista que era a la hora de afinar los cueros de todos los instrumentos de percusión. Si algo le molestaba eran cueros mal afinaos y campanas alborotosas. La campana del timbal tenía que armonizar con la campana del bongó y se tocaba ‘limpio’ siempre para acompañar bien. En su bulto llevaba reemplazos de campanas y estaba preparado para cualquier situación”. También con tono de admiración y respeto, se expresa otra leyenda musical de Puerta de Tierra, Raphy Levitt, “Papy Fuentes tenía una marcha ‘pesada’ y precisa, con golpes bien puestos, que permitían resaltar a toda la orquesta y le daban oportunidad al cantante de lucirse”.

Previo a su largo paso por la Orquesta de Tommy Olivencia entre 1961 y 1975, Papy Fuentes perfeccionó sus habilidades en el bongó en la Banda 81 del Ejército de Estados Unidos en Fort Brooke, donde estuvo estacionado poco más de un año durante el conflicto bélico en Corea. Al regresar a Puerto Rico le llegaron ofertas de trabajo de Lito Peña y su Orquesta Panamericana, Johnny Seguí, César Concepción y Mario Ortiz entre otros. Los años 50 llevaron al bongosero a los mejores escenarios de Puerto Rico y Nueva York con la crema y nata del talento guarachero boricua. Cuenta su hija Idalís que una noche alternando con Tito Puente en Nueva York fue tentado para formar parte de la orquesta del rey del timbal. Sin embargo, esa tentación no duró mucho, ya que no podía concebir una vida de viajes constantes, lejos de su amada esposa Toya, sus hijos Papo, Idalís e Ivelisse y su Puerta de Tierra.

En 1975, justo cuando acababa de retirarse de la música y asegurar su posición de amarrador en Navieras de Puerto Rico, se le presenta una oportunidad de adquirir un apartamento en el Condominio Las Acacias en Puerta de Tierra, donde se mudaría con su esposa Victoria y su hija menor. Ivelisse, quien para aquél tiempo tenía 18 años, recuerda que al ser residente antiguo de Puerta de Tierra y contar con el apoyo de sus amigos de la Unión de Trabajadores de Muelles, Papy escogió su apartamento en el tercer piso antes de que se ocupara el edificio. El programa de vivienda para familias de escasos recursos prometía una alternativa segura y viable para esta población en crecimiento y la familia Fuentes fue una de las primeras en tomar posesión de su nuevo hogar en el gigantesco multipisos.

Sus primeros años en Las Acacias fueron muy buenos, con un sentimiento de comunidad que se extendía a la mayoría de los vecinos. No era poco común ver a Papy recibiendo a los muchachos del vecindario para ayudarlos a afinar sus instrumentos de percusión sin cobrarles un centavo, ya que afinar y cambiar cueros era una especie de terapia para él y lo mantenía de alguna manera conectado con la música, nos cuenta Ivelisse..

El día que Chamaco Jr. fue a buscar a Papy Fuentes, llevaba en su mente las palabras de Paquito Guzmán, “Pregunta por él en la calle, que allí todo el mundo lo conoce”. Aunque no sabía el número del apartamento, se dirigió a una guagüita de comida frente al Falansterio y le preguntó a la ocupada, pero amable cocinera. “¿Usted sabe donde vive Papy Fuentes?”. La señora señaló el segundo piso del Falansterio y le dijo a Chamaco Jr., “Cuando subes las escaleras es el primer apartamento a mano derecha con las ventanas que dan para la avenida”.

Chamaco Jr. subió las escaleras con la ilusión de un niño en Nochebuena. Tocó la puerta nervioso y poco después ésta se abrió y se asomó un cuerpo consumido por el pasar del tiempo. La piel totalmente reseca y escamosa era evidencia de más de 40 años expuesto a las condiciones de trabajo en los muelles. “¿Cómo puedo ayudarlo?”, preguntó. Chamaco Jr. extiendió su mano y le dijo: “Soy el hijo de Chamaco Ramírez, Chamaco Jr.”. “Entonces no me puedes dar la mano mijo, dame mejor un abrazo. Yo era la confianza de tu papá. ¿Quieres un cafecito?”. Chamaco Jr. aceptó la invitación y pasó al apartamento a conversar con él. Luego de un buen rato de conversación, Chamaco Jr. le dijo, “Papy, estamos haciendo un documental de la vida de mi viejo. Nos encantaría hacerle una entrevista si es posible. El equipo de producción llega la semana que viene de Chicago”.

A Papy se le veía poco por su carácter tranquilo y casero desde siempre. A sus 85 años todavía conservaba su trabajo de aguador en los muelles, empleo que tomó cuando se cambió de Navieras a la Unión de Trabajadores de Muelles a principios de la década de los 80. Después de la dura muerte de Doña Toya, su esposa de 60 años, quien fue diagnosticada con Alzheimer en el año 2007, a penas salía de la casa.

“Llevábamos años tratando de convencerlo de mudarse con nosotros”, cuenta su hija Ivelisse. “Hasta le ofrecimos construirle un apartamento en el segundo piso de nuestra casa en Venus Gardens, porque las cosas en Puerta de Tierra no estaban tan bien, pero él nunca iba a salir de allí. Él siempre dijo que quería morir en Puerta de Tierra”. Las intenciones eran buenas, pero sacar a Papy Fuentes de Puerta de Tierra era realmente una misión imposible. Nacido y criado precisamente en la calle San Agustín, el humilde y siempre sonriente bongosero se sintió anclado a ese entorno muellero desde el principio.

El diminuto apartamento en el imponente Falansterio había sido el hogar de los Fuentes desde poco antes de la implosión del Condominio Las Acacias en el año 2000. Aquel edificio que se erigió hace 40 años y brindó hogar a tantas familias se convirtió en uno de los ejes principales de la lucha entre los narcotraficantes y la policía en la década de 1990. La violencia llegó a tal punto que no era raro ver en las noticias los tiroteos desde los balcones del edificio hacia el Cuartel de Puerta de Tierra ubicado al otro lado de la Avenida Fernández Juncos. Los intercambios de municiones procedentes de ambas partes alcanzaron una frecuencia insostenible. Cuando el gobierno tomó la decisión de destruir el edificio para acabar con la guerra que se había desatado, citó otras razones, como lo costoso de una posible restauración de un edificio altamente deteriorado por la falta de mantenimiento en sus 25 años de existencia. El plan era reubicar a las 252 familias que allí vivían a diferentes residenciales públicos y viviendas dentro y fuera de Puerta de Tierra.

Papy y Toya decidieron no marcharse hasta que les aseguraran su apartamentito en el Falansterio que llevaban observando desde hacía algún tiempo. Tanto estuvieron esperando hasta que se convirtieron en el único matrimonio residente en Las Acacias. Dos años antes de la histórica implosión, Papy y Toya se levantaban en las noches con el fuerte jamaqueo de las ventanas y las puertas. Los deambulantes y bregadores del barrio se habían puesto manos a la obra para llevarse todo lo que pudieran de los apartamentos abandonados. “¡Aquí vive Papy Fuentes!”, gritaba para espantar a los saqueadores. “Disculpe Don José, es que pensábamos que no había nadie aquí” le contestaban. Al siguiente día del susto, pusieron un letrero en la puerta que avisaba: “Aquí viven Toya y Papy Fuentes”. Cuentan las hermanas Fuentes que la única luz que se veía prendida a lo lejos en los dieciocho pisos del desamparado rascacielos era la de sus padres. “Se nos salía el corazón del miedo por la oscuridad que arropaba al edificio, pero no había caso en tratar de convencerlos”, recuerdan. Así estuvieron hasta que les permitieron mudarse a su nueva residencia a finales de 1998.

Finalmente, entrevistamos a Papy Fuentes la mañana del domingo 12 de agosto de 2012. Al entrar a su apartamento noté que los recuerdos de su época de músico colgados en las paredes habían sido conservados como si se tratara de un tesoro. El famoso bongó de Papy Fuentes descansaba sobre una estantería al lado de la ventana y aunque dejó de sonar hace cuarenta años, todavía recibía el cariño de su dueño, que lo limpiaba y afinaba como lo hacía con Endel en sus mejores años en la música. Sentí las dudas del que sabe que tiene una oportunidad única para dar voz a un personaje fundamental. ¿Haré las preguntas correctas? ¿Lograré ayudarlo a recordar con claridad sus vivencias?

Recuerdo que después de citar las canciones donde Chamaco lo mencionaba y buscar maneras de refrescar su memoria, quise llevarlo a esas noches que convivieron como compañeros en la orquesta. Le dije que Endel Dueño nos había contado de manera muy jocosa la reacción del público cuando Chamaco no llegó a un baile y tuvieron que huir del lugar por una incesante lluvia de botellas. Vi esta anécdota como un dato curioso que podía servir como un comic relief en un momento clave del documental y para romper el hielo en la entrevista. “Bendito mijo, yo no me acuerdo de eso…¿tú sabes todo lo que ha llovido?” –me dijo Papy con su eterna sonrisa. Sus contestaciones eran cortas y al grano cuando buscaba detalles.

Fue entonces cuando le pedí que hablara de cómo sería su orquesta ideal y le pregunté si Chamaco estaría en esa orquesta. La sonrisa se desdibujó de su cara y dejando escapar una lágrima nos dijo con la voz entrecortada: “Chamaco estaría en mi orquesta… Chamaco era el mejor sonero del mundo. El vicio lo dominó, porque eso es una enfermedad, pero era un muchacho bueno y me venía a visitar mucho. Cuando estaba apretao, lo ayudaba como podía”.

Papy Fuentes, en su domicilio en la grabación del documental sobre Chamaco Ramírez


En ese momento me di cuenta que para llegar a rescatar todo lo que Papy y Chamaco vivieron juntos, no podía pretender hacerlo en un solo día. Comprendí que la clave para documentar la experiencia de Papy era ser paciente. Ya me imaginaba paseando con él por Puerta de Tierra, refrescando su memoria de joven, sacando las fotos que guardaba en los baúles, hablando con sus hijas y el nieto que crió tras la muerte de su hijo Papo, y haciendo todo lo que estuviera a mi alcance para documentar su paso por la música y la vida. Al dar por concluida la entrevista, Papy nos despidió con “el mejor café de Puerta de Tierra” y vimos que cuando guardamos el equipo y las luces era otra persona. Ya no se veía nervioso ni titubeante, sino feliz y honrado por la visita. Incluso llegó a ofrecernos hospedaje en su apartamentito en nuestro próximo viaje.

El 2 de octubre de ese mismo año, menos de dos meses después de nuestra visita al Falansterio, recibí una llamada de Chamaco Jr. “Papy Fuentes murió hoy de un paro respiratorio”, me dijo. Sentí un vacío enorme y una frustración difícil de explicar. Ese día escuché sus descargas en el bongó y volví a ver la entrevista con una perspectiva diferente. Ahora cada mirada, cada silencio cobraba un mayor valor. Pensé en lo cerca que estuvimos de no conocerlo nunca y comprendí que esa imagen de Papy sentado en el balcón con el patio interior del Falansterio sirviendo de fondo cuando lloraba la partida de su amigo hablaba más que miles de relatos y anécdotas. El confidente de Chamaco se llevó a la tumba gran parte de sus vivencias en la Orquesta de Tommy Olivencia, donde formó parte de esa irrepetible generación de músicos que marcó para siempre la trayectoria de la música popular boricua. Igual que Chamaco, Papy Fuentes dejó un rompecabezas incompleto y fascinante a la vez. Tranquilo Chamaco, su bongó seguirá sonando.

*Este escrito se hizo posible gracias a los testimonios de los músicos Endel Dueño, Paquito Guzmán y Raphy Levitt y Rubén López. También conté con el apoyo y los relatos de los familiares de Don José ‘Papy’ Fuentes: Alí Baez, Ivelisse Fuentes, Idalís Fuentes y José ‘Junior’ Fuentes.
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Johan Cruyff (1947 - 2016)



Al nivel de Pelé, Maradona, Di Stefano o Messi. Sin exagerar, Johan Cruyff ha sido uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Tal vez el mejor que concibió Holanda y Europa. Líder indiscutido de esa gran generación de futbolistas holandeses que fueron dos veces subcampeones del Mundo (1974 y 1978) e ídolo del Ajax, el club que lo vio nacer, y del F.C. Barcelona al que llegó, primero como jugador, en los 70s y luego como entrenador, a fines de los 80s.

Representante principal del Futbol Total, brilló como jugador por su finura e inteligencia y luego volcó esa idea como entrenador del Barcelona, siendo el precursor de lo que luego Pep Guardiola establecería, ese estilo que actualmente reina en el fútbol de hoy.

Los peruanos recordamos esa temporada en el equipo catalán, donde coincidió con nuestro Hugo Sotil, aunque se dice que "jugó en contra" del peruano y a favor de Neeskens, compatriota suyo. Años después, el propio Johan desmintió eso e incluso Hugo le puso a su hijo mayor el nombre del holandés.

En palabras de Gary Lineker, el fútbol ha perdido a un hombre que hizo mas que nadie en la historia para hacer del fútbol un deporte hermoso. Una lástima que el cáncer al pulmón lo haya derrotado esta mañana. El fútbol mundial está de duelo.

A continuación algunas crónicas de El País de España acerca de Johan Cruyff. Descanse en Paz!

Johan Cruyff y el peruano Hugo Sotil, compañeros de equipo en el F.C.Barcelona de los 70s


MUERE JOHAN CRUYFF

Johan Cruyff ha fallecido este jueves en Barcelona a los 68 años de edad después de una dura lucha contra un cáncer, según ha anunciado su familia en un comunicado difundido a través de su página web. El pasado 22 de octubre de 2015, también su familia, confirmaba que al mítico jugador del Barcelona y la selección holandesa de fútbol se la había diagnosticado un cáncer de pulmón solo dos días antes.

Formado en la escuela del Ajax -vivía a la vuelta de la esquina del club-, Cruyff siempre destacó con la pelota entre los pies. Quemó etapas a una velocidad de vértigo y se asentó en un equipo profesional que prontó sería la envidia de Europa por su juego un tanto anárquico pero definitivo porque todos hacía de todo. Así, a las órdenes de Rinus Michels, quien es considerado su padre futbolístico [al menos en cuanto a idea y desarrollo del concepto del juego], conquistó tres Copas de Europa consecutivas entre 1971 y 1973, además de múltiples títulos nacionales, liderando a un equipo que pasó a la historia.

Nadie duda de que Cruyff es uno de los mejores futbolistas de la historia, galardón que comparte con figuras como Pelé, Di Stéfano, Maradona y Messi, entre otros. Parte de ese reconocimiento le llegó con la selección holandesa. Fue, sobre todo, en el Mundial de 1974, cuando a los oranje se les bautizó como a La Naranja Mecánica por la extensión del fútbol que practicaba el Ajax, por un fútbol rebelde que incluso acompañaban con largas melenas y cortes de pelo a lo Beatle. Aunque perdieron en la final ante la Alemania capitaneada por Beckenbauer, quizá es la derrota más triunfadora que hay en el mundo del fútbol.

Acabado el torneo de Alemania, Cruyff firmó por el Barcelona convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia del club, que pagó al Ajax 60 millones de pesetas. Como jugador del Barcelona agrandó su leyenda y conquistó un título liguero, en 1974, y una Copa del Rey cuatro años después. Pasó también por Los Ángeles Aztecas y Washington Diplomats (EEUU), jugó varios meses en el Levante en Segunda División y regresó a Holanda. Y, en lo que fue en un gesto de despecho porque no le quisieron en el Ajax, optó por firmar por su mayor enemigo, por el Feyenoord [gesto que en Holanda aún se lo recriminaba hoy en día parte de la cúpula directiva ajacied], donde colgó las botas pero no su pasión por el balón.

Así, regresó al Ajax como técnico entre 1985 y 1988 para después firmar por el Barcelona, donde empezó su verdadero reinado -por más que el presidente Josep Lluís Núñez se lo discutiera- azulgrana. Junto a Charly Rexach, que le hacía de segundo, empezaron a implantar la filosofía del rondo en el fútbol español. El equipo tocaba siempre desde atrás, buscaba al menos tener tres posibilidades de pase en cualquier parcela del campo y gobernaba los encuentros. Ocurrió, sin embargo, que los títulos tardaron en llegar, porque en los dos primeros años se salvó de la quema en la Copa de 1990. Aunque le sirvió para coger carrerilla porque luego ganó cuatro Ligas seguidas y llevó al Barça a ganar la primera Copa de Europa de su historia, el 20 de mayo de 1992 frente a la Sampdoria de Lombardo. Perdió, sin embargo, en 1994, otra final de la Orejona en un duelo terrible ante el Milan, que le aplastó por 4-0.

Acabado su periplo en el Barcelona por decisión de Núñez, decidió abandonar el fútbol y ayudar tanto al Ajax como al Barcelona en diferentes épocas como asesor a la dirección deportiva. E incluso aceptó entrenar a la selección de Catalunya de 2009 a 2013. Pero el tiempo se lo dedicaba a su familia, al golf y a sus negocios -una empresa de calzados, una universidad, una fundación...- hasta que el cáncer ha dicho basta.

Cruyff y su momento de gloria como entrenador del FC Barcelona, ganando la Champions de 1992


MUERE JOHAN CRUYFF - El realismo mágico del fútbol
Por JUAN CRUZ

Era el García Márquez del fútbol, un perfume extraterreste que dejaba cabriolas en el campo con el aire ceñudo de un intelectual enfadado con el mundo. Calmaba la ansiedad de ver jugar con la memoria de lo que él inventó y gracias al tabaco, que al fin fue su enemigo mortal. Su manera de jugar remitía al realismo mágico del de Aracataca, pero, como Gabo, engañó a todo el mundo haciendo creer que esos inventos procedían del cielo, o de la magia, y no de la tierra.

La imaginación que aplicó Gabo a sus relatos tenía la parte de invención que le daba el trabajo, pero la metáfora de la que partía estaba a ras de tierra, junto a su casa polvorienta del Caribe, en los árboles enormes de su patio trasero, en el riachuelo donde convivían piedras minúsculas que él hizo enormes en Cien años de soledad, o en el hielo de verdad que él convirtió en un hielo prehistórico como los huevos enormes o las mariposas que parecían milagros cuando en realidad cubrían, como la lluvia de improviso, el cielo de Aracataca.

Con Cruyff, este mago, pasaba lo mismo: en los entrenamientos se fijaba en la posición de los pies propios y de los pies ajenos, y de ahí extrajo una teoría de los espacios, propios y ajenos, que le dio autoridad en los partidos. De ese modo, aunque no estuviera, estaba en todas las jugadas, y cuando se arriesgaba a saltar ya sabía el rédito, y cuando pasaba sin mirar (como hacía luego Laudrup, o como hizo hasta el fin Xavi Hernández, o hacen ahora Messi o Neymar o Isco o Modric, entre otros muchos) estaba inaugurando una escuela que también fue una fábrica de trampantojos que luego parecieron reproducirse cuando Ronaldinho introdujo los malabarismos.

Pero el de Cruyff, como la literatura más extraterrestre de Gabo, era puro realismo, tocaba la tierra, aunque su perfume pareciera venir del séptimo cielo. Él llevó hasta las últimas consecuencias la concepción del fútbol como el resultado de una gran orquesta, sabía por dónde se pulsaba el viento, conocía a la perfección que un balón en los pies de un portero es más que un balón despejado al aire como si no fuera un tesoro, y conocía, porque lo practicó, el juego de los medios volantes (como Guardiola, como el propio Xavi, que fue su discípulo más aventajado) como la base fundamental de lo que luego él convertía en arte de la cabriola.

A todas esas características de fútbol perfectamente realista pero mágico le añadía Cruyff un factor más que lo emparentaba con Gabo: de todo eso hacía en el campo, pero le costaba muchísimo ponerse a hablar de ello, porque las magias se aprenden haciéndolas o mirándolas, pero si las cuentas pierden por completo el perfume. Y a Cruyff, como a Gabo, lo distinguía su perfume increíble.

Para que las comparaciones no sean finalmente ociosas, u odiosas, una odiosa coincidencia los distingue ahora al de Aracataca y al de Holanda: los dos han muerto un jueves santo. Se quedó otra vez el cielo roto.

Cruyff brilló en el Mundial Alemania 74, líder de la Selección de Holanda bautizada como "La Naranja Mecánica". Acá anotándole un gol a Argentina


El día que Cruyff paró el reloj en Highbury
Por: LUIS MARTÍN

Dicen que hasta el reloj del campo se paró al ver jugar a Johan Cruyff, pero como nadie lo puede probar, es solo leyenda. El 12 de marzo el Barcelona jugó en Highbury contra el Arsenal para honrar los 14 años y 500 partidos en el Arsenal de George Armstrong. Era el primer partido internacional de del holandés con el Barcelona, que solo un mes antes había logrado el histórico 0-5 en Chamartín.

Armstrong nació en Hebburn, Durham. De joven fue electricista y probó fortuna en el Newcastle hasta que a los 17 años, el 24 de febrero de 1962, jugó su primer partido con el Arsenal, contra el Blackpool. Geordie, asi le llamaban, llegó a disputar 621 encuentros con los gunners; a día de hoy solo le han superado David O’leary (722) y Tony Adams (624). Típico extremo capaz de jugar por las dos bandas, usaba bien los dos pies, y generó muchísimas más ocasiones de gol con sus centros que tantos celebró con sus remates (68). No participó mucho en la selección, porque en aquella época Inglaterra prescindió de los extremos, pero solía ir convocado.

Ganó la Liga y la FA Cup del 71, y la Copa de Ferias del 70 con el Arsenal, y su participación fue decisiva. El Arsenal fue su único club de verdad y su melena icónica en las bandas de Highbury hasta 1977, cuando fue traspasado al Leicester por 14.000 libras. Jugó 16 partidos. Al año siguiente colgó las botas en el Stokport. Ejerció de entrenador de diversos equipos antes de emigrar a Kuwait. Tras la guerra del Golfo, volvió a casa y trabajó para el Arsenal. Uno de los campos de entrenamiento de la ciudad deportiva de los gunners lleva su nombre.

Con motivo del homenaje a Geordie, Cruyff jugó en Highbury en 1974. Fue el primer partido internacional de Johan con el Barcelona. Fue una noche inolvidable de buen juego al norte de Londres, una soberana lección de Cruyff, entonces probablemente el mejor futbolista del mundo. Escrito quedó en The Times que el Barcelona barrió al Arsenal y Geoffrey Green, así lo firmó al día siguiente: “El juego de los azulgrana produjo vértigo, por la rapidez de su iniciativa”. Green llama “patilargo” a Rexach, de quien destaca su buen fútbol. Rexach recuerda vagamente aquel partido.

"Fue fiesta para el homenajeado, pero una noche de luto para el meta Rimmer y los colores del Arsenal”, escribió el 'Mirror'

Cruyff como jugador del Barcelona, en 1978, el año que se negó a jugar el Mundial de Argentina


Los cronistas destacan también a Marcial en un partido en el que Ball, de penalti, adelantó al Arsenal en el inicio del segundo tiempo, pero los goles de Asensi, Sotil y Tomé dieron la vuelta al viejo marcador del estadio del Arsenal. Los tres goles fueron servidos por Cruyff, que aglutinó todos los elogios: “Obsequió con 70 minutos de fútbol impagables en los que era difícil para el ojo seguir sus destellos”, escribió David Miller, en The Daily Express.

En el Mirror, Jack Steglles sostiene que el maestro Cruyff destrozó al Arsenal en 15 minutos” y que el Barcelona se dio una fiesta: “También fue fiesta para el homenajeado, pero una noche de luto para el meta Rimmer y los colores del Arsenal”, escribe el periodista. “La magia de Cruyff fue demasiado para el Arsenal” o “el maestro Johan deja 12.000 libras a George” fueron alguno de los titulares de portada.

Al volver de Kuwait, tras la guerra del Golfo, en 1990, George Graham, antiguo compañero de equipo que formaba parte del entramado técnico del Arsenal, lo incorporó al club. Por sus manos pasaron entre otros Ray Parlour, Paul Dickov o Sthepen Morrow. El 1 de noviembre de 2000, falleció a los 56 años mientras dirigía una sesión de entrenamiento del equipo reserva en la ciudad deportiva de Herdfordshire.

Highbury, el Barcelona, Armstrong, Cruyff y aquella noche de 1974. Londres y el fútbol.





La mirada de Cruyff
En el 20 aniversario de su destitución como entrenador, conviene reivindicar su obra revolucionaria en el Camp Nou
Por: RAMON BESA

El club ya no ficha técnicos ingleses o alemanes sino que es la Premier y la Bundesliga las que contratan jugadores y entrenadores del Barça.

La vida de muchos barcelonistas cambió radicalmente cuando aprendieron a mirar el fútbol con los ojos de Cruyff. El juego siempre había sido muy coyuntural hasta su llegada al Barcelona. Hubo un tiempo en que el club tenía la vista puesta en la cabeza y la punta de la bota de Samitier, después en la carrocería y los pies de Kubala y más tarde, cuando reaparecieron las dudas, en las piernas y la barriga de Ronaldinho. También se dieron años en que la institución se cegaba con Herr Lattek o en Sir Buckingham, naturalmente en HH, precursor de Mourinho, y en Menotti, un trovador que con su pitillo conquistó a socios y socias del Barcelona. La institución se entregaba a la figura del momento hasta que Johan Cruyff se sentó en el banquillo y creó el Dream Team. El Camp Nou quedó impregnado desde entonces de la personalidad del exjugador y exentrenador del Barça.

La mirada de Cruyff sirve también de ejemplo para afrontar la vida desde el optimismo y si se quiere la ingenuidad.

El mundo está lleno de apóstoles del cruyffismo y el Barça no ha parado de dar vueltas sobre la idea de juego que alcanzó la cumbre cuando conquistó Wembley con un tiro de precisión de Koeman en 1992. A buen seguro que sin Cruyff, los azulgrana no habrían reparado en la bondad de Rijkaard, difícilmente verían que Van Gaal tenía la cabeza cuadrada, puede que Guardiola fuera poeta o actor y hubiera sido más difícil aceptar a Luis Enrique, por más que haya renegado del Madrid. El mayor mérito de Cruyff fue iluminar el estadio y numerar el fútbol, definir las funciones de cada uno de acuerdo al puesto que ocupa en el campo, y organizar el juego a partir del rondo, el espacio justo y necesario para dar precisión y velocidad al balón, la suerte máxima del Barcelona.

Nadie adivinó mejor en el diario el impacto de la obra de Cruyff que Santiago Segurola en un artículo del año 1993: “Hay algo en sus equipos que les entronca con una visión pop de la vida: el gusto por la diversión, la búsqueda de la brillantez y un lado ingenuo, juvenil y despreocupado. Los buenos partidos del Barça se sienten como las buenas canciones de los Beatles o los Kinks: rápidas y directas al corazón. Y todo eso porque a Cruyff le gustan el balón y los futbolistas, y no anda preso de la murga que nos mata: sistema, sistema, sistema”. Aunque sus discípulos han atendido al equilibrio, a la tensión defensiva y a los detalles tácticos, ninguno se ha olvidado del estilo y del mensaje lúdico de Johan.





La fidelidad se expresa en la creatividad, la belleza y la fascinación que provoca habitualmente el fútbol del Barça. Ya no se trata de una cuestión resultadista, que también, sino de confianza en un plan que después de acabar con el victimismo, las urgencias históricas y la indefinición, camina de nuevo hacia la cima del mundo, que futbolísticamente está en Japón, la tierra que precisamente no pudo conquistar el Dream Team. El Barça dejó de ser un equipo acomplejado para convertirse en campeón y el solfeo sigue funcionando como el abecedario, de manera que su sonoridad depende de los instrumentalistas, ninguno mejor que Messi.

Cruyff está en cada partido del Barça y su obra le sobrevivirá sin necesidad de tener ningún cargo en el Camp Nou. Así se lo recuerdan quienes le visitan en Barcelona y en El Montanyà, desde Guardiola hasta Txiki, pasando por Busquets, en representación de la plantilla del Barça, convencidos de que su determinación no solo le permitirá derrotar a un cáncer de pulmón sino que aprovechará la enfermedad para hacer pedagogía de la vida, como cuando sufrió un infarto en 1991. No hubo una campaña antitabaco más aplaudida que la protagonizada entonces por Johan Cruyff. Una gabardina y un chupa-chups se presentaron como la mejor alternativa a un paquete de Camel.

La lucidez de Cruyff se ha vuelto a manifestar cuando ha explicado el tratamiento que sigue: "La quimio tiene que entrar, es amiga mía, porque tiene que matar al cáncer. Es una batalla que ganaré". La lógica de Cruyff es efectiva en la vida y en el fútbol porque resulta tan obvia e infantil como el juego de Messi, enamorado de su hijo Thiago: “¡Papá, ¿otra vez al gol, te vas?” La mirada de Cruyff sirve también de ejemplo para afrontar la vida desde el optimismo y si se quiere la ingenuidad.

No es que la salud de Cruyff haya empeorado o mejorado sino que esta temporada se cumplen 20 años de su destitución como entrenador del Barça. Me lo cuenta Luis Miguel Hinojal, que prepara un especial para Canal+: "El legado de Johan". Hoy conviene reivindicar su obra revolucionaria en el Camp Nou. El club ya no ficha técnicos ingleses o alemanes sino que es la Premier y la Bundesliga las que contratan jugadores y entrenadores del Barça. El Barcelona no solo ha sobrevivido a cualquier antídoto sino que exporta su manera de ver y sentir el juego a partir de figuras como Guardiola, un cruyffista radical en casa de Beckenbauer.

A menudo no basta con conservar la vista para ver el fútbol, de manera que los barcelonistas harían bien en pasear estos días por los alrededores de la Catedral de Barcelona y, con el ramo de la suerte en la mano, pedir a Santa Llúcia, cuyo santo se celebra precisamente mañana, que nunca les falten los ojos de Cruyff.



ENTREVISTA A JOHAN CRUYFF
Fuente: El Comercio. Por: PEDRO CANELO

En los setenta hubo una dupla que deslumbró Cataluña. La formaban el holandés Johan Cruyff y el peruano Hugo ‘El Cholo’ Sotil. Ambos le dieron al Barcelona el título de la Liga de la temporada 1973-1974 y se convirtieron en ídolos. Hoy, cuarenta años después Cruyff habla sobre eso y de su relación con el peruano.

¿Nos podría contar un poco de la relación que tuvo con Hugo Sotil cuando jugaron juntos en el Barcelona?
Hugo llegó antes que yo. Ambos éramos los primeros jugadores extranjeros que pudieron entrar a España en esa época que vivía los últimos años de la dictadura de Franco. Todo estaba cerrado antes. Con Hugo hicimos una campaña fantástica y campeonamos después de 14 años de sequía. Nos adaptamos a España muy rápido. Los dos disfrutamos mucho esa temporada.

¿Eran muy cercanos? Él habla de usted como si fuera su “compadre” y le puso su nombre a uno de sus hijos.
Muchas veces uno puede inventar mil historias, puede decir lo que quiere, pero lo importante son los hechos. Un hecho lo dice todo. Con Hugo nos llevábamos muy bien. Nos respetábamos mucho el uno al otro. Por eso le puso mi nombre a su hijo. Eso es una señal de que nadie ha mentido sobre esta relación de amistad que teníamos. Para nosotros la llegada a España fue una aventura porque estaban en medio de un gobierno militar. Nos cuidaron muy bien a pesar de que teníamos hábitos muy distintos. Teníamos un entrenador holandés que también ayudó. Hugo, además, tenía la ventaja del idioma. Cataluña nos necesitaba para desarrollar su fútbol y por eso nos ganamos el respeto de todo el público. La gente llegaba al estadio y nosotros les mostrábamos el fútbol arte que no solo era fuerza y velocidad.

¿Es cierto que él lo hacía reír mucho con sus ocurrencias?
Había muchas cosas, cositas de cada día. No tanto anécdotas del momento. Los dos teníamos formas de pensar muy distintas, proveníamos de lugares muy diferentes. Una vez coincidimos en un club donde vivíamos, salimos a comprar unos trajes porque no queríamos vestir solo con lo que nos daban allá. Fue muy gracioso porque Hugo se caracterizaba por tener pies que eran muy cariñosos con la pelota. Sin embargo cuando se quitaba las zapatillas, le mirábamos los pies y nos reíamos mucho porque parecía que seguía con zapatos. Eso siempre provocaba mucho cachondeo en el grupo, los pies de Sotil. Él tenía su forma de vivir y su forma de ser.

¿Por qué Sotil solo pudo jugar como titular una temporada?
En España, en ese momento, el cupo de extranjeros era limitado. Hugo y yo ya estábamos en el equipo y después llegó Neeskens. Pensábamos que Hugo podría hacerse oriundo, es decir un Sudamericano con la doble nacionalidad y que por eso podíamos hacer una trampita y jugar con Neeskens. Pero como el primer año ganamos la liga, el gobierno de Franco quería ir contra nosotros. Lo que queríamos hacer no lo pudimos lograr. Por eso Hugo no pudo nacionalizarse y se perdió un año por decisiones políticas.

Aquí se dice que quedó fuera por indisciplina…
Se comenta mucho siempre, es lógico que si no juegas estás menos concentrado, pero nosotros nunca hemos podido ver si no se cuidaba. Hugo siempre fue muy simpático y muy buen compañero con todos nosotros.

Aparte de Sotil ¿qué otro jugador cree que hubiera podido llegar al Barcelona?
Hubiera pensado en Cubillas, porque lo vi muchas veces jugar en Estados Unidos. En esa época no se podía ver todo porque no es como ahora que preguntas por un jugador y es fácil saber cómo juega. Pero yo sí pude ver a Cubillas de cerca cuando estuve jugando allá y vi que ha hecho cosas fantásticas en Estados Unidos y en el fútbol mundial.


23 mar. 2016 0 comentarios

Crónicas del Heineken JazzFest 2016


Maestro Ray Santos


La semana siguiente al Día Nacional de la Zalsa, en Puerto Rico tiene lugar el Heineken Jazz Fest, fiesta dedicada al jazz latino.

Este año se rindió homenaje al Maestro Ray Santos, a través de un programa de cuatro noches de buena música.

A continuación repasamos las crónicas del Festival del presente año, escritas por Jaime Torres Torres para la página de la Fundación Nacional para la Cultura Popular de Puerto Rico

Fuente: Fundación Nacional para la Cultura Popular. Por: Jaime Torres Torres




Loas al Dr. Ray Santos

Observar al productor Luis Álvarez contener las lágrimas al presentar al maestro Ray Santos es un signo elocuente de lo mucho que representa el arreglista de ascendencia puertorriqueña para el jazz y la música latina en general.

Durante la conferencia de prensa celebrada esta tarde en el Club Tropicoro del Hotel San Juan en Isla Verde, el empresario de Méndez & Compañía agradeció a Humberto Ramírez que lo conectara con Ray, a quien se le dedica la vigésimo sexta edición del Puerto Rico Heineken Jazzfest que arranca el jueves en el Anfiteatro Tito Puente del Parque Luis Muñoz Marín en Hato Rey.

Alvárez, quien describió a Ray como una “enciclopedia de experiencias”, resaltó que el trabajo del arreglista pasa inadvertido, pero realmente es el héroe anónimo de la música que interpretan cantantes y solistas.

“Pocas veces el arreglista recibe el mérito que necesita. La celebración de este festival, reconociendo a Ray Santos, es una importante, necesaria y posiblemente obligatoria labor porque es reconocer el trabajo que este señor ha hecho por tantos años con tantos músicos. Los dejo a ustedes con el señor que el domingo le tendremos que llamar Dr. Ray Santos”, dijo Alvárez al reprimir las lágrimas mientras Paquito D’ Rivera, Charlie Sepúlveda, Ralph Irizarry, Humberto Ramírez, Eguie Castrillo y Furito Ríos, entre otros músicos, lo aplaudían, junto a todos los presentes en el Club Tropicoro.

Ray expresó que se siente muy emocionado de estar en Puerto Rico, la tierra de sus padres. “Mi mamá es de Vega Alta y mi papá era de Rincón. Entonces, estoy viajando a Puerto Rico desde 1955. La primera vez que vine fue a tocar con la orquesta de César Concepción y tuve el privilegio de vivir aquí por dos años, de 1960 a 1962. Regresé en 1966 y me quedé 18 años. Tres de mis hijos nacieron aquí. Y siempre me siento espiritualmente elevado cuando bajo del avión para llegar a la tierra de mis padres. Me siento puertorriqueño, aunque nací en Nueva York y soy lo que dicen ‘niuyorrican’, pero siempre respeto mis raíces. Es bueno ser boricua”, expresó Ray, en un español perfecto y bien articulado.

El legendario arreglista recordó que la última vez que estuvo en la tarima del Tropicoro del Hotel San Juan fue hace 55 años y acompañó a Nat King Cole y Sammy Davis Jr. Entonces, era un desafío para él porque la música cambiaba semanalmente.

“Eso de leer música a primera vista, eso lo desarrollé aquí en Puerto Rico porque era música nueva todas las semanas. Cuando salí de Puerto Rico, regresé a Nueva York como mucho mejor músico”, dijo Ray al aceptar el homenaje de Luis Álvarez, quien le conferirá, en coordinación con Berklee, un grado doctoral Honoris Causa por su contribución a la música.

En la rueda de prensa, los músicos que desfilarán por el festival se desbordaron en elogios hacia Ray Santos. Humberto Ramírez, cuyo “big band” será dirigido por Ray el domingo 20, reiteró que el homenaje es muy merecido.

“Conocí a Ray Santos a través de los músicos que mi papá escuchaba en mi casa de las tres grandes orquestas (Machito y Los Dos Tito) y los trabajos del maestro […]. Siempre mi deseo fue escribir para ‘big band’. El domingo estaremos para interpretar su música, pero ese será su show. Escucharán música clásica del mambo y el jazz; de lo que llaman jazz latino. Puerto Rico se debe sentir muy orgulloso por tener a este maestro que es único en su clase y una leyenda viviente”, expresó Humberto Ramírez.



Entrevista a Humberto Ramírez

Puerto Rico no tiene idea de la figura que en estos días regresa a nuestro su suelo.

Así se expresó el trompetista Humberto Ramírez al aludir al maestro Ray Santos, la leyenda que ha vivido diferentes épocas en la historia de la música popular nacional y que ha definido, como arreglista y compositor, diferentes eras del jazz.

Humberto reconoce que el jazz le ha concedido el privilegio de, en poco más de un año, compartir en dos ocasiones la música del mítico arreglista Ray Santos, el homenajeado de la vigésimo sexta edición del Puerto Rico Heineken Jazzfest.

El Festival cerrará con broche de oro con la presentación del Big Band de Humberto, dirigido por el flamante maestro que arregló para los Reyes del Mambo, Tito Puente, Machito y Tito Rodríguez.

“Este homenaje es muy merecido para el maestro. Siento una gran admiración, cariño y respeto por él. Para mí es una escuela. Conozco a Ray hace 22 ó 23 años. Lo llamaba para aprender, para hacerle preguntas de las grandes orquestas. A través de los años desarrollamos una amistad por teléfono y en persona cuando viajaba a Nueva York. Ver que ahora se le dedica este homenaje es un gran orgullo porque él representa mucho para nosotros”, dijo Humberto, quien el año pasado le dedicó el Puerto Rico Jazz Jam en el Teatro Tapia.

Desde los siete años, Humberto está conectado con la música de Ray Santos, gracias a su padre Humberto Sr., quien escuchaba y estudiaba sus arreglos.

Para la función del domingo 20, Humberto y sus músicos estrenarán algunos arreglos de Ray, como “Flamenco Mood”, grabado por Tito Puente en el elepé “Mucho Puente” de 1964.

“Tiene música nueva y un tema que tocó en Nueva York durante su etapa como profesor en el City College. También me envió un tema que César Concepción y Machito grabaron, que originalmente se llamaba “Broadway Chacha” y ahora se conoce como “Gershwin”.

La orquesta de Humberto es la misma configuración que por poco más de siete años los lunes dirige en el restaurante Yerba Buena en el Condado. Es decir, que el “big band” llegará a la tarima del PRHJF ensayado a la perfección.

“El personal es el mío de Yerba Buena. Toda la música que se tocará es la del maestro Ray. La vengo tocando desde hace varios, como ‘Caribe’, ‘Sunny Ray’ y ‘Azulito’ que son parte de mi libro.


Conferencia de Prensa del Puerto Rico Heineken JazzFest 2016


Llevamos tiempo tocando esta música. Lo que haremos es repasar esa música, que está bien ensayada. Ensayaremos los temas nuevos, sin descartar algunos de los movimientos de su suite ‘Palladium New Millenium”, explicó Humberto al destacar que el domingo será la noche de Ray Santos, por lo que el maestro, de 87 años, dirigirá parte de la función.

De otro lado, Humberto Ramírez sigue cultivando laureles en el jazz nacional. Su contribución más reciente es el concepto “Bohemia Jazz” que reúne a varios cantantes del patio, como Nydia Caro, Dagmar, Chucho Avellanet y Andy Montañez. La noche de su estreno durante la reciente presentación del Puerto Rico Jazz Jam en el Teatro Tapia resultó inevitable percibir la presencia espiritual de Lucy Fabery en el escenario.

“Ese disco lo vengo planificando hace tres años y medio. Antes de que a Lucy le diera el derrame en diciembre de 2014, estuvimos en Las Vegas, cuando asistimos a la ceremonia del Grammy Latino. Hablamos de hacer un disco con orquesta para ella porque así comenzó en Cuba y México. Ese era otro proyecto. Pero sí. Lucy era parte de ‘Bohemia Jazz’, con los otros cantantes”.



Como embajador del jazz puertorriqueño, Humberto se encamina a la celebración del vigésimo quinto aniversario de la fundación de su Jazz Project. El sábado 6 de agosto del año en curso celebrará en grande con un concierto en el Teatro Tapia con varios invitados especiales. Esa noche espera documentar la función con lo que posiblemente resulte su primer cedé y devedé en vivo.

“Este año son mis 25 años. Es increíble que haya pasado todo este tiempo desde mi primera grabación”, señala Humberto, que ha editado 26 discos, como un legado fehaciente del desarrollo del jazz en Puerto Rico en las postrimerías del Siglo XX y durante las primeras dos décadas del tercer milenio.

25 años después de la oportunidad que le brindó el fenecido Ralph Mercado de inaugurar la disquera Tropi Jazz con el lanzamiento de su Jazz Project, Humberto califica el desarrollo del género como sólido.

“El jazz en Puerto Rico estoy seguro de que está en uno de sus mejores momentos porque los músicos están conscientes de la música que están haciendo; la están estudiando, escuchando y analizando. No se tiran a tocar jazz a lo loco. Se educan para eso. La forma en que trabajan los medios de comunicación ha cambiado tanto, que nos brinda la oportunidad de que mucha más gente pueda tener acceso al jazz de Puerto Rico”.

Los 26 años del Puerto Rico Heineken Jazzfest; las siete ediciones de su Puerto Rico Jazz Jam y el undécimo aniversario del festival de jazz de Carolina son, indirectamente, fruto del esfuerzo y las puertas que sigue abriendo Humberto Ramírez con su pasión y consistencia.

“Así visualizaba el jazz cuando empecé. Aquí lo que hace falta son talleres y tarimas para que los exponentes del jazz puedan tocar”.

En los pasados 25 años Humberto Ramírez ha grabado discos memorables como “Dos almas”, “Miles Latino”, “Paradise”, “Best Friends” y los dos volúmenes junto a Lucy Fabery, entre otros.

También se ha dedicado a la docencia y ha divulgado su pasión por el jazz en programas en vivo como “Jazz íntimo”, los miércoles de 7:00 a 8:30 p.m. por Radio Oro 92.5 FM, y recientemente, por Radio Universidad 89.7 FM, “Que la música te acompañe”, los viernes de 12:00 a 1:00 p.m.

Lo que le resta, entre otros proyectos, sería un libro sobre sus memorias con luminarias del jazz, como Lucy Fabery y Tito Puente, y grabar un disco sinfónico orientado al “third stream” o fusión del jazz con los sonidos clásicos, en la onda de los arreglos de Gunther Schuller, Bill Evans, Lalo Schiffrin y Michel Legrand.

“Tengo muchas notas y documentos. Tengo un archivo de notas y cosas que han pasado a través de los años. Es algo que está en mi mente, entre tantos proyectos que quisiera desarrollar, como el disco sinfónico que hiciera hacer, que es más complicado y me tomará más tiempo”, terminó diciendo.



Reseña de la Primera Noche: ‘Usted y tenga’ para Henry Cole

El telón de la vigésimo sexta edición del Puerto Rico Heineken Jazzfest se alzó anoche con el concepto experimental The Lab, que reunió, en una jornada no muy concurrida, al baterista Henry Cole, a Pirulo y DJ Guti.

La presentación del baterista Cole, indiscutiblemente, será recordada como la más creativa y de mayor sustancia jazzística de la primera jornada del evento que finalizará el domingo con el homenaje al maestro Ray Santos.

Sin considerar el “big band” de Humberto, la configuración de Villa Locura, de Cole, fue la más numerosa del festival, lo que conllevó largas horas de ensayo de un repertorio caracterizado por arreglos elaborados de singular complejidad que propiciaron una dinámica musical de ensueño por los continuos giros melódicos y solos de la combinación de los trompetistas Piro Rodríguez y Jonathan Powell, con los saxofones barítono de Ricardo Pons y tenor de Mario Castro.


Henry Cole, el baterista que se presentó en la primera noche del Heineken JazzFest


Fue un recorrido imaginario de las aceras de Harlem a los callejones de La Perla y San Antón. De una intensidad rítmica avasalladora, con Cole desplegando en la batería su dominio de los patrones de la música tradicional y contemporánea, los presentes disfrutaron de un concepto jazzístico a veces irreverente, desafiante e impredecible.

La propuesta de Villa Locura, en interpretaciones como “Biol”, “If We Art Related, We Shall Meet” y “Kobe Bryant”, dedicada a la estrella de la NBA, desafía el intelecto por su amalgama de imágenes y emociones, hábilmente hilvanadas en la fusión del rock, el funk, el soul y otros sonidos de los 70, con la bomba, la plena, la rumba y el reggae, como se aprecia en “If We Are Related”.

Su versión de “El diablo”, estampada por Ray Barretto en el disco “Indestructible” grabado en 1973 con Tito Allen, integra toques de bomba con funk, abordando por breves compases matices del swing y dejando el resto a la imaginación. El cantante Jeremy Bosh, de la Spanish Harlem Orchestra, aportó lustre a la presentación de Henry Cole, un genio de la batería de una creatividad soberbia que a la hora de componer pensando en la vanguardia que propone The Lab hay que decirle ‘usted y tenga’.

La función continuó con el esperado debut de Pirulo y La Tribu en el PRHJF. El timbalero y cantante dedicó su presentación a músicos que se encuentran, según dijo, quebrantados de salud, como Dave Valentín, Giovanni Hidalgo, Eric Figueroa y Pablo Rosario.




Con un despliegue irresistible de su dominio de los rudimentos del timbal y sin olvidar la gozadera de “Ya llegó” y el son-chachá “Déjalo que se cocine”, Pirulo satisfizo las expectativas del soberano con su acercamiento al jazz latino mediante composiciones originales y otras, como el estándar “Maiden Voyage” de Herbie Hancock, orientada a la rumba y al chachachá, con solos de Kalani Trinidad en el saxofón y Piro Rodríguez en la trompeta.

Pirulo fue ovacionado de pie y ante la solicitud de una ñapa, regresó al escenario, agradeciendo la oportunidad a la producción del Festival y poniendo a bailar con su gozadera a parte de los presentes con “Pa’ llá, pa’ llá”.





El telón descendió con la esperada presentación de DJ Guti Talavera y su Hip Hop Jazz Live Show. Si bien es un virtuoso del “tornamesismo”, su propuesta descansa en términos jazzísticos en el flautista, saxofonista y clarinetista Damian J., con el complemento rítmico de Joel Pierluisi en la percusión.

Con el uso de un archivo de sonidos pregrabados, de primera instancia, al tocar “My Funky Self” y “Some Kind Of Jazz”, la propuesta resulta atractiva, pero la ausencia de un rapero, que aporte un discurso social a través del “spoken word”, tornó bastante predecible y redundante el resto de su presentación. De todos modos, la propuesta de Guti en el jazz es una en desarrollo a la que le auguramos mucho éxito, preferiblemente, si incorpora el rap.


Entrevista a Ralph Irizarry, Timbalaye: bandera latina en Nueva York

Es la bandera del jazz latino en Nueva York.

En 1996, durante tres meses y sin dinero, el timbalero Ralph Irizarry asumió el reto de organizar su primera banda y, con material inédito, ensayó a Timbalaye.

Entonces, su mensaje a los músicos fue: ‘Señores, no tengo guisos ni tengo dinero, lo que tengo son ensayos’.

Algunos se quitaron, porque necesitaban generar ingresos, pero otros, como Luis Perdomo y Bobby Franceschini, se unieron a la aventura de Ralph que produjo tres discos, como “It’s Time”, y en semanas recientes, “20th Anniversary”.

20 años después de su incursión en el Puerto Rico Heineken Jazzfest, con su peculiar sentido del humor Ralph bromea al decir que debutó a los 40 años y regresa a los 60.

“Es así, ahora estoy en los 60, pero lo bueno es que Luis Álvarez (productor del PRHJF) entendió que la primera vez que fui no pude ofrecer el repertorio que había ensayado porque pasó una tormenta. Al otro día me dejaron tocar tres o cuatro temas, pero me fui de la Isla queriendo tocar un show completo para el público puertorriqueño. Y ahora que salió el disco del ‘20 aniversario’, Luis lo escuchó, le gustó el material y entendió que tenemos un compromiso hace tiempo”, dijo Ralph poco antes de viajar de Nueva York a Puerto Rico.

Esta noche, a segunda hora, le acompañarán los músicos Roberto Quintero, Alex Ayala, Ommy Ramos, Aníbal Rojas, Dennis Hernández y Adam Pérez.

“Lo único que voy a tocar es música de Timbalaye. Material de todos mis discos. Yo rompí el grupo por 12 ó 13 años y hay una generación que nunca ha escuchado a Timbalaye y el repertorio le resultará fresco y nuevo. Por mi trabajo con Rubén Blades tuve que desarmar el grupo, pero gracias a estos músicos jóvenes, que deseaban ver a Timbalaye en vivo, estamos aquí porque los invité a aprenderse el repertorio y a tocar”.

La contribución de Timbalaye al jazz latino es muy importante porque después de la salida del Fort Apache Band ha venido a enarbolar la insignia del jazz latino en la Ciudad de los Rascacielos.

De algún modo, Ralph es receptivo al legado de Tito Puente y al aporte de los virtuosos Willie Bobo y Mongo Santamaría cuando grabaron con Cal Tjader el clásico “Latino”.

“El Fort Apache era el sonido de Nueva York. Jerry se fue para España y este grupo no está aquí. Pienso que Timbalaye es el sonido de Nueva York en latin jazz y un verdadero latin jazz porque nosotros usamos los formatos de hacer un verdadero tema de jazz con la improvisación, los acordes y la estructura que se usa, pero con instrumentos de percusión. Como Tito Puente me dijo, en el mundo entero a la gente le gusta la percusión latina. Digo esto porque Timbalaye no es un grupo de salsa instrumental, que con mucho respeto es lo que tocan algunos que dicen que tocan jazz. Timbalaye es una buena representación del jazz latino en Nueva York”.

Lo que Ralph Irizarry es como músico y director es el resultado de muchas influencias. Chago Martínez, en Ponce, lo enseñó a leer música para percusión. Eso le acondicionó el camino para ser reclutado en Nueva York por Ray Barretto, su padre musical.

“En 1977, Barretto me descubrió tocando con la Charanga Novedades. Tres semanas después empezamos a ensayar la música de “Rican Struction” y fue el primero de cinco discos con él. Una de las sillas más famosas era a la derecha de Ray como timbalero. Los timbaleros de Ray siempre fueron muy importantes. Orestes Vilató, Little Ray Romero y Jimmy Delgado. Para mí ha sido una de las cosas más importantes”.

De Rubén Blades, con quien trabajó alrededor de 15 años, aprendió a conocer el negocio de la música y a desarrollar carácter como director. “Con Barretto y Rubén recibí la preparación para ser director de mi grupo. Ellos no le ataban las manos a nadie. Pensaban en la creatividad y te dejaban crear. Aprendí mucho del negocio y de la ética. El dinero no era todo. Tenían unos principios que preferían no aceptar un guiso por su integridad. Eso lo adapto en lo que hago”.

Otro capítulo trascendental en la trayectoria de Ralph Irizarry es el concepto bailable de Son Café, en particular su segundo disco “Tributo”.

“Cuando decidí hacer música bailable, pensé en seis músicos y en una pareja de cantantes. Ray Barretto siempre hacía una investigación de música vieja para escoger material para sus discos. Eso hice, con temas de los años 20 y 30 del siglo pasado. En el segundo disco ‘Tributo’ le dedico popurrís a Pete Conde, La Lupe, Tommy Olivencia, Charlie Palmieri y la Sonora Matancera. Eso no lo había hecho nadie en la música”.

Otra de sus aportaciones es el concepto Los Viejos de la Salsa, cuyo cedé “Viejos pero sabrosos” envió un mensaje contundente: los músicos veteranos pueden aportar calidad irrespectivamente de sus edades.

“Llegó un momento en que dije: ‘Ay, Dios mío, tanta música de la nueva generación’. Pensé: ‘¿esta gente se habrá olvidado de que músicos como yo, Reinaldo Jorge, Eddie Montalvo y José Mangual todavía estamos vigentes y podemos tocar? Nosotros, que estamos haciendo esto desde los años 60, todavía podemos y queremos tocar un baile. Y decidí hacer un disco con puros viejos de la salsa, que llevamos 40 y 50 años en esto”.

Si alguien aún lo duda, Ralph Irizarry toca de todo.

Pero esta noche le someterá al jazz en una velada que promete.


Charlie Sepúlveda y Deddie Romero en la segunda noche del Festival


Entrevista a Charlie Sepúlveda

Es profesor del Conservatorio de Música de Puerto Rico.

Es libretista y animador del programa “Yunque Jazz”.

Es productor del Luquillo Jazz Festival.

Y dirige, desde hace 25 años, su banda The Turnaround, que le acompañará, 10 años después de su más reciente presentación, a la tarima del Puerto Rico Heineken Jazzfest, el esta noche, desde las 8:00 p.m. en el Anfiteatro Tito Puente del Parque Luis Muñoz Marín en Hato Rey.

En una breve, pero muy reveladora entrevista, el trompetista Charlie Sepúlveda adelantó detalles de dos proyectos muy importantes en su carrera: el disco “Mr. E. P.”, que dedica a su mentor Eddie Palmieri, y el homenaje de Jon Secada a Beny Moré que produjo con arreglos del legendario Ray Santos, homenajeado de la vigésimo sexta edición del PRHJF.

“Tengo dos discos nuevos que van a salir y ya están grabados. Uno es el homenaje a Palmieri, ahí hice una combinación con el rapero 79, que comienza con la melodía de ‘Vámonos pal monte’. Eddie Palmieri grabó con nosotros. Me escribió la canción ‘Charlie’s Whole Tunes Blues”, adelantó.

A inicios de junio BMG distribuirá el tributo a Beny Moré que el cantante cubanoamericano Jon Secada grabó dirigido por Charlie. “Es bailable. Ray Santos me hizo todos los arreglos. Es la orquesta que uso todos los sábados en el Hotel San Juan. Grabamos temas como ‘La culebra’, ‘Bonito y sabroso’, ‘Francisco Guayabal’ y varios boleros, como el dúo de Jon con Beny Moré en ‘Como fue’, gracias a la tecnología y con arreglo de Ray Santos. Que me escogiera Jon para hacer el disco de Beny es una sorpresa grandísima. Primero, no soy cubano y tampoco conocía a Jon. Lo conocí a través de Julio Bagué, de Peer Music. Grabamos en vivo como se hacía antes, con la banda y los coros. Grabamos en Alfa Studios”.

El estreno del disco que le produjo a Jon Secada será el domingo 29 de mayo en el marco del Luquillo Jazz Festival, en la plaza de recreo de la Capital del Sol.

“Me reuní con la junta del festival. El año pasado asistió mucha gente y superamos las expectativas. Este año vamos a tener a William Cepeda con su AfroRican Jazz, el quinteto del saxofonista Jonathan Suazo, el cuarteto del baterista Roy Rodríguez y el cierre será el homenaje a Beny Moré con el ‘big band’ y Jon Secada”.

A corto plazo, empero, Charlie Sepúlveda regresará al PRHJF con The Turnaround, septeto sumamente compenetrado porque trabaja unido desde hace alrededor de una década.

“Estamos tocando canciones nuevas. Vamos a estrenar algunos temas que escribí el verano pasado”, dijo Charlie en alusión a “Liberty”, basada en los primeros compases de “La libertad/Lógico” de Eddie Palmieri, “My Dear One” y el blues “Mr. E. P.”, en la onda que identifica como ‘latin hard bop’.

“Es que el grupo está muy bueno y esta vez decidí ir sin ningún invitado. Tener unido un grupo de jazz latino por tanto tiempo no es fácil”, añadió Charlie al reconocer la labor de Gabriel Rodríguez (bajo), Norberto Ortiz (saxofón), Gadwin Vargas (congas), Francisco Alcalá (batería) y Bienvenido Pimzey (piano).

Aunque trabaja regularmente en San Juan y esporádicamente viaja al exterior, Charlie Sepúlveda ha sido un embajador del jazz en la región Este de la Nación.

Los sábados, de 4:30 a 6:00 p.m., presenta “Yunque Jazz” por Yunque 93 (92.9 FM). La divulgación de la cultura del jazz en el Este la describe como desafiante y complaciente. “La gente llama y le dicen a Raúl Rivera, que es el programador, que le gusta mucho. La programación es muy comercial. En mi espacio toco los discos de mi colección personal y pongo un poco de todo, de Brasil, ‘latin jazz’ de Puente, Poncho y Palmieri, y le doy oportunidad a los muchachos nuevos, como los estudiantes del Conservatorio que hacen sus discos”, detalló Charlie, posiblemente el primer trompetista boricua que fusionó el jazz con el hip-hop, a través de la producción “Watermelon Man” de 1996, en cuya interpretación homónima, de la autoría de Herbie Hancock, se destacan los raperos Kenny Reyes y Roberto Kilo de 3X.


Reseña de la segunda noche: Noche de Fusión y Descargas

El jazz de The Turnaround de Charlie Sepúlveda fluye con una naturalidad pasmosa.

La compenetración del septeto y la experiencia acumulada por sus actuales integrantes, por poco más de una década, garantizan un deleite al sentido de la audición por su precisión y eficacia.

Así fue comprobado en su regreso, tras una década, a la tarima del Puerto Rico Heineken Jazzfest, cuya segunda jornada, anoche, no fue muy concurrida, resultando evidente que la recesión en la economía también impacta a los eventos de jazz.

La noche despegó con aplomo con las interpretaciones de “Sepúlveda Boulevard” y “Liberty”, basada en los primeros acordes de “La libertad/lógico” de Eddie Palmieri y en las que sobresalieron con solos muy articulados el saxofonista Norberto Ortiz, el pianista Bienvenido Dinzey, el conguero Gadwin Vargas y el propio Sepúlveda en la trompeta.

Acto seguido, el líder presentó a sus músicos, incluyendo al baterista Francisco Alcalá y al bajista Gabriel Rodríguez, quien lleva 20 años a su lado. Gabriel es la columna armónica que sostiene el septeto, como se pudo apreciar en su sólido acompañamiento y solo en el estándar “Come Together” del repertorio de Los Beatles, en una versión que The Turnaround orienta al blues y al funk, cuyo intercambio de solos de trompeta y saxofón, con contrapuntos y frases disonantes, la hizo memorable.

El regreso de Charlie Sepúlveda y The Turnaround fue oportuno para el debut en la tarima del prestigioso festival de la novel vocalista Didi Romero, biznieta de Papá Candito, nieta de Sonia López e hija de Deddie Romero, quien hace unos años grabó un disco con Sepúlveda. La jovencita interpretó en correcto inglés el clásico “Summertime” que la inolvidable Lucy Fabery cantaba con un temperamento inigualable.

La trompeta con ‘plunger’ y el solo de Bienvenido en el piano, con el sentimiento del blues, complementaron la versión de Didi, que anoche, a sus 17 años, fue objeto de una fuerte ovación en aprobación a su excelente interpretación.

De “Luquillo Blues”, con un buen solo de congas de Gadwin Vargas, Charlie Sepúlveda y The Turnaround pasaron a “My Dear One”, balada jazz inspirada en su hija Carmen, y a su versión de “Puerto Rico” de Eddie Palmieri, en la que nuevamente sobresalió Gadwin.

Tras una pausa de varios minutos, el ‘master’ timbalero Ralph Irizarry regresó a Puerto Rico para exponer su talento, dos décadas después de la fundación de su ‘ensemble’ Timbalaye.

El saque, con “Ayer y hoy”, fue suficiente para reconocer que Irizarry es un maestro del timbal que domina la percusión menor (la clave, la campana, los platillos, etc.) y las técnicas de la ‘cáscara’, el ‘baqueteo’ y el ‘abanico’, además de un manejo muy ingenioso del silencio durante sus solos.

“Ocean Parkway”, de su nuevo cedé “20th Anniversary”, literalmente fue una clínica de timbal, enmarcada en un feroz masacote en el que la armonización de trompeta, saxofón y trombón, imparte un sonido robusto, tipo ‘big band’, a Timbalaye, banda que también domina los patrones rítmicos del folclor afroboricua, como Irizarry evidenció en “Bomba mundo”.

El dominio de la tradición cubana, como demostró en el chachachá jazz “No Apparent Reason”, de una lectura precisa, es otro de los atributos de Ralph Irizarry. En “Piesote” y “Rumba Jazz” confirmó que es un percusionista que, en la conceptualización de “Timbalaye”, se ha nutrido mucho del acercamiento al jazz de pioneros como Willie Bobo, Mongo Santamaría, Sabú Martínez y Cándido Camero, pero que en su formación como timbalero sus referencias son evidentemente Tito Puente, Manny Oquendo y Orestes Vilató.

Aplaudido de pie y ante al clamor del soberano por otra interpretación , Ralph y Timbalaye se despidieron con la composición “Monte adentro” de Ricardo Pons, estructurada en torno a la tonada de un seis chorreao, cuya dinámica nuevamente propició el despliegue del swing del colectivo, sobresaliendo el trombonista Omi Ramos y el bajista Alex Ayala.

La segunda noche del Puerto Rico Heineken Jazzfest finalizó con el debut del quinteto de Luis Salinas, una de las sensaciones de la guitarrística latina que escala peldaños en el jazz posmoderno.

El repertorio sudamericano es recurrente en sus recitales. Anoche se acercó al clásico “El día que me quieras”, de Gardel y Lepera, y también al bolero “Cuenta conmigo” que interpretó con perfecta dicción y afinación, ampliando su versión con ‘scats’ al igual que en “Cha cha rock”.

En “Para Cheo y Papo”, Salinas canalizó su afición por la salsa en una adaptación de la composición “No vuelvo más” de Rubén Blades que Cheo Feliciano grabó en 1975 en el elepé “The Singer”, con un arreglo de Papo Lucca.

Luis Salinas, después de la explosión de ritmos de Ralph Irizarry, aportó la nota sutil e íntima de la velada con un concepto, en ocasiones, más ‘smooth’ y que amplió con fusiones con el rock, como en “Vamos por ahí”, en la que el intercambio con su hijo Juan Salinas, ambos en la guitarra eléctrica, condujo a una dinámica electrizante que levantó a muchos de las gradas con la incorporación de Roberto Quintero como invitado con un solo de tumbadoras que desembocó en otro del baterista Argenis Peña.

Al filo de la medianoche, Salinas tocó “Alfonsina y el mar” y minutos después el quinteto se reforzó con Quintero en las congas (luego entró Gadwin Vargas por él), Ralph Irizarry en el timbal, el saxofonista Aníbal Rojas de Timbalaye y otros músicos, concluyendo la segunda jornada del festival con una sabrosa e inolvidable descarga, posiblemente el segmento más excitante registrado hasta anoche en el evento, conforme a la intensidad de los aplausos.

La vigésimo sexta edición del PRHJF continuará esta noche con Furito Ríos y su Standard Bomba, la música del baterista Antonio Sánchez y el regreso del saxofonista cubano Paquito D’ Rivera.



Entrevista a Furito Rios

El saxofonista José “Furito” Ríos presentará su más reciente trabajo discográfico, titulado “Standard Bomba”, en la apertura de una velada que amenizarán los grupos del baterista Antonio Sánchez y del veterano saxofonista cubano Paquito D’ Rivera.

Pero no será cualquier apertura.

Furito ha logrado una integración profunda entre la herencia africana del jazz, que radica en la esencia del blues, y el ritmo de la bomba, en su diversidad de seises o toques. Y debutará con su concepto en la tarima del Puerto Rico Heineken Jazzfest con una banda muy aceitada, que conforman el pianista Juan Luis Angleró, el contrabajista Junior Irizarry, el baterista Héctor Matos y los barrileros Héctor Calderón, Omar ‘Pipo’ Sánchez, Víctor Emanuelli y Mariela Mendoza.

“Lo primero que puedo decir de ‘Standard Bomba’ es sobre la plena, que es un ritmo mucho más joven que la bomba. Son los dos géneros que nos abarcan, como también es la música jíbara. Hemos logrado que al público que le gusta el folclor vean su ritmo expuesto de otra manera, pues tienen la misma raíz africana. Hay un punto en que convergen los dos ritmos y ese punto es ‘Standard Bomba”, dijo Furito a la Fundación Nacional.

La receptividad de los puristas o el sector más conservador de los seguidores del folclor afroboricua ha sido muy positiva hacia su trabajo, según la describe. “Es mi apreciación. Lo han tomado como suyo. Quizás sea porque yo no le digo ‘bomba jazz’ o ‘jazz con bomba’, sino que al decir ‘Standard Bomba’ estoy acudiendo al repertorio clásico del jazz y sus estándares, pero trayéndolos al ritmo de bomba, pero no como se enseña. Ambos ceden un poco de su acento. Por eso no puede decir jazz ni bomba, sino ‘Standard Bomba”, explicó Furito, quien creó sobre la base melódica de clásicos de la era del be-bop originales de Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Freddie Hubbard como “Confirmation”, “Hot House” y “Birdlike”, entre otros.

De hecho, las experimentaciones jazzísticas de Furito con los ritmos autóctonos de Puerto Rico se remontan a mucho antes de su Festival de Jazz Borikén, parte de su legado a la cultura nacional. Aunque no extraña dicho taller, sí le complace su contribución al jazz puertorriqueño, con la diversidad de retos y limitaciones que encontró a su paso.


José Furito Ríos


“Las cosas se hacen y tienen un espacio y tiempo. Ya pasó, pero trajimos a la escena musical unos conceptos que de allá para acá se han desarrollado, como el jazz con cuatro, aparte del Jíbaro Jazz de Pedrito Guzmán. Mi propuesta era completamente diferente. Uno se siente a gusto al saber que su trabajo tuvo un alcance como ese. Claro, si hubiéramos estado en Estados Unidos hubiéramos logrado un respaldo monetario para seguir trabajando y ese no es el caso de nuestro país”.

El Festival de Jazz Borikén no redundó en ganancias en metálico, pero sí en un millón de satisfacciones artísticas y personales. “Es una satisfacción bien grande saber que es un ente de cambio en muchas cosas, no solo en el trato hacia los músicos, desde cómo se les paga y cómo se les trata”.

A su entender, el Festival de Jazz Borikén impulsó el trabajo de talentos como Papo Vázquez, Henry Cole, Paoli Mejías y otros. “Henry Cole nadie lo conocía y el primer trabajo importante que hizo en el jazz lo hizo con nosotros. Fue un ente que afectó la escena musical del País. Tuvo su tiempo y su espacio. No lo echo de menos porque fue mucho trabajo para nosotros. Las ganancias profesionales fueron demasiadas”.

Respeto a “Standard Bomba”, es indiscutible su potencial de proyección internacional. No ha trascendido, empero, por sus limitaciones en términos del andamiaje promocional.

“Es sumamente viable. Pero la promoción y el dinero que se necesita no lo tenemos. Ahora mismo con la situación económica mundial menos oportunidades hay. Cuando salí con mi primer disco de jazz no querían grabar puertorriqueños, ahora es muchísimo menos. Esto es simple: lo haces o lo haces tú”.

A pesar de lo dificultoso que es distribuir sus producciones en Puerto Rico, próximamente Furito Ríos lanzará un par de discos de las sesiones en el Festival de Jazz Borikén mientras ya trabaja en el segundo volumen de “Standard Bomba”. Ambos estarán en la tiendita de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

En su debut con el concepto aludido en el Puerto Rico Heineken Jazzfest, a Furito le enorgullece compartir el escenario con una persona muy especial: su hijo Raúl Ríos.

“Está desarrollándose en la música clásica y popular, una hazaña que pocos están haciendo en nuestro país. Ha trabajado en Nueva York con orquestas como la del Metropolitan Opera House. Está muy bien encaminado”.

El grupo de Furito Ríos despegó en la escena jazzística nacional en 1995, precisamente en el Puerto Rico Heineken Jazzfest. Su regreso, 20 años después, es motivo de celebración.

“Estamos ansiosos por hacer un buen trabajo, como siempre lo hemos hecho. Por el tiempo y porque es un día después de mi cumpleaños (el 18 de marzo), que cumplo 50 años”, apuntó.


Reseña de la tercera noche: ‘Standard Bomba’: lo mejor del Festival

Con una propuesta digna de los escenarios jazzísticos internacionales, nuestro Furito Ríos celebró su cumpleaños con “Standard Bomba”, el capítulo más excitante de la tercera jornada de la vigésimo sexta edición del Puerto Rico Heineken Jazzfest.

Con el acompañamiento de los barrileros Héctor Calderón y Víctor Emanuelli en el primo o buleador, y Raúl Rodríguez, Omar Sánchez y Mariela Mendoza en el seguidor, el saxofonista sorprendió al público del Festival con el concepto más tradicional de las tres noches pues tanto la bomba como el blues, base de sus versiones de los estándares de la era del be-bop que estampó en el cedé “Standard Bomba”, son expresiones de raíces africanas.

Su convergencia es la expresión que Furito clasifica, no como bomba jazz ni jazz bomba, sino como “Standard Bomba”, donde seises o toques como el bámbula, hoyo mula, holandé y el corvé revitalizan obras como “Birdlike”, “Body & Soul”, “Yes or No” y “Confirmation”, originales de los legendarios Freddie Hubbard, Johnny Green, Wayne Shorter y Charlie Parker.

La propuesta de Furito, en un mundo que se empequeñece dramáticamente gracias a la globalización mediática de las culturas, sugiere imágenes de Charlie Parker caminando con su saxofón junto a Rafael Cepeda con un barril al hombro o el contraste de la convulsión del subterráneo del bajo Manhattan con el olor a melao que emana del ingenio azucarero.

Si bien la interpretación de los seises de bomba, además de los barriles primo y seguidor, tradicionalmente se ha caracterizado por instrumentos como la maraca de higüera y el cuá, anoche el complemento de dichos instrumentos afroboricuas de percusión menor lo aportó nítidamente el baterista Héctor Matos.

Al repertorio auténticamente jazzístico de la presentación de “Standard Bomba”, Furito incorporó la composición “Little Sunflower”, clásico del trompetista Freddie Hubbard que interpretó un músico muy especial: su hijo Raúl en la trompeta, joven que también lo acompañó en “Birdlike”, resultando evidente por demás su buen labio, tono brillante y recio, fraseo expresivo y swing.

“Cherokee” descansó en la arrolladora base de los barriles, en el solo de Furito en el saxofón tenor, con su peculiar profusión de notas, y particularmente en el solo del pianista Juan Luis Angleró, muy familiarizado con el lenguaje del jazz.

Con los estribillos tradicionales de “Yo bailo mi bomba en barrilé”, “Bambulae sea ya”, “Pablolín”, “Oye Leticia” y “Los nombres nombrados”, los barrileros cantaron a las familias que han cultivado la bomba por generaciones y alternaron en algunas figuras de baile, como los piquetes que pidió Mariela, con Furito improvisando en torno a las melodías de estos cantos de la bomba ancestral.

A segunda hora, el baterista azteca Antonio Sánchez presentó su obra maestra “La Suite de los Meridianos”, que ha sido elogiada por la prensa internacional y que, concebida en su primera parte en torno al ‘straight ahead jazz’, revela el perfil fílmico de la formación de este virtuoso de la batería, egresado de Berklee y que ha tocado con los grandes del jazz, incluidos los boricuas Miguel Zenón y David Sánchez.

“La Suite de los Meridianos” es un viaje por la geografía del cuerpo y la mente que combina sonidos acústicos y electrónicos; jazz y rock, y una música muy personal que se sugiere a la imaginación de cada cual. De lo violento a lo sublime y esotérico, Antonio y su cuarteto Migration (John Escreet en el piano, Matt Brewer en el bajo, Seamus Blake en el saxofón tenor y su esposa Thana Alexa en los efectos vocales) desafían la métrica de la música y los rigores de la armonía para subyugar al auditorio con un concepto que a veces transita más por el sendero del ‘free jazz’.

En los ‘scats’ y ornamentos melódicos de Thana son claras las influencias de la cantante Petra Haden, que ha recreado con su voz los temas de películas como “Superman” y “La Guerra de las Galaxias”.

A tercera hora, el saxofonista cubano Paquito D’ Rivera y su quinteto, con toda la veteranía y experiencia acumulada a través de una vida consagrada a la música, matizó con la sonoridad del Caribe su repertorio al incorporar a Víctor Provost en el tambor de acero.




De su concepto discográfico en honor de Armando Manzanero, abordado por su paisano Jesús “Chombo” Silva en la década de 1960 con Gema Records, pero ampliado por Paquito con swing y variaciones melódicas, D’ Rivera aportó a la velada una nota de romanticismo con su versión del bolero “Llévatela”.

De otro trabajo reciente, en que integra el jazz con la música clásica, Paquito dobló al clarinete para interpretar en blues el “Segundo Movimiento para Clarinete y Orquesta” de Wolfgang Amadeus Mozart, a quien identificó como el músico más grande del mundo.

Paquito D’ Rivera se despidió con la parte para piano de la “Suite de Andalucía” de Ernesto Lecuona, oportuna para que su pianista Alex Brown desplegara sus conocimientos de la obra del compositor cubano más famoso e influyente de la historia. Y no sólo Brown, sino el colectivo porque su versión de Lecuona es un soberbio ‘tour de force’ en que hay acomodo para el blues, el swing, la bomba, la llanera y otros ritmos, en una confluencia extraordinaria de géneros.





A petición del soberano, que a las 12:20 a.m. de hoy se resistía a abandonar el Anfiteatro Tito Puente, Paquito y sus músicos complacieron con el bossa nova “Song For Maura” que, con mucha empatía, desembocó en el montuno de “Oye cómo va” de Tito Puente.

El Festival concluyó el domingo 20 con el homenaje al maestro Ray Santos. Esa última velada contó con la actuación de la cantante Roberta Gambarini y de la Big Band de Humberto Ramírez que tuvo la Dirección Musical del homenajeado, el Maestro Ray Santos


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Gilberto Santa Rosa cancela gira a Europa



Debido a los lamentables sucesos de violencia ocurridos ayer en Bruselas, Gilberto Santa Rosa ha cancelado la gira artística que lo iba a llevar, desde este fin de semana, a Europa.

El sonero tenía previsto presentarse con su orquesta este Sábado 26 en Rotterdam, Holanda, y el Domingo 27 iba a estar en Saint Denis, París.

Adicionalmente, Santa Rosa estaba anunciado en Abril para el Festival Pal Mundo, que se lleva a cabo en las ciudades españolas de Madrid, Málaga y Valencia

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Renzo Padilla en Peru


El sonero peruano Renzo Padilla está, después de varios años, de nuevo en su tierra.
Ayer temprano estuvo en "Los Desayunos de Correo y USIL" vía Willax TV y pronto anunciará presentaciones.

Si no pudieron verla, esta es la entrevista realizada por Johnny Padilla...




22 mar. 2016 0 comentarios

Oyelo que te Conviene: Evidencia de Willie Rosario, no hay música como ésta



Por: Eduardo Livia Daza

“No hay música como esta” nos dice Willie Rosario en uno de los temas y tiene razón. Ese afinque y sabor de su orquesta se mantienen intactos, incólumes al paso de los años y son un sello personal, fruto de talento y disciplina que, unidos, convergen nuevamente en Evidencia, el disco que el Maestro acaba de producir de la mano de Bobby Valentin  para el deleite de todos sus seguidores.

Le pregunto al Maestro por Valentín y me dice sin dudar: “es un genio, uno de los mejores arreglistas. Empezó tocando conmigo así que conoce el sonido que quiero. Cuando hay una persona como Bobby Valentín trabajando contigo, eso está garantizado”.

Tuvieron que pasar diez años para tener un disco nuevo de Willie Rosario. “Ahora no hay multinacionales que te contraten, entonces todos los músicos tenemos que invertir para nuestras propias producciones y eso es difícil”, ensaya el timbalero para explicar el paréntesis de una década

A través de sus ocho canciones (incluido el instrumental “Rosario’s Beat”, toque de Latin Jazz con vibráfono y guitarra que rememora el sonido de Willie Bobo y Cal Tjader y que es “un regalo de Bobby Valentín” en las palabras del propio Don Willie) los Salseros podemos gozar nuevamente en Evidencia de ese trademark que es el “sonido Rosario”, con Beto Tirado y su barítono clásico “abriendo la pista” para el bailador y con cuatro nuevas voces (José E.Parra, Miguel Ortiz, Carlos Lugo y Kayvan Vega) compartiendo la responsabilidad vocal en “La Banda Que Deleita”.




A propósito de Beto Tirado, Rosario reconoce que se trata de un músico que lo acompaña ya por más de 30 años, “muy correcto y leal a la orquesta”. Cuando se refiere a sus cantantes nos remarca que todos ya llevan unos cuantos años en la banda, con excepción de Miguel Ortiz, la más reciente adquisición.

Uno de los invitados especiales es el experimentado Alex D’Castro, a quien podemos oír en el medley de boleros (“De Enero a Enero”/”Nuestra Cancion”) y en “Que Bonito es el Amor”.

El Medley es un nuevo homenaje a uno de sus cantantes favoritos Tito Rodríguez. “Siempre procuro en todos mis discos de grabar algo suyo. Esta vez elegí dos boleros, entre ellos “Nuestra Canción” que es una belleza de tema, compuesto por Portillo de la Luz y que lo han grabado grandes como Santitos Colón (con Tito Puente), además del propio Tito” nos dice Don Willie.

Cuando escuchen “Defiende El Amor” (compuesta originalmente por Pablo Milanés como “Son Para Un Festival” y grabada por Roberto Roena a fines de los 80s), “Ahora Sí Que Tengo Ganas” (de Tito Rodríguez, grabado antes también por Roena con Los Megatones y por Los Hermanos López, esta vez arreglado por José Madera) o “Ya No Eres Nada” (escrita por Luis Lang y grabada originalmente por el cubano Denis & su Swing) se darán cuenta que esto va en serio, que los 86 años de edad del Maestro (admirablemente bien llevados)  traducidos en sabiduría musical no son por gusto.


Pero cuando disfruten de “La Raza Caliente”, compuesto y vocalizado por Juan José Hernández (el líder de San Juan Habana y uno de los mejores compositores de la Salsa de hoy), no les quedará duda que Puerto Rico tiene Salsa y que el Maestro Rosario es uno de sus más grandes cultores.

Ayer Juanchi me contaba que el número ya tiene unos años, es de la época en que él pertenecía aún a la banda del Maestro. En medio de una gira, Juan José le presentó el tema a Willie (dentro de un avión), quien quedó encantado por la letra y de inmediato fue donde estaba sentado el trompetista Marcelo Rosario a pedirle que le haga el arreglo musical. Tuvieron que pasar varios años para que el tema vaya a los estudios y, al fin, Hernández grabe su composición con "La Banda Que Deleita".

“Que levanten la mano los Salseros, ¿Dónde están?” dice el coro. Sería un error no responder “Presente” para agradecer a Willie Rosario por esta nueva “obra maestra” que incluye desde hoy en su discografía.

A continuación los invito a escuchar mi entrevista al Maestro presentando él mismo su disco. Podrán comprobar que no exagero con los elogios. Esto es Salsa, Afinque y Sabor…. “No Hay Música Como Esta”…. Oyelo que te Conviene!