2 oct. 2016

Diego El Cigala presentó su faceta salsera


Diego El Cigala con la dirección musical del colombiano José Aguirre


Fuente: Agencia EFE

El cantaor español Diego el Cigala presentó ayer su faceta más salsera en un concierto en San Juan que supone el inicio de una gira mundial en la que presentará el repertorio de "Indestructible", disco grabado en parte en la isla junto a destacados músicos del género caribeño.

El Cigala actuó ante un casi lleno Centro de Bellas Artes de la capital en su vuelta a Puerto Rico después del concierto del pasado mes de mayo, cuando desató la polémica por subir -supuestamente- con varias copas de más al escenario, según recogió en aquellas fechas la prensa local.

"Le doy gracias a Dios por estar hoy en Puerto Rico, la cuna de la salsa", dijo el artistas español al comienzo de una actuación en la que desató continuamente los aplausos de un público entregado que siguió un espectáculo de una hora y media en el que interpretó 17 canciones.

El Cigala, cuya voz quedaba algo ahogada durante las primeras canciones por la música, abrió con "Moreno soy", seguida de "Juanito Alimaña" y "Al paso de Encarnación".

En la cuarta canción dio entrada a los maestros puertorriqueños de la salsa Bobby Valentín, Roberto Roena y Luis "Perico" Ortiz, lo que provocó el delirio del público, cerca de 2.000 personas de edades muy diferentes.

El Cigala entraba y salía del escenario, se abrazaba a sus invitados y bebía, esto último jaleado por los asistentes cada vez que echaba un sorbo a su vaso.

El concierto lo fue de salsa salvo en la mitad de la actuación, en la que se marcó tres canciones acompañado solo por el piano, un breve descanso del género caribeño al que volvió hasta el final de la actuación.

La voz del artista español sonó con mucha más energía en la segunda parte del concierto, coincidiendo con los momentos de mayor deleite del público.

"Indestructible" es un disco grabado en parte en Puerto Rico junto a un grupo de músicos integrantes muchos de ellos de las estrellas de la Fania.

El artista rinde homenaje en "Indestructible" al género tropical fusionado con su estilo de flamenco.




Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Rafael Vega Curry

El concierto “Indestructible”, ofrecido el sábado por Diego el Cigala en la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes de Santurce, fue una noche de salsa dura e interpretaciones de piezas del cancionero popular latinoamericano en la voz y sentimiento de un genuino cantaor flamenco.

El madrileño nacionalizado dominicano es de esos artistas que nacieron para estar sobre un escenario. Auténtico, espontáneo, con su cara de niño travieso que se lo está gozando todo, el cantaor puso el alma en sus interpretaciones, haciendo que el concierto de dos horas transcurriera como un encuentro feliz entre amigos.

La presencia de cinco queridos salseros puertorriqueños –Bobby Valentín, Roberto Roena, Luis “Perico” Ortiz, Reynaldo Jorge y Pablito Rosario- reafirmó el claro vínculo con la salsa clásica que se quiso establecer.

No faltaron los fallos: al comienzo, el sonido de la orquesta ahogó la voz del cantante, quien además, en par de ocasiones, había salido del escenario y no estaba presente cuando ya la orquesta había comenzado. Resultó curiosa la repetición de un tema, “Indestructible”, precisamente, y a algunos de los presentes pudo haberles incomodado el hecho de que el cantaor estuviese consumiendo lo que presumiblemente eran tragos durante toda la jornada.






Sin embargo, nada de esto opacó la alegría y la energía de la noche. El público ovacionó al Cigala y a la orquesta comandada por José Aguirre desde el arranque mismo, con una arrolladora versión de “Nací moreno”. Evidentemente gozoso, el cantaor dijo sentirse “muy contento de haber podido hacer este proyecto trabajando con verdaderos genios” (un disco titulado también  “Indestructible” y con varias de las Estrellas de Fania se estrena a fin de mes) y celebró estar en “Puerto Rico, cuna de la salsa”, lo que enardeció más aún a los presentes.

La primera parte del concierto se dedicó íntegramente a la salsa clásica, con poderosas versiones, en arreglos nuevos, de “Juanito Alimaña”, “El paso de Encarnación”, “Periódico de ayer”, “El ratón” y “Hacha y machete”. En la segunda, “Perico” Ortiz y Reynaldo Jorge se unieron a la banda con brillantes solos de trompeta y trombón, respectivamente, mientras que Valentín, Roena y Rosario tocaron en “El ratón”.

Haciendo buena su aseveración de que “un bolero se canta con la misma tragedia que una soleá”, el Cigala le dio entonces un giro dramático a la velada, interpretando tres boleros a dúo con su pianista Jaime Carabuch. En “Soledad”, “Vete de mí” y “Cómo fue”, el cantante hizo gala de su sentimiento flamenco, mientras que Carabuch mostró su exquisito pianismo.

Con la orquesta de regreso, el resto de la jornada transcurrió entre el bolero, el danzón, el cha-cha-chá y la rumba con sentidas y sabrosas versiones de “Inolvidable”, “Si te contara”, “Veinte años”, “Lágrimas negras” y “Dos gardenias”, el jubiloso fin de fiesta que puso a los presentes a bailar.

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