30 oct. 2016

"Crónica de un goce anunciado" - Eddie Palmieri regresó a Perú


Eddie Palmieri baila durante su presentación en el Festival All Access - Lima, Perú


Por: Eduardo Livia Daza
Fotos: Norma Livia Daza

Camina lento, toma el micrófono al centro del escenario y dice: “Han pasado veintiseís años que no he tenido el honor de volver a su país”. Y acto seguido nos advierte: “pero esta noche me voy a desquitar”.

En sus recuerdos de esa primera vez en Perú, la imagen de Doña Iraida (su esposa fallecida el año 2014) está muy presente. Ella era su Manager en aquel 1990 y es por eso que para ella fueron dedicados, con toda justicia, los primeros minutos de su show, solo al piano.

El Maestro marca a la orquesta y Hermán Olivera, vestido de blanco, irrumpe: “Orecuami Obatacuami”. A su lado está Renzo Padilla, emocionado haciendo maracas y coros y representándonos a los peruanos en tarima. La cosa se va poniendo buena.




“Hace tiempo que vengo sonando el tambó” Sí. Hacía tiempo que esperábamos verlo en Perú, algo que parecía improbable y por lo cual nos fuimos a Colombia cinco años atrás y repetimos el viaje el año pasado para seguirlo de Cali a Medellín.

Ahora estaba en el Estadio Nacional, echando unos cortos pasos de baile y pidiendo a continuación “un cachito pa’huelé” para que “las cuerdas de oro” de Nelson González y su tres cubano autografiado por Cachao hagan de las suyas. Nelson es parte de ese “trío cómplice” de piano, tres y bajo que lo completa Luques Curtis, quien a sus 33 años no solo es un gran contrabajista de jazz sino también, al lado de su hermano Zaccai, productor musical con su Truth Revolution Records.




Luques es un discípulo aprovechado del gran Andy González (quien coincidentemente fue también bajista de esta gran orquesta a fines de los 60s) y es quien más comparte con el pianista esas sonrisas y guiños durante los shows. Es también un “guerrero de palo pa’rumba” ofreciendo un largo solo mientras su Jefe vuelve a pedir la clave a los salseros que ya estamos montados 100% en tremenda rumba.

El Maestro se está riendo muy seguido en tarima con sus músicos, lo vemos y pensamos que cualquier cosa puede pasar. Y si se anima nuevamente a bailar, podemos estar seguros de que está feliz y absolutamente entregado en su show. Sálvese quien pueda, “moforibale al Tambó”, El Pequeño Johnny aumenta aún más la excitación sonora y Joe Fiedler con su trombón completa el abuso musical.


"La banda que manda"


“Yo quiero que hablen con el empresario y díganle que no espere 26 años más.  Y como no vine por 26 años, quiero venir por los próximos 26, una vez cada año”,  dice el Maestro enseñando su medalla con las Palmas Musicales que en la víspera recibió.

En esa víspera, él se había emocionado con el homenaje de su escultura en el Callao y luego yo había compartido en su mesa, con Norma y Juan Fernando Trujillo, una de las charlas más interesantes de mi vida salsera.


Mi charla con Maestro Eddie Palmieri en Lima, Perú


Ya que hablamos de los vientos de la banda, ahí también están Louis Fouché en el saxofón, Jonathan Powell en la trompeta y Jimmy Bosch y sus moñas al trombón, esas que ya patentó desde sus tiempos con Barretto en los 80s.

Son precisamente Powell y Bosch quienes se trenzan en un momento en un feroz contrapunto de trompeta y trombón que provocan al mismísimo Rubén Blades (“el dueño de la fiesta” puesto que era su despedida de los escenarios salseros en Perú) a transmitir en vivo en su página de Facebook ese fragmento del show. “Perdóname mami” dice Olivera y el Maestro nos reta y dice “Así se toca”.


Jimmy Bosch y Jonathan Powell en fiero mano a mano de trombón y trompeta


Todos los músicos tienen la oportunidad de lucirse. Todos. Hay que disfrutar a Camilo Molina en el timbal cuando no hay malanga y también hay que oir a Nicky Marrero (que alterna en bongó y timbal) y a Louis Fouché y su saxofón. Nos conviene.


Nicky Marrero en solo de timbal


El saxofón de Louis Fouché


Se cumplieron casi hora con veinte minutos cuando el Maestro y su Orquesta se fueron pa’l monte, acabando con su comparsa en el Festival All Access. Esa noche fue feliz y nos hizo felices con su música. Nosotros salíamos a la mañana siguiente temprano para Cuba y yo casi no pude dormir por la “potencia concentrada” recibida.

Es debido a ese viaje que recién puedo escribir hoy (una semana después) acerca de esa sobredosis de Salsa dura que nos regaló con su sensacional Orquesta ese Maestro cuyo nombre es Eddie Palmieri. Se iba a desquitar, lo había advertido. Lo hizo.“Oyelo que te conviene”