12 sept. 2016

Las confesiones de Richie Ray




Fuente: Fundacion Nacional Para la Cultura Popular, Puerto Rico. Por: Jaime Torres Torres

En 2016 se conmemoran 40 años del lanzamiento del primer disco cristiano oficial – bajo el sello Vaya – de Richie Ray y Bobby Cruz, titulado “Reconstrucción”, que contiene el súper éxito “Juan en la Ciudad”.

Richie, de 71 años, conversó con la Fundación Nacional para la Cultura Popular, previo al concierto con Bobby el 1 de octubre en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, que servirá de vitrina para el estreno local del concepto “Salsa Factory Bunch”.

Con dinamismo contagioso y haciendo galas de su don de buen conversador, Richie evocó su encuentro con su amigo Bobby; su perseverancia en el camino de Dios; de su autobiografía y, con mirada crítica, analizó la misión de las iglesias en la sociedad posmoderna.

¿Cómo se conocieron Bobby y tú?
“Nuestros padres emigraron a la Costa Este de Estados Unidos en la década de 1940. Mi madre Cristina y su mamá Goyita trabajaron juntas como costureras en una fábrica de salvavidas para los guardacostas. La amistad viene por nuestras madres y hay una relación familiar a través de los años. Cuando nos juntamos, Bobby estaba trajando como joyero y haciendo mucho dinero, pero estaba aburrido. Yo decidí no seguir en la música clásica porque la gente de este género me parecía muy seria y me acerqué a la música popular”.

¿Cómo describes la compenetración del binomio?
“Bobby no había estudiado música y yo no sabía nada de la vida. Pero Bobby sí. Había tenido una pandilla y le decían ‘Flame’. Y rompían cabezas y tiraban gente de los techos y todo eso. Nos juntamos con la idea de hacer algo diferente, original y sin copiar a nadie. Mi nombre es Richard Maldonado Morales. ‘Richie Ray’ es nuestra creación”.

¿Cuándo descubriste la riqueza cultural de Puerto Rico?
“En la década de 1960, cuando grabamos “Jala jala y Boogaloo” (1967) visité a Puerto Rico por primera vez. Así comencé a conocer su cultura y su gente. Una vez en un campo escuché a Ramito por la radio y me estremeció apreciar como el trovador ponía su corazón en la décima. Y me identifiqué como boricua, comprendí que era de acá”.

¿Cómo la diáspora boricua percibe la crisis del Puerto Rico de 2016?
“Aclaro que nací en Brooklyn, al otro lado, pero me considero boricua. Tengo un poquito de las dos cosas. Sé que mucha gente va saliendo de la Isla, pero el ser humano va a sobrevivir y buscará la forma de cuadrar la caja. Oramos para que la situación en Puerto Rico se pueda calmar, que nos ayudemos mutuamente”.

Tras poco más de cinco décadas de colaboración con Bobby, ¿qué les motiva a continuar unidos?
“La gente quiere ganar dinero, ser famosos, quieren comprar un carro. Nosotros hemos hecho todo eso. En la mente y en el corazón uno se siente joven. Lo difícil es que cuando uno se levanta por la mañana. Bobby y yo seguimos trabajando porque hemos decidido ayudar a la juventud en el ambiente de la salsa. La música suena igual. Uno no sabe quién canta. Llega el momento en que empalaga. La única salsa que ponen es la salsa vieja y le está resultando imposible a los jóvenes poner sus discos en las emisoras. A uno mismo nos preguntan si tocan “Agúzate” o “Jala jala”.

Acaso, ¿se avecina el retiro de Richie y Bobby?
“Nosotros no nos estamos retirando. Hay Richie Ray y Bobby Cruz para rato. Es como el pastor: no hay retiro, el ministerio es para toda la vida. Lo que queremos es extender una mano, dar por gracia lo que hemos recibido por gracia”.

Bobby Cruz dijo en una reciente entrevista con este medio que si no se hubiese convertido al cristianismo quizás no estaría vivo. ¿Opina igual?
“Probablemente no estaría vivo porque esa vida te va acabando rápido. Muchos han muerto. Gracias a Dios porque cuando lo conocí se me abrieron los ojos. En esa época salió el Sida y estaba el ‘crack-cocaine’. El Señor me sacó a tiempo. A mi hermano [Raymond] la droga lo acabó. Como viví la experiencia de mi hermano, sé que la gente entra ahí por otros problemas que tienen. Al final de cuentas Cristo es la solución; Dios en cada corazón individual”.

El recordado trompetista Ray Maldonado, hermano de Richie Ray


¿Qué llena Cristo en tu vida, 42 años después de tu conversión?
“Estoy en el proceso de publicar mis memorias. Mi autobiografía. Digo que llegué a sentirme como un payaso, que divertía a la gente y al quitarse el maquillaje frente al espejo lloraba. Tuve muchos problemas en mi vida y no podía realizarme. Sabía que la fama no era lo verdadero. Trataba y trataba hasta que Dios buscó la forma de encontrarme. Me siento realizado. Esto se compagina. Yo tocaba por tocar y ahora todo tiene su propósito. Entiendo que Dios me dio un don con un propósito y es encaminar a los jóvenes de la manera correcta”.

¿El libro será publicado en español?
“La viuda de mi hermano Ray, Lisa Maldonado, me presentó una agente literaria. Me dijeron que se necesita mucha edición. Vamos a pasar por todo ese proceso en inglés y después lo publicaremos en español el año que viene”.

¿Será un testimonio o un libro de autoayuda?
“Hablo desde que tengo conciencia de mi vida. Hablo de mi padre Pacífico y de mi madre Cristina. Yo era más como mi mamá y mi hermano Raymond como mi papá. Salen un montón de novias. En el cristianismo hay muchas libros que son de testimonios. Quise hablar de toda mi vida. Termina poco después de la conversión. En mi matrimonio con la que es mi esposa hoy día Angie, 41 años después. Eso es un milagro porque en aquellos tiempos Bobby yo teníamos una todos los días. Es un cambio drástico. Creo en la familia y en el matrimonio”.

¿Cómo describe la acogida que la denominación cristiana que pastoreas en el estado de la Florida le ofrece a la persona homosexual?
“Amo al homosexual. En mi vida he conocido muchos y han sido la gente más dulce, productiva y con talento para el arte que he conocido. Soy el pastor que me desnudo delante de la congregación. Hay cosas en la Biblia en las que no estoy de acuerdo y tengo la confianza de decirle a Dios que no las entiendo. Yo oro y pido a Dios por todo el mundo. En mi congregación tenemos homosexuales y lesbianas. Y los amamos”.

– ¿Qué opinas de los reverendos que juzgan a las personas diferentes dejando caer todo el peso de la Biblia y la moral cristiana?
“Yo no lo puedo hacer. En aquellos tiempos yo era un afrentado. Si había coca, yo quería toda la coca. Si había sexo, yo quería todo el sexo. Pero Dios me cambio. Y me dejo llevar por lo que dice la Biblia”.

¿El reguetón es música del maligno?
“Mucha gente en la iglesia cree que el reguetón es del diablo. Pero es la voz del pueblo, es la poesía de esta generación. Pero no apruebo cuando los reguetoneros hablan de matar o barren el piso con la mujer. Ahora mismo en el concierto del 1 de octubre tendremos a Eybiem, que puso al día ‘Agúzate’ que tiene casi 50 años”.

¿La gente realmente se convierte en los conciertos de Richie Ray y Bobby Cruz?
“Se nos acercan personas que nos dicen que aceptaron al Señor en alguno de nuestros conciertos que hoy son pastores. Nuestros conciertos no son una misa, la gente viene a oír nuestros éxitos. Le damos salsa hasta no poder más y al final les hablamos de Cristo. Una vez fuimos a una fiesta patronal y el alcalde estaba enfermo y ahí mismo oramos. Y la gente pude ver como realmente funciona el cristianismo. Tenemos que ser una pantalla para que la gente vea lo bueno que es Dios”.



¿Qué espera Dios de Puerto Rico?
“Fe. Una relación sincera con Dios. Puerto Rico es importante para Dios. Puerto Rico es un proyecto de Dios, que mira el corazón de Puerto Rico. Ese es el secreto del cristianismo. Tenemos que meter mano. Si uno se decide con fe y se agarra al Señor, es posible. Dios nos puede arreglar. Dios quiere bendecirnos, pero a su manera y no a la nuestra”.

¿Por qué, a pesar de que en Puerto Rico hay tantas denominaciones cristianas, la vida no mejora?
“La gente en general mira a los cristianos y ve cosas que no son cristianas. Ven hipocresía y prefieren continuar su vida. Le digo a la gente que sus hijos van conocer a Cristo no a través de lo que les digan, sino por sus testimonios. La gente piensa que mi iglesia es un palacio y que tengo una orquesta sinfónica, pero yo toco con un teclado Casio y mi esposa toca una pandereta bien buena. La cosa no es tener un palacio, sino predicar el evangelio con fragor y con amor”.

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