11 ago. 2016

Héctor Lavoe en Perú: el recuerdo de Jorge Fernández y Frank Griffiths




Completando el excelente reportaje realizado con motivo de los 30 años de la única visita de Héctor Lavoe a nuestro país, el equipo de Salserísimo Perú presenta las entrevistas a Jorge Fernández y Frank Griffiths.

Fernández y su promotora Show S.A. era el responsable de contratar a todas las figuras que en la década del 80 llegaron al Gran Estelar de la Feria del Hogar. Griffiths era, por aquel entonces, Gerente de Producción de la Feria.

Testimonios importantes, desde otra óptica, que compartimos con Ustedes siempre en recuerdo de esas seis noches inolvidables.


Jorge Fernández, el hombre que contrató a Lavoe
Fuente: Salserísimo Perú. Por: Martín Gómez V.

Con don Jorge Fernández no hay leyendas urbanas ni nada que se le parezca. El hombre, a sus 91 años de edad, recuerda a la perfección cómo fue la negociación para traer a Héctor Lavoe a Perú. Eso fue a inicios de 1986, pues para marzo o abril ya todo debería estar definido y así empezar la promoción: “Viajé a Nueva York para reunirme con Héctor Maisonave, que era el representante de Lavoe. Yo conocía a Maisonave solo de nombre. Así que fui a una oficina pequeñita de Ralph Mercado, en Broadway, y allí me dieron sus datos”.

Fernández recuerda que éste lo invitó a su club nocturno, donde trabajaba Héctor Lavoe por las noches, y allí hicieron un primer acuerdo. ¿Fue complicado tomar la decisión de contratar a Lavoe? ¿Maisonave en algún momento le dijo que el artista era un poco complicado?, le preguntamos. El empresario, con la sonrisa que le da la experiencia, nos responde: “En los negocios no hay nada difícil mientras haya dinero de por medio. No nos engañemos. Era lo que pedían ellos y lo que uno aceptaba o no aceptaba. Pero todos (los artistas) querían venir. La feria ya era famosa en toda Latinoamérica”.

A su regreso a Lima, Fernández cuenta que siguió con las negociaciones hasta que llegaron a un arreglo. “En esa época no había Internet ni nada parecido como para agilizar el contrato. Así que Hermes Landa, que se iba para allá, nos apoyó llevando el contrato firmado para entregárselo a Maisonave”.

Lo que vino luego fue esperar la fecha de llegada del cantante y organizarse para cuidarlo al máximo. Fernández ya conocía el problema de adicción del cantante. “Lo que hice fue poner gente en el piso en el que estaba Lavoe y por turnos. De ese modo, vigilábamos que nadie le lleve droga o algo por el estilo. Felizmente, todo transcurrió de la manera más tranquila. Yo mismo estuve un poco preocupado”, afirma. Sin embargo, Héctor no dio problemas. Todos se quedaron sorprendidos. El empresario cree que artistas como Charly García lo complicaron más, pues siempre se le escapaba.

Los seis conciertos de Héctor en la Feria del Hogar, como ya se ha mencionado en este especial, fueron inolvidables. Fernández quedó tan satisfecho que de inmediato pensó que Lavoe podría regresar al Gran Estelar al corto plazo. Se planificó algo para 1988, pero esa ya es otra historia. Hoy, don Jorge, sigue al frente de su empresa Show S.A., y está súper enterado de lo que ocurre en el mercado del espectáculo.

Héctor Lavoe y Jorge Fernández en Lima, 1986


Se queja del pobre papel que cumplen las radios en cuanto a difusión de buena salsa y también de la escuálida difusión de la cultura popular en los medios impresos. “Son otros tiempos. Pero quienes tienen la potestad de programar música deben dejar de pensar que estamos incapacitados de oír nuevas propuestas”. Don Jorge, el empresario que por muchos años estuvo detrás del Gran Estelar de la Feria del Hogar, aún tiene mucho por contar. Quizás muchos fanáticos de Héctor Lavoe no lo conocían. Pero allí está. Vigente y feliz de compartir su historia, de compartir el papel que jugó. Porque para él, felizmente, todavía no ha llegado el final. Su aporte durará para siempre.






Frank Griffiths: “Héctor Lavoe era la antítesis del típico cantante salsero”
Fuente: Salserisimo Perú. Por: Martín Gómez V.

“Tú estás en peligro de muerte”, le dijo Héctor Lavoe a Frank Griffiths. Y este quedó paralizado. No podía creer que una persona que acababa de conocer le dijera eso. En ese momento, el gerente de Producción de la Feria del Hogar atravesaba por una situación muy delicada en su familia. Uno de sus sobrinos había sido secuestrado y él estaba en plenas negociaciones con los captores.

“Nadie sabía lo que estábamos pasando. Incluso, cuando me preguntaban que habían tales rumores (lo del secuestro), yo les decía que no, que acababa de ver a mi sobrino yendo al colegio con el uniforme. Inventaba cualquier cosa”. Pero eran días difíciles. Por eso, Frank se impresionó cuando Lavoe, el primer día del ensayo, cuando apenas se habían saludado, en conversación a solas, por pedido de Héctor, le dijo eso sin reparos.

Pero Héctor tenía otra novedad para Frank. “Mira, aquí me han contratado por seis días. Yo nunca voy a cantar seis días. Tú sabes que yo tengo mis cosas. Te cantaré la primera noche y después no sé. Es que así soy”. Frank sudaba frío, pero decidió esperar el debut para observar si había química entre el cantante y el público peruano. Y así, quizás, Lavoe se anime a cantar la segunda noche.

Luego de ese show inicial, Frank le dijo a Héctor: “Haz puesto al público pero alucinado”. Y Lavoe le respondió: “sí, estoy muy contento, pero, ya sabes, mañana no vengo”. Mientras tanto, Jorge Fernández solo le decía a Frank: “tú tranquilo”.

El ejecutivo cuenta que Lavoe le diría luego: “te estoy haciendo dos conciertos, pero tres cuatro cinco y seis, no”. Así lo tuvo todos esos días. Sin embargo, el boricua cantó y se presentó muy bien y sin problemas cada noche pactada. Le había estado tomando el pelo. Ese era el Héctor bromista y que Frank recién descubría.

Frank Griffiths, ex Gerente de Producción de la Feria del Hogar


Cuando terminó todo, el último día y poco antes de que Lavoe se fuera al aeropuerto, este le pidió a Jorge Fernández que quería despedirse de Griffiths. “Yo estaba en una reunión en mi casa, había invitado a unas amistades celebrando el éxito de la feria. De pronto, tocan el timbre y el mayordomo me dice: “señor, es Héctor Lavoe”. Yo salgo y lo veo en la puerta. Detrás de él estaba Jorge Fernández, quien me hacía señales para que lo atienda rápido porque si no perderían el vuelo”.

Frank cuenta que Héctor ingresó, saludó y pidió a los invitados que, por favor, se retiraran un poquito, que tenía algo que conversar con el dueño de la casa. Y esto fue lo que le dijo: “El peligro de muerte sigue. Te cumplí las seis veces. Yo nunca he bailado en mi vida”. Y sonrió. El breve diálogo entre ambos se cerró con un abrazo muy fuerte.

Frank nunca volvió a ver a Héctor, pero esos días fueron suficientes para entender de quién se trataba. Lo define como un genio loco y con un talento fuera de serie. En su opinión Héctor no era el típico salsero con imagen de hombre tropical, divertido y guapo. Lavoe era la antítesis de eso. Era un flaquito, que no era garboso, que no tenía una gran pinta. Pero cantaba y se acababa el mundo.


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