13 may. 2016

El último día de Maelo, por Carlos Loza


13 DE MAYO DE 1987: “Ese día, ese día como todos los días en Puerto Rico, el sol había salido radiante. “Maelo”, como era su costumbre, se levantó temprano, se bañó, se rasuró, se cambió, se perfumó, se puso lindo “mi negro”. Tomamos juntos el desayuno sin saber lo que iba a suceder. Ese día le iba a preparar sus habichuelas y tostones que tanto le gustaban, pero él no quiso que fuera al mercado, me dijo: “Mami, hoy no cocines, descansa, voy a comprar comida hecha”. Llegado el mediodía así lo hizo y hasta me trajo un fresco de limón.

Almorzó, se recostó en la cama. Yo me puse a ver la televisión en mi mecedora. Lo observaba durmiendo y, no sé, mi corazón comenzó a presentir algo. Cerca de las cuatro de la tarde se levanta, lo noto desencajado, le pregunto: “¿Tienes algo Maelo?” y me dice: “no mami”, enseguida se sienta a mi lado. Yo veía televisión con un ojo y con el otro lo miraba, no sé, como que lo notaba pálido, nervioso. Minutos después me asustó.  Su cara se le ponía roja, negra – supe que era por la presión sanguínea que le subía y bajaba- le insisto: “¿Te pasa algo Maelo?” y me responde: “No sé mami… te quería decir tantas cosas… pero como que no puedo… yo… de repente le vienen las convulsiones. Se viene en sangre por la boca… yo lo abrazo… fuertemente… él se abraza a mí y… al instante me suelta… yo grito desesperada, lo subimos a un carro y en el trayecto al hospital me doy cuenta que mi hijo… mi hijo Ismael Rivera había entregado su alma al Señor… había muerto mi hijo Maelo, cuando eran las 4:45 de la tarde. Maelo, Descansa en Paz”

Maelo: Naciste para grande. Naciste para que todos te admiraran y yo… yo también lo hice y mira lo que son las cosas. Tengo fanatismo por dos cantantes. Uno de ellos cubano, Beny Moré; el otro puertorriqueño, eres tú Ismael Rivera. Ambos unidos por el destino que se volcó en historia ya que fue Beny quien le pusiera “El Sonero Mayor”. Cuando fui a tu Isla Preciosa, el destino no quiso que te conociera personalmente. Hacían días que habías fallecido y no tuve ocasión de abrazarte.

Te lloré cuando fui a tu tumba y te llevé un recuerdo de tu más grande fanática en el Perú Noemí Herrera. Estoy seguro que nunca mis ojos verán, ni mis oídos escucharán algo más grandioso. Me refiero a que tuve la suerte de estar en la noche de tu homenaje el 12 de junio de 1987 en el Coliseo Roberto Clemente de Puerto Rico. Cerca de 20 mil almas dijeron presente. Veinte mil personas que lloraron esa noche, vertiendo lágrimas de verdad, lágrimas que merecías, lágrimas que lo digo con orgullo Maelo… tuve la suerte de derramar.

Que nos permitan los amigos puertorriqueños, los hermanos de la tierra de Cortijo, Rafael Hernández, Pedro Flores, “Pellín” y muchos más, querer a Maelo como ellos lo hacen, porque ahora no solo es de Puerto Rico sino del mundo entero.

Estoy seguro que la enorme cantidad de fanáticos e hinchas de Maelo conservarán este Larga Duración que incluye una selección de sus más grandes éxitos, como una joya invalorale, como estoy convencido Maelo deseará. Que sean estas líneas el recuerdo de un fanático tuyo.

Carlos Loza Arellano – Columna Caribe Soy, Diario Extra

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