31 mar. 2015 0 comentarios

Entrevista a Alexis Lozano


'Guayacán está parada, en busca de la reflexión'
Alexis Lozano, director de la orquesta, rompió el silencio para hablar de salsa y de Jairo Varela.

Fuente: El Tiempo, Colombia. Por: Umberto Valverde


Estábamos en una rumba de amigos en Pance, después de haber organizado la Feria de Cali de 1989, y se fue la electricidad a causa de un tormentoso aguacero.

Las agrupaciones que vinieron a tocar se fueron a la hora y para salvar la reunión apareció Alexis Lozano, quien convocó a todos a prender velas, que no sé de dónde aparecieron, y empezó a tocar guitarra.

El Pacífico entero apareció en su voz. Lo que pensamos iba a ser un desastre se convirtió en una noche radiante, con el poder de un músico que encantó a todos. Hizo falta noche. Desde entonces, mi amistad con Alexis Lozano ha sido especial.

“Alexis Lozano no es un músico polémico, es un músico innato. Su gran talento lo ha llevado a los sitios en los que está, pero su carácter ‘frentero’ le ha traído problemas con los administradores de la diversión en nuestro medio. No es solo ser un buen músico, es darse respeto ante colegas y aficionados”, dice el coleccionista Sergio Santana Archbold, de Medellín, autor de libros como 'Mi salsa tiene sandunga y otros ingredientes', sobre el fundador y director de la orquesta Guayacán, toda una institución musical del país.

Hace mucho que Lozano no habla con un periodista. Por eso he venido hasta su casa, en Ciudad Jardín, en el sur de Cali.

En la sala encuentro un piano, un bajo, dos guitarras, timbales, un saxofón, un cencerro, maracas, claves, un computador y una gorra. Sobre la mesa hay un libro en portugués, fotocopiado: Sete cordas, técnica e estilo, de Rogério Caetano.

Después aparece Alexis, en shorts azules y camiseta blanca. Cuando el fotógrafo intenta hacerle una foto, se tapa. “Todavía no. Tampoco empecemos a grabar, Umberto, quiero que escuches esto”, dice.
Conecta el computador a un amplificador y escuchamos seis boleros de Alfonso Córdoba Mosquera, el Brujo, quien murió hace poco, a los 83 años, después de recibir un reconocimiento en el Festival Petronio Álvarez y la Gran Orden del Mérito Cultural del Ministerio de Cultura.

Lozano me cuenta que dos años antes de morirse él se lo llevó a su casa, lo cuidó con comida natural y le grabó 25 boleros, acompañado por Richie Valdés, Juanito, Wilson Viveros, Máximo Torres, Ostual Serna y Shakaito. También escuchamos tres temas más rumberos, uno del Cauca.
Todo esto, tocado por una guitarra de seis cuerdas, grave y florida, que sustituye al bajo. Entre los boleros hay una versión magistral de Perfume de gardenias. Es un trabajo que amerita ser publicado, todavía no sabe cómo. Es una joya. Después de esta introducción, permite que empecemos a conversar.

- ¿Quién es Alexis Lozano hoy?
- Un hombre que le ha entregado la vida a la música y se ha convertido en un investigador del Pacífico y un defensor del género salsa.

- Hace meses dijiste: ‘Yo no soy un músico del Pacífico ni salsero, yo soy un músico, en realidad’. ¿Qué querías decir con eso?
- La gente me relaciona solamente con Guayacán, que evidentemente es mi actividad más pública. La salsa es un género que amamos y disfrutamos mucho, pero me molesta que me encasillen. Yo soy más que eso: soy músico, toco la guitarra, conozco el bolero, aprendí en la catedral de Quibdó... Domino las expresiones musicales del Pacífico, pero no soy folclorista, soy músico. Eso es lo que quería explicar con esa frase.

- Tu relación con Nino Caicedo (compositor de varios de los éxitos de Guayacán) ha funcionado bien para los dos. ¿Cómo es hoy esa relación, si tú eres dionisiaco y él es un hombre religioso?
- Yo soy un hombre de Dios y formación cristiana, así sea rumbero. Busco los caminos del bien y sigo los mandamientos. Él es más recatado, yo soy rumbero, pero somos de la misma esencia de Quibdó, del río Atrato, de San Pacho, de la bohemia; cada quien lo maneja a su modo.

- ¿Se puede encontrar a Dios en el placer?
- Obvio, el placer lo creó Dios.

Jairo Grijalba Ruiz, un investigador musical que vive en Popayán y que acaba de terminar una extensa biografía de Arsenio Rodríguez, dice sobre Alexis Lozano: “La verdadera salsa colombiana nació en 1982, cuando él decidió en Nueva York, durante una gira de Niche, abandonar la mítica agrupación de Jairo Varela y regresarse al país con el propósito de crear su Guayacán Orquesta. Si bien había antecedentes en Medellín, con una orquesta de importancia, como la de Fruko y sus Tesos, con Joe Arroyo, Wilson Saoco y ‘Piper Pimienta’ Díaz, fueron en verdad Varela y Lozano, a partir de 1978, los creadores de los rasgos de carácter de la verdadera ‘salsa colombiana’, construida a partir de un nuevo enfoque arreglístico basado en la música folclórica del Pacífico”.

Lozano fundó Guayacán en Bogotá, pero sostiene que los llamados de Jairo Varela lo hicieron irse a Cali. Habría podido mantenerse en la capital, pero encontró que Cali era el fortín de la salsa. Ahora reconoce que es más caleño que de la tierra donde nació.


Lozano (izq.) y Jairo Varela, el creador del Grupo Niche, en el 2009. Foto: Archivo / EL TIEMPO.


- Cuando hablamos de los orígenes musicales tuyos y de Jairo Varela, usas el Atrato para explicar la relación simultánea con el Pacífico y el Caribe...
- Mis padres, que eran educadores, como lo soy yo, me enseñaron que el Chocó ocupa el 50 por ciento del Pacífico, el resto es Valle, Cauca y Nariño. El único río que pertenece al Pacífico y vierte sus aguas al Caribe es el Atrato. Nosotros tenemos una mixtura, la caribeña y la del Pacífico. Somos como la combinación perfecta: los acordeones del río Atrato, nos relacionábamos con el folclor de La Guajira y Valledupar, oíamos la música de Celia Cruz y de Cortijo, de Puerto Rico, escuchábamos Radio Santa Fe, apreciamos a Oriol Rangel, al trío Morales Pino... El ángulo noroccidental de Colombia es privilegiado. Sin duda, las dos agrupaciones más importantes de la salsa son Niche y Guayacán, ambas con orígenes de Quibdó.

- Cuando nació el festival Petronio Álvarez, lo recibiste con entusiasmo y llegaste a producir a grupos como Saboreo, con ‘La vamo’ a tumbá’, la primera canción del Pacífico que fue éxito de la Feria de Cali.
- Yo miro al Petronio Álvarez como una gran ventana y lo vi con gran beneplácito. Después vi que ese evento no toma el rumbo que yo esperaba y termino dándole la espalda, porque considero que no adquiere la dimensión ideal para ser una plataforma de lanzamiento de talentos. Si haces una revisión, son muy pocos en tantos años. Sin embargo, digamos que eso está en proceso.
El caso de La vamo’ a tumbá es que teníamos una sociedad con Fausto Panesso, pero cuando la canción se vuelve éxito mundial, tranquilamente me traiciona, porque me saca del proyecto, desconociendo que ese producto había sido hecho bajo mi dirección. Al verme en esa situación, traicionado por un paisano, decidí darle la espalda al proceso del festival Petronio Álvarez, porque me pareció que no tenía sentido esa mezquindad. Creí que eran muy malagradecidos los paisanos.

- Es lamentable que el Petronio Álvarez no tenga en cuenta los conocimientos de Alexis Lozano sobre la música del Pacífico. ¿Cómo miras este evento hoy?
- Un festival se hace para descubrir nuevos talentos y nuevas canciones, y darles proyección mundial. En el caso del Petronio Álvarez no se da eso. Es estéril, repetitivo y no produce nada nuevo. Que diga el público cuántos artistas han salido de ahí. ¿Cuántos son los nuevos grupos que se han lanzado a partir del Petronio? En realidad, contados con los dedos de las manos. Yo estuve en un grupo asesor, básicamente por interés nuestro, pero nuestros consejos no fueron considerados. Nino Caicedo y yo enviamos un gran documento. Yo estoy para construir y no para pedir.

- Tu relación con Jairo Varela era extraña, ustedes polemizaban continuamente, pero al mismo tiempo eran muy amigos. ¿Cómo sientes hoy la ausencia de Jairo?
- La muerte de Jairo me perjudicó, ya no tengo con quién pelear, se acabó el mano a mano. Éramos de la misma ciudad, teníamos vocaciones iguales, rivalidad, él se sentía incómodo por Guayacán, pero nos queríamos y disfrutábamos el antagonismo musical.

- Recientemente descubrí el tema ‘Niche como yo’, cantado por Jairo Varela antes de la grabación de Daro. Quiero saber si lo conoces.
- Eso lo hizo Jairo antes de llegar a Bogotá. Él estaba haciendo un grupo, había hecho un intento y seguramente ese tema pertenece a esa época, pero nuestra primera grabación fue Al pasito, con discos Daro. Muy pocos conocíamos ese tema.

- ¿Valió la pena ese duro pronunciamiento que hiciste en las Canchas Panamericanas, en la Feria de Cali del 2010, sobre la discriminación hacia los músicos colombianos?
- Ese fue el madrazo más grande de la Tierra (insultó a puertorriqueños y cubanos). Lo dije frente a un numeroso público y todos los medios, y tuvo mucho eco. Lo hice porque había maltrato; quizás no fue bien dirigido, pero produjo su efecto.
Sí. José Aguirre (productor musical y director de La Cali Salsa Big Band) me comentó que ahora todos los camerinos son iguales.

Rafael Quintero, quien escribió conmigo el libro Abran paso, sobre las orquestas femeninas de Cali, y fue el mánager que llevó a los mejores escenarios a la escuela de salsa Swing Latino, dice sobre Lozano: “Alexis es un músico completo. Por él pasa el instrumentista, con el bajo y el trombón como los instrumentos de su predilección. Es un arreglista por inclinación y hasta ha oficiado como cantante en temas del folclor pacífico. Es un talento con una predisposición a la música comercial, dirigida al bailador, que encontró en Cali y en la salsa una vitrina para dar a conocer toda la dimensión de su talento. Su salsa tiene sabor chocoano y un sello étnico indiscutible”.


- ¿Crees que hay un resurgimiento de la llamada salsa caleña?
- Hay una evolución, hay mejores instrumentistas, mejores coristas. Pero no veo músicos creativos, no hay compositores nuevos, salvo la propuesta de salsa choque, que no está manejada por músicos estructurados, pero sí gustó aquí e impacto en otras partes, porque la pauta la da Cali: si la salsa choque llena la pista en Cali, la llenará en Europa y en la China. Yo trabajo con varios de esos músicos jóvenes, están en Guayacán, pero considero que falta liderazgo creativo. Eso es parte de un proceso; cuando llegamos a Cali con Jairo Varela, las agrupaciones tocaban la música que oían en la radio. Solo nosotros tocábamos lo nuestro. Diría que hoy no hay motivación para hacer lo propio y no hacer lo ajeno, como hicimos Niche y Guayacán.

- ¿Hasta dónde puede dar la salsa choque?
- Hasta donde ha llegado cualquier género exitoso. La gente a que le gusta el golpe está en Madrid, Lima, Cuba o Europa. Las orquestas cubanas y boricuas se babean por pegar un éxito en nuestra ciudad. Cali es el medidor del golpe, aprobado por el mundo entero. Creo que la salsa choque lo puede hacer, tendrá que mejorar. Los muchachos han hecho un trabajo en borrador, falta el proceso, la tinta, y yo quiero entrar en eso.


Es un día normal en la vida de Alexis Lozano: se despierta, a veces hacia las 10, y se encomienda a Dios, porque le encanta estar vivo para vacilarse la rumba. A veces va al parque de la Salud a caminar y trotar, o hace natación cuando el sol calienta fuerte. Es amante de la comida de mar, los vegetales y el queso, algo de carne y nunca pollo. Por la noche practica con la guitarra o el bajo y ve algo de televisión. Escucha jazz, música clásica o música brasileña. “Los americanos y los brasileños siempre están muy adelantados en la ejecución de los instrumentos”, comenta.

En los fines de semana, si hay conciertos en Juanchito o en Mega, se aparece por allí bien acompañado, pues le encantan las mujeres bellas. También se pasa por Zaperoco porque es salsa dura, nada de crossover.

Para finalizar, le pregunto por Guayacán y responde: “Estamos en un alto en el camino, no quiero ser repetitivo, digamos que estamos parados, pero en busca de la reflexión. Quiero recoger y proponer algo diferente de lo que ya he hecho todos estos años con la agrupación”.
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Blades en escuela de Brooklyn


Músico y graduado en Derecho y Ciencias Políticas, Rubén Blades visitó la escuela pública de Brooklyn para estudios globales, donde ofreció una conferencia a selectos alumnos y narró entre otras cosas cómo fueron sus comienzos en la música, su paso a la política y sus planes para lanzarse de nuevo como candidato a la presidencia de Panamá. Ángela González conversó con el y nos trae los detalles.

"Yo empecé en el correo, trabajando en el correo de la Fania y hay algunas personas que en ese tiempo no creían que yo iba a salir de ahí a hacer otras cosas," dijo Blades.
Este fue uno de los varios pasajes de su vida que compartió el artista y político Rubén Blades. Su primer show en el Madison Square Garden y cómo estando en la escuela perdió hasta la materia de música, algo paradójico para el artista en que se convertiría, fueron otras de sus experiencias que deslumbraron a los estudiantes de la escuela pública de Brooklyn de estudios globales visitada por el también orador.

"Yo fracasé tres materias cuando estaba en secundaria, una fue matemáticas, la otra fue música y educación artística y en los tres casos, como le digo a los muchachos no me gustaban los profesores y que uno puede superar eso," agregó el artista.

El autor de 'Decisiones', que de hecho cantó a capela, se moviliza en el metro de la ciudad de Nueva York porque confiesa que no sabe manejar. El también  sorprendió a los estudiantes cuando les enseñó uno de los 12 grammys que se ganó en 2004 pero que hasta hace poco se lo hicieron llegar.
"Sí lo traje para que lo vean, porque los muchachos tu sabes les gusta eso, yo nunca he tenido creo que un Oscar en la mano y uno se imagina, cuanto pesan, qué tan grande es," indicó Blades.
Blades también narró de cómo logró pasar a la vida política, su tiempo como ministro de turismo de Panamá que finalizó en 2009 y si tiene planes de lanzarse como candidato presidencial para las elecciones de 2019.

"Yo tengo que considerar varias cosas, una es cuál va a ser la circunstacia de las enmiendas que se les está dando, el tratamiento del tribunal electoral de las condiciones independientes para participar en un torneo electoral y también que medidas hay apoyo tu no puedes hacer eso solo," dijo el cantante.

En cuánto a la relación actual que sostiene con Willi Colón empeñada por rivalidades del pasado, esto dijo:
"El señor Colón tiene un problema conmigo, cuestiones que el tendrá que responder, yo no tengo nada más que decir sobre ese punto," agregó por último Blades.
Cerca de una trentena estudiantes participaron en esra conferencia muchos de ellos hispanos y admiradores de la labor de Blades.
29 mar. 2015 0 comentarios

La historia de una amistad que Dios puso a prueba


Fuente: El País, Colombia. Por Lina María Alvarez

Con esta historia sobre los célebres cantantes de salsa, Richie Ray y Bobby Cruz, damos inicio a la publicación de diez textos construidos en el Taller Ciudad Crónica, realizado por la Fundación Casa de la Lectura con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Biblioteca Centenario, Universidad Icesi y GACETA.


Aquel lunes, después de un fin de semana “bien loco”, a Richie se le puso “tenebrosa la mente”. Estaba fumando mucha marihuana. Escuchaba una voz que le susurraba al oído “yo soy todo lo que tú necesitas”. Después de sacudirse el humo, se decía: “Tengo que cogerla suave, tengo que bajarle un poco a la locura”. Ese mismo día lo entendió: era el llamado de Dios. En 1974 el pianista Richie Ray, que para ese momento tocaba el cielo (¿o el infierno?) de la fama con las manos, decidió convertirse al cristianismo y renunciar a lo que hoy recuerda como su “vida de vacilón”.

Para 1974 Richie Ray y Bobby Cruz ya habían grabado siete álbumes. Uno de ellos, en 1971, bajo el sello de la Fania All-Stars. Una producción musical que se convirtió en el más popular de sus más grandes éxitos. ‘Sonido bestial’ sigue siendo la canción que hace los cueros sonar.

Para Richie, la fama llegó de la mano de una ‘compañía’ conocida por muchos cantantes: drogas, licor y mujeres. Sin embargo, se repetía a sí mismo: “esto no es felicidad”. Por eso le urgía hablar con su hermano mayor, su otro yo, su escucha. Lo llamó y le contó lo que había sucedido:
-¡Bobby, el Señor me habló!, le dijo. -¿Qué te dijo? ¿Cuánto va a pagar?, le contestó Bobby sin entender.

Ese mismo año se habían ganado un concurso en el Coliseo Roberto Clemente de Puerto Rico, una maratón de 12 horas contra 24 bandas que les otorgaría el título más preciado de su género musical. Ya no eran Los Durísimos, como para ese entonces se les conocía por haber grabado un álbum con dicho nombre en 1969. Ahora eran los reyes: Los Reyes de la Salsa. Quizás por ello, al oí hablar del ‘Señor’, Bobby pensaba que se trataba de una nueva presentación, pero al otro lado del teléfono Richie lo se aclaró sin titubeos: estaba en un proceso de conversión.

Como un enamorado desesperado que se niega a la separación, Bobby quiso rescatar a su compañero de orquesta y evitar que arruinara lo que habían construido durante doce años como dúo. Lo intentó todo. Llegó incluso a llevarle dos modelos —un par de gemelas paisas— a la puerta de la habitación del hotel donde se estaban hospedando en Nueva York, seguro de que no podría rechazarlas.

Desde ese episodio han pasado poco más de cuarenta años. Es el 2 de agosto del 2014 y en el restaurante del Hotel Dann Carlton de Medellín, mientras hace un gesto y agita el aire con su pañuelo blanco de rayas azules, Richie admite que las gemelas le parecieron despampanantes. Aún así las rechazó. “En el cuarto empecé a hablarles de Dios”, recuerda con gracia. Según sus cuentas, Bobby estuvo insistiendo durante cinco meses para que dejara atrás la idea de convertirse. Pero perdió la paciencia y se fue.

El amor artístico que se habían jurado once años atrás, cuando Bobby le propuso a Richie conformar una agrupación “con lo que tú sabes y lo que yo aprendí”, desafinó. Y tal como ocurre en las telenovelas, apareció un tercero: Bobby consiguió un nuevo pianista. Buscó consuelo en los dedos musicales de otro amor. Un nuevo amor que duraría muy poco.

Según conocedores de la salsa como César Pagano, a pesar del color de la voz de Bobby, la magia de este dueto solo ocurre con los arreglos de Richie en el piano. Quizás por ello, cuando Bobby debutó solo no tuvo la misma aceptación. Bobby, pues, no tardó en regresar en busca de su otro yo. Y Richie, claro, lo esperaba con los brazos abiertos y La Biblia en la mano: “Te presento a la salvación”.

Adiós a la salsa

Hay amores que cambian vidas. En noviembre de 1974, Bobby se convirtió al cristianismo: “Tuve una experiencia con el Señor. Una visita en mi casa. Me tocó reconocer que Dios es real”.

En 1977, Richie apareció sentado junto a Bobby en un ‘talk-show’ cristiano de la televisión estadounidense: The PTL Club. El conductor les hizo una pregunta sobre el nuevo camino que habían tomado en su carrera artística: “Vamos a decirlo de una vez por todas para que millones de personas sean testigos, Richie Ray y Bobby Cruz no cantan para el mundo ya más, cantan para Jesucristo solamente. ¿Es cierto?”, los interrogó el periodista. Al unísono y en coro, ambos respondieron: “Amén”.

Durante los siguientes 25 años, el dueto se dedicó a producir solo música cristiana. Atrás quedaron sus viejos himnos: ‘Agúzate’, ‘Cabo e’, ‘Yo soy babalú’. Ya no más cantos a Orishas, deidades de lo Yoruba. Ahora, todas sus canciones hablaban de Dios: ‘Reconstrucción’, ‘Juan en la Ciudad’, ‘Ruth’ y ‘El señor’. Todas sus producciones grabadas entre 1975 y 1999 fueron inspiradas en La Biblia.
Gary Domínguez, salsero y fundador del Encuentro de Melómanos y Coleccionistas que se realiza desde hace 23 años en la Feria de Cali, dice que para los salseros caleños fue difícil entender el cambio de la tonada musical de Richie Ray y Bobby Cruz. No la aceptaban, les hacían falta las antiguas ‘bestias’.

César Pagano dice que para él la conversión de Richie y Bobby siempre fue una contradicción: “Ellos venían de una manera muy libre de hacer la música, y para entrar en la religión hicieron una mezcla pragmática. De la rumba, al recogimiento y la solemnidad hay grandes brechas que son imposibles de cruzar”.

Sentado en el Hotel Dann Carlton de Medellín, mientras toma su desayuno, Richie recuerda que en las iglesias les cerraban las puertas en la cara. No solamente fueron rechazados por sus seguidores, sino también por los cristianos que creían que su música era “pagana”. Pero como quien se enfrenta al mundo por amor, su relación en “tiempos difíciles” se fortaleció: “Si no nos reciben en las iglesias, entonces hacemos una propia”, le dijo Richie a Bobby. Hoy han abierto más de 70. En 1980 fundaron su primera iglesia en Miami: Casa de Alabanza, donde han llegado a tener más de 2500 discípulos que llevan su mensaje y enseñanza alrededor del mundo.

Richie se seca el sudor de la frente con su pañuelo de rayas azules, “la gente, en ese tiempo, pensaba que éramos gais”. Lo dice, vocalizando lentamente la última palabra y abriendo los ojos. Cuenta que el único homosexual resultó siendo el tercero en discordia: el pianista que había buscado Bobby.
Son las 12:30 de la tarde y Bobby no ha aparecido en la mesa. Pero Richie es un hombre paciente. Con 34 años como pastor de una iglesia, ha aprendido a soportar la espera. Y sabe que Bobby no tardará en aparecer…


Arrepiéntete

‘Agúzate’ se convirtió en ‘Arrepiéntete’. La misma pista con diferente letra. Una letra que hablaba de dos hombres entregados por completo a la religión: Conviértete que te están buscando. Después de 25 años tocando solo en iglesias cristianas, Richie y Bobby habían dejado atrás su legado musical: “Llegamos a pensar que la música que tocábamos antes de convertirnos era pecado”, recuerda Richie.

Para 1999 apareció José Pabón, promotor puertorriqueño que buscaba una presentación donde Richie y Bobby volvieran a tocar sus antiguos éxitos. Richie trataba de esquivarlo porque Pabón no era cristiano. Sin embargo, la insistencia del hombre, logró sembrarle una duda: “Me decía que nosotros estábamos muy cómodos dentro de nuestras cuatro paredes de la iglesia, pero que había toda una generación que se estaba perdiendo nuestro mensaje”.

El concierto se realizó el 16 de noviembre de 1999, en el Coliseo Rubén Rodríguez en Puerto Rico. Allí, Bobby habló de su conversión: “Yo quiero que prendan todas las luces, porque lo de Dios es en luz”, y comenzó a predicar durante aproximadamente una hora. Aquella presentación quedó grabada en el disco ‘Un sonido bestial’ bajo el sello de Universal Music. De los 109 álbumes que han grabado, este trabajo musical ha sido de los más vendidos.

De eso hace ya 15 años, tiempo que llevan de nuevo en los escenarios. Ahora alternan sus éxitos de siempre con canciones cristianas. “Desde ese concierto comprendimos que nuestro llamado no era tocar en las iglesias, sino llevar nuestro mensaje al mundo”.

Ricardo y Roberto se conocieron cuando eran jóvenes. Sus madres habían trabajado juntas en una fábrica: ambas eran costureras. Como hilando lo que sería el futuro de sus hijos, se construyó una amistad. “Yo creo que si nos juntamos podemos hacer algo”, le propuso Roberto a Ricardo en 1963. Empezaron a hacer música, a mezclar ritmos que para Richie eran lo que le daba el sabor a la comida: el kétchup. Cinco años después vinieron por primera vez a Cali: el 26 de diciembre de 1968 cuando se inauguró La Caseta Panamericana. La entrada costaba $10.00. Eduardo Lozano, el director de la XI Feria de Cali, decidió traerlos, sin saber que llenarían aquel lugar, sobrepasando su capacidad por 3000 personas.

Umberto Valverde, periodista y escritor, recuerda cómo la gente se enloqueció por su música: “Desde ahí la salsa empieza a bailarse en todas las clases sociales”. Fue un contagio del que nadie se salvó.
Sonido Bestial.

Richie tiene 69 años; 32 dientes nuevos que, dice, le costaron US $10.500, y las dos rodillas operadas. Los 51 años de piano se le notan en las manos; la piel de la punta de sus dedos se despelleja de a pocos. Eso a él parece no importarle. Lo suyo es seguir tocando el piano arrebatao’.
Bobby tiene 76 años, una marca de ropa llamada ‘Bobby Cruz Collection’ y tres hijos: Tania, Cindy y Bobby Junior. El 2 de agosto, cuando me encontré con ellos en el Hotel Dann Carlton, Richie desayunaba y Bobby estaba en la peluquería arreglándose para su presentación de esa noche en la Feria de las Flores de Medellín. Es vanidoso. Ambos lo son. Richie siempre está perfectamente afeitado. Bobby cubre su mirada con unos lentes oscuros que combinan con sus camisas.

“Bye honey. I love you”, le escucho decir a Richie. Son las 10 de la mañana y él comparte su desayuno a través Skype. En la pantalla de su iPad se ve una mujer sonriente de cabello castaño y ojos verdes. Es Angie Ray, su esposa. No tienen hijos, solo cientos de seguidores. Ambos son pastores de la Iglesia Vida Cristiana en La Florida.

Mientras toma a sorbos una taza de café con leche que pasa con agua, se recuerda a sí mismo que está a dieta y que el doctor lo mandó adelgazar. Sonríe y me dice: “Con Bobby vamos a caminar un poquito más, ¿sabes?”.

Y es que este dúo no solo camina. Ellos componen, graban, tocan, cantan, predican. Eso sí, no bailan porque aún no han aprendido. Su gira alrededor del mundo parece más una carrera contra el tiempo: del Madison Square Garden en Nueva York, al Centro de Eventos las Palmas en Villavicencio. Del Coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón en Puerto Rico, al Teatro Jorge Isaacs en Cali. A veces solo tienen 24 horas de descanso entre un show y el otro. Una presentación de Richie Ray y Bobby Cruz cuesta $70.000.000.

A pesar de la edad y del correteo quieren seguir haciendo música. Más que por amor al arte o a la salsa, porque sienten que es un llamado del Señor: “Este es el ministerio de nosotros, es lo que debemos hacer”, asegura Richie.

No en vano dice que su relación con Bobby es lo más parecido a un matrimonio bien llevado. “Cuando nos juntamos hay una gracia especial”. Cree que esa gracia es el toque de Dios. De Dios y del amor que siente por Bobby. Lo admira, y sabe que su unión es perfecta porque se complementan: “El secreto es que cada uno trae un ingrediente diferente al plato”. Muchos se preguntan cómo es que han durado tanto. Richie dice que es sencillo: “Solo cuando estamos juntos es que esto funciona”.
19 mar. 2015 0 comentarios

Este fin de semana en Lima....


Viernes 20 de Marzo: Luisito Carbajal en el Jazz Zone

 
 
Sabado 21 de Marzo: Celebración del 18 Aniversario de DescarGa en el Barrio


 
 
 
 
 
 
18 mar. 2015 0 comentarios

Marsalis en Lima: Una Gran Noche con una Gran Banda

Por: Norma Livia Daza



Para quien guste del Jazz y haya sido testigo, la presentación de Wynton Marsalis y la Jazz at the Lincoln Center Orchestra anoche en el Gran Teatro Nacional, será un show que se recuerde por mucho tiempo, sobretodo si en su gusto pesa algo más el apego a la tradición del lenguaje. Una tradición que, sin embargo, no le quita la calidad de música viva pues nada más vivo que una Big Band.

Porque comenzando por el lugar, el Gran Teatro Nacional, yo tenía ya la seguridad de que lo que vería sería extraordinario.  Este teatro, diseñado por dos grandes arquitectos, y una infraestructura única, será siempre la garantía de presenciar un espectáculo en las mejores condiciones de audio e iluminación. Y así fue.

El concierto de Marsalis y la JLCO hizo que podamos imaginar cómo sonaba en vivo esa música que yo solo he escuchado en grabaciones: la de las grandes orquestas como las de Duke Ellington, Benny Carter e incluso Machito, pues entendiendo las diferencias de estilo, definitivamente hemos podido apreciar la continuación del legado de dichas orquestas en la JLCO.



Marsalis, es líder y también es uno más de la orquesta, pues como nos indicó el trombonista Chris Crenshaw (en la foto de la izquierda) unas horas antes en la prueba de sonido, para tocar en una Big Band hay que tener humildad. El lenguaje de Marsalis, inconfundible, nos mantuvo siempre atentos a su discurso, sus vuelos melódicos, la solidez de su expresión, el blues siempre presente y a su emocionalidad tanto cuando toca como cuando escucha a sus compañeros. Sus expresiones en todos los solos remarcaban la belleza de la expresión y eso lo comparten todos los miembros. Se nota que lo gozan. Y lo contagian.


Todos los solistas de la banda con un lenguaje Jazzistico impecable, no podíamos esperar menos. Ellos lo respiran, de ellos viene….En algún momento el lenguaje aterciopelado del saxo alto de Sherman Irby me hizo recordar a Johnny Hodges. Y lo grandioso de escuchar a una Big Band, con sus capas de sonido, con las secciones bien definidas, de bronces y maderas, tan afiatada, con el swing perfecto de la sección rítmica, es la experiencia que tuvimos con esta orquesta.


Pudimos apreciar temas clásicos como  “Señor Blues” de Horace Silver (tremendo piano de Dan Nimmer), “All of me” en el que Marsalis nos explicaba que rememoraba los arreglos de Benny Carter para cinco saxofones  o como “Moody´s Mood for love” con el canto de Chris Crenshaw y Vincent Gardner, tema además curioso pues cuenta la historia que se basa en un solo del saxofonista James Moody al que le pusieron letra por lo bello.  “Fiesta Mojo” de Gillespie, aires brasileños con swing.  “Epistrophy” de Thelonious Monk, un tema que realmente gocé pues escuchar algo de Monk en vivo no es algo de todos los días y con arreglo de Big Band. La música de Monk siempre causa revuelo en la mente y esta vez no fue la excepción.

Para mayor fortuna los arreglos no son de un solo músico, esta orquesta cuenta con 10 arreglistas y la presentación nos permite apreciar este trabajo en equipo y por ende nada se puede tornar nunca monótono. Y también la expresión como solista de cada uno de ellos que nos pasearon por todas las emociones posibles, como solo puede hacerlo el Jazz.



También nos ofrecieron temas propios de los músicos como del propio Marsalis, Ted Nash (saxo), Victor Goines (saxo) y de Carlos Henríquez (bajo) cuyo "Two-Three's Adventure", aludiendo  a “La Clave”, hizo que el público se moviera más con sus partes de Mambo y Guajira, un momento fuerte del concierto.

Al final Marsalis nos despide apoyado en la sección rítmica, primero haciéndonos recordar su "Knozz-Moe-King" y con el blues final, cerrando un encuentro diferente que muchos hemos esperado por largo tiempo, pero que no por tardío ha perdido algo de su alegría y de su extraordinaria calidad.
15 mar. 2015 0 comentarios

La Cobertura Más Completa del Día Nacional de la Zalsa 2015



Es uno de los días más esperados por los salseros, no solo en Puerto Rico sino también en el mundo entero: el Día Nacional de la Zalsa 2015 ya se desarrolla en el recinto del Hiram Bithorn y acá está, como todos los años, la cobertura de este evento musical



DIA NACIONAL DE LA ZALSA 2015

Desde temprano el público ingresa al estadio. Este año, como siempre, la presencia peruana se hace sentir...



Plenéalo ya está listo para el escenario... Este será su repertorio....



Carlos D'Castro entona "La Borinqueña" para que empiece la programación 2015...



Así luce el estadio en el inicio del Día Nacional de la Zalsa... la gente sigue llegando...



Este es el programa oficial del Día Nacional.....

 

Plenéalo en tarima....



A mediodía el turno es para Nacho Sanabria, 55 años de salsa en la tarima del Bithorn...



Un poquito del audio del show de El Sabor de Nacho, gracias a Rafael Layza de RL Producciones





Tras su actuación, Nacho Sanabria recibe placa de reconocimiento.... Sabor!

 

Luego llegó el turno de Mickey Cora y su Orquesta Cábala... Sabor Borícua...



Invitados con Mickey Cora estuvieron los cantantes Héctor Tricoche y Cheo Medina. Tras bastidores y luego de su actuación, Tricoche y Cora tuvieron un momento emotivo con la prensa...

 
 
Luego llegó la frescura y juventud de Pirulo y su Tribu. Para ese entonces el estadio ya estaba bastante lleno...



"Yo soy Pirulo"....



Pasadas las 3:00 pm el turno fue de Roberto Rivera y Orquesta La Solucion. Invitado especial Frankie Ruiz Jr.


Recordemos que Roberto Rivera, director de La Solución, recibió también un reconocimiento por los cuarenta años de la orquesta



La tarima se encendió con Ray de la Paz (a quien ya pudimos seguir actuación en el streaming de MegaTV).... "Ladrón de tu Amor", "Lluvia", "Todo se Derrumbó", "Indiferencia"



Con Ray de la Paz sobresalieron Elliut Cintrón en el trombón....



Y un invitado sorpresa "El Diamante Moderno" Isidro Infante...



Raphy Leavitt y La Selecta con Carlitos Ramírez y el inimitable y legendario Sammy Marrero. Invitado especial Tony Vega, quien hizo "Cosquillita" y "Sheila Taina"...

 
 
 
 
 
 
 
 
Culminada la actuación de La Selecta y previo al homenaje central a Gilberto Santa Rosa, el sonero Charlie Aponte subió a saludar al público...

 
 
El premio especial de la noche para El Caballero de la Salsa Gilberto Santa Rosa de parte del staff de la Z93...



Luego Gilberto hizo una soberbia presentación donde terminó haciendo cantar y bailar a los locutores y animadores del evento....

 
 
 
 
Tras Gilberto que dejó la tarima encendida, el turno fue para Tito Allen quien hizo "Contento", "Vivan tus Ojos Verdes" y "Sun sun Babae", destacándose músicos como Angie Machado y Julito Alvarado en las trompetas y los percusionistas Jimmie Morales y Charlie Sierra...



Angie Machado
 
 
Julito Alvarado
 
Cachiro Thompson y Charlie Sierra
 
 
Siguieron los homenajes y esta vez el turno fue para Sammy Rolo Gonzalez y Adalberto Santiago, dos veteranas voces boricuas

Sammy Gonzalez y su esposa recibiendo placa recordatoria
 
Adalberto y los muchachos de la Z-93
 
 
Sammy sorprendió con su versión de "Ballende" y "Cui Cui" mientras que Adalberto se lució en "Dinamita", mas no sonó afinado en "Sabroso", tema que grabara a comienzos de los 80s con Roberto Roena

 
 

El pianista Luis Marín
 
 
El cierre del Día Nacional de la Zalsa 2015 estuvo a cargo de Richie Ray y Bobby Cruz, que hicieron "Guaguancó Raro", "Traigo de Todo", "El Diferente" y concluyeron el muy concurrido evento con "Mi Bandera"

 
 
 
 
 
 
En resumen, podemso decir que el espectáculo cumplió las expectativas de los asistentes que llegaron de distintas partes del continente diciendo presente y demostrando que la Salsa se mantiene en el gusto del pueblo latino