29 ago. 2015

Willie Gonzalez en Lima: "Descubrí a Eddie Santiago, pero él no lo reconoce"



Fuente: El Comercio. Por: Antonio Alvarez Ferrando

Willie González y Eddie Santiago, además de ser puertorriqueños, comparten el mérito de haber marcado la pauta de la salsa sensual en los 80. En sus inicios ambos trabajaron juntos en dos orquestas, pero pese a lo que se pueda pensar, hubo un punto de quiebre en su relación. Una incógnita en la que poco se ha ahondado.

González, considerado el ‘Amo y Señor’ de esta vertiente salsera, se inició como trombonista en la orquesta de ‘Chamaco’ Rivera donde permaneció dos años. Aproximadamente en 1982, decidió crear una agrupación a la que bautizó como Conjunto Saragüey.

 “En Saragüey hice de director de orquesta, trombonista y corista. Era un conjunto de jóvenes: tres trombones, piano, bajo, dos coristas. Pero yo no me daba abasto, así que busqué a un cantante y un amigo me recomendó a Eddie Santiago”, cuenta el cantante puertorriqueño.

González recuerda que decidió probar a Eddie, quien tuvo una buena audición por lo que se quedó en el grupo. “Por aquel entonces no había muchas opciones. Él ya había ido donde Willie Rosario y lo rechazaron. En ese momento tenía sus cositas de afinación pero lo hacía bien”, detalla.


LA OPORTUNIDAD DE EDDIE

Luego de una presentación de Saragüey en un programa de televisión, otro conjunto, Chaney, se contactó con Eddie Santiago y le propuso un contrato: sería el cantante de la orquesta. González lo respaldó sin pensarlo.

La exposición mediática de Chaney contribuyó a la popularidad de Santiago, de 27 años de edad. Sin embargo, el apoyo que Willie González le dio como impulsor de su carrera no habría sido reconocido por el cantante en entrevistas posteriores.

"Me imagino que cuando lo recluté él ya cantaba, pero fui yo quien le dio la oportunidad de mostrarse. Él nunca ha reconocido mi nombre ni mi trabajo", dice González a El Comercio.


EL DESPEGUE DE WILLIE

Pero Willie no se quedó de brazos cruzados. El cantante boricua transformó el desaire de su ex dirigido, de "motivo de rabia" a un impulso para crecer. "Yo dije: ahora le voy a demostrar a este individuo que puedo hacer mis cosas también".

Hacer coros en la orquesta de Chamaco Rivera y en el Conjunto Saragüey demostraron la calidad vocal de Willie, por entonces de unos 22 años. Meses después, Chaney fue en busca de otro cantante para que grabe un tema de su nueva producción.

"Faltaba un cantante y yo dije me voy a probar. Ahí solté el trombón aunque siempre me daba un tiempo para tocar. Me pidieron que me aprenda unos temas, lo hice y les gusté", asegura el intérprete de "Pequeñas cosas".

Chaney pegó con sus baladas hechas salsa, pero Willie no pensaba quedarse. Quería trascender. Meses después empezó a trabajar en un disco como solista con una orquesta que llamaría "Noche sensual". Era amante de la música de baladistas consagrados como José José y Camilo Sesto. Sabía que esa mezcla romántica en salsa le daría muchas satisfacciones.

En el año 88, según cuenta, lanza al mercado su primera producción solista: "El original y único", pegando siete de los ocho temas, entre los que destacan "No es casualidad", "Amor pirata", "En la intimidad" y "Hazme olvidarla". Todas fueron hits: se vendieron 100 mil copias.

Este año Willie cumple 30 años como cantante y, además de los éxitos cosechados, destaca por ser uno de los intérpretes salseros que nunca han sido vinculados con el consumo de alcohol ni drogas.

Contrariamente a lo que se pensaría, Willie agradece lo sucedido con Eddie Santiago.

"El motivo más importante para mí es que si Eddie hubiese reconocido lo que hice por él quizá yo no hubiera salido, me hubiera quedado conforme y estuviera reparando neveras y lavadoras como antes lo hacía", confiesa.

Willie González está en Lima promocionando su última producción “Siempre contigo”, bajo la producción de Diego Galé. Hoy se presentará en La Taberna de la salsa “Puerto King”, en el cruce de las avenidas Faucett con Argentina, en el Callao. Las entradas están a la venta en la puerta del local.

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