3 jul. 2014 0 comentarios

Ya están aquí: Richie Ray & Bobby Cruz en Lima



Fuente: La Mula. Por: Wili Jimenez

Al son de las palabras
Ministerio de Cultura presenta un conversatorio con dos figuras mundiales de la salsa: Richie Ray y Bobby Cruz.
La Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios del Ministerio de Cultura inaugura otra buena iniciativa en pro de la música: conversatorios con participación de músicos extranjeros.
En esta primera ocasión, dos invitados internacionales, Richie Ray & Bobby Cruz, pareja salsera con 50 años de actividad, hablarán de su experiencia y del impacto social de la música afro-caribeña en el mundo.

BLA,BLA,BLA ES UN BUEN ESTRIBILLO

Quienes amamos la música la quisiéramos tener presente las 24 horas de cada día de nuestras vidas; música para escuchar, cantar, bailar, saltar, poguear. Y hablar de ella, aunque para muchos la música se hace y no se discute.

“… Si bien la música ha sido un vehículo para expresar ideas, emociones e incluso saberes, ésta siempre ha puesto en evidencia que su lenguaje es ajeno al del habla. ¿Cómo verter en palabras las tempestades que nos invaden al oír la Eroica de Beethoven o la 5 Sinfonía de Mahler? O ¿cómo expresar la congoja que nos produce la voz dolorosa de John Lennon evocando a su madre?” reflexiona Julio Mendívil, músico y etnomusicólogo peruano, Director del Center for World Music de la Universidad de Stiftung de Hildesheim, Alemania y Presidente de la Rama Latinoamericana de la Asociación Internacional de Estudios de la Música Popular (IASPM).

¿Es justificable discurrir sobre música?, se pregunta Mendívil. “Los músicos han objetado a menudo que lo suyo no es el orden del discurso sino el mundo de los sonidos organizado… desautorizando con ello la retórica del filósofo melómano o la del sesudo crítico. Ciertamente, la destreza verbal de Nietzsche para despotricar de la obra de Schumann o ridiculizar la de Wagner, al igual que la intrincada prosa de Adorno para menospreciar las dotes creativas de Tchaikovski o el valor artístico del swing americano, pierden brillo y contundencia, puesta en evidencia su poca fortuna con las musas”.

Puesta así las cosas, ¿qué podríamos decir de una obra musical? Cualquier grupo de palabras quedarían, digamos, mal colocadas. Yo no me considero un crítico musical, sino un comunicador que trata de acompañar un proceso musical, dándolo a conocer, si vierto una opinión es a título personal, con nombre y apellidos, una opinión más en un universo de otras y que en muchos casos me representa en un momento dado y en otro momento, posterior, puede que no.

“Aunque a menudo se piense lo contrario, vivimos hablando de música. Lo hacemos, como consumidores, cuando comentamos con conocidos nuestras recientes adquisiciones y cuando celebramos nuestros gustos. O cuando discutimos sobre la calidad estética de lo que hemos oído… así como cuando comentamos las emociones que despiertan en nosotros una melodía o el timbre de voz de una cantante a quien admiramos profundamente”. comenta Mendívil.

Parafraseando un slogan radial, la música está más cerca de la gente, ¿acaso no lo sabemos? El acceso a la música es más posible que en cualquier otro momento de la historia de la humanidad, en innumerables casos basta con poner el nombre de un cantante o músico o el título de una canción o de una obra, en un buscador -o en Youtube o en lo que mañana inventen- para tomar contacto con la música.
Cualquiera puede escribir sobre música en las redes sociales o en un blog o donde le sea posible; sobre lo que desea, como lo desea y en el momento en que lo desea, algo así era impensable en buena parte del siglo pasado. También la práctica musical implica hablar de música. “Y es que la música requiere de un acuerdo sobre lo que se persigue”, nos dice Julio.

"Puesto que la música es una actividad colectiva que requiere de acuerdos y compromisos, ella sería impensable sin el uso de una intencionalidad compartida al momento de pensarla o producirla", explica. "Realmente, ningún ensamble musical sería posible sin que mediara entre los participantes un sistema de comunicación que permita entenderse a unos y a otros. Es mediante el habla que Simon Rattle comunica a los miembros de la Orquesta Filarmónica de Berlín sus expectativas musicales. El habla es de una importancia tal al momento de hacer música que cada cultura musical ha desarrollado un argot especial para expresar sus principios de valoración y sus técnicas de ejecución. Así conceptos como fat bass, riff, sabor, offbeat o groove, son aplicables al hiphop, al rock, a la salsa o al jazz, respectivamente, pero, de seguro, no a la música de manera indistinta. Esto demuestra que la comunicación verbal es un factor vital para poder trasmitir saberes musicales, aunque a menudo los mismos músicos afirmen lo contrario”.

Hablar de música es, sin duda una tarea indispensable, aunque músicos famosos digan lo contrario, quizá lo digan pues en su actividad continua, léase ante la prensa, tengan pocas oportunidades de hablar sobre los temas que quisieran hablar más. En ese sentido, conocer la razón por la que hacen música podría ser una buena pregunta inicial. ¿Cuál podría ser la pregunta que encienda el fuego a alguien que ha dedicado medio siglo de su vida a la música? ¿Qué preguntarle a Richie Ray y a Bobby Cruz para hacer del momento algo digno de vivirse?

RICHIE RAY & BOBBY CRUZ, DÚO INDIVISIBLE

Richard “Richie” Maldonado Morales nació en Brooklyn, New York, el 15 de febrero de 1945, de padres puertorriqueños. Sus habilidades han sido demostradas como pianista, cantante, arreglista y compositor. Fue el creador e impulsador del ritmo boogaloo y se le conoce universalmente como “El Rey de la Salsa”.
Asistió al Conservatorio de Música de Brooklyn, a la famosa High School of Performing Arts, y a la Juilliard School of Music. Se convirtió en compositor y arreglista de diversos géneros de música latina que fueron populares en aquella época: la guajira, el cha-cha-cha, el bolero y otros.
Richie dejó Juilliard, después de sólo un año. Tomo esa decisión para que pudiera dedicarse a su propia banda. En 1963 se unió a Bobby Cruz, solo tenía 18 años. El cantante, músico y compositor Bobby Cruz había nacido el 2 de febrero de 1938 en Puerto Rico pero pronto fue a vivir a New York donde se conoció con Ray.

El dúo conformó la orquesta “Richie Ray y Bobby Cruz”, en 1965 firmó con Fonseca Records y lanzó su álbum debut: “Ricardo Ray Arrives-Comején”. El álbum tenía una singular combinación de estilos e incluía temas como “Mambo Jazz”, como para que te des una idea de lo que cocinaban estos salseros. A mitad de los sesenta aún no se hablaba de salsa, cuando se registraba esta obra capital para entenderla.
Cuenta la leyenda que el dúo, justamente, popularizó el término “salsa”, para referirse a ese estilo de música. Ello ocurrió en una gira por Venezuela, el reconocido locutor Phidias Danilo Escalona les pidió que definieran con palabras el estilo tan único de su música. Ellos dijeron: “Nuestra música es como el ketchup, la salsa de tomate, que se le echa a las hamburguesas para que le den sabor”. Y fue así como Escalona les dijo: “La música de ustedes es salsa. De hoy en adelante la llamaremos salsa”. Y desde ese momento un nuevo género se agregó a la música latina, la “salsa”. Era 1968.

Después hicieron otros discos hasta que en 1970, salieron de la gran manzana y se mudaron a San Juan, Puerto Rico, por motivos profesionales y personales. En 1971, lanzaron “El bestial sonido de... Richie Ray & Bobby Cruz”, el primer título del sub-sello de estos señores: Vaya Records. Llama la atención que el álbum en mención fuera exitoso a pesar de que no fuera de salsa al uso. Por ejemplo contenía una particular manera de tratar a la “Señora” de Joan Manuel Serrat; la versión en bolero del clásico tango de Gardel/Lepera, “Volver”; la composición de Rubén Blades “Guaguancó triste” así como la versión en salsa de un tema de James Taylor, “Fire and rain”. El tema que le da nombre al álbum es “Sonido Bestial”, cuyo solo de piano se basó en el Estudio Revolucionario Opus 10 # 12 de Frédéric Chopin, donde Richie hace gala de su formación de pianista clásico. Este tema es considerado una obra maestra de la salsa.

En 1974, ganaron el primer lugar en el Festival de Orquestas con la composición “La Zafra”, cuya letra describe las luchas de los trabajadores de la caña de azúcar en Puerto Rico. Ese mismo año, el dúo de amigos ganó el título “Los reyes de la salsa” en su país. Durante un período de 12 horas, 24 grupos habían competido por el ansiado título, y resultaron triunfadores. Los contratos comenzaron a surgir, las solicitudes de entrevistas y apariciones en televisión, e incluso en películas, sin embargo, sus caminos tomarían otro sendero, Cruz se convirtió en cristiano evangélico cuando Ray lo invitó a formar parte de la Iglesia Evangélica, Cruz inicialmente se negó a aceptar el cambio, sin embargo, dos meses más tarde él mismo se convirtió. Durante casi dos décadas se dedicaron a fundar iglesias.

Lo que sigue es también de héroes de leyenda… En 1996, Cruz publicó un libro titulado “Cuando era un niño”. En 1999, Richie Ray y Bobby Cruz celebraron un concierto en el Bayamón Colesium, donde cantaron algunos de sus primeros éxitos y canciones religiosas. El resultado fue beneficioso pues Universal Records le ofreció un contrato para grabar sus conciertos futuros. En el 2002, el dúo fue incluido en el International Latin Music Hall of Fame.

El año 2006, Ray y Cruz recibieron de la Academia Latina de Grabación el Latin Grammy “Lifetime achievement” o “Premio a la excelencia musical” por sus valiosas contribuciones a la música latina; en el 2007, el álbum “¡A lifetime of hits - Live at Centro de Bellas Artes, San Juan, Puerto Rico!” fue nominado para los Grammys latinos como Mejor Álbum Tropical Contemporáneo, por su parte, en esa misma gala, su inseparable compañero, Bobby Cruz, se alzó con un Grammy en esa categoría, con el álbum “Románticos de ayer, hoy y siempre”.

CITAS SALSERAS

En el conversatorio con Richie Ray & Bobby Cruz participará también Omar Córdova, quien es un reconocido coleccionista de discos, melómano impenitente, director de la organización cultural-musical DescarGa en el Barrio, y productor del concierto que trae al dúo a nuestro país.

“Los célebres músicos expondrán su experiencia, cómo desarrollaron su propuesta musical y el impacto social que tuvo el género llamado salsa. Nuestra misión es brindar propuestas con proyección cultural, será una gran oportunidad como antesala al conciertazo de los maestros Richie & Bobby... ¡Salsa y cultura hasta la sepultura!” dice Córdova.

La reunión contará también con una demostración de piano, donde podremos ser testigos de la destreza musical de Ray.

La cita es el día jueves 03 de julio a las 6:30pm en la sala Nazca del Ministerio de Cultura de Perú. El ingreso es libre pero requiere inscribirse antes, dado que la capacidad es limitada, al correo: dafodifusion@cultura.gob.pe Debes indicar nombre completo y número de D.N.I.

En cuanto a la fiesta-concierto de estos dos destacados músicos, se llevará a cabo el sábado 05 de julio en el Centro de Convenciones Scencia de la Molina. Las entradas están a la venta en Teleticket y en la tienda DescarGa (C. C. Arenales, tienda 3-18 2do. nivel, Lince). Para averiguar las condiciones, y la oferta vigente sólo hasta el 2 de julio, debes comunicarte con la organización al teléfono 472-6327.
“Los previos del Concierto Bestial serán sabrosos, con música para escuchar y bailar. ¡Rumbón total desde el inicio!” promete Córdova.


Fuente: La República. Por: Adriana Mayo

LOS BRAVOS DE LA SALSA. Richie Ray y Bobby Cruz retornan al país para celebrar sus 50 años en los escenarios. En entrevista, Ray niega que el género sufra una crisis de intérpretes, anuncia sus memorias, sueña con película y aclara que no piensan en el retiro.

Hablar de Richie Ray y Bobby Cruz es referirse a dos padres de la salsa. Boricuas de sangre que 50 años atrás decidieron seguir sus corazonadas, juntar sus talentos musicales y convertirse en una dupla ‘bestial’. Con un sonido único, Richard Maldonado Morales, en el piano, y Roberto Cruz Ramos, en la voz, crearon los sonidos bogaloo y jala jala, con son montuno, guajira y rock ‘n roll, y acuñaron el término salsa a un género de raíces cubanas y portorriqueñas con letras basadas en los cambios sociales.

Este par de legendarios salseros están de regreso al Perú. Celebrarán sus cinco décadas sobre el escenario y qué mejor que hacerlo haciendo bailar a su público. “Amárrate el cinturón que el 5 de julio vamos a bailar”, advierte Ray, vía telefónica, desde donde agradece a los peruanos por permitir que el género siga sonando. “Si estamos de vuelta es básicamente porque ustedes sí toman en serio nuestro ritmo”, dice.

Y es cierto, los tiempos han cambiado, los grandes de la salsa nos están dejando y no se escuchan nuevas voces desde hace ya un buen tiempo. ¿Será que estamos viviendo una crisis de intérpretes? Y el maestro Richie responde: “Hay muchos jóvenes talentosos que no ven una ventana donde darse a conocer. Los medios nos han cerrado esa puerta”. Tiene razón, las radios siguen viviendo de la nostalgia, si de salsa hablamos no se escucha material nuevo. “Llevamos un disco y lo rechazan. Hay cierta afición a lo antiguo. Es muy triste porque es arte y si no hay inyección de sangre joven, con el tiempo la salsa se va a ir muriendo”.

“Al parecer, la cadena está fallando –indica–. Las disqueras no ganan lo mismo y hacer un álbum es una carta de presentación, pues ya no te da ganancias. Nadie graba, la tecnología mató el negocio del disco. Tanto a los empresarios como a los músicos se les hace difícil seguir produciendo. Hoy un disco es solo una tarjeta de presentación.”

A esto se suma los nuevos gustos generacionales que han incluido el reggaeton y otros ritmos en el top de las listas musicales, desplazando a los inmortales como Celia Cruz, Rubén Blades, Tito Puente, Héctor Lavoe, Cheo Feliciano y otros.

Pero algo pasó en la carrera musical de este dúo. A mediados de los 70, una voz en la conciencia les dijo hasta aquí no más. O cambias o no siguen. “Bobby y yo tuvimos una conversión al cristianismo, nos dimos cuenta de que nos faltaba alguien importante y llegó el momento de cambiar.

 Era una época de confusión total. Todo el mundo se drogaba, había gente que buscaba otro tipo de dioses como Buda y creyeron que lo nuestro era como una fiebre, un afán del momento”. Pero no fue así.

Pese a que muchos le dieron la espalda, Richie y Bobby decidieron seguir haciendo música, cambiar en algo el contenido, pero siguieron produciendo. Es así que en el 76 presentaron  el disco Reconstrucción, que los reconcilió con su público.

Por el momento, Richie revela que todo lo vivido a lo largo de sus casi siete décadas está siendo plasmado en un papel, que a más tardar el otro año verá la luz. “Tuve una historia de sufrimiento, pero pese a ello creo, que la verdad, no me fue tan mal”, indica haciendo públicas sus ansias de llevar su historia a la pantalla grande. Eso sí, deja claro que no será al estilo Lavoe. “Allí solo vimos el lado oscuro. La gente va a pensar que los salseros solo nos drogamos y no es así”.

Pese a mantenerse 50 años en los escenarios, Richie Ray sigue manteniendo la misma energía de antes, tal vez el cuerpo no responda igual, pero el maestro del piano niega que Bobby y él piensen en el retiro, a pesar de haberlo anunciado, años atrás. “Somos como los boxeadores, queremos pero no podemos. No hacemos música por dinero, sino por llevar alegría a nuestra gente”.  

Claves:
El concierto se realizará este sábado 5 de julio en el Centro de Convenciones Scencia, de La Molina.
Las entradas están en venta en Teleticket.