26 may. 2014

Le apagaron el sonido a la Ponceña


El sonido pesado que caracteriza a la Sonora Ponceña estremeció este domingo el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, en Hato Rey, donde la orquesta revivió sus éxitos en un espectáculo de celebración por sus 60 años de trayectoria.

Sin embargo, un incidente con la administración del Coliseo fue la nota discordante al final de la velada. Cuando la orquesta se disponía a regresar a tarima luego de su falsa salida, el sonido fue apagado porque, supuestamente, se habían excedido en la hora de uso de las facilidades del recinto.

Segundos después de comenzar a interpretar su éxito Timbalero, el director musical de la orquesta, Enrique “Papo” Lucca se bajó del piano y detuvo la música, porque, según dijo, habían instrumentos que no se escuchaban. Al disculparse con el público, el músico detalló que los técnicos habían suspendido el sonido debido a que la orquesta sobrepasó la hora de uso del Coliseo.

El grupo apenas entonó una corta interpretación instrumental, antes de dar por terminada la velada.

Hasta ese incidente, el evento había transcurrido sin contratiempos.

A pesar de que el conjunto se quedó corto a la hora de llenar la modalidad pequeña del recinto, nada pudo evitar que la legendaria orquesta demostrara que todavía le queda mucha salsa por hacer, que su sonoridad los hace inigualables y que sus temas, dotados de cadencia, provocan que la gente abandone sus asientos para bailar.

De este modo, la agrupación, por más de tres horas, puso a sudar a decenas de personas, que aprovecharon la parte posterior a la sección de arena para sandunguear con sus temas.

El concierto abrió con una proyección de las carátulas de los discos de la Sonora Ponceña y la interpretación de la canción Jubileo 60, compuesta con motivo de sus seis décadas, en las voces de Darvel García, Roberto Ortiz, Edwin Rosas, Daniel Dávila, Manolito Rodríguez y Yolanda Rivera.

Entre los vocalistas y músicos, vestidos con trajes azul claro, el fundador del conjunto, Enrique Lucca Caraballo o Don Quique, como le llaman cariñosamente, y su hijo, “Papo” Lucca, se distinguían por sus vestimentas color rosa guayaba.

Don Quique, quien también lució un sombrero estilo fedora, dirigió el concierto sentado, siempre moviendo sus brazos a la altura de la cintura, y de tanto en tanto, contoneando sus hombros.

Tras un sencillo “gracias”, García entonó la melodías Date cuenta y Fiel trovador, a la que se sumó la voz de Ortiz. El repertorio, compuesto por 24 temas, continuó con Hachero pa' un palo y Yare, interpretadas por Luisito Carrión, y Fea, vocalizada por Monchito Rivera.

Fue en el clásico Boranda, entonada por Dávila, que Papo abandonó el piano y tomó el micrófono para avivar al público con algunas improvisaciones.

“Solamente quiero que me oigan para recordar a unas personas que han sido una escuela para todos nosotros”, manifestó el pianista al son del pegajoso ritmo.

“La tierra de Borinquen”, cantó en el tono de La Borinqueña. “La tierra de Ismael Rivera, la tierra de Tito Puente, de Héctor Lavoe... Cuídense que estoy cantando”, manifestó con humor, mientras era correspondido por los asistentes con fuertes aplausos.

Después de Tumba mabo, el salsero Héctor “Pichie” Pérez, quien a principios del año anunció su salida de la Sonora Ponceña, para iniciar su carrera como solista, subió a la tarima para ejecutar una versión distinta de La pollera colorá.

“Treinta años estuve con ella (la orquesta). Muchas bendiciones y mucha salud”, dijo Pérez a Don Quique, mientras exhortaba al público a bailar.

La jornada musical continuó con Chambaleque y Mayeya. En esta última, los acompañó el renombrado percusionista Roberto Roena.

No obstante, quien se robó los vítores fue Yolanda Rivera, que al hacer alarde de su aguda y peculiar voz en la canción Hasta que se rompa el cuero, se quitó su amplia falda blanca, para quedar en un minivestido con el que pudo ejecutar unos pasos de baile junto a Papo. Asimismo, la vocalista se posó detrás de los timbales y demostró sus habilidades en el instrumento.

El espectáculo bajó de tono con la ejecución del bolero Paño de lágrimas, y el posterior reconocimiento a los miembros de la orquesta que fallecieron.

Durante, el show, el comediante Israel “Shorty” Castro, tuvo dos intervenciones, en las que arrancó carcajadas de los presentes con chistes picantes. Fue después de su segunda interacción en tarima que Luis Guillermo “Luigi” Texidor fue llamado a la tarima para recitar Acere ko y Tiene pimienta, a lo que el público reaccionó emocionado.

El festejo por los 60 años de la Sonora Ponceña, por otro lado, sirvió además para que el Senado leyera una proclama, en nombre del legislador Antonio Faz Alzamora, presidente de la Comisión de Turismo, Cultura, Recreación y Deportes, y Globalización, en reconocimiento por el aniversario y en agradecimiento por la gloria que le ha dado al país al colocar el nombre de Puerto Rico a nivel internacional.

“Se acepta esto con mucha humildad y se lo dedicamos a todos ustedes”, expresó Papo, luego de que se entregara la proclama a Don Quique.

Fue después de vocalizar entre todos el éxito Sola vaya que el grupo simuló su salida y regresó a tarima para cantar Timbalero, la cual no finalizaron, debido al incidente con el sonido.

Minutos después, la orquesta entonó una corta interpretación instrumental, antes de dar por terminada la velada.

“No se preocupen, les compensaremos esto en la próxima”, indicó el cantante Darvel García, mientras el público coreaba Fuego en el 23, otro de sus más populares temas que no llegaron a interpretar.

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