1 ene. 2014

Blades y Perico



Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Rosalina Marrero-Rodríguez

Todo empezó con “Pablo Pueblo”. Era el final de los años 70, Rubén Blades se estrenaba en la dupleta que lo unió a Willie Colón, que se había quedado solo tras la separación de Héctor Lavoe.

Blades conocía poco del trabajo de Luis “Perico” Ortiz. Había escuchado que trabajó con Paul Anka y con “puros nombres de gente que venían de otros lados”, pero no le impresionó. “Bueno, eso no me está diciendo que es mejor, lo que me está diciendo es que tiene una capacidad de ver cosas, el tipo está viendo para diferentes lugares”.

El trompetista boricua tampoco tenía muchas referencias de aquel “muchacho que venía de Panamá”, en momentos en que las orquestas de Tito Puente y Machito estaban en decadencia, “porque venía este nuevo proyecto que se llamaba salsa”.

La experiencia con el clásico del disco “Metiendo mano!” era la garantía para repetir la fórmula que, de inicio, no tuvo el visto bueno del sello Fania. “Me olvidé del bailador y establecimos el primer interludio que se hizo en la música popular con una tuba, eso fue en ‘Pablo Pueblo’, nos salimos del esquema ese. ¿Y qué pasó? Funcionó, porque meses más tarde, estando nosotros en el Madison Square Garden haciendo un concierto con la Fania, a él se le entregó un disco de oro, cuando Jerry Masucci había dicho que eso no funcionaba”, compartió el músico.

Un año después llegó “Pedro Navaja”, la canción que catapultó a Blades en el escenario salsero, y que 35 años más tarde motivó una conversación entre este par de colegas y amigos durante un aparte en su reciente promoción del disco “Tiempo de amar”, del laureado trompetista, compositor y arreglista.

“En ‘Pedro Navaja’ él empieza a romper clave en términos de lo que es la presentación del número. Ya de por si no es una cuestión de que tiene que ser bailable, 3, 2, 2, 3, sino ahora estamos hablando de música que tiene un arreglo que le hace honor a lo que la letra planteaba, y eso es bien importante, porque hasta ese momento eso no se estaba dando. Si la canción no marcaba clave, la gente no te la aceptaba, porque toda la música iba orientada al baile, no a la reflexión, no al baile y a la reflexión”, detalla el cantante y compositor de seis de los siete temas de “Siembra”.



“A mí me dijeron en mi cara los Dj’s más grandes de Nueva York en ese momento -en una reunión con el señor Jerry Masucci y Willie Colón- que el disco ‘Siembra’ iba a ser la muerte comercial de Willie Colón, porque rompía clave, porque la letra era muy larga...”, rememora Blades.

“El trabajo se hizo en el 78, hace 35 años, y el disco todavía está pegado. Y lo interesante es que en ese tiempo nos estaban descartando; a mí por la letra y a Luis por el arreglo, entonces los dos estábamos locos. 35 años más tarde todo el mundo te dice: ‘¡Qué bueno!’”, celebra con sarcasmo el “muchacho panameño”.

No hay disco que lo supere

“Siembra” fue un disco plenamente revolucionario. Desde su carátula, que sustituía las imágenes de las orquestas por una ilustración con unos bebés, hasta el mensaje de sus letras y el patrón de sus arreglos musicales, fue una pieza todavía insuperable, establece Elmer González, periodista y profesor universitario, quien dicta cursos sobre música popular.

“Estamos hablando de 1978, en un momento en que la salsa comenzaba a perder terreno en popularidad, porque había un desgaste en sus letras. Estaba la fiebre de lo que se llamaba el ‘crossover’, que era la moda del ‘disco music...’. Entonces Rubén Blades empezaba a perfilarse como una persona que sus letras eran distintas, tan es así que su gran gancho era contar historias de personajes, llenas de moraleja, de mensajes sociales”, precisa.

“No creo que se haya superado, pero sí hay ejemplos que jugaron el mismo papel de él; comparo a Rubén Blades con Juan Luis Guerra. ¿Cuántos salseros decían a mi no me gusta el merengue, pero me gusta Juan Luis Guerra? Rubén Blades expandió, se acordó de la mujer, y entendió que los sentimientos que había que explotar son los patrios, los culturales, no simplemente los del baile”, puntualiza González.

Comments (0)