18 mar. 2013

Maratón salsera en el Día Nacional




Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Rosalina Marrero-Rodríguez

No eran una ni dos, sino múltiples las motivaciones para asistir a la trigésima edición del Día Nacional de la Zalsa y así lo entendió el público que en el día de ayer, domingo, abarrotó el estadio Hiram Bithorn, en Hato Rey, en fidelidad a su género.

El público salsero tenía ante sí la celebración de tres décadas de su máximo encuentro con sus figuras favoritas; una oferta musical que destiló sabor desde el arranque y la oportunidad de rendirle tributo a quien por años entregó su vida a la salsa, el fenecido locutor y productor Pedro Arroyo.

Pero, si le pregunta al cantante Cano Estremera, seguramente conteste que, de las más de 30,000 personas que se estima que asistieron, 15,000 fueron a verlo a él en lo que bautizó como “el Día Nacional de Cano Estremera”.

Desde temprano en la mañana, hombres y mujeres de todas las edades y con mucha hambre de fiesta llegaron al estadio, iniciando así la masiva rumba. Unos la montaron desde la arena o las gradas, y otros prefirieron quedarse en las inmediaciones con cerveza en mano. También sonaban sus cencerros, congas y maracas.

El banquete musical, irónicamente, no se sirvió con salsa, sino con la plena de Barreto y su Plena. La clave la marcó José Lugo y el Guasábara Combo, que desde su entrada a la tarima comenzó a sorprender con sus invitados. Con el conjunto cantaron el cubano Isaac Delgado y el intérprete urbano Tego Calderón, quien, apoyado de muletas, gritó: “Los quiero Puerto Rico, pu...”.


“El Abayarde” confesó ser un “salsero frustrao”. Tan natural es su atracción por el género tropical que dijo sentirse más cómodo entre los salseros que con los reguetoneros. Para Calderón, fue la segunda participación en el evento de la emisora Z-93, de SBS. Ya con el sol en su nivel más intenso, comenzó el mazacote de uno de los tres homenajeados, Pedro Conga y la Orquesta Internacional. El mar y yo, Juaco muerte, Parece y Rey el chin fueron la antesala a la participación de Maelo Ruiz. La fuerza interpretativa del cantante se impuso en eróticos temas como Atrévete y Ladrona de amor. Mientras, desde la primera fila, Betsy Santos, de Cayey, destacó la seguridad y organización de la producción que, a nivel ejecutivo, estuvo a cargo de Carlos Vigoreaux. Asimismo lo disfrutaban los colombianos Sandra Alzate y Diego Escobar, quienes, movidos por la promoción del concierto en la Internet, viajaron a la Isla. “Ha sido espectacular y la gente muy amable”, comentó Alzate.

El segundo reconocimiento de la jornada fue para la orquesta La Mulenze, que se lució con Pedro Brull cantando Buscando aventura, Te amo en silencio y No te vayas todavía. El cantante reconoció la importancia de realizar este tipo de encuentros masivos, que inviten a la camaradería. Alex López, Wichi Camacho y Rafy Andino también acompañaron a La Mulenze.

Dentro de la oferta artística, el sonero Cano Estremera era uno de los grandes atractivos, lo que, sin duda, alimentaba el ego del artista, que no dejó escapar momento para proclamarse el mejor. La trayectoria de cerca de cuadro décadas del cantante fue reconocida en su regreso al Día Nacional de la Zalsa después de 15 años ausente.

“El homenaje lo recibo con humildad, que es algo con lo que yo me identifico muy poco”, dijo el Cano, que para no dejar de llamar la atención vistió camisa y tenis turquesa y pantalón amarillo.



“¡Bienvenidos al Día Nacional de Cano Estremera!”, prosiguió para, seguido, llamar a la histeria boricua, logrando poner de pie hasta a quienes preferían calentar las sillas. Avísale al contrario fue el primero de los 10 temas que cantó, al tiempo que lanzaba sus “puyitas”, entre ellas, “En este pueblo se necesita más gente como yo, que diga lo que siente y lo que piensa”.

La boda de ella, Mi gente y su más reciente éxito, La profecía, fueron los más celebrados por los fanáticos. Cano Estremera, no obstante, dio muestra de genuina humildad al reconocer que la emoción y la presión que le generó su retorno al evento, a su juicio, no le permitió dar su máximo en tarima.

“Me sentía tan emocionado que todavía me está faltando el aire”, manifestó en un encuentro con la prensa al bajar de la tarima. “Creo que pude haber cantado mejor, creo que pude haber hecho mejor presentación, (pero) creo que el propósito se cumplió”, afirmó Estremera, quien en varios momentos reconoció la necesidad de nuevas figuras en la salsa.

La orquesta del “Míster Afinque”, Willie Rosario, se lució con la interpretación de sus ex vocalistas Primi Cruz y Tony Vega. Ambos cantantes complacieron a la fanaticada salsera con éxitos como Anuncio clasificado, Busca el ritmo y Lluvia.

La nostalgia afloró con el reconocimiento al creador del Día Nacional de la Zalsa, Pedro Arroyo, fallecido en abril de 2012. El cantante Cheo Feliciano, amigo, vecino y compadre de Pedro Arroyo, presentó al único hijo del locutor, Juan Salvador, quien recibió la placa de reconocimiento al legado del gestor del evento.

Con distintas imágenes de su padre proyectadas en el fondo de la tarima, Juan Salvador Arroyo destacó la importancia que tenía la música nacional para su progenitor.

“Viejo, escucha mi voz que representa la voz de un pueblo que eleva una oración para ti”, expresó Arroyo.
Así, el nuevo director de programación de Z-93, Néstor Galán “el Búho”, junto a su colega Marcos Rodríguez “el Cacique”, dio paso a otra etapa del espectáculo con la Orquesta del Día Nacional de la Zalsa y las voces de India, José Alberto “el Canario”, Tito Nieves y Cheo Feliciano.

El Día Nacional de la Zalsa cerraría con un gran junte de artistas para cantar Gracias, Pedro, compuesta por Ramón Rodríguez. Participarían Pedro Brull, Cheo Feliciano, Camilo Azuquita, Jerry Medina, Luisito Carrión, Maelo Ruiz y Lalo Rodríguez. En los coros estarían Primi Cruz, Jerry Medina, Pedro Brull y Luisito Carrión.


Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por: Carmen Graciela Díaz

La salsa tiene color, cuerpo y sabor a sal, porque en el estadio Hiram Bithorn de Hato Rey, ayer desde temprano el baile se resolvió entre hombros, caderas y sudor. El Día Nacional de la Zalsa que presenta la emisora Z-93 cumplió tres décadas de celebrarse con esos rituales que t no pueden faltar como la fría en mano, los pantalones cortos y los sombreros de todas formas, como una caja de cerveza que a uno le funcionó de gorra para pasar esa jornada de puro sabor.

Durante el día, el vaivén de las personas era constante y los bailadores aprovechaban espacios grandes o minúsculos, pero lo que no pasaba desapercibido era el olor a ron, bloqueador solar, cigarrillos, frituras y pinchos.

La dedicatoria de la peregrinación anual fue para el fundador de este evento, Pedro Arroyo, como un homenaje póstumo agregándole al festejo un cariz sentimental no solo desde la tarima, sino entre la audiencia. Un bailador tenía plasmado a Pedro Arroyo en su camiseta en clave de arte urbano con el rostro del locutor acompañado de la frase: “Arroyo Vive, 30 años”. Una vuelta con mucho swing reveló que la cara de Cano Estremera estaba en su espalda.

El Cano era uno de los artistas más esperados entre el público, a juzgar por los comentarios de muchos cocolos que se amontonaban cerca de los quioscos de las esquinas. Uno de los que vino a ver a Estremera fue Andrés Báez, que con gafas y gorra sabía que el día le daría para gastarse los pies. “¡Wao! Yo llevo viniendo como 14 o 15 años corridos”, contó quien se lamentaba de que esta fuera la última vez que el evento se celebrará en Hato Rey luego de que la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, determinara que el Hiram Bithorn será solo para actividades deportivas.

Pero antes que el Día Nacional de la Zalsa retornara al espacio de sus primeras ediciones -el estadio José “Pepito” Bonano de Guaynabo- el Hiram se colmó una vez más de sillas de playa y sombrillas para aplacar el sol, porque la intención era clara: pasar el día como cuando se va a la playa.

Si la música es la expectativa, para los que van por primera vez a esta fiesta debe ser tan fascinante vivir la idiosincrasia del salsero que le gana al calor más implacable.

“Eso no se oye”, le dijo un hombre a otro en referencia a sus maracas, que aún estaban silenciosas.

“Pero deja que empiece la rumba”, le respondió con una sonrisa cínica que, con la cervecita, quizás ignoró más rápido tras la presentación de Barreto y su Plena, que sirvió de antesala al programa del evento.

José Lugo y Guasábara abrieron oficialmente el espectáculo cerca de las 12:40 p.m., pero fue la llegada de Isaac Delgado el momento que agregó sabor a la presentación que tenía a unos sumidos en un baile solitario, mientras otros mostraban su maestría o primeros pasos en pareja. Poco después, el público celebró la llegada de Tego Calderón, quien interpretó junto a Guasábara Como los pobres soy.

La bandera de Puerto Rico ondeaba en cada esquinas, pero también estaba en ropa y sombrillas que hacían de sombreros. Era patriotismo, pero también una metáfora del evento que aglutinó a 31 mil personas -según informó Perfect Partners, publicistas de la actividad-, que habían llegado al filo de las 3:00 p.m. Medios de Venezuela, Nueva York, Colombia, Panamá y colegas de Nueva York reseñaron el evento que continuó con el reconocimiento y la presentación de Pedro Conga junto a la Orquesta Internacional y el tributo e intervención de Edwin Morales y Mulenze.

Pero el que quizás fue el momento de verdadero delirio entre los presentes fue el arribo de Cano Estremera, quien luego de su homenaje, dijo: “Una aclaración: yo no soy uno de los mejores soneros, sino que soy el mejor de Puerto Rico y el mundo”.

Cano continuó en alarde de su controversial discurso y su personalidad de esas que dan electricidad cuando antes de entonar La boda dio la bienvenida al “Día Nacional Cano Estremera”. La gente lo aclamaba histérica, manos arriba, baile desenfadado y sonrisas por tan solo escuchar su soneo y verlo con su atuendo de camisa azul y pantalón amarillo. Nos acordó que la salsa es todo color, como quedaría evidenciado en el junte en el que un grupo de salseros cantó el temaGracias, Pedro.

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