6 ene. 2013

Ismael Miranda sigue abriendo paso





Fuente: El Nuevo Herald, Miami. Por: Arturo Arias-Polo

A Ismael Miranda le sobran motivos para celebrar. En el 2012 el cantante puertorriqueño cumplió 45 años de carrera, una proeza que pocos intérpretes logran realizar. Y, por si fuera poco, hizo realidad el sueño de cualquier artista que ame su carrera: sumar otro álbum a su extensa discografía.

“Desde hacía tiempo esperaba el momento de que esas canciones volvieran a estar presentes”, dice Miranda en alusión al relanzamiento de La mano maestra, una producción de temas navideños típicos de Puerto Rico, realizada en 1989.

El salsero residente en la isla aclara que aunque su trayectoria no ha sido fácil, se siente complacido porque nunca le ha faltado el respaldo de su público.

“El reto más grande es mantenerme activo y al día con mis grabaciones. Gracias a Dios, a mis 62 años soy uno de los salseros que más trabaja”, afirma el intérprete, que cuenta con 86 producciones, ocho discos de oro, uno de platino y varias nominaciones a los premios Grammy.

“El último disco nominado fue Tequila y ron, un homenaje al compositor mexicano José Alfredo Jiménez, que produjo Gilberto Santa Rosa, en el 2003”, destaca.

Desde mucho antes de que lo llamaran El Niño Bonito de la Salsa, el cantante, nacido en Aguada y criado en Nueva York, integró las bandas The 4 J’s and Little Jr., The Classmates y los grupos de música tropical de Pipo y su Combo y Andy Harlow y su Sexteto.

“Al principio cantaba en inglés porque era un fanático del rock”, agrega.

Tras la grabación de Let’s Ball (1967), su primera aventura discográfica, el entonces adolescente se impuso en la radio con Rumbón melón y El exigente, tema que iniciaría su colaboración con la orquesta de Larry Harlow (el hermano de Andy).

Electric Harlow, Tribute to Arsenio Rodríguez y Oportunidad figuran entre sus producciones más exitosas de aquella época. Pero su consagración definitiva se produjo cuando se convirtió en el cantante más joven de las Estrellas de la Fania, con sólo 19 años.

“Un día llegué tarde a un ensayo y el maestro Johnny Pacheco me dijo, ‘qué bonito, llegando tarde...’, y esa noche me presentó en el concierto como el Niño Bonito de la Salsa”, evocó el salsero, cuyos modelos a seguir fueron Celia Cruz, Tito Rodríguez y Cheo Feliciano.

Sobre su entrada a la Fania, Miranda recuerda que ocurrió durante una audición con la orquesta de Larry Harlow, que a la sazón estaba firmado con el legendario sello discográfico.

“Cuando me encontré con Ismael Rivera, que también estaba audicionando para la misma plaza, me dije: ‘Perdí la oportunidad’”, evoca. “Él era una estrella y yo no era nadie. Sin embargo, me dijo: ‘Yo soy un viejo, aprovecha la oportunidad, que estás joven y tienes muchas ganas’. Eran otros tiempos”.

La carrera de Miranda está repleta de grandes momentos. Aparte de las giras internacionales y sus exitosos álbumes Así se compone un son, La cama vacía, Como mi pueblo y Borinquen tiene un montuno, el cantante se anotó otro tanto con Versos de nuestra cultura (1986), un disco navideño en el que compartió créditos con el cantautor José Nogueras, que tuvo tanta aceptación en Puerto Rico como sus incursiones en el bolero junto a Andy Montañez.

En su vida personal, el creador de Abran paso se considera un privilegiado por tener el cariño de su esposa, cinco hijos, nueve nietos y una bisnieta.

“Vivo en el área metropolitana de Puerto Rico, donde tengo una finca con caballos, frutas y vegetales. Soy un jibarito muy unido a su familia”, dice orgulloso.

En los últimos lustros Miranda no ha dejado de engrosar su catálogo con Yo vengo con todo, Ismael Miranda Live, De regreso al son y Aferrado a ti, una producción del 2011, que lo devolvió a los primeros lugares en varias emisoras de Estados Unidos, España y Latinoamérica con El francotirador.

La nueva versión de La mano maestra contiene Llena de amor tu Navidad, Una voz de altura y A elevar la Navidad, entre otros títulos remasterizados, que resultarán nuevos para los jóvenes bailadores.

“Con este disco quisimos celebrar el nacimiento de Jesús y realzar que Dios es el creador de todo”, concluye.

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