28 nov. 2012

Mi(s) foto(s) con Rubén



Mediodía del Sábado. Camino al Sheraton a recoger el carro que habíamos dejado la víspera para ir al Nacional a ver el show de Fania con la Spanish Harlem. Faltando tres cuadras para llegar me llama Norma al teléfono y me dice: “apúrate que Rubén Blades ha salido a firmar autógrafos a la gente”.

¿Blades en la puerta del hotel firmando discos? El taxi apura un poco y al llegar a la puerta comprobamos que era cierto. Ahí estaba, Rubén Blades y la gente haciendo cola para el autógrafo respectivo. Pienso: “no tengo en mis manos ni disco ni una hoja para que me firme”, pero igual me acerco al grupo.


El miércoles en la Conferencia de Prensa ya había estado cerca al panameño. Yo había sido quien le hiciera la pregunta que ocasionó que se explayara varios minutos antes de finalizar aquella reunión. Y ahora lo tenía nuevamente al frente, rodeado de gente y de los 911.

Llegado el momento, quedo frente a él y le digo; “Hola Rubén solo quiero una foto”. La seguridad me dice que no está tomándose fotos, solo firmando autógrafos, pero me dirijo nuevamente a él y le digo: “Rubén, si no me recuerdas, yo fui quien te hizo la pregunta en la Conferencia de Prensa”.


Es ahí que él me mira y me dice: “Hey!, disculpa que ese día no terminé de responderte, ‘me fui por otro lado’”. Para seguir la pequeña charla le recordé las “dos preguntas en una” que le había hecho ese día y me dice: “está bien, un instante que ahorita mismo vamos con la foto”. Termina de firmar y me dice, “Ok, ¿donde está la cámara?”.

En realidad fueron dos las cámaras que registraron ese momento, que no me esperaba cuando salimos para el hotel, pero que se dio.

Algo ha cambiado en Rubén. Tiempo atrás era inaccesible para el público, decían que casi no salía de su habitación pero ahora tiene esos detalles que caen bien, 911s aparte. Mi(s) foto(s) con Rubén hizo/hicieron que se “rompa el hielo” y que vinieran más fotos. Que lo digan Pablo, Norma, Isabel y Rigoberto, quienes también pudieron tener un recuerdo con el “papá de Pedro Navaja”.


Blades estuvo unos minutos más departiendo con la gente. Y el grupo de salseros seguíamos ahí, con las fotos ya tomadas pero viéndolo (como si no creyéramos) terminar de atender a la gente. Cuando veo que ya va regresar al hotel, me doy media vuelta también para entrar. Es ahí que ocurre algo muy especial: una mano en el hombro que hace que me voltee. Era Rubén quien me extiende la mano y me dice “Gracias de nuevo por la pregunta del otro día y por el apoyo a nuestro trabajo”.

“Gracias a ti, Rubén” atino a decirle mientras le estrecho la mano, antes de que arranque, escoltado por la seguridad, de regreso al interior del Sheraton.

Hay momentos especiales que la música te da (“te da, te quita / te quita y te da”), como aquella con Palmieri en Medellín o mis encuentros con Willie Colon.

El del sábado al mediodía fue uno de esos. Que uno de tus héroes musicales (quien ha escrito tantos clásicos que están grabados en la memoria del puebo latino dejando una impronta especial en la historia Salsera de todos los tiempos) te dedique unos instantes y de esa forma. La vida me dio una sorpresa ese sábado temprano. Satisfecho.


Comment (1)

Hey!
Muchas felicidades!
Nada como una foto con tu idolo, eso lo resume todo.
Que sigan los exitos y la buena música!