28 ago. 2012

El "apagón" del Chimpun Callao


Una de las notas saltantes de la noche del Chimpun Callao, cortesía de Anthony Lázaro, de su blog "Afilada Pluma"



Fuente: afiladapluma.blogspot.com  Por: Anthony Lazaro

La crónica escrita recién terminado el Festival solo transmite los hechos sobresalientes que corresponden al desempeño musical de quienes estuvieron sobre la tarima, para mal o para bien. Sin embargo, aquella noche ocurrió un hecho que hasta hoy tiene crispada la tolerancia de los asistentes: el apagón.

A los pocos minutos de iniciado el esperado y pre celebrado concierto de Rubén Blades en el Callao, las pantallas gigantes laterales simplemente fueron apagadas. Ellas eran el único medio visual de acercamiento del artista de turno hacia los asistentes y viceversa. La orden venía directa del equipo del cantante panameño en respuesta a la piratería: “no transmitir en las pantallas de circuito cerrado dentro del show”. La hitleriana decisión era contra todo aquel que haga incluso el ademán de filmar, sino que lo digan los desafortunados periodistas acreditados que fueron irónica y literalmente sacados a empujones -por los agentes de seguridad- del lugar reservado para estos fines. No me cree?..., pues hágalo.

La organización del Festival Chalaco cubrió casi todo, pero no pudo contra la posición del padre de Pedro Navaja y su equipo.

Pero, qué motivó esta drástica decisión? Simple, Ariel Rivas, Productor Musical y Manager de Rubén Blades constató en horas de la tarde que existía un imperio de la piratería musical llamado Polvos Azules. Su indignación fue tal que la decisión era irrefutable. Esto, sin duda, es absolutamente comprensible desde el zapato del artista.

“Es una pena que existan lugares como Polvos Azules, donde la piratería al parecer es legal y se ve a las mismas autoridades comprando discos y dvd's piratas, los "fans" robando el derecho que tienen los artistas de obtener beneficios por su obra y trabajo. Lamentablemente parece que es algo que no les interesa detener y es difícil de controlar.”

Sin embargo, la moneda siempre tiene dos lados y del otro está el público, aquel que hace que el artista gane lo que gana, aquel que lo mantiene vigente, aquel que paga su entrada y merece ver y no solo oír, porque para eso mejor se compra un disco de algún concierto y listo.

Esta tarde, el descargo del Sr. Rivas en la red social más importante fue contundente, salvo cuando su texto ridiculizó el costo de la entrada versus la magnitud de un evento de esta naturaleza. Como si pagar menos de tres dólares por la entrada elimina el derecho de presenciar un espectáculo completo y, peor aún, de reclamar. Borró con una mano lo que justificó con la otra. ¡Más respeto señor!

“Me parece también increíble que la gente se queje por haber pagado 5, 6 y 8 soles por un concierto de esa magnitud (menos de $3 dólares) y decir que los que pagaron 5 estaba retirados.”

Es una lástima que haya ocurrido algo así, que el público que no tuvo la suerte de estar adelante haya tenido que no ver y solo oír. En este desencuentro ambos tienen razón, el artista y el público, pero quien perdió fue aquel que pagó poco esperando lo justo; y por favor…, no critique!

Todos vuelven…

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