16 jul. 2012

Andy Montañez celebró sus 50 años en la música


Fuente: Primera Hora, Puerto Rico


Andy Montañez le hizo honor a la fama de besucón y llorón, en el buen sentido de estos adjetivos, que le adjudicaron sus colegas en las entrevistas que con ellos hizo este diario antes de la celebración de sus 50 años en la música. El cantante puertorriqueño no hizo más que repartir su característico cariño desde que entró justo a las 9:00 de la noche del sábado al Coliseo de Puerto Rico, en Hato Rey, para traducir ese festejo en un concierto para recordar.


“¿Cómo? ¿Que yo soy tuyo? Pero si ya yo estoy por irme a un asilo”, bromeó el protagonista del evento en respuesta a los cientos de “¡Tú eres mío!” que se escucharon entre los espectadores. “Qué rico saber que uno tiene tanta gente que le tiene tanto cariño”, dijo en otro momento.


Pero junto con ese aluvión de demostraciones vino un esfuerzo: el de contener las lágrimas y el de mover el esqueleto, aún adolorido por las operaciones que sucedieron al accidente que tuvo el pasado 30 de abril en Colombia.

Ante un recinto lleno en su versión reducida, el salsero puso a gritar, cantar y bailar a miles de fanáticos que correspondieron su amor desde el inicio demostrando conocerse al dedillo las letras de sus canciones emblemáticas y lanzándose al área de arena para bailar en parejas.

Antes de comenzar con “Las hojas blancas”, “Julia” y “Verano en Nueva York”, se anunció en un vídeo que Andy dedicó el show a su fallecido hermano Marcos Montañez y al fenecido productor del Día Nacional de la Salsa, Pedro Arroyo.

“Voy a hacer todo lo posible por bailar”, anunció Andy dando varios pasos. “Antes que nada, quiero agradecer el cariño que he sentido de este pueblo. Soy bien dichoso de contar con la amistad de toda esta gente de Puerto Rico. Muchas gracias”, saludó el intérprete de 70 años de edad.

Durante “Los 50 de Andy Montañez”, como se tituló el espectáculo, se proyectaron en una pantalla gigante varios momentos emblemáticos de la carrera del artista. Uno de ellos fue su inicio con El Gran Combo de Puerto Rico. Algo así podría ocurrir con los que se vivieron en la tarima con cada uno de los invitados, sobre todo al final, como se reseña a continuación.

Otra dimensión

Los recuerdos de la orquesta Dimensión Latina fueron evocados asimismo al inicio del show, cuando el “Niño de Trastalleres” entonó “Panadero”.

Antes de ese momento, con un ritmo imparable, Issac Delgado se le había unido a Andy en “El tasca tasca” para luego ofrecer solo “Salsa, timba y amor”. “En representación de los cubanos, es un honor tener una persona como este señor, que cuando está en cualquier parte del mundo, el grito de guerra de él es: ¡Puerto Ricooo!”, afirmó Delgado llevándose un sonoro aplauso.

Apoyo de padre e hijos

Luego de que Andy derramara lágrimas al interpretar “Aquí en mi pueblo”, letra que alude a la muerte, otro de los momentos más emotivos del concierto ocurrió cuando el cantante subió a la tarima a sus hijos Andicito y Harold para unir sus voces en “El benjamín”.

“Es ‘parapelos’ el apoyo, amor y cariño de Andy con sus hijos mayores. Ese junte en tarima es hermoso y emotivo. Eso no se ve mucho en el ambiente artístico”, opinó la periodista Frances Tirado, quien tuvo a cargo la cobertura previa al espectáculo. De hecho, la escena hizo llorar a la madre de Andy, Celina Rodríguez, a quien su hijo envió cariño en varias ocasiones.

Harold Montañez, de hecho, estuvo con su padre cuando ocurrió el accidente en abril, por lo que la emoción en los intérpretes era evidente, sobre todo en el taco de sus gargantas.

Clásico y criollo

Dos de los grandes amigos del arista, el cantautor Danny Rivera y la trovadora Victoria Sanabria, añadieron los matices criollos de la canción popular y el bolero al espectáculo musical, y el calor de bromas y abrazos a la confraternización artística que imperó.

Con un pícaro Danny, Andy le hizo un homenaje a su tributo a su hermano Marcos con “A mi manera” y “El que canta”. Lo propio hizo con Victoria en el intenso bolero “Perdón”, durante el cual la “pista” del área de arena se vació.

Sabor de Quisqueya

Pero ese vacío fue momentáneo, pues las parejas retomaron el sandungueo con el maestro dominicano Johnny Ventura y su “Negra Quibó”, tema que aderezaron con pizcas de merengue. “El Caballo Mayor” hizo luego un solo con “Patacón pisao”, haciendo las delicias de los bailadores. Y aunque quiso contar anécdotas, Andy le tapó la boca amablemente.

Ésta fue la tercera porción de sabor quisqueyano en el concierto, pues José Alberto “el Canario” y Milly Quezada habían hecho lo propio con “El swing” y “Casi te envidio”, respectivamente, ambos temas llenos de baile.

Géneros unidos

El sonido de la salsa continuó “Vagabundo” en cada rincón del Coliseo cuando Domingo Quiñones entró para entonar esa canción con Andy. Aunque su voz sonó más aguda que de costumbre, este invitado deleitó a los cocolos de igual forma que minutos más tarde lo hizo Julio Voltio con “En mi Puertorro”. Voltio fue bastante aplaudido, coronándose como un reguetonero, al parecer, bastante querido por la grey salsera. Tanto así, que la recepción que tuvo Daddy Yankee en el tema “Se le ve”, aunque positiva, no se le comparó.

Tras “Reunión en la cima”, el cierre no pudo ser más apropiado con la plena del grupo “Atabal”, liderado por Héctor Rodríguez y con Victoria Sanabria como invitada. El sentimiento patrio tomó la forma de la plena en “¿Quién no se siente patriota?”, número muy adecuado para cerrar con broche de oro “Los 50 de Andy” a las 11:45 de la noche no sin antes ver a Andy abrazando la monoestrellada, derramando unas cuantas lagrimitas más y regalando su humildad en forma de abrazos y fotos para su público.

Repertorio:

Las hojas blancas
Julia
Verano en Nueva York
El tasca tasca (con Issac Delgado)
Salsa, timba y amor (Issac solo)
Panadero
El swing (con José Alberto “el Canario”)
Aquí en mi pueblo Casi te envidio (con Milly Quezada)
Payaso
Genio y figura (con Andicito Montañez)
El benjamín (con Harold Montañez)
A mi manera (con Danny Rivera)
El que canta (con Danny Rivera)
Perdón (con Victoria Sanabria)
Cui cui (o Qui qui)
Aquí el que baila gana
La negra Quibó (con Johnny Ventura)
Patacón pisao (Johnny Ventura solo)
Me gusta
Vagabundo (con Domingo Quiñones)
En mi Puertorro (con Julio Voltio)
Se le ve (con Daddy Yankee)
Reunión en la cima
¿Quién no se siente patriota? (Andy el grupo Atabal)



Fuente: El Nuevo Día. Por Marcos Billy Guzmán

T odo estaba negro, oscuro como la noche. Por el aire, de pronto, una voz navegaba con soberana fuerza de nostalgia. Lo escuchado extrañaba a su tierra. Entonces, varios rayos de luz iluminaban lo que parecía ser una flor. De ella salía una cabeza de rastros blancos, primera señal de una vida salpicada de peldaños y llena de logros.

Esos logros eran de Andy Montañez, quien celebró anoche sus cinco décadas de trayectoria desde que apareció cantando “Las hojas blancas”.

“Gracias, Puerto Rico y gracias Papa Dios”, gritó y, ante uno de sus suspiros, la gente que abarrotó la modalidad mediana del Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot brincó para darle la primera ovación de la noche.

“Es un placer estar aquí con ustedes. Quiero agradecer el cariño que he sentido de este pueblo. Me lo han demostrado unas cuantas veces y, después del accidente, ese cariño lo he visto bien cerca de mí... Fue bien fuerte, pero de eso no vamos a hablar porque vamos a seguir gozando”, sentenció.

Así fue. Si bien el show marcó su regreso a los escenarios tras el accidente automovilístico el pasado 30 de abril en Colombia, el intérprete apostó al encuentro como un espacio para que sus fanáticos movieran el esqueleto. Con una parte de la arena del Coliseo convertida en una pista de baile, el concierto “Los 50 años de Andy” continuó con “Julia”, “Verano en Nueva York” y “Tasca tasca”, tema que representó la intervención del cubano Isaac Delgado, quien además interpretó “Salsa, timba y amor” en solitario.

Tras su breve regreso a la tarima con el corte “Panadero”, el dominicano José Alberto “El Canario” puso a bailar a los presentes con “El Swing”.

Durante el concierto, cuyo repertorio fue de unas 25 canciones, Andy iba entrando y saliendo del escenario fundiéndose en abrazos con sus amigos músicos y haciendo chistes sobre cómo “lo único que me falta es ir a un asilo” cada vez que le gritaban: “¡Andy tú eres mío”.

“Cualquier bastoncito que haya por ahí me lo pueden dar”, bromeó al referirse a sus limitaciones físicas tras el accidente. Pero nada lo detuvo de bailar a veces al ritmo de la salsa.

El cantante no pudo evitar el llanto cuando vocalizó “Aquí en mi pueblo”. Sucede que este año no ha sido fácil para Andy, quien tuvo que decir adiós a su hermano Marcos y a su amigo Pedro Arroyo, creador del “Día Nacional de la Zalsa”. A ambos les dedicó la velada. Luego, Milly Quezada se unió al protagonista de la noche en “Casi te envidio” y su hijo Andicito hizo lo propio en “Genio y figura”

Más tarde, su otro vástago Harold lo acompañó en “El Benjamín”.

Por su parte, Danny Rivera enardeció al gentío al interpretar “El que canta” junto a Andy, quien de paso le dedicó “A mi manera” a su fallecido hermano Marcos. Una emoción similar desató Victoria Sanabria cuando unió su voz en “Perdón”.

El próximo en cautivar a la muchedumbre fue Johnny Ventura, quien complació fusionándose en los números “La negra quibo” y “Patacón pisa’o”. A él le siguió Domingo Quiñones, cuya participación en “Vagabundo” mantuvo de pie a la audiencia.

Aunque se trataba de un encuentro cocolo, el reguetonero Voltio apostó al tema “En mi Puertorro” y Daddy Yankee rapeó “Se le ve” entre varios soneos. “Andy, eres mi segundo papá”, comentó. Poco después, cargando la monoestrellada, el cantante cerró el show con Victoria Sanabria y el grupo Atabal en una presentación de “Quién no se siente patriota”.

Con este concierto, Andy demostró que su mayor logro ha sido conquistar el cariño de Puerto Rico, la isla que lo recibió desde su humilde cuna en Trastalleres.




Fuente: Inter News Service

San Juan- La celebración del quincuagésimo aniversario artístico del salsero Andy Montañez fue un derroche de sentimientos en el que los acordes cadenciosos que ciñen su extenso repertorio se zurcieron entre amores, besos, lágrimas y abrazos para recorrer un tramo de su fructífera historia.

Fue una velada de encantamientos que sedujo a los fanáticos que se arrimaron la noche del sábado al Coliseo de Puerto Rico para disfrutar, por casi tres horas, de un festín sonoro, deleitándose de una de las más grandes voces de nuestro pentagrama nacional que, con el paso de los años, ha alcanzado la cresta de la exquisitez, el ímpetu y la finura.

No hay duda de la grandeza humana y artística del venerado “Niño de Tras Talleres”. Más allá de su talento, es un ser humano excepcional, un buen amigo y un mejor patriota, razón por la que fue inevitable ver sus ojos colmados de lágrimas al interpretar “Aquí en mi pueblo”, tema que puntualiza el deseo de andar los últimos pasos de su existencia entre las calles de su país.

Lo mismo ocurrió al recibir a sus amigos en el proscenio o cuando evocó el recuerdo de su hermano Marcos, recién fenecido. También tembló su voz al saludar a su madre Celina y su hija Liza; al recordar el arribo de sus hijos Andicito y Harold a su orquesta; y al agradecer a sus seguidores el cariño recibido tras al accidente que sufrió hace dos meses en Colombia y que por poco le cobra la vida.

“Ese cariño lo he visto bien cerca de mí, soy bien dichoso de contar con la amistad y el amor de tanta gente”, dijo el artista en medio de una ovación.

Todas las emociones develadas en el espectáculo “Los 50 años de Andy” fueron expresadas en la armonía de sus melodías, desde la interpretación de “Hay que ver”, tema apologético de la inspiración de Alberto Cortés, hasta “Quién no se siente patriota”, una sabrosa plena armonizada por el grupo Atabal que puso fin a casi tres horas de música y 25 canciones.

Andy Montañez, el querendón del pueblo puertorriqueño, no estuvo solo en su fiesta de aniversario. Tras interpretar sus viejos éxitos “Las hojas blancas”, “Julia” y “Un verano en Nueva York”, que evocan su tránsito por El Gran Combo de Puerto Rico, apareció su primer invitado, el cubano Isaac Delgado, quien lo acompañó en “El tasca tasca”.

Luego llegó José Alberto “El Canario” a dejar su sabor en la vocalización de “El swing”, seguido por Milly Quezada con “Casi te envidio”; Danny Rivera con los boleros “A mi manera” y “El que canta”, en tributo a Pellín Rodríguez y Daniel Santos; Victoria Sanabria con “Perdón”; Johnny Ventura en “La negra Quibo”; Domingo Quiñones en “Vagabundo”; el rapero Julio Voltio con “En mi puertorro”; y una actuación final acompañado del reguetonero Daddy Yankee.

En el ínterin, el salsero homenajeado cantó “Panadero” para rememorar sus años con la orquesta venezolana Dimensión Latina; “Genio y figura” y “El benjamín” para acentuar el encanto de tener a sus vástagos en su orquesta; y “Payaso”, “Me gusta” y “Cui cui” para subrayar algunos de sus más grandes éxitos en su carrera en solitario.

Su acompañamiento lo condujo su habitual orquesta, dirigida por el maestro Pedro de Jesús y armada de una artillería de instrumentistas de la mejor estirpe nacional.

La voz de Andy Montañez, sin dudas, llega al corazón del pueblo, como se consignó a lo largo de su concierto, presenciado por poco más de 5 mil fanáticos, según cifras oficiales suministradas por el personal de seguridad.

Por su trayectoria y los aportes hechos a nuestra cultura popular, al igual que por la valentía de defender sus pensamientos a brazo partido y por estar presente en primera fila cada vez que el país lo ha necesitado, el cantante oriundo del sector santurcino de Tras Talleres es merecedor de mucho más que un evento.

Es, en tanto, digno del más grande de los reconocimientos que un pueblo puede ofertar a sus excelsos artistas, por eso es de lamentar el descuido de la producción en la afinación de algunos detalles de la producción escénica del espectáculo, como un buen libreto y una mejor conceptualización artística y gráfica que hilvanara de forma atractiva y coherente las estampas de su grandiosa historia, como ocurrió en el evento de festejo de sus 40 años.

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