22 abr. 2012

Los 35 años de José Alberto "El Canario"



Con la enorme carga de improvisaciones, abrazos, relatos nostálgicos y juntes imprevistos, se podría establecer que cada canción se multiplicó casi por cinco en la madrugada del viernes al sábado durante la celebración de los 35 años de trayectoria musical de José Alberto “el Canario”.

El cantante dominicano y sus invitados negaron el descanso al corazón, la mente y el cuerpo de los espectadores que llenaron el anfiteatro Tito Puente, en Hato Rey, donde se repartieron al aire libre y sin reparos la sobrecogedora energía que emana de la hermandad musical.

“Con la boca es un mamey, pero pégate 35 años a un cantante trasnochándote, vacilándote, enamorándote... ¡Como ha durado el negrito este dando pela!”, saludó el intérprete con picardía a las 10:15 de la noche, cuando apareció en la tarima con una chaqueta que los minutos se quitó tras una sucesión de contoneos.

Desde ese entonces hasta la 1:42 de la madrugada, la fanaticada cocola presenció una experiencia distinta con las participaciones del Canario en solitario y junto con Alfredo de la Fe, Camilo Azuquita, Luisito Carrión, Andy Montañez, Domingo Quiñones, Ismael Miranda y Cheo Feliciano, además de los veinteañeros y treintañeros delVillarini Salsa Project, que abrió el espectáculo a las 9:15; uno de los vocalistas del Gran Combo de Puerto Rico, Jerry Rivas; y el capitán de la orquesta Apollo Sound, Roberto Roena.

Cada conjunto de soneos entre amigos tuvo su identidad propia, cada tema su matiz, cada abrazo su historia.


Fe con azúcar

Flanqueado por el masacote de su orquesta, dirigida por Sammy Vélez, y cuatro bailarinas, el Canario apareció en la tarima a las 10:15 de la noche con la convicción de no permanecer quieto ni un solo segundo al entonar A la hora me que llamen voy, Me dejó picao y su clásico, Discúlpeme, señora. El ritmo aumentaba con Quien como tú y Quiero salsa, pero de repente el público de la parte posterior del anfiteatro se paralizó.

Si la fe mueve montañas, entonces el violinista cubano Alfredo de la Fe movió montañas de gente cuando sorprendió acompañando desde allí al Canario en el número Baila que baila. De la Fe se fue trasladando poco a poco a la tarima, llevándose fanáticos consigo. Por cierto, había que tener fe para creer que tocaba un violín, pues éste sonó tan deliciosamente agresivo que se escuchaba como un instrumento de viento.

La melancolía los invadió a ambos cuando, tras miradas de complicidad, presentaron al cantante panameño Camilo “Azuquita” Argúmedes, completando así un trío de recuerdos de la orquesta La Típica 73, responsable de que se conocieran en los años 70 en Nueva York. Azuquita cantó con ellos Somos Dos y, en solitario, Xiomara, un tema sólo una pizca más solemne que el resto, en preparación, quizás, para lo que se avecinaba.


Luisito, el hermanito travieso

Pícaro como él solo, el boricua Luisito Carrión se asomó a saludar a los músicos imitando a su colega Tito Rojas antes de que el Canario lo anunciara, así que lo sorprendió con un ensordecedor “¡Histeriaaa!” tan pronto mencionó su nombre.

Como si fuera su hermanito, Carrión agarró un paño y le secó los chorros de sudor que le bajaban por el rostro a José Alberto al unír su voz a la de él y la del público, que coreó una Vete y pregona llena de soneos. “Las gracias sobran; yo estoy siempre a su servicio”, se despidió Luisito abrazándolo luego de haber cantado solo Yaré.


A Andy no lo postergan

Aunque su participación no estaba programada, Andy Montañez no sólo se presentó por sorpresa para cantar Un verano en Nueva York y El swing con el Canario y Alfredo de la Fe, quien entraba y salía del repertorio, al igual que diversos bailarines, entre ellos el grupo de Stacey López y Lucy León.

“El Niño de Trastalleres” tiró al medio a Jerry Rivas y Roberto Roena, forzándolos a subir a la tarima. Y además, cogió una trompeta de la orquesta y se lució tocando un poco. El Canario no pudo evitar una carcajada, aunque sus ojos aguados manifestaban más amor fraternal que risa burlona.

Además de un sinfín de improvisaciones verbales, cada cual buscó su spot como le saliera, así que Azuquita se puso a bailar fingiendo que tenía dolor lumbar, arrancando más risas. “Se supone que yo no viniera, pero, ¿cómo me iba a perder estas locuras?”, expresó Andy.


Domingo: firme y aplaudido

Después de ese vacilón hubo un intermedio con la animación de los locutores Joey Hernández, de la emisora radial SalSoul (98.5FM), y Ramón Marcos Rodríguez “El Cacique”, de la competencia, Z93 (93.7 FM). Esta transición fue ideal para que la audiencia preparara su aplauso más estridente cuando el Canario anunció la entrada en tarima del salsero puertorriqueño Domingo Quiñones a las 12:30 de la noche.

“A él le debo el haberme hecho conocer en Nueva York, y quiero un aplauso para esa oportunidad que él me dio y confió en mi talento. Sabrá Dios (y) sin él no estuviera aquí”, manifestó el compositor al fundirse en un abrazo con el Canario e interpretar juntos Llegó el sabor, tema compuesto en  por el boricua para el quisqueyano.

Luego, Domingo se dirigió a los espectadores con un pequeño discurso que se resume en la nota contigua a esta reseña. Cuando se despidió tras entonar Salsumba solo, la emoción era tanta que no pudo contener el taco en la garganta y taparse los ojos como si hubiera llorado.


Elegancia y melaza con Ismael y Cheo

Ya entrada la 1:00 de la madrugada, el Canario reapareció con un cambio de ropa, pero sin perder un ápice de elegancia. En esa onda dio la bienvenida a Ismael Miranda, quien con Sueño contigo y María Luisa preparó el terreno para la entrada, minutos después, del salsero y bolerista Cheo Feliciano.

“Un artista para seguir como ejemplo es Ismael. Ése es el camino que yo sigo. Tú eres un ejemplo, Ismael”, lo alabó José Alberto antes de que Cheo arribara rítmico con Llegó el sonero.

Cuando empezó con Anacaona, los soneos se duplicaron al punto de que todos los invitados fueron regresando uno por uno a la tarima para agradecer con su creatividad poética al público y amarrarse en un abrazo grupal que incluyó a músicos, bailarines y fanáticos que se negaban a aceptar que a la 1:42 de la madrugada hubiera llegado el fin del concierto de los 35 años de carrera artística de José Alberto “el Canario”.


Recuerdan a Pedro Arroyo

El nombre del creador del Día Nacional de la Zalsa, Pedro Arroyo, fue mencionado varias veces en el espectáculo. Andy Montañez fue el primero que pidió un momento de silencio y un aplauso para el programador de Z93, mientras que El Cacique y Joey Hernández reseñaron su vida en vídeos proyectados en dos pantallas gigantes contiguos a la tarima, y Cheo Feliciano le dedicó junto con El Canario su participación. También hubo homenajes para Tito Puente, quien, si estuviera vivo, hubiera cumplido años el viernes.

Durante esa noche ocurría también Ritmo y candela, a cargo de los percusionistas Giovanni Hidalgo, Endel Dueño, Paoli Mejías y Anthony Carrillo, en el Centro de Bellas Artes de Guaynabo. En la conferencia de prensa de este otro espectáculo, la semana pasada, sus productores indicaron que les habían avisado a los del show del Canario, pero ninguno de los dos cedió la fecha.

Éstos son los primeros eventos salseros masivos luego que el pasado sábado falleciera Pedro Arroyo.



Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Héctor Aponte Alequín

Domingo Quiñones lució radiante, enérgico y cariñoso con su público cuando a las 12:30 de la madrugada del viernes al sábado subió a la tarima del anfiteatro Tito Puente, en Hato Rey, para honrar a su amigo y colega salsero José Alberto “el Canario” en el concierto de celebración de los 35 años de trayectoria musical de este último cantante dominicano.

“Me alegra verlos un montón. Hace tiempo que no estaba cara a cara con el pueblo que más amo. Aquí yo no soy un artista, aquí soy parte de todos ustedes. Yo no sé cómo ustedes me aman tanto; ustedes me levantan y me mantienen de pie. Gracias a ustedes y al Señor por tenerme aquí”, expresó emocionado “el Más que Canta” antes de interpretar “Salsumba”.

“Qué bueno saber que existen todavía salseros que apoyan este tipo de eventos. Ustedes saben que nos dan de comer a nosotros, les dan trabajo a otras personas. Quisiéramos estar en Puerto Rico, pero hacen falta personas que imiten la actitud d ustedes. Ustedes son quienes nos mantienen vivos”, añadió Domingo Quiñones, quien al entrar al escenario entonó armonías con José Alberto “el Canario” la canción “Llegó el sabor”.

Este tema lo escribió Domingo para “el Canario”, relataron ambos.

“A él le debo el haberme hecho conocer en Nueva York, y quiero un aplauso para esa oportunidad que él me dio y confió en mi talento. Sabrá Dios (y) sin él no estuviera aquí”, manifestó el compositor al fundirse en un abrazo con “el Canario”. Luego, al despedirse de la audiencia, no pudo evitar las lágrimas y se cubrió los ojos con las manos.

Éste fue sólo uno de los momentos emotivos que se vivieron en el concierto de festejo de los 35 años de carrerra de ese artista quisqueyano que se crió en Puerto Rico. Andy Montañez, Luisito Carrión, el violinista Alfredo la Fe y el cantante panameño Camilo Azuquita fueron otros de los amigos del Canario con los que protagonizó muestras de cariño y descargas de ricura cocola que pusieron a bailar al público que llenó el anfiteatro Tito Puente.

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