9 abr. 2012

Choco Orta y las mujeres en la Salsa



Fuente: Vocero, Puerto Rico. Por: Zenaida Ramos Ramos


Decir que la salsa es un género musical solamente para vocalistas varones es “un cuento de camino” para Choco Orta. Sin embargo, para realzar el sitial de las salseras, éstas deben unirse como hicieron los reguetoneros, según la cantante.

“La salsa es un género que no tiene sexo. Lo mismo lo canta el hombre como la mujer y bien canta’o. Hoy por hoy hay que darles las gracias a María Teresa Vera, a Celeste Mendoza, a Celia Cruz, a La Lupe, a Graciela, a Mirta Silva, a todas las mujeres que rellenaron un espacio, abrieron un camino, limpiaron todos las espinas, las piedras, los escollos para que yo hoy cante con mayor facilidad”, expresó Orta, graduada de Pedagogía en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

No obstante, reconoce que la mujer ha recorrido un camino tortuoso por la salsa y todavía pasan inadvertidas muchas exponentes. Pero ella se enorgullece de tener una carrera de 30 años, de haber cantando en África y en algunos países de América y de Europa, además de poder vivir de la música en Nueva York, donde reside hace seis años.

En su disco nuevo “Choco Swing” dedica el tema de su autoría “Homenaje a las soneras” a las mujeres salseras de distintos países. “Es un llamado a las mujeres a unirse, a dejar (de hablar) de que tengo las uñas más largas o el traje más bonito. Dejar esa estupidez aparte. Que haya solidaridad femenina en todos los flancos. En el universo del disco nunca se había hecho ese tema como el que yo hice, homenajeando a las soneras. Lo hice porque era un deber mío y moral”, mencionó con su franqueza habitual.

Sonear en la salsa no es fácil porque requiere experiencia para mantener la clave, un vocabulario extenso, leer y estar al día en los temas cotidianos y noticiosos. Pero para la cantante también “se necesita haber nacido en un barrio, haber jugado al esconder en un barrio, haber sudado en la esquina cantando y tocando conga. Se necesita tener las aparentes limitaciones que tiene una niña dentro de un núcleo familiar de cinco hombres (como ella)”.

Se describió a sí misma como una mujer contestataria e irreverente, características que la han ayudado a proseguir en el mundo salsero. “Soy sonera por antonomasia, callejera. Soy sonera porque me da la gana. Tiene que haber un sentido que le llegue a la gente, no al vulgo nada más, a toda la estrata social… Soy como Lucecita Benítez en todos los sentidos”, añadió con firmeza.
Para Virgen Milagros Orta Rodríguez, su nombre de pila, la salsa no morirá porque “es un género tan clásico como el tango porque tiene gente que la baila. Mientras haya alguien que baile, los géneros musicales no desmerecen”.

Han transcurrido 32 años desde que en ella se despertó el interés por cantar, cuando fue corista en la obra teatral “La verdadera historia de Pedro Navaja” que se presentó con gran éxito en el teatro Sylvia Rexach en Puerta de Tierra, San Juan. Julio “Gunda” Merced, director musical de Salsa Fever, fue su mentor y quien le dio la oportunidad de cantar salsa en 1982 y grabar los discos “Choco: Sentimientos y sabor” y “La reina del sabor”. También fue corista en El Sabor de Nacho Sanabria y grabó con otros grupos como la Orquesta de Willie Rosario y la Orquesta Mundial con el pianista Willie Sotelo.

En Nueva York fundó la compañía Chocolochón Bolsillo Productions, con la que produjo su disco “Choco Swing” donde incluye nueve temas. Ya se prepara para reanudar sus presentaciones en la discoteca La Barra 12 en Madrid, España; en Colombia, en Chicago, Illinois, y en Los Angeles, California.

“Confío que lo que está ocurriendo en el día de hoy continúe con ese ritmo. Estoy en armonía, serena. Estoy en orden, equilibrada. Soy exitosa y esto que se siga repitiendo, si ha de ser así. No pido nada para el futuro. Estoy preparándome espiritualmente para morir algún día. Todos y todas debemos tener la madurez de crecer, de madurar y aceptar la persona que soy hoy, según decía el maestro Osho. Debemos aceptar y acariciar la muerte como un hecho real, no temerle”, dijo Choco, quien disfruta la lectura del libro “El año que trafiqué con mujeres” de Antonio Salas.

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