10 ene. 2012

Fallece Ruth Fernández "El Alma de Puerto Rico hecha canción"



Fuente: Primera Hora, Puerto Rico. Por: Héctor Aponte Alequín

Jamás  desaparecerá del recuerdo boricua la imagen de aquella mujer elegante, imponente, ataviada de un vestido completamente blanco u oscuro, con una amapola sobre su moño y decenas de cadenas colgando de su cuello y brazos. Tampoco se desvanecerá la profunda y grave voz de Ruth Fernández, “el alma de Puerto Rico hecha canción”.

Vida de sacrificios

El 23 de mayo de 1916, nació la menor de las cinco hermanas Fernández Cortada, en el barrio Bélgica de la ciudad de Ponce.

Santiago Fernández, su padre, fungía como Jefe de Centrífugas en las centrales azucareras de la zona sur, razón por la que sólo veía a su prole durante los fines de semana. Rosa María Cortada y su madre, Adela Quiñones, quedaron a cargo de las cinco niñas: Laudalina, Haydeé, las gemelas Dolores y Angélica, y Ruth.

Tras la muerte de Rosa María Cortada, una de las modistas más cotizadas de  Puerto Rico, Adela Quiñones  tomó la batuta de aquel  hogar.

Trayectoria de Ruth Fernández

Músicos como Juan Morell Campos, Rafael Hernández Marín y Julio Alvarado visitaban el punto de reunión que vino a ser la casa de las Fernández Cortada, contó Ruth a Primera Hora  en una extensa entrevista llevada a cabo en febrero de 2006.

En medio de ese ambiente bohemio,“La Divina”, como se le conocía a la abuela por su fama   de “mediunidad” (curandera espiritista), presagió el éxito de Ruth y por eso no le puso obstáculos en su desarrollo artistístico, según las declaraciones de Ruth.

La familia era “un arcoiris”, puesto que Rosa María era mulata blanca y Santiago era negro. De las cinco hermanas, Ruth fue la única negra. Desde su niñez, encaró el racismo circundante, en preparación para las luchas que posteriormente le valieron un lugar preponderante en el escenario artístico puertorriqueño e internacional.

“Yo era la única fea, todas las demás eran lindas. Todas estudiamos, todas terminamos nuestros bachilleratos”, expresó en ese entonces tras enfatizar que su abuela las instó a estudiar para “estar educadas y demostrar que los negros podemos llegar lejos”.

“Hija del arte”

Ruth cursó sus estudios en las escuelas McKinley, Grammar, High School de Ponce y la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, donde completó su bachillerato general en Artes Liberales, tarde en los años 70.

Ya a los 14 años,  era “una hija del arte”. En  ese entonces, no sólo gozaba de popularidad  en el pueblo por ser “la única negrita que tú veías en las actividades escolares”, sino que inauguró la emisora WPRP con la agrupación Los Hijos del Arte. El empresario Julio Conesa la contrató y la voz de Ruth comenzó a ser la favorita del público al entonar el bolero “Piénsalo bien”.

Su particular tono grave de contralto, sumado a la elegancia de los estrambóticos vestidos que le confeccionaba primero su madre y luego su abuela, la constituyeron como una figura muy querida en el entorno bohemio ponceño, afirmó la artista.

El  devenir musical de “El alma de Puerto Rico hecha canción”, no obstante, había comenzado dos años antes, cuando su tío, Edgardo Cortada, le agenció un lugar  en la Orquesta Pilot, que “tocaba en las marquesinas y placitas”.

Su trote musical

Un día, relató la cantante, mientras entraba a su trabajo en la emisora radial, oyó que una banda de músicos ensayaba canciones en inglés. Se acercó, vio que todos eran negros en smokin y su fascinación la llevó a entonar con ellos numerosos blues.

Se trataba de Mingo y los Whoopee Kids, quienes la contrataron en ese momento para llevársela a varias presentaciones en Venezuela. Junto con Domingo Colón, capitán del grupo, Ruth libó el néctar de la fama internacional al viajar a Nueva York, México y España. De ese modo, se convirtió en la primera mujer en ser vocalista de una orquesta afro caribeña.

Su primera grabación fue para el sello Columbia en 1941, el que le mereció un contrato con el Teatro Latino en Nueva York, donde entretuvo a los soldados de las dos guerras mundiales por los sucesivos ocho años.

De regreso a Puerto Rico, combinó su labor como locutora/cantante con los espectáculos de los Whoopee Kids en los hoteles de lujo. Fue en esa época que completó el resto de “primeras” que caracterizan su carrera.

Una de ellas se dio cuando entró por la puerta de al frente del Hotel Condado, en San Juan, lo que, hasta ese momento, no era permitido a artistas negros, máxime si eran mujeres. Otra se materializó al ser la primera  mujer en cantar música popular en el Metropolitan Opera House y en el Carnegie Hall, en Nueva York.

A  través de las  ondas radiales puertorriqueñas, se hizo pionera con los personajes “La borrachita” y “La chismosa”, desprendidos de números interpretados por la cantante y actriz cubana Rita Montaner, a quien conoció en uno de sus viajes y con quien labró amistad. Por cierto, “La borrachita” llegó a popularizarse en los teatros mexicanos, donde Ruth improvisó el número junto al comediante Mario Moreno “Cantinflas”.

En WPRP se flechó de  su segundo esposo, Tito Henríquez, con quien también reivindicó el lugar de las mujeres en las artes del espectáculo, al idear juntos el programa “¿Te enteraste?”, uno de los primeros espacios dedicados al chisme de farándula con segmentos de  comedia del país. El matrimonio con Tito Henríquez duró 14 años, once más de los que duró la unión  con su primer cónyuge, el  pelotero Juan Guilbe.

A finales de los años 40, los Whoopee Kids se disolvieron y Ruth Fernández continuó viajando por el mundo y destacándose en la radio, ahora como solista.

En televisión también

En un aluvión  de energía creativa, en 1954 se inventó “El show de Ruth Fernández”, parte  integral de “El Show de las 12” (Telemundo), para luego ser una de las  figuras principales del “Show de Libby”, el primer espacio televisivo dedicado enteramente a la música de Puerto Rico.

Su amistad con Rafael Hernández Marín, Myrta Silva, Carmita Jiménez, Olga Guillot, Wilkins, Milly Quezada y Pablo Casals se sumó a la que forjó con Libertad Lamarque, Pedro Vargas, Cantinflas, Rocío Jurado y otras figuras internacionales. “Yo quería que conocieran a Puerto Rico y fui uniéndolos, haciendo gestiones para iniciar ese compartir cultural entre los pueblos latinoamericanos”, manifestó Ruth.

Ya desde ese momento comenzaron sus inclinaciones hacia la política. Simultáneamente, realizaba dúos con los músicos más prominentes de la época, como Frank “Machito” Grillo, Euladio “Yayo El Indio”, Tito Puente y Celia Cruz, esta última una de sus más cercanas amigas.

“Casera”  de los Artistas

Luego de haber cantado para Fulgencio Batista, Fidel Castro, Rafael Leónidas Trujillo y otros gobernantes de Latinoamérica, y tras  recibir  elogios y condecoraciones por parte  de Luis Muñoz Marín, Luis A. Ferré, Carlos Romero Barceló y Rubén Berríos, entre otros políticos puertorriqueños, “La Negra de Ponce” inició en 1972 una intensa campaña para ingresar a la legislatura como senadora por acumulación. En las elecciones, ganó por mayoría abrumadora  y permaneció en el cargo hasta 1980.

Entre otras gestiones como presidenta de la Comisión de Arte y Cultura, creó dos piezas legislativas: la ley #32 de 1973, que requería que el 50% de los artisas de los hoteles orientados al turismo fueran puertorriqueños; y la ley #16 de 1973, que formó la Compañía de Variedades Artísticas de Puerto Rico.

Su carrera política culminó en 1992, luego de fungir, desde  1985, como ayudante especial del gobernador Rafael Hernández Colón, período en el que formuló un  proyecto que intentaría materializar a finales de la década del 90: La Casa del Artista.

Se trataba de una entidad sin fines de lucro presidida por ella, cuyo propósito era socorrer a los artistas de escasos recursos económicos. Álgidas controversias se generaron cuando parte de los fondos recaudados desaparecieron y se llegó a tildar a Ruth de corrupta. El dinero restante, una suma de $300,000, pasó en 2004 a manos de la compañía teatral Coribantes, que dirige Rafael Rojas.

El regreso de la política

Del   período en la política surgió el disco “Vengo de regreso”, una de las más recordadas producciones discográficas de la vocalista. Lo siguió, en 1994, “Una leyenda viva”, que recopilaba sus éxitos y demarcaba su “retiro”  de los escenarios.

Se destacó, por otro lado, como actriz. En 1963, la piquiña de elevarse a  las tablas se hizo realidad, al encarnar a “Doloritas” y a “Dolores Santa Cruz” en la zarzuela “Cecilia Valdés”, del dramaturgo cubano Gonzalo Roig. La obra dio la vuelta al mundo.

La voz de Ruth Fernández está inmortalizada en  las canciones con las que más se identifican los puertorriqueños, como “Preciosa”,  “Mi Viejo San Juan” y “Lamento borincano”.

Suyos serán por siempre sus inolvidables vocalizaciones  de  “Gracias, mundo”, “Sollozos” y “Cenizas”.

“Yo quiero que el pueblo de Puerto Rico me recuerde como  cantante, negra y  mujer decente, que supo triunfar y compartir algo de sí, a pesar de semejante handicap”, expresó entre lágrimas antes de que el Alzheimer malograra sus recuerdos.


Fuente: El Nuevo Día, Puerto Rico. Por Patricia Vargas

La cantante y exlegisladora Ruth Fernández murió esta tarde a eso de las 5:54 de la noche en el Hospital San Gerardo en Cupey, víctima de un “shock” séptico y neumonía.

La información fue confirmada a El Nuevo Día por su sobrino, el flautista Néstor Torres.

“A nombre de toda nuestra familia queremos agradecer a todo el pueblo de Puerto Rico las muestras de afecto y solidaridad que han tenido para con nosotros durante todo este largo proceso que hemos vivido junto a Titi Ruth. Finalmente ella descansa en paz junto a su creador” dijo el conocido músico a través de un comunicado de prensa.

La familia ofrecerá detalles de las horas fúnebres mañana.

En repetidas ocasiones, este año la artista de 96 años  tuvo que ser recluida por afecciones cardiacas.

Hace poco más de un año, los sobrinos de la cantante y Alfredo Arroyo, su cuidador y asistente, y quien murió el año pasado, se enfrascaron en una lucha legal por los bienes de la artista  en medio de alegaciones de parte y parte sobre el estado de salud de Ruth.

Finalmente, el tribunal otorgó la  custodia  de la “Negra de Ponce” y sus bienes al Departamento de la Familia hasta su muerte.

Sin embargo, El Nuevo Día supo que a la cantante  ya no le quedaba casi nada de dinero.


Fuente: Agencia EFE

Puerto Rico está hoy de luto tras la muerte este lunes de la cantante Ruth Fernández, una de las principales intérpretes del siglo veinte de la isla, por lo que las banderas en los edificios públicos permanecerán a media asta.

El gobernador Luis Fortuño lamentó el fallecimiento de Fernández, a quien se le conoció como "El Alma de Puerto Rico hecha Canción" y ordenó que las banderas puertorriqueñas y estadounidense se icen a media asta en los edificios públicos desde hoy y hasta el próximo jueves.

"Sé que todo el pueblo de Puerto Rico lamenta esta pérdida y la recordaremos por su potente voz y fuerte personalidad. A sus familiares y amigos y a la clase artística, les enviamos nuestra solidaridad y deseos de mucha fortaleza en este momento", dijo Fortuño en un comunicado de prensa.

El jefe del Ejecutivo agregó que todos los seguidores de Fernández, quien también fue senadora del Partido Popular Democrático, la recordarán por su peculiar frase: "Arriba corazones".

Por su parte, la presidenta de la Junta de Directores del Desfile Nacional Puertorriqueño, Madelyn Lugo, resaltó que los residentes puertorriqueños en Nueva York lamentan el fallecimiento de su "Madrina de todos los tiempos".

"Ruth Fernández trabajó muy cerca con la Junta del Desfile Nacional Puertorriqueño y fue una fiel colaboradora de todas nuestras actividades, incluyendo la coordinación para traer a Nueva York artistas de Puerto Rico para que participaran de nuestros programas", indicó Lugo.

Lugo agregó que Fernández será recordada durante la misa anual que realiza el Desfile Puertorriqueño en junio próximo.

Mientras tanto, artistas como Ricky Martin, Kany García, Michael Stuart, Víctor Manuelle y Tito El bambino expresaron sus condolencias a través de las redes sociales.

Fernández, de 92 años, falleció en la noche del lunes en un hospital de San Juan por complicaciones de salud.

Según varios diarios locales, Fernández, quien nació el 23 de mayo de 1919 en el barrio Bélgica de Ponce, ciudad al sur de la isla, sufría de Alzheimer y arteriosclerosis hace casi una década.

Fernández fue la hija menor de cinco hermanas, quienes tuvieron que quedar bajo el cuidado de su abuela Adela debido al fallecimiento de su madre, Rosa María Cortada, según una biografía de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.

De niña estudió piano y participó en actividades escolares y comunitarias, donde ya daba muestras de su talento musical.

Fernández, conocida por expresar a viva voz "Arriba corazones", empezó a cantar a nivel profesional a los 14 años en la estación de Radio WPRP y WPAB de Ponce.

Por sus interpretaciones y con tan solo 16 años, fue contratada por la orquesta de Mingo y Whoopee Kids, como su cantante principal, logrando presentarse en Venezuela, Nueva York, México y España.

Fernández fue pionera en variados campos del arte, entre ellos, ser la primera cantante femenina en una orquesta puertorriqueña, la primera intérprete de música popular en ser contratada por el Metropolitan Opera House y la primera cantante en ser electa al Senado puertorriqueño.

Recibió medallas y reconocimientos de distintos Gobiernos, entre ellas, la Medalla Vasco Núñez de Balboa, en Panamá; la Orden Francisco Miranda, de Venezuela, y la declaración del Día de Ruth Fernández en Washington.

Comment (1)

Saludos,
soy hijo del compositor puertorriqueño Miguel Angel Maymon, www.maymon.org
a quien Doña Ruth le grabó algunas canciones. Estoy buscando esas grabaciones para ponerlas en la pagina de Don Miguel junto a los otros artistas que han grabado sus canciones desde los 1930's. Quisiera ver si usted me puede conectar con algun coleccionista que tenga grabaciones de Ruth Fernandez desde sus principios; no estoy seguro en que año(s) Doña Ruth le grabó canciones a mi padre. Gracias por cualquier ayuda. Josie Maymon