26 dic. 2011

José Alberto "El Canario" llega a Lima para recibir el 2012



Fuente: Peru 21. Por: Gonzalo Pajares

José Alberto ‘El Canario’, el cantante de éxitos como Discúlpeme señora, Hoy quiero confesar y Sueño contigo vine a Lima a recibir –junto con usted, nosotros y la banda Bareto– el 2012, y lo hará en un tonazo que, este 31 de diciembre, se realizará en el María Angola. Las entradas se venden en Teleticket (Wong y Metro).

Naciste en República Dominicana, pero te fuiste pronto a Puerto Rico.
Como en la vida, se puede querer a varios lugares a la vez. Yo siempre me sentí muy bien en Puerto Rico. Es más, musicalmente soy hijo de esa isla. Y cómo no dejar de reconocer el cariño que me tienen en mi país. Allí me aman, y yo amo profundamente a esa tierra. Y también amo al Perú, que me ha brindado un cariño y un respeto impresionantes. De estos lugares no tengo quejas, solo gratitud.

Te dicen ‘El Canario’. Ya quisieran tener ese apelativo todos los cantantes…
(Ríe). Me da una enorme satisfacción tener ese apelativo, primero, porque amo mi trabajo, que es mi vida. Segundo, porque el público me quiere, me respeta. Tercero, cómo no hacer bien lo único que sé: cantar. Yo me considero un cantante de 24 kilates (risas), muy completo, que se ha superado con los años. Tengo 35 años de carrera y lo más difícil ha sido mantenerme vigente. Soy una persona agradecida con Dios por esta circunstancia, y te digo otra cosa, también siento que me falta mucho por aprender, como cantante y, cómo negarlo, como ser humano.

¿Por qué tu voz está mejor hoy que en el 77, cuando empezó tu carrera?
No te voy a negar que he cambiado de timbre. Hombre, llevo 35 años cantando, pero siento que mi voz está más madura, más gruesa, más asentada. La voz es un instrumento físico, que se desgasta, que se acaba. Por eso, me cuido mucho, no me maltrato, descanso mucho y no bebo. Hay quienes sí lo hacen y hasta se refugian en las drogas para poder cantar, para subirse a un escenario. El mundo de la farándula, del espectáculo, es el medio más difícil que existe para trabajar. Uno siempre tiene que sonreír para la foto, pero hay muchas cosas tristes que quedan detrás del telón y que la gente desconoce. El artista es un payaso que sube al escenario para alegrar a la gente con el don que nos otorgó Dios.

¿Cómo lograste alejarte de las tentaciones?
Por mi fuerza de voluntad, por mis principios familiares. Uno tiene caídas y quiere tirar la toalla, pero son esos los momentos en que hay que ser más fuerte, levantar la cabeza y seguir adelante.

¿Supiste decir ‘no’ o supiste salir del lado oscuro?
Siempre supe decirle ‘no’ a lo que no me convenía. Me ayudó, además, mi familia.

Eres cantante de éxitos como Sueño contigo, Hoy quiero confesar, Te voy a saciar de mí. ¿Sientes que vienen más éxitos en tu carrera?
Hay que dar más siempre; los artistas tenemos que refrescarnos, actualizarnos, nunca parar. Recuerda que las nuevas generaciones son las que consumen, las que compran los discos, las que van a los conciertos, a las fiestas, entonces, hay que hacer productos para ellas, para llevarles alegría. Lamentablemente, hoy existe mucha piratería, muchas veces por culpa de las propias disqueras transnacionales, que no supieron enfrentarla. Los músicos somos víctimas de este monstruo –la piratería– que se comió la industria. Pero también hay que reconocer que ella nos hizo más creativos, pues encontramos maneras alternativas de vender nuestra música, de llegar a la gente: Internet, You Tube, iTunes y, claro, los conciertos, pues el público quiere ver y tener cerca al artista, y eso no se puede piratear.

Es verdad, muchos músicos me han dicho que hoy viven, sobre todo, de sus conciertos…
Yo siempre he contado con los shows en vivo, no solo con los discos, pues el escenario es mi sustento emocional y económico. Yo hago una música de pueblo, de barrio, muy alegre. Por eso, yo tengo que codearme con la gente –en las calles, en los bares– y conversar con ella para saber qué le gusta, qué cree, cómo piensa. Yo no soy de los artistas que se corre de su público. Yo sigo sacando y vendiendo discos, pero, sin duda, mi fuerte es el escenario.

Sin barrio no hay salsa…
Tienes razón. Yo no soy un cantante de baladas y de boleros porque me gusta la fiesta, el barrio, la alegría. Por eso amo Perú, porque tiene barrio, porque tiene calle. Ustedes deben ser, con el perdón de Puerto Rico, de Colombia, uno de los países que más salsa consume en el mundo.

Pero tú haces salsa romántica.
La mayoría de mis éxitos han sido salsas románticas, pero mi música tiene picardía, sabor, swing, porque siempre pienso en el bailador, alguien primordial.

¿Cómo es el salsero peruano?
Le encanta el baile, la alegría; es como su comida: sabroso y diverso. Además, yo siempre digo que el cajón peruano es la rumba negra.

AUTOFICHA

- He cantado con todos los grandes de la salsa, con Celia Cruz, con Gilberto Santa Rosa, con Óscar D’ León, etcétera. Yo los respeto a todos, nos llevamos de la mano.

- Como oyente, escucho de todo, pero prefiero la salsa picante, la de El Gran Combo, de Joe Arroyo, de la Sonora Ponceña y, claro, de mí (ríe).

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