5 oct. 2011

La melaza que canta



No importa quien le haya puesto "El Sonero Mayor". El apelativo no es exagerado. Saltaba de la bomba a la plena, de la guaracha al bolero y de la rumba al son con esa facilidad que solo tienen los elegidos.

Rafael Cortijo fue su "hermano mayor", su compañero en las buenas y en las malas, desde esa adolescencia mutua en Santurce hasta la muerte del Rafa, cuando él permaneció fiel a su lado, hasta los últimos momentos del ya legendario Entierro de Cortijo.

Le cantó al Charlatán y a Severa, al Mesías y al Nazareno. Al Negro Bembón y al sordo de Perico, a Gulembo y a Carimbo, a la Tía María y al bombón de Elena.

A esa Gata Montesa de la que estamos enamorados, o dedicándole a la que ya nos olvidó, de todas maneras rosas. Soneó para La Perla y a su Jaragüal, porque su música no quedaba ni a la derecha ni a la izquierda.

Ah! y por supuesto que le cantó a su Gente Negra, al betún amable de sus caras lindas. Nadie como él para interpretar ese homenaje de, cuando no, Tite Curet.

Ismael Rivera Rivera cumple 80 años y no es poca cosa. Es tiempo de homenaje del pueblo salsero, que lo conoció como "Maelo" y que lo adoptó como "El Sonero Mayor" sin importar, repito, quien haya sido el que lo bautizara así.

80 años y la melaza que canta vive aún entre nosotros. Lo mismo en Portobelo que en Lima, en la Calle Calma y en el Callao, en toda América y el Mundo.

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