7 oct. 2011

José Luis Cortés, sus 60 y 22 Años



Otro grande de la música cumplió años el pasado 5 de Octubre, el cubano José Luis Cortés, uno de los músicos más importantes de su generación, quien acaba de lanzar al mercado su disco doble Mis 22 Años.

A continuación una reseña del nuevo trabajo musical de "El Tosco" y una extensa entrevista de Rafael Lam para Prensa Latina.

"Mis 22 años es la más reciente producción de NG la Banda, a propósito del Aniversario 22 de su fundación. Esta contiene obras conocidas y otras de estreno, pero que en su mayoría no habían sido incluidas en discos de la agrupación.

Después del CD Bailemos, editados por EGREM en el año 2007 y dedicado a la música de Juan Almeida, esta es la más reciente entrega, que abarca obras de la actualidad de dicha agrupación, después de muchos años. Coexisten en este disco doble temas conocidos como: Rap de la muerta, Obsesión - el clásico de la música puertorriqueña- junto a otras como Un pedacito de tu corazón o Calabaza, de más reciente aparición.

Con Mis 22 años NG la Banda permite que disfrutemos de su estilo de siempre que lo distingue dentro del mundo de la música bailable cubana; hoy son reconocidos como uno de los iniciadores de la timba, modalidad que en la década del 90, José Luis Cortés impusiera con sus aportes al bailable cubano.

Participan en este disco innumerables invitados que ocupan diversos roles: vocalistas, instrumentistas, coristas, y figuras muy importantes que se han unido para festejar y aportan un granito con su admiración y respeto a dicho acontecimiento. Excelente disco donde puede encontrar timba, bolero, mambo, latin jazz y sobre todo el virtuosismo de músicos estelares que bajo el mando de José Luis Cortés se mantienen en la vanguardia de la música cubana."


José Luis Cortés y NG, los reyes de la timba
Escrito por Rafael Lam para Prensa Latina

José Luis Cortés revolucionó la música bailable cubana en la década de 1990, a fines del último milenio. Desde los tiempos de Pérez Prado y Arsenio Rodríguez no había existido una música tan irreverente, revolucionaria, rica, viva y universal.

Pérez Prado fundió el danzón con el son, el iyesá y lo jazzístico. Arsenio Rodríguez logró una síntesis compleja: son montuno oriental con elementos afrocubanos y la fuerza de la clave cubana. Cortés hizo un coctel explosivo con el son, la guaracha, el mambo y la rumba (la timba moderna), una especie de funky a lo cubano.

Tengo en mis manos las opiniones de Chucho Valdés, Juan Formell y César Pedroso (Pupy) sobre Cortés, el Tosco como lo llaman afectuosamente sus colegas:

" Me ayudó mucho en mi trabajo con la banda Irakere, hizo algunas composiciones y arreglos, especialmente en el preludio de la timba moderna", subraya Chucho Valdés. "Ponía, en las presentaciones, energía, entusiasmo, fuerza. Inventaba coros, se le ocurría cualquier cosa, nació para la música, era como un camaleón en la orquesta".

"Fue el quien elevó la timba y la hizo más grande, más abierta en la música global, dentro de su propia banda, tiempo después. Dominaba la escena como nadie, tiene mucha gracia para comunicar, tiene la movida de Olofi (deidad del panteón yoruba, en la mitologia religiosa africana). Le puse una tarea muy difícil con el saxofón, pero se superó como nadie. Fue de los mejores músicos que pasaron por Irakere".

"Fue un motor impulsor de la orquesta Los Van Van, el primer número que compuse en esa orquesta, me lo orquestó José Luis", opina Pedroso. "Desde que se puso la flauta en la boca, la primera vez, supimos que era un verdadero genio de la música moderna. Richard Egües dijo que Cortés era lo más grande que había en la flauta contemporánea. Entró con la flauta de sistema y eso cambió a muchos".

"En España no nos conocían, allá estaban todavía en el mundo del cantante Antonio Machín. Entonces el Tosco hizo los arreglos de tres temas y nos ganamos el público. Sabía muy bien ponerse en la moda. Impulsaba a Formell a hacer muchos cambios en la orquesta. Lo admiro y lo quiero como un hermano". (César Pedroso/ 2008)

"Chucho Valdés y yo iniciamos lo que fue el preludio de la timba, pero es José Luis Cortés quien agarra, sintetiza y concreta el boom de la salsa y la timba de la década de 1990", acuñó Formell en 1998, en el festival Matamoroson

Ayer cumplió 60 años sin que decaiga el impulso creador que lo sostiene. A manera de recuento, surgió este diálogo con Prensa Latina.

Rafael Lam: Su familia materna tiene ascendencia africana , muchos de ellos eran percusionistas de congas y carnavales.

José Luis Cortés: Nací el 5 de octubre de 1951, en la central provincia de Santa Clara, mi madre tenía ese origen, mi padre era percusionista de una charanga de circo; un día pasó por el pueblo de La Salud con el circo y terminó llevándose a mi mamá, Aida González, Farramola, para el humilde barrio de El Condado.

Era un barrio de músicos naturales. Yo absorbía toda esa música a través de ellos y de una victrola que había en una bodega donde trabajaba. Eran los tiempos en que la orquesta Aragón, con su flautista estrella Richard Egües y la voz melosa del chino Pepe Olmo, eran los dueños del sonido; Benny Moré, el mejor, y una larga lista de reyes de la música cubana que nunca morirán.

R.L.: -¿Qué ocurre a raíz del triunfo de la Revolución?

J.L.C.:-Fui testigo, como todos los santaclareños, de la guerra de los rebeldes contra la dictadura de Batista, del descarrilamiento del tren blindado, los bombardeos de aviones y las heroicidades de Che Guevara. Entonces vino una etapa distinta, y fue así como obtuve una beca en la Escuela Nacional de Arte (Ena) para estudiar música.

Antes había pedido una beca para la Escuela de Pesca, pero quiso el destino que me hiciera músico. Sin ese cambio social en la isla no hubiera sido nada, yo vengo de muy abajo y aquí estoy, entre los que luchan por lo más grande de la cultura cubana.

R.L.: -Hábleme de sus experiencias en la Ena

J.L.C: -Muy temprano supe que tenía que ponerle el extra a todo, dar mi vida por el estudio de la música. Al irme de El Condado, le dije a mi madre: "Me voy a sacrificar para mantener esta familia cueste lo que cueste".

Así lo he hecho. Tengo cinco hermanos y dos hijos. Pero volviendo a la Ena, había en aquellos tiempos mucha confusión acerca de la verdadera música cubana, su importancia y validez. Unos tenían los ojos en Europa y otros en la música electrónica de moda.

Creo que en las escuelas de arte y de música, lo primero debe ser aprender a conocer la verdadera cultura. Eso lo tenía muy claro.




R.L.: -¿Cómo fueron sus estudios en la Ena?

J.L.C.: -Empecé con el violín, después me embullé con la flauta, pero en la realidad puedo tocar la percusión, el saxofón, la flauta, el piano y el bajo. Tuvimos los mejores maestros de los entonces países socialistas europeos, dueños de una tradición sinfónica muy seria.

R.L.: -¿Mientras estudiaba, tocaba en algunos grupitos musicales?

J.L.C.: -En la Orquesta Típica y fui el director de la jazz band de la escuela.

R.L.: -¿Cómo llega a la orquesta Los Van Van?

J.L.C.: -Me lleva el chelista Masillí, grabé con ellos una vez, entonces me pusieron a trabajar y acepté.

R.L.: -Se asegura que Formell le guardó una plaza de músico.

J.L.C.: -Es cierto, eso me salvó. Los Van Van son una escuela, estuve con ellos unos diez años.

R.L.: - En su anterior cumpleaños, Formell me confío que usted, desde la Ena, siempre supo lo que quería en la música, que aportó mucho a Los Van Van

J.L.C.: -Yo le sugería los metales a Formell desde aquellos tiempos, al fin se pusieron los trombones en 1982. Hice arreglos de temas muy populares y compuse algunas cosas para la orquesta.

R.L.: -¿Cómo llega a Los Irakere?

J.L.C.: -En 1980, a propuesta de Oscar Valdés, el cantante y percusionista. Dentro de Irakere, tuve que estudiar como nunca lo había hecho, mis labios sufrían heridas. Chucho, como gran maestro que es, me enseñó a hacer la música con toda la precisión que se necesita, para tener un oficio de verdad.

R.L.: -En 1988 cambias de Irakere para Nueva generación (Ng).

J.L.C.: -Ng La Banda que manda, eso comenzó con una serie de discos experimentales llamados Abriendo el ciclo, A través del ciclo, Siglo I a.n.e y Siglo II a.n.e., lo concertante y lo bailable fundido. Finalmente todo eso devino una nueva música, una nueva escuela y un nuevo timbre, concepto, estilo y sonido.

R.L.: -¿Tuvieron que luchar mucho para emprender el nuevo camino?

J.L.C.: -Conseguimos un poco de dinero para lo más necesario, no teníamos la llamada "plantilla" para poder tocar oficialmente; pero algunos como Ana Lourdes Martínez de la Empresa de Ediciones y Grabaciones Musicales nos apoyaron, dijeron que podríamos llegar a ser la mejor orquesta y anduvieron muy cerca.

R.L.: -¿Es la gira por los barrios de La Habana lo que le permite esa experimentación?

J.L.C.: -Pues claro, esa gira obligaba a hacer una música auténticamente bailable, sin poliritmias extrañas. O haces la música que acepta el bailador o te arruinas, esa es la ley. En el Salón de La Tropical no se puede jugar con el bailador él es el quien manda y decide.

R.L.: - Pero, al principio yo sentí que Ng estaba haciendo una música muy complaciente con los "oidores" de música, con la intelectualidad, con los conocedores de música

J.L.C.: -Esas cosas pasan al comienzo por las exigencias de la técnica escolar, pero la música para bailar no la hacen los intelectuales, la hacen los músicos sin prejuicios, junto al público conocedor de los ritmos y los pasos de baile.

R.L.: -¿Entonces?

J.L.C.: -Me la jugué al todo por el todo, por la música del pueblo, solamente así se triunfa en lo popular.

R.L.: -En síntesis ¿qué aporta Ng La Banda a la música bailable contemporánea?

J.L.C.: -En la música de finales de siglo XX hacía falta un cambio profundo, Ng lo puso todo o casi todo sobre la pista. Lo primero fue rescatar el tumbao tradicional y darle una nueva tónica, lo que hacía Peruchín nieto, no es lo que hacían cincuenta años atrás. Los "metales del terror" inventaron efectos muy atrevidos, nuevos giros.

R.L.: -¿Cuál era su manera de dirigir a los músicos?

J.L.C.: -El director tiene que saber lo que quiere, y hacerlo todo si es posible. Tiene que mirar a los ojos, a la cara de los músicos y llevarles el tiempo a los bailadores, que no están pintados en la pared. Así hicimos el tema Échale limón, le pusimos tumbaos al reggae.

R.L.: -Yo me encontraba ese día en el estreno de Échale limón, en el Anfiteatro de La Habana Vieja, en 1991.

J.L.C.: -Entonces pudiste comprobar que nuestra música se hacía interrelacionada con el público presente; primero, una presentación del estribillo de la canción, para que la gente coreara los temas en la parte final.

R.L.: -Fui testigo presencial de ese momento y los estrenos en La Tropical de las piezas Por qué tu sufres y El trágico. Pasando al concepto musical, ¿cómo surge el concepto de hacer música bailable?

J.L.C.: -Cada músico tiene su aché, su dote natural, eso es algo bien complicado, yo estuve tocando muchos años con gente que sabía tocar música, conocí orquestas insuperables como La Aragón, La Banda Gigante del Benny Moré.

Toqué con Los Van Van, los reyes de la música bailable, Irakere la mejor banda del mundo en ese estilo. Entonces soy como la síntesis de todo eso. Pero sin cabeza, no hay nada.




R.L.: -Pude comprobar algo que nunca había sucedido con la música bailable cubana. Cuando inició la nueva y revolucionaria música, ninguna banda cubana intentó imitarlos y mucho menos en el exterior. Ni siquiera hoy día han podido reproducir el concepto Ng en otro país. Solamente pasados dos años, uno de sus músicos, con uno de sus cantantes, pudo hacer un proyecto siguiendo la línea Ng.

J.L.C.: -Te puedo decir que muchos instrumentistas en los metales intentaron tocar con Ng y no pudieron afrontar los complicados y difíciles pasajes de los "metales del terror", que en Brasil llamaron los "metales alucinantes" y en Nueva York "los metales centellantes".

Algunas de las críticas de especialistas en la prensa de los Estados Unidos, América Latina, Europa y Japón colocaron a Ng la banda en la vanguardia.

Por ejemplo, Peter Watrous (The New York Times) considera a Ng como "una de las bandas más florecientes de la música popular cubana". Ben Tavera King, del Express-News, escribió: "Ng la banda, es probablemente la mejor banda de salsa del hemisferio occidental".

Y Richard Gehr de Spin, World Best, afirma: "la mejor música popular brilla con una sofisticación mágica: NG La Banda".

Casi todo en la orquesta fue novedoso.

R.L.: -Muchos músicos pensaban que solamente el jazz era una música de empaque internacional.

J.L.C.: -El jazz es muy grande, también nosotros somos grandes, ellos lo saben, por eso, desde la colonia, se unen a la música cubana. En la década de 1940 los jazzistas se funden con Machito y Los Afrocubanos (lo cubano con lo estadounidense). Los ritmos cubanos han alimentado la música de los Eestados Unidos. Las cosas son como son.

R.L.: -Cuando se estrenó Ng, brindaron los músicos y prometieron que si al año la banda no triunfaba, abandonaban el proyecto y cada uno para su casa. ¿El proyecto sigue siendo triunfador?

J.L.C.: -Ng es una banda clásica de la música bailable, hace temas de siempre y temas actuales, tocamos lo sinfónico, el jazz cubano y la música bailable. Ahora estamos preparando un disco llamado Mis 22 años, en el que participan Chucho Valdés, Juan Formell y los grandes de la música bailable actual. Ng todavía puede dar muchas sorpresas.

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