31 ago. 2011

El Perú Salsero está de Luto: Murió El Sabroso



"Luis Rospigliosi Carranza fue el primero que introdujo la música de los Bravos de Cuba, Puerto Rico y Nueva York al Callao", me dice Don Carlos Loza Arellano, uno de los principales "compañeros de rumba" que tuvo Don Luis desde comienzos de los 60s, cuando se inició esa ya legendaria amistad.

Eran otros tiempos. No había internet y la música tropical, los "discos rareza", llegaban principalmente por mar. Trato de imaginar la emoción que Don Luis y Don Carlos sentían por ese entonces cuando, medio siglo atrás, se amanecían recogiendo los discos de los barcos que llegaban al primer puerto peruano.

El ritual de recogerlos y estrenarlos en El Sabroso, el local que tuvo su sitio más recordado en la Calle Constitución, epicentro de tardes y noches llenas de sabor.

Martín Gómez lo conoció en 1999, gracias a Luis Jiménez, para hacerle un reportaje para el diario El Comercio y desde entonces se forjó una amistad que solo la muerte de Don Luis, ocurrida ayer martes 30 por la noche, ha podido interrumpir. La diferencia de edades (casi cincuenta años) no importaba. Un buen trago y mejor música bastaban para que esas tertulias interminables sean imborrables para Martín y el resto de jóvenes que pudieron visitarlo los últimos años.

Ambos, Don Carlos y Martín, coinciden en la "debilidad" de Don Luis por Vicentico Valdés. Rolando La Serie y Eddie Palmieri también eran infaltables cuando de escuchar música con "El Patriarca" se trataba.

En aquellos tiempos de rockolas y radiolas, Rospigliosi (natural del Callao y de padres mollendinos, según Loza) se ganó el respeto de todos los aficionados (pre-salseros) que pasaron por su tienda a conseguir lo último, la rareza, el disco recién llegado.

Tuve la chance de conocerlo el año que pasó, cuando la Comunidad Estamos en Salsa organizó uno de sus conversatorios. Hablamos apenas unos cuantos minutos, que sirvieron para expresarle mi admiración y respeto.

Me queda claro que Luis Rospigliosi Carranza fue un pionero de la difusión de la Salsa (aunque, en ese entonces, no se llamara así) en el Perú. En su homenaje, intentemos proseguir esa noble y, a veces, incomprendida tarea. Es lo menos que podemos hacer.... ¡Un Salud por El Sabroso!

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